2° REYES
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LA IMPIEDAD DE MANASÉS Y DE AMÓN
CAPÍTULO 21
El
reinado de Manasés en Judá (687-642)
2
Crónicas 33, 1-10
21:1
Manasés tenía doce años cuando comenzó a reinar,
y reinó cincuenta y cinco años en Jerusalén. Su madre
se llamaba Jefsibá.
21:2 Él hizo lo que es malo a los
ojos del Señor,
siguiendo las costumbres abominables de las naciones que el Señor había
desposeído delante de los israelitas.
21:3 Reedificó
los lugares altos que había hecho desaparecer su padre Ezequías;
erigió altares a Baal,
hizo un poste sagrado como lo había hecho Ajab, rey de Israel, y se
postró delante de todo el Ejército de los cielos y lo sirvió.
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21:4 Edificó altares en la Casa
del Señor, de la que el Señor había dicho: "En Jerusalén
pondré mi Nombre".
21:5 Edificó
altares a todo el Ejército de los cielos en los dos atrios de la Casa
del Señor.
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21:6 Inmoló a su hijo en el fuego,
practicó la astrología y la magia, e instituyó nigromantes
y adivinos. Persistió en hacer lo que es malo a los ojos del Señor,
provocando su indignación.
21:7 La estatua de Aserá que había
hecho, la instaló en la Casa de la que el Señor había
dicho a David y a su hijo Salomón: "En esta Casa y en Jerusalén,
que yo elegí entre todas las tribus de Israel, pondré mi Nombre
para siempre.
21:8 Ya no permitiré
que Israel ande errante lejos del suelo que di a sus padres, con tal que se
empeñen en practicar todo lo que les he mandado, conforme a toda la
Ley que les prescribió mi servidor Moisés".
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21:9 Pero ellos no escucharon, y Manasés
los extravió, de manera que obraron peor que las naciones que el Señor
había exterminado delante de los israelitas.
21:10 Entonces el Señor habló
por medio de sus servidores los profetas, en estos términos:
21:11 "Porque Manasés, rey
de Judá, cometió estas abominaciones, porque superó en
maldad a todo lo que habían hecho los amorreos antes que él,
y también hizo pecar a Judá con sus ídolos,
21:12 por eso, así habla el Señor,
el Dios de Israel: Yo haré venir sobre Jerusalén y Judá
una desgracia tal, que le zumbarán los dos oídos al que oiga
hablar de ella.
21:13 Tenderé sobre Jerusalén
la cuerda de Samaría y el nivel de la casa de Ajab, y limpiaré
a Jerusalén como se limpia un plato, y una vez limpio, se lo vuelve
boca abajo.
21:14 Rechazaré al resto de mi
herencia, los entregaré en manos de sus enemigos, y serán el
botín y la presa de todos sus enemigos,
21:15 porque han hecho lo que es malo
a mis ojos y no han cesado de provocar mi indignación, desde el día
en que sus padres salieron de Egipto hasta el día de hoy".
21:16 Manasés derramó también
sangre inocente, en tal cantidad que inundó a Jerusalén de un
extremo a otro, aparte del pecado que hizo cometer a Judá, haciendo
lo que es malo a los ojos del Señor.
Fin
del reinado de Manasés
2
Crónicas 33, 18-20
21:17
El resto de los hechos de Manasés y todo lo que él hizo, así
como el pecado que cometió, ¿no está escrito todo eso
en el libro de los Anales de los reyes de Judá?
21:18 Manasés se fue a descansar
con sus padres, y fue sepultado en el jardín de su casa, en el Jardín
de Uzá. Su hijo Amón reinó en lugar de él.
El
reinado de Amón en Judá (642-640)
2
Crónicas 33, 21-25
21:19
Amón tenía veintidós años cuando comenzó
a reinar, y reinó dos años en Jerusalén. Su madre se
llamaba Mesulémet, hija de Jarús, y era de Jotbá.
21:20 Él hizo lo que es malo a
los ojos del Señor, como lo había hecho su padre Manasés.
21:21 Siguió en todo el camino
que había seguido su padre; sirvió a los ídolos que había
servido su padre y se postró delante de ellos.
