2° CRÓNICAS
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6:1
Entonces Salomón dijo: "El Señor ha decidido habitar en
la nube oscura.
6:2 Sí, yo te he construido la
Casa de tu señorío, un lugar donde habitarás para siempre".
Alocución
de Salomón al pueblo
1
Reyes 8, 14-21
6:3
Después el rey se volvió y bendijo a toda la asamblea de Israel,
mientras esta permanecía de pie.
6:4 Él dijo: "Bendito sea
el Señor, el Dios de Israel, que ha cumplido con su mano lo que su
boca había anunciado a mi padre David, cuando le dijo:
6:5 'Desde el día en que hice salir
del país de Egipto a mi pueblo, no elegí otra ciudad, entre
todas las tribus de Israel, para que allí se edificara una Casa donde
residiera mi Nombre, ni elegí a otro hombre para que fuera príncipe
de mi pueblo Israel,
6:6 sino que elegí a Jerusalén
para que allí residiera mi Nombre, y elegí a David para que
estuviera al frente de mi pueblo Israel'.
6:7 Mi padre David pensó edificar
una Casa para el nombre del Señor, el Dios de Israel.
6:8 Pero el Señor dijo a mi padre
David: 'Tú has pensado edificar una Casa para mi Nombre, y has hecho
bien al pensar así.
6:9 Sin embargo, no
serás tú el que edificará la Casa, sino un hijo nacido
de tus entrañas: él construirá la Casa para mi Nombre'.
6:10 Y el Señor cumplió
la palabra que había dicho: yo he sucedido a mi padre David y me he
sentado en el trono de Israel, como lo había dicho el Señor.
Yo edifiqué la Casa para el nombre del Señor, el Dios de Israel,
6:11 y allí he puesto el Arca donde
se encuentra la Alianza que el Señor concluyó con los israelitas".
La
súplica de Salomón
1
Reyes 8, 22-53
6:12
Salomón, puesto de pie ante el altar del Señor, frente a toda
la asamblea de Israel, extendió las manos.
6:13 Porque él había hecho
un estrado de bronce, de dos metros y medio de largo, dos y medio de ancho,
y uno y medio de alto, y lo había colocado en medio del atrio. Salomón
subió al estrado, se arrodilló frente a toda la asamblea de
Israel, extendió sus manos hacia el cielo
6:14 y dijo: "Señor, Dios
de Israel, ni en el cielo ni en la tierra hay un Dios como tú, que
mantienes la Alianza y eres fiel con tus servidores, cuando caminan delante
de ti de todo corazón.
6:15 Tú has cumplido, en favor
de mi padre David, la promesa que le habías hecho, y hoy mismo has
realizado con tu mano lo que había dicho tu boca.
6:16 Y ahora, Señor,
Dios de Israel, cumple en favor de tu servidor David, mi padre, la promesa
que le hiciste, diciendo: 'Nunca te faltará un descendiente que esté
sentado delante de mí en el trono de Israel, con tal que tus hijos
vigilen su conducta, caminando conforme a mi Ley, como has caminado tú'.
6:17 Y ahora, Dios de Israel, que se verifique
la promesa que hiciste a mi padre, tu servidor David.
6:18 Pero, ¿es
posible que Dios habite realmente con los hombres en la tierra? Si el cielo
y lo más alto del cielo no pueden contenerte, ¡cuánto
menos esta Casa que yo he construido!
6:19 No obstante, Señor, Dios mío,
vuelve tu rostro hacia la oración y la súplica de tu servidor,
y escucha el clamor y la oración que te dirige tu servidor.
6:20 Que tus ojos estén
abiertos día y noche sobre esta Casa, sobre el lugar del que dijiste
que allí residiría tu Nombre.
¡Escucha la oración que tu servidor dirige hacia este lugar!
6:21 ¡Escucha la súplica
y la oración que tu servidor y tu pueblo Israel dirijan hacia este
lugar! ¡Escucha desde tu morada en el cielo, escucha y perdona!
6:22 Cuando un hombre peque contra su
prójimo, si se lo obliga a prestar el juramento imprecatorio, y él
viene a pronunciar la imprecación sobre tu altar, en esta Casa,
6:23 escucha tú desde el cielo,
actúa y juzga a tus servidores: castiga al culpable, dándole
su merecido, y absuelve al inocente, tratándolo según su justicia.
