LEVÍTICO
CAPÍTULO
21
Santidad
de los sacerdotes
21:1 Dijo Yahveh a Moisés: Habla a los sacerdotes, hijos
de Aarón, y diles: Nadie se haga impuro por el cadáver de alguno
de los suyos, 
21:2 como no sea pariente cercano suyo:
la madre, el padre, el hijo, la hija, el hermano,
21:3 una hermana virgen, que viva con
él y no haya sido desposada aún; por ella puede hacerse impuro.
21:4 Pues no debe hacerse impuro, siendo
señor entre los suyos; se profanaría.
21:5 Los sacerdotes
no se raparán la cabeza, ni se cortarán los bordes de la barba, ni se harán incisiones
en su cuerpo. 
21:6 Santos han de ser para su Dios y
no profanarán el nombre de su Dios, pues son ellos los que presentan
los manjares que se han de abrasar para Yahveh, el alimento de su Dios; han
de ser santos.
21:7 No tomarán
por esposa a una mujer prostituta ni profanada, ni tampoco una mujer repudiada por su marido; pues el sacerdote está
consagrado a su Dios.
21:8 Le tendrás por santo, porque
él es quien presenta el alimento de tu Dios; por tanto será
santo para ti, pues santo soy yo, Yahveh, el que os santifico.
21:9 Si la hija de un sacerdote prostituyéndose
se profana, a su padre profana; será quemada.
21:10 El sumo sacerdote, superior a sus
hermanos, sobre cuya cabeza fue derramado el óleo de la unción
y que recibió la investidura para vestir los ornamentos, no llevará
desgreñada su cabellera ni rasgará sus vestidos,
21:11 ni se acercará a ningún
cadáver; ni siquiera por su padre o por su madre puede hacerse impuro.
21:12 No saldrá del santuario para
no profanar el santuario de su Dios; pues lleva sobre sí la consagración
del óleo de la unción de su Dios. Yo, Yahveh.
21:13 Tomará
una virgen por esposa.
21:14 No se casará con viuda ni
repudiada ni profanada por prostitución, sino que tomará por
esposa una virgen de entre su parentela. 
21:15 No profanará su descendencia
entre su pueblo, pues soy, yo, Yahveh, el que lo santifico.
21:16 Yahveh habló a Moisés
y dijo:
21:17 Habla a Aarón y dile: Ninguno
de tus descendientes en cualquiera de sus generaciones, si tiene un defecto
corporal, podrá acercarse a ofrecer el alimento de su Dios;
21:18 pues ningún hombre que tenga
defecto corporal ha de acercarse: ni ciego ni cojo ni deforme ni monstruoso,
21:19 ni el que tenga roto el pie o la
mano;
21:20 ni jorobado ni raquítico
ni enfermo de los ojos, ni el que padezca sarna o tiña, ni el eunuco.
21:21 Ningún descendiente de Aarón
que tenga defecto corporal puede acercarse a ofrecer los manjares que se abrasan
en honor de Yahveh. Tiene defecto; no se acercará a ofrecer los manjares
que se abrasan en honor de Yahveh. Tiene defecto; no se acercará a
ofrecer el alimento de su Dios.
21:22 Sin embargo, podrá comer
el alimento de su Dios, las cosas sacratísimas, y las sagradas;
21:23 mas no entrará hasta el velo
ni se acercará al altar, porque tiene defecto, para no profanar mi
santuario, pues yo soy Yahveh, el que los santifico.
21:24 Moisés dijo esto a Aarón
y a sus hijos y a todos los israelitas.

CAPÍTULO
22
Alimentos
sagrados
22:1 Habló Yahveh a Moisés y dijo:
22:2 Di a Aarón y a sus hijos que
se abstengan de algunas ofrendas sagradas que los israelitas me consagran,
para no profanar mi santo nombre. Yo, Yahveh.
22:3 Diles: Cualquier descendiente vuestro,
en todas las generaciones, que, estando impuro, se acerque a las cosas sagradas
que los israelitas consagran a Yahveh, ése será exterminado
de mi presencia. Yo, Yahveh.
22:4 Ningún descendiente de Aarón,
que sea leproso o padezca flujo comerá de las cosas sagradas hasta
que se purifique. El que toque lo que es impuro por un cadáver, o el
que haya tenido un derrame seminal,
22:5 o el que haya tocado un bicho que
le ha hecho impuro o a un hombre que le ha hecho impuro con cualquier clase
de impureza;
22:6 quien toque estas cosas, quedará
impuro hasta la tarde, y no comerá de las cosas sagradas, sino que
lavará su cuerpo con agua;
22:7 puesto el sol, quedará limpio
y podrá luego comer de las cosas sagradas, pues son su alimento.
22:8 No comerá animal muerto o
destrozado que le haga impuro. Yo, Yahveh.
22:9 Que guarden mis observancias, no
sea que, cargados así de pecado, al profanarlas mueran por ello. Yo,
Yahveh, el que los santifico.
