DEUTERONOMIO
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La
entrega de las primicias
26:1
Cuando entres en la tierra que el Señor, tu Dios, te da en herencia,
cuando tomes posesión de ella y te establezcas allí,
26:2
recogerás las primicias de todos los frutos que extraigas de la tierra
que te da el Señor, tu Dios,
las pondrás en una canasta, y las llevarás al lugar elegido
por el Señor, tu Dios, para constituirlo morada de su Nombre.
26:3
Entonces te presentarás al sacerdote que esté en funciones en
aquellos días, y le dirás:
"Yo declaro hoy ante el Señor, tu Dios, que he llegado a la tierra
que él nos dio, porque así lo había jurado a nuestros
padres".
26:4
El sacerdote tomará la canasta que tú le entregues, la depositará
ante el altar,
26:5
y tú pronunciarás estas palabras en presencia del Señor,
tu Dios: "Mi padre era un arameo errante que bajó a Egipto y se
refugió allí con unos pocos hombres, pero luego se convirtió
en una nación grande, fuerte y numerosa.
26:6
Los egipcios nos maltrataron, nos oprimieron y nos impusieron una dura servidumbre.
26:7
Entonces pedimos auxilio al Señor, el Dios de nuestros padres, y él
escuchó nuestra voz. Él vio nuestra miseria, nuestro cansancio
y nuestra opresión,
26:8
y nos hizo salir de Egipto con el poder de su mano y la fuerza de su brazo,
en medio de un gran terror, de signos y prodigios.
26:9
Él nos trajo a este lugar y nos dio esta tierra que mana leche y miel.
26:10
Por eso ofrezco ahora las primicias de los frutos del suelo, que tú,
Señor, me diste". Tú depositarás las primicias ante
el Señor, tu Dios, y te postrarás delante de él.
26:11
Luego te regocijarás por todos los bienes que él te concede,
a ti y a tu casa, y también se alegrarán el levita y el extranjero
que viven contigo.
Prescripciones
sobre el diezmo trienal
26:12
El tercer año, el año del diezmo, cuando tomes la décima
parte de tus cosechas y se la des al levita, al extranjero, al huérfano
y a la viuda, a fin de que ellos puedan comer en tus ciudades hasta saciarse,
26:13
dirás en presencia del Señor, tu Dios: "Yo saqué
de mi casa lo que debía ser consagrado, y se lo di al levita, al extranjero,
al huérfano y a la viuda, conforme al mandamiento que tú me
diste, sin quebrantar ni olvidar ninguno de tus preceptos.
26:14
No comí nada de eso estando de duelo, no consumí nada en estado
de impureza, ni lo ofrecí como alimento a un muerto. Obedecí
la voz del Señor, mi Dios, y obré en todo según lo que
tú me ordenaste.
26:15
Inclínate desde tu santa morada, desde lo alto del cielo, y bendice
a tu pueblo Israel y a la tierra que nos diste esa tierra que mana leche
y miel como lo habías jurado a nuestros padres".
Israel,
Pueblo de Dios
26:16
Hoy el Señor, tu Dios, te ordena practicar estos preceptos y estas
leyes. Obsérvalas y practícalas con todo tu corazón y
con toda tu alma.
26:17
Hoy tú le has hecho declarar al Señor que él será
tu Dios, y que tú, por tu parte, seguirás sus caminos, observarás
sus preceptos, sus mandamientos y sus leyes, y escucharás su voz.
26:18
Y el Señor hoy te ha hecho declarar que tu serás el pueblo de
su propiedad exclusiva,
como él te lo ha prometido, y que tú observarás
todos sus mandamientos;
26:19
que te hará superior en estima, en renombre y en gloria
a todas las naciones que hizo; y que serás un pueblo consagrado al
Señor, como él te lo ha prometido.
Promulgación
pública de la Ley
27:1
Moisés y los ancianos de Israel dieron esta orden al pueblo: Observa
íntegramente el mandamiento que hoy les prescribo.
