2° REYES
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El
reinado de Ajaz en Judá (735-716)
2
Crónicas 28, 1-4
16:1
El decimoséptimo año de Pécaj, hijo de Remalías,
inició su reinado Ajaz,
hijo de Jotám, rey de Judá.
16:2 Ajaz tenía veinte años
cuando comenzó a reinar, y reinó dieciséis años
en Jerusalén. Él no hizo lo que es recto a los ojos del Señor,
su Dios, a diferencia de su padre David.
16:3 Siguió el camino de los reyes
de Israel; incluso inmoló a su hijo en el fuego, según las costumbres
abominables de las naciones que el Señor había desposeído
delante de los israelitas.
16:4 Ofreció sacrificios y quemó
incienso en los lugares altos, sobre las colinas y bajo todo árbol
frondoso.
La
invasión siro-efraimita
16:5 Entonces Resín, rey de Arám,
y Pécaj, hijo de Remalías, rey de Israel, subieron a combatir
contra Jerusalén. Asediaron a Ajaz, pero no pudieron entrar en combate.
16:6 Fue en aquel tiempo cuando Resín,
rey de Arám, recuperó a Elat para Arám. Él desalojó
de Elat a los judíos, y los edomitas entraron en Elat, donde han permanecido
hasta el día de hoy.
Acuerdo
de Ajaz con el rey de Asiria
16:7 Ajaz envió mensajeros a Tiglat
Piléser, rey de Asiria, para decirle: "Soy tu servidor y tu hijo;
sube a salvarme del poder del rey de Arám y del rey de Israel, que
se han levantado contra mí".
16:8 Ajaz tomó la plata y el oro
que había en la Casa del Señor y en los tesoros de la casa del
rey, y los envió como presente al rey de Asiria.
16:9 El rey de Asiria accedió al
pedido: subió contra Damasco y la conquistó, deportó
a sus habitantes a Quir y dio muerte a Resín.
El
altar de Damasco y su réplica en Jerusalén
16:10 El rey Ajaz fue a Damasco, al encuentro
de Tiglat Piléser, rey de Asiria, y vio el altar que había en
Damasco. Entonces envió al sacerdote Urías el modelo y el diseño
del altar, con todos sus detalles.
16:11 El sacerdote Urías construyó
el altar: lo hizo de acuerdo con todas las indicaciones que el rey Ajaz envió
desde Damasco, antes de que llegara de allí.
16:12 Cuando llegó de Damasco,
el rey observó el altar. Después se acercó y subió
hasta él,
16:13 hizo arder su holocausto y su oblación,
derramó su libación y roció el altar con la sangre de
sus sacrificios de comunión.
16:14 En cuanto al altar de bronce
que estaba delante del Señor, lo retiró del frente de la Casa,
del lugar que ocupaba entre el nuevo altar y la Casa del Señor, y lo
puso al lado del nuevo altar, hacia el norte.
16:15 Luego el rey Ajaz dio esta orden
al sacerdote Urías: "Sobre el altar grande harás arder
el holocausto de la mañana y la oblación de la tarde, el holocausto
del rey y su oblación, el holocausto de todo el pueblo del país,
su oblación y sus libaciones; también lo rociarás con
toda la sangre de los holocaustos y toda la sangre de los sacrificios. Del
altar de bronce, me ocuparé yo".
16:16 El sacerdote Urías hizo todo
lo que le había ordenado el rey Ajaz.
16:17 Este desarmó
los paneles de las bases y retiró de encima de ellas los recipientes
para el agua; hizo bajar el Mar de bronce de encima de los bueyes
que lo sostenían y lo puso sobre un pavimento de piedras.
16:18 Por deferencia al rey de Asiria,
suprimió en la Casa del Señor el pórtico del Sábado,
que se había construido en el interior, y la entrada exterior reservada
al rey.
