NÚMEROS
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La
guerra contra Madián
31:1 El Señor dijo a Moisés:
31:2 "Tienes que vengar a Israel
de los madianitas, después irás a reunirte con los tuyos".
31:3 Entonces Moisés dijo al pueblo:
"Que algunos de ustedes se equipen para el combate y ataquen a Madián,
para ejecutar contra ellos la venganza del Señor.
31:4 Deberán enviar al combate
mil hombres por cada una de las tribus de Israel".
31:5
Entre las divisiones de Israel se reclutaron doce mil hombres equipados para
la guerra, a razón de mil hombres por tribu,
31:6 y Moisés los envió
al combate, junto con Pinjás, hijo del sacerdote Eleazar, que llevaba
consigo los vasos sagrados y las trompetas para lanzar el grito de guerra.
31:7 Ellos pelearon contra Madián,
como el Señor lo había ordenado a Moisés, y mataron a
todos los varones.
31:8 Además de otras víctimas,
mataron a los cinco reyes de Madián: Eví, Réquem, Sur,
Jur y Reba. También pasaron al filo de la espada a Balaam, hijo de
Beor.
31:9
Los israelitas tomaron cautivas a las mujeres y a los hijos de los madianitas,
y se llevaron como botín todos sus animales, sus rebaños y sus
bienes.
31:10 Además incendiaron las ciudades
donde ellos habitaban y sus campamentos.
31:11 Luego recogieron todo el botín
tanto hombres como animales
31:12 y se lo llevaron a Moisés,
al sacerdote Eleazar y a toda la comunidad de los israelitas, que estaban
acampados en las estepas de Moab, junto al Jordán, a la altura de Jericó.
Las
mujeres cautivasy la purificación del botín
31:13
Cuando Moisés, el sacerdote Eleazar y todos los jefes de la comunidad
salieron a recibirlos fuera del campamento,
31:14 Moisés se irritó contra
los comandantes del ejército y contra los oficiales de los regimientos
de mil y cien soldados, que volvían de la expedición,
31:15 y les dijo: "¿Por qué
han perdonado la vida a todas las mujeres?
31:16 Fueron ellas
las que, por instigación de Balaam, indujeron a los israelitas a ser
infieles al Señor en el incidente de Peor,
y por eso la comunidad del Señor fue azotada por la plaga.
31:17 Por lo tanto, maten a todos los
niños varones y a todas las mujeres que hayan tenido relaciones con
un hombre.
31:18 Perdonen, en cambio, a las jóvenes
que no hayan tenido relaciones con un hombre.
31:19 En cuanto a ustedes, quédense
fuera del campamento durante siete días; y cualquiera de ustedes o
de los cautivos que haya matado a una persona o haya tocado un cadáver,
deberá purificarse al tercero y al séptimo día.
31:20 También deberán purificar
todas las prendas de vestir y todos los objetos de piel, de cuero de cabra
o de madera".
31:21
Entonces el sacerdote Eleazar dijo a las tropas que habían participado
de la batalla: "Esta es una prescripción de la ley que el Señor
dictó a Moisés: Todo lo que resiste al fuego,
31:22 ya sea oro, plata, bronce, hierro,
estaño o plomo,
31:23 lo harán pasar por el fuego
para que sea purificado, aunque también deberá ser purificado
con agua lustral; en cambio, harán pasar sólo por el agua lo
que no puede resistir al fuego.
31:24 Al séptimo día ustedes
lavarán su ropa y quedarán puros. Después podrán
entrar en el campamento".
El
reparto del botín
31:25
Luego el Señor dijo a Moisés:
31:26 "Tú, el sacerdote Eleazar
y los jefes de familia de la comunidad harán el inventario del botín
que ha sido capturado, tanto hombres como animales.
31:27 Después lo repartirás,
por partes iguales, entre los combatientes que participaron de la campaña
y el resto de la comunidad.
31:28 Además, debes separar para
el Señor, como tributo de los guerreros que han ido al combate, una
vida de cada quinientas, tanto de las personas como del ganado mayor, de los
asnos y del ganado menor.
31:29 Esto lo tomarás de la mitad
que les corresponda y se lo entregarás al sacerdote Eleazar como un
tributo para el Señor.
31:30 De la mitad que corresponda a los
demás israelitas, tanto de las personas como de los animales del
ganado mayor, de los asnos y del ganado menor tomarás una vida
por cada cincuenta y se las entregarás a los levitas que realizan tareas
en la Morada del Señor".
