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Vicaría      de Pastoral

¿QUIÉN DICE JESÚS QUE ES ÉL MISMO?

1. INTRODUCCIÓN

La persona de Jesús provocó reacciones muy diversas entre sus contemporáneos y las sigue provocando hoy, como ya vimos en el tema anterior.

Es conveniente que completemos nuestra toma de postura ante Jesucristo, confrontando lo que nosotros decimos de El con lo que El dice de sí mismo, no sea que estemos afirmando y aceptando cosas equivocadas, con el consiguiente perjuicio para nuestra vida de fe.

El presente tema, Y TÚ, JESUS, ¿QUIEN ERES ?, lo presentamos con diversas posibilidades de ser usado:

  • para conversar y platicarlo en nuestra reunión de grupo, como cualquier otro tema,
  • para leerlo despacito, en particular o en grupo, e irlo meditando en silencio,
  • para hacer un rato de oración ante el Santísimo, sintiendo que Jesús nos habla.

Abramos la Biblia y leamos:

"Juan se enteró en la cárcel de lo que hacía Cristo; por eso envió a sus discípulos a preguntarle: ¿Eres tú el que ha de venir, o tenemos que esperar a otro? Jesús les contestó: Vayan y cuéntenle a Juan lo que han visto y oído: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan sanos, los sordos oyen, los muertos resucitan y una buena nueva llega a los pobres. Y, además, ¡feliz el que me encuentra y no se confunde conmigo!" (Mt 12, 2-6)

2. JESÚS ES DISTINTO A LOS DEMÁS MAESTROS

Esta primera afirmación la descubrimos en la forma de comportarse y actuar de Jesucristo. Como que El mismo tenía interés en que no se le confundiera con otros maestros. Pero sobre todo, la descubrimos en algunos detalles que nos cuenta el Evangelio. Veamos estos detalles:

Jesús y su autoridad

La gente que lo escucha está maravillada, porque "nadie ha hablado jamás como este hombre". Jesús les habla con autoridad y sabiduría de tal manera que todos, desde sus mismos paisanos de Nazaret, están asombrados y hasta le comparan con sus escribas y maestros.

"Al irse Jesús de allí, volvió a su tierra acompañado de sus discípulos. Cuando llegó el sábado se puso a enseñarles en la sinagoga y mucha gente lo escuchó con asombro. Se preguntaban: ¿De dónde le viene todo esto? ¿Qué pensar de este don de sabiduría? ¿Y cómo explicar este poder milagroso que tiene en sus manos? ¿No es este el carpintero, el hijo de María y hermano de Santiago, José, Judas y Simón?" (Mc 6, 1-3)

La autoridad de Jesús se manifiesta también sobre las cosas humanas y los fenómenos de la naturaleza y hasta sobre los espíritus; de tal manera que la gente ve en Jesús un ser extraordinario, muy superior a las personas normales y se llegan a hacer esta pregunta "¿No será éste el Mesías?"

"Ellos estaban asustados por lo ocurrido y se preguntaban unos a otros: ¿Quién es este que hasta el viento y el mar le obedecen?" (Mc 4, 41)

"Y todos comentaban muy impresionados: ¿Qué significa esto? Este hombre es capaz de mandar a los demonios. ¡El da órdenes, y ellos dejan el lugar!" (Lc 4, 36)

Esta autoridad de Jesús alcanza el grado máximo cuando enseña su doctrina sobre el cumplimiento de lo que Dios quiere y la compara con la doctrina contenida en la Ley de Israel, que el pueblo ha recibido de Dios. El mismo se pone como autoridad de su doctrina.

"Ustedes han escuchado que se dijo a sus antepasados ...Pero yo les digo..." (Mt 5, 21. 27. 31. 33. 38. 43)

Jesús y la gente de mala fama

El mismo Jesús reconoce que su manera de actuar, sobre todo en lo referente a tratar con toda clase de personas, aunque sean pecadores y de mala fama, le trae dificultades con algunos y, ciertamente, le distingue de todos los demás maestros y hasta de los mismos judíos normales que tenían prohibido el trato con quienes eran consideramos como impuros.