Fin
del reinado de Ajaz
2
Crónicas 28, 26-27
16:19
El resto de los hechos de Ajaz, todo lo que él hizo, ¿no está
escrito en el libro de los Anales de los reyes de Judá?
16:20 Ajaz se fue a descansar con sus
padres,
y fue sepultado con ellos en la Ciudad de David. Su hijo Ezequías reinó
en lugar de él.
Oseas,
último rey de Israel (732-724)
17:1 El duodécimo año de
Ajaz, rey de Judá, comenzó a reinar sobre Israel, en Samaría,
Oseas, hijo de Elá, rey de Israel.
17:2 Él hizo lo que es malo a los
ojos del Señor, aunque no tanto como los reyes de Israel que lo habían
precedido.
La
caída de Samaría (722)
17:3 Salmanasar, rey de Asiria, subió
contra él, y Oseas se le sometió y le pagó tributo.
17:4 Pero el rey de Asiria descubrió
que Oseas conspiraba: este, en efecto, había enviado mensajeros a So,
rey de Egipto, y no había hecho llegar a Asiria el tributo anual. Entonces
el rey de Asiria hizo arrestar a Oseas y lo encerró en una prisión.
17:5 Luego invadió todo el país,
subió contra Samaría y la sitió durante tres años.
17:6 En el noveno año de Oseas,
el rey de Asiria
conquistó Samaría y deportó a los israelitas a Asiria.
Los estableció en Jalaj y sobre el Jabor, río de Gozán,
y en las ciudades de Media.
Reflexión
sobre la ruina del reino del Norte
17:7 Esto sucedió porque los israelitas
pecaron contra el Señor, su Dios, que los había hecho subir
del país de Egipto, librándolos del poder del Faraón,
rey de Egipto, y porque habían venerado a otros dioses.
17:8 Ellos imitaron las costumbres de
las naciones que el Señor había desposeído delante de
los israelitas, y las que habían introducido los reyes de Israel.
17:9 Los israelitas
perpetraron contra el Señor, su Dios, acciones indebidas: se edificaron
lugares altos en todas sus ciudades, tanto en las torres de guardia como en
las plazas fuertes;
17:10 se erigieron piedras conmemorativas
y postes sagrados sobre todas las colinas elevadas y bajo todo árbol
frondoso;
17:11 allí, en los lugares altos,
quemaron incienso como las naciones que el Señor había desterrado
delante de ellos; cometieron malas acciones para provocar al Señor
17:12 y sirvieron a los ídolos,
aunque el Señor les había dicho: "No harán nada
de eso".
17:13 El Señor
había advertido solemnemente a Israel y a Judá por medio de
todos los profetas y videntes, diciendo: "Vuelvan de su mala conducta
y observen mis mandamientos y mis preceptos, conforme a toda la Ley que prescribí
a sus padres y que transmití por medio de mis servidores los profetas".
17:14 Pero ellos no escucharon, y se obstinaron
como sus padres, que no creyeron en el Señor, su Dios.
17:15 Rechazaron sus preceptos y la alianza
que el Señor había hecho con sus padres, sin tener en cuenta
sus advertencias. Fueron detrás de ídolos vanos, volviéndose
así vanos ellos mismos, por ir detrás de las naciones que los
rodeaban, aunque el Señor les había prohibido obrar como ellas.
17:16 Abandonaron
todos los mandamientos del Señor, su Dios, y se hicieron ídolos
de metal fundido ¡dos terneros!
erigieron un poste sagrado, se postraron delante de todo el Ejército
de los cielos y sirvieron a Baal.
17:17 Inmolaron a
sus hijos y a sus hijas en el fuego,
practicaron la adivinación y la magia,
y
se vendieron para hacer lo que el Señor reprueba, provocando su indignación.
17:18 El Señor se irritó
tanto contra Israel, que lo arrojó lejos de su presencia.
Sólo
quedó la tribu de Judá.
17:19 Pero tampoco Judá observó
los mandamientos del Señor, su Dios, sino que imitó las costumbres
que había introducido Israel.