27:2
El día en que crucen el Jordán para ir a la tierra que el Señor,
tu Dios, te da, erigirás unas piedras, bien grandes, las blanquearás
con cal,
27:3
y escribirás en ellas todas las palabras de esta Ley. Harás
esto cuando cruces el Jordán para entrar en el país que te da
el Señor, tu Dios esa tierra que mana leche y miel como
el Señor, el Dios de tus padres te lo ha prometido.
27:4
Después de cruzar el Jordán, pondrán esas piedras en
el monte Ebal, según instrucciones que hoy les doy, y las blanquearán
con cal.
27:5
Allí erigirás también un altar de piedra en honor del
Señor, tu Dios. No usarás ningún instrumento de hierro
para trabajar las piedras,
27:6
porque el altar del Señor deberá estar construido con piedras
intactas.
Ofrecerás en él holocaustos
al Señor, tu Dios,
27:7
e inmolarás sacrificios de comunión. Allí comerás
y te alegrarás en la presencia del Señor, tu Dios,
27:8
y escribirás en las piedras, con rasgos bien claros, todas las palabras
de esta Ley.
27:9
Después, Moisés y los sacerdotes levitas se dirigieron a todo
Israel en estos términos: "Calla, Israel, y escucha. Hoy te has
convertido en el pueblo del Señor, tu Dios.
27:10
Escucha la voz del Señor, tu Dios, y practica los mandamientos y las
leyes que hoy te prescribo".
27:11
Aquel día, Moisés dio esta orden al pueblo:
27:12
Después de cruzar el Jordán, las tribus de Simeón, Leví
y Judá, Isacar, José y Benjamín, estarán en el
monte Garizím, para proclamar la bendición al pueblo;
27:13
y las tribus de Rubén, Gad y Aser, Zabulón, Dan y Neftalí
estarán en el monte Ebal, para proclamar la maldición.
Las
doce maldiciones
27:14
Los levitas tomarán la palabra y dirán en alta voz a todos los
hombres de Israel:
27:15
Maldito sea el hombre que hace un ídolo
tallado o de metal fundido abominación
para el Señor, obra de un artesano y lo guarda en un lugar oculto.
Y todo el pueblo responderá: Amén.
27:16
Maldito sea el que menosprecia a su padre o a su madre.
Y todo el pueblo responderá: Amén.
27:17
Maldito sea el que desplaza los límites de la propiedad de su vecino.
Y todo el pueblo responderá: Amén.
27:18
Maldito sea el que aparta a un ciego del camino.
Y todo el pueblo responderá: Amén.
27:19
Maldito sea el que conculca el derecho del extranjero,
del
huérfano o de la viuda. Y todo el pueblo responderá: Amén.
27:20
Maldito sea el que se acuesta con la mujer de su padre, porque de esa manera
descubre el borde de la manta de su padre.
Y todo el pueblo responderá: Amén.
27:21
Maldito sea el que se acuesta con un animal.
Y todo el pueblo responderá: Amén.
27:22
Maldito sea el que se acuesta con su hermana, la hija de su padre o de su
madre.
Y todo el pueblo responderá: Amén.
27:23
Maldito sea el que se acuesta con su suegra.
Y todo el pueblo responderá: Amén.
27:24
Maldito sea el que mata ocultamente a su prójimo. Y todo el pueblo
responderá: Amén.
27:25
Maldito sea el que se deja sobornar para quitar la vida a un inocente. Y todo
el pueblo responderá: Amén.
27:26
Maldito sea el que no respeta ni cumple las palabras de esta Ley.
Y todo el pueblo responderá: Amén.
Promesas
de bendición
Levítico
26, 1-13 / Deuteronomio
7, 11-26
28:1
Si escuchas la voz del Señor, tu Dios, y te empeñas en practicar
todos los mandamientos que hoy te prescribo, él te pondrá muy
por encima de todas las naciones de la tierra.