21:22 Abandonó al Señor,
el Dios de sus padres, y no siguió el camino del Señor.
21:23 Los servidores de Amón conspiraron
contra el rey y lo mataron en su casa.
21:24 Pero el pueblo del país mató
a todos los que habían conspirado contra el rey Amón, y proclamó
rey en lugar de él a su hijo Josías.
21:25 El resto de los hechos de Amón,
todo lo que él hizo, ¿no está escrito en el libro de
los Anales de los reyes de Judá?
21:26 Lo sepultaron en su tumba, en el
Jardín de Uzá. Su hijo Josías reinó en lugar de
él.
LA REFORMA RELIGIOSA DE JOSÍAS
El
reinado de Josías en Judá (640-609)
2
Crónicas 34, 1-2
22:1
Josías tenía ocho años cuando comenzó a reinar,
y reinó treinta y un años en Jerusalén.
Su madre se llamaba Iedidá, hija de Adaías, y era de Boscat.
22:2 Él hizo lo que recto a los
ojos del Señor y siguió en todo el camino de su padre David,
sin apartarse ni a la derecha ni a la izquierda.
Descubrimiento
del libro de la Ley en el Templo
2
Crónicas 34, 8-18
22:3
El año decimoctavo de su reinado, el rey Josías
envió al secretario Safán, hijo de Asalías, hijo de Mesulám,
a la Casa del Señor, con este encargo:
22:4 "Sube a ver a Jilquías,
el sumo sacerdote, para que haga el recuento de toda la plata que se ha traído
a la Casa del Señor, la que han recaudado del pueblo los guardianes
del umbral.
22:5 Que se la entreguen a los que dirigen
las obras, a los supervisores de la Casa del Señor, para que paguen
a los que trabajan en reparar las partes deterioradas de la Casa del Señor
22:6 a los carpinteros, a los constructores
y albañiles y se pueda comprar la madera y las piedras talladas necesarias
para reparar la Casa.
22:7 Pero que no se les pida cuenta de
la plata que se les entrega, porque ellos obran a conciencia".
22:8 El sumo sacerdote Jilquías
dijo al secretario Safán: "He encontrado el libro de la Ley en
la Casa del Señor". Jilquías entregó el libro a
Safán, y este lo leyó.
22:9 Luego el secretario Safán
se presentó ante el rey, y le informó, diciendo: "Tus servidores
han volcado la plata que se encontraba en la Casa y se la entregaron a los
que dirigen las obras, a los encargados de supervisar la Casa del Señor".
22:10 Luego el secretario Safán
anunció al rey: "Jilquías, el sacerdote, me ha dado un
libro". Y Safán lo leyó delante del rey.
La
consulta a la profetisa Julda
2
Crónicas 34, 19-28
22:11
Cuando el rey oyó las palabras del libro de la Ley, rasgó sus
vestiduras,
22:12 y dio esta orden a Jilquías,
el sacerdote, a Ajicám, hijo de Safán, a Acbor, hijo de Miqueas,
a Safán, el secretario, y a Asaías, el servidor del rey:
22:13 "Vayan a consultar al Señor
por mí, por todo el pueblo y por todo Judá, acerca de las palabras
de este libro que ha sido encontrado. Porque es grande el furor del Señor
que se ha encendido contra nosotros, ya que nuestros padres no han obedecido
a las palabras de este libro y no han obrado conforme a todo lo que está
escrito en él".
22:14 El sacerdote Jilquías, Ajicám,
Acbor, Safán y Asaías fueron a ver a la profetisa Julda, esposa
de Salúm, hijo de Ticvá, hijo de Jarcás, el encargado
del vestuario. Ella habitaba en Jerusalén, en el barrio nuevo. Y cuando
terminaron de hablar,
22:15 les dijo: "Así habla
el Señor, el Dios de Israel: Díganle al hombre que los ha enviado:
22:16 Así habla el Señor:
Yo voy a traer una desgracia a este lugar y sobre sus habitantes, cumpliendo
así todas las palabras del libro que ha leído el rey de Judá.
