2° CRÓNICAS
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21:1
Josafat se fue a descansar con sus padres, y lo sepultaron con sus antepasados
en la Ciudad de David. Su hijo Jorám lo sucedió en el trono.
El
reinado de Jorám en Judá (848-841)
2
Reyes 8, 16-24
21:2
Jorám tenía seis hermanos, hijos de Josafat, que eran: Azarías,
Iejiel, Zacarías, Azariahu, Micael y Sefatías. Todos eran hijos
de Josafat, rey de Israel.
21:3 Su padre les había hecho muchos
regalos de oro, plata y objetos preciosos, además de algunas ciudades
fortificadas de Judá. Pero él había entregado el reino
a Jorám porque era el hijo mayor;
21:4 y cuando Jorám tomó
posesión del reino de su padre y se afianzó en el poder, degolló
a todos sus hermanos y a algunos de los jefes de Israel.
21:5 Jorám tenía treinta
y dos años cuando comenzó a reinar, y reinó ocho años
en Jerusalén.
21:6 Siguió el camino de los reyes
de Israel, conforme a lo que había hecho la casa de Ajab, porque se
había casado con una hija de Ajab; e hizo lo que es malo a los ojos
del Señor.
21:7 Pero el Señor
no quiso destruir a la casa de David, en razón de la alianza que había
concluido con él, y de la promesa que le había hecho de darles,
a él y a sus hijos, una lámpara para siempre.
La
rebelión de Edóm y de Libná
2
Reyes 8, 20-22
21:8
Durante el reinado de Jorám, Edóm se rebeló contra Judá,
y se instituyó un rey.
21:9 Entonces Jorám cruzó
la frontera con sus jefes y todos sus carros de guerra. Durante la noche atacó
a los edomitas que lo tenían cercado, a él y a los jefes de
los carros de guerra.
21:10 Sin embargo, Edóm se libró
de la dominación de Judá hasta el día de hoy. También
Libná se rebeló contra él en esa misma época,
porque él había abandonado al Señor, el Dios de sus padres.
Advertencia
del profeta Elías
21:11 Además, Jorám construyó
los lugares altos en las montañas de Judá, incitó a la
prostitución a los habitantes de Jerusalén e hizo extraviar
a Judá.
21:12 Entonces le llegó un escrito
del profeta Elías que decía: "Así habla el Señor,
el Dios de tu padre David: Tú no has seguido los caminos de tu padre
Josafat, ni los de Asá, rey de Judá,
21:13 sino que imitaste a los reyes de
Israel e incitaste a Judá y a los habitantes de Jerusalén a
que se prostituyeran como la familia de Ajab. También has asesinado
a tus hermanos, la familia de tu padre, que eran mejores que tú.
21:14 Por eso el Señor infligirá
un terrible castigo a tu pueblo, a tus hijos, a tus mujeres y a todos tus
bienes.
21:15 Tú mismo padecerás
muchas dolencias, y una enfermedad maligna te irá carcomiendo las entrañas
día tras día".
Fin
del reinado de Jorám
2
Reyes 8, 23-24
21:16
El Señor excitó contra Jorám la hostilidad de los filisteos
y de los árabes vecinos de los cusitas,
21:17 que atacaron a Judá, la invadieron
y se apoderaron de todos los tesoros que había en el palacio real,
y también de sus hijos y de sus mujeres; solamente le quedó
Ocozías, que era el menor de sus hijos.
21:18 Por último, el Señor
lo hirió con una enfermedad incurable del vientre.
21:19 Y después de un tiempo, al
cabo de dos años, la enfermedad le carcomió las entrañas,
y murió en medio de terribles dolores. Su pueblo no quemó perfumes
por él, como había hecho por sus padres.
21:20 Tenía treinta y dos años
cuando comenzó a reinar, y reinó ocho años en Jerusalén.
Se fue sin que lo lloraran, y lo sepultaron en la Ciudad de David, pero no
en los sepulcros de los reyes.
