1° SAMUEL
|
Haga click sobre el número del capítulo al que desea ir 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | 11 | 12 | 13 | 14 | 15 | 16 | 17 | 18 | 19 | 20 | 21 | 22 | 23 | 24 | 25 | 26 | 27 | 28 | 29 | 30 | 31 |
Victoria
de Saúl sobre los amonitas
11:1 Najás, el amonita, subió
contra Iabés en Galaad y la sitió. Todos los hombres de Iabés
dijeron a Najás: "Pacta con nosotros y te serviremos".
11:2 Pero Najás, el amonita, les
respondió: "Pactaré con ustedes a condición de arrancarles
a cada uno el ojo derecho, e infligir así un oprobio a todo Israel".
11:3 Los ancianos de Iabés le dijeron:
"Danos una tregua de siete días para enviar mensajeros por todo
el territorio de Israel. Si nadie nos socorre, nos rendiremos a ti".
11:4 Cuando los mensajeros llegaron a
Guibeá de Saúl y comunicaron la noticia en presencia del pueblo,
todos se pusieron a llorar a gritos.
11:5 En ese momento, Saúl volvía
del campo detrás de sus bueyes, y preguntó: "¿Qué
le pasa al pueblo para llorar así?". Entonces le contaron lo que
habían dicho los hombres de Iabés.
11:6 El espíritu de Dios irrumpió
sobre Saúl cuando este oyó esas palabras, y una violenta ira
se apoderó de él.
11:7 Tomó una yunta de bueyes,
los despedazó y envió los pedazos por todo el territorio de
Israel, con este mensaje: "Así serán tratados los bueyes
del que no salga a combatir detrás de Saúl". El terror
del Señor invadió al pueblo, y todos se pusieron en marcha como
un solo hombre.
11:8 Saúl les pasó revista
en Bézec: eran trescientos mil israelitas y treinta mil hombres de
Judá.
11:9 Luego dijo a los mensajeros que habían
venido: "Así hablarán a los hombres de Iabés en
Galaad: 'Mañana, a la hora en que más calienta el sol, serán
socorridos'". Los mensajeros llevaron la noticia a los hombres de Iabés,
y estos se llenaron de alegría.
11:10 Entonces los hombres de Iabés
dijeron a Najás: "Mañana nos rendiremos a ustedes, y ustedes
nos tratarán como mejor les parezca".
11:11 A la mañana siguiente, Saúl
dividió al pueblo en tres grupos. Ellos irrumpieron en medio del campo
en la vigilia de la mañana, y batieron a los amonitas hasta la hora
de más calor. Los sobrevivientes se dispersaron de tal manera que no
quedaron dos hombres juntos.
Saúl
reconocido por todo el pueblo
11:12 El pueblo dijo a Samuel: "¿Quiénes
son los que preguntaban si Saúl reinaría sobre nosotros? Entreguen
a esos hombres y los mataremos".
11:13 Pero Saúl intervino, diciendo:
"Nadie morirá en este día, porque hoy el Señor ha
obtenido una victoria en Israel".
11:14 Y Samuel dijo al pueblo: "Vengan,
vamos a Guilgal y allí renovaremos la realeza".
11:15 Todo el pueblo fue a Guilgal, y
proclamaron rey a Saúl delante del Señor. Allí ofrecieron
sacrificios de comunión, y Saúl y todos los hombres de Israel
se alegraron sobremanera.
El
discurso de despedida de Samuel
12:1 Samuel dijo a todo Israel: "Yo
les hice caso en todo lo que me dijeron y les he dado un rey.
12:2 Ahora, ahí tienen al rey que
marcha al frente de ustedes. En cuanto a mí, ya estoy viejo y lleno
de canas, y ahí están mis hijos, como unos más entre
ustedes. Yo estuve al frente de ustedes desde mi juventud hasta el día
de hoy.
12:3 ¡Aquí me tienen! Declaren
contra mí delante del Señor y delante de su ungido: ¿A
quién le he quitado un buey? ¿A quién le he quitado un
asno? ¿A quién lo he oprimido o perjudicado? ¿Por quién
me he dejado sobornar para cerrar los ojos? Díganlo, y yo les restituiré".
