1° REYES
|
Haga click sobre el número del capítulo al que desea ir 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | 11 | 12 | 13 | 14 | 15 | 16 | 17 | 18 | 19 | 20 | 21 | 22 |
SALOMÓN, SUCESOR DE DAVID
Los
últimos años del rey David
1:1
El rey David estaba viejo, muy avanzado en años, y por más que
lo abrigaban no entraba en calor.
1:2 Sus servidores le dijeron: "Sería
conveniente buscarle al rey, mi señor, una jovencita: ella estará
al servicio del rey y cuidará de él; dormirá entre sus
brazos, y así mi señor, el rey, entrará en calor".
1:3 Entonces buscaron por todo el territorio
de Israel una joven hermosa; encontraron a Abisag, la sunamita, y se la llevaron
al rey.
1:4 La joven, que era muy hermosa, cuidaba
al rey y estaba a su servicio. Pero el rey no se unió a ella.
La
sucesión al trono de David: las pretensiones de Adonías
1:5 Mientras tanto, Adonías,
hijo de Jaguit, se ufanaba diciendo: "Yo seré el rey". Y
se consiguió un carro de guerra, caballos y cincuenta hombres que corrían
delante de él.
1:6 Pero nunca su padre lo había
reprendido, preguntándole por qué hacía eso. Además,
era muy apuesto, y había nacido después de Absalón.
1:7 Adonías mantuvo conversaciones
con Joab, hijo de Sarvia, y con el sacerdote Ebiatar, que le prestaron su
apoyo.
1:8 En cambio, el sacerdote Sadoc, Benaías,
hijo de Iehoiadá, el profeta Natán, Samei, Reí y el cuerpo
de los valientes de David no estaban de su parte.
1:9 Un día, Adonías sacrificó
ovejas, bueyes y terneros cebados junto a la Piedra de Zojélet, que
está al lado de la fuente de Roguel, e invitó a todos sus hermanos,
los hijos del rey, y a todos los hombres de Judá que estaban al servicio
del rey;
1:10 pero no invitó al profeta
Natán, a Benaías, al cuerpo de los valientes de David, ni a
su hermano Salomón.
La
reacción de los partidarios de Salomón
1:11 Entonces Natán dijo a Betsabé,
la madre de Salomón:
"¿No te has enterado de que Adonías, el hijo de Jaguit,
se ha proclamado rey sin que nuestro señor David lo sepa?
1:12 Ahora bien, te voy a dar un consejo
para que salves tu vida y la de tu hijo Salomón.
1:13 Ve a presentarte ante el rey y dile:
Rey, mi señor, tú mismo has hecho este juramento a tu servidora:
'Salomón, tu hijo, reinará después de mí y se
sentará en mi trono'. ¿Por qué entonces Adonías
se ha proclamado rey?
1:14 Y cuando todavía estés
allí, hablando con el rey, yo entraré detrás de ti y
confirmaré tus palabras".
1:15 Betsabé se presentó
ante el rey en su habitación privada. El rey estaba muy viejo y Abisag,
la sunamita, lo servía.
1:16 Betsabé se inclinó
profundamente ante el rey, y este le preguntó: "¿Qué
quieres?".
1:17 Ella le dijo: "Mi señor,
tú mismo has hecho a tu servidora este juramento, por el Señor,
tu Dios: 'Tu hijo Salomón reinará después de mí
y se sentará en mi trono'.
1:18 Pero ahora Adonías se ha proclamado
rey, sin que tú, mi señor el rey, lo sepas.
1:19 Él ha sacrificado una gran
cantidad de bueyes, de terneros cebados y de corderos, y ha invitado a todos
los hijos del rey, al sacerdote Ebiatar, y a Joab, el jefe del ejército.
Pero no ha invitado a tu hijo Salomón.
1:20 Por eso, todo Israel tiene los ojos
puestos en ti, para que le anuncies quién debe sentarse en el trono
de mi señor el rey, después de él.
1:21 De lo contrario, cuando mi señor
el rey se vaya a descansar con sus padres, yo y mi hijo Salomón correremos
la suerte de los culpables".
1:22 Todavía estaba hablando con
el rey, cuando llegó el profeta Natán.
1:23 Le anunciaron al rey: "Está
aquí el profeta Natán". Él se presentó al
rey y se postró delante de él con el rostro en tierra.
1:24 Luego dijo Natán: "Mi
señor el rey, sin duda tú has dicho: 'Adonías reinará
después de mí y se sentará en mi trono'.
1:25 Porque hoy bajó a sacrificar
una gran cantidad de bueyes, de terneros cebados y de corderos, e invitó
a todos los hijos del rey, a los jefes del ejército y al sacerdote
Ebiatar. Ahora están comiendo y bebiendo delante de él, y lo
han aclamado: ¡Viva el rey Adonías!
1:26 Pero a mí, que soy tu servidor,
al sacerdote Sadoc, a Benaías, hijo de Iehoiadá, y a tu servidor
Salomón, no nos ha invitado.
1:27 Tal vez esta decisión provenga
de mi señor el rey, sin que tú hayas querido hacer saber a tus
servidores quién se sentaría en el trono de mi señor
el rey, después de él".
Designación
de Salomón como sucesor de David
1:28 Entonces el rey David tomó
la palabra y dijo: "Llámenme a Betsabé". Ella se presentó
al rey y se quedó de pie delante de él.
1:29 Y el rey juró, diciendo: "¡Por
la vida del Señor, que me ha librado de todo peligro,
1:30 hoy mismo daré cumplimiento
a lo que te he jurado por el Señor, el Dios de Israel, cuando dije:
Tu hijo Salomón reinará después de mí y se sentará
en mi trono en lugar mío!" ![]()
1:31 Betsabé se inclinó
con el rostro en tierra y se postró delante del rey. Luego exclamó:
"¡Viva para siempre mi señor el rey David!"
1:32 El rey David dijo: "Llámenme
al sacerdote Sadoc, al profeta Natán y a Benaías, hijo de Iehoiadá".