22:10 Ningún laico comerá
de las cosas sagradas; ningún huésped del sacerdote ni jornalero
suyo comerá de las cosas sagradas.
22:11 Pero si un sacerdote con su dinero
compra una persona, ésta podrá comer de las cosas sagradas;
y también el siervo nacido en la casa: ambos pueden comer del pan del
sacerdote.
22:12 La hija de un sacerdote, casada
con un laico, no podrá comer de la ofrenda reservada de las cosas sagradas.
22:13 Pero si la hija de un sacerdote
queda viuda o es repudiada, y sin tener prole vuelve a la casa de su padre,
podrá comer del pan de su padre, como en su juventud. Pero ningún
laico comerá de él.
22:14 Quien, por inadvertencia, coma de
cosa sagrada, la restituirá al sacerdote, añadiendo un quinto
de más.
22:15 No profanen, pues, las cosas sagradas
de los israelitas, reservadas para Yahveh,
22:16 porque al comerlas cargarían
con una iniquidad que debe ser reparada. Yo soy Yahveh, el que los santifico.
Condiciones
de los animales sacrificados
22:17 Yahveh habló a Moisés, diciendo:
22:18 Habla a Aarón y a sus hijos,
y a todos los israelitas y diles: Si alguno de la casa de Israel, o de los
forasteros residentes en Israel, en cumplimiento de un voto, o como ofrenda
voluntaria, presenta una ofrenda que como holocausto ofrece a Yahveh
22:19 para que os alcance favor, la víctima
habrá de ser macho, sin defecto, buey, oveja o cabra.
22:20 No ofrezcáis
nada defectuoso, pues no os sería aceptado. 
22:21 Si alguno ofrece a Yahveh ganado
mayor o menor como sacrificio de comunión, sea en cumplimiento de un
voto, o como ofrenda voluntaria, ha de ser una res sin defecto para alcanzar
favor; no debe tener defecto alguno.
22:22 No presentaréis ante Yahveh
animal ciego, quebrado, mutilado, ulcerado, sarnoso o ruin; de ellos nada
pondréis en el altar como manjar que se abrasa para Yahveh.
22:23 Si es buey u oveja desproporcionado
o enano, podréis presentarlo como ofrenda voluntaria, pero no será
aceptado en cumplimiento de voto.
22:24 No ofreceréis a Yahveh animal
que tenga los testículos aplastados, majados, arrancados o cortados.
No hagáis est en vuestra tierra.
22:25 Y de esto nada recibiréis
de la mano del extranjero como alimento de vuestro Dios, porque su deformidad
es un defecto; no os serán aceptados.
22:26 Habló Yahveh a Moisés,
diciendo:
22:27 Cuando nazca un ternero, o un cordero,
o cabrito, quedará siete días con su madre; y desde el día
octavo en adelante será grato como ofrenda de manjar abrasado para
Yahveh.
22:28 No inmoléis en el mismo día
vaca u oveja juntamente con su cría.
22:29 Al sacrificar a Yahveh un sacrificio
de alabanza, lo haréis de tal modo que os sea aceptado.
22:30 Será comido en el mismo día,
sin dejar nada de él hasta la mañana siguiente. Yo, Yahveh.
22:31 Guardad mis mandamientos y cumplidlos.
Yo, Yahveh.
22:32 No profanéis mi santo nombre,
para que yo sea santificado en medio de los israelitas. Yo soy Yahveh, el
que os santifica,
22:33 el que os ha sacado de la tierra
de Egipto para ser vuestro Dios. Yo, Yahveh.

CAPÍTULO
23
Calendario
de fiestas
Números
28, 1639, 40
23:1
Habló Yahveh a Moisés, diciendo:
23:2 Habla a los israelitas y diles: Solemnidades
de Yahveh que convocaréis como asambleas santas. Estas son mis solemnidades:
a)
El sábado
23:3 Seis días se trabajará,
pero el séptimo día será de descanso completo, reunión
sagrada en que no haréis trabajo alguno. Será descanso de Yahveh
dondequiera que habitéis.
23:4 Estas son las solemnidades de Yahveh,
las reuniones sagradas que convocaréis en las fechas señaladas.
b)
La pascua y los panes sin levadura
23:5 El mes primero, el día
catorce del mes, entre dos luces, será la Pascua de Yahveh. 
23:6 El quince de este
mes se celebrará la fiesta de los Ázimos en honor de Yahveh. Durante siete días comeréis panes ázimos.
23:7 El día primero tendréis
reunión sagrada; no haréis ningún trabajo servil.
23:8 Ofreceréis durante siete días
manjares abrasados a Yahveh. El séptimo día celebraréis
reunión sagrada; no haréis ningún trabajo servil.
c)
Fiesta de la primera gavilla
23:9 Habló Yahveh a Moisés, diciendo:
23:10 Habla a los israelitas y diles:
Cuando, después de entrar en la tierra que yo os doy, seguéis
allí su mies, llevaréis una gavilla, como primicias de vuestra
cosecha, al sacerdote,
23:11 que mecerá la gavilla delante
de Yahveh, para alcanzaros su favor. El día siguiente al sábado
la mecerá el sacerdote.
