GÉNESIS
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Descendientes
de Esaú
1
Crónicas 1, 34-54
36:1
Este es el linaje de Esaú, o sea Edom.
36:2 Esaú tomó a sus mujeres
de entre las cananeas: a Adá, hija de Elón el hitita, a Oholibamá,
hija de Aná, hijo de Sibeón el jorita,
36:3 y a Basmat, hija de Ismael, la hermana de Nebayot.
36:4 Adá dio a luz para Esaú a Elifaz, Basmat le dio
a Reuel.
36:5 Oholibamá le dio a Yeús, Yalam y Coré. Estos
son los hijos que le nacieron a Esaú en Canaán.
36:6 Esaú tomó a sus mujeres, hijos e hijas y a todas
la personas de su casa, su ganado, todas sus bestias y toda la hacienda que
había logrado en territorio cananeo, y se fue al país de Seír,
enfrente de su hermano Jacob,
36:7 porque los bienes de entrambos eran demasiados para poder vivir
juntos, y el país donde residían no daba abasto para tanto ganado
como tenían.
36:8 Esaú se estableció, pues, en
la tierra de Seír.
Esaú es Edom.
36:9 Estos son los descendientes de Esaú,
padre de Edom, en la montaña de Seír,
36:10 y éstos los nombres de sus hijos: Elifaz, hijo de Adá,
mujer de Esaú, y Reuel, hijo de Basmat, mujer de Esaú.
36:11 Los hijos de Elifaz fueron: Temán, Omar, Sefó,
Gaetam y Quenaz.
36:12 Timná fue concubina de Elifaz, hijo de Esaú, y
dio a luz a Amalec. Estos son los descendientes de Adá, mujer de Esaú.
36:13 Y estos son los hijos de Reuel: Nájat, Zéraj, Sammá
y Mizzá. Estos son los descendientes de Basmat, mujer de Esaú.
36:14 Los hijos de la mujer de Esaú, Oholibamá, hija
de Aná, hijo de Sibeón, que ella dio a luz a Esaú, fueron
éstos: Yeús, Yalam y Coré.
36:15 He aquí los jeques de los hijos de Esaú. De los
hijos de Elifaz, primogénito de Esaú: el jeque Temán,
el jeque Omar, el jeque Sefó, el jeque Quenaz,
36:16 el jeque Gaetam, el jeque Amalec. Estos son los jeques de Elifaz,
en el país de Edom, y éstos los descendientes de Adá.
36:17 Los hijos de Reuel, hijo de Esaú, fueron: el jeque Najat,
el jeque Zéraj, el jeque Sammá, el jeque Mizzá. Estos
son los jeque de Reuel, en el país de Edom; y éstos los descendientes
de Basmat, mujer de Esaú.
36:18 Los hijos de Oholibamá, mujer de Esaú, fueron:
el jeque Yeús, el jeque Yalam, el jeque Coré. Estos son los
jeques de Oholibamá, hija de Aná, mujer de Esaú.
36:19 Estos son los hijos de Esaú y éstos sus jeques,
los de Edom.
36:20 He aquí los hijos de Seír el jorita, que habitaban
en aquella tierra: Lotán, Sobal, Sibeón, Aná,
36:21 Disón, Eser y Disán. Estos son los jeques de los
joritas, hijos de Seír, en el país de Edom.
36:22 Los hijos de Lotán fueron: Jorí y Hemam, y hermana
de Lotán fue Timná.
36:23 Los hijos de Sobal fueron: Alván, Manájat, Ebal,
Sefó y Onam.
36:24 Los hijos de Sibeón: Ayyá y Aná. Este es
el mismo Aná que encontró las aguas termales en el desierto,
cuando apacentaba los asnos de su padre Sibeón.
36:25 Los hijos de Aná: Disón y Oholibamá, hijo
de Aná.
36:26 Los hijos de Disón: Jemdán, Esbán, Yitrán
y Kerán.