31:31
Moisés y el sacerdote Eleazar hicieron lo que el Señor había
ordenado.
31:32 El total del botín además
de los despojos que habían recogido las tropas ascendió
a 675.000 cabezas de ganado menor,
31:33 72.000 de ganado mayor,
31:34 61.000 asnos,
31:35 y 32.000 personas, a saber, las
jóvenes que no habían tenido relaciones con un hombre.
31:36
Por lo tanto, la mitad correspondiente a los que habían participado
de la campaña fueron 337.500 cabezas de ganado menor,
31:37 y el tributo para el Señor
fue de 675;
31:38 36.000 cabezas de ganado mayor,
y el tributo para el Señor, 72;
31:39 30.500 asnos, y el tributo para
el Señor, 61.
31:40 Las personas fueron 16.000, y el
tributo para el Señor, 32.
31:41 Moisés entregó al
sacerdote Eleazar el tributo recogido para el Señor, como él
se lo había ordenado.
31:42
La parte correspondiente a los otros israelitas que Moisés había
tomado del botín de los combatientes
31:43 sumó 337.500 cabezas de ganado
menor,
31:44 36.000 cabezas de ganado mayor,
31:45 30.500 asnos,
31:46 y 16.000 personas.
31:47 De esta mitad correspondiente a
los israelitas, Moisés tomó uno de cada cincuenta hombres y
animales, y se los entregó a los levitas que realizaban tareas en la
Morada del Señor, como el Señor se lo había ordenado.
Las
ofrendas
31:48
Los comandantes de las tropas y los jefes de los regimientos de mil y cien
soldados se acercaron a Moisés,
31:49 y le dijeron: "Hemos hecho
el recuento de los soldados que están a nuestras órdenes y no
falta ni uno solo.
31:50 Por eso hemos traído, como
ofrenda al Señor, los objetos de oro que ha recogido cada uno: pulseras,
brazaletes, anillos, aros y pendientes. Así se hará en favor
nuestro el rito de expiación delante del Señor".
31:51 Entonces Moisés y el sacerdote
Eleazar recibieron de ellos todo ese oro, todas esas joyas.
31:52 El oro que los oficiales de los
regimientos de mil y cien soldados ofrecieron como tributo al Señor,
llegó a un total de dieciséis mil setecientos cincuenta siclos.
31:53 Entre la tropa, en cambio, cada
uno guardó para sí lo que había recogido.
31:54 Moisés y el sacerdote Eleazar
recibieron el oro de los oficiales, y lo llevaron a la Carpa del Encuentro,
como memorial de los israelitas delante del Señor.
La
propuesta de los rubenitas y los gaditas
Deuteronomio
3, 12-22
32:1
Los rubenitas y los gaditas tenían una enorme cantidad de ganado. Al
ver que las regiones de Iázer y de Galaad eran un terreno apto para
el ganado,
32:2 fueron a ver a Moisés, al
sacerdote Eleazar y a los jefes de la comunidad, y les dijeron:
32:3 "Atarot, Dibón, Iázer,
Nimrá, Jesbón, Elalé, Sebán, Nebo y Beón
32:4 la tierra que el Señor
ha conquistado para la comunidad de Israel es un terreno apto para el
ganado, y nosotros, tus servidores, tenemos una gran cantidad.
32:5 Si estás dispuesto a hacernos
un favor, continuaron diciendo, que se nos dé esa tierra en posesión.
No nos hagas cruzar el Jordán".
La
respuesta de Moisés
32:6
Pero Moisés respondió a los gaditas y a los rubenitas: "¿Así
que ustedes se quedarán aquí, mientras sus hermanos van a la
guerra?
32:7 ¿Por qué desalientan
a los israelitas para que no crucen al país que el Señor les
ha dado?
32:8 Esto es lo que hicieron sus padres
cuando yo los envié desde Cades Barné a reconocer el país.
32:9 Después
que fueron al valle de Escol y vieron el país, ellos desalentaron a
los israelitas, a fin de que no invadieran la tierra que el Señor les
había dado.
32:10 Por eso, aquel día el Señor
se indignó y pronunció este juramento:
32:11 Ninguno de los hombres mayores
de veinte años que salieron de Egipto verá la tierra que prometí
con un juramento a Abraham, a Isaac y a Jacob, porque ellos me han sido infieles.