23:12 Ese mismo día en que mecieres
la gavilla, sacrificaréis un cordero de un año, sin defecto,
como holocausto a Yahveh,
23:13 junto con su oblación de
dos décimas de flor de harina amasada con aceite, como manjar abrasado
de calmante aroma para Yahveh. Su libación de vino será un cuarto
de sextario.
23:14 No comeréis pan ni grano
tostado ni grano tierno hasta ese mismo día, hasta traer la ofrenda
de vuestro Dios. Decreto perpetuo será éste de generación
en generación dondequiera que habitéis.
d)
Fiesta de las semanas
23:15 Contaréis siete semanas enteras a partir del día siguiente al sábado, desde el día en
que habréis llevado la gavilla de la ofrenda mecida;
23:16 hasta el día siguiente al
séptimo sábado, contaréis cincuenta días y entonces
ofreceréis a Yahveh una oblación nueva.
23:17 Llevaréis de vuestras casas
como ofrenda mecida dos panes, hechos con dos décimas de flor de harina
y cocidos con levadura, como primicias para
Yahveh.
23:18 Juntamente con el pan ofreceréis
a Yahveh siete corderos de un año, sin defecto, un novillo y dos carneros:
serán el holocausto para Yahveh además de su ofrenda y sus libaciones,
como manjar abrasado de calmante aroma para Yahveh.
23:19 Ofreceréis también
un macho cabrío como sacrificio por el pecado, y dos corderos de un
año como sacrificio de comunión.
23:20 El sacerdote los mecerá como
ofrenda ante Yahveh, juntamente con el pan de las primicias y
con los dos corderos; serán consagrados a Yahveh y pertenecerán
al sacerdote.
23:21 Ese mismo día
convocaréis una reunión sagrada; la celebraréis y no
haréis ningún trabajo servil. Decreto perpetuo será éste
de generación en generación dondequiera que habitéis. 
23:22 Cuando cosechéis
la mies de vuestra tierra, no siegues hasta el borde de tu campo, ni espigues
los restos de tu mies; los dejarás para el pobre y para el forastero. Yo, Yahveh, vuestro Dios.
e)
El año nuevo
23:23 Habló Yahveh a Moisés, diciendo:
23:24 Habla a los israelitas y diles:
En el mes séptimo, el primer día del mes será para vosotros
de gran descanso, una fiesta conmemorativa con clamor de trompetas, una reunión
sagrada.
23:25 No haréis ningún trabajo
servil, y ofreceréis manjares abrasados a Yahveh.
f)
El día de la expiación
23:26 Habló Yahveh a Moisés, diciendo:
23:27 Además el día décimo
de este séptimo mes será el día de la Expiación, en el cual tendréis reunión sagrada; ayunaréis y ofreceréis
manjares abrasados a Yahveh.
23:28 No haréis en ese mismo día
ningún trabajo, pues es el día de Expiación, en el que
se ha de hacer la expiación por vosotros delante de Yahveh, vuestro Dios.
23:29 El que no ayune ese día será
exterminado de entre su pueblo.
23:30 Al que haga en tal día un
trabajo cualquiera, yo lo haré perecer de en medio de su pueblo.
23:31 No haréis, pues, trabajo
alguno. Es decreto perpetuo, de generación en generación, dondequiera
que habitéis.
23:32 Será para vosotros día
de descanso completo y ayunaréis; el día nueve del mes, por
la tarde, de tarde a tarde, guardaréis descanso.
23:33 Habló Yahveh a Moisés,
diciendo:
g)
La fiesta de las tiendas
23:34 Habla a los israelitas y diles: El día quince
de ese séptimo mes celebraréis durante siete días la
fiesta de las Tiendas en
honor a Yahveh.
23:35 El día primero habrá
reunión sagrada y no haréis trabajo servil alguno.
23:36 Durante siete días ofreceréis
manjares abrasados a Yahveh. El día octavo tendréis reunión
sagrada y ofreceréis manjares abrasados a Yahveh. Habrá asamblea
solemne. No haréis trabajo servil alguno.
h)
Conclusión
23:37 Estas son las solemnidades de Yahveh en las que
habéis de convocar reunión sagrada para ofrecer manjares abrasados
a Yahveh, holocaustos y oblaciones, víctimas y libaciones, cada cosa
en su día,
23:38 sin contar los sábados de
Yahveh, sin contar vuestros dones, sin contar todos vuestros votos, sin contar
todas vuestras oblaciones voluntarias, las que ofrezcáis a Yahveh.
i)
Sobre la fiesta de las tiendas
23:39 El día quince del séptimo mes, después
de haber cosechado el producto de la tierra, celebraréis
la fiesta en honor de Yahveh durante siete días. El primer día será de descanso completo e igualmente el octavo.