12:4 Ellos respondieron: "Nunca nos
has oprimido ni perjudicado, ni has aceptado nada de nadie".
12:5 Él les dijo: "El Señor
es testigo contra ustedes, y también su ungido es testigo en este día,
de que nunca me han sorprendido con nada en la mano". Ellos le dijeron:
"¡Sí, es testigo!".
12:6 Samuel dijo al
pueblo: "Es testigo el Señor, que suscitó a Moisés
y a Aarón,
e hizo subir de Egipto a los padres de ustedes.
12:7 Ahora, preséntense para que
entable un juicio con ustedes delante del Señor, evocando los actos
de justicia que el Señor hizo en favor de ustedes y de sus padres.
12:8 Después
que Jacob llegó a Egipto, los egipcios los avasallaron, y los padres
de ustedes clamaron al Señor.
El Señor envió entonces a Moisés y a Aarón, que
hicieron salir a sus padres de Egipto y los establecieron en este lugar.
12:9 Pero ellos olvidaron
al Señor, su Dios, y él los entregó en manos de Sísara,
el jefe del ejército de Jasor, y en manos de los filisteos
y del rey de Moab,
que les hicieron la guerra.
12:10 Ellos clamaron
al Señor, diciendo: 'Hemos pecado, porque abandonamos al Señor
y servimos a los Baales y a las Astartés. ¡Líbranos ahora
de las manos de nuestros enemigos, y te serviremos!'
12:11 El Señor
envió entonces a Ierubaal,
a Bedán,
a Jefté
y a Samuel;
así los libró de sus enemigos de alrededor, y ustedes vivieron
seguros.
12:12 Pero cuando
vieron que los atacaba Najás, el rey de los amonitas, ustedes me dijeron:
'¡No! ¡Que reine un rey sobre nosotros!',
siendo así que tienen como rey al Señor, su Dios.
12:13 Ahora, ahí está el
rey que se han elegido y que han pedido: ya ven que el Señor les ha
dado un rey.
12:14 Si ustedes temen al Señor
y lo sirven, si escuchan su voz y no se muestran rebeldes a las órdenes
del Señor, si ustedes mismos y el rey que reina sobre ustedes siguen
al Señor, todo irá bien.
12:15 Pero si no escuchan la voz del Señor,
y si son rebeldes a sus órdenes, la mano del Señor se hará
sentir sobre ustedes y sobre su rey.
12:16 Y ahora, preséntense para
ver este gran prodigio que realizará el Señor a la vista de
ustedes.
12:17 ¿No estamos en la época
de cosechar el trigo? Yo voy a invocar al Señor y él enviará
truenos y lluvia; así ustedes reconocerán y verán qué
grande es el mal que han cometido a los ojos del Señor, al pedir para
ustedes un rey".
12:18 Samuel invocó al Señor,
y aquel día el Señor envió truenos y lluvia. Todo el
pueblo sintió un gran temor del Señor y de Samuel.
12:19 Y todo el pueblo dijo a Samuel:
"Ruega al Señor, tu Dios, por tus servidores, y así no
moriremos; porque a todos nuestros pecados hemos añadido la maldad
de pedir para nosotros un rey".
12:20 Pero Samuel dijo al pueblo: "¡No
teman! Por más que hayan cometido todo este mal, no se aparten del
Señor, y sírvanlo de todo corazón.
12:21 No se aparten siguiendo a dioses
falsos, que ni ayudan ni pueden librar, porque no son nada.
12:22 No, el Señor no rechazará
a su pueblo, por el honor de su gran Nombre, porque él ha querido hacer
de ustedes su pueblo.
12:23 En lo que a mí respecta,
¡lejos de mi pecar contra el Señor, dejando de rogar por ustedes!
Yo les enseñaré el camino bueno y recto.
12:24 Basta que teman al Señor
y lo sirvan fielmente de todo corazón. Miren qué grandes cosas
ha hecho el Señor con ustedes.
12:25 Pero si persisten en hacer el mal,
perecerán ustedes junto con su rey".
La
rebelión contra los filisteos
13:1 Saúl tenía... años
cuando comenzó a reinar, y reinó... años sobre Israel.