32:12 Ninguno, excepto Caleb, hijo de
Iefuné, el quenizita, y Josué, hijo de Nun, que permanecieron
fieles al Señor.
32:13 Así se
indignó el Señor contra Israel y los hizo andar errantes por
el desierto, hasta que desapareció toda aquella generación que
había desagradado al Señor.
32:14 Y ahora ustedes, raza de pecadores,
ocupan el lugar de sus padres para añadir todavía más
al enojo del Señor contra Israel.
32:15 Si se apartan del Señor,
él los dejará todavía en el desierto, y así ustedes
causarán la ruina de todo este pueblo".
Nueva
propuesta de los rubenitas y los gaditas
32:16
Entonces ellos se acercaron a Moisés, y le dijeron: "Quisiéramos
hacer aquí corrales para nuestro ganado y poblados para nuestros hijos.
32:17 Nosotros, en cambio, tomaremos las
armas para ir a la vanguardia de los israelitas, hasta que los hayamos introducido
en el lugar de su destino. Mientras tanto, nuestros hijos permanecerán
en ciudades fortificadas, al resguardo de los habitantes del país.
32:18 No volveremos a nuestros hogares
hasta que cada israelita haya tomado posesión de su propiedad hereditaria.
32:19 Y no nos repartiremos con ellos
la herencia al otro lado del Jordán, porque ya nos ha tocado una parte
en el lado oriental".
El
acuerdo de Moisés con los rubenitas y los gaditas
32:20
Moisés les respondió: "Si ustedes proceden así,
si toman las armas para combatir a las órdenes del Señor,
32:21 y si cada guerrero cruza el Jordán,
bajo las órdenes del Señor, hasta que expulse a sus enemigos
delante de él,
32:22 y el país le quede sometido,
ustedes podrán volver. Así quedarán libres de toda obligación
respecto del Señor y respecto de Israel, y esa tierra será posesión
de ustedes delante del Señor.
32:23 Pero si no proceden de esa manera,
habrán pecado contra el Señor, y pueden estar seguros de que
su pecado los condenará.
32:24 Construyan poblados para sus hijos
y corrales para su ganado, pero cumplan lo que han prometido".
32:25
Los gaditas y los rubenitas respondieron a Moisés: "Tus servidores,
señor, harán lo que tú les mandas.
32:26 Nuestros niños, nuestras
mujeres, nuestros rebaños y todo nuestro ganado quedarán atrás,
en las ciudades de Galaad,
32:27 mientras nosotros, todos los que
estamos equipados para la guerra, cruzaremos para combatir a las órdenes
del Señor, como él lo ha mandado".
32:28
Luego Moisés dio instrucciones al sacerdote Eleazar, a Josué
hijo de Nun, y a los jefes de familia de las tribus israelitas,
32:29 diciéndoles: "Si los
gaditas y los rubenitas atraviesan con ustedes el Jordán para combatir
como guerreros a las órdenes del Señor, hasta que el país
les esté sometido, ustedes les darán como posesión la
tierra de Galaad.
32:30 Pero si no lo hacen, recibirán
una posesión en medio de ustedes, en el país de Canaán".
32:31 Los rubenitas y los gaditas respondieron:
"Nosotros haremos todo lo que el Señor ha dicho respecto de tus
servidores.
32:32
Pasaremos como guerreros a la tierra de Canaán, a las órdenes
del Señor, pero conservaremos nuestra propiedad hereditaria al otro
lado del Jordán".
El
reparto de la Transjordania
32:33
Así Moisés asignó a los gaditas, a los rubenitas y a
la mitad de la tribu de Manasés,
hijo de José, el reino de Sijón, rey de los amorreos, y el reino
de Og, rey de Basán: el territorio con sus diversas ciudades y el territorio
de los poblados vecinos.
32:34 Los gaditas reedificaron las ciudades
fortificadas de Dibón, Atarot, Aroer,
32:35 Atarot Sofán, Iázer,
Iogboa,
32:36 Bet Nimrá y Bet Jarán,
e hicieron corrales para el ganado.
32:37
Los rubenitas reedificaron Jesbón, Elalé, Quiriataim,
32:38 Nebo, Baal Meón algunos
nombres fueron cambiados y Sibmá: ellos pusieron sus propios
nombres a las ciudades reedificadas.
32:39
Los descendientes de Maquir, hijo de Manasés, partieron para Galaad
y lo conquistaron, despojando a los amorreos que se encontraban allí.