6:24 Cuando tu pueblo Israel sea derrotado
por el enemigo por haber pecado contra ti, si ellos se convierten y celebran
tu Nombre, si oran y suplican delante de ti en esta Casa,
6:25 escucha tú desde el cielo:
perdona el pecado de tu pueblo Israel y tráelo de nuevo a la tierra
que les diste a ellos y a sus padres.
6:26 Cuando el cielo se cierre y no haya
lluvia, porque ellos pecaron contra ti, si oran hacia este lugar, si celebran
tu Nombre y se convierten de su pecado, porque tú los humillaste,
6:27 escucha tú desde el cielo:
perdona el pecado de tus servidores y de tu pueblo Israel, mostrándoles
el buen camino que deben seguir, y envía lluvia a la tierra que diste
en herencia a tu pueblo.
6:28 Cuando haya hambre en el país,
o haya peste, quemazón o plaga en los sembrados, langosta o pulgón;
cuando el enemigo lo tenga sitiado en alguna de sus ciudades, o sobrevenga
un flagelo o una epidemia,
6:29 cualquiera sea la oración
o la súplica que te dirija un miembro de tu pueblo Israel, sintiéndose
tocado por su desgracia y su dolor, y con las manos extendidas hacia esta
Casa,
6:30 escúchalas tú desde
el cielo, desde el lugar donde habitas; escucha y perdona a cada uno según
su conducta, tú que conoces su corazón, porque sólo tú
conoces el corazón de los humanos.
6:31 Así los israelitas sentirán
temor de ti y seguirán tus caminos, mientras vivan en el suelo que
diste a sus padres.
6:32 También al extranjero, que
no pertenece a tu pueblo Israel, y llegue de un país lejano a causa
de tu gran Nombre, de tu mano poderosa y de tu brazo extendido, si él
viene a orar hacia esta Casa,
6:33 escucha tú desde el cielo,
desde el lugar donde habitas, y concede al extranjero todo lo que te pida.
Así todos los pueblos de la tierra conocerán tu Nombre, sentirán
temor de ti como tu pueblo Israel, y sabrán que esta Casa, que yo he
construido, es llamada con tu Nombre.
6:34 Cuando tu pueblo salga a combatir
contra sus enemigos, por el camino que tú le señales, si ellos
oran al Señor vueltos hacia la ciudad que tú has elegido y hacia
la Casa que yo edifiqué para tu Nombre,
6:35 escucha tú desde el cielo
esa oración y esa súplica, y hazles justicia.
6:36 Cuando pequen contra ti porque no
hay hombre que no peque y tú, irritado contra ellos, los pongas a
merced del enemigo, y sus vencedores los lleven cautivos a un país
enemigo, próximo o lejano,
6:37 si en el país al que han sido
deportados reflexionan y se convierten, si en el país de sus vencedores
te suplican, diciendo: '¡Hemos pecado, somos culpables, hemos cometido
el mal!';
6:38 si en el país de los enemigos
que los hayan deportado se vuelven hacia ti de todo corazón y con toda
el alma, si te suplican en dirección al país que diste a sus
padres, a la ciudad que tú has elegido y a la Casa que yo edifiqué
para tu Nombre,
6:39 escucha tú desde el cielo,
desde el lugar donde habitas, esa oración y esa súplica, y hazles
justicia: perdona a tu pueblo los pecados que haya cometido contra ti.
6:40 Sí, Dios mío, que tus
ojos estén abiertos y tus oídos atentos a las súplicas
que se hagan en este lugar.
6:41 Y ahora, ¡levántate,
Señor Dios, entra en el lugar de tu Reposo, tú y tu Arca poderosa!
¡Que tus sacerdotes se revistan de la salvación y tus fieles
gocen de felicidad!
6:42 ¡Señor
Dios, no rechaces a tu Ungido, acuérdate de los favores concedidos
a David, tu servidor!"
Los
sacrificios de la Dedicación del Templo
1
Reyes 8, 62-66
7:1
Cuando Salomón terminó de orar, bajó fuego del cielo
y devoró el holocausto y los sacrificios.
La gloria del Señor llenó la Casa,
7:2 y los sacerdotes no podían
entrar en ella, porque la gloria del Señor llenaba la Casa del Señor.
