2° SAMUEL
|
Haga click sobre el número del capítulo al que desea ir 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | 11 | 12 | 13 | 14 | 15 | 16 | 17 | 18 | 19 | 20 | 21 | 22 | 23 | 24 |
David
y Betsabé
2 Samuel 12, 26-31 / 1
Crónicas 20, 1-3
11:1
Al comienzo del año, en la época en que los reyes salen de campaña,
David envió a Joab con sus servidores y todo Israel, y ellos arrasaron
a los amonitas y sitiaron Rabá. Mientras tanto, David permanecía
en Jerusalén.
11:2 Una tarde, después que se
levantó de la siesta, David se puso a caminar por la azotea del palacio
real, y desde allí vio a una mujer que se estaba bañando. La
mujer era muy hermosa.
11:3 David mandó a averiguar quién
era esa mujer, y le dijeron: "¡Pero si es Betsabé,
hija de Eliám, la mujer de Urías, el hitita!"
11:4 Entonces David mandó unos
mensajeros para que se la trajeran. La mujer vino, y David se acostó
con ella, que acababa de purificarse de su menstruación. Después
ella volvió a su casa.
11:5 La mujer quedó embarazada
y envió a David este mensaje: "Estoy embarazada".
11:6 Entonces David mandó decir
a Joab: "Envíame a Urías, el hitita". Joab se lo envió,
11:7 y cuando Urías se presentó
ante el rey, David le preguntó cómo estaban Joab y la tropa
y cómo iba la guerra.
11:8 Luego David dijo a Urías:
"Baja a tu casa y lávate los pies". Urías salió
de la casa del rey y le mandaron detrás un obsequio de la mesa real.
11:9 Pero Urías se acostó
a la puerta de la casa del rey junto a todos los servidores de su señor,
y no bajó a su casa.
11:10 Cuando informaron a David que Urías
no había bajado a su casa, el rey le dijo: "Tú acabas de
llegar de viaje. ¿Por qué no has bajado a tu casa?"
11:11 Urías respondió a
David: "El Arca, Israel y Judá viven en tiendas de campaña;
mi señor Joab y los servidores de mi señor acampan a la intemperie,
¿y yo iré a mi casa a comer, a beber y a acostarme con mi mujer"?
¡Por la vida del Señor y por tu propia vida, nunca haré
una cosa así!"
11:12 David dijo entonces a Urías:
"Quédate aquí todavía hoy, y mañana te dejaré
partir". Urías se quedó en Jerusalén aquel día
y el día siguiente.
11:13 David lo invitó a comer y
a beber en su presencia y lo embriagó. A la noche, Urías salió
y se acostó junto a los servidores de su señor, pero no bajó
a su casa.
11:14 A la mañana siguiente, David
escribió una carta a Joab y se la mandó por intermedio de Urías.
11:15 En esa carta, había escrito
lo siguiente: "Pongan a Urías en primera línea, donde el
combate sea más encarnizado, y después déjenlo solo,
para que sea herido y muera".
11:16 Joab, que tenía cercada la
ciudad, puso a Urías en el sitio donde sabía que estaban los
soldados más aguerridos.
11:17 Los hombres de la ciudad hicieron
una salida y atacaron a Joab. Así cayeron unos cuantos servidores de
David, y también murió Urías, el hitita.
11:18 Joab envió a David el parte
de batalla,
11:19 y dio esta orden al mensajero: "Cuando
termines de comunicar al rey el parte de batalla,
11:20 si él se enfurece y te dice:
'¿Por qué se acercaron tanto a la ciudad para librar combate?
¿No sabían que arrojan proyectiles desde lo alto de la muralla?
11:21 ¿Quién
hirió mortalmente a Abimélec, hijo de Ierubaal? ¿No fue
una mujer la que le arrojó una piedra de molino desde lo alto del muro,
y así él murió en Tébes?