23:40 El primer día tomaréis
frutos de los mejores árboles, ramos de palmeras, ramas de árboles
frondosos y sauces de río; y os alegraréis en la presencia de
Yahveh, vuestro Dios, por espacio de siete días. 
23:41 Celebraréis fiesta en honor
de Yahveh durante siete días cada año. Será decreto perpetuo
de generación en generación. En el séptimo mes la celebraréis.
23:42 Durante siete días habitaréis
en cabañas. Todos los naturales de Israel morarán en cabañas,
23:43 para que sepan vuestros descendientes
que yo hice habitar en cabañas a los israelitas cuando los saqué
de la tierra de Egipto. Yo,
Yahveh, vuestro Dios.
23:44 Moisés promulgó las
solemnidades de Yahveh a los israelitas.

CAPÍTULO
24
Prescripciones
rituales complementarias
a)
Iluminación del santuario
Éxodo 27, 20-21
24:1
Yahveh habló a Moisés, diciendo:
24:2 Manda a los israelitas que te traigan
para el alumbrado aceite puro de oliva molida, para alimentar continuamente
la llama.
24:3 Aarón lo preparará
fuera del velo del Testimonio, en la Tienda del Encuentro para que arda de
continuo ante Yahveh desde la tarde hasta la mañana. Es decreto perpetuo
para vuestros descendientes.
24:4 El colocará las lámparas
sobre el candelabro puro que permanece ante Yahveh.
b)
Los panes ofrecidos al Señor
24:5 Tomarás flor de harina, y cocerás
con ella doce tortas, dos décimas para cada una.
24:6 Las colocarás en dos filas,
seis en cada fila, sobre la mesa pura en la presencia de Yahveh. 
24:7 Pondrás sobre cada fila incienso
puro, que hará del pan un memorial, manjar abrasado para Yahveh.
24:8 Se colocará en orden cada
sábado en presencia continua ante Yahveh de parte de los israelitas,
como alianza perpetua.
24:9 Será de
Aarón y de sus hijos, y lo comerán en lugar sagrado; porque lo considerarás como cosa
sacratísima, de los manjares que se abrasan para Yahveh. Decreto perpetuo.
Castigo
del blasfemo y ley del talión
24:10 Había salido con los
israelitas el hijo de una mujer israelita y de padre egipcio. Cuando el hijo
de la israelita y un hombre de Israel riñeron en el campo,
24:11 el hijo de la israelita blasfemó
y maldijo el Nombre, por lo que le llevaron ante Moisés. Su madre se
llamaba Selomit, hija de Dibrí, de la tribu de Dan.
24:12 Lo retuvieron en custodia hasta
decidir el caso por sentencia de Yahveh.
24:13 Y entonces Yahveh habló a
Moisés y dijo:
24:14 Saca al blasfemo fuera del campamento;
todos los que lo oyeron pongan las manos sobre su cabeza, y que lo lapide
toda la comunidad.
24:15 Y hablarás así a los
israelitas: Cualquier hombre que maldiga a su Dios, cargará con su
pecado.
24:16 Quien blasfeme
el Nombre de Yahveh, será muerto; toda la comunidad lo lapidará. Sea forastero o nativo, si blasfema
el Nombre, morirá.
24:17 El que hiera
mortalmente a
cualquier otro hombre, morirá. 
24:18 El que hiera de muerte a un animal
indemnizará por él: vida por vida.
24:19 Si alguno causa
una lesión a su prójimo, como él hizo así se le
hará:
24:20 fractura por fractura, ojo por ojo,
diente por diente; se le hará la misma lesión que él haya causado a otro.
24:21 El que mate un animal, indemnizará
por él; mas el que mate a un hombre, morirá.
24:22 Del mismo modo
juzgarás al forastero y al nativo; porque yo soy Yahveh vuestro Dios.
24:23 Habló entonces Moisés
a los israelitas. Sacaron al blasfemo fuera del campamento y lo lapidaron.
Los israelitas hicieron como Yahveh había mandado a Moisés.

CAPÍTULO
25
Los
años santos
a)
El año sabático
25:1 Habló Yahveh a Moisés en el monte Sinaí
diciendo:
25:2 Habla a los israelitas y diles: Cuando
hayáis entrado en la tierra que yo voy a daros, la tierra tendrá
también su descanso en honor de Yahveh.
25:3 Seis años sembrarás
tu campo, seis años podarás tu viña y cosecharás
sus productos; 
25:4 pero el séptimo año
será de completo descanso para la tierra, un
sábado en honor de Yahveh: no sembrarás tu campo, ni podarás
tu viña.
25:5 No segarás los rebrotes de
la última siega, ni vendimiarás los racimos de tu viña
sin podar. Será año de descanso completo para la tierra.
25:6 Aun en descanso, la tierra os alimentará
a ti, a tu siervo, a tu sierva, a tu jornalero, a tu huésped. que residen
junto a ti.