7:3 Todos los israelitas, al ver que bajaba
el fuego y que la gloria del Señor se posaba sobre la Casa, se postraron
con el rostro en tierra sobre el pavimento, mientras adoraban y celebraban
al Señor, "porque es bueno, porque es eterno su amor".
7:4 El rey y todo el pueblo ofrecieron
sacrificios delante del Señor.
7:5 El rey Salomón ofreció
en sacrificio 22.000 bueyes y 20.0000 carneros. Fue así como el rey
y todo el pueblo dedicaron la Casa de Dios.
7:6 Los sacerdotes ocupaban sus puestos,
y los levitas tocaban los instrumentos musicales que había hecho el
rey David para celebrar al Señor, "porque es eterno su amor".
Mientras el mismo David alababa a Dios por medio de ellos, los sacerdotes
tocaban las trompetas en el lado opuesto y todo el pueblo permanecía
de pie.
7:7 Salomón consagró el
centro del atrio que está delante de la Casa del Señor, ofreciendo
allí los holocaustos y la grasa de los sacrificios de comunión,
porque el altar de bronce que él había hecho no podía
contener los holocaustos, la oblación y la grasa de los sacrificios.
7:8 En aquella ocasión, Salomón,
y con él todo Israel, celebró la Fiesta durante siete días.
Se congregó una asamblea inmensa, venida desde la Entrada de Jamat
hasta el Torrente de Egipto.
7:9 Al octavo día, tuvo lugar una
asamblea solemne, porque habían celebrado la dedicación del
altar durante siete días y la Fiesta durante otros siete días.
7:10 El día veintitrés del
séptimo mes, Salomón despidió al pueblo y ellos se fueron
a sus campamentos, con el corazón desbordante de alegría por
el bien que el Señor había hecho a David, a Salomón y
a su pueblo Israel.
Nueva
aparición del Señor a Salomón
1
Reyes 9, 1-9
7:11
Salomón terminó la Casa del Señor y la casa del rey,
llevando así a cabo todo lo que se había propuesto hacer para
la Casa del Señor y para su propia casa.
7:12 Entonces el Señor se apareció
a Salomón durante la noche y le dijo: "He oído tu oración
y me he elegido este lugar como Templo para los sacrificios.
7:13 Cuando yo cierre el cielo y no haya
lluvia, cuando ordene a la langosta que devore el país, cuando envíe
a mi pueblo la peste,
7:14 si mi pueblo, el que es llamado con
mi Nombre, se humilla y suplica, si busca mi rostro y se convierte de sus
malos caminos, yo escucharé desde el cielo, perdonaré su pecado
y haré que su país se restablezca.
7:15 A partir de ahora, mis ojos estarán
abiertos y mis oídos atentos a la súplica que se haga en este
lugar.
7:16 Y a partir de ahora, yo he elegido
y consagrado esta Casa, a fin de que mi Nombre resida en ella para siempre:
mis ojos y mi corazón estarán allí todos los días.
7:17 En cuanto a ti, si caminas en mi
presencia como lo hizo tu padre David, practicando todo lo que te mandado,
observando mis preceptos y mis leyes,
7:18 entonces yo mantendré
tu trono real, como se lo aseguré a tu padre David, cuando dije: 'Nunca
te faltará un descendiente que gobierne Israel'.
7:19 Pero si defeccionan y abandonan los
preceptos y mandamientos que puse delante de ustedes, si van a servir a otros
dioses y se postran delante de ellos,
7:20 entonces los arrancaré de
mi suelo, el que yo les he dado, arrojaré lejos de mi presencia esta
Casa que consagré a mi Nombre, y la convertiré en objeto de
burla y de irrisión entre todos los pueblos.
7:21 Y esta Casa, que fue tan magnífica,
será motivo de estupor para todo el que pase junto a ella, a tal punto
que se preguntará: '¿Por qué el Señor ha tratado
así a este país y a esta Casa?'
7:22 Y se responderá: 'Porque abandonaron
al Señor, el Dios de sus padres, que los había hecho salir de
Egipto, y porque siguieron a otros dioses, se postraron delante de ellos y
los sirvieron: por eso el Señor atrajo sobre ellos esta calamidad'".
Las
construcciones de Salomón
1
Reyes 9, 10-14
8:1
Al cabo de los veinte años que tardó Salomón en construir
la Casa del Señor y su propia casa,
8:2 él reconstruyó las ciudades
que le había dado Jirám y estableció en ellas a los israelitas.