28:2
Y por haber escuchado la voz del Señor, tu Dios, vendrán sobre
ti y te alcanzarán todas estas bendiciones:
28:3
Bendito serás en la ciudad y bendito en el campo.
28:4
Benditos serán el fruto de tus entrañas y el fruto de tu suelo,
los partos de tu ganado y las crías de tus vacas y tus ovejas.
28:5
Bendita será tu canasta y bendito el recipiente donde amasas tu pan.
28:6
Bendito serás al salir y bendito al entrar.
28:7
El Señor hará que caigan derrotados todos los enemigos que se
alcen contra ti: vendrán a atacarte por un camino y por siete caminos
huirán de ti.
28:8
El Señor ordenará que la bendición esté contigo
en tus graneros y en todas tus empresas, y te bendecirá en la tierra
que él te da.
28:9
El Señor hará de ti su pueblo santo, como te lo juró,
si cumples sus mandamientos y sigues sus caminos.
28:10
Entonces todos los pueblos de la tierra verán que tú eres llamado
con el nombre del Señor, tu Dios, y te temerán.
28:11
El Señor te dará sobreabundancia de bienes en el fruto de tus
entrañas, en las crías de tu ganado y en los productos de tu
suelo, de la tierra que él te da, porque así lo juró
a tus padres.
28:12
Él te abrirá el cielo su rico tesoro para proveer
de lluvia a tu tierra en el momento oportuno, y para bendecir todos tus trabajos.
Serás acreedor de muchas naciones y deudor de ninguna.
28:13
El Señor te pondrá al frente, no detrás. Siempre estarás
arriba, nunca abajo, con tal que obedezcas los mandamientos del Señor,
tu Dios, que hoy te ordeno practicar cuidadosamente,
28:14
sin apartarte, ni a la derecha ni a la izquierda, de las palabras que hoy
te prescribo, y sin ir detrás de otros dioses para servirlos.
Amenazas
de maldición
Levítico
26, 14-46
28:15
Pero si no escuchas la voz del Señor, tu Dios, y no te empeñas
en practicar todos los mandamientos y preceptos que hoy te prescribo, caerán
sobre ti y te alcanzarán todas estas maldiciones:
28:16
Maldito serás en la ciudad y maldito en el campo.
28:17
Maldita será tu canasta y maldito el recipiente donde amasas tu pan.
28:18
Malditos serán el fruto de tus entrañas y el fruto de tu suelo,
las crías de tus vacas y los partos de tus ovejas.
28:19
Maldito serás al entrar y maldito al salir.
28:20
El Señor enviará contra ti la maldición, el pánico
y el fracaso sobre todas tus empresas, hasta que seas exterminado y desaparezcas
rápidamente, a causa de tu mal proceder, por haberme abandonado.
28:21
El Señor hará que se te contagie la peste, hasta que seas eliminado
de la tierra que vas a tomar en posesión.
28:22
El Señor te castigará con tisis, fiebre, inflamación,
ardores, aridez, quemadura y pulgón que te hostigarán hasta
que desaparezcas.
28:23
El cielo sobre tu cabeza será de bronce, y la tierra bajo tus pies
será de hierro.
28:24
En lugar de lluvia, el Señor enviará polvo a tu tierra, y sobre
ti caerá arena desde el cielo, hasta que seas exterminado.
28:25
El Señor te hará caer derrotado ante tus enemigos: saldrás
a atacarlo por un camino y por siete caminos huirás de ellos; y todos
los reinos de la tierra sentirán horror de ti.
28:
26 Tus cadáveres serán pasto de todas las aves del cielo y de
todos los animales de la tierra, y no habrá nadie que los espante.
28:27
El Señor te herirá con forúnculos de Egipto, con tumores,
sarna y tiña, de los que no podrás curarte.