32:40 Moisés dio el territorio
de Galaad a Maquir, hijo de Manasés, quien se estableció allí.
32:41 Iaír, hijo de Manasés,
fue a conquistar sus poblados y los llamó Campamento de Iaír.
32:42 Nobá fue a conquistar Quenat
y sus ciudades dependientes, y les puso su propio nombre: Nobá.
Las
etapas del Éxodo: la salida de Egipto
33:1 Estas son las etapas que recorrieron
los israelitas cuando salieron de Egipto, agrupados por regimientos, bajo
la conducción de Moisés y Aarón.
33:2 Moisés consignó por
escrito el punto inicial de cada etapa, por orden del Señor. Los puntos
iniciales de cada etapa fueron los siguientes:
33:3
El día quince del primer mes el día siguiente a la Pascua
los israelitas partieron de Ramsés. Salieron triunfalmente, a la vista
de todo Egipto,
33:4 mientras los egipcios enterraban
a sus primogénitos, que el Señor había herido de muerte,
dando así un justo escarmiento a sus dioses.
De
Ramsés al desierto del Sinaí
33:5
Después que partieron de Ramsés, los israelitas acamparon en
Sucot.
33:6 Luego partieron de Sucot y acamparon
en Etám, al borde del desierto.
33:7 De allí, se volvieron hacia
Piajirot, que está frente a Baal Safón, y acamparon delante
de Migdol.
33:8 Partiendo de Piajirot, llegaron al
desierto, pasando a través del mar, y después de tres días
de marcha por el desierto de Etám, acamparon en Mará.
33:9 Partieron de Mará y llegaron
a Elím, donde hay doce fuentes y setenta palmeras, y allí acamparon.
33:10 Partieron de Elím y acamparon
a orillas del Mar Rojo.
33:11 Partieron del Mar Rojo y acamparon
en el desierto de Sin.
33:12 Partieron del desierto de Sin y
acamparon en Dofcá.
33:13 Partieron de Dofcá y acamparon
en Alús.
33:14 Partieron de Alús y acamparon
en Refidím, donde el pueblo no tuvo agua para beber.
33:15 Partieron de Refidím y acamparon
en el desierto del Sinaí.
Del
desierto del Sinaí a Cades
33:16
Luego partieron del desierto del Sinaí y acamparon en Quibrot Ha Taavá.
33:17 Partieron de Quibrot Ha Taavá
y acamparon en Jaserot.
33:18 Partieron de Jaserot y acamparon
en Ritmá.
33:19 Partieron de Ritmá y acamparon
en Rimón Péres.
33:20 Partieron de Rimón Péres
y acamparon en Libná.
33:21 Partieron de Libná y acamparon
en Risá.
33:22 Partieron de Risá y acamparon
en Quehelatá.
33:23 Partieron de Quehelatá y
acamparon en el monte Séfer.
33:24 Partieron del monte Séfer
y acamparon en Jaradá.
33:25 Partieron de Jaradá y acamparon
en Maquelot.
33:26 Partieron de Maquelot y acamparon
en Tájat.
33:27 Partieron de Tájat y acamparon
en Téraj.
33:28 Partieron de Téraj y acamparon
en Mitcá.
33:29 Partieron de Mitcá y acamparon
en Jasmoná.
33:30 Partieron de Jasmoná y acamparon
en Moserot.
33:31 Partieron de Moserot y acamparon
en Bené Iaacán.
33:32 Partieron de Bené Iaacán
y acamparon en Hor Guidgad.
33:33 Partieron de Hor Guidgad y acamparon
en Iotbatá.
33:34 Partieron de Iotbatá y acamparon
en Abroná.
33:35 Partieron de Abroná y acamparon
en Esión Guéber.
33:36 Partieron de Esión Guéber
y acamparon en el desierto de Cin, o sea, en Cades.
De
Cades a Moab
33:37
Partieron de Cades y acamparon en el monte Hor, en los límites de Edóm.
33:38 El sacerdote
Aarón, por orden del Señor, subió al monte Hor y allí
murió,
el primer día del quinto mes, cuarenta años después que
los israelitas salieron de Egipto.
33:39 Cuando murió en el monte
Hor, Aarón tenía ciento veintitrés años.
33:40 El cananeo,
rey de Arad, que habitaba en el Négueb, en el país de Canaán,
recibió entonces la noticia de la llegada de los israelitas.
33:41 Luego partieron del monte Hor y
acamparon en Salmoná.