¿Por qué se acercaron tanto a la muralla?', entonces tú
le dirás: 'También ha muerto tu servidor Urías, el hitita'".
11:22 El mensajero partió y fue
a comunicar a David todo lo que Joab le había mandado decir.
11:23 El mensajero dijo a David: "Esa
gente logró sacarnos ventaja. Hicieron una salida contra nosotros en
campo raso, pero los hicimos retroceder hasta la entrada de la ciudad.
11:24 Entonces los arqueros dispararon
contra tus servidores desde lo alto del muro, y murieron unos cuantos servidores
del rey. También murió tu servidor Urías, el hitita".
11:25 David respondió al mensajero:
"Esto es lo que dirás a Joab: 'No te preocupes por lo que ha sucedido.
La espada devora hoy a este y mañana a aquel. Intensifica el ataque
contra la ciudad, y destrúyela'. Así le devolverás el
ánimo".
11:26 Cuando la mujer de Urías
se enteró de que su marido había muerto, estuvo de duelo por
él.
11:27 Cuando dejó de estar de luto,
David mandó a buscarla y la recibió en su casa. Ella se convirtió
en su esposa y le dio un hijo. Pero lo que había hecho David desagradó
al Señor.
Reproche
de Natán y arrepentimiento de David
12:1 Entonces el Señor le envió
al profeta Natán. Él se presentó a David
y le dijo:
"Había dos hombres en una misma ciudad, uno rico y el otro pobre.
12:2 El rico tenía una enorme cantidad
de ovejas y de bueyes.
12:3 El pobre no tenía nada, fuera
de una sola oveja pequeña que había comprado. La iba criando,
y ella crecía junto a él y a sus hijos: comía de su pan,
bebía de su copa y dormía en su regazo. ¡Era para él
como una hija!
12:4 Pero llegó un viajero a la
casa del hombre rico, y este no quiso sacrificar un animal de su propio ganado
para agasajar al huésped que había recibido. Tomó en
cambio la oveja del hombre pobre, y se la preparó al que le había
llegado de visita".
12:5 David se enfureció contra
aquel hombre y dijo a Natán: "¡Por la vida del Señor,
el hombre que ha hecho eso merece la muerte!
12:6 Pagará cuatro veces el valor
de la oveja, por haber obrado así y no haber tenido compasión".
12:7 Entonces Natán dijo a David:
"¡Ese hombre eres tú! Así habla el Señor,
el Dios de Israel: Yo te ungí rey de Israel y te libré de las
manos de Saúl;
12:8 te entregué la casa de tu
señor y puse a sus mujeres en tus brazos; te di la casa de Israel y
de Judá, y por si esto fuera poco, añadiría otro tanto
y aún más.
12:9 ¿Por qué entonces has
despreciado la palabra del Señor, haciendo lo que es malo a sus ojos?
¡Tú has matado al filo de la espada a Urías, el hitita!
Has tomado por esposa a su mujer, y a él lo has hecho morir bajo la
espada de los amonitas.
12:10 Por eso, la espada nunca más
se apartará de tu casa, ya que me has despreciado y has tomado por
esposa a la mujer de Urías, el hitita.
12:11 Así habla el Señor:
'Yo haré surgir de tu misma casa la desgracia contra ti. Arrebataré
a tus mujeres ante tus propios ojos y se las daré a otro, que se acostará
con ellas en pleno día.
12:12 Porque tú
has obrado ocultamente, pero yo lo haré delante de todo Israel y a
la luz del sol'".
12:13 David dijo a Natán: "¡He
pecado contra el Señor!". Natán le respondió: "El
Señor, por su parte, ha borrado tu pecado:
no morirás.
12:14 No obstante, porque con esto has
ultrajado gravemente al Señor, el niño que te ha nacido morirá
sin remedio".
12:15 Y Natán se fue a su casa.
Muerte
del hijo de Betsabé y nacimiento de Salomón
El Señor hirió al niño que la mujer de Urías había
dado a David, y él cayó gravemente enfermo.