28:28
El Señor te castigará con locura, ceguera y delirio,
28:29
y andarás a tientas en pleno día, como anda a tientas un ciego,
envuelto en la oscuridad. Nunca verás realizados tus proyectos; serás
oprimido y despojado constantemente y nadie saldrá en tu defensa.
28:30
Te casarás con una mujer y otro gozará de ella. Construirás
una casa y no la habitarás. Plantarás una viña y no recogerás
sus frutos.
28:31
Tu buey será degollado delante de tus ojos y no lo podrás comer.
Tu asno será arrebatado de tu misma presencia y no te lo devolverán.
Tus ovejas serán entregadas a tus enemigos y nadie saldrá en
tu defensa.
28:32
Tus hijos y tus hijas serán entregados a otro pueblo; y tu vista se
consumirá de tanto mirar hacia ellos, pero no podrás hacer nada.
28:33
Un pueblo que no conoces comerá el fruto de tu suelo y todo el producto
de tus fatigas. Serás oprimido y explotado constantemente,
28:34
hasta volverte loco a causa de lo que verán tus ojos.
28:35
El Señor te herirá con forúnculos malignos e incurables
en las rodillas y en las piernas, desde la planta de los pies hasta la cabeza.
28:36
El Señor los deportará, a ti y al rey que hayas puesto para
que te gobierne, a una nación que ni tú ni tus padres conocían,
y allí servirás a otros dioses, dioses de madera y de piedra.
28:37
Entonces serás motivo de consternación y de burla en todos los
pueblos adonde el Señor te conduzca.
28:38
Sembrarás en tus campos mucha semilla, pero cosecharás muy poco,
porque la devorará la langosta.
28:39
Plantarás viñas y las cultivarás, pero no podrás
beber ni almacenar el vino, porque se las comerá el gusano.
28:40
Tendrás olivares en todo tu territorio, pero no podrás ungirte
con aceite, porque se caerán las aceitunas.
28:41
Tendrás hijos e hijas, pero no te pertenecerán, porque serán
llevados cautivos.
28:42
Los insectos arrasarán con todos tus árboles y con todos los
frutos de tu suelo.
28:43
El extranjero que viva en tu país subirá cada vez más
alto, mientras que tú caerás cada vez más bajo.
28:44
Él será tu acreedor, y tú, su deudor; él estará
al frente, y tú detrás.
28:45
Todas estas maldiciones caerán sobre ti, te perseguirán y te
alcanzarán hasta exterminarte, por no haber escuchado la voz del Señor,
tu Dios, observando los mandamientos y los preceptos que él te prescribió.
28:46
Ellas estarán siempre sobre ti y sobre tus descendientes, como una
señal y una advertencia.
28:47
Por no haber servido al Señor, tu Dios, con alegría y de todo
corazón, mientras lo tenías todo en abundancia,
28:48
servirás a los enemigos que el Señor enviará contra ti,
en medio del hambre y la sed, de la desnudez y de toda clase de privaciones.
Y él pondrá en tu cuello un yugo de hierro, hasta destruirte.
28:49
El Señor alzará contra ti a una nación lejana, que avanzará
desde los extremos de la tierra con la velocidad del águila. Será
una nación cuya lengua no entiendes,
28:50
un pueblo de aspecto feroz, que no sentirá compasión del anciano
ni se apiadará del niño.
28:51
Ella se comerá los productos de tu ganado y los frutos de tu suelo,
hasta que quedes exterminado, porque te dejará totalmente desprovisto
de trigo, de vino y de aceite, de las crías de tus vacas y tus ovejas,
hasta hacerte desaparecer.
28:52
Sitiará a todas tus ciudades, hasta que se derrumben esas murallas
altas e inaccesibles en que habías depositado tu confianza. Sí,
él te sitiará en todas las ciudades que estén dentro
de la tierra que el Señor, tu Dios, te da.
28:53
Y durante el asedio, será tal la penuria a que te reducirá tu
enemigo, que te comerás hasta el fruto de tus entrañas, la carne
de tus hijos y de tus hijas, los mismos que el Señor, tu Dios, te había
dado.