8:3 Luego se dirigió a Jamat de
Sobá y se apoderó de ella.
8:4 Reconstruyó Tadmor en el desierto,
como asimismo todos los centros de aprovisionamiento que había edificado
en Jamat.
8:5 Reconstruyó Bet Jorón
de Arriba y Bet Jorón de Abajo plazas fuertes con muros, puertas y
cerrojos
8:6 y también Baalat, todos los
centros de aprovisionamiento que tenía Salomón, todas las ciudades
para los carros de guerra y la caballería, y todas las demás
construcciones que Salomón quiso levantar en Jerusalén, en el
Líbano y en todo el país sometido a su dominio.
El
reclutamiento de trabajadores
1
Reyes 9, 15-25
8:7
A los sobrevivientes de los hititas, los amorreos, los perizitas, los jivitas
y los jebuseos, que no pertenecían a Israel
8:8 es decir, a sus descendientes,
que habían quedado después de ellos en el país, porque
los israelitas no los habían exterminado Salomón les impuso
trabajos serviles hasta el día de hoy.
8:9 Pero no sometió a esclavitud
a ningún israelita, sino que a ellos los empleó como hombres
de guerra, jefes de sus escuderos y comandantes de sus carros de guerra y
su caballería.
8:10 Los supervisores de los capataces
puestos por Salomón eran doscientos cincuenta hombres, que dirigían
al personal.
El
traslado de la hija del Faraón
1
Reyes 9, 24
8:11
Salomón hizo subir a la hija del Faraón desde la Ciudad de David
a la casa que había edificado para ella, porque él decía:
"Mi mujer no puede habitar en la casa de David, el rey de Israel, ya
que los lugares donde ha entrado el Arca del Señor son sagrados".
La
organización del culto
1
Reyes 9, 25
8:12
Entonces Salomón comenzó a ofrecer holocaustos al Señor
sobre el altar que había erigido ante el vestíbulo del Templo.
8:13 Según el
rito de cada día, ofrecía lo que había mandado Moisés
para los sábados,
los novilunios
y las tres solemnidades anuales,
a saber: la fiesta de los Ácimos, la fiesta de las Semanas y la fiesta
de las Chozas.
8:14 Además,
conforme a las disposiciones de su padre David,
asignó a las clases sacerdotales sus respectivas funciones; estableció
en sus cargos a los levitas, para cantar alabanzas y oficiar en presencia
de los sacerdotes, según el rito de cada día; y a los porteros,
según sus clases, los encargó de cada una de las puertas, porque
así lo había mandado David, el hombre de Dios.
8:15 Ellos no se apartaron en nada de
lo mandado por el rey en lo referente a los sacerdotes y a los levitas, ni
tampoco en lo concerniente a los tesoros.
8:16 Así se llevó a cabo
toda la obra de Salomón, desde el día en que se pusieron los
cimientos de la Casa del Señor hasta su terminación. La Casa
del Señor quedó totalmente concluida.
La
flota de Salomón
1
Reyes 9, 26-28
8:17
Entonces Salomón se dirigió a Esión Guéber y a
Elat, a orillas del mar, en el país de Edóm.
8:18 Jirám, por medio de sus servidores,
le envió una flota y algunos marineros, buenos conocedores del mar.
Ellos fueron a Ofir con los servidores de Salomón, y trajeron de allí
cuatrocientos talentos de oro, que entregaron al rey Salomón.
La
visita de la reina de Sabá
1
Reyes 10, 1-13
9:1
La reina de Sabá
oyó hablar de la fama de Salomón, y fue a ponerlo a prueba,
proponiéndole unos enigmas. Llegó a Jerusalén con un
séquito imponente, con camellos cargados de perfumes, de gran cantidad
de oro y de piedras preciosas. Cuando se presentó ante Salomón,
le expuso todo lo que tenía pensado decirle.
9:2 Salomón respondió a
todas sus preguntas: no hubo para él ninguna cuestión tan oscura
que no se la pudiera explicar.