El
reinado de Ocozías en Judá (841)
2
Reyes 8, 25-29
22:1
Los habitantes de Jerusalén proclamaron rey en lugar de Jorám
a Ocozías, su hijo menor, porque la banda que invadió el campamento
con los árabes había asesinado a todos los hijos mayores. Así
reinó Ocozías, hijo de Jorám, rey de Judá.
22:2 Ocozías tenía cuarenta
y dos años cuando comenzó a reinar, y reinó un solo año
en Jerusalén. Su madre se llamaba Atalía, y era hija de Omrí.
22:3 Él también siguió
los caminos de la casa de Ajab, porque su madre lo instigaba a cometer el
mal.
22:4 Hizo lo que es malo a los ojos del
Señor, como los de la familia de Ajab, porque después de la
muerte de su padre, ellos fueron sus consejeros para ruina de él.
22:5 Por consejo de ellos, fue con Jorám,
hijo de Ajab, rey de Israel, a combatir contra Jazael, rey de Arám,
en Ramot de Galaad. Los arameos hirieron a Jorám,
22:6 y este volvió a Izreel para
hacerse curar de las heridas que le habían infligido en Ramot, en la
batalla contra Jazael, rey de Arám.
El
asesinato de Ocozías
2
Reyes 9, 27-29
Ocozías,
hijo de Jorám, rey de Judá, bajó a Izreel para visitar
a Jorám, hijo de Ajab, que se encontraba enfermo.
22:7 Esta visita a Jorám estaba
dispuesta por Dios para ruina de Ocozías. Porque cuando llegó,
salió con Jorám a luchar contra Jehú, hijo de Nimsí,
a quien el Señor había ungido para extirpar la casa de Ajab.
22:8 Mientras Jehú hacía
justicia con la familia de Ajab, se encontró con los jefes de Judá
y con los hijos de los hermanos de Ocozías, que estaban a su servicio,
y los mató.
22:9 Después buscó a Ocozías,
y lo capturaron en Samaría, donde se había ocultado. Luego lo
llevaron a la presencia de Jehú y lo mataron. Pero le dieron sepultura,
porque decían: "Es el hijo de Josafat, el que buscó al
Señor de todo corazón".
El
crimen y el interregno de Atalía en Judá (841-835)
2
Reyes 11, 1-3
En
la familia de Ocozías no quedó nadie capaz de reinar.
22:10 Atalía, la madre de Ocozías,
al ver que había muerto su hijo, comenzó a exterminar todo el
linaje real de la tribu de Judá.
22:11 Pero Josebá, hija del rey,
tomó a Joás, hijo de Ocozías, lo sacó de en medio
de los hijos del rey que iban a ser masacrados, y lo puso con su nodriza en
la sala que servía de dormitorio. Josebá, hija del rey Jorám,
esposa del sacerdote Iehoiadá y hermana de Ocozías, lo ocultó
a los ojos de Atalía y no lo mataron.
22:12 Así estuvo con ellos seis
años en la Casa de Dios, mientras Atalía reinaba sobre el país.
La
conjuración contra Atalía y la entronización de Joás
2
Reyes 11, 4-12
23:1
Al séptimo año, Iehoiadá se armó de valor y reunió
a los centuriones: a Azarías, hijo de Ierojám, a Ismael, hijo
de Iehojanán, a Azarías, hijo de Obed, a Maaseías, hijo
de Adaías, y a Elisafat, hijo de Zicrí. Hizo un pacto con ellos,
23:2 y recorrieron todo el territorio
de Judá congregando a los levitas de todas las ciudades y a los jefes
de familia de Israel. Cuando llegaron a Jerusalén,
23:3 toda la asamblea selló una
alianza con el rey en la Casa de Dios.
Iehoiadá les dijo: "Aquí está el hijo del rey. Él
debe reinar, como lo dijo el Señor acerca de los descendientes de David.