28:54
El más fino y delicado entre los hombres de tu pueblo mirará
con odio a su hermano, a la esposa que dormía en sus brazos y a los
hijos que todavía le queden,
28:55
para no compartir con ellos la carne de sus hijos: se la comerá él
solo, porque ya no le quedará más nada, en medio del asedio
y la penuria a que te reducirá tu enemigo en todas tus ciudades.
28:56
La más fina y delicada entre las mujeres de tu pueblo tan fina
y delicada que ni siquiera se hubiera atrevido a pisar el suelo con la planta
de sus pies mirará con odio al esposo de su corazón, a
su hijo y a su hija,
28:57
y se ocultará para comer la placenta salida de su seno y a los hijos
que dé a luz,
porque estará privada de todo, en medio
del asedio y la penuria a que te reducirá tu enemigo.
28:58
Si no te empeñas en practicar todas las palabras de esta Ley, como
están escritas en este Libro, temiendo el Nombre glorioso y terrible
del Señor, tu Dios,
28:59
él te castigará, a ti y a tu descendencia, con calamidades extraordinarias.
Serán calamidades grandes y persistentes, enfermedades malignas e incurables.
28:60
Él hará recaer sobre ti todas las plagas de Egipto, esas que
tanto te horrorizaron.
28:61
Además, el Señor te enviará todas las enfermedades y
todas las desgracias que no están escritas en el libro de esta Ley,
hasta que seas exterminado.
28:62
Después de haber sido numeroso, como las estrellas del cielo, quedarás
reducido a un pequeño número, por no haber escuchado la voz
del Señor, tu Dios.
28:63
Y así como antes él se complacía en hacerlos felices
y numerosos, luego se complacerá en destruirlos y exterminarlos. Y
ustedes serán arrancados de la tierra, donde vas a entrar para tomar
posesión de ella.
28:64
El Señor te dispersará entre todos los pueblos, de un extremo
al otro de la tierra, y allí servirás a otros dioses que ni
tú ni tus padres conocían, dioses de madera y de piedra.
28:65
No tendrás paz en medio de aquellas naciones y tu pie no encontrará
descanso. El Señor llenará de angustia tu corazón, nublará
tus ojos y abatirá tu ánimo.
28:66
Tu vida estará pendiente de un hilo; día y noche sentirás
temor y no tendrás ninguna seguridad de sobrevivir.
28:67
Por la mañana dirás: "¡Ojalá fuera de tarde!",
y por la tarde: "¡Ojalá fuera de mañana!", a
causa del temor que sentirás y de lo que verán tus ojos.
28:68
El Señor te hará volver en barcos a Egipto, por ese camino del
que yo te dije: "No lo volverás a ver". Allí, ustedes
se venderán a sus enemigos como esclavos y esclavas, pero nadie querrá
comprarlos.
ÚLTIMO DISCURSO DE MOISÉS
Introducción
28:69
Estas son las palabras de la alianza que el Señor ordenó a Moisés
hacer con los israelitas en territorio de Moab, además de la alianza
que había hecho con ellos en el Horeb.
Evocación
de las acciones divinas
29:1
Moisés convocó a todo Israel, y le dijo:
Ustedes han visto con sus propios ojos lo que el Señor hizo en Egipto
al Faraón, a sus servidores y a todo su país:
29:2
las grandes hazañas que ustedes mismos han presenciado, y aquellos
signos y prodigios admirables.
29:3
Pero hasta el día de hoy, el Señor no les había dado
inteligencia para entender, ni ojos para ver, ni oídos para oír.
29:4
Yo los hice caminar por el desierto durante cuarenta años, sin que
se les gastara la ropa que llevaban puesta ni las sandalias que tenían
en los pies.
29:5
No fue pan lo que comieron, ni vino u otro licor lo que bebieron, para que
ustedes supieran que yo soy el Señor, su Dios.
