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Vicaría      de Pastoral

VIACRUCIS DE LA INFANCIA

Cáritas - Arquidiócesis México

Introducción

Su Santidad el Papa Juan Pablo II, en su Mensaje de Cuaresma para este año 2004, pone en el centro de atención a los niños. «El que reciba a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe» (Mt 18,5), poniendo de relieve la profunda identificación entre el Señor Jesús y los «pequeños». Sólo prestando a los niños una atención amorosa nos damos cuenta de lo que significa «ser pequeño» en sentido evangélico, siendo éste el requisito para poder entrar al Reino de los Cielos.

El Papa muestra gratitud hacia todas aquellas personas que aceptan, forman, cuidan y defienden a los niños, al mismo tiempo que expresa honda preocupación por las agresiones de que son víctima en una gran diversidad de formas y ambientes: abusos sexuales, prostitucaión, trasplante de órganos, droga, pobreza, reclutamiento forzoso, trabajo infantil, infección de sida, etcétera.

Su llamado a impulsar y propiciar soluciones de fondo tiene que involucrarnos a todos, pero especialmente a quienes nos decimos discípulos de Cristo y sus testigos en el mundo: laicos, sacerdotes, religiosas y religiosos, agentes de pastoral... Nuestra responsabilidad en las múltiples comunidades parroquiales, educativas, asistenciales, etcétera, nos coloca ante la posibilidad de sembrar en el corazón de los niños el deseo de conocer, acoger y servir a Dios durante toda su vida o a malograr esa obra por nuestra apatía, complicidad o franco antitestimonio por conductas inadecuadas que, en algunos casos, constituyen verdadero motivo de escándalo.

Ver a Jesús en los niños es lo que nos posibilita a seguir sus pasos a través de los modernos Viacrucis que millones de ellos tienen que recorrer desde su gestación, cuando la constante de sus vidas es el desamor.

Cáritas, Arquidiócesis de México, pone a disposición de todos los Agentes de Pastoral, este subsidio, cuya finalidad es sensibilizar a las comunidades de nuestra gran Ciudad con relación al tema de la infancia, de tal forma que surjan y/o se fortalezcan iniciativas que contribuyan a su promoción y salvaguarda.
¡Que el Dios-Amor que se ha hecho hombre, nos ayude a concientizarnos a través del itinerario que nos propone el Viacrucis de la Infancia!

VIACRUCIS DE LA INFANCIA

Guía: Por la Señal de la Santa Cruz...

Guía: Señor Jesús, tú que voluntariamente te entregaste por nosotros como Cordero sin mancha y recorriste el camino del Calvario, llevando la Cruz, te pedimos humildemente la gracia de poder recorrer, también nosotros, este camino de reflexión, iluminados por tus encuentros con niños, adolescentes y jóvenes que conociste desde tu Encarnación, de tal forma que tu gracia nos permita afrontar con responsabilidad los desafíos actuales.

I ESTACIÓN
LAS PAREJAS CRISTIANAS Y LA PROCREACIÓN
Anuncio del Nacimiento de Juan el Bautista

G. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
T. Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo, y a mí pecador.

Lector 1: «Se le apareció el Ángel del Señor, de pie, a la derecha del altar del incienso. Al verle Zacarías, se turbó, y el temor se apoderó de él. El Ángel le dijo: No temas, Zacarías, porque tu petición ha sido escuchada: Isabel, tu mujer, te dará a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Juan; será para ti gozo y alegría, y muchos se gozarán en su nacimiento, porque será grande ante el Señor; no beberá vino ni licor; estará lleno del Espíritu Santo ya desde el seno de su madre, y a muchos de los hijos de Israel les convertirá al Señor su Dios, e irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos y a los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto» (Lc 1, 11-17).

Lector 2: El don de un hijo es algo que no siempre se aprecia. Hoy, muchas parejas prefieren evitar la procreación o interrumpirla a través del aborto... ¡Cuántos niños mueren a manos de gente sin escrúpulos, desorientadas o en situaciones críticas, antes de poder ver la luz! Urge que las parejas cristianas se formen en el difícil arte de ser padres responsables, de tal modo que, viviendo en comunión su sexualidad, sepan «leer» en ella el plan de Dios.

G. Oremos: Padre misericordioso, te pedimos por las parejas cristianas para que puedan agradecer el don de la procreación de la cual tú los hiciste portadores, y ejerciéndolo responsablemente, reciban con gozo a sus hijos. Te lo pedimos por Cristo, tu Hijo amado, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

G. Pequé, Señor, ten misericordia de mí.
T. Pecamos Señor, ten misericordia de nosotros.
G. Padre Nuestro. Ave María. Gloria.
Canto

II ESTACIÓN
LA DUDA ATORMENTA A JOSÉ
Anuncio del Nacimiento de Jesús

G. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
T. Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo, y a mí pecador.

Lector 1: «La generación de Jesucristo fue de esta manera: Su madre, María, estaba desposada con José y, antes de empezar a estar juntos ellos, se encontró encinta por obra del Espíritu Santo. Su marido José, como era justo y no quería ponerla en evidencia, resolvió repudiarla en secreto. Así lo tenía planeado, cuando el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas tomar contigo a María, tu mujer, porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados» (Mt 1, 18-21).