17:20 Y el Señor rechazó
a toda la raza de Israel: los humilló y entregó en manos de
salteadores, hasta que al fin los arrojó lejos de su presencia.
17:21 Cuando el Señor arrancó
a Israel de la casa de David, y fue proclamado rey Jeroboám, hijo de
Nebat, este alejó del Señor a Israel y le hizo cometer un gran
pecado.
17:22 Los israelitas imitaron todos los
pecados que había cometido Jeroboám, y no se apartaron de ellos,
17:23 tanto que al fin el Señor
apartó a Israel de su presencia, conforme a lo que había dicho
por medio de todos sus servidores los profetas. Así Israel fue deportado
lejos de su suelo, a Asiria, hasta el día de hoy.
El
origen de los samaritanos
17:24 El rey de Asiria hizo venir gente
de Babilonia, de Cut, de Avá, de Jamat y de Sefarvaim,
y la estableció en las ciudades de Samaría, en lugar de los
israelitas. Ellos tomaron posesión de Samaría y ocuparon sus
ciudades.
17:25 Pero cuando comenzaron a establecerse
en ese lugar, no veneraban al Señor, y el Señor envió
contra ellos leones, que hicieron una masacre.
17:26 Entonces dijeron al rey de Asiria:
"La gente que has deportado y establecido en las ciudades de Samaría
no conoce la manera de honrar al dios de ese país, y él les
envió unos leones que los hicieron morir, porque ellos no conocían
la manera de honrar al dios de ese país".
17:27 El rey de Asiria impartió
esta orden: "Manden allí a uno de los sacerdotes de Samaría
que yo he deportado; que vaya a establecerse allí y les enseñe
la manera de honrar al dios de ese país".
17:28 Uno de los sacerdotes deportados
de Samaría fue entonces a establecerse en Betel, y les enseñaba
cómo se debía venerar al Dios de Israel.
17:29 Pero la gente de cada nación
se hizo su propio dios y los instalaron en los templos de los lugares altos
que habían construido los samaritanos. Cada una de las naciones obró
así en la ciudad donde residía:
17:30 la gente de Babilonia hizo un Sucot
Benot; los de Cut, un Nergal; los de Jamat, un Asimá;
17:31 los avitas, un Nibjáz y un
Tartac. En cuanto a los sefarvaítas, continuaron quemando a sus hijos
en honor de Adramélec y de Anamélec, dioses de Sefarvaim.
17:32 Pero también veneraban al
Señor, y establecieron sacerdotes, elegidos entre su propia gente,
para que oficiaran en los templos de los lugares altos.
17:33 Así, aunque veneraban al
Señor, servían al mismo tiempo a sus propios dioses, según
el rito de las naciones de donde habían sido deportados.
17:34 Hasta el día
de hoy, ellos practican los ritos antiguos: no temen al Señor ni practican
los preceptos, los ritos, la Ley y los mandamientos que dictó el Señor
a los hijos de Jacob, a quien dio el nombre de Israel.
17:35 El Señor,
en efecto, había concluido con ellos una alianza y les había
ordenado: "Ustedes no temerán a otros dioses ni se postrarán
delante de ellos, no los servirán ni les ofrecerán sacrificios.
17:36 Sólo
temerán al Señor, que los hizo salir de Egipto
con
gran poder y brazo extendido; se postrarán delante de él y le
ofrecerán sacrificios.
17:37 Observarán los preceptos,
los ritos, la Ley y los mandamientos que yo escribí para ustedes, practicándolos
todos los días, pero no temerán a otros dioses.
17:38 No olvidarán la alianza que
hice con ustedes, y no temerán a otros dioses.
17:39 Sólo temerán al Señor,
su Dios, y él los librará de la mano de todos sus enemigos".
17:40 Pero ellos no escucharon, sino que
continuaron practicando los ritos antiguos.