Ellos se presentaron ante el rey,
1:33 y él les ordenó: "Tomen
con ustedes a los servidores de su señor, monten a mi hijo Salomón
en mi propia mula y háganlo bajar a Guijón.
1:34 Allí, el sacerdote Sadoc y
el profeta Natán lo ungirán rey de Israel; ustedes sonarán
la trompeta y lo aclamarán: ¡Viva el rey Salomón!
1:35 Luego volverán a subir detrás
de él, y él vendrá a sentarse en mi trono y reinará
en mi lugar: yo lo he constituido jefe de Israel y de Judá".
1:36 Entonces Benaías, hijo de
Iehoiadá, respondió al rey: "¡Amén! Así
lo haga el Señor, el Dios de mi señor el rey.
1:37 Como el Señor estuvo con mi
señor el rey, esté también con Salomón y engrandezca
su trono más aún que el trono de mi señor el rey David".
La
unción real de Salomón
1:38 El sacerdote Sadoc, el profeta Natán,
Benaías, hijo de Iehoiadá, los quereteos y los peleteos bajaron,
montaron a Salomón en la mula del rey David y lo llevaron a Guijón.
1:39 El sacerdote tomó de la Carpa
el cuerno de aceite y ungió a Salomón. Entonces sonó
la trompeta y todo el pueblo exclamó: ¡Viva el rey Salomón!
1:40 Después, todo el pueblo volvió
a subir detrás de él, al son de las flautas y dando tales señales
de alegría, que la tierra parecía estallar bajo sus gritos.
La
reacción de Adonías y sus partidarios
1:41 Adonías y los invitados que
estaban con él oyeron el ruido cuando terminaban de comer. Joab, por
su parte, al oír el sonido de la trompeta, preguntó: "¿A
qué se debe ese tumulto en la ciudad?"
1:42 Todavía estaba hablando, cuando
llegó Jonatán, el hijo del sacerdote Ebiatar. Adonías
dijo: "Ven, tú eres un hombre de bien y seguro que traes buenas
noticias".
1:43 Pero Jonatán tomó la
palabra y dijo a Adonías: "¡Al contrario! Nuestro señor,
el rey David, ha proclamado rey a Salomón.
1:44 El rey envió con él
al sacerdote Sadoc, al profeta Natán, a Benaías, hijo de Iehoiadá,
a los quereteos y a los peleteos, y ellos lo hicieron montar en la mula del
rey.
1:45 Luego el sacerdote Sadoc y el profeta
Natán lo ungieron rey en Guijón. De allí todos volvieron
a subir muy contentos, y la ciudad está alborotada. Ese es el ruido
que ustedes han oído.
1:46 Además, Salomón se
ha sentado en el trono real,
1:47 y también los servidores del
rey fueron a felicitar a nuestro señor el rey David, diciendo: 'Que
tu Dios haga el nombre de Salomón más ilustre que el tuyo y
engrandezca su trono más que el tuyo'. El rey, en su lecho, hizo un
gesto de asentimiento,
1:48 y también pronunció
estas palabras: '¡Bendito sea el Señor, el Dios de Israel, porque
ha permitido hoy que un hombre de mi descendencia esté sentado en mi
trono, y que lo vean mis ojos!'".
1:49 Llenos de pánico, todos los
invitados de Adonías se levantaron y se fueron cada uno por su lado.
1:50 Adonías, por su parte, tuvo
miedo de Salomón, se levantó y fue a agarrarse de los cuernos
del altar.
1:51 Entonces le avisaron a Salomón:
"Adonías tiene miedo de ti y se ha agarrado de los cuernos del
altar, diciendo: 'Que el rey Salomón me jure primero que no hará
morir a su servidor por la espada'".
1:52 El rey dijo: "Si se comporta
como un hombre de bien, ni uno solo de sus cabellos caerá por tierra;
pero si es sorprendido en falta, morirá". 53 Salomón mandó
que lo bajaran del altar. Adonías fue a postrarse ante el rey, y Salomón
le dijo: "Vete a tu casa".
Últimas recomendaciones de David a Salomón
2:1 Estando ya próximo a su muerte,
David hizo estas recomendaciones a su hijo Salomón:
2:2 "Yo me voy por el camino de todo
el mundo. Sé fuerte y compórtate como un hombre.
2:3 Observa las prescripciones del Señor,
tu Dios, siguiendo sus caminos, observando sus preceptos, sus mandamientos,
sus leyes y sus instrucciones, según lo que está escrito en
la Ley de Moisés. Así prosperarás en todo lo que hagas
y en todo lo que emprendas,
2:4 y el Señor mantendrá
esta palabra que me ha dicho: Si tus hijos vigilan su conducta, caminando
delante de mí con fidelidad, de todo corazón y con toda su alma,
nunca te faltará un descendiente en el trono de Israel.
![]()
2:5 Tú sabes,
además, lo que me hizo Joab, hijo de Sarvia, lo que hizo a los dos
jefes de los ejércitos de Israel, a Abner,
hijo de Ner, y a Amasá,
hijo de Iéter: como los mató, vengando en tiempo de paz la sangre
derramada en la guerra; así manchó con sangre inocente mi cinturón
y mis sandalias.
2:6 Obra conforme a tu sabiduría,
y no dejes que sus cabellos blancos bajen en paz al Abismo.
2:7 En cambio, a los
hijos de Barzilai,
el galaadita, trátalos con bondad y cuéntalos entre tus comensales,
porque así me trataron a mí cuando huía de tu hermano
Absalón.
2:8 Tú tienes
todavía cerca de ti a Simei, hijo de Guerá, el benjaminita de
Bajurím; él me maldijo despiadadamente el día en que
yo iba a Majanaim.
Pero cuando bajó a recibirme en el Jordán, yo le juré
por el Señor: No te haré morir por la espada. ![]()
2:9 Ahora no lo dejes sin castigo, porque
eres un hombre sensato y sabes cómo deberás tratarlo para que
sus cabellos blancos bajen ensangrentados al Abismo".
La
muerte de David
1
Crónicas 29, 26-30
2:10
David se fue a descansar con sus padres, y lo enterraron en la Ciudad de David.