"Así pasó con Juan, que no comía ni bebía, y dijeron: Está endemoniado. Luego viene el Hijo del Hombre, que come y bebe, y dicen: Es un comilón y un borracho, amigo de la gentuza y de los pecadores" (Mt 11, 18-19)

Pero Jesús tiene sus razones y así lo expresa en repetidas ocasiones, haciendo ver que la auténtica tarea de un enviado verdadero de Dios, como es El, no consiste simplemente en anunciar el mensaje, sino acercarlo a todos, pero especialmente a aquellos más necesitados.

"Los fariseos, al ver esto, decían a los discípulos: ¿Por qué su maestro come con publicanos y pecadores? Pero Jesús los oyó y dijo: Los sanos no necesitan médico, sino los enfermos. Aprendan lo que significa esta palabra de Dios: Yo no les pido ofrendas, sino que tengan compasión. Pues no vine a llamar a hombres perfectos, sino a pecadores" (Mt 9, 11-13)

Esta actitud de Jesús de juntarse con la gente de mala fama, más que significar un deterioro y perjuicio para su misión significa una autenticidad de la misma, vista ésta como misión de redentor y salvador, de Mesías.

Hay dos escenas sumamente iluminadoras y bellas en este sentido: son la de la mujer pecadora que besa los pies de Jesús y los unge con perfume, en casa de Simón el fariseo (Lc 7, 36-50) y la de Jesús con la samaritana en el pozo de Jacob (Jn 4, 1-45)

En ambas escenas Jesús se acerca a dos mujeres que, además de su mala fama, tienen el inconveniente de ser mujeres, circunstancia que en tiempos de Jesús era muy negativa, pues no estaba permitido hablar con las mujeres en público, ni siquiera con la propia. Por eso en ambas ocasiones los evangelistas nos muestran la extrañeza y escándalo que la actitud de Jesús produce, tanto en el fariseo como en los discípulos.

Tanto la pecadora de la casa del fariseo, como la samaritana del pozo proclaman que ese maestro que las acoge no es un maestro normal, sino alguien muy especial. Lo hacen cada una a su manera: la pecadora con sus lágrimas, sus besos y su perfume; la samaritana diciendo a los de su pueblo: "Vengan a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que yo he hecho. ¿No será este el Cristo?" (Jn 4, 29)

3. JESÚS NO NIEGA QUE SEA EL MESÍAS

Un paso más para conocer lo que Jesús dice de sí mismo es ver cómo se considera El a sí mismo, cómo se siente en relación con Dios.

Tiene poder de perdonar los pecados

Más significativo que lo anterior es el poder que Jesús se atribuye a sí mismo para perdonar los pecados. En cierta ocasión le llevaron un paralítico para que lo curara, pero Jesús primero le dijo: "Hijo, ten confianza. Tus pecados te quedan perdonados". Entonces los fariseos y doctores de la ley que estaban allí observándole se horrorizaron al pensar : ¿Quién puede perdonar pecados sino sólo Dios ? Entonces curó a aquel hombre para demostrar que podía perdonar también sus pecados.

Y la misma extrañeza se da cuando perdona a la mujer pecadora: "Los que estaban con él a la mesa empezaron a preguntarse: ¿Quién es este hombre que ahora pretende perdonar los pecados?" (Lc 7, 49).

En Él se cumplen las Escrituras

Junto al poder de perdonar pecados, que es algo propio de Dios nada más, hay que colocar la conciencia que Jesús tiene de ser el Mesías anunciado en las Escrituras por los Profetas. En dos momentos fundamentales Jesús proclama que en El se están cumpliendo lo que dijeron los Profetas sobre el Mesías.

"Al principio de su ministerio …’ desenrolló el libro y halló el pasaje en que se lee: El Espíritu del Señor está sobre mí. El me ha ungido para traer la buena nueva a los pobres, para anunciar a los cautivos su libertad y a los ciegos que pronto van a ver, para despedir libres a los oprimidos y para proclamar el año de la gracia del Señor’. Empezó a decirles: Hoy se cumplen estas profecías que acaban de escuchar" (Lc 4, 17-21)

Y al confirmar su identidad con la resurrección, dice:

"¿No tenía que ser así y que el Cristo padeciera para entrar en su gloria? Y comenzando por Moisés y recorriendo todos los profetas, les interpretó todo lo que la Escrituras decían sobre Él" (Lc 24, 26-27)

Es un Mesías Redentor

Pero en realidad Él nunca hizo pública esta conciencia, sino muy al contrario, siempre intentó ocultarla ante la gente, como cuando mandaba a los enfermos que curaba que no se lo dijeran a nadie, o cuando se escondió porque pretendían hacerlo rey.