22:17 Porque me han abandonado y han quemado
incienso a otros dioses, provocando mi indignación con toda la obra
de sus manos, mi furor se ha encendido contra este lugar, y no se extinguirá.
22:18 Pero al rey de Judá que los
envía a consultar al Señor, le dirán: Así habla
el Señor, el Dios de Israel: En lo que respecta a las palabras que
has escuchado...
22:19 Porque tu corazón se ha conmovido
y te has humillado delante del Señor al oír lo que dije contra
este lugar y contra sus habitantes, a saber, que se convertirán en
una devastación y en una maldición; porque has rasgado tus vestiduras
y has llorado delante de mí, también yo he escuchado oráculo
del Señor.
22:20 Por eso, voy a reunirte con tus
padres: serás sepultado en paz y tus ojos no verán nada de la
desgracia que atraeré sobre este lugar". Ellos llevaron la respuesta
al rey.
La
lectura de la Ley y la renovación de la Alianza
2
Crónicas 34, 29-33
23:1
El rey mandó que se reunieran junto a él todos los ancianos
de Judá y de Jerusalén.
23:2 Luego subió a la Casa del
Señor, acompañado de todos los hombres de Judá y de todos
los habitantes de Jerusalén los sacerdotes, los profetas y todo el
pueblo, desde el más pequeño al más grande y les leyó
todas las palabras del libro de la Alianza, que había sido hallado
en la Casa del Señor.
23:3 Después, de pie sobre el estrado,
el rey selló delante del Señor la alianza que obliga a seguir
al Señor y a observar sus mandamientos, sus testimonios y sus preceptos,
de todo corazón y con toda el alma, cumpliendo las palabras de esta
alianza escritas en aquel libro. Y todo el pueblo se comprometió en
la alianza.
La
reforma del culto en Judá
2
Crónicas 34, 3-5
23:4
El rey ordenó al sumo sacerdote Jilquías, a los sacerdotes de
segundo orden y a los guardianes del umbral, que sacaran del Templo del Señor
todos los objetos fabricados en honor de Baal, de Aserá y de todo el
Ejército de los cielos; los quemó fuera de Jerusalén,
en los baldíos del Cedrón, e hizo llevar sus cenizas a Betel.
23:5 Suprimió a los sacerdotes
que habían establecido los reyes de Judá para quemar incienso
en los lugares altos, en las ciudades de Judá y en los alrededores
de Jerusalén, y a los que quemaban incienso a Baal, al sol, a la luna,
a los signos del zodíaco y a todo el Ejército de los cielos.
23:6 Sacó del Templo del Señor
el poste sagrado, y lo llevó fuera de Jerusalén, al torrente
Cedrón; allí lo quemó hasta reducirlo a polvo, y arrojó
el polvo a la fosa común.
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23:7 Derribó las casas de las prostitutas
sagradas que había en la Casa del Señor, y donde las mujeres
tejían mantos para Aserá.
23:8 Hizo venir de las ciudades de Judá
a todos los sacerdotes, y profanó los lugares altos donde esos sacerdotes
quemaban incienso, desde Gueba hasta Berseba. Derribó el lugar alto
dedicado a los sátiros, que estaba a la entrada de la puerta de Josué,
el gobernador de la ciudad, a la izquierda de quien entra por la puerta de
la ciudad.
23:9 Pero los sacerdotes de los lugares
altos no podían subir al altar del Señor en Jerusalén,
aunque comían los panes ácimos en medio de sus hermanos.
23:10 Además,
profanó el Tófet del valle de Ben Hinnóm, para que nadie
inmolara en el fuego a su hijo o a su hija, en honor de Moloc.
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23:11 Suprimió los caballos que
los reyes de Judá habían dedicado al sol, a la entrada de la
Casa del Señor, hacia la habitación del eunuco Natán
Mélec, en los anexos, y quemó el carro del sol.
23:12 El rey derribó
los altares que estaban sobre las terrazas de la habitación alta de
Ajaz, construidos por los reyes de Judá, y también los que había
hecho Manasés en los dos atrios de la Casa del Señor;
allí mismo los destrozó y arrojó el polvo en el torrente
Cedrón.