33:42 Partieron de Salmoná y acamparon
en Punón.
33:43 Partieron de Punón y acamparon
en Obot.
33:44 Partieron de Obot y acamparon sobre
el territorio de Moab, en Iyé Ha Abarím.
33:45 Partieron de Iyím y acamparon
en Dibón Gad.
33:46 Partieron de Dibón Gad y
acamparon en Almón Diblataim.
33:47 Partieron de Almón Diblataim
y acamparon en las montañas de Abarím, frente al Nebo.
33:48 Partieron de las montañas
de Abarím y acamparon en las estepas de Moab, junto al Jordán,
a la altura de Jericó.
33:49 Acamparon junto al Jordán,
desde Bet Ha Iesimot hasta Abel Sitím, en las estepas de Moab.
Instrucciones
acerca del reparto de Canaán
33:50
El Señor dijo a Moisés en las estepas de Moab, junto al Jordán,
a la altura de Jericó:
33:51 Habla en estos términos a
los israelitas: Cuando
crucen el Jordán en dirección al país de Canaán
33:52 y hayan desposeído de sus
dominios a todos los habitantes del país, ustedes harán desaparecer
todas sus imágenes esculpidas y todas sus estatuas de metal fundido,
y demolerán todos sus lugares altos.
33:53 Tomarán posesión del
país y habitarán en él, porque yo les di esa tierra para
que la posean.
33:54 Además,
se repartirán el país entre sus clanes por medio de un sorteo,
asignando una herencia
mayor al grupo más numeroso, y una herencia más pequeña
al grupo más reducido: cada uno tendrá lo que le toque en suerte,
y se repartirán la tierra entre las tribus patriarcales.
33:55
Pero si no despojan de sus dominios a los habitantes del país, los
que ustedes hayan dejado serán como espinas en sus ojos y como aguijones
en su costado, que los asediarán en la tierra donde habiten. 33:56
Y yo los trataré a ustedes como había decidido tratarlos a ellos.
Las
fronteras de Canaán
34:1
El Señor dijo a Moisés:
34:2 Comunica esta orden a los israelitas:
Cuando entren en la tierra de Canaán, recibirán como herencia
toda la extensión del territorio de Canaán, a saber:
34:3
La región meridional se extenderá desde el desierto de Cin,
a lo largo de Edóm. Por el este, la frontera meridional comenzará
en el extremo del mar de la Sal.
34:4 Luego dará una vuelta por
el sur hasta el Paso de los Escorpiones, y pasará por Cin, para ir
a terminar al sur de Cades Barné. Después continuará
hasta Jasar Adar y pasará por Asmón.
34:5 Partiendo de Asmón, dará
una vuelta hasta el Torrente de Egipto y terminará en el Mar.
34:6
Al oeste tendrán como límite la costa del Mar Grande: esta será
para ustedes la frontera occidental.
34:7
La frontera norte será la siguiente: trazarán una línea
desde el Mar hasta el monte Hor;
34:8 desde el monte Hor trazarán
una línea hasta la Entrada de Jamat, y la frontera terminará
en Sedad.
34:9 Luego continuará hasta Sifrón,
para ir a terminar en Jasar Enán. Esta será la frontera septentrional.
34:10
Para fijar el límite oriental, trazarán una línea desde
Jasar Enán hasta Sefám.
34:11 Desde Sefám, la frontera
bajará hasta Riblá, al este de Ain, y desde allí seguirá
bajando hasta tocar la costa oriental del mar de Genesaret.
34:12 Después bajará a lo
largo del Jordán y terminará en el mar de la Sal. Este
será el territorio de ustedes, con las fronteras que lo circunscriben.
34:13
Además, Moisés dio esta orden a los israelitas: Esta
es la tierra que ustedes se repartirán como herencia por medio de un
sorteo,
la que el Señor mandó que fuera entregada a las nueve tribus
y media.
34:14
Porque las familias patriarcales de la tribu de los rubenitas, las familias
de la tribu de los gaditas y la mitad de la tribu de Manasés ya recibieron
su herencia:
34:15 esas dos tribus y media recibieron
su propiedad hereditaria al otro lado del Jordán, al este de Jericó,
en la parte oriental.
Los
jefes encargados de repartir la tierra
34:16
Luego el Señor dijo a Moisés:
34:17
Las personas que les repartirán el territorio serán el sacerdote
Eleazar y Josué, hijo de Nun.