13:2 Saúl seleccionó a tres
mil hombres de Israel: dos mil estaban con él en Micmás y en
la montaña de Betel, y mil con Jonatán en Guibeá de Benjamín.
Al resto del pueblo lo envió a sus campamentos.
13:3 Jonatán derrotó al
destacamento filisteo apostado en Gueba, y los filisteos se enteraron. Entonces
Saúl hizo tocar la trompeta por todo el país, diciendo: "¡Que
oigan los hebreos!".
13:4 Cuando todo Israel oyó que
Saúl había derrotado al destacamento filisteo y que hasta el
nombre de Israel causaba repulsión entre los filisteos, el pueblo acudió
a la convocatoria de Saúl en Guilgal.
13:5 Los filisteos se reunieron para combatir
contra Israel: tenían tres mil carros, seis mil guerreros y una tropa
numerosa como la arena que está a la orilla del mar. Luego subieron
y acamparon en Micmás, al este de Bet Aven.
13:6 Al verse en un grave aprieto, porque
estaban cercados, los hombres de Israel fueron a esconderse en las cuevas,
entre los matorrales, en las peñas, en los huecos y en las cisternas.
13:7 Y algunos hebreos cruzaron el Jordán,
hacia el país de Gad y de Galaad.
Saúl estaba todavía en Guilgal, y todo el pueblo temblaba de
miedo detrás de él.
13:8 Así esperó
siete días, según el plazo fijado por Samuel.
Pero Samuel no llegaba a Guilgal y el pueblo se le comenzó a desbandar.
13:9 Entonces Saúl dijo: "Tráiganme
el holocausto y los sacrificios de comunión", y él mismo
ofreció el holocausto.
La
ruptura de Samuel con Saúl
13:10 Apenas terminó de ofrecer
el holocausto, llegó Samuel, y Saúl salió a su encuentro
para saludarlo.
13:11 Pero Samuel le dijo: "¿Qué
has hecho?". Saúl respondió: "Como vi que el pueblo
se me desbandaba, que tú no llegabas en el plazo fijado y que los filisteos
estaban reunidos en Micmás,
13:12 pensé: 'Ahora los filisteos
bajarán a atacarme en Guilgal, y yo no he aplacado el rostro del Señor'.
Así que me vi obligado a ofrecer el holocausto".
13:13 Entonces Samuel replicó a
Saúl: "¡Has obrado neciamente! Si hubieras observado el
mandamiento que te dio el Señor, tu Dios,
él habría afianzado para siempre tu reinado sobre Israel.
13:14 Pero ahora tu
reino no subsistirá. El Señor se ha buscado un hombre según
su corazón
y lo ha constituido jefe de su pueblo, porque tú no has observado lo
que el Señor te mandó".
13:15 En seguida, Samuel partió
de Guilgal.
Los
preparativos para la guerra
En Guibeá de Benjamín, Saúl pasó revista a la
tropa que estaba con él: eran unos seiscientos hombres.
13:16 Saúl, su hijo Jonatán
y la tropa que estaba con él se apostaron en Gueba de Benjamín,
y los filisteos acamparon en Micmás.
13:17 Del campamento filisteo salió
un cuerpo de asalto dividido en tres grupos: uno tomó la dirección
de Ofrá, hacia el país de Sual;
13:18 otro se dirigió a Bet Jorón,
y otro a la altura que domina el valle de las Hienas, hacia el desierto.
13:19 No había entonces ningún
herrero en Israel, porque los filisteos decían: "Hay que evitar
que los hebreos se forjen espadas y lanzas".
13:20 Por eso, todos los israelitas tenían
que acudir a los filisteos para reparar sus azadas, sus rejas de arado, sus
hachas y sus hoces.
13:21 Había que pagar dos tercios
de siclo por las azadas y las rejas de arado, y un tercio de siclo por afilar
las hachas y reparar las picanas.
13:22 Así, el día de la
batalla de Micmás, nadie del ejército que estaba con Saúl
y Jonatán tenía en la mano una espada o una lanza. Sólo
la tenían Saúl y su hijo Jonatán.