23:13 El rey profanó
los lugares altos que estaban frente a Jerusalén, al sur del monte
de la Destrucción, y que Salomón, rey de Israel, había
construido en honor de Astarté, el despreciable ídolo de los
sidonios, en honor de Quemós, el despreciable ídolo de Moab,
y en honor de Milcóm, el abominable ídolo de los amonitas. ![]()
23:14 También destrozó las
piedras conmemorativas, cortó los postes sagrados y cubrió de
huesos humanos el lugar ocupado por ellos.
La
extensión de la reforma al antiguo territorio de Israel
2
Crónicas 34, 6-7
23:15
Josías derribó también el altar que estaba en Betel,
el lugar alto que había edificado Jeroboám, hijo de Nebat,
el que hizo pecar a Israel; derribó este altar y su lugar alto, quemó
el lugar alto, lo redujo a polvo, y quemó el poste sagrado.
23:16 Al darse vuelta, Josías divisó
las tumbas que había allí, sobre la montaña; mandó
recoger los huesos de esas tumbas y los quemó sobre el altar:
así lo profanó, conforme a la palabra del Señor que había
proclamado el hombre de Dios, mientras Jeroboám estaba de pie junto
al altar, durante la fiesta. Al darse vuelta, Josías levantó
los ojos y vio la tumba del hombre de Dios que había proclamado estas
cosas,
23:17 y preguntó:
"¿Qué mausoleo es ese que veo?" La gente de la ciudad
le respondió: "Es la tumba del hombre de Dios que vino de Judá
y proclamó las cosas que tú acabas de hacer contra el altar
de Betel". ![]()
23:18 "Déjenla, dijo el rey;
que nadie remueva sus huesos". Así fueron respetados sus huesos
y los del profeta que había venido de Samaría.
23:19 Josías hizo desaparecer también
todas las casas de los lugares altos que se encontraban en las ciudades de
Samaría, y que habían hecho los reyes de Israel para provocar
la indignación del Señor: hizo con ellas lo mismo que había
hecho en Betel.
23:20 Inmoló sobre los altares
a todos los sacerdotes de los lugares altos que había allí,
y quemó sobre ellos huesos humanos. Luego regresó a Jerusalén.
La
celebración de la Pascua
2
Crónicas 35, 1.18-19
23:21
El rey dio esta orden a todo el pueblo: "Celebren una Pascua en honor
del Señor, su Dios, como está escrito en este libro de la Alianza".
23:22 Porque no se había celebrado
una Pascua como aquella desde el tiempo en que los Jueces habían gobernado
a Israel, ni durante todo el tiempo de los reyes de Israel y de Judá.
23:23 Fue en el año decimoctavo
del rey Josías cuando se celebró esta Pascua en honor del Señor,
en Jerusalén.
Conclusión
sobre la reforma religiosa
23:24 Josías eliminó también
a los nigromantes, los adivinos, los ídolos familiares, los fetiches
y todas las monstruosidades que se veían en el país de Judá
y en Jerusalén, para cumplir las palabras de la Ley, escritas en el
libro que el sacerdote Jilquías encontró en la Casa del Señor.
23:25 Antes de Josías no hubo otro
rey como él, que se convirtiera al Señor con todo su corazón,
con toda su alma y con todas sus fuerzas, conforme a toda la Ley de Moisés.
Y después de él no surgió otro igual.
23:26 Sin embargo, el Señor no
aplacó el ardor de su ira, que se había encendido contra Judá
a causa de la gran indignación que le había provocado Manasés.
23:27 El Señor dijo: "También
apartaré de mi presencia a Judá, como aparté a Israel.
Y rechazaré a esta ciudad que elegí, a Jerusalén, y a
la Casa de la que dije: Allí estará mi Nombre".
Trágico
fin de Josías
2
Crónicas 35, 20-27
23:28
El resto de los hechos de Josías y todo lo que él hizo, ¿no
está escrito en el libro de los Anales de los reyes de Judá?