Cuando entre sus discípulos ya se fue haciendo más o menos común considerarlo como Mesías (recordemos la confesión de Pedro, la petición de los hijos de Zebedeo y la transfiguración), Jesús les prohíbe a sus discípulos que se lo digan a nadie (Lc 9, 21 ; Mc 9, 9) y, desde ese momento, pone un especial cuidado en que entiendan bien cómo El es Mesías: no como un salvador político-social que les fuera a librar de la dominación romana, sino como redentor de los pecados, a través de la entrega sangrienta y dolorosa de su propia vida y de su resurrección.

"Luego comenzó a enseñarles que el Hijo del Hombre debía sufrir mucho y ser rechazado por los notables, los jefes de los sacerdotes y los maestros de la ley; que iba a ser condenado a muerte y que resucitaría después de tres días" (Mc 8, 31)

4. JESÚS NOS DICE QUIÉN ES ÉL

El evangelio de Juan nos transmite enseñanzas que no encontramos en ninguno de los otros tres evangelios. En esas enseñanzas Juan resalta la imagen de Jesús con una serie de comparaciones que comienzan con las palabras "YO SOY". En tales dichos se expresa quién era Jesús y qué había venido a hacer:

"Yo soy el pan de vida

El que viene a mí nunca tendrá hambre, el que cree en mí nunca tendrá sed" (Jn 6, 35)

"Yo soy la Luz del mundo

El que me sigue no caminará en tinieblas, sino que tendrá luz y vida" (Jn 8, 12)

"Yo soy la Puerta"

Todos los que vinieron antes que yo eran ladrones y malhechores; pero las ovejas no les hicieron caso. El que entra por mí está a salvo" (Jn 10, 7-9)

"Yo soy el Buen Pastor

Conozco a las mías y las mías me conocen. Así como me conocen el Padre, también yo conozco al Padre, y yo doy mi vida por mis ovejas" (Jn 10, 14-15)

"Yo soy la Resurrección y la Vida

El que cree en mí, aunque muera, vivirá. El que vive por la fe en mí, no morirá para siempre" (Jn 11, 25-26)

"Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida

Nadie viene al Padre sino por mí" (Jn 14, 6)

"Yo soy la Vid

Si alguien permanece en mí, y yo en él, produce mucho fruto, pero sin mí no pueden hacer nada" (Jn 15, 5)

Antes de terminar la reunión, abramos un diálogo:

1. ¿Qué sensaciones nos deja este tema?
2. ¿Aprendimos algo que no sabíamos?

5. ORACIÓN

JESÚS, nuestro Mesías Redentor:
¡Qué bonito siente nuestro corazón
cuando escuchamos de tus labios que viniste al mundo
para aliviar las penas y dolores
de los más pobres y necesitados!
En un mundo hambriento del pan material
Tú nos dices que eres el PAN DE LA VIDA.
En una sociedad con tantas puertas abiertas al hedonismo,
Tú nos dices que eres LA PUERTA DE LA SALVACIÓN.
A los que andamos por sendas oscuras
nos ofreces LA LUZ.
Para los descarriados
TÚ ERES EL BUEN PASTOR,
Un Pastor tan bueno que da la vida por sus ovejas.
Ante los caminos cerrados
TÚ ERES EL CAMINO.
Ante tantas mentiras disfrazadas
TÚ ERES LA VERDAD.
Ante tantas muertes injustas
TÚ ERES LA RESURRECCIÓN.
Señor Jesús,
MESÍAS Y REDENTOR:
¡Gracias por ser quien eres, gracias por ser como eres!
Tú eres el gran Maestro de la Vida.
Tu gran autoridad es el amor misericordioso.
Tú corres con las gentes de mala fama,
para ofrecerles el perdón de sus pecados.
Tú sacas los demonios de nuestro corazón.
¡TÚ ERES EL MESÍAS REDENTOR!
Nos lo dice la Biblia,
y nos lo aseguran nuestros corazones,
tantas veces sanados por Ti.

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