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Vicaría      de Pastoral

PASIÓN Y MUERTE DE JESÚS

1. INTRODUCCIÓN

San Pablo de la Cruz, el fundador de los Misioneros Pasionistas, experimentó que "la Pasión es un océano inmenso de salvación" y "el camino más corto para la salvación".

En la Pasión de Jesús se nos reveló el inmenso amor salvador de Dios. Aunque después dedicaremos un folleto completo a este tema, eso no quita que ahora, para que entendamos mejor la persona de Jesucristo, le dediquemos este capítulo, ya que a Jesús no se le puede entender sin su Pasión.

2. ENTRE ANUNCIOS, PLEITOS Y CONSPIRACIONES

Según se iban desarrollando las predicaciones y acciones evangelizadoras de Jesús, se fueron acrecentando sus diferencias con los escribas, fariseos y saduceos. En el Evangelio son frecuentes sus discusiones y pleitos con ellos.

Como si Jesús presintiera un fin trágico para su vida, a causa de esas dificultades con los poderes religiosos de su tiempo y, sobre todo, porque así lo anunciaban las Escrituras, Él mismo anunció su muerte y habló de ella en diversas ocasiones con sus discípulos. Morirá entre grandes sufrimientos y rechazado por todos. Pero al tercer día resucitará.

A tal extremo llegaron las diferencias y tensiones entre Jesús y sus enemigos, que ellos decidieron darle muerte y andaban buscando el momento más oportuno: le ponían trampas, le hacían preguntas capciosas, lo expiaban,...

San Juan nos dice: "Entonces los jefes de los sacerdotes..." (Jn 11, 47-54)

Conversemos con sinceridad:

  1. ¿Qué dificultades hemos tenido por ser fieles a nuestras obligaciones o compromisos cristianos?
  2. ¿Sentimos que más pronto o más tarde tendremos que cargar con la cruz de la incomprensión?
  3. ¿Conocemos otros textos del Evangelio en los que Jesús nos advierta de estas dificultades? ¿Qué nos parecen esos textos?

3. TRAICIÓN DE JUDAS

"Entonces uno de los Doce, el llamado Judas Iscariote, fue a ver a los jefes de los sacerdotes, y les dijo: ‘¿Qué me dan si les entrego a Jesús?’ Ellos le ofrecieron treinta monedas de plata. Y desde ese momento buscaba una oportunidad para entregarlo" (Mt 26, 14-16)

"¡Ay de aquél que entrega al Hijo del hombre! ¡Más le valdría a ese hombre no haber nacido!" (Mt 26, 24b)

"Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del hombre?" (Lc 22, 48)

Comentemos libremente lo que sentimos ante la traición de Judas y qué enseñanzas podemos aplicarnos a nosotros.

4. GETSEMANÍ

Al otro lado del torrente Cedrón, en Jerusalén, está Getsemaní. Es una propiedad plantada de olivos, que se conoce también como "El Huerto de los Olivos". Allí acostumbraba Jesús a ir de noche a rezar. A veces invitaba también a sus discípulos. Judas conocía esta costumbre de Jesús.

Cuando terminó la Última Cena, Jesús se dirigió a Getsemaní. Dejó en la entrada del huerto a la mayoría de sus discípulos y, con Pedro, Santiago y Juan, pasó un poco más adentro. Quería que esos tres lo acompañaran en sus rezos aquella noche. Pero, como estaban cansados, se le quedaron dormidos.

Recordamos la oración de Jesús en Getsemaní: "Después salió y fue, como de costumbre..." (Lc 22, 39-46)

Platiquemos juntos:

  1. ¿Cómo se encontraba Jesús en Getsemaní?
  2. ¿Jesús quiere la Pasión o la rechaza?
  3. ¿El Padre escucha la oración de Jesús? ¿Cuál es la respuesta de Dios Padre?
  4. ¿Cómo valoramos la oración en nuestra vida cristiana de cada día? ¿Cuánto tiempo dedicamos a rezar?

5. LOS JUICIOS

Primero fue ante el Sanedrín, que era el Tribunal Supremo de los judíos. Allí acusaron a Jesús de delitos contra la religión y contra Dios, y le condenaron por la blasfemia de decirse Hijo de Dios; nadie podía pretender tal cosa y quien lo hiciera era condenado a muerte: "Cuando amaneció..." (Lc 22, 66-71).

Luego lo llevaron ante el Procurador, Poncio Pilato, para que también él lo juzgara y condenara. Aquí lo acusan de agitador político, que se niega a pagar los impuestos al Emperador de Roma. Aunque Pilato proclamó varias veces la inocencia de Jesús, al final cedió a los intereses de los judíos, jefes y pueblo, y condenó a Jesús a morir en la cruz: "Jesús compareció ante el Gobernador..." (Mt 27, 11-14. 24-26).

Conversemos juntos, ayudándonos con estas preguntas:

1. En los dos juicios Jesús sufre diversas afrentas, injurias y padecimientos:
· acusaciones falsas,
· bofetada,
· negaciones de Pedro,
· insultos y burlas,
· rechazo ante Barrabás,
· azotes y corona de espinas,
· rey de burla.

¿Cuál de estos tormentos consideramos más duro y por qué?

2. ¿Qué devociones de la Pasión conocemos?
3. ¿Cuáles nos llegan más y por qué?
4. ¿Cómo vemos que la Pasión sigue dándose hoy?

6. EL GÓLGOTA

Leamos en el evangelio de Juan: 19, 16b-30.

Cada uno iremos completando espontáneamente el relato de San Juan con lo que conozcamos que dicen los otros evangelistas, de modo que podamos reconstruir la historia desde que Pilato condena a Jesús hasta que lo sepultan:

- el camino hacia el Calvario,
- las siete palabras,
- el descendimiento,
- la sepultura.

Centremos nuestro diálogo en dos cuestiones:

1. ¿Qué significa para cada uno de nosotros la Pasión y Muerte de Jesús.
2. ¿Cómo influye en nuestra vida cristiana?

7. ORACIÓN

Jesús, El Hombre más divino del mundo,
el divino redentor,
el Hijo de Dios y hermano de nosotros,
cierra con broche de oro los días de su vida terrenal:

Su persona que molesta a los poderosos,
pero que sana a los enfermos,
perdona a los pecadores
y trae la salvación a los humildes y sencillos,
es objeto de pleitos y conspiraciones,
sufre golpes, humillaciones y juicios injustos.
Tu persona, Jesús, Hijo de Dios
y hermano de nosotros,
pasará, como nosotros por el dolor
y la muerte en cruz.

Tú, que no eres mago, ni adivino, ni brujo,
decides vencer a la muerte y al pecado desde la cruz.
El árbol del Paraíso fue causa de condenación,
pero el árbol de tu Cruz es motivo de Salvación.

Adán nos trajo la perdición,
pero Tú nos traes la Vida.
¡Gracias, Jesús, por tu Pasión Salvadora!
¡Gracias, Jesús, por tu Cruz Redentora!
¡Gracias por tu muerte que nos llena de nueva vida!
¡No hay Dios, ni hombre, tan grande como Tú!

Nadie hay que haga maravillas, como las que haces Tú.
Haznos experimentar, Señor y Hermano Jesús,
que la Pasión es el camino más corto a la salvación,
el océano inmenso de salvación.
Permítenos, Señor de la Vida,
que también nosotros podamos ser tus colaboradores
en la Salvación de tantos hermanos nuestros
que viven tristes, desesperados y... muertos.

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