17:41 Así, estas naciones veneran
al Señor y sirven también a sus ídolos. Y sus hijos,
y los hijos de sus hijos, hacen hasta el día de hoy lo que habían
hecho sus padres.
LOS REYES DE JUDÁ HASTA LA CAÍDA DE JERUSALÉN
El
reinado de Ezequías en Judá (716-687)
2
Crónicas 29, 1-2
18:1
El tercer año de Oseas, hijo de Elá, rey de Israel, inició
su reinado Ezequías,
hijo de Ajaz, rey de Judá.
18:2 Tenía veinticinco años
cuando comenzó a reinar, y reinó veintinueve años en
Jerusalén. Su madre se llamaba Abí, hija de Zacarías.
18:3 Él hizo lo que es recto a
los ojos del Señor, tal como lo había hecho su padre David.
18:4 Hizo desaparecer los lugares altos,
rompió las piedras conmemorativas, taló el poste sagrado e hizo
pedazos la serpiente de bronce que había hecho Moisés,
porque
hasta esos días los israelitas le quemaban incienso; se la llamaba
Nejustán.
18:5 Ezequías puso su confianza
en el Señor, el Dios de Israel, y no hubo después de él
ninguno igual entre todos los reyes de Judá, como tampoco lo hubo antes
que él.
18:6 Se mantuvo fiel al Señor sin
apartarse de él, y observó los mandamientos que el Señor
había dado a Moisés.
18:7 Tuvo éxito en todas sus empresas,
porque el Señor estaba con él. Se rebeló contra el rey
de Asiria y no fue más su vasallo.
18:8 Derrotó a los filisteos hasta
Gaza y devastó su territorio, desde las torres de guardia hasta las
plazas fuertes.
Evocación
de la caída de Samaría
18:9 El cuarto año del rey Ezequías,
que era el séptimo año de Oseas, hijo de Elá, rey de
Israel, Salmanasar, rey de Asiria, subió contra Samaría y la
sitió.
18:10 Al cabo de tres años la conquistaron:
en el sexto año de Ezequías, que era el noveno año de
Oseas, rey de Israel, fue tomada Samaría.
18:11 El rey de Asiria deportó
a los israelitas a Asiria y los estableció en Jalaj, y también
junto al Jabor, río de Gozán, y en las ciudades de los medos.
18:12 Esto sucedió porque no habían
escuchado la voz del Señor, su Dios, y habían transgredido su
alianza; todo lo que había mandado Moisés, el servidor del Señor,
ellos no lo habían escuchado ni practicado.
La
invasión de Senaquerib y el tributo impuesto a Ezequías
2
Crónicas 32, 1-8 / Isaías
36, 1-22
18:13
El decimocuarto año del rey Ezequías, Senaquerib, rey de Asiria,
subió contra todas las ciudades fortificadas de Judá y se apoderó
de ellas.
18:14 Ezequías, rey de Judá,
mandó a decir al rey de Asiria, que estaba en Laquis: "He cometido
un error; retírate y aceptaré lo que me impongas". El rey
de Asiria exigió al rey Ezequías, rey de Judá, trescientos
talentos de plata y trescientos talentos de oro.
18:15 Ezequías entregó entonces
toda la plata que se encontraba en la Casa del Señor y en los tesoros
de la casa del rey.
18:16 Fue en aquel tiempo cuando Ezequías
desmanteló las puertas del Templo del Señor y los soportes que
el mismo Ezequías, rey de Judá, había recubierto de metal,
para entregarlos al rey de Asiria.
Amenazas
de Senaquerib contra Jerusalén
2
Crónicas 32, 9-19 /
Isaías
36, 1-22
18:17
Desde Laquis, el rey de Asiria envió a Jerusalén, donde estaba
Ezequías, al general en jefe, al jefe de los eunucos y al copero mayor,
acompañados de una fuerte escolta. Ellos subieron y, al llegar a Jerusalén,
se apostaron junto al canal de la piscina superior, sobre la senda del campo
del Tintorero.