13:23 Un destacamento de los filisteos
partió para el paso de Micmás.
La
hazaña de Jonatán
14:1 Un día, Jonatán, hijo
de Saúl, dijo a su escudero: "Vamos a cruzarnos hasta la guarnición
de los filisteos que está allí, al otro lado". Pero no
le comunicó nada a su padre.
14:2 Mientras tanto, Saúl estaba
sentado en las afueras de Guibeá, bajo el Granado de Migrón,
y tenía con él cerca de seiscientos hombres.
14:3 Ajías, hijo de Ajitub, hermano
de Icabod, hijo de Pinjás, hijo de Elí, el sacerdote del Señor
en Silo, llevaba el efod. La tropa tampoco sabía que Jonatán
había partido.
14:4 En uno de los desfiladeros por los
que Jonatán trataba de abrirse paso hasta la guarnición de los
filisteos, hay dos grandes peñascos, uno a cada lado; el primero se
llama Bosés y el otro Sené.
14:5 Uno de esos peñascos se alza
hacia el norte, frente a Micmás, y el otro hacia el sur, frente a Gueba.
14:6 Jonatán dijo a su escudero:
"Vamos a cruzarnos a la guarnición de esos incircuncisos. Pueda
ser que el Señor intervenga a favor nuestro, ya que nada le impide
dar la victoria, sea con muchos o con pocos".
14:7 Su escudero le respondió:
"Actúa como mejor te parezca; puedes contar conmigo para lo que
quieras".
14:8 Jonatán añadió:
"Avanzaremos hasta donde están esos hombres y dejaremos que nos
descubran.
14:9 Si nos dicen: '¡Alto ahí,
hasta que los alcancemos!', nos quedaremos en nuestro puesto, sin subir adonde
están ellos.
14:10 Pero si nos dicen: '¡Suban!',
entonces subiremos, porque el Señor los entrega en nuestras manos.
Esta será la contraseña".
14:11 En seguida se hicieron ver de la
guarnición filistea, y los filisteos, al descubrirlos, exclamaron:
"Miren, son unos hebreos que salen de las cuevas donde se habían
escondido".
14:12 Luego, dirigiéndose a Jonatán
y a su escudero, los hombres de la guarnición dijeron: "¡Suban,
y les haremos saber una cosa!". Jonatán dijo a su escudero: "Sube
detrás de mí, porque el Señor los ha entregado en manos
de Israel".
14:13 Jonatán trepó valiéndose
de las manos y los pies, seguido de su escudero. Y a medida que los filisteos
caían bajo los golpes de Jonatán, su escudero, que iba detrás,
acababa con ellos.
14:14 En esta primera incursión,
Jonatán y su escudero ultimaron a unos veinte hombres, como quien abre
un surco en media parcela de campo.
14:15 El pánico cundió en
el campamento, en la campaña y entre todo el pueblo; la guarnición
y el cuerpo de asalto también quedaron aterrorizados. Tembló
la tierra, y reinó el terror de Dios.
La
derrota de los filisteos
14:16 Los centinelas de Saúl, en
Guibeá de Benjamín, vieron cómo la multitud se agitaba
y corría de aquí para allá.
14:17 Entonces Saúl dijo a la tropa
que estaba con él: "Pasen revista, a ver si falta alguno de los
nuestros". Pasaron revista, y faltaban Jonatán y su escudero.
14:18 Saúl dijo a Ajías:
"Trae aquí el efod". Porque, en ese tiempo, era él
quien llevaba el efod delante de Israel.
14:19 Mientras Saúl le hablaba
al sacerdote, el tumulto crecía cada vez más en el campamento
de los filisteos. Saúl dijo al sacerdote: "Retira tu mano".
14:20 Luego Saúl y toda la tropa
que lo acompañaba se reunieron y avanzaron hacia el lugar del combate:
allí los filisteos habían desenvainado la espada unos contra
otros, y la confusión era total.
14:21 Los hebreos que antes habían
estado al servicio de los filisteos, y que habían subido con ellos
al campamento, también se plegaron a los israelitas que estaban con
Saúl y Jonatán.