29:6
Al llegar a este lugar, Sijón, rey de Jesbón,
y Og, rey de Basán,
nos salieron al encuentro para combatir,
pero nosotros los derrotamos.
29:7
Así conquistamos sus territorios y se los dimos en herencia a las tribus
de Rubén y de Gad, y a la mitad de la tribu de Manasés.
29:8
Por eso, observen fielmente las cláusulas de esta alianza y pónganlas
en práctica, para prosperar en todas sus empresas.
La
Alianza, sus exigencias y sanciones
29:9
Hoy todos ustedes han comparecido ante el Señor, su Dios: los jefes
con sus tribus, sus ancianos y sus escribas, todos los hombres de Israel
29:10
con sus mujeres y sus hijos, y también los extranjeros que se han incorporado
a sus campamentos, desde el leñador hasta el aguatero.
29:11
Todos están aquí para entrar en la alianza del Señor,
tu Dios, esa alianza corroborada con una imprecación, que el Señor,
tu Dios, hoy hace contigo,
29:12
a fin de convertirte en su pueblo y ser tu Dios, como te lo ha prometido,
y como lo juró a tus padres, a Abraham, a Isaac y a Jacob.
29:13
Esta alianza, corroborada con una imprecación, no la hago sólo
con ustedes.
29:14
La hago con aquel que hoy está aquí con nosotros delante del
Señor, nuestro Dios, y con aquel que no está.
29:15
Ustedes saben muy bien que nosotros estuvimos en Egipto, y que luego pasamos
por varias otras naciones.
29:16
Allí vieron los ídolos abominables y los fetiches que ellas
tienen, y que no son más que madera y piedra, plata y oro.
29:17
¡Que no haya entre ustedes ni hombre ni mujer, ni clan ni tribu, cuyo
corazón se aparte hoy del Señor, nuestro Dios, para ir a servir
a los dioses de esas naciones! ¡Que no haya entre ustedes una raíz
que produzca hierbas venenosas o ajenjo!
29:18
Porque si alguien, al oír los términos de esta imprecación,
se congratula diciendo: "Todo me irá bien aunque persista en mi
obstinación, ya que el terreno regado no tiene más sed",
29:19
el Señor no lo perdonará. Al contrario, la ira y los celos del
Señor se encenderán contra ese hombre, hasta que cada una de
las sanciones enumeradas en este Libro caigan sobre él, y el Señor
borre su nombre de la tierra.
29:20
El Señor lo apartará, para su desgracia, de todas las tribus
de Israel, conforme a las sanciones de la alianza consignadas en el libro
de esta Ley.
29:21
Y las generaciones futuras los niños que nacerán después
de ustedes y los extranjeros que vendrán de tierras lejanas verán
las calamidades y las enfermedades que el Señor habrá infligido
a ese país.
29:22
Y al ver todo su suelo devastado por el azufre y la sal, donde no se siembra
ni crece nada, ni brota ninguna hierba como sucedió en la catástrofe
de Sodoma y Gomorra,
de Admá y Seboím,
a las que el Señor destruyó
en su ira y su furor.
29:23
Todas las naciones preguntarán: "¿Por qué el Señor
trató así a esta tierra? ¿De dónde procede este
enojo tan tremendo?".
29:24
Y las mismas naciones responderán: "Porque abandonaron la alianza
que el Señor, el Dios de sus padres, hizo con ellos cuando los hizo
salir de Egipto.
29:25
Fueron a servir a otros dioses y a postrarse delante de ellos, a dioses que
no conocían y que él no les había dado en suerte.
29:26
Por eso el Señor se irritó contra este país y atrajo
sobre él todas las maldiciones consignadas en este Libro.
29:27
El Señor los arrancó de su suelo, con enojo, furia y gran indignación,
y los deportó a otra tierra, como sucede todavía hoy".