23:4 Ustedes harán lo siguiente:
un tercio de ustedes, los sacerdotes y levitas que entran de servicio el día
sábado, montarán guardia en las puertas;
23:5 otro tercio ocupará la casa
del rey, y el otro tercio se quedará en la puerta del Fundamento. Mientras
tanto, todo el pueblo permanecerá en los atrios de la Casa del Señor.
23:6 Que nadie entre en la Casa del Señor,
fuera de los sacerdotes y levitas que estén de servicio. Ellos podrán
entrar, porque están consagrados. Pero todo el pueblo observará
las prescripciones del Señor.
23:7 Los levitas formarán un círculo
alrededor del rey, con las armas en la mano. Cualquiera que intente penetrar
en el Templo, morirá. Permanezcan junto al rey dondequiera que vaya".
23:8 Los levitas y todo Judá ejecutaron
exactamente lo que les había ordenado el sacerdote Iehoiadá.
Cada uno de ellos tomó a sus hombres los que entraban de servicio
y los que eran relevados el día sábado porque el sacerdote
Iehoiadá no había exceptuado a ninguna de las clases.
23:9 El sacerdote Iehoiadá entregó
a los centuriones las lanzas, los escudos y los broqueles del rey David, que
estaban en la Casa de Dios.
23:10 Luego apostó a toda la tropa,
cada uno con una jabalina en la mano, desde el lado sur hasta el lado norte
de la Casa, delante del altar y delante de la Casa, para formar un círculo
alrededor del rey.
23:11 Entonces hicieron salir al hijo
del rey, le impusieron la diadema y el Testimonio, lo proclamaron rey, y Iehoiadá
y sus hijos lo ungieron, aclamando: "¡Viva el rey!"
La
muerte de Atalía
2
Reyes 11, 13-20
23:12
Atalía oyó el griterío de la gente que corría
y aclamaba al rey, y se dirigió hacia la Casa del Señor, donde
estaba el pueblo.
23:13 Y al ver al rey de pie sobre el
estrado, junto a la entrada, a los jefes y las trompetas junto al rey, a todo
el pueblo que estaba de fiesta y tocaba las trompetas, y a los cantores que
dirigían las aclamaciones con sus instrumentos musicales, rasgó
sus vestiduras y gritó: "¡Traición! ¡Traición!"
23:14 Entonces el sacerdote Iehoiadá
impartió órdenes a los centuriones encargados de la tropa, diciéndoles:
"¡Háganla salir de entre las filas! Si alguien la sigue,
que sea pasado al filo de la espada". Porque el sacerdote había
dicho: "No la maten en la Casa del Señor".
v15 La llevaron a empujones, y por la entrada de la puerta de los Caballos
llegó a la casa del rey; allí la mataron.
23:16 Iehoiadá selló una
alianza entre el Señor, el rey y todo el pueblo, comprometiéndose
este a ser el pueblo del Señor.
23:17 Luego, todo el pueblo se dirigió
al templo de Baal, lo derribó y destrozó sus altares y sus imágenes.
Y a Matán, el sacerdote de Baal, lo mataron delante de los altares.
23:18 Iehoiadá estableció
puestos de guardia en la Casa del Señor, a las órdenes de los
sacerdotes que David había distribuido en la Casa del Señor,
para ofrecer holocaustos al Señor como está escrito en la Ley
de Moisés con alegría y con cantos, según las prescripciones
de David.
23:19 Puso porteros en las puertas de
la Casa del Señor, para que no entrara absolutamente nada impuro.
23:20 Después reunió a los
centuriones, a los dignatarios, a las autoridades del pueblo y a toda la gente
del país; hizo descender de la Casa del Señor al rey, y entraron
en la casa del rey por la puerta Alta. Allí hicieron sentar al rey
en el trono real.
23:21 Toda la gente del país se
alegró y la ciudad permaneció en calma. A Atalía la habían
pasado al filo de la espada.