36:27 Los hijos de Eser: Bilhán, Zaaván y Acán.
36:28 Los hijos de Disán: Us y Arán.
36:29 Estos son los jeques joritas: el jeque Lotán, el jeque
Sobal, el jeque Sibeón, el jeque Aná,
36:30 el jeque Disón, el jeque Eser, el jeque Disán.
Estos son los jeques joritas según sus clanes en el país de
Seír.
36:31 Estos son los reyes que reinaron en Edom, antes de reinar rey
alguno de los israelitas.
36:32 Reinó en Edom Belá, hijo de Beor; y el nombre de
su ciudad era Dinhabá.
36:33 Murió Belá, y reinó en su lugar Yobab, hijo
de Zéraj, de Bosrá.
36:34 Murió Yobab, y reinó en su lugar Jusam, del país
de los temanitas.
36:35 Murió Jusam, y reinó en su lugar Hadad, hijo de
Bedad, el que derrotó a Madián en el campo de Moab; y el nombre
de su ciudad era Avit.
36:36 Murió Hadad, y reinó en su lugar Samlá de
Masrecá.
36:37 Murió Samlá, y reinó en su lugar Saúl,
de Rejobot del Río.
36:38 Murió Saúl, y reinó en su lugar Baal Janán
hijo de Akbor.
36:39 Murió Baal Janán hijo de Akbor, y reinó
en su lugar Hadad; el nombre de su ciudad era Pau, y el nombre de su mujer,
Mehetabel, hija de Matred, hija de Mezahab.
36:40 Estos son los nombres de los jeques de Esaú, según
sus familias y territorios y por sus nombres. El jeque Timná, el jeque
Alvá, el jeque Yetet,
v41 el jeque Oholibamá, el jeque Elá, el jeque Pinón.
36:42 el jeque Quenaz, el jeque Temán, el jeque Mibsar,
36:43 el jeque Magdiel, el jeque Iram. Estos son los jeques de Edom,
según sus moradas, en las tierras que ocupan. Este es Esaú padre
de Edom.
3. Ciclo de Jacob y su hijo José
Sueños
de gloria de José
37:1 Jacob, por su parte, se estableció en el que fue país
residencial de su padre, el país de Canaán.
37:2 Esta es la historia de Jacob. José
tenía diecisiete años. Estaba de pastor de ovejas con sus hermanos,
él, muchacho todavía, con los hijos de Bilhá y los de
Zilpá, mujeres de su padre. Y José comunicó a su padre
lo mal que se hablaba de ellos.
37:3 Israel amaba a J.osé más
que a todos los demás hijos, por ser para él el hijo de la ancianidad.
Le había hecho una túnica de manga larga.
37:4 Vieron sus hermanos cómo le
prefería su padre a todos sus otros hijos, y le aborrecieron hasta
el punto de no poder ni siquiera saludarle.
37:5 José tuvo
un sueño y lo manifestó a sus hermanos,
quienes le odiaron más aún.
37:6 Les dijo: "Oíd el sueño
que he tenido.
37:7 Me parecía que nosotros estábamos
atando gavillas en el campo, y he aquí que mi gavilla se levantaba
y se tenía derecha, mientras que vuestras gavillas le hacían
rueda y se inclinaban hacia la mía."
37:8 Sus hermanos le dijeron: "¿Será
que vas a reinar sobre nosotros o que vas a tenernos domeñados?"
Y acumularon todavía más odio contra él por causa de
sus sueños y de su palabras.
37:9 Volvió
a tener otro sueño, y se lo contó a sus hermanos. Díjoles:
"He tenido otro sueño: Resulta que el sol, la luna y once estrellas
se inclinaban ante mí".
37:10 Se lo contó a su padre y
a sus hermanos, y su padre le reprendió y le dijo: "¿Qué
sueño es ése que has tenido? ¿Es que yo, tu madre y tus
hermanos vamos a venir a inclinarnos ante ti hasta el suelo?"