2:11 Cuarenta años duró
su reinado sobre Israel: reinó siete años en Hebrón y
treinta y tres en Jerusalén.
2:12 Salomón se sentó en
el trono de su padre David,
y su realeza quedó firmemente afianzada.
El
pedido de Adonías y su muerte
2:13 Adonías, hijo de Jaguit, fue
a ver a Betsabé, la madre de Salomón. "¿Vienes en
son de paz?", preguntó ella. "Sí", respondió
él.
2:14 Y añadió: "Tengo
algo que decirte". "Habla", replicó ella.
2:15 Entonces él dijo: "Tú
sabes que a mí me correspondía la realeza y que todo Israel
tenía los ojos puestos en mí, esperando que yo reinara. Pero
la realeza se me escapó de las manos y fue a parar a mi hermano, porque
el Señor se la tenía destinada.
2:16 Ahora tengo que hacerte un solo pedido;
no me lo niegues". Ella le dijo: "Habla".
2:17 Él prosiguió: "Pídele
por favor al rey Salomón que me dé por esposa a Abisag, la sunamita.
Seguramente no te lo va a negar".
2:18 "Está bien, respondió
Betsabé, yo misma le hablaré de ti al rey".
2:19 Betsabé fue a presentarse
al rey Salomón para hablarle de Adonías. El rey se levantó,
fue a su encuentro y le hizo una inclinación. Luego se sentó
en su trono, mandó poner un trono para la madre del rey, y ella se
sentó a su derecha.
2:20 Entonces ella dijo: "Tengo que
hacerte un pequeño pedido; no me lo niegues". El rey respondió:
"Pide, madre mía, porque no te lo voy a negar".
2:21 Ella le dijo: "Que se dé
a Abisag, la sunamita, como esposa a tu hermano Adonías".
2:22 Pero el rey Salomón replicó
a su madre, diciendo: "¿Por qué pides para Adonías
a la sunamita Abisag? ¡Pide más bien para él la realeza,
ya que es mi hermano mayor! ¡Sí, para él, para el sacerdote
Ebiatar y para Joab, hijo de Sarvia!"
2:23 Y el rey Salomón juró
por el Señor, diciendo: "¡Que Dios me castigue si Adonías
no ha pronunciado esta palabra a costa de su propia vida!
2:24 Y ahora, ¡por la vida del Señor,
que me ha afianzado haciéndome sentar en el trono de mi padre David,
y que me ha constituido una dinastía, conforme a lo que había
dicho, juro que Adonías morirá hoy mismo!"
2:25 En seguida el rey Salomón
envió a Benaías, hijo de Iehoiadá, y este hirió
de muerte a Adonías.
El
destierro del sacerdote Ebiatar
2:26 En cuanto al sacerdote Ebiatar, el
rey le dijo: "Vete a tus campos de Anatot. Aunque mereces la muerte,
hoy no te haré morir, porque has llevado el Arca del Señor delante
de mi padre David,
y has compartido todas sus aflicciones". ![]()
2:27 Y Salomón
destituyó a Ebiatar de su función de sacerdote del Señor,
cumpliendo así la palabra que el Señor había pronunciado
contra la casa de Elí, en Silo. ![]()
La
muerte de Joab
2:28 La noticia llegó a oídos
de Joab, y como él se había puesto de parte de Adonías,
aunque no de Absalón, fue a refugiarse en la Carpa del Señor
y se agarró de los cuernos del altar.
2:29 Cuando informaron al rey Salomón:
"Joab se ha refugiado en la Carpa del Señor y está al lado
del altar", Salomón mandó decir a Joab: "¿Qué
motivo tienes para refugiarte junto al altar?". Joab respondió:
"Tuve miedo de ti y fui a refugiarme junto al Señor". Entonces
Salomón envió a Benaías, hijo de Iehoiadá, con
esta orden: "Ve y mátalo".
2:30 Benaías entró en la
Carpa del Señor y dijo a Joab: "El rey ordena que salgas".
Pero él replicó: "No, moriré aquí".
Benaías llevó la respuesta al rey: "Joab ha dicho esto
y me ha respondido así".
2:31 Y el rey le dijo: "Procede conforme
a lo que él ha dicho: mátalo y luego entiérralo. Así
apartarás de mí y de la casa de mi padre la sangre inocente
que ha derramado Joab.
2:32 El Señor hará recaer
esa sangre sobre su cabeza, porque él mató a dos hombres más
justos y mejores que él, y los hizo morir bajo la espada, sin que lo
supiera mi padre David: a Abner, hijo de Ner, jefe del ejército de
Israel, y a Amasá, hijo de Iéter, jefe del ejército de
Judá.
2:33 Su sangre recaerá sobre la
cabeza de Joab y sobre la cabeza de su descendencia para siempre; en cambio,
para David, para su descendencia, para su casa y su trono, habrá paz
perpetua de parte del Señor".
2:34 Entonces Benaías, hijo de
Iehoiadá, subió e hirió de muerte a Joab, y este fue
sepultado en su casa, en el desierto.
2:35 En lugar de Joab, el rey puso al
frente del ejército a Benaías, hijo de Iehoiadá. Y al
sacerdote Sadoc lo puso en lugar de Ebiatar.
La
desobediencia y la muerte de Semei
2:36 El rey mandó llamar a Semei
y le dijo: "Constrúyete una casa en Jerusalén y quédate
allí, sin salir a ninguna parte.
2:37 Porque si un día sales y cruzas
el torrente Cedrón, sábelo bien: morirás irremediablemente;
tu sangre recaerá sobre tu cabeza".
2:38 Semei dijo al rey: "Muy bien.
Tu servidor obrará conforme a lo que ha dicho mi señor el rey".
Y Semei permaneció largo tiempo en Jerusalén.
2:39 Pero, al cabo de tres años,
dos esclavos de Semei huyeron al reino de Aquís, hijo de Maacá,
rey de Gat. Alguien le avisó a Semei: "Mira que tus esclavos están
en Gat".