El
reinado de Joás en Judá (835-796)
2
Reyes 12, 1-4
24:1
Joás tenía siete años cuando inició su reinado,
y reinó cuarenta años en Jerusalén. Su madre se llamaba
Sibia, y era de Berseba.
24:2 Joás hizo lo que es recto
a los ojos del Señor mientras vivió el sacerdote Iehoiadá.
24:3 Este lo hizo casar con dos mujeres,
y él tuvo hijos e hijas.
La
restauración del Templo de Jerusalén
2
Reyes 12, 5-17
24:4
Después de esto, Joás resolvió restaurar la Casa del
Señor.
24:5 Reunió a los sacerdotes y
a los levitas, y les dijo: "Salgan todos los años por las ciudades
de Judá, y recojan dinero de todo Israel para restaurar la Casa de
nuestro Dios. Háganlo lo antes posible". Pero los levitas no se
apresuraron a hacerlo.
24:6 Entonces el rey llamó al Sumo
Sacerdote Iehoiadá y le preguntó: "¿Por qué
no les has insistido a los levitas para que traigan de Judá y de Jerusalén
las contribuciones que Moisés, el servidor de Dios, y la asamblea de
Israel prescribieron para la Carpa del Testimonio?
24:7 Porque Atalía, la impiedad
en persona, y sus secuaces han dejado deteriorar la Casa de Dios, y han destinado
al culto de los Baales las ofrendas consagradas a la Casa del Señor".
24:8 Entonces el rey ordenó que
se hiciera una cofre y se lo colocara junto a la puerta de la Casa del Señor,
en la parte exterior;
24:9 y se proclamó en Judá
y en Jerusalén que trajeran al Señor la contribución
que Moisés, el servidor de Dios, había impuesto a Israel en
el desierto.
24:10 Todos los jefes y el pueblo se alegraron,
y traían sus ofrendas y las echaban en el cofre hasta que se llenaba.
24:11 Cuando era el momento de llevar
el cofre a la administración real por medio de los levitas, si veían
que había mucho dinero venía el secretario del rey y el inspector
del Sumo Sacerdote, vaciaban el cofre para retirar el dinero y luego lo volvían
a colocar en su lugar. Así se hacía cada día, y se reunía
mucho dinero.
24:12 El rey y Iehoiadá se lo entregaban
a los encargados de las obras de la Casa del Señor, y estos contrataban
albañiles y carpinteros para restaurar la Casa del Señor, y
también herreros y fundidores de bronce para repararla.
24:13 Cuando los obreros pusieron manos
a la obra, el trabajo fue progresando hasta que la Casa de Dios quedó
restaurada y consolidada.
24:14 Y una vez terminada la obra, trajeron
el resto del dinero al rey y a Iehoiadá, a fin de que se fabricaran
utensilios para la Casa del Señor: recipientes para el uso litúrgico
y para los holocaustos, vasos y objetos de oro y plata. Mientras vivió
Iehoiadá se ofrecieron continuamente holocaustos en la Casa del Señor.
La
apostasía de Joás y asesinato de Zacarías
24:15 Iehoiadá envejeció
y murió colmado de días, cuando tenía ciento treinta
años.
24:16 Lo sepultaron junto a los reyes,
en la Ciudad de David, porque había obrado bien en Israel en lo que
respecta a Dios y a su Casa.
v17 Después de la muerte de Iehoiadá, los jefes de Judá
fueron a postrarse delante del rey, y este se dejó llevar por sus palabras.
24:18 Entonces abandonaron la Casa del
Señor, el Dios de sus padres, y rindieron culto a los postes sagrados
y a los ídolos. Por este pecado, se desató la indignación
del Señor contra Judá y Jerusalén.
24:19 Les envió profetas que dieron
testimonio contra ellos, para que se convirtieran al Señor, pero no
quisieron escucharlos.