25:7 También
a tus ganados y a los animales de tu tierra servirán de alimento todos
sus productos. 
b)
El año jubilar
25:8 Contarás siete semanas de años, siete veces
siete años; de modo que el tiempo de las siete semanas de años
vendrá a sumar cuarenta y nueve años.
25:9 Entonces en el mes séptimo,
el diez del mes, harás resonar clamor de trompetas; en el día
de la Expiación haréis resonar el cuerno por toda vuestra tierra.
25:10 Declararéis santo el año
cincuenta, y proclamaréis en la tierra liberación para todos
sus habitantes. Será para vosotros un jubileo; cada uno recobrará su propiedad, y cada cual regresará a su
familia.
25:11 Este año cincuenta será
para vosotros un jubileo: no sembraréis, ni segaréis los rebrotes,
ni vendimiaréis la viña que ha quedado sin podar,
25:12 porque es el jubileo, que será
sagrado para vosotros. Comeréis lo que el campo dé de sí.
25:13 En este año jubilar recobraréis
cada uno vuestra propiedad.
25:14 Si vendéis algo a vuestro
prójimo o le compráis algo, ved que nadie dañe a su hermano.
25:15 Comprarás a tu prójimo
atendiendo el número de años que siguen al jubileo; u según
el número de los años de cosecha, él te fijará
el precio de venta:
25:16 a mayor número de años,
mayor precio cobrarás; cuantos menos años queden, tanto menor
será su precio, porque lo que él te vende es el número
de cosechas.
25:17 Ninguno de vosotros dañe
a su prójimo, antes bien teme a tu Dios; pues yo soy Yahveh vuestro
Dios.
c)
Promesa para el año sabático
25:18
Cumplid mis preceptos; guardad mis normas y cumplidlas; así viviréis
seguros en esta tierra.
25:19 Y la tierra dará su fruto,
y comeréis hasta saciaros; y habitaréis seguros en ella.
25:20 Si preguntáis: "¿Qué
comeremos el año séptimo, puesto que no podremos sembrar ni
cosechar nuestros productos?"
25:21 Yo os mandaré mi bendición
en el año sexto, de modo que producirá para tres años;
25:22 sembraréis el año
octavo y seguiréis comiendo de la cosecha anterior hasta el año
noveno. Hasta que venga su cosecha, seguiréis comiendo de la anterior.
d)
Rescate de propiedad
25:23 La tierra no puede venderse para siempre, porque
la tierra es mía, ya que vosotros sois para mí como forasteros
y huéspedes.
25:24 En todo terreno de vuestra propiedad
concederéis derecho a rescatar la tierra.
25:25 Si se empobrece tu hermano y vende
algo de su propiedad, su goel más cercano vendrá y rescatará
lo vendido por su hermano.
25:26 Si alguno no tiene goel, adquiera
por sí mismo recursos suficientes para su rescate;
25:27 calcule los años pasados
desde la venta y devuelva al comprador la cantidad del tiempo que falta; así
volverá a su propiedad.
25:28 Pero si no halla lo suficiente para
recuperarla, lo vendido quedará en poder del comprador hasta el año
jubilar, y en el jubileo quedará libre; y el vendedor volverá
a su posesión.
25:29 Si uno vendiere una vivienda en
ciudad amurallada, su derecho a rescatarla durará hasta que se cumpla
el año de su venta; un año entero durará su derecho de
rescate.
25:30 En caso de no ser rescatada para
él dentro de un año entero, la casa situada en ciudad amurallada
quedará a perpetuidad para el comprador y sus descendientes y no quedará
libre en el jubileo.
25:31 Mas las casas de las aldeas sin
murallas que las rodeen serán tratadas como los campos del país:
hay derecho de rescate y en el año jubilar quedan libres.
25:32 En cuanto a las ciudades de los
levitas, los levitas tendrán siempre derecho de rescate sobre las casas
de las ciudades de su propiedad.
25:33 En el caso de que se haya de rescatar
de mano de un levita, lo vendido una casa que es propiedad suya en la
ciudad quedará libre en el jubileo; porque las casas de las ciudades
de los levitas son su propiedad en medio de los israelitas.
25:34 No pueden venderse los campos que
rodean sus ciudades, pues son su propiedad para siempre.
e)
Préstamos sin interés
25:35 Si tu hermano se empobrece y vacila su mano en
asuntos contigo, lo mantendrás como forastero o huésped, para
que pueda vivir junto a ti. 
25:36 No tomarás de él interés
ni usura, antes bien teme a tu Dios y deja vivir a tu hermano junto a ti.
25:37 No le darás por interés
tu dinero ni le darás tus víveres a usura. 
25:38 Yo soy Yahveh, vuestro Dios, que
os saqué de la tierra de Egipto, para daros la tierra de Canaán
y ser vuestro Dios.
f)
Liberación de esclavos
25:39
Si se empobrece tu hermano en asuntos contigo y tú lo compras, no le
impondrás trabajos de esclavo;
25:40 estará contigo como jornalero
o como huésped, y trabajará junto a ti hasta el año del
jubileo.