2:40 Entonces Semei se levantó,
ensilló su asno y se fue a Gat, donde estaba Aquís, para buscar
a sus esclavos; no hizo más que ir y traer de Gat a sus esclavos.
2:41 Cuando le avisaron a Salomón
que Semei había ido de Jerusalén a Gat y que estaba de vuelta,
2:42 el rey mandó llamar a Semei
y le dijo: "¿Acaso no te hice jurar por el Señor, advirtiéndote
expresamente que apenas salieras y fueras a cualquier parte podrías
estar seguro de que morirías sin remedio? Y tú me respondiste:
Está bien, me doy por enterado.
2:43 ¿Por qué entonces no
has cumplido el juramento del Señor y la orden que te di?"
2:44 Y el rey siguió diciendo a
Semei: "Tú sabes bien, y tu corazón lo reconoce, todo el
daño que hiciste a mi padre David. El Señor hará recaer
tu maldad sobre tu cabeza,
2:45 mientras que el rey Salomón
será bendecido, y el trono de David será estable para siempre
delante del Señor".
2:46 Luego el rey dio una orden a Benaías,
hijo de Iehoiadá, y este salió e hirió de muerte a Semei.
Así la realeza quedó afirmada en manos de Salomón.
EL REINADO DE SALOMÓN
El
matrimonio de Salomón con la hija del Faraón
3:1
Salomón se emparentó con el Faraón, rey de Egipto: tomó
por esposa a la hija del Faraón
y la llevó a la Ciudad de David, hasta que terminó de construir
su propia casa, la Casa del Señor y el muro en torno de Jerusalén.
3:2 Pero como hasta esos días no
se había construido la Casa para el Nombre del Señor, el pueblo
ofrecía sacrificios en los lugares altos.
El
sueño y la súplica de Salomón en Gabaón
2
Crónicas 1, 1-13
3:3
Salomón amaba al Señor y caminaba según las prescripciones
de su padre David. Sin embargo, ofrecía sacrificios y quemaba incienso
en los lugares altos.
3:4
El rey fue a Gabaón para ofrecer sacrificios allí, porque ese
era el principal lugar alto. Sobre ese altar, Salomón ofreció
mil holocaustos.
3:5 En Gabaón, el Señor
se apareció a Salomón en un sueño, durante la noche.
Dios le dijo: "Pídeme lo que quieras".
3:6 Salomón respondió: "Tú
has tratado a tu servidor David, mi padre, con gran fidelidad, porque él
caminó en tu presencia con lealtad, con justicia y rectitud de corazón;
tú le has atestiguado esta gran fidelidad, dándole un hijo que
hoy está sentado en su trono.
3:7 Y ahora, Señor, Dios mío,
has hecho reinar a tu servidor en lugar de mi padre David, a mí, que
soy apenas un muchacho y no sé valerme por mí mismo.
3:8 Tu servidor está en medio de
tu pueblo, el que tú has elegido, un pueblo tan numeroso que no se
puede contar ni calcular.
3:9 Concede entonces a tu servidor un
corazón comprensivo, para juzgar a tu pueblo, para discernir entre
el bien y el mal. De lo contrario, ¿quién sería capaz
de juzgar a un pueblo tan grande como el tuyo?"
3:10 Al Señor le agradó
que Salomón le hiciera este pedido,
3:11 y Dios le dijo: "Porque tú
has pedido esto, y no has pedido para ti una larga vida, ni riqueza, ni la
vida de tus enemigos, sino que has pedido el discernimiento necesario para
juzgar con rectitud,
3:12 yo voy a obrar conforme a lo que
dices: Te doy un corazón sabio y prudente, de manera que no ha habido
nadie como tú antes de ti, ni habrá nadie como tú después
de ti.
3:13 Y también te doy aquello que
no has pedido: tanta riqueza y gloria que no habrá nadie como tú
entre los reyes, durante toda tu vida.
3:14 Y si vas por mis caminos, observando
mis preceptos y mis mandamientos, como lo hizo tu padre David, también
te daré larga vida".
3:15 Salomón se despertó,
y comprendió que había tenido un sueño. Luego regresó
a Jerusalén y se presentó ante el Arca de la Alianza del Señor;
ofreció holocaustos y sacrificios de comunión, e hizo un banquete
para todos sus servidores.
La
sabiduría de Salomón para juzgar
3:16 Una vez, dos prostitutas fueron a
presentarse ante el rey.
3:17 Una de las mujeres le dijo: "¡Por
favor, señor mío! Yo y esta mujer vivimos en la misma casa,
y yo di a luz estando con ella en la casa.
3:18 Tres días después de
mi parto, dio a luz también ella. Estábamos juntas; no había
ningún extraño con nosotras en la casa, fuera de nosotras dos.
3:19 Pero una noche murió el hijo
de esta mujer, porque ella se recostó encima de él.
3:20 Entonces se levantó en medio
de la noche, tomó de mi lado a mi hijo mientras tu servidora dormía,
y lo acostó sobre su pecho; a su hijo muerto, en cambio, lo acostó
en mi regazo.
3:21 A la mañana siguiente, me
levanté para amamantar a mi hijo, y vi que estaba muerto. Pero cuando
lo observé con mayor atención a la luz del día, advertí
que no era mi hijo, el que yo había tenido".
3:22 La otra mujer protestó: "¡No!
¡El que vive es mi hijo!". Y así discutían en presencia
del rey.
3:23 El rey dijo: "Esta mujer afirma:
'Mi hijo es este, el que está vivo; el que está muerto es el
tuyo'. Esta otra dice: 'No, tu hijo es el muerto; el que está vivo
es el mío'".
3:24 Y en seguida añadió:
"Tráiganme una espada". Le presentaron la espada,
3:25 y el rey ordenó: "Partan
en dos al niño vivo, y entreguen una mitad a una y otra mitad a la
otra".
3:26 Entonces la mujer cuyo hijo vivía
se dirigió al rey, porque se le conmovieron las entrañas por
su hijo, y exclamó: "¡Por favor, señor mío!