18:18 Llamaron al rey, y Eliaquím,
hijo de Jilquías, el mayordomo de palacio, salió a su encuentro,
junto con Sebná, el secretario, y Joaj, hijo de Asaf, el archivista.
18:19 El copero mayor les dijo: "Digan
a Ezequías: Así habla el gran rey, el rey de Asiria: ¿Qué
motivo tienes para estar tan confiado?
18:20 ¿Piensas que la estrategia
y el valor para el combate son cuestión de palabras? ¿En quien
confías para rebelarte contra mí?
18:21 ¡Ah, sí! Tú
confías en el apoyo de esa caña quebrada, en Egipto, que perfora
y atraviesa la mano de todo el que se apoya en él. Eso es el Faraón,
rey de Egipto, para todos los que confían en él.
18:22 Seguramente, tú me dirás:
'Nosotros confiamos en el Señor, nuestro Dios'. Pero ¿no fue
acaso Ezequías el que suprimió todos los lugares altos y los
altares dedicados a él, diciendo a la gente de Judá y de Jerusalén:
'Sólo delante de este altar, en Jerusalén, ustedes deberán
postrarse'?
18:23 ¡Y bien! Haz una apuesta con
mi señor, el rey de Asiria: ¡Yo te daré dos mil caballos,
si puedes conseguir bastantes hombres para montarlos!
18:24 ¿Cómo harías
retroceder a uno solo de los más insignificantes servidores de mi señor?
¡Pero tú confías en Egipto para tener carros de guerra
y soldados!
18:25 ¿Acaso he venido a arrasar
este país sin el consentimiento del Señor? Fue el Señor
quien me dijo: ¡Sube contra ese país y arrásalo!"
18:26 Eliaquím, hijo de Jilquías,
Sebná y Joaj dijeron al copero mayor: "Por favor, háblanos
en arameo, porque nosotros lo entendemos. No nos hables en hebreo, a oídos
del pueblo que está sobre la muralla".
18:27 Pero el copero mayor les replicó:
"¿Acaso mi señor me envió a decir estas cosas a
tu señor y a ti? ¿No están dirigidas a esos hombres apostados
sobre la muralla, que tendrán que comer sus excrementos y beber su
orina, igual que ustedes?".
18:28 Entonces el copero mayor, puesto
de pie, gritó bien fuerte en hebreo: "Escuchen la palabra del
gran rey, el rey de Asiria:
18:29 Así habla el rey: Que Ezequías
no los engañe, porque él no podrá librarlos de mi mano.
18:30 Y que Ezequías no los induzca
a confiar en el Señor, diciendo: Seguramente el Señor nos librará,
y esta ciudad no caerá en manos del rey de Asiria.
18:31 No le hagan caso a Ezequías,
porque así habla el rey de Asiria: Hagan las paces conmigo y ríndanse.
Así cada uno de ustedes comerá los frutos de su viña
y de su higuera, y beberá el agua de su pozo,
18:32 hasta que venga yo y los lleve a
un país como el de ustedes, un país de trigo y vino nuevo, un
país de pan y viñedos, un país de olivares, de aceite
fresco y de miel; así ustedes vivirán y no morirán. Pero
no escuchen a Ezequías, porque él los seduce, diciendo: "El
Señor nos librará".
18:33 ¿Acaso los dioses de las
naciones han librado a sus países de la mano del rey de Asiria?
18:34 ¿Dónde están
los dioses de Jamat y de Arpad? ¿Dónde están los dioses
de Sefarvaim, de Hená y de Ivá? ¿Dónde los dioses
del país de Samaría? ¿Han librado de mi mano a Samaría?
18:35 Entre todos los dioses de esos países,
¿hubo alguno que librara de mi mano a su propio país, para que
el Señor libre de mi mano a Jerusalén?".
18:36 El pueblo guardó silencio
y no le respondió ni una sola palabra, porque esta era la orden del
rey: "No le respondan nada".