12:16 David recurrió a Dios en
favor del niño: ayunó rigurosamente, y cuando se retiraba por
la noche, se acostaba en el suelo.
12:17 Los ancianos de su casa le insistieron
para que se levantara del suelo, pero él se negó y no quiso
comer nada con ellos.
12:18 Al séptimo día, el
niño murió. Los servidores de David no se atrevían a
darle la noticia, porque se decían: "Si cuando el niño
estaba vivo le hablábamos y no nos escuchaba, ¿cómo le
vamos a decir que el niño está muerto? ¡Es capaz de hacer
un disparate!"
12:19 Pero David advirtió que sus
servidores hablaban sigilosamente entre ellos, y comprendió que el
niño había muerto. Entonces les preguntó: "¿Ha
muerto el niño?" Y ellos le dijeron: "Sí, está
muerto".
12:20 David se levantó del suelo,
se bañó, se perfumó y se cambió de ropa. Luego
entró en la Casa del Señor y se postró. Una vez que volvió
a su casa, pidió que le sirvieran de comer y comió.
12:21 Sus servidores le dijeron: "¿Qué
modo de proceder es este? Cuando el niño estaba vivo, ayunabas y llorabas.
¡Y ahora que él ha muerto, te levantas y te poner a comer!"
12:22 Él respondió: "Mientras
el niño vivía, yo ayunaba y lloraba, pensando: '¿Quién
sabe? A lo mejor el Señor se apiada de mí y el niño se
cura'.
12:23 Pero ahora que está muerto,
¿Para qué voy a ayunar? ¿Acaso podré hacerlo volver?
Yo iré hacia él, pero él no volverá hacia mí".
12:24 David consoló
a Betsabé, su mujer, y se unió a ella. Ella concibió
y dio a luz un hijo, al que llamó Salomón.
El Señor lo amó,
12:25 y por medio del profeta Natán,
mandó ponerle el sobrenombre de Iedidiá que significa "Amado
del Señor" conforme a la palabra del Señor.
Conquista
de Rabá y sometimiento de los amonitas
1
Crónicas 20, 1-3
12:26
Joab atacó a Rabá de los amonitas y tomó la ciudad real.
12:27 Luego envió mensajeros a
David para decirle: "Acometí contra Rabá y conquisté
también la ciudad de las Aguas.
12:28 Ahora reúne el resto del
ejército y acampa contra la ciudad para tomarla, no sea que la tome
yo y se llame con mi nombre".
12:29 David reunió todo el ejército,
fue a Rabá, la atacó y la tomó.
12:30 Después David tomó
la corona de la cabeza del dios Milcón y comprobó que pesaba
un talento de oro. La corona tenía una piedra preciosa que fue colocada
sobre la frente de David. Él se llevó también de la ciudad
un enorme botín.
12:31 En cuanto a la población,
la hizo salir de la ciudad, la obligó a trabajar con sierras, con picos
de hierro y hachas, y la empleó en los hornos de ladrillos. Lo mismo
hizo con todas las ciudades de los amonitas. Luego David y todo el ejército
se volvieron a Jerusalén.
El
ultraje de Amnón a su hermana Tamar
13:1 Un tiempo después, sucedió
lo siguiente. Absalón, hijo de David, tenía una hermana muy
hermosa, llamada Tamar, y Amnón, hijo de David, se enamoró de
ella.
13:2 Era tal su ansiedad, que llegó
a enfermarse a causa de su hermanastra Tamar, porque como la joven era virgen,
a Amnón le parecía imposible llevar a cabo algo con ella.
13:3 Amnón tenía un amigo
llamado Jonadab, hijo de Simeá, hermano de David. Este hombre era muy
perspicaz,
13:4 y dijo a Amnón: "¿Qué
te pasa, príncipe, que cada día estás más deprimido?
¿No me lo vas a contar?". Amnón le respondió: "Es
por Tamar, la hermana de mi hermano Absalón. Estoy enamorado de ella".