¡Denle a ella el niño vivo, no lo maten!". La otra, en cambio,
decía: "¡No será ni para mí ni para ti! ¡Que
lo dividan!"
3:27 Pero el rey tomó la palabra
y dijo: "Entréguenle el niño vivo a la primera mujer, no
lo maten: ¡ella es su madre!"
3:28 Todo Israel oyó hablar de
la sentencia que había pronunciado el rey; y sintieron por él
un gran respeto, porque vieron que había en él una sabiduría
divina para hacer justicia.
Los
principales funcionarios de Salomón
4:1 El rey Salomón reinó
sobre todo Israel.
4:2 Y estos eran sus ministros:
Azarías, hijo de Sadoc, sacerdote;
4:3 Elijoref y Ajías, hijos de
Sisá, secretarios;
Josafat, hijo de Ajilud, archivista;
4:4 Benaías, hijo de Iehoiadá,
jefe del ejército;
Sadoc y Ebiatar, sacerdotes;
4:5 Azarías, hijo de Natán,
jefe de los prefectos;
Zabud, hijo de Natán, familiar del rey;
4:6 Ajisar, mayordomo de palacio;
Adonirám, hijo de Abdá, encargado de las prestaciones de servicio.
Los
prefectos de Salomón
4:7 Salomón tenía doce prefectos
distribuidos por todo Israel. Ellos abastecían al rey y a su casa,
un mes por año cada uno.
4: 8 Sus nombres eran estos:
el hijo de Jur, en la montaña de Efraím;
4:9 el hijo de Déquer, en Macás,
Saalbím, Bet Semes y Elón, hasta Bet Janán;
4:10 el hijo de Jésed, en Arubot;
él tenía a su cargo Soco y toda la región de Jéfer;
4:11 el hijo de Abinadab, en todas las
alturas de Dor; Tafat, hija de Salomón, era su esposa;
4:12 Baaná, hijo de Ajilud, en
Taanac y Meguido, y en todo Bet Seán, que está al lado de Sartán
por debajo de Izreel, desde Bet Seán hasta Abel Mejolá, más
allá de Iocmeám;
4:13 el hijo de Guéber, en Ramot
de Galaad; él tenía a su cargo los campamentos de Iaír,
hijo de Manasés, que están en Galaad, y también el distrito
de Argob, que está en Basán: sesenta grandes ciudades, amuralladas
y con cerrojos de bronce;
4:14 Ajinadab, hijo de Idó, en
Majanaim;
4:15 Ajimaás, en Neftalí;
también este se había casado con una hija de Salomón,
llamada Basmat;
4:16 Baaná, hijo de Jusai, en Aser
y en Bealot;
4:17 Josafat, hijo de Paruá, en
Isacar;
4:18 Simei, hijo de Elá, en Benjamín;
4:19 Guéber, hijo de Urí,
en la región de Galaad, el país de Sijón, rey de los
amorreos, y de Og, rey de Basán. Él tenía además
un prefecto en el país de Judá.
La
magnificencia de Salomón
4:20 Judá e Israel eran tan numerosos
como la arena que está a la orilla del mar; todos comían, bebían
y vivían felices.
5:1
Salomón dominaba sobre todos los reinos, desde el Río hasta
el país de los filisteos y hasta la frontera de Egipto.
Ellos pagaban un tributo y estuvieron sometidos a Salomón durante toda
su vida.
5:2 Los víveres que Salomón
recibía cada día eran estos: treinta barriles de harina de la
mejor calidad y sesenta de harina común;
5:3 diez bueyes cebados, veinte bueyes
de pastoreo y cien reses de ganado menor, sin contar los ciervos, las gacelas,
los antílopes y las aves de corral.
5:4 Él dominaba sobre toda la región
comprendida entre el Éufrates y el Mar, desde Tifsá hasta Gaza,
sobre todos los reyes que estaban más acá del Éufrates,
y gozó de paz en todas sus fronteras.
5:5 Judá e Israel vivieron seguros,
cada uno bajo su parra y bajo su higuera, desde Dan hasta Berseba, durante
todos los días de Salomón.
5:6 Salomón tenía
cuatro mil establos para los caballos de sus carros, y doce mil caballos
de montar.
5:7 Los prefectos, cada uno en el mes
que le correspondía, abastecían al rey Salomón y a todos
aquellos que eran recibidos en su mesa, sin dejar faltar nada.
5:8 En cuanto a la cebada y al forraje
para los caballos y los animales de tiro, lo llevaban al lugar donde se encontraba
el rey, cada uno según la consigna recibida.
La
sabiduría y el renombre de Salomón
5:9 Dios concedió a Salomón
una sabiduría y una inteligencia extremadamente grandes, y tanta amplitud
de espíritu cuanta arena hay en las playas del mar.
5:10 La sabiduría de Salomón
superaba la de todos los Orientales y toda la sabiduría de Egipto.
![]()
5:11 Él fue el más sabio
de los hombres, más sabio que Etán,
el ezrajita, más que Hemán, Calcol y Dardá, los hijos
de Majol. Su renombre se extendía por todas las naciones vecinas.
5:12 Pronunció tres mil máximas,
y sus poemas fueron mil cinco. ![]()
5:13 Trató acerca de las plantas,
tanto del cedro del Líbano como del hisopo que crece en los muros;
también trató acerca de los cuadrúpedos, de los pájaros,
de los reptiles y de los peces.
5:14 De todos los pueblos, y de parte
de todos los reyes de la tierra que habían oído hablar de la
sabiduría del rey Salomón, acudía gente para escuchar
su sabiduría.
La
alianza con el rey de Tiro para la construcción del templo
2
Crónicas 1,1821-15
5:15
Jirám, rey de Tiro, envió una embajada a Salomón, porque
se enteró de que lo habían ungido rey en lugar de su padre David,
y él había sido siempre amigo de David.
5:16 Entonces Salomón mandó
a decir a Jirám:
5:17 "Tú sabes bien que mi
padre David no pudo construir una Casa para el Nombre del Señor,
su Dios, a causa de las guerras en que se vio envuelto, hasta que el Señor
puso a todos sus enemigos bajo la planta de sus pies.