Lector 2: Ante el sorprendente embarazo de María, José reaccionó como cualquiera de sus contemporáneos: con desconfianza, enojo y decepción... Pensó en dejarla, exponiéndola al desprecio de todos. Hoy muchos hombres siguen mirando a la mujer como objeto de placer o como pretexto para desquitar sus frustraciones. Hace falta que hoy, como San José, tengamos la humildad para acudir a la Palabra de Dios, que nos hace comprender la grandeza del don sagrado de la Vida y el maravilloso regalo de permitir que las esposas se conviertan en madres dignas de ese nombre.

G. Oremos: Padre Eterno, fuente de la Vida, te pedimos por todos esos niños y niñas, que han sido rechazados por sus padres, algunos desde antes de nacer, y por todas las mujeres que van a ser madres, para que encuentren en nosotros, hermanos dispuestos a acogerlos y respetarlos con el amor que tú tienes a todas tus criaturas. Por Cristo Nuestro Señor. Amén.

G. Pequé, Señor, ten misericordia de mí.
T. Pecamos Señor, ten misericordia de nosotros.
G. Padre Nuestro. Ave María. Gloria.
Canto

III ESTACIÓN
EL DON SAGRADO DE LA VIDA EN MANOS DEL SER HUMANO
Nacimiento de Juan

G. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos
T. Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo, y a mí pecador.

Lector 1: «Se le cumplió a Isabel el tiempo de dar a luz, y tuvo un hijo. Oyeron sus vecinos y parientes que el Señor le había hecho gran misericordia, y se congratulaban con ella. Y sucedió que al octavo día fueron a circuncidar al niño, y querían ponerle el nombre de su padre Zacarías, pero su madre, tomando la palabra, dijo: No, se ha de llamar Juan. Le decían: No hay nadie en tu parentela que tenga ese nombre. Y le preguntaban por señas a su padre cómo quería que se le llamase. Él pidió una tablilla y escribió: Juan es su nombre. Y todos quedaron admirados. Y al punto se abrió su boca y su lengua, y hablaba bendiciendo a Dios. Invadió el temor a todos sus vecinos, y en toda la montaña de Judea se comentaban todas estas cosas; todos los que las oían las guardaban en su corazón, diciendo: Pues, ¿qué será este niño? Porque, en efecto, la mano del Señor estaba con él» (Lc 1, 57-66).

Lector 2: Los ancianos padres de Juan Bautista lo recibieron con júbilo, sabiendo que su inesperada gestación y nacimiento obedecían a un designio especial de Dios. ¡Ese niño entrañaba toda una promesa de grandes cosas! ... como debemos entender el nacimiento de todo ser humano. Por eso lo consagraron a Dios sin tardanza. Los cristianos también somos consagrados a través del sacramento del Bautismo, pero no siempre valoramos lo que esto significa para nuestra vida, ni el compromiso que adquieren los padres de familia y sus padrinos.

G. Oremos: Oh Dios, que con tu Providencia infinita, al otorgar el don de la Vida, pones también las semillas de un plan maravilloso para cada ser humano, haz que todos tus hijos tengan la capacidad de descubrirlo, y así, vivan con gozo todos los días de su vida. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

G. Pequé, Señor, ten misericordia de mí.
T. Pecamos Señor, ten misericordia de nosotros.
G. Padre Nuestro. Ave María. Gloria.
Canto

IV ESTACIÓN
LA POBREZA Y SUS DESAFÍOS
Peregrinaje a Belén y Nacimiento de Jesús

G. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
T. Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo, y a mí pecador.

Lector 1: «Sucedió que por aquellos días salió un edicto de César Augusto ordenando que se empadronase todo el mundo. Este primer empadronamiento tuvo lugar siendo gobernador de Siria Cirino. Iban todos a empadronarse, cada uno a su ciudad. Subió también José desde Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por ser él de la casa y familia de David, para empadronarse con María, su esposa, que estaba encinta. Y sucedió que, mientras ellos estaban allí, se le cumplieron los días del alumbramiento, y dio a luz a su hijo primogénito, le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el alojamiento» (Lc 2, 1-7).

Lector 2: Jesús, el Mesías, el Salvador, el Señor, el Hijo de Dios, nace en condiciones de extrema pobreza. ¡No hubo lugar para Él y sus padres en la posada!... La carencia de recursos y el embarazo de María, no fueron pretexto para evadir el cumplimiento de sus obligaciones ciudadanas. La falta de condiciones favorables para el parto no significaron amargura ni mutuas recriminaciones entre María y José. Más bien fue la oportunidad para la primera manifestación de Jesús a los pobres y sencillos: unos pastores. En nuestros días, muchos niños padecen desde su más tierna infancia, los efectos de condiciones económicas y culturales adversas, que son verdaderos impedimentos para su desarrollo futuro.

G. Oremos: Jesús, amigo de los pequeños y sencillos, te pedimos por todas aquellas familias que están sometidas a carencias materiales, para que eso no signifique un motivo para su desintegración, o sea, causa de amargura, evasión o desventajas futuras para sus hijos sino que, encontrando en nosotros la ayuda necesaria, superen su situación y te den gracias por tu cercanía. Tú que vives y reinas, por los siglos de los siglos. Amén.

G. Pequé, Señor, ten misericordia de mí.
T. Pecamos Señor, ten misericordia de nosotros.
G. Padre Nuestro. Ave María. Gloria.
Canto