23:29 En ese tiempo, el faraón
Necao, rey de Egipto, subió en apoyo del rey de Asiria, hacia el río
Éufrates. El rey Josías le salió al paso, pero Necao
le dio muerte en Meguido,
apenas lo divisó.
23:30 Sus servidores cargaron el cadáver
en un carro, lo llevaron de Meguido a Jerusalén y lo sepultaron en
su tumba. Entonces el pueblo del país tomó a Joacaz, hijo de
Josías, lo ungió y lo proclamó rey en lugar de su padre.
El
reinado de Joacaz en Judá (609)
2
Crónicas 36, 1-4
23:31
Joacaz tenía veintitrés años cuando comenzó a
reinar, y reinó tres meses en Jerusalén. Su madre se llamaba
Jamutal, hija de Jeremías, y era de Libná.
23:32 El hizo lo que es malo a los ojos
del Señor, tal como lo habían hecho sus padres.
23:33 El faraón Necao lo encadenó
en Riblá, en el país de Jamat, para impedir que reinara en Jerusalén,
e impuso al país un tributo de cien talentos de plata y un talento
de oro.
23:34 Además, designó rey
a Eliaquím, hijo de Josías, como sucesor de su padre, y le cambió
su nombre por el de Joaquím. A Joacaz lo tomó prisionero y se
lo llevó a Egipto, donde murió.
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23:35 Joaquím entregó al
Faraón el oro y la plata, pero tuvo que imponer una contribución
al país, para pagar la suma reclamada por el Faraón: él
exigió de la población, según los recursos de cada uno,
la plata y el oro que se debía entregar al faraón Necao.
El
reinado de Joaquím en Judá (609-598)
2
Crónicas 36, 5
23:36
Joaquím tenía veinticinco años
cuando comenzó a reinar, y reinó once años en Jerusalén.
Su madre se llamaba Zebidá, hija de Pedaías, y era de Rumá.
23:37 Él hizo lo que es malo a
los ojos del Señor, tal como lo habían hecho sus padres.
La
campaña de Nabucodonosor
2
Crónicas 36, 6-8
24:1
En ese tiempo, Nabucodonosor, rey de Babilonia,
se
puso en campaña, y Joaquím le
estuvo sometido durante tres años. Pero después cambió
de actitud y se rebeló contra él.
24:2 Entonces el Señor envió
contra Joaquím bandas
de caldeos,
de arameos, de moabitas y de amonitas; las envió contra Judá
para aniquilarla, conforme a la palabra que el Señor había pronunciado
por medio de sus servidores los profetas.
24:3 Fue únicamente por orden del
Señor que sucedió esto en Judá, para apartarla de su
presencia, a causa de los pecados de Manasés, por todo lo que él
hizo,
24:4 y también por la sangre inocente
que derramó, hasta inundar con ella a Jerusalén: el Señor
no quiso perdonar.
24:5 El resto de los hechos de Joaquím
y todo lo que él hizo, ¿no está escrito en el libro de
los Anales de los reyes de Judá?
24:6 Joaquím se fue a descansar
con sus padres, y su hijo Joaquín reinó en lugar de él.
24:7 El rey de Egipto no volvió
a salir de su país, porque el rey de Babilonia se había apoderado
de todo lo que pertenecía al rey de Egipto, desde el Torrente de Egipto
hasta el río Éufrates.
El
reinado de Joaquín y la primera deportación de Judá (598-597)
2
Crónicas 36, 9-10
24:8
Joaquín tenía dieciocho años cuando comenzó a
reinar, y reinó tres meses en Jerusalén. Su madre se llamaba
Nejustá, hija de Elnatán, y era de Jerusalén.
24:9 Él hizo lo que es malo a los
ojos del Señor,
tal
como lo había hecho su padre.
24:10 En aquel tiempo,
los servidores de Nabucodonosor, rey de Babilonia, subieron contra Jerusalén,
y la ciudad quedó sitiada.
24:11 Nabucodonosor, rey de Babilonia,
llegó a la ciudad mientras sus servidores la sitiaban,
24:12 y Joaquín,
rey de Judá, se rindió al rey de Babilonia junto con su madre,
sus servidores, sus príncipes y sus eunucos. El rey de Babilonia los
tomó prisioneros en el año octavo de su reinado.