24:20 El espíritu de Dios revistió
a Zacarías, hijo del sacerdote Iehoiadá, y este se presentó
delante del pueblo y les dijo: "Así habla Dios: ¿Por qué
quebrantan los mandamientos del Señor? Así no conseguirán
nada. ¡Por haber abandonado al Señor, él los abandonará
a ustedes!"
24:21 Ellos se confabularon
contra él, y por orden del rey lo apedrearon
en el atrio de la Casa del Señor.
24:22 El rey Joás no se acordó
de la fidelidad que le había profesado Iehoiadá, padre de Zacarías,
e hizo matar a su hijo, el cual exclamó al morir: "¡Que
el Señor vea esto y les pida cuenta!"
La
invasión aramea y asesinato de Joás
2
Reyes 12, 18-22
24:23
Al comenzar el año, el ejército de los arameos subió
a combatir contra Joás. Invadieron Judá y Jerusalén,
ejecutaron a todos los jefes que había en el pueblo, y enviaron el
botín al rey de Damasco.
24:24 Aunque el ejército de Arám
había venido con pocos hombres, el Señor entregó en sus
manos a un ejército mucho más numeroso, por haberlo abandonado
a él, el Dios de sus padres. De esta manera, los arameos hicieron justicia
con Joás,
24:25 y cuando se fueron, lo dejaron gravemente
enfermo. Sus servidores tramaron una conspiración contra él
para vengar la sangre del hijo del sacerdote Iehoiadá, y lo mataron
cuando estaba en su lecho. Así murió, y fue sepultado en la
Ciudad de David, pero no en el sepulcro de los reyes.
24:26 Los conjurados fueron Zabad, hijo
de Simat, la amonita, y Jozabad, hijo de Simrit, la moabita.
24:27 Todo lo que se refiere a sus hijos,
a los numerosos oráculos pronunciados contra él y a la restauración
de la Casa de Dios, está escrito en el Comentario al libro de los Reyes.
Su hijo Amasías reinó en lugar de él.
El
reinado de Amasías en Judá (811-782)
2
Reyes 14, 1-6
25:1
Amasías tenía veinticinco años cuando comenzó
a reinar, y reinó veintinueve años en Jerusalén. Su madre
se llamaba Iehoadán, y era de Jerusalén.
25:2 Él hizo lo que es recto a
los ojos del Señor, aunque no de todo corazón.
25:3 Cuando su poder real quedó
plenamente afianzado, mató a los servidores que habían dado
muerte al rey, su padre.
25:4 Pero no hizo morir
a los hijos de ellos, cumpliendo lo que está escrito en la Ley, en
el libro de Moisés, donde el Señor prescribió lo siguiente:
"Los padres no morirán por las culpas de los hijos, ni los hijos
por las de los padres, sino que cada uno morirá por su propio pecado".
La
victoria de Amasías sobre Edóm
2
Reyes 14, 7-16
25:5
Amasías reunió a la gente de Judá y puso al frente de
todo Judá y de Benjamín, agrupados por familias, jefes de mil
y de cien hombres. Registró a los que tenían más de veinte
años, y comprobó que había trescientos mil guerreros
aptos para salir en campaña, armados de lanza y escudo.
25:6 Luego reclutó cien mil mercenarios
de Israel, por cien talentos de plata.
25:7 Pero un hombre de Dios se presentó
ante él y le dijo: "Que no vaya contigo, rey, un ejército
de Israel, porque el Señor no está con Israel, con esos efraimitas.
25:8 Si ellos te acompañan, por
más que luches valerosamente, Dios te hará caer ante el enemigo.
Porque es Dios el que tiene poder para socorrer y derribar".
25:9 Pero Amasías dijo al hombre
de Dios: "¿Y qué pasa con los cien talentos de plata que
entregué a la tropa de Israel?" El hombre de Dios respondió:
"El Señor puede darte mucho más".
25:10 Entonces Amasías licenció
a la tropa que había venido de Efraím, para que se fueran a
su tierra. Ellos se indignaron contra Judá y volvieron enfurecidos
a su tierra.