5:18 Pero ahora el Señor, mi Dios,
me ha dado la paz en todas mis fronteras: ya no hay adversarios ni contratiempos.
5:19 Por eso he pensado edificar una Casa
para el Nombre del Señor, mi Dios, conforme a lo que dijo el Señor
a mi padre David: 'Tu hijo, el que yo pondré sobre tu trono en lugar
de ti, será el que construirá la Casa para mi Nombre'.
5:20 Ahora, ordena que corten para mí
cedros en el Líbano; mis servidores trabajarán con los tuyos,
y yo te entregaré como salario de tus servidores todo lo que tú
digas. Porque sabes bien que no hay nadie que sepa cortar árboles como
los sidonios".
5:21 Cuando Jirám oyó las
palabras de Salomón, sintió una gran alegría y exclamó:
"¡Bendito sea hoy el Señor, que ha dado a David un hijo
sabio, para que esté al frente de ese pueblo tan numeroso!"
5:22 Luego Jirám mandó decir
a Salomón: "He recibido tu mensaje. En lo que a mí respecta,
haré todo lo que deseas, enviando madera de cedro y de ciprés.
5:23 Mis servidores bajarán los
troncos desde el Líbano hasta el Mar, y yo haré con ellos balsas
para transportarlos por mar hasta el lugar que tú me indiques; allí
haré desatar los troncos, y tú los recogerás. Tú,
por tu parte, cumplirás mi deseo proveyendo de víveres a mi
casa".
5:24 Jirám entregaba a Salomón
toda la madera de cedro y de ciprés que él quería,
5:25 y Salomón le dio a Jirám
veinte mil barriles de trigo para la manutención de su casa, más
veinte mil cántaros de aceite puro de oliva. Esto era lo que Salomón
entregaba a Jirám anualmente.
5:26 El Señor dio sabiduría
a Salomón, tal como se lo había prometido. Jirám y Salomón
vivieron en perfecta armonía, y entre los dos concluyeron un pacto.
El reclutamiento de los trabajadores
2
Crónicas 2, 16-17
5:27
El rey Salomón hizo un reclutamiento de obreros en todo Israel: los
reclutados fueron treinta mil.
5:28 Luego los envió al Líbano
por turnos, dos mil por mes. Así estaban un mes en el Líbano
y dos meses en su casa. Adonirám era el encargado del reclutamiento.
5:29 Salomón tenía además
setenta mil hombres que transportaban las cargas, y ochenta mil canteros en
la montaña,
5:30 aparte de los capataces puestos por
Salomón para supervisar los trabajos: eran tres mil trescientos hombres,
que dirigían a los que ejecutaban los trabajos.
5:31 El rey mandó extraer grandes
bloques de piedras, bien seleccionadas, para poner con piedras talladas los
cimientos de la Casa.
5:32 Los obreros de Salomón, junto
con los de Jirám y los venidos de Guebal, tallaron y prepararon las
maderas y las piedras para edificar la Casa.
La
construcción del Templo
2
Crónicas 3, 1-9
6:1
Cuatrocientos ochenta años después que los israelitas salieron
del país de Egipto, en el cuarto año del reinado de Salomón
sobre Israel, en el mes de Ziv que es el segundo mes Salomón
comenzó a construir la Casa del Señor.
6:2 La Casa que el rey Salomón
construyó para el Señor
tenía
treinta metros de largo, veinte de ancho y quince de alto.
6:3 El vestíbulo, frente a la nave
central del Templo, medía diez metros de largo, cubriendo todo el ancho
de la Casa, y cinco metros de ancho, sobre el frente de la Casa.
![]()
6:4 A la Casa le puso ventanas con marcos
y enrejados.
6:5 Y adosado al muro de la Casa, edificó
un anexo que rodeaba los muros de la Casa, alrededor de la nave central y
del lugar santísimo, donde hizo los pisos laterales.
6:6 El piso bajo medía dos metros
de ancho; el piso intermedio, dos metros y medio de ancho; el tercero, tres
metros de ancho; porque había hecho unas cornisas alrededor de la Casa,
para no empotrar las vigas en los muros de la Casa.
6:7 Cuando fue construida la Casa, se
la edificó con piedras ya preparadas en la cantera; así no se
oyó en la Casa ruido de martillos, ni de picos, ni de ninguna otra
herramienta durante su construcción.
6:8 La entrada del piso lateral inferior
estaba ubicada hacia el lado derecho de la Casa, y por una escalera caracol
se subía al piso intermedio, y de este al tercero.
6:9 Cuando Salomón terminó
de construir la Casa, la revistió de un artesonado con paneles y armadura
de cedro.
6:10 El anexo lo construyó adosado
a toda la Casa; tenía dos metros y medio de altura, y estaba unido
a la Casa con maderas de cedro.
6:11 La palabra del Señor llegó
a Salomón en estos términos:
6:12 "En atención a esta Casa
que estás construyendo, si tú caminas según mis preceptos,
si practicas mis leyes y observas mis mandamientos, obrando de acuerdo con
ellos, yo cumpliré mi palabra acerca de ti, la que dije a tu padre
David:
6:13 habitaré en medio de los israelitas
y no abandonaré a mi pueblo Israel".
6:14 Cuando Salomón terminó
de construir la Casa,
6:15 revistió sus muros interiores
con planchas de cedro, desde el suelo de la Casa hasta los postes del artesonado;
revistió de madera el interior y recubrió el suelo de la Casa
con planchas de ciprés.
6:16 Los diez metros
del fondo de la Casa los revistió con planchas de cedro, desde el suelo
hasta los postes, y reservó ese espacio interior para el lugar santísimo,
el Santo de los santos.
6:17 La Casa, es decir, la nave central
delante del lugar santísimo, medía veinte metros.
6:18 El cedro del interior de la Casa
tenía bajorrelieves en forma de coloquíntidas y de pimpollos.
Era todo de cedro y no se veían las piedras.
6:19 En el fondo de la Casa, en lo más
interior, dispuso el lugar santísimo para poner allí el Arca
de la Alianza del Señor.