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24:13 Luego retiró
de allí todos los tesoros de la Casa del Señor
y los tesoros de la casa del rey, y rompió todos los objetos que Salomón,
rey de Judá, había hecho para la Casa del Señor, como
lo había anunciado el Señor.
24:14
Deportó
a todo Jerusalén, a todos los jefes y a toda la gente rica diez
mil deportados además de todos los herreros y cerrajeros: sólo
quedó la gente más pobre del país.
24:15 Deportó a Joaquín
a Babilonia; y también llevó deportados de Jerusalén
a Babilonia a la madre y a las mujeres del rey, a sus eunucos y a los grandes
del país.
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24:16 A todos los guerreros en número
de siete mil a los herreros y cerrajeros en número de mil
todos aptos para la guerra, el rey de Babilonia los llevó deportados
a su país.
24:17 El rey de Babilonia
designó rey, en lugar de Joaquín, a su tío Matanías,
a quien le cambió el nombre por el de Sedecías.
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El
reinado de Sedecías en Judá (597-587)
2
Crónicas 36, 11-16 / Jeremías
52, 1-3
24:18
Sedecías tenía veintiún años cuando comenzó
a reinar,
y reinó once años en Jerusalén. Su madre se llamaba Jamutal,
hija de Jeremías, y era de Libná.
24:19 Él hizo lo que es malo a
los ojos del Señor, tal como lo había hecho Joaquín.
24:20 Esto sucedió
en Jerusalén y en Judá a causa de la ira del Señor, hasta
que al fin él los arrojó lejos de su presencia. Sedecías
se rebeló contra el rey de Babilonia.
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El
asedio y la caída de Jerusalén
Jeremías
39, 1-7 / Jeremías
52, 4-11
25:1 El noveno año del reinado
de Sedecías,
el
día diez del décimo mes, Nabucodonosor, rey de Babilonia, llegó
con todo su ejército contra Jerusalén;
acampó frente a la ciudad y la cercaron con una empalizada.
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25:2 La ciudad estuvo bajo el asedio hasta
el año undécimo del rey Sedecías.
25:3 En el cuarto mes, el día nueve
del mes, mientras apretaba el hambre en la ciudad y no había más
pan para la gente del país,
25:4 se abrió una brecha en la
ciudad. Entonces huyeron todos los hombres de guerra, saliendo de la ciudad
durante la noche, por el camino de la Puerta entre las dos murallas, que está
cerca del jardín del rey; y mientras los caldeos rodeaban la ciudad,
ellos tomaron por el camino de la Arabá.
25:5 Las tropas de los caldeos persiguieron
al rey, y lo alcanzaron en las estepas de Jericó, donde se desbandó
todo su ejército.
25:6 Los caldeos capturaron al rey y lo
hicieron subir hasta Riblá, ante el rey de Babilonia,
y
este dictó sentencia contra él.
25:7 Los hijos de Sedecías
fueron degollados ante sus propios ojos. A Sedecías le sacó
los ojos, lo ató con una doble cadena de bronce y lo llevó a
Babilonia.
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La
ruina de Jerusalén y la segunda deportación a Babilonia (587)
2
Crónicas 36, 17-21 / Jeremías
39, 8-10 / Jeremías
52, 12-23
25:8
El día siete del quinto mes era el decimonoveno año de
Nabucodonosor, rey de Babilonia Nebuzaradán, comandante de la
guardia, que prestaba servicio ante el rey de Babilonia, entró en Jerusalén.
25:9 Incendió la Casa del Señor,
la casa del rey y todas las casas de Jerusalén, y prendió fuego
a todas las casa de los nobles.
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25:10 Después, el ejército
de los caldeos que estaba con el comandante de la guardia derribó las
murallas que rodeaban a Jerusalén.
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25:11 Nebuzaradán, el comandante
de la guardia, deportó a toda la población que había
quedado en la ciudad, a los desertores que se habían pasado al rey
de Babilonia
y al resto de los artesanos.