13:5 Entonces Jonadab le dijo: "Acuéstate
como si estuvieras enfermo, y cuando tu padre venga a verte, tú le
dirás: 'Deja que mi hermana Tamar venga a darme de comer; que prepare
la comida en mi presencia, de manera que yo pueda ver, y que me la sirva ella
misma'".
13:6 Amnón se acostó, fingiendo
estar enfermo y cuando el rey fue a verlo, Amnón le dijo: "Por
favor, que venga mi hermana Tamar a cocinar aquí mismo un par de buñuelos,
y que me los sirva con sus propias manos".
13:7 David mandó a decir a Tamar:
"Ve a la casa de tu hermano Amnón y prepárale la comida".
13:8 Tamar fue a la casa de su hermano
Amnón, que estaba acostado. Tomó la harina, la amasó,
preparó los buñuelos a la vista de él, y los hizo cocer.
13:9 Luego retiró la sartén
y la vació delante de él, pero él se negó a comer,
y ordenó: "¡Hagan salir a todos de mi presencia!".
Cuando salieron todos,
13:10 Amnón dijo a Tamar: "Tráeme
la comida a la habitación y dame tú misma de comer". Tamar
tomó los buñuelos que había preparado y los llevó
a la habitación donde estaba su hermano Amnón.
13:11 Pero cuando se los acercó
para que comiera, él la agarró y le dijo: "¡Ven,
acuéstate conmigo, hermana!"
13:12 "¡No, hermano, replicó
Tamar, no trates de forzarme, porque eso no se hace en Israel! ¡No cometas
esa infamia!
13:13 ¿A dónde iría
yo con mi deshonra? En cuanto a ti, ¡quedarías como un infame
en Israel! Por favor, habla con el rey, y él no se opondrá a
que seas mi esposo".
13:14 Pero Amnón no quiso escucharla,
sino que la tomó por la fuerza y se acostó con ella.
13:15 En seguida, Amnón sintió
hacia ella un odio terrible, más fuerte aún que el amor con
que la había amado. Entonces le dijo: "¡Levántate
y vete!".
13:16 Ella le respondió: "No,
hermano; echarme ahora sería una maldad peor que la otra que has hecho
conmigo". Pero él no quiso hacerle caso;
13:17 llamó al joven que lo servía
y ordenó: "¡Échenme a esta a la calle, y atranca
la puerta detrás de ella!".
13:18 Tamar llevaba una túnica
de mangas largas, porque así vestían entonces las hijas del
rey, cuando eran vírgenes. El sirviente la sacó afuera y atrancó
la puerta detrás de ella.
13:19 Tamar se cubrió la cabeza
con ceniza, desgarró su túnica de mangas largas y poniéndose
las manos sobre la cabeza, se fue gritando.
13:20 Su hermano Absalón le dijo:
"¿Fue tu hermano Amnón el que estuvo contigo? Ahora, hermana,
no hables más de esto. Él es tu hermano, no tomes la cosa tan
a pecho". Y Tamar se quedó desolada en casa de su hermano Absalón.
13:21 Cuando el rey David se enteró
de lo sucedido, se indignó profundamente.
13:22 Absalón, por su parte, no
le dirigió más la palabra a Amnón, debido al rencor que
le tenía por haber violado a su hermana Tamar.
Asesinato
de Amnón y huida de Absalón
13:23 Dos años más tarde,
se hacía la esquila para Absalón en Baal Jasor, que está
cerca de Efraím, y él invitó a todos los hijos del rey.
13:24 Absalón se presentó
al rey y le dijo: "Tu servidor está esquilando las ovejas. Háganme
el honor de venir conmigo el rey y sus servidores".
13:25 El rey respondió a Absalón:
"No, hijo mío, no vamos a ir todos a ponerte en gastos".
Él le insistió, pero David no quiso ir y lo despidió
con su bendición.