6:20 Delante del lugar santísimo
que tenía diez metros de largo, diez de ancho y diez de alto, y que
Salomón había recubierto de oro puro se encontraba el altar
revestido de cedro.
6:21 Salomón recubrió de
oro fino el interior de la Casa e hizo pasar cadenas de oro por delante del
lugar santísimo, al que revistió de oro.
6:22 Toda la Casa la
recubrió íntegramente de oro, y también recubrió
de oro el altar para el lugar santísimo.
![]()
Los
querubines del Templo
2
Crónicas 3, 10-17
6:23
En el lugar santísimo hizo dos querubines
de madera de olivo; cada uno medía cinco metros de altura.
6:24 Las alas del primer querubín
medían dos metros y medio cada una, de manera que había cinco
metros desde el extremo de una de sus alas hasta el extremo de la otra.
6:25 El segundo querubín medía
también cinco metros; los dos querubines tenían la misma dimensión
y la misma forma:
6:26 uno y otro medían cinco metros
de altura.
6:27 Salomón puso los querubines
en medio del recinto interior. Estos tenían las alas desplegadas: un
ala del primer querubín tocaba el muro y un ala del segundo tocaba
el muro opuesto; y las alas extendidas hacia el centro de la Casa se tocaban
una con otra.
6:28 También a los querubines los
revistió de oro.
6:29 Alrededor de todos los muros de la
Casa, hizo cincelar figuras de querubines, de palmeras y pimpollos, tanto
en el interior como en el exterior del lugar santísimo.
6:30 Y revistió de oro el suelo
de la Casa, dentro y fuera del lugar santísimo.
Las
puertas y el patio del Templo
6:31 A la entrada del lugar santísimo,
hizo unas puertas de madera de olivo; el dintel y los postes tenían
forma pentagonal.
6:32 Sobre las dos hojas de madera de
olivo, hizo cincelar querubines, palmeras y pimpollos; revistió de
oro las puertas, y aplicó oro laminado sobre los querubines y las palmeras.
6:33 Lo mismo hizo para la entrada de
la nave central: hizo un marco de madera de olivo, de forma cuadrangular,
6:34 y dos puertas de madera de ciprés,
cada una con dos hojas giratorias.
6:35 Hizo esculpir querubines, palmeras
y pimpollos, y los revistió de oro, bien aplicado a los relieves.
6:36 Luego edificó el patio interior,
con tres hileras de piedras talladas y una hilera de tablas de cedro.
La
fecha de la construcción del Templo
6:37 En el cuarto año, en el mes
de Ziv, se pusieron los fundamentos de la Casa del Señor. 38 En el
año undécimo, en el mes de Bul que es el octavo mes , fue
terminada la Casa en todos sus detalles y conforme al proyecto. Siete años
tardó Salomón para terminarla.
La
construcción del palacio real
7:1 Salomón edificó también
su casa, y tardó trece años en terminarla.
7:2 Construyó la sala llamada Bosque
del Líbano, que medía cincuenta metros de largo, veinticinco
de ancho y quince de alto. Estaba asentada sobre cuatro hileras de columnas
de cedro, con tirantes de cedro sobre las columnas.
7:3 En la parte superior, sobre los travesaños
que había sobre las columnas a razón de quince por cada
hilera , tenía un revestimiento de cedro.
7:4 Había además tres hileras
de ventanas con marcos, dispuestas simétricamente una frente a otra,
de tres en tres.
7:5 Todas esas aberturas y sus montantes
eran de forma cuadrangular, y estaban una frente a otra, de tres en tres.
7:6 Él hizo también el Pórtico
de las columnas, de veinticinco metros de largo por quince de ancho, y delante
de él un vestíbulo con columnas y un alero sobre la fachada.
7:7 Hizo la sala del trono donde administraba
justicia la Sala del juicio que estaba revestida de cedro desde el suelo
hasta los postes del artesonado.
7:8 Su residencia personal,
que daba al otro atrio, retirado del Pórtico, estaba construida en
un estilo semejante. Y también hizo una casa, parecida a ese Pórtico,
para la hija del Faraón con la que se había casado. ![]()
7:9 Todas estas construcciones estaban
hechas con piedras seleccionadas, talladas a medida, cortadas con la sierra
tanto del lado interior como del exterior, y esto, desde los cimientos hasta
las cornisas y, por fuera, hasta el patio grande.
7:10 También los cimientos eran
de piedras seleccionadas, grandes piedras de cinco y cuatro metros.
7:11 Sobre los cimientos, había
piedras seleccionadas, talladas a medida, y madera de cedro.
7:12 El patio grande tenía a su
alrededor tres hileras de piedras talladas y una hilera de tablas de cedro,
iguales a las del atrio interior de la Casa del Señor y a las del vestíbulo
de la Casa.
La
ornamentación y el mobiliario del Templo: Jirám el orfebre
2
Crónicas 2, 13-14
7:13
El rey Salomón mandó a buscar a Jirám de Tiro,
7:14 el hijo de una viuda de la tribu
de Neftalí. Su padre, un natural de Tiro, había sido artesano
del bronce, y él mismo estaba dotado de una gran habilidad, inteligencia
y destreza para ejecutar toda clase de trabajos en bronce. Jirám se
presentó ante el rey Salomón y ejecutó todos los trabajos
que él le encomendó.
Las
columnas de bronce
2
Crónicas 3, 15-17
7:15
Jirám modeló las dos columnas de bronce.
La altura de una columna era de nueve metros y un hilo de seis metros medía
su contorno. La segunda columna era idéntica a la primera.
7:16 Él hizo además dos
capiteles para colocarlos arriba de las columnas; estos eran de bronce fundido.
La altura del primer capitel era de dos metros y medio, y el segundo tenía
la misma altura.
7:17 Hizo unas molduras en forma de red
y frisos en forma de guirnaldas para los capiteles que estaban encima de las
columnas: siete para el primer capitel y siete para el segundo.
7:18 Hizo también las granadas:
puso dos hileras alrededor de una de las redes, para cubrir los capiteles
que remataban las columnas, y lo mismo hizo para el segundo capitel.