9:3 Cuando la reina vio toda la sabiduría
de Salomón, las casa que había construido,
9:4 los manjares de su mesa, los aposentos
de sus servidores, el porte y la librea de sus camareros y de sus coperos,
y los holocaustos que ofrecía en la Casa del Señor, se quedó
sin aliento
9:5 y dijo al rey: "¡Realmente
era verdad lo que había oído decir en mi país acerca
de ti y de tu sabiduría!
9:6 Yo no lo quería creer, sin
venir antes a verlo con mis propios ojos. Pero ahora compruebo que no me habían
contado ni siquiera la mitad: el cúmulo de tu sabiduría supera
la fama que llegó a mis oídos.
9:7 ¡Felices tus mujeres, y felices
también estos servidores tuyos, que están constantemente delante
de ti, escuchando tu sabiduría!
9:8 ¡Y bendito sea el Señor,
tu Dios, que te ha mostrado su favor, poniéndote sobre su trono como
rey, al servicio del Señor, tu Dios! ¡Sí, por su amor
a Israel, y a fin de hacerlo subsistir para siempre, tu Dios te ha puesto
como rey al frente de ellos, para que ejercieras el derecho y la justicia!"
9:9 La reina regaló
al rey ciento veinte talentos de oro, una enorme cantidad de perfumes y piedras
preciosas; nunca más hubo tantos perfumes como los que la reina de
Sabá dio al rey Salomón.
9:10 Los servidores de Jirám y
de Salomón, que habían traído el oro de Ofir, trajeron
también madera de sándalo y piedras preciosas.
9:11 Con la madera de sándalo,
el rey hizo unos tablados para la Casa del Señor y para la casa del
rey, y también cítaras y arpas para los músicos. Nunca
se había visto nada semejante en el país de Judá.
9:12 Por su parte, el rey Salomón
dio a la reina de Sabá todo lo que a ella se le ocurrió pedir,
mucho más de lo que ella misma había traído al rey. Después,
la reina emprendió el camino de regreso a su país, acompañada
de su séquito.
Las
riquezas de Salomón
1
Reyes 10, 14-25
9:13
El peso del oro que recibía Salomón en un solo año ascendía
a seiscientos sesenta y seis talentos.
9:14 sin contar lo que aportaba el tráfico
de los viajantes y mercaderes. Todos los reyes de Arabia y los gobernadores
del país llevaban oro y plata a Salomón.
9:15 El rey Salomón hizo doscientos
grandes escudos de oro trabajado a martillo, empleando para cada uno seiscientos
siclos de oro,
9:16 y trescientos escudos más
pequeños, también de oro trabajado a martillo, empleando para
cada uno trescientos siclos de oro. Luego el rey los ubicó en la sala
llamada Bosque del Líbano.
9:17 El rey hizo, además, un gran
trono de marfil, al que recubrió de oro puro.
9:18 El trono tenía seis gradas,
una plataforma de oro, unos sostenes, y brazos a ambos lados del asiento;
junto a los brazos había dos leones de pie,
9:19 y otros doce leones de pie sobre
las seis gradas, a uno y otro lado. En ningún reino se había
hecho nada igual.
9:20 Toda la vajilla del rey Salomón
era de oro, y todo el mobiliario de la sala llamada Bosque del Líbano,
de oro fino; no se usaba la plata, a la que en tiempos de Salomón no
se la tenía en cuenta para nada.
9:21 Porque el rey disponía de
una flota que iba a Tarsis con los servidores de Jirám, y una vez cada
tres años las naves de alta mar llegaban cargadas de oro, plata, marfil,
monos y pavos reales.
9:22 El rey Salomón
superó a todos los reyes de la tierra en riqueza y sabiduría.
9:23 Todos los reyes de la tierra trataban
de ver a Salomón para oír la sabiduría que Dios había
puesto en su corazón.
9:24 Y cada uno aportaba sus presentes:
objetos de plata y oro, trajes, armas, perfumes, caballos y mulas. Así,
año tras año.
La
caballería real
2
Crónicas 1, 14-17 / 1
Reyes 10, 26-29
9:25
Salomón llegó a tener cuatro mil caballerizas para los caballos
y los carros de guerra, y doce mil caballos,
que acantonó en las ciudades de guarnición y en Jerusalén,
junto a él.
9:26 Él dominaba
sobre todos los reyes, desde el Río hasta el país de los filisteos
y hasta la frontera de Egipto.
9:27 El rey hizo que
la plata fuera en Jerusalén tan común como las piedras,
y
que la madera de cedro fuera tan abundante como los sicomoros de la Sefelá.
