CONTENIDO
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Introducción |
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I
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Estación:
LAS
PAREJAS CRISTIANAS Y LA PROCREACIÓN |
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II
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Estación:
LA
DUDA ATORMENTA A JOSÉ |
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III
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Estación:
EL
DON SAGRADO DE LA VIDA EN MANOS DEL SER HUMANO |
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IV
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Estación:
LA
POBREZA Y SUS DESAFÍOS |
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V
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Estación:
PERSEGUIDOS
Y MIGRANTES |
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VI
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Estación:
MUERTES
PREMATURAS |
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VII
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Estación:
DECISIONES
TEMPRANAS: ACEPTACIÓN O RECHAZO DE DIOS |
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VIII
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Estación:
LOS
NIÑOS PERDIDOS Y ENCONTRADOS... EN LA CALLE |
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IX
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Estación:
EL
RETO DE EDUCAR A LOS HIJOS |
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X
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Estación:
VIDA
Y SUEÑOS TRUNCADOS |
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XI
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Estación:
GRITOS
DESESPERADOS |
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XII
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Estación:
LA
GRANDEZA DE LOS PEQUEÑOS |
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XIII
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Estación:
EL
RIESGO DE OBSTACULIZAR EL FUTURO |
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XIV
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Estación:
EL
TRIUNFO DE LA VIDA SOBRE LA MUERTE |
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APÉNDICE
DE CANTOS
Mi alma espera en el Señor,
mi alma espera en su Palabra
mi alma aguarda al Señor,
porque en Él está la salvación.
Desde lo hondo a ti grito
Señor,
Señor escucha mi voz,
estén tus oídos atentos
a la voz de mi súplica.
Si llevas cuenta de los delitos,
Señor,
¿quién podrá resistir?
Pero de ti procede el perdón
y así infundes respeto.
A ti levanto mis ojos
a ti que habitas en el cielo
a ti levanto mis ojos
porque espero tu misericordia.
Como están los ojos
de los esclavos,
fijos en las manos de sus señores,
así están nuestros ojos en el Señor,
esperando su misericordia.
Misericordia, Señor,
Misericordia
que estamos saciados de burlas;
misericordia, Señor, misericordia,
que estamos saciados de desprecios.
Levanto mis ojos a los montes
de dónde me vendrá el auxilio,
el auxilio me viene del Señor
que hizo el cielo y la tierra.
El auxilio me viene del Señor,
que hizo el cielo y la tierra (2)
No permitirá que resbale
tu pie,
tu guardián no duerme,
no duerme ni reposa,
el guardián de Israel.
Pueblo mío, qué
te he hecho,
en qué te he ofendido ¡Respóndeme! (2)
Yo te saqué de Egipto
y por cuarenta años
te guié por el desierto: tú hiciste una cruz para tu salvador.
yo te libré del mal,
te di a beber el agua que manaba del desierto:
tú hiciste una cruz para tu Salvador.
Perdón, oh Dios mío,
perdón e indulgencia
perdón y clemencia, perdón y piedad (2)
Pequé, ya mi alma
su culpa confiesa:
mil veces me pesa de tanta maldad.
Mil veces me pesa, de haber
obstinado,
tu pecho rasgado, oh Suma bondad.
Yo fui quien del duro madero
inclemente
te puso pendiente con vil impiedad.
Perdona a tu pueblo, Señor
perdona a tu pueblo, perdónale Señor (2)
No estés eternamente
enojado,
no estés eternamente enojado:
perdónale Señor.
Por tus profundas llagas
crueles,
por tus salivas y por tus hieles:
perdónales, Señor.
Por tus heridas de pies y
manos,
por los azotes tan inhumanos:
perdónales Señor.
Con nosotros está
y no le conocemos,
con nosotros está, su nombre es el Señor(2)
Su nombre es el Señor
y pasa hambre,
y clama por la boca del hambriento,
y muchos que lo ven pasan de largo,
acaso por llegar temprano al templo.
Su nombre es el Señor
y sed soporta,
y está en quien de justicia va sediento,
muchos que lo ven pasan de largo,
a veces ocupados en sus rezos.
Dolorosa de pie, junto a
la Cruz,
Tú conoces nuestras penas,
penas de un pueblo que sufre,
Tú conoces nuestras penas,
penas de un pueblo que sufre.
Dolor de los cuerpos que
sufren enfermos,
el hambre de gentes que no tiene pan, silencio de aquellos que callan
por miedo,
la pena del triste que está en soledad.