2° CRÓNICAS
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El
reinado de Ozías en Judá (781-740)
2
Reyes 14, 21-22 / 2
Reyes 15, 1-7
26:1
Todo el pueblo de Judá tomó a Ozías,
que tenía dieciséis años, y lo proclamaron rey en lugar
de su padre Amasías.
26:2 Él fue quien reconstruyó
Elat y la recuperó para Judá después de la muerte del
rey.
26:3 Ozías tenía dieciséis
años cuando comenzó a reinar, y reinó cincuenta y dos
años en Jerusalén. Su madre se llamaba Jecolías, y era
de Jerusalén.
26:4 Él hizo lo que es recto a
los ojos del Señor, tal como lo había hecho su padre Amasías.
26:5 Buscó a Dios durante la vida
de Zacarías, que lo había instruido en el temor de Dios, y mientras
buscó al Señor, Dios lo hizo prosperar.
Victorias
y poderío de Ozías
26:6 Ozías salió a combatir
contra los filisteos y derribó las murallas de Gat, de Iabné
y de Asdod. Después construyó fortalezas en Asdod y en la región
de los filisteos.
26:7 Dios lo ayudó contra los filisteos,
contra los árabes que habitaban en Gur Baal y contra los meonitas.
26:8 Los amonitas le pagaban tributo,
y su fama se extendió hasta las fronteras de Egipto, porque se había
hecho muy poderoso.
26:9 Además, construyó torres
en Jerusalén, en la puerta del Ángulo, en la puerta del Valle
y en la Esquina, y las fortificó.
26:10 También construyó
torres en el desierto y abrió muchas cisternas, porque tenía
abundante ganado en la llanura y en la meseta. Tenía además
labradores y viñadores en las montañas y en los viñedos,
ya que era amante de la agricultura.
26:11 Ozías tenía un ejército
equipado para la guerra y pronto para salir en campaña, agrupados según
el censo realizado por el escriba Ieiel y el secretario Maaseías. Este
ejército estaba a las órdenes de Jananías, uno de los
oficiales del rey.
26:12 Los jefes de familia que estaban
al frente de esos guerreros valerosos sumaban en total dos mil seiscientos.
26:13 Estos tenían bajo su mando
un ejército de trescientos siete mil quinientos soldados, capacitados
para ayudar valientemente al rey contra sus enemigos.
26:14 Ozías proveyó a todo
este ejército de escudos, lanzas, cascos, corazas, arcos y hondas.
26:15 Además, mandó construir
en Jerusalén máquinas de guerra ideadas por expertos, para ser
colocadas sobre las torres y los ángulos, a fin de arrojar flechas
y grandes piedras. Su fama se extendió hasta muy lejos, porque con
la ayuda extraordinaria de Dios llegó a hacerse fuerte.
El
pecado y el castigo de Ozías
26:16 Pero cuando se hizo fuerte, su corazón
se ensoberbeció hasta pervertirse, y se rebeló contra el Señor,
su Dios, entrando en el Templo del Señor para ofrecer incienso sobre
el altar de los perfumes.
26:17 Detrás de él entró
el sacerdote Azarías con otros ochenta sacerdotes del Señor,
hombres valerosos,
26:18 los cuales se opusieron al rey Ozías,
diciéndole: "Ozías, no te corresponde a ti ofrecer incienso
al Señor, sino a los sacerdotes hijos de Aarón, que han sido
consagrados para quemar el incienso.
Aléjate del Santuario, porque te has rebelado, y eso no será
para ti un título de gloria a los ojos del Señor Dios".
26:19 Ozías, que tenía el
incensario en la mano para ofrecer el incienso, se enfureció contra
los sacerdotes. Pero en ese mismo momento le brotó lepra en su frente,
delante de los sacerdotes, en el Templo del Señor, junto al altar de
los perfumes.
26:20 El Sumo Sacerdote Azarías
y todos los demás sacerdotes, al volverse hacia él, vieron que
tenía lepra en la frente. Entonces lo expulsaron de allí, y
él mismo se apresuró a salir porque el Señor lo había
herido.
Fin
del reinado de Ozías / Azarías
2
Reyes 15, 5-7
26:21
El rey Ozías quedó leproso hasta el día de su muerte.
Tuvo que habitar en una casa apartada, porque estaba excluido de la Casa del
Señor a causa de su lepra. Su hijo Jotám estaba al frente del
palacio real y gobernaba a todo el pueblo del país.
26:22 El resto de los hechos de Ozías,
desde el comienzo hasta el fin, fue escrito por el profeta Isaías,
hijo de Amós.
26:23 Ozías se fue a descansar
con sus padres,
y lo sepultaron con ellos en el campo adyacente a la sepultura de los reyes,
porque dijeron: "Es un leproso". Su hijo Jotám reinó
en lugar de él.
El
reinado de Jotám en Judá (740-735)
2
Reyes 15, 32-38
27:1
Jotám
tenía
veinticinco años cuando comenzó a reinar, y reinó dieciséis
años en Jerusalén. Su madre se llamaba Ierusá y era hija
de Sadoc.