9:28 Los caballos para Salomón
se importaban de Musrí y de todos los países.
Fin
del reinado de Salomón
1
Reyes 11, 41-43
9:29
El resto de los hechos de Salomón, desde el comienzo hasta el fin,
está escrito en las Crónicas del profeta Natán, en la
Profecía de Ajías, el silonita, y en las Visiones del vidente
Idó acerca de Jeroboám, hijo de Nebat.
9:30 Salomón reinó sobre
todo Israel, en Jerusalén, durante cuarenta años.
9:31 Luego se fue a descansar con sus
padres, y lo sepultaron en la Ciudad de David, su padre. Su hijo Roboám
reinó en lugar de él.
EL REINO DE JUDÁ HASTA EL EXILIO BABILÓNICO
La
asamblea de Siquém (933)
1
Reyes 12, 1-19
10:1
Roboám se dirigió a Siquém, porque allí había
ido todo Israel para proclamarlo rey.
10:2 Cuando se enteró Jeroboám,
hijo de Nebat que estaba todavía en Egipto, adonde había huido
del rey Salomón se volvió de Egipto.
10:3 Lo mandaron llamar, y él se
presentó con toda la asamblea de Israel. Entonces hablaron así
a Roboám:
10:4 "Tu padre hizo muy penoso nuestro
yugo. Alivia tú ahora la dura servidumbre y el penoso yugo que nos
impuso tu padre, y te serviremos".
10:5 Él les replicó: "Vuelvan
a verme dentro de tres días". Y el pueblo se retiró.
10:6 El rey Roboám fue a consultar
a los ancianos que habían asistido a su padre Salomón, cuando
este aún vivía, y les preguntó: "¿Qué
respuesta me aconsejan dar a este pueblo?"
10:7 Ellos le hablaron así: "Si
te comportas bien con este pueblo, si eres condescendiente con ellos y les
respondes con buenas palabras, serán siempre tus servidores".
10:8 Pero él desechó el
consejo que le habían dado los ancianos, y fue a consultar a los jóvenes
que se habían criado con él y lo servían como asistentes.
10:9 Les preguntó: "Y ustedes,
¿qué aconsejan? ¿Qué debemos responder a este
pueblo que me ha dicho: 'Alivia el yugo que nos impuso tu padre'?"
10:10 Los jóvenes que se habían
criado con él le dijeron: "Al pueblo que te ha dicho: 'Tu padre
nos impuso un yugo pesado, pero tú alívianos la carga', diles
esto: '¡Mi dedo meñique es más grueso que la cintura de
mi padre!
10:11 Si mi padre los cargó con
un yugo pesado, yo lo haré más pesado aún; si él
los castigó con látigos, yo usaré lonjas con puntas de
hierro'".
10:12 Al tercer día, Jeroboám
y todo el pueblo comparecieron ante Roboám, según lo que había
indicado el rey cuando dijo: "Vuelvan a verme al tercer día".
10:13 Pero el rey Roboám les respondió
duramente; desechó el consejo de los ancianos
10:14 y, siguiendo el consejo de los jóvenes,
les habló así: "Mi padre les impuso un yugo pesado, y yo
lo haré más pesado aún; si él los castigó
con látigos, yo usaré lonjas con puntas de hierro".
10:15 Así el rey no escuchó
al pueblo, porque este era el medio de que se valía Dios para cumplir
la palabra que él había dicho a Jeroboám, hijo de Nebat,
por boca de Ajías de Silo.
10:16 Y cuando todo
Israel vio que el rey no los había escuchado, el pueblo respondió:
"¿Qué parte tenemos nosotros con David? ¡No tenemos
herencia común con el hijo de Jesé! ¡A tus carpas, Israel!
¡Ahora, ocúpate de tu casa, David!"
10:17 Todo Israel se fue a sus campamentos,
pero Roboám siguió reinando sobre los israelitas que habitaban
en las ciudades de Judá.
10:18 El rey Roboám envió
a Adorám, el encargado del reclutamiento, pero los israelitas lo mataron
a pedradas. Y el mismo rey Roboám tuvo que subir precipitadamente a
su carro para huir a Jerusalén.
10:19 Fue así como Israel se rebeló
contra la casa de David hasta el día de hoy.