18:37 Eliaquím, hijo de Jilquías,
el mayordomo de palacio, Sebná, el secretario, y Joaj, hijo de Asaf,
el archivista, se presentaron ante Ezequías con sus vestiduras desgarradas,
y le informaron de las palabras del copero mayor.
La
intervención del profeta Isaías
Isaías
37, 1-9
19:1
Cuando el rey Ezequías oyó esto, rasgó sus vestiduras,
se cubrió con un sayal y fue a la Casa del Señor.
19:2 Además, envió al mayordomo
de palacio Eliaquím, al secretario Sebná y a los sacerdotes
más ancianos, todos cubiertos de sayales, para decir al profeta Isaías,
hijo de Amós:
19:3 "Así habla Ezequías:
Hoy es un día de angustia, de castigo y de oprobio, porque los hijos
están a punto de nacer, pero no hay fuerza para darlos a luz.
19:4 Tal vez el Señor, tu Dios,
escuche las palabras del copero mayor, a quien el rey de Asiria, su señor,
envió para insultar al Dios viviente, y el Señor tu Dios, lo
castigue por las palabras que ha escuchado. Eleva entonces una plegaria por
el resto que todavía subsiste".
19:5 Los servidores del rey Ezequías
fueron a ver a Isaías,
19:6 y este les dijo: "Díganle
a su señor: Así habla el Señor: No temas por las palabras
que has oído, y con las que me ultrajaron los lacayos del rey de Asiria.
19:7 Yo mismo pondré un espíritu
en él y, apenas oiga una noticia, regresará a su país;
y yo lo haré caer bajo la espada en su propio país".
19:8 El copero mayor regresó y
se encontró con el rey de Asiria, que estaba atacando a Libná.
19:9 Él había oído,
en efecto, que el rey se había retirado de Laquis, al recibir la noticia
de que Tirjacá, rey de Cus, se había puesto en campaña
para combatirlo.
Nuevas
amenazas de Senaquerib contra Jerusalén
Isaías
37, 9b-20
Senaquerib
envió de nuevo mensajeros a Ezequías para decirle:
19:10 "Hablen así a Ezequías,
rey de Judá: Que no te engañe tu Dios, en quien confías,
haciéndote pensar que Jerusalén no será entregada en
manos del rey de Asiria.
19:11 Tú has oído, seguramente,
lo que hicieron los reyes de Asiria a todos los países, al consagrarlos
al exterminio total. ¿Y tú te vas a librar?
19:12 ¿Libraron acaso sus dioses
a esas naciones que mis padres han destruido, a Gozán, Jarán,
Résef y a la gente de Edén que está en Telasar?
19:13 ¿Dónde están
el rey de Jamat, el rey de Arpad, el rey de la ciudad de Sefarvaim, el de
Hená y el de Ivá?".
19:14 Ezequías tomó la carta
de la mano de los mensajeros y la leyó. Después subió
a la Casa del Señor, la desplegó delante del Señor
19:15 y oró,
diciendo: "Señor de los ejércitos, Dios de Israel, que
tienes tu trono sobre los querubines:
tú solo eres el Dios de todos los reinos de la tierra, tú has
hecho el cielo y la tierra.
19:16 Inclina tu oído, Señor,
y escucha; abre tus ojos, Señor, y mira. Escucha las palabras que Senaquerib
ha mandado decir, para insultar al Dios viviente.
19:17 Es verdad, Señor, que los
reyes de Asiria han arrasado todas las naciones y sus territorios.
19:18 Ellos han arrojado sus dioses al
fuego, porque no son dioses, sino obra de las manos del hombre, nada más
que madera y piedra. Por eso los hicieron desaparecer.
19:19 Pero ahora, Señor, Dios nuestro,
¡sálvanos de su mano, y que todos los reinos de la tierra reconozcan
que tú solo, Señor, eres Dios!"