13:26 Entonces Absalón dijo: "Permite
al menos que venga con nosotros mi hermano Amnón". "¿Para
qué va a ir contigo?", repuso David.
13:27 Pero Absalón le insistió
tanto, que David dejó partir con él a Amnón y a todos
los hijos del rey. Absalón preparó un regio banquete,
13:28 y dio esta orden a sus servidores:
"¡Fíjense bien! Cuando Amnón se haya puesto alegre
con el vino y yo les diga: 'Hieran a Amnón', ustedes lo matarán.
No tengan miedo, porque soy yo el que lo ordeno. ¡Tengan ánimo
y sean valientes!"
13:29 Los servidores hicieron a Amnón
lo que Absalón les había ordenado. Entonces todos los hijos
del rey se levantaron, montaron cada uno en su mula y huyeron.
13:30 Cuando todavía estaban en
camino, David recibió esta noticia: "Absalón ha matado
a todos los hijos del rey; no ha quedado ni uno solo".
13:31 El rey se levantó, rasgó
sus vestiduras y se acostó en el suelo, mientras todos sus servidores
permanecían de pie, con las ropas desgarradas.
13:32 Pero Jonadab, hijo de Simeá,
hermano de David, tomó la palabra y dijo: "Que mi señor
no diga que han matado a todos los jóvenes hijos del rey. Sólo
ha muerto Amnón, porque Absalón ya había pronunciado
la sentencia desde el día en que aquel violó a su hermana Tamar.
13:33 Que mi señor el rey no se
preocupe ahora, pensando que han muerto todos los hijos del rey. No, sólo
Amnón ha muerto,
13:34 y Absalón ha huido".
El joven que estaba de centinela alzó los ojos, y vio avanzar un gran
gentío por el camino que estaba detrás de él, sobre la
ladera de la montaña.
13:35 Entonces Jonadab dijo al rey: "Ahí
llegan los hijos del rey, tal como tu servidor lo había dicho".
13:36 Apenas terminó de hablar,
entraron los hijos del rey y se pusieron a llorar a gritos. También
el rey y todos sus servidores derramaron abundantes lágrimas.
13:37 En cuanto a
Absalón, fue a refugiarse junto a Talmai, hijo de Amijur, rey de Guesur.
Y el rey estuvo de duelo por su hijo todo aquel tiempo.
13:38 Absalón, que había
ido a refugiarse en Guesur, estuvo allí tres años.
13:39 Mientras tanto, a David se le pasó
todo su enojo contra Absalón, porque se había consolado de la
muerte de Amnón.
La
estratagema de Joab y el retorno de Absalón
14:1 Joab, hijo de Seruiá, comprendió
que el rey echaba de menos a Absalón.
14:2 Entonces hizo venir a Técoa
a una mujer muy hábil y le dijo: "Vas a fingir que estás
de duelo: vístete de luto, no te perfumes y aparenta ser una mujer
que hace ya mucho tiempo está de duelo por su difunto.
14:3 Luego te presentarás ante
el rey y le repetirás exactamente lo que yo te diga". Y Joab le
explicó todo lo que debía decir.
14:4 La mujer se presentó ante
el rey y, postrándose con el rostro en tierra, exclamó: "¡Auxilio,
rey!"
14:5 "¿Qué te pasa?",
le preguntó el rey. Ella respondió: "¡Pobre de mí!
Yo soy una viuda; mi marido ha muerto,
14:6 y tu servidora tenía dos hijos,
que una vez se pelearon en el campo. Como no había nadie para separarlos,
uno hirió al otro y lo mató.
14:7 Y ahora toda la familia se ha levantado
contra tu servidora, diciendo: 'Entrega al fratricida; vamos a darle muerte
para vengar al hermano que él asesinó y acabar así con
el heredero'. De esta manera apagarán la brasa que aún me queda,
privando a mi marido de un nombre y un sobreviviente sobre la faz de la tierra".