25:41 Entonces saldrá de tu casa,
él y sus hijos con él, volverá a su familia y a la propiedad
de sus padres.
25:42 Porque ellos son siervos míos,
a quienes yo saqué de la tierra de Egipto; no han de ser vendidos como
se vende un esclavo.
25:43 No serás tirano con él,
sino que temerás a tu Dios.
25:44 Los siervos y las siervas que tengas,
serán de las naciones que os rodean; de ellos podréis adquirir
siervos y siervas.
25:45 También podréis comprarlos
entre los hijos de los huéspedes que residen en medio de vosotros,
y de sus familias que viven entre vosotros, es decir, de los nacidos en vuestra
tierra. Esos pueden ser vuestra propiedad, 
25:46 y los dejaréis
en herencia a vuestros hijos después de vosotros como propiedad perpetua.
A éstos los podréis tener como siervos; pero si se trata de
vuestros hermanos, los israelitas, tú, como entre hermanos, no le mandarás
con tiranía. 
25:47 Si el forastero o huésped
que mora contigo adquiere bienes, y, en cambio, tu hermano se empobrece en
asuntos con él y se vende al forastero, al que mora contigo, o a algún
descendiente de familia de forastero,
25:48 después de haberse vendido
le quedará el derecho al rescate: uno de sus hermanos podrá
rescatarlo.
25:49 Lo rescatará su tío
paterno, o el hijo de su tío, o algún otro pariente cercano
suyo dentro de su familia, o, si alcanzan sus recursos, él mismo podrá
rescatarse.
25:50 Contará con su comprador
los años desde el de la venta hasta el año jubilar; y el precio
se calculará en proporción de los años, valorando sus
días de trabajo como los de un jornalero.
25:51 Si faltan todavía muchos
años, en proporción a ellos devolverá, como precio de
su rescate, una parte del precio de venta.
25:52 Si faltan pocos años hasta
el jubileo, se le calculará en proporción a ellos, y lo pagará
como rescate,
25:53 como quien trabaja a jornal año
por año. No permitas que se le trate con tiranía ante tus ojos.
25:54 Si nos es rescatado por otros, quedará
libre el año del jubileo, él y sus hijos con él.
25:55 Porque a mí es a quien sirven
los israelitas; siervos míos son, a quienes yo he sacado del país
de Egipto. Yo, Yahveh, vuestro Dios.

CAPÍTULO
26
Promesas
y amenazas
Deuteronomio
7, 11-26 / Deuteronomio
28, 1-14
26:1
No os hagáis ídolos, ni pongáis imágenes o estelas, ni
coloquéis en vuestra tierra piedras grabadas para postraros ante ellas,
porque yo soy Yahveh vuestro Dios.
26:2 Guardaréis
mis sábados, y respetaréis mi santuario. Yo, Yahveh.
26:3 Si camináis según mis
preceptos y guardáis mis mandamientos, poniéndolos en práctica,
26:4 os enviaré las lluvias a su
tiempo, para que la tierra dé sus frutos y el árbol del campo
su fruto.
26:5 El tiempo de trilla
alcanzará hasta la vendimia, y la vendimia hasta la siembra; comeréis
vuestro pan hasta saciaros y habitaréis seguros en vuestra tierra.
26:6 Yo daré paz a la tierra y
dormiréis sin que nadie os turbe; haré desaparecer del país
las bestias feroces, y la espada no pasará por vuestra tierra.
26:7 Perseguiréis a vuestros enemigos;
que caerán ante vosotros a filo de espada.
26:8 Cinco de vosotros perseguiréis
a cien, y cien de vosotros perseguiréis a 10.000; vuestros enemigos
ante vosotros caerán a filo de espada.
26:9 Yo me volveré hacia vosotros.
Yo os haré fecundos, os multiplicaré y mantendré mi alianza
con vosotros.
26:10 Comeréis de cosecha añeja
y llegaréis a echar la añeja para dar cabida a la nueva.
26:11 Estableceré mi morada en
medio de vosotros y no os rechazaré.
26:12 Me pasearé
en medio de vosotros, y seré para vosotros Dios, y vosotros seréis
para mí un pueblo. 
26:13 Yo soy Yahveh, vuestro Dios, que
os saqué del país de Egipto, para que no fueseis sus esclavos;
rompí las coyundas de vuestro yugo y os hice andar con la cabeza erguida.
Consecuencias
de la desobediencia
Deuteronomio
28, 15-68
26:14 Pero si no me escucháis y no cumplís todos
estos mandamientos;
26:15 si despreciáis mis preceptos
y rechazáis mis normas, no haciendo caso de todos mis mandamientos
y rompiendo mi alianza,
26:16 también yo haré lo
mismo con vosotros. Traeré sobre vosotros el terror, la tisis y la
fiebre, que os abrasen los ojos y os consuman el alma. Sembraréis en
vano vuestra semilla, pues se la comerán vuestros enemigos.