14:22 Y todos los hombres de Israel que
estaban escondidos en la montaña de Efraím, al enterarse de
la huida de los filisteos, se pusieron igualmente a perseguirlos.
14:23 Aquel día, el Señor
dio la victoria a Israel, y el combate se extendió hasta más
allá de Bet Aven.
El
juramento de Saúl y la reacción de Jonatán
14:24 Los israelitas estaban exhaustos
aquel día, porque Saúl había pronunciado sobre el pueblo
esta imprecación: "Maldito el hombre que coma algo hasta la tarde,
antes que me haya vengado de mis enemigos". Y nadie comió un solo
bocado.
14:25 Así la gente llegó
a un bosque donde había miel en el suelo.
14:26 Al entrar en el bosque, vieron que
allí corría la miel, pero nadie se atrevió a probarla
por temor al juramento.
14:27 Sin embargo, Jonatán no había
oído cuando su padre imponía al pueblo el juramento. Por eso,
alargó el bastón que tenía en la mano, hundió
la punta en la miel y se la llevó a la boca. Entonces se le iluminó
la mirada.
14:28 Pero uno de la tropa intervino,
diciendo: "Tu padre ha impuesto al pueblo este juramento solemne: 'Maldito
el hombre que coma algo hoy', y eso que la gente está agotada".
14:29 Jonatán replicó: "Mi
padre ha traído la desgracia al país. ¡Miren cómo
se han iluminado mis ojos con sólo probar un poco de esta miel!
14:30 Si hoy la tropa hubiera comido del
botín arrebatado al enemigo, ¡cuánto mayor habría
sido la derrota de los filisteos!".
La
transgresión de un precepto ritual
14:31 Aquel día, ellos derrotaron
a los filisteos desde Micmás hasta Aialón, y el pueblo quedó
completamente agotado.
14:32 La tropa se lanzó sobre el
botín y tomó ovejas, bueyes y terneros; los degollaron sobre
el suelo, y el pueblo los comió con la sangre.
14:33 Entonces le
avisaron a Saúl: "El pueblo está pecando contra el Señor,
porque come carne con sangre".
Él replicó: "¡Ustedes son unos traidores! Hagan rodar
hasta aquí, ahora mismo, una piedra bien grande".
14:34 Luego añadió: "Dispérsense
entre el pueblo y díganle que me traiga cada uno su buey o su oveja.
Degüéllenlos aquí y coman; pero no pequen contra el Señor
comiendo carne con sangre". Esa noche, cada uno llevó el buey
que tenía a mano y lo degollaron en aquel lugar.
14:35 Saúl edificó un altar
al Señor, y ese fue el primer altar erigido por él.
Jonatán
salvado por el pueblo
14:36 Saúl dijo a la tropa: "Bajemos
esta noche a perseguir a los filisteos; los saquearemos hasta que despunte
el alba y no les dejaremos ni un solo hombre". Ellos respondieron: "Obra
como mejor te parezca". Pero el sacerdote dijo: "Consultemos a Dios
aquí mismo".
14:37 Entonces Saúl interrogó
a Dios: "¿Debo bajar a perseguir a los filisteos? ¿Los
entregarás en manos de Israel?" Pero Dios no le respondió
nada aquel día.
14:38 Saúl dijo entonces: "¡Adelántense,
ustedes, todos los dignatarios del pueblo! Infórmense y vean en qué
consiste el pecado cometido hoy.
14:39 Porque, ¡por la vida del Señor,
el salvador de Israel!, aunque se trate de mi hijo Jonatán, morirá
seguramente". Pero nadie le respondió nada.
14:40 Saúl dijo a todo Israel:
"Ustedes se quedarán de un lado, y yo y mi hijo Jonatán
del otro". El pueblo dijo a Saúl: "Obra como mejor te parezca".
14:41 Saúl dijo al Señor:
"Dios de Israel, danos una respuesta exacta". La suerte cayó
sobre Saúl y Jonatán, mientras que el pueblo quedó libre.
14:42 "Ahora, añadió
Saúl, echen la suerte entre mi hijo Jonatán y yo". Y la
suerte cayó sobre Jonatán.