37:11 Sus hermanos
le tenían envidia,
mientras que su padre reflexionaba.
José
vendido por sus hermanos
37:12 Fueron sus hermanos a apacentar las ovejas de su padre en
Siquem,
37:13 y dijo Israel a José: "¿No
están tus hermanos pastoreando en Siquem? Ve de mi parte a donde ellos."
Dijo: "Estoy listo."
37:14 Díjole: "Anda, vete
a ver si tus hermanos siguen sin novedad, y lo mismo el ganado, y tráeme
noticias." Le envió, pues, desde el valle de Hebrón, y
José fue a Siquem.
37:15 Encontróse con él
un hombre mientras estaba discurriendo por el campo. El hombre le preguntó:
"¿Qué buscas?"
37:16 Díjole: "Estoy buscando
a mis hermanos. Indícame, por favor, dónde están pastoreando."
37:17 El hombre le dijo: "Partieron
de aquí, pues yo les oí decir: "Vamos a Dotán.""
José fue detrás de sus hermanos y los encontró en Dotán.
37:18 Ellos le vieron de lejos, y antes
que se les acercara, conspiraron contra él para matarle,
37:19 y se decían mutuamente: "Por
ahí viene el soñador.
37:20 Ahora, pues, venid, matémosle
y echémosle en un pozo cualquiera, y diremos que algún animal
feroz le devoró. Veremos entonces en qué paran sus sueños."
37:21 Rubén
lo oyó y le libró de sus manos. Dijo: "No atentemos contra
su vida."
37:22 Rubén les dijo: "No
derraméis sangre. Echadle a ese pozo que hay en el páramo, pero
no pongáis la mano sobre él." Su intención era de
salvarle de sus hermanos para devolverle a su padre.
37:23 Y ocurrió, que cuando llegó
José donde sus hermanos, éstos despojaron a José de su
túnica aquella túnica de manga larga que llevaba puesta,
37:24 y echándole mano le arrojaron
al pozo. Aquel pozo estaba vacío, sin agua.
37:25 Luego se sentaron a comer. Y levantando
los ojos divisaron una caravana de ismaelitas que venían de Galaad,
con camellos cargados de almáciga, sandáraca y ládano,
que iban bajando hacia Egipto.
37:26 Entonces dijo Judá a sus
hermanos: "¿Qué aprovecha el que asesinemos a nuestro hermano
y luego tapemos su sangre?
37:27 Venid vamos a venderle a los ismaelitas,
pero no pongamos la mano en él, porque es nuestro hermano, carne nuestra."
Y sus hermanos asintieron.
37:28 Pasaron unos
madianitas mercaderes, y descubriéndole subieron a José del
pozo. Vendieron a José a los ismaelitas
por veinte piezas de plata, y éstos se llevaron a José a Egipto.
37:29 Vuelve Rubén al pozo, y he
aquí que José nos estaba en el pozo. El desgarró sus
ropas,
37:30 y volviendo donde sus hermanos les
dijo: "El niño no aparece, y yo ¿qué hago ahora?"
37:31 Entonces tomaron la túnica
de José, y degollando un cabrito, tiñeron la túnica en
sangre,
37:32 y enviaron la túnica de manga
larga, haciéndola llegar hasta su padre con este recado: "Esto
hemos encontrado: examina si se trata de la túnica de tu hijo, o no."
37:33 El la examinó y dijo: "¡Es
la túnica de mi hijo! ¡Algún animal feroz le ha devorado!
¡José ha sido despedazado!"
37:34 Jacob desgarró su vestido,
se echó un sayal a la cintura e hizo duelo por su hijo durante muchos
días.
37:35 Todos sus hijos e hijas acudieron
a consolarle, pero él rehusaba consolarse y decía: "Voy
a bajar en duelo al seol donde mi hijo." Y su padre le lloraba.