14:8 El rey dijo a la mujer: "Vete
a tu casa. Yo me encargaré de este asunto".
14:9 La mujer de Técoa le respondió:
"¡Rey, mi señor, que la falta recaiga sobre mí y
sobre la casa de mi padre! El rey y su trono están libres de culpa".
14:10 "Al que te diga algo, añadió
el rey, tráelo aquí y no volverá a molestarte más".
14:11 La mujer insistió: "¡Dígnese
el rey pronunciar el nombre del Señor, tu Dios, para que el vengador
de la sangre no aumente la desgracia, eliminando a mi hijo!". Entonces
el rey declaró: "¡Por la vida del Señor, no caerá
en tierra ni un solo cabello de tu hijo!".
14:12 La mujer siguió diciendo:
"¿Podría esta servidora decirle una palabra a mi señor,
el rey?". "Habla", replicó él.
14:13 Ella añadió: "¿Por
qué has pensado semejante cosa contra el pueblo de Dios? Con las palabras
que acaba de pronunciar, el rey se ha confesado culpable, ya que no deja volver
al que ha desterrado.
14:14 Todos tenemos que morir, y como
el agua que se derrama en tierra y ya no se puede recoger, Dios no vuelve
a dar la vida. Que el rey haga entonces un plan, para que el exiliado no esté
más tiempo desterrado lejos de nosotros.
14:15 Si ahora vengo a hablar de este
asunto al rey, mi señor, es porque el pueblo me ha atemorizado. Por
eso pensé: 'Es preciso que hable con el rey, a ver si hace lo que le
digo.
14:16 Seguramente el rey consentirá
en librarme del hombre que quiere extirparnos, a mí y a mi hijo, de
la herencia de Dios'.
14:17 Tu servidora pensó además:
'Que la palabra del rey nos traiga la calma. Porque él es como un ángel
de Dios para distinguir el bien del mal' ¡Que el Señor, tu Dios,
esté contigo!".
14:18 Entonces el rey tomó la palabra
y dijo a la mujer: "Por favor, no me ocultes nada de lo que te voy a
preguntar". La mujer respondió: "Dígnese hablar mi
señor, el rey".
14:19 El rey continuó diciendo:
"¿No está la mano de Joab detrás de todo esto?".
La mujer asintió: "¡Por tu vida, mi señor y rey,
tu pregunta ha dado justo en el blanco! Sí, tu servidor Joab es el
que me mandó y puso todas estas palabras en boca de tu servidora.
14:20 Lo hizo para no encarar el asunto
de frente. Pero mi señor posee la sabiduría de un ángel
de Dios y sabe todo lo que pasa en la tierra".
14:21 Luego el rey dijo a Joab: "Está
bien. Haré lo que has pedido: ve a traer al joven Absalón".
14:22 Joab cayó con el rostro en
tierra, bendijo al rey y dijo: "Rey, mi señor, ahora sé
que cuento con tu favor, porque has accedido a mi demanda".
14:23 Después Joab partió
para Guesur y trajo a Absalón a Jerusalén.
14:24 Pero el rey dijo: "Que se retire
a su casa y no venga a verme". Absalón se retiró a su casa
y no se presentó ante el rey.
La
prestancia de Absalón
14:25 No había en todo Israel un
hombre más apuesto que Absalón, ni tan elogiado como él:
desde la planta de los pies hasta la cabeza, no tenía ningún
defecto.
14:26 Cuando se cortaba la cabellera y
lo hacía cada año, porque le resultaba demasiado pesada el
pelo cortado pesaba doscientos siclos, según la medida del rey.
14:27 A Absalón le nacieron tres
hijos y una hija, llamada Tamar, que era muy hermosa.
El
reencuentro de David y Absalón
14:28 Absalón estuvo tres años
en Jerusalén sin ver al rey.
14:29 Entonces mandó a buscar a
Joab para enviarlo ante el rey, pero él no quiso venir. Lo hizo llamar
por segunda vez, y tampoco quiso venir.