14:43 Saúl dijo a Jonatán:
"Cuéntame lo que has hecho". Él le respondió:
"Simplemente, he probado un poco de miel con la punta del bastón
que tenía en la mano. Aquí estoy dispuesto a morir".
14:44 Saúl dijo: "¡Que
Dios me castigue, si tú no mueres, Jonatán!".
14:45 Pero el pueblo replicó a
Saúl: "¡Cómo va a morir Jonatán, que ha obtenido
esta gran victoria en Israel! ¡De ninguna manera! ¡Por la vida
del Señor, no caerá por tierra ni un solo cabello de su cabeza,
porque él ha actuado hoy con la ayuda de Dios!". Así el
pueblo libró a Jonatán, y él no murió.
14:46 Saúl dejó de perseguir
a los filisteos, y estos se fueron a su tierra.
Vista
de conjunto sobre el reinado de Saúl
14:47 Una vez que Saúl asumió
el poder real sobre Israel, hizo la guerra a todos sus enemigos de alrededor:
a Moab, a los amonitas, a Edóm, a los reyes de Sobá y a los
filisteos. Dondequiera que iba, salía victorioso.
14:48 Hizo proezas, derrotó a Amalec
y libró a Israel de aquellos que lo saqueaban.
14:49 Sus hijos fueron Jonatán,
Isví y Malquisúa. Sus dos hijas se llamaban, la mayor Merab
y la menor Mical.
14:50 La mujer de Saúl se llamaba
Ajinóam, hija de Ajimáas. El jefe de su ejército se llamaba
Abner, hijo de Ner, tío de Saúl.
14:51 Quis, el padre de Saúl, y
Ner, el padre de Abner, eran hijos de Abiel.
14:52 La guerra contra los filisteos fue
muy encarnizada durante toda la vida de Saúl. Y siempre que él
veía a un hombre valiente y aguerrido, lo incorporaba a sus filas.
La
guerra contra Amalec
15:1 Samuel dijo a Saúl: "Fue
el Señor el que me envió a ungirte rey de mi pueblo Israel.
Por eso, escucha ahora las palabras del Señor.
15:2 Así habla
el Señor de los ejércitos: Voy a pedir cuenta a Amalec de lo
que hizo a Israel,
al
cortarle el camino cuando este subía de Egipto.
15:3 Ahora ve y derrota
a Amalec. Conságralo al exterminio
con
todo lo que posee y no lo perdones, mata a hombres y mujeres, niños
y pequeños, vacas y ovejas, camellos y asnos".
15:4 Saúl convocó al pueblo
y le pasó revista en Telam: eran doscientos mil hombres de a pie y
diez mil hombres de Judá.
15:5 Luego avanzó hasta la ciudad
de Amalec y tendió una emboscada en el barranco.
15:6 Entonces Saúl avisó
a los quenitas: "¡Vamos, retírense de en medio de los amalecitas
y bajen, no sea que los trate igual que a ellos!
Porque ustedes han sido benévolos con todos los israelitas, cuando
bajaban de Egipto". Así los quenitas se retiraron de en medio
de Amalec.
La
desobediencia de Saúl
15:7 Saúl derrotó a Amalec
desde Javilá hasta la entrada de Sur, que está frente a Egipto.
15:8 Capturó vivo a Agag, rey de
Amalec, y consagró al exterminio a todo el pueblo, pasándolos
al filo de la espada.
15:9 Pero Saúl y el pueblo perdonaron
la vida a Agag y a lo mejor del ganado mayor y menor, a los animales cebados,
a los corderos y a todo lo que había de bueno, y no quisieron consagrarlos
al exterminio. Exterminaron, en cambio, todo lo que era despreciable y sin
valor.
Saúl
rechazado definitivamente por el Señor
15:10 La palabra del Señor llegó
entonces a Samuel en estos términos:
15:11 "Estoy arrepentido de haber
hecho rey a Saúl, porque se ha apartado de mí y no ha cumplido
mis palabras".
Samuel quedó muy perturbado y pasó la noche clamando al Señor.
15:12 A la mañana temprano, Samuel
partió al encuentro de Saúl, y le dieron esta información:
"Saúl llegó a Carmel y allí se erigió una
columna conmemorativa; luego dio la vuelta y siguió adelante para bajar
a Guilgal".