26:17 Me volveré contra vosotros
y seréis derrotados ante vuestros enemigos; os tiranizarán los
que os aborrecen y huiréis sin que nadie os persiga.
v18 Si ni aun con esto me obedecéis, volveré a castigaros siete
veces más por vuestros pecados.
26:19 Quebrantaré vuestra orgullosa
fuerza y haré vuestro cielo como hierro y vuestra tierra como bronce.
26:20 Vuestras fuerzas se consumirán
en vano, pues vuestra tierra no dará sus productos ni el árbol
del campo sus frutos.
26:21 Y si seguís enfrentándoos
conmigo y no queréis oírme, volveré a castigaros siete
veces más a causa de vuestros pecados.
26:22 Soltaré contra vosotros las
fieras salvajes, que os privarán de vuestros hijos, exterminarán
vuestro ganado y os reducirán a unos pocos, de modo que vuestros caminos
queden desiertos.
26:23 Si aun con esto no os corregís
ante mí, sino que seguís enfrentándoos conmigo,
26:24 también yo me enfrentaré
con vosotros, y os azotaré yo mismo siete veces más por vuestros
pecados.
26:25 Traeré sobre vosotros la
espada vengadora de la alianza. Os reuniréis entonces en vuestras ciudades,
pero yo enviaré la peste en medio de vosotros y seréis entregados
en manos del enemigo.
26:26 Cuando yo os retire el bastón
del pan diez mujeres cocerán todo vuestro pan en un solo horno, y os
lo darán tan medido que comeréis y no os saciaréis.
26:27 Si con esto no me obedecéis
y seguís enfrentándoos conmigo,
26:28 yo me enfrentaré a vosotros
con ira, y os castigaré yo mismo siete veces más por vuestros
pecados.
26:29 Comeréis la carne de vuestros
hijos y la carne de vuestras hijas comeréis.
26:30 Destruiré vuestros altos,
abatiré vuestros altares de incienso, amontonaré vuestros cadáveres
sobre los cadáveres de vuestros ídolos, y yo mismo os aborreceré.
26:31 Reduciré vuestras ciudades
a ruina y devastaré vuestros santuarios, no aspiraré ya más
vuestros calmantes aromas.
26:32 Yo asolaré la tierra, y de
ello quedarán atónitos vuestros mismos enemigos al venir a ocuparla.
26:33 A vosotros os
esparciré entre las naciones, y desenvainaré la espada en pos de vosotros. Vuestra tierra será
un yermo y vuestras ciudades una ruina.
26:34 Entonces pagará la tierra
sus sábados, durante todos los días que esté desolada
mientras vosotros estéis en el país de vuestros enemigos; entonces
sí que descansará la tierra y pagará sus sábados.
26:35 Durante todo el tiempo de la desolación
descansará, por lo que no pudo descansar en vuestros sábados
cuando habitabais en ella.
26:36 A los que quedaren de vosotros,
les infundiré pánico en sus corazones, en el país de
sus enemigos; el ruido de una hoja caída los ahuyentará, huirán
como quien huye de la espada, y caerán sin que nadie los persiga.
26:37 Se atropellarán unos a otros,
como delante de la espada, aunque nadie los persiga. No podréis teneros
en pie en presencia de vuestros enemigos.
26:38 Pereceréis entre las naciones,
y os devorará el país de vuestros enemigos.
Reconciliación
y salvación
26:39 Y quienes de vosotros sobrevivan, se pudrirán a causa
de su iniquidad en los países de vuestros enemigos; por las iniquidades
de sus padres unidas a las suyas, se pudrirán.
26:40 Entonces confesarán su iniquidad
y la iniquidad de sus padres, en la rebeldía con que se rebelaron contra
mí; y aun más, porque se enfrentaron conmigo.
26:41 También yo me enfrentaré
con ellos y los llevaré al país de sus enemigos. Entonces se
humillará su corazón incircunciso y aceptarán el castigo
de su iniquidad.
26:42
Y yo me acordaré de mi alianza con Jacob, y de mi alianza con Isaac; y recordaré mi alianza con Abraham; y recordaré la tierra.
26:43 Pero la tierra será antes
abandonada por ellos y pagará sus sábados, mientras quede desolada
con su ausencia; pero ellos también pagarán el castigo de su
iniquidad, por cuanto desecharon mis normas y su alma aborreció mis
preceptos.
26:44 A pesar de todo, cuando estén
ellos en tierra enemiga, no los desecharé ni los aborreceré
hasta su total exterminio, anulando mi alianza con ellos, porque yo soy Yahveh,
su Dios;
26:45 me acordaré, en su favor,
de la alianza hecha con sus antepasados, a quienes saqué de la tierra
de Egipto, ante los ojos de las naciones, para ser su Dios, yo Yahveh.
26:46 Estos son los preceptos, normas
y leyes que Yahveh estableció entre él y los israelitas en el
monte Sinaí, por medio de Moisés.