29:28
Las cosas ocultas conciernen al Señor, nuestro Dios; pero las reveladas
son para nosotros y para nuestros hijos, para que practiquemos siempre todas
las palabras de esta Ley.
La
conversión y el regreso a la patria
30:1
Cuando te sucedan todas estas cosas la bendición y la maldición
que he puesto delante de ti si las meditas en tu corazón en medio
de las naciones donde el Señor, tu Dios, te habrá arrojado,
30:2
si te conviertes al Señor, tu Dios, y tú y tus hijos le obedecen
con todo su corazón y con toda su alma, exactamente como hoy te lo
ordeno,
30:3
entonces el Señor, tu Dios, cambiará tu suerte y tendrá
misericordia de ti. Él te volverá a reunir de entre todos los
pueblos por donde te había dispersado.
30:4
Aunque tus desterrados se encuentren en los confines del cielo, de allí
el Señor, tu Dios, te volverá a reunir, de allí te tomará.
30:5
Él te hará entrar en la tierra que poseyeron tus padres, y tú
también la poseerás; y hará que seas más feliz
y numeroso que tus padres.
30:6
El Señor, tu Dios, circuncidará tu corazón y el corazón
de tus descendientes, para que lo ames con todo tu corazón y con toda
tu alma, y así tengas vida.
30:7
Y él hará caer todas estas maldiciones sobre tus enemigos y
sobre los adversarios que te hayan perseguido.
30:8
Entonces tú escucharás de nuevo la voz del Señor y pondrás
en práctica todos sus mandamientos, tal como hoy te los prescribo.
30:9
El Señor, tu Dios, te dará abundante prosperidad en todas tus
empresas, en el fruto de tus entrañas, en las crías de tu ganado
y en los productos de tu suelo. Porque el Señor volverá a complacerse
en tu prosperidad, como antes se había complacido en la prosperidad
de tus padres.
30:10
Todo esto te sucederá porque habrás escuchado la voz del Señor,
tu Dios, y observado sus mandamientos y sus leyes, que están escritas
en este libro de la Ley, después de haberte convertido al Señor,
tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma.
30:11
Este mandamiento que hoy te prescribo no es superior a tus fuerzas ni está
fuera de tu alcance.
30:12
No está en el cielo, para que digas: "¿Quién subirá
por nosotros al cielo y lo traerá hasta aquí,
de
manera que podamos escucharlo y ponerlo en práctica?"
30:13
Ni tampoco está más allá del mar, para que digas: "¿Quién
cruzará por nosotros a la otra orilla y lo traerá hasta aquí,
de manera que podamos escucharlo y ponerlo en práctica?".
30:14
No, la palabra está muy cerca de ti, en tu boca y en tu corazón,
para que la practiques.
Israel
ante la vida y la muerte
30:15
Hoy pongo delante de ti la vida y la felicidad, la muerte y la desdicha.
30:16
Si escuchas los mandamientos del Señor, tu Dios, que hoy te prescribo,
si amas al Señor, tu Dios, y cumples sus mandamientos, sus leyes y
sus preceptos, entonces vivirás, te multiplicarás, y el Señor,
tu Dios, te bendecirá en la tierra donde ahora vas a entrar para tomar
posesión de ella.
30:17
Pero si tu corazón se desvía y no escuchas, si te dejas arrastrar
y vas a postrarte ante otros dioses para servirlos,
30:18
yo les anuncio hoy que ustedes se perderán irremediablemente, y no
vivirán mucho tiempo en la tierra que vas a poseer después de
cruzar el Jordán.
30:19
Hoy tomo por testigos contra ustedes al cielo y a la tierra: yo he puesto
delante de ti la vida y la muerte, la bendición y la maldición.
Elige la vida, y vivirás, tú y tus descendientes,
30:20
con tal que ames al Señor, tu Dios, escuches su voz y le seas fiel.
Porque de ello depende tu vida y tu larga permanencia en la tierra que el
Señor juró dar a tus padres, a Abraham,
a Isaac
y a Jacob.