14:30 Por eso, Absalón dijo a sus
servidores: "Ustedes saben que Joab tiene un campo al lado del mío,
donde ha sembrado cebada. Vayan a prenderle fuego". Y los servidores
de Absalón incendiaron el campo.
14:31 Joab fue a ver a Absalón
a su casa y le dijo: "¿Por qué tus servidores han incendiado
el campo que me pertenece?"
14:32 Absalón replicó a
Joab: "Yo te mandé a decir que vinieras, a fin de enviarte al
rey con este mensaje: '¿Para qué he vuelto de Guesur? ¡Más
me valdría estar todavía allí! Ahora quiero comparecer
ante el rey, y si tengo alguna culpa, que me haga morir'".
14:33 Joab fue a ver al rey y le llevó
la noticia. Entonces el rey llamó a Absalón. Este se presentó
ante él, se postró con el rostro en tierra, y el rey lo abrazó.
Las
intrigas de Absalón
15:1 Después de esto, Absalón
se consiguió un carro de guerra, caballos y cincuenta hombres que corrían
delante de él.
15:2 Se levantaba temprano, se paraba
junto al camino de la Puerta, y a todo el que iba a presentar un pleito al
rey, en demanda de justicia, Absalón lo llamaba y le preguntaba: "¿De
qué ciudad eres tú?" Y cuando el hombre respondía:
"Tu servidor es de tal tribu de Israel",
15:3 él le decía: "Mira,
tus razones son buenas y justas, pero no habrá quien te escuche en
el tribunal del rey".
15:4 Luego añadía: "¡Ah,
si me constituyeran juez en el país! ¡Acudirían a mí
todos los que tienen un pleito o un juicio, y yo les haría justicia!".
15:5 Y cuando alguien se acercaba para
postrarse ante él, le tendía la mano, lo abrazaba y lo besaba.
15:6 Así procedía Absalón
con todo Israel, cuando acudían al rey en demanda de justicia, y de
esta manera se conquistaba el afecto de los israelitas.
La
revuelta de Absalón
15:7 Al cabo de cuatro años, Absalón
dijo al rey: "Por favor, déjame ir a Hebrón para cumplir
el voto que hice al Señor.
15:8 Porque mientras estaba en Guesur
de Arám, tu servidor pronunció este voto: 'Si el Señor
me hace volver a Jerusalén, iré a rendirle culto en Hebrón'".
15:9 El rey le respondió: "Vete
en paz". Y él partió en seguida para Hebrón.
15:10 Mientras tanto, Absalón había
enviado emisarios por todas las tribus de Israel, con esta consigna: "Apenas
oigan el toque de la trompeta, ustedes dirán: '¡Absalón
es rey en Hebrón!'".
15:11 Junto con Absalón partieron
de Jerusalén doscientos hombres, invitados por él, que iban
con toda inocencia, sin sospechar nada del asunto.
15:12 Además, Absalón hizo
venir de Guiló, su ciudad, a Ajitófel, el guilonita, consejero
de David, y este lo acompañó mientras ofrecía los sacrificios.
La conjuración fue tomando fuerza, y los secuaces de Absalón
eran cada vez más numerosos.
La
huida de David
15:13 Cuando David recibió esta
noticia: "Todos los hombres de Israel están de parte de Absalón",
15:14 dijo a todos sus servidores que
estaban con él en Jerusalén: "¡Rápido, huyamos!
Si Absalón se nos pone delante, no tendremos escapatoria. ¡Apúrense
a partir, no sea que él nos sorprenda, que precipite la desgracia sobre
nosotros y pase la ciudad al filo de la espada!".
15:15 Sus servidores le respondieron:
"¡A las órdenes del rey, para todo lo que él decida!".
15:16 Entonces el rey salió a pie
con toda su familia, pero dejó a diez de sus concubinas para cuidar
la casa.
15:17 Detrás del rey salió
todo el pueblo, y se detuvieron junto a la última casa.