CAPÍTULO
27
VI.
APÉNDICE
Tarifas
e impuestos para el cumplimiento de promesas
27:1
Habló Yahveh a Moisés, diciendo;
27:2 Habla a los israelitas y diles: Si
alguien quiere cumplir ante Yahveh un voto relativo al valor de tasación
de una persona,
27:3 si se trata de un varón de
veinte a sesenta años, el valor se estimará en cincuenta siclos
de plata, en siclos del santuario.
27:4 Mas si se trata de una mujer, el
valor será de treinta siclos.
27:5 De los cinco a los veinte años
el valor será: para varón, veinte siclos; para mujer, diez siclos.
27:6 De un mes hasta la edad de cinco
años, el valor será: para niño, cinco siclos de plata;
para niña, tres siclos de plata.
27:7 De sesenta años en adelante
el valor será: para varón, quince siclos; para mujer, diez siclos.
27:8 Si uno es tan pobre que no puede
pagar esta valoración, presentará la persona al sacerdote, el
cual estimará su valor; el sacerdote la valuará en proporción
a los recursos del oferente.
27:9 Si se trata de un animal que se puede
ofrecer a Yahveh como ofrenda, todo lo que se entregue así a Yahveh
será cosa sagrada.
27:10 No se cambiará ni se sustituirá
bueno por malo, ni malo por bueno; y si se sustituye un animal por otro, tanto
el permutado como su sustituto serán cosa sagrada.
27:11 Mas si se trata de un animal impuro,
de los que no se pueden ofrecer como ofrenda a Yahveh, se presentará
el animal al sacerdote,
27:12 el cual lo tasará según
sea bueno o malo; y se estará a su tasación.
27:13 Si uno quiere rescatarlo, añadirá
un quinto más a su valuación.
27:14 Si alguno consagra su casa, como
cosa sagrada, a Yahveh, el sacerdote la tasará, según sea buena
o mala. Conforme a la tasación del sacerdote, así se fijará.
27:15 Si el que consagró la casa
desea rescatarla, añadirá la quinta parte al precio de su tasación,
y será suya.
27:16 Si uno consagra parte del campo
de su propiedad a Yahveh, será estimado según su sembradura,
a razón de cincuenta siclos de plata por cada carga de cebada de sembradura.
27:17 Si él consagró su
campo durante el año del jubileo se atenderá a esta tasación.
27:18 Pero si consagra su campo después
del jubileo, el sacerdote calculará su precio a razón de los
años que quedan hasta el año del jubileo; y lo descontará
de la tasación.
27:19 Si el que consagró el campo
desea rescatarlo, añadirá la quinta parte al precio de la tasación,
y será suyo.
27:20 Pero si nos rescata el campo, y
éste se vende o otro, el campo no podrá ser rescatado en adelante.
27:21 Ese campo, cuando quede libre en
el jubileo, será consagrada a Yahveh como campo de anatema y será
propiedad del sacerdote.
27:22 Si alguno consagra a Yahveh un campo
que compró y que no forma parte de su propiedad,
27:23 el sacerdote calculará el
importe de su valor hasta el año del jubileo; y él pagará
ese mismo día la suma de la tasación como cosa sagrada de Yahveh.
27:24 El año del jubileo volverá
el campo al vendedor, al que pertenece como propiedad de la tierra.
27:25 Toda tasación se hará
en siclos del santuario; veinte óbolos equivalen a un siclo.
27:26 Nadie, sin embargo, podrá
consagrar los primogénitos de su ganado que ya, por ser tales, pertenecen
a Yahveh. Sean del ganado mayor o del menor, pertenecen a Yahveh.
27:27 Si se trata de un animal impuro,
y lo quiere rescatar según la tasación, añadirá
la quinta parte al precio; pero si no es rescatado, será vendido, conforme
a la tasación.
27:28 Nada de lo que
a uno pertenece hombre, animal o campo de su propiedad que haya
sido consagrado a Yahveh con anatema podrá venderse ni rescatarse.
Todo anatema es cosa sacratísima para Yahveh.
27:29 Ningún ser humano consagrado
como anatema podrá ser rescatado; deberá morir.
27:30
El diezmo entero de la tierra, tanto
de las semillas de la tierra como de los frutos de los árboles, es
de Yahveh; es cosa sagrada de Yahveh. 
27:31 Si alguno quiere rescatar parte
de su diezmo, añadirá la quinta parte de su valor.
27:32 Todo diezmo de ganado mayor o menor,
es decir, cada décima cabeza que pasa bajo el cayado, será cosa
sagrada de Yahveh.
27:33 No se escogerá entre animal
bueno o malo, ni se le puede sustituir; y si se hace cambio, tanto el animal
permutado como su sustituto serán cosas sagradas; no podrán
ser rescatados.
27:34 Estos son los mandamientos que Yahveh
encomendó a Moisés para los hijos de Israel en el monte Sinaí.

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