25:12 Pero dejó una parte de la
gente pobre del país como viñadores y cultivadores.
25:13 Además,
los caldeos hicieron pedazos las columnas de bronce
de la Casa del Señor, las bases y el Mar de bronce
que estaban en la Casa del Señor, y se llevaron el bronce a Babilonia.
25:14 Tomaron también
las ollas, las palas, los cuchillos, las fuentes y todos los objetos de bronce
que servían para el culto.
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25:15 El comandante de la guardia tomó
asimismo los pebeteros, los aspersorios y todos los objetos de oro y plata.
25:16 En cuanto a las dos columnas, al
único Mar de bronce y a las bases que había hecho Salomón
para la Casa del Señor, no se podía evaluar el peso de bronce
de todos esos objetos.
25:17 La altura de una columna era de
nueve metros; estaba rematada por un capitel de bronce, y la altura del capitel
era de un metro y medio. Sobre el capitel, todo alrededor, había una
moldura en forma de red y de granadas, todo de bronce. La segunda columna,
con su red, era igual a la primera.
Las
ejecuciones
Jeremías
52, 24-30
25:18
El comandante de la guardia apresó a Seraías, el sumo sacerdote,
a Sefanías, el segundo sacerdote, y a los tres guardianes del umbral.
25:19 En la ciudad apresó también
a un eunuco, que estaba al frente de los hombres de guerra, a cinco hombres
del servicio personal del rey que fueron sorprendidos en la ciudad, al secretario
del jefe del ejército, encargado de enrolar al pueblo del país,
y a sesenta hombres del pueblo que estaban dentro de la ciudad.
25:20 Después de tomarlos prisioneros,
Nebuzaradán, comandante de la guardia, los llevó ante el rey
de Babilonia, a Riblá.
25:21 El rey de Babilonia los mandó
golpear y ejecutar en Riblá, en el país de Jamat. Así
fue deportado Judá lejos de su tierra.
Godolías,
gobernador de Judá
Jeremías
40, 7-9
25:22
A la población que había quedado en el país, la que había
dejado Nabucodonosor, rey de Babilonia, el rey le puso como gobernador a Godolías,
hijo de Ajicám, hijo de Safán.
25:23 Todos los jefes de las tropas, lo
mismo que sus hombres, se enteraron de que el rey de Babilonia había
nombrado gobernador a Godolías, y se presentaron ante él en
Mispá: eran Ismael, hijo de Natanías, Iojanán, hijo de
Caréaj, Seraías, hijo de Tanjumet, el netofita, y Iazanías,
hijo del maacatita, junto con sus hombres.
25:24 Godolías
les hizo un juramento, a ellos y a sus hombres, y les dijo: "No tengan
miedo de servir a los caldeos; permanezcan en el país, sirvan al rey
de Babilonia, y les irá bien". ![]()
El
asesinato de Godolías
Jeremías
41, 1-3
25:25
Pero en el séptimo mes, Ismael, hijo de Natanías, hijo de Elisamá,
que era de estirpe real, llegó con diez hombres, y ellos mataron a
Godolías y a los judíos y caldeos que estaban con él
en Mispá. ![]()
25:26 Entonces todo el pueblo, desde el
más pequeño hasta el más grande, y los jefes de las tropas,
partieron y se fueron a Egipto, por miedo a los caldeos. ![]()
La
liberación del rey Joaquín en Babilonia
Jeremías
52, 31-34
25:27
El trigésimo séptimo año de la deportación de
Joaquín, rey de Judá, el día veintisiete del duodécimo
mes, Evil Merodac, rey de Babilonia, en el año de su entronización,
indultó a Joaquín, rey de Judá, y lo hizo salir de la
prisión.
25:28 Le habló amigablemente y
le asignó un sitial más elevado que el de los reyes que estaban
con él en Babilonia.
25:29 Le hizo cambiar su ropa de prisionero,
y Joaquín comió siempre en su presencia, durante toda su 25:vida.
25:30 Su mantenimiento fue asegurado por
el rey con una asignación regular para cada día, durante toda
su vida.