37:36 Por su parte, los madianitas, llegados
a Egipto, le vendieron a Putifar, eunuco de Faraón y capitán
de los guardias.
Judá
y Tamar
38:1 Por aquel tiempo bajó Judá de donde sus hermanos para
dirigirse a cierto individuo de Adullam llamado Jirá.
38:2 Allí conoció Judá a la hija de un cananeo
llamado Súa y tomándola por esposa se llegó a ella;
38:3 ella concibió y dio a luz un hijo, al que llamó
Er.
38:4 Volvió a concebir y dio a luz otro hijo, al que llamó
Onán.
38:5 Nuevamente dio a luz otro hijo, al que llamó Selá.
Ella se encontraba en Akzib al darle a luz.
38:6 Judá tomó para su primogénito Er a una mujer
llamada Tamar.
38:7 Er, el primogénito de Judá, fue malo a los ojos
de el Señor, el Señor le hizo morir.
38:8 Entonces Judá dijo a Onán: "Cásate con
la mujer de tu hermano y cumple como cuñado con ella, procurando descendencia
a tu hermano."
38:9 Onán sabía que aquella descendencia no sería
suya, y así, si bien tuvo relaciones con su cuñada, derramaba
a tierra, evitando el dar descendencia a su hermano.
38:10 Pareció mal a el Señor lo que hacía y le
hizo morir también a él.
38:11 Entonces dijo Judá a su nuera Tamar: "Quédate
como viuda en casa de tu padre hasta que crezca mi hijo Selá."
Pues se decía: "Por si acaso muere también él, lo
mismo que sus hermanos." Tamar se fue y quedó en casa de su padre.
38:12 Pasaron muchos días, y murió la hija de Súa,
la mujer de Judá. Cuando Judá se hubo consolado, subió
a Timná para el trasquileo de su rebaño, junto con Jirá
su compañero adulamita.
38:13 Se lo notificaron a Tamar: "Oye, tu suegro sube a Timná
para el trasquileo de su rebaño."
38:14 Entonces ella se quitó de encima sus ropas de viuda y
se cubrió con el velo, y bien disfrazada se sentó en Petaj Enáyim,
que está a la vera del camino de Timná. Veía, en efecto,
que Selá había crecido, pero que ella no le era dada por mujer.
38:15 Judá la vio y la tomó por una ramera, porque se
había tapado el rostro,
38:16 y desviándose hacia ella dijo: "Déjame ir
contigo" pues no la reconoció como su nuera. Dijo ella:
"¿Y qué me das por venir conmigo?"
38:17 "Te mandaré un cabrito de mi rebaño."
"Si me das prenda hasta que me lo mandes..."
38:18 "¿Qué prenda he de darte?" "Tu
sello, tu cordón y el bastón que tienes en la mano." El
se lo dio y se unió a ella, la cual quedó encinta de él.
38:19 Entonces se marchó ella y, quitándose el velo,
se vistió sus ropas de viuda.
38:20 Judá, por su parte, envió el cabrito por mediación
de su compañero el adulamita, para rescatar la prenda de manos de la
mujer, pero éste no la encontró.
38:21 Preguntó a los del lugar: "¿Dónde está
la ramera aquella que había en Enáyim, a la vera del camino?"
"Ahí no ha habido ninguna ramera" dijeron.
38:22 Entonces él se volvió donde Judá y dijo:
"No la he encontrado; y los mismos lugareños me han dicho que
allí no ha habido ninguna ramera."
38:23 "Pues que se quede con ello dijo Judá;
que nadie se burle de nosotros. Ya ves cómo he enviado ese cabrito,
y tú no la has encontrado."
38:24 Ahora bien, como a los tres meses aproximadamente, Judá
recibió este aviso: "Tu nuera Tamar ha fornicado, y lo que es
más, ha quedado encinta a consecuencia de ello." Dijo Judá:
"Sacadla y que sea quemada."