15:18 Todos sus servidores marchaban a
su lado, mientras que los quereteos, los peleteos y los de Gat los seiscientos
hombres que lo habían seguido desde Gat desfilaban delante de
él.
15:19 El rey dijo a Itai, el de Gat: "¿Por
qué vienes tú también con nosotros? Vuelve y quédate
con el otro rey, ya que eres extranjero y, además de eso, un exiliado
de tu patria.
15:20 Llegaste apenas ayer, ¿y
hoy te haré ir de aquí para allá con nosotros, mientras
yo mismo marcho a la ventura? No, regresa y llévate contigo a tus hermanos.
¡Que el Señor sea bondadoso y fiel contigo!"
15:21 Pero Itai respondió al rey:
"¡Por la vida del Señor y por tu propia vida, allí
donde esté mi señor, el rey, allí estará tu servidor,
en la muerte y en la vida!"
15:22 Entonces David dijo a Itai: "Está
bien, sigue adelante". Así pasó Itai, el de Gat, con todos
los hombres y los niños que estaban con él.
15:23 Todo el mundo
lloraba a gritos, mientras el pueblo iba avanzando. El rey permanecía
de pie en el torrente Cedrón,
y todo el pueblo desfilaba ante él en dirección al desierto.
El
Arca de la Alianza llevada de vuelta a Jerusalén
15:24 Allí estaba también
Sadoc, con todos los levitas que transportaban el Arca de Dios. Ellos depositaron
el Arca de Dios junto a Abiatar,
hasta que todo el pueblo terminó de salir de la ciudad.
15:25 Pero el rey dijo a Sadoc: "Lleva
de nuevo el Arca de Dios a la ciudad. Si el Señor me mira favorablemente,
me hará volver a ver el Arca y su morada.
15:26 Y si dice: 'No me complazco en ti',
aquí me tiene: ¡que haga conmigo lo que más le agrade!"
15:27 Y el rey siguió diciendo
al sacerdote Sadoc: "Mira, tú y Abiatar vuelvan en paz a la ciudad,
y lleven con ustedes a sus dos hijos, a tu hijo Ajimáas y a Jonatán,
el hijo de Abiatar.
15:28 Yo me voy a
demorar en los pasos del desierto,
hasta que reciba noticias de ustedes".
15:29 Entonces Sadoc y Abiatar llevaron
de vuelta el Arca de Dios a Jerusalén, y permanecieron allí.
Jusai,
espía de David
15:30 David subía la cuesta de
los Olivos; iba llorando, con la cabeza cubierta y los pies descalzos. Todo
el pueblo que lo acompañaba también llevaba la cabeza cubierta,
y lloraba mientras subía.
15:31 Entonces informaron a David: "Ajitófel
está con Absalón entre los conjurados". Y él exclamó:
"¡Entorpece, Señor, los consejos de Ajitófel!".
15:32 Cuando David llegaba a la cumbre,
allí donde se adora a Dios, le salió al encuentro Jusai, el
arquita, amigo de David, con la túnica hecha jirones y la cabeza cubierta
de polvo.
15:33 David le dijo: "Si sigues adelante
conmigo, serás para mí una carga.
15:34 En cambio, si vuelves a la ciudad
y le dices a Absalón: 'Rey, yo seré tu servidor; antes servía
a tu padre pero ahora te serviré a ti', entonces podrás desbaratar
en beneficio mío los planes de Ajitófel.
15:35 Allí estarán contigo
los sacerdotes Sadoc y Abiatar. Todo lo que oigas en la casa del rey se lo
comunicarás a ellos.
15:36 Allí están con ellos
sus dos hijos, Ajimáas, el de Sadoc, y Jonatán, el de Abiatar:
por medio de ellos me comunicarán todo lo que oigan".
15:37 Jusai, el amigo de David, llegó
a la ciudad al mismo tiempo que Absalón entraba en Jerusalén.