Oráculo
del Señor contra Senaquerib
Isaías
37, 21-35
19:20
Isaías, hijo de Amós, mandó a decir a Ezequías:
"Así habla el Señor, Dios de Israel: Tú me has dirigido
una súplica acerca de Senaquerib, rey de Asiria, y yo la he escuchado.
19:21 Esta es la palabra que el Señor
ha pronunciado contra él:
Te desprecia, se burla de ti,
la virgen hija de Sión;
a tus espaldas mueve la cabeza
la hija de Jerusalén.
19:22 ¿A quién has insultado
y ultrajado?
¿Contra quién has alzado la voz
y levantado bien alto tus ojos?
¡Contra el Santo de Israel!
19:23 Por medio de tus mensajeros
has insultado al Señor,
y has dicho: 'Con mis numerosos carros
escalé la cima de las montañas,
los rincones inaccesibles del Líbano.
Talé sus cedros más altos,
sus mejores cipreses;
llegué hasta su último extremo,
hasta lo más espeso de su bosque.
19:24 Excavé pozos y bebí
aguas extranjeras;
sequé con la planta de mis pies
todos los canales de Egipto'.
19:25 ¿No lo has oído? Hace
mucho tiempo
que lo he preparado:
lo he planeado desde los tiempos antiguos
y ahora lo llevo a cabo.
Así, tú has reducido a un montón de ruinas
las ciudades fortificadas.
19:26 Sus habitantes, con las manos caídas,
están aterrorizados, avergonzados:
son como el pasto de los campos
y la gramilla verde,
como la hierba de los techos,
o el grano agostado antes de madurar.
19:27 Pero yo sé cuándo
te sientas,
cuándo sales y cuándo entras,
y cuándo tiemblas de rabia contra mí.
19:28 Porque has temblado de rabia contra
mí,
y tu insolencia ha subido a mis oídos,
pondré mi garfio en tus narices
y mi bozal en tus labios,
y te haré volver por el camino
por donde habías venido.
19:29 Y esto te servirá de señal:
Este año se comerá del grano caído, y el año próximo,
de lo que brote espontáneamente; pero al tercer año, siembren
y cosechen, planten viñas y coman de sus frutos.
19:30 Los sobrevivientes de la casa de
Judá, los que todavía queden, echarán de nuevo raíces
por debajo, y producirán frutos por arriba.
19:31 Porque de Jerusalén saldrá
un resto, y del monte Sión, algunos sobrevivientes. El celo del Señor
de los ejércitos hará todo esto.
19:32 Por eso, así habla el Señor
acerca del rey de Asiria:
Él no entrará en esta ciudad,
ni le lanzará una flecha;
no la enfrentará con el escudo,
ni levantará contra ella un terraplén.
19:33 Se volverá por el mismo camino,
sin entrar en esta ciudad oráculo del Señor.
19:34 Yo protegeré a esta ciudad
para salvarla,
por mi honor y el de David, mi servidor".
Retirada
y muerte de Senaquerib
2
Crónicas 32, 20-23 / Isaías
37, 36-38
19:35
Aquella misma noche, el Ángel del Señor salió e hirió
en el campamento de los asirios a ciento ochenta y cinco mil hombres. Y cuando
los demás se levantaron por la mañana, vieron que todos eran
cadáveres, que estaban muertos.
19:36 Entonces Senaquerib, rey de Asiria,
levantó el campamento, emprendió el regreso y se quedó
en Nínive.
19:37 Un día, mientras estaba postrado
en el templo de Nisroc, su dios, Adramélec y Sarecer, sus hijos, lo
mataron con la espada, y se pusieron a salvo en el país de Ararat.
Asarhadón, su hijo, reinó en lugar de él.
Enfermedad
y curación de Ezequías
2
Crónicas 32, 24-26 /
Isaías
38, 1-8
20:1
En aquellos días, Ezequías cayó gravemente enfermo. El
profeta Isaías, hijo de Amós, fue a verlo y le dijo: "Así
habla el Señor: Ordena todos los asuntos de tu casa, porque vas a morir.