38:25 Pero cuando ya la sacaban, envió ella un recado a su suegro:
"Del hombre a quien esto pertenece estoy encinta", y añadía:
"Examina, por favor, de quién es este sello, este cordón
y este bastón."
38:26 Judá lo reconoció y dijo: "Ella tiene más
razón que yo, porque la verdad es que no la he dado por mujer a mi
hijo Selá." Y nunca más volvió a tener trato con
ella.
38:27 Al tiempo del parto resultó que tenía dos mellizos
en el vientre.
38:28 Y ocurrió que, durante el parto, uno de ellos sacó
la mano, y la partera le agarró y le ató una cinta escarlata
a la mano, diciendo: "Este ha salido primero."
38:29 Pero entonces retiró él la mano, y fue su hermano
el que salió. Ella dijo: "¡Cómo te has abierto brecha!"
Y le llamó Peres.
38:30 Detrás salió su hermano, que llevaba en la mano
la cinta escarlata, y le llamó Zéraj.
José
en casa de Putifar
39:1 José fue bajado a Egipto, y le compró un egipcio, Putifar,
eunuco de Faraón y jefe de los guardias; le compró a los ismaelitas
que le habían bajado allá.
39:2 El Señor asistió a José,
que llegó a ser un hombre afortunado, mientras estaba en casa de su
señor egipcio.
39:3 Este echó de ver que el Señor estaba con él
y que el Señor hacía prosperar todas sus empresas.
39:4 José ganó su favor y entró a su servicio,
y su señor le puso al frente de su casa y todo cuanto tenía
se lo confió.
39:5 Desde entonces le encargó de toda su casa y de todo lo
que tenía, y el Señor bendijo la casa del egipcio en atención
a José, extendiéndose la bendición de el Señor
a todo cuanto tenía en casa y en el campo.
39:6 El mismo dejó todo lo suyo en manos de José y, con
él, ya no se ocupó personalmente de nada más que del
pan que comía. José era apuesto y de buena presencia.
39:7 Tiempo más tarde sucedió que la mujer de su señor
se fijó en José y le dijo: "Acuéstate conmigo."
39:8 Pero él rehusó y dijo a la mujer de su señor:
"He aquí que mi señor no me controla nada de lo que hay
en su casa, y todo cuanto tiene me lo ha confiado.
39:9 ¿No es él mayor que y o en esta casa? Y sin embargo,
no me ha vedado absolutamente nada más que a ti misma, por cuanto eres
su mujer. ¿Cómo entonces voy a hacer este mal tan grande, pecando
contra Dios?"
39:10 Ella insistía en hablar a José día tras
día, pero él no accedió a acostarse y estar con ella.
39:11 Hasta que cierto día entró él en la casa
para hacer su trabajo y coincidió que no había ninguno de casa
allí dentro.
39:12 Entonces ella le asió de la ropa diciéndole: "Acuéstate
conmigo." Pero él, dejándole su ropa en la mano, salió
huyendo afuera.
39:13 Entonces ella, al ver que había dejado la ropa en su mano,
huyó también afuera y gritó a los de su casa diciéndoles:
39:14 "¡Mirad! Nos ha traído un hebreo para que se
burle de nosotros. Ha venido a mí para acostarse conmigo, poro yo he
gritado,
39:15 y al oírme levantar la voz y gritar, ha dejado su vestido
a mi lado y ha salido huyendo afuera."
39:16 Ella depositó junto a sí el vestido de él,
hasta que vino su señor a casa,
39:17 y le repitió esto mismo: "Ha entrado a mí
ese siervo hebreo que tú nos trajiste, para abusar de mí;
39:18 pero yo he levantado la voz y he gritado, y entonces ha dejado
él su ropa junto a mí y ha huido afuera."
39:19 Al oír su señor las palabras que acababa de decirle
su mujer: "Esto ha hecho conmigo tu siervo" se encolerizó.