15:13 Entonces Samuel se presentó
ante Saúl y este le dijo: "¡Que el Señor te bendiga!
Ya he cumplido la palabra del Señor".
15:14 Pero Samuel le preguntó:
"¿Qué son esos balidos que oigo y esos mugidos que llegan
a mis oídos?".
15:15 Saúl respondió: "Los
han traído de Amalec, porque el pueblo ha perdonado lo mejor del ganado
mayor y menor, para ofrecer sacrificios al Señor, tu Dios. El resto
lo hemos consagrado al exterminio".
15:16 Entonces Samuel dijo a Saúl:
"¡Basta! Voy a anunciarte lo que el Señor me dijo anoche".
"Habla", replicó él.
15:17 Samuel añadió: "Aunque
tú mismo te consideres poca cosa, ¿no estás al frente
de las tribus de Israel? El Señor te ha ungido rey de Israel.
15:18 Él te mandó hacer
una expedición y te dijo: Ve y consagra al exterminio a esos pecadores,
los amalecitas; combátelos hasta acabar con ellos.
15:19 ¿Por qué entonces
no has escuchado la voz del Señor? ¿Por qué te has lanzado
sobre el botín y has hecho lo malo a los ojos del Señor?"
15:20 Saúl le replicó: "¡Yo
escuché la voz del Señor! Hice la expedición que él
me había encomendado; traje a Agag, rey de Amalec, consagré
al exterminio a los amalecitas,
15:21 y el pueblo tomó del botín
ovejas y vacas, lo mejor de lo destinado al exterminio, para ofrecer sacrificios
al Señor, tu Dios, en Guilgal".
15:22 Samuel respondió: "¿Quiere
el Señor holocaustos y sacrificios o quiere que se obedezca su voz?
La obediencia vale más que el sacrificio; la docilidad, más
que la grasa de carneros.
15:23 Como pecado de hechicería
es la rebeldía; como crimen de idolatría es la contumacia. Porque
tú has rechazado la palabra del Señor, él te ha rechazado
a ti para que no seas rey".
15:24 Saúl dijo a Samuel: "He
pecado, porque transgredí la orden del Señor y tus palabras.
Tuve miedo del pueblo y escuché su demanda.
15:25 Pero ahora, te ruego que perdones
mi pecado; vuelve conmigo, e iré a postrarme delante del Señor".
15:26 Samuel respondió
a Saúl: "No volveré contigo, porque tú has rechazado
la palabra del Señor, y él te ha rechazado a ti para que ya
no seas más rey de Israel".
15:27 Samuel se dio vuelta para irse,
pero Saúl le tomó el borde de su manto, y este se rasgó.
15:28 Entonces Samuel
le dijo: "Hoy el Señor te ha arrebatado el poder real sobre Israel,
y se lo ha conferido a otro mejor que tú".
15:29 Sin embargo, el Esplendor de Israel
no miente ni se arrepiente, porque él no es un hombre para arrepentirse.
15:30 Saúl dijo: "He pecado,
pero te ruego que me honres ante los ancianos de mi pueblo y ante Israel:
vuelve conmigo, y me postraré ante el Señor, tu Dios".
15:31 Entonces Samuel volvió en
compañía de Saúl, y este se postró delante del
Señor.
Muerte de Agag y partida de Samuel
15:32 Luego dijo Samuel: "Tráiganme
a Agag, rey de los amalecitas". Agag se acercó a él muy
complacido, pensando: "Seguramente, me he librado de la amargura de la
muerte".
15:33 Pero Samuel dijo: "Como tu
espada ha dejado sin hijos a tantas mujeres, así tu madre quedará
sin su hijo entre las mujeres". Y descuartizó a Agag delante del
Señor, en Guilgal.
15:34 Luego Samuel partió hacia
Ramá, y Saúl se fue a su casa, en Guibeá de Saúl.
15:35 Samuel no vio nunca más a
Saúl hasta el día de su muerte. Pero estaba de duelo por él,
porque el Señor se había arrepentido de haberlo hecho rey de
Israel.