25:11 Amasías
se sintió fuerte y avanzó al frente de sus tropas hasta el valle
de la Sal, donde mató a diez mil hombres de Seír.
25:12 Los hombres de Judá capturaron
vivo a otros diez mil y los llevaron hasta la cumbre de La Roca. Desde allí
los despeñaron, y todos murieron destrozados.
25:13 Mientras tanto, las tropas que Amasías
había despedido para que no fueran con él a la guerra, invadieron
las ciudades de Judá, desde Samaría hasta Bet Jorón,
y mataron a tres mil personas, recogiendo además un gran botín.
La
infidelidad de Amasías
25:14 Después que Amasías
volvió de derrotar a los edomitas, introdujo a los dioses de los habitantes
de Seír y los tomó como propios, se postró delante de
ellos y les quemó incienso.
25:15 Entonces la ira del Señor
se encendió contra Amasías y le envió un profeta para
decirle: "¿Por qué has buscado a los dioses de esa gente,
que no han podido salvar a su pueblo de tus manos?"
25:16 Mientras el profeta le estaba hablando,
Amasías le replicó: "¿Quién te ha nombrado
consejero del rey? ¡No insistas! ¿O quieres que te maten?"
El profeta desistió, no sin antes decir: "Yo sé que Dios
ha decidido destruirte, por haber hecho esto y no haber escuchado mi consejo".
La
derrota de Amasías frente a Israel
2
Reyes 14, 7-16
25:17
Después de hacerse aconsejar, Amasías, rey de Judá, envió
mensajeros a Joás, hijo de Joacaz, hijo de Jehú, rey de Israel,
para decirle: "¡Ven a enfrentarte conmigo cara a cara!"
25:18 Pero Joás, rey de Israel,
mandó a decir a Amasías, rey de Judá: "El cardo
del Líbano mandó a decir al cedro del Líbano: Dale tu
hija por esposa a mi hijo. Pero un animal salvaje del Líbano pasó
y pisoteó el cardo.
25:19 Tú dices: 'He derrotado a
Edóm', y por eso tu corazón se ha engreído y se gloría.
¡Quédate ahora en tu casa! ¿Para qué comprometerte
en una guerra desastrosa y sucumbir, tú y Judá contigo?"
25:20 Amasías no hizo caso, porque
Dios así lo había dispuesto, para entregarlo en manos de Joás
por haber venerado a los dioses de Edóm.
25:21 Entonces subió Joás,
rey de Israel, y se enfrentaron él y Amasías, rey de Judá,
en Bet Semes de Judá.
25:22 Judá cayó derrotado
ante Israel, y cada uno huyó a su carpa.
25:23 Joás, rey de Israel, tomó
prisionero en Bet Semes a Amasías, hijo de Joás, hijo de Ocozías,
rey de Judá. Lo llevó a Jerusalén y abrió una
brecha de doscientos metros en el muro de Jerusalén, desde la puerta
de Efraím hasta la puerta del Ángulo.
25:24 Se apoderó de todo el oro
y la plata y de todos los objetos que se hallaban en la Casa de Dios, al cuidado
de Obededóm; se llevó los tesoros de la casa del rey y algunos
rehenes, y se volvió a Samaría.
Fin
del reinado de Amasías
2
Reyes 14, 17-22
25:25
Amasías, hijo de Joás, rey de Judá, vivió quince
años después de la muerte de Joás, hijo de Joacaz, rey
de Israel.
25:26 El resto de los hechos de Amasías,
desde el comienzo hasta el fin, ¿no está escrito en el Libro
de los reyes de Judá y de Israel?
25:27 A partir del momento en que Amasías
dejó de seguir al Señor, se urdió una conspiración
contra él en Jerusalén. Él huyó a Laquis, pero
lo hicieron perseguir hasta Laquis y allí le dieron muerte.
25:28 Después lo trasladaron sobre
unos caballos, y fue sepultado con sus padres en la Ciudad de David.