39:20 Y el señor de José le prendió y le puso
en la cárcel, en el sitio donde estaban los detenidos del rey. Allí
se quedó en presidio.
39:21 Pero el Señor asistió a José
y le cubrió con su misericordia, haciendo que se ganase el favor del
alcaide.
39:22 El alcaide confió a José todos los detenidos que
había en la cárcel; todo lo que se hacía allí,
lo hacía él.
39:23 El alcaide no controlaba absolutamente nada de cuanto administraba
José, ya que el Señor le asistía y hacía prosperar
todas sus empresas.
Sueños
de los reclusos
40:1 Después de estas cosas sucedió que el escanciador y
el panadero del rey de Egipto ofendieron a su señor, el rey de Egipto.
40:2 Faraón se enojó contra sus dos eunucos, contra el
jefe de los escanciadores y el jefe de los panaderos,
40:3 y les puso bajo la custodia en casa del jefe de los guardias,
en prisión, en el lugar donde estaba detenido José.
40:4 El jefe de los guardias encargó de ellos a José,
para que les sirviese. Así pasaban los días en presidio.
40:5 Aconteció que ambos soñaron sendos sueños
en una misma noche, cada cual con su sentido propio: el escanciador y el panadero
del rey de Egipto que estaban detenidos en la prisión.
40:6 José vino a ellos por la mañana, y los encontró
preocupados.
40:7 Preguntó, pues, a los eunucos de Faraón, que estaban
con él en presidio en casa de su señor: "¿Por qué
tenéis hoy mala cara?"
40:8 "Hemos soñado un sueño le dijeron
y no hay quien lo interprete." José les dijo: "¿No
son de Dios los sentidos ocultos? Vamos, contádmelo a mí."
40:9 El jefe de los escanciadores contó su sueño a José
y le dijo: "Voy con mi sueño. Resulta que yo tenía delante
una cepa,
40:10 y en la cepa tres sarmientos, que nada más echar yemas,
florecían enseguida y maduraban las uvas en sus racimos.
40:11 Yo tenía en la mano la copa de Faraón, y tomando
aquellas uvas, las exprimía en la copa de Faraón, y ponía
la copa en la mano de Faraón."
40:12 José dijo: "Esta es la interpretación: los
tres sarmientos, son tres días.
40:13 Dentro de tres días levantará Faraón tu
cabeza: te devolverá a tu cargo, y pondrás la copa de Faraón
en su mano, lo mismo que antes, cuando eras su escanciador.
40:14 A ver si te acuerdas de mí cuando te vaya bien, y me haces
el favor de hablar de mí a Faraón para que me saque de esta
casa.
40:15 Pues fui raptado del país de los hebreos, y por lo demás,
tampoco aquí hice nada para que me metieran en el pozo."
40:16 Vio el jefe panaderos que era buena la interpretación
y dijo a José: "Voy con mi sueño: Había tres cestas
de pan candeal sobre mi cabeza.
40:17 En la cesta de arriba había de todo lo que come Faraón
de panadería, pero los pájaros se lo comían de la cesta,
de encima de mi cabeza."
40:18 Respondió José: "Esta es su interpretación.
Las tres cestas, son tres días.
40:19 A vuelta de tres días levantará Faraón tu
cabeza y te colgará en un madero, y las aves se comerán la carne
que te cubre."
40:20 Al tercer día, que era el natalicio de Faraón,
dio éste un banquete para todos sus servidores, y levantó la
cabeza del jefe de escanciadores y la del jefe de panaderos en presencia de
sus siervos.
40:21 Al jefe de escanciadores le restituyó en su oficio, y
volvió a poner la copa en manos de Faraón.
40:22 En cuanto al jefe de panaderos, le colgó: tal y como les
había interpretado José.
40:23 Pero el jefe de escanciadores no se acordó de José,
sino que le echó en olvido.