Ya no vivirás más".
20:2 Ezequías volvió su
rostro hacia la pared y oró al Señor, diciendo:
20:3 "¡Ah, Señor! Recuerda
que yo he caminado delante de ti con fidelidad e integridad de corazón,
y que hice lo que es bueno a tus ojos". Y Ezequías se deshizo
en llanto.
20:4 Isaías no había salido
aún del patio central, cuando le llegó la palabra del Señor:
20:5 "Vuelve y dile a Ezequías,
el jefe de mi pueblo: Así habla el Señor, el Dios de tu padre
David: He oído tu súplica, he visto tus lágrimas. Yo
te voy a curar: dentro de tres días subirás a la Casa del Señor.
20:6 Añadiré otros quince
años a tu vida; te libraré, a ti y a esta ciudad, de manos del
rey de Asiria, y defenderé a esta ciudad por mi honor y el de mi servidor
David".
20:7 Luego dijo Isaías: "Traigan
un emplasto de higos". Lo trajeron, lo aplicaron sobre la úlcera,
y el rey se curó.
20:8 Entonces Ezequías dijo a Isaías:
"¿Cuál es la señal de que el Señor me sanará
y que dentro de tres días podré subir a la Casa del Señor?"
20:9 Isaías respondió: "Esta
es la señal que te da el Señor para confirmar la palabra que
ha pronunciado: ¿La sombra debe avanzar diez grados o retroceder diez
grados?"
20:10 Ezequías respondió:
"Es fácil para la sombra adelantar diez grados, pero no que los
retroceda".
20:11 El profeta invocó al Señor,
y él hizo que la sombra retrocediera los diez grados que había
descendido, en el reloj de sol de Ajaz.
Los
emisarios del rey de Babilonia
Isaías
39, 1-8
20:12
En aquel tiempo, Merodac Baladán, hijo de Baladán, rey de Babilonia,
envió una carta y un presente a Ezequías, al enterarse de que
había estado enfermo.
20:13 Ezequías se alegró
de esto, y mostró a los emisarios la sala del tesoro, la plata, el
oro, los perfumes, el aceite precioso, su arsenal y todo lo que se encontraba
en sus depósitos. De todo lo que había en su palacio y en sus
dominios, no quedó nada que Ezequías no les hiciera ver.
20:14 Entonces el profeta Isaías
se presentó al rey Ezequías y le preguntó: "¿Qué
te ha dicho esa gente y de dónde ha venido?". Ezequías
respondió: "Vinieron de un país lejano, de Babilonia".
20:15 Isaías preguntó: "¿Qué
han visto en tu casa?". "Han visto todo lo que hay en mi casa, respondió
Ezequías. No hay nada en mis depósitos que no les haya mostrado".
20:16 Entonces Isaías dijo a Ezequías:
"Escucha la palabra del Señor:
20:17 Llegarán
los días en que todo lo que hay en tu casa, todo lo que han atesorado
tus padres hasta el día de hoy, será llevado a Babilonia. No
quedará nada, dice el Señor.
20:18 Y algunos de
tus hijos, de los que han nacido de ti, que tú mismo habrás
engendrado, serán tomados para que sirvan como eunucos en el palacio
del rey de Babilonia".
20:19 Ezequías respondió
a Isaías: "Es auspiciosa la palabra del Señor que has pronunciado".
Porque se decía a sí mismo: "Mientras yo viva, habrá
paz y seguridad".
Fin
del reinado de Ezequías
2
Crónicas 32, 32-33
20:20
El resto de los hechos de Ezequías, sus proezas, todo lo que él
hizo, la cisterna y el canal que construyó para llevar el agua a la
ciudad, ¿no está escrito en el libro de los Anales de los reyes
de Judá?
20:21 Ezequías fue a descansar
con sus padres, y su hijo Manasés reinó en lugar de él.