7:19 Los capiteles que estaban encima
de las columnas, en el vestíbulo del Templo, tenían una moldura
en forma de azucena y medían dos metros.
7:20 En los capiteles superpuestos a las
dos columnas, también en la parte superior, a lo largo del ensanchamiento
que estaba más allá de la red, había doscientas granadas
distribuidas en hileras circulares, sobre los dos capiteles.
7:21 Él erigió esas columnas
junto al vestíbulo del Templo: erigió la columna derecha, y
la llamó Iaquín; erigió también la columna izquierda,
y la llamó Boaz.
7:22 En lo alto de las columnas había
una moldura en forma de azucena. Así quedó concluido el trabajo
de las columnas.
El
Mar de bronce
2
Crónicas 4, 2-5
7:23
Él hizo además el Mar de metal fundido, que medía cinco
metros de diámetro y tenía forma circular; su altura era de
dos metros y medio, y una cuerda de quince metros medía su circunferencia.
7:24 Debajo del borde, todo alrededor,
tenía una orla de coloquíntidas diez frutos cada medio
metro que rodeaban todo el contorno del Mar; había dos hileras
de frutos, fundidos con el Mar en una sola pieza.
7:25 El Mar estaba asentado sobre doce
toros,
tres vueltos hacia el norte, tres hacia el oeste, tres hacia el sur y tres
hacia el este. El Mar se elevaba por encima de ellos, que estaban con sus
partes traseras vueltas hacia el interior.
7:26 Su espesor medía un palmo,
y su borde tenía forma de copa, semejante al cáliz de una azucena.
Su capacidad era de unos setenta mil litros.
Los
soportes movibles para los recipientes de bronce
7:27 Él hizo también los
soportes de bronce. Cada soporte tenía dos metros de largo, dos de
ancho y uno y medio de alto.
7:28 Estaban hechos de la siguiente manera:
tenían unos paneles encuadrados en un armazón;
7:29 sobre esos paneles había figuras
de leones, de toros y de querubines, y lo mismo sobre el armazón. Tanto
arriba como abajo de los leones y toros había unos adornos en bajorrelieve.
7:30 Cada soporte tenía cuatro
ruedas de bronce, con ejes también de bronce, y refuerzos en sus cuatro
patas. Estos refuerzos estaban fundidos debajo de los recipientes de agua,
sobre el lado opuesto a los bajorrelieves.
7:31 La abertura para los recipientes
estaba dentro de un círculo en forma de corona, que sobresalía
medio metro; la abertura era redonda, hecha en forma de zócalo, y medía
setenta y cinco centímetros. También el borde de la abertura
estaba adornado con figuras esculpidas. Sus paneles eran cuadrados, no redondos.
7:32 Las cuatro ruedas estaban debajo
de los paneles, y los ejes de las ruedas estaban unidos a los soportes. La
altura de cada rueda era de setenta y cinco centímetros.
7:33 Las ruedas estaban hechas como una
rueda de carro. Sus ejes, sus llantas, sus rayos y sus cubos eran todos de
metal fundido.
7:34 Había cuatro refuerzos en
los cuatro ángulos de cada soporte, formando un mismo cuerpo con él.
7:35 Arriba del soporte había una
pieza circular, de veinticinco centímetros de alto, formando un solo
cuerpo con las manijas y paneles del soporte.
7:36 Sobre las planchas, las manijas y
los paneles, Jirám grabó querubines, leones y palmeras, dondequiera
había un espacio libre, con bajorrelieves alrededor.
7:37 Fue así como él hizo
los diez soportes: cada uno con el mismo metal, la misma dimensión
y el mismo diseño.
7:38 Además,
hizo diez recipientes de bronce,
con una capacidad de mil ochocientos litros cada uno. Cada recipiente medía
dos metros, y había un recipiente sobre cada uno de los diez soportes.
7:39 Luego colocó los soportes,
cinco al lado derecho de la Casa y cinco al lado izquierdo. En cuanto al Mar,
lo colocó al lado derecho de la Casa, hacia el sudeste.
Los
otros utensilios del Santuario
2
Crónicas 4, 115, 1
7:40
Jirám hizo también las ollas, las palas y los aspersorios. Así
terminó todo el trabajo que debía hacer para el rey Salomón
en la Casa del Señor:
7:41 las dos columnas, las dos esferas
de los capiteles que remataban las columnas, las dos redes para cubrir las
dos esferas de los capiteles que estaban encima de las columnas;
7:42 las cuatrocientas granadas para las
dos redes, dos hileras de granadas para cada red, a fin de cubrir las dos
esferas de los capiteles que estaban encima de las columnas;
7:43 los diez soportes y los diez recipientes
sobre los soportes;
7:44 el Mar único y los doce toros
que estaban debajo de él;
7:45 las ollas, las
palas y los aspersorios. Todos esos objetos que hizo Jirám para el
rey Salomón, en la Casa del Señor, eran de bronce bruñido.
![]()
7:46 Los fundió en la región
del Jordán, sobre el suelo arcilloso, entre Sucot y Sartán.
7:47 A causa de su gran cantidad, no se
pudo calcular el peso del bronce.
7:48 Salomón
mandó hacer asimismo todos los objetos que estaban en la Casa del Señor:
el altar de oro
y la mesa sobre la que se ponía el pan de la ofrenda, hecha también
de oro; ![]()
7:49 los candelabros,
cinco
a la derecha y cinco a la izquierda, delante del lugar santísimo, también
de oro fino, con sus cálices, sus lámparas y sus pinzas de oro;
7:50 las navetas, los cuchillos, los aspersorios,
las tazas y los incensarios de oro fino; los goznes de oro para las puertas
del recinto interior el Santo de los santos y para las puertas
de la nave central.
7:51 Así fue
terminado todo el trabajo que hizo el rey Salomón en la Casa del Señor.
Salomón llevó todas las ofrendas que había consagrado
su padre David:
la plata, el oro y los demás utensilios, y los depositó en los
tesoros de la Casa del Señor.