34:18 Además, ustedes tomarán
un jefe de cada tribu para la repartición del país.
34:19 Los nombres de esas personas son
los siguientes: Por
la tribu de Judá, Caleb, hijo de Iefuné;
34:20
por la tribu de Simeón, Semuel, hijo de Amihud;
34:21
por la tribu de Benjamín, Elidad, hijo de Quislón;
34:22
por la tribu de Dan, el jefe Buquí, hijo de Ioglí;
34:23
por los hijos de José, por la tribu de los hijos de Manasés,
el jefe Janiel, hijo de Efod;
34:24
y el jefe Quemuel, hijo de Siftán,por la tribu de Efraím;
34:25
por la tribu de Zabulón, el jefeElisafán, hijo de Parnac;
34:26
por la tribu de Isacar, el jefe Paltiel, hijo de Azán;
34:27
por la tribu de Aser, el jefe Ajihud, hijo de Selomí;
34:28
por la tribu de Neftalí, el jefe Padael, hijo de Amihud.
34:29
Estas son las personas que designó el Señor para repartir el
territorio de Canaán como herencia entre los israelitas.
La
herencia de los levitas
35:1 El Señor dijo a Moisés
en las estepas de Moab, junto al Jordán, a la altura de Jericó:
35:2
Ordena a los israelitas que cedan a los levitas, de su patrimonio hereditario,
ciudades para vivir y campos de pastoreo alrededor de las mismas.
35:3 Las ciudades les servirán
de morada, y los campos de pastoreo serán para su ganado y sus otros
animales.
35:4 Los campos de pastoreo de las ciudades
que ustedes cederán a los levitas, se extenderán hasta quinientos
metros alrededor de la ciudad, a partir de las murallas.
35:5 Ustedes medirán fuera de la
ciudad, mil metros hacia el este, mil hacia el sur, mil hacia el oeste y mil
hacia el norte, tomando la ciudad como centro: estos serán los campos
de pastoreo para las ciudades.
35:6
Las ciudades que cederán a los levitas serán las seis ciudades
de refugio que ustedes deben separar para que los homicidas puedan huir a
ellas, añadiendo además, otras cuarenta y dos.
35:7 Así darán a los levitas
un total de cuarenta y ocho ciudades, todas ellas con sus campos de pastoreo.
35:8 Cuando cedan esas
ciudades, tomándolas de lo que es propiedad de los israelitas, exigirán
más de los grupos numerosos, y menos de los grupos más pequeños.
De esta manera, cada uno cederá a los levitas una cantidad de ciudades
proporcionada a la herencia que haya recibido.
Las
ciudades de refugio
Deuteronomio
19, 1-13
35:9
Luego el Señor dijo a Moisés:
35:10 Habla en estos términos a
los israelitas: Cuando
crucen el Jordán para entrar en la tierra de Canaán,
35:11 encontrarán ciudades que
les servirán como ciudades de refugio,
donde puedan huir los homicidas que hayan matado a alguien involuntariamente.
35:12 Esas ciudades servirán de
refugio contra el vengador del homicidio, y así el homicida no morirá
sin haber comparecido delante de la comunidad para ser juzgado.
35:13 Ustedes tendrán que señalar
seis ciudades de refugio:
35:14 tres al otro lado del Jordán
y tres en el territorio de Canaán.
35:15 Esas seis ciudades podrán
servir de refugio no sólo a los israelitas, sino también a los
extranjeros residentes o que estén de paso entre ustedes, de manera
que todo el que haya matado a otro involuntariamente, pueda refugiarse en
ellas.
35:16
Pero el que mata a otro golpeándolo con un objeto de hierro, es un
asesino, y el asesino será castigado con la muerte.
35:17 Si lo mata de una pedrada capaz
de causar la muerte, es un asesino, y el asesino será castigado con
la muerte.
35:18 Si lo mata golpeándolo con
un palo capaz de causar la muerte, es un asesino, y el asesino será
castigado con la muerte.
35:19 El vengador del homicidio en persona
debe matar al asesino apenas lo encuentre.
35:20
Si el homicida mató a la víctima por odio, o si le arrojó
intencionalmente un objeto capaz de causar la muerte,
35:21 o si por enemistad lo hirió
a golpes de puño hasta matarlo, el agresor será castigado con
la muerte: es un asesino, y el vengador del homicidio lo matará apenas
lo encuentre.
35:22
Pero si lo hirió fortuitamente, sin que mediara enemistad, o si le
arrojó un objeto sin intención de alcanzarlo,
35:23 o si dejó caer sobre él,
inadvertidamente, una piedra capaz de matarlo y de esa manera le causó
la muerte, sin tener odio contra él y sin desearle ningún mal,
35:24 la comunidad juzgará, conforme
a estas reglas, entre el homicida y el vengador del homicidio,
35:25 y librará a aquel de las
manos de este. Luego la comunidad lo hará volver a la ciudad de refugio,
adonde había huido, y él permanecerá allí hasta
la muerte del Sumo Sacerdote que ha sido ungido con el óleo santo.
35:26
Si el homicida sale de la ciudad de refugio adonde había huido,
35:27 y el vengador del homicidio lo encuentra
fuera de los límites de su ciudad de refugio, lo podrá matar
sin temor a ninguna represalia,
35:28 porque el homicida debe permanecer
en su ciudad de refugio hasta la muerte del Sumo Sacerdote, y solamente después
podrá volver al lugar donde está su propiedad.
35:29
Estas disposiciones serán una norma jurídica para ustedes y
para sus descendientes, en cualquier lugar donde se encuentren.
35:30
Si alguien mata a una persona, el homicida será condenado a muerte
por la declaración de testigos, pero el testimonio de uno solo no basta
para condenar a muerte a alguien.
35:31 No aceptarán ningún
rescate por la vida de un asesino, porque debe morir.
35:32 Tampoco lo aceptarán de aquel
que huyó a su ciudad de refugio, permitiéndole que habite nuevamente
en su propia tierra antes de la muerte del Sumo Sacerdote.
35:33
No profanen la tierra donde viven, porque la sangre profana la tierra,
y no hay para la tierra otra expiación por la sangre derramada, que
la sangre de aquel que la derramó.
35:34 No hagas impuro el país donde
vives y en el cual yo habito. Porque yo, el Señor, habito entre los
israelitas.
La
herencia de la mujer casada
36:1 Los jefes de familia del clan de
los descendientes de Galaad hijo de Maquir, hijo de Manasés,
uno de los clanes de los descendientes de José se presentaron
delante de Moisés y de los principales jefes de la familia de Israel
y les dijeron:
36:2 El
Señor mandó a Moisés que repartiera el país entre
los israelitas mediante un sorteo, y Moisés también recibió
del Señor la orden de entregar a sus hijas la herencia de nuestro hermano
Selofjad.
36:3 Ahora bien, si ellas se casan con
un miembro de otra tribu de Israel, su parte será sustraída
de la herencia de nuestros padres y se sumará a la herencia de la tribu
a la que van a pertenecer. De esa manera, disminuirá la herencia que
nos ha tocado en suerte.
36:4 Y cuando los israelitas celebren
el año del jubileo, la herencia de ellas se sumará a la de la
otra tribu y será sustraída del patrimonio de nuestra tribu.
36:5
Entonces Moisés, por orden del Señor, dio estas instrucciones
a los israelitas: La
tribu de los descendientes de José tiene razón.
36:6 Esto es lo que el Señor ha
ordenado respecto de las hijas de Selofjad: Ellas pueden casarse con quien
les parezca mejor, con tal que lo hagan dentro de un clan perteneciente a
la tribu de su padre.
36:7 La parte hereditaria de los israelitas
no pasará de una tribu a otra, sino que cada israelita deberá
retener la herencia de su tribu paterna.
36:8 Por lo tanto, toda joven que posea
una herencia en alguna tribu de los israelitas, se casará dentro de
un clan de su tribu paterna, de manera que los israelitas conserven cada uno
la herencia de sus padres.
36:9 Así, ninguna herencia pasará
de una tribu a otra, sino que cada una de las tribus de los israelitas retendrá
su parte.
36:10
Las hijas de Selofjad procedieron como el Señor se lo había
ordenado a Moisés.
36:11 Majlá, Tirsá, Joglá,
Milcá y Noá, hijas de Selofjad, se casaron con hijos de sus
tíos paternos.
36:12 Y como lo hicieron dentro de los
clanes de los descendientes de Manasés, la herencia de ellas quedó
en la tribu del clan de su padre.
Conclusión
36:13
Estos son los mandamientos y las leyes que el Señor dio a los israelitas
por medio de Moisés, en las estepas de Moab, junto al Jordán,
a la altura de Jericó.