27:2 Él hizo lo que es recto a
los ojos del Señor, como había hecho su padre Ozías,
pero no entró en el Templo del Señor. Mientras tanto, el pueblo
seguía corrompiéndose.
27:3 Fue él quien construyó
la puerta superior de la Casa del Señor, e hizo muchas obras en el
muro del Ofel.
27:4 Construyó asimismo ciudades
en la montaña de Judá, y edificó fortines y torres en
los bosques.
27:5 Combatió contra el rey de
los amonitas y lo venció. Aquel año, los amonitas le entregaron
cien talentos de plata, diez mil medidas de trigo y diez mil de cebada. Lo
mismo le pagaron el segundo y el tercer año.
27:6 Jotám se hizo poderoso, porque
procedía rectamente ante el Señor, su Dios.
27:7 El resto de los hechos de Jotám,
sus guerras y sus proezas, están escritas en el Libro de los reyes
de Israel y de Judá.
27:8 Tenía veinticinco años
cuando comenzó a reinar, y reinó dieciséis años
en Jerusalén.
27:9 Jotám se fue a descansar con
sus padres, y lo sepultaron en la Ciudad de David. Su hijo Ajaz reinó
en lugar de él.
El
reinado de Ajaz en Judá (735-716)
2
Reyes 16, 1-4
28:1
Ajaz
tenía veinte años cuando comenzó a reinar, y reinó
dieciséis años en Jerusalén. Él no hizo lo que
es recto a los ojos del Señor, a diferencia de su padre David.
28:2 Siguió los caminos de los
reyes de Israel, e incluso hizo ídolos de metal fundido para los Baales.
28:3 Quemó incienso en el valle
de Ben Hinnóm e inmoló a sus hijos en el fuego, según
las costumbres abominables de las naciones que el Señor había
desposeído delante de los israelitas.
28:4 Ofreció sacrificios y quemó
incienso en los lugares altos, sobre las colinas y bajo todo árbol
frondoso.
La
invasión siro-efraimita
28:5 Entonces el Señor, su Dios,
lo entregó en manos del rey de los arameos. Estos lo derrotaron y capturaron
gran cantidad de prisioneros que fueron llevados a Damasco. También
fue entregado en manos del rey de Israel, que le infligió una gran
derrota:
28:6 Pécaj, hijo de Remalías,
mató en un solo día a ciento veinte mil hombres valientes de
Judá, porque habían abandonado al Señor, el Dios de sus
padres.
28:7 Zicrí, un hombre valiente
de Efraím, mató a Maaseías, hijo del rey, a Azricám,
mayordomo del palacio, y a Elcaná, que ocupaba el segundo lugar después
del rey.
28:8 Los israelitas capturaron doscientos
mil prisioneros entre las mujeres, los hijos y las hijas de sus hermanos;
también les arrebataron un enorme botín y se lo llevaron a Samaría.
El
reproche del profeta Obed a los israelitas
28:9 Había allí un profeta
del Señor, llamado Obed. Él salió al encuentro del ejército
que llegaba a Samaria y les dijo: "El Señor, el Dios de sus padres,
se enfureció contra Judá y lo entregó en manos de ustedes.
¡Pero ustedes los han masacrado con una furia tal que clama al cielo!
28:10 ¡Y ahora pretenden convertir
a los habitantes de Judá y de Jerusalén en esclavos y esclavas
de ustedes! ¿Acaso no son ustedes los verdaderos culpables delante
del Señor, su Dios?
28:11 Por eso, escúchenme y devuelvan
los prisioneros que han capturado entre sus hermanos, porque la ira del Señor
se ha encendido contra ustedes".
La
devolución de los prisioneros de Judá
28:12 Entonces Azarías, hijo de
Iojanám, Berequías, hijo de Mesilemot, Ezequías, hijo
de Salúm y Amasá, hijo de Jadlai que eran algunos de los jefes
de los efraimitas se levantaron contra los que regresaban de la expedición
28:13 y les dijeron: "¡No traigan
aquí a esos prisioneros, porque nos haríamos culpables delante
del Señor! Ustedes tratan de aumentar nuestros pecados y nuestras culpas,
siendo así que nuestra culpa es ya demasiado grande y la ira del Señor
pesa sobre Israel".
28:14 Los soldados abandonaron a los prisioneros
y el botín delante de los jefes y de toda la asamblea,
28:15 y algunos hombres, designados expresamente,
se hicieron cargo de los prisioneros: vistieron a los que estaban desnudos
con lo que habían recogido en el botín, les dieron ropa y calzado;
los alimentaron, les dieron de beber y los perfumaron. Finalmente, los llevaron
de vuelta, cargando sobre asnos a los que estaban débiles, y los condujeron
hasta Jericó, la ciudad de las Palmeras, junto a sus hermanos. Después
regresaron a Samaría.
El
recurso de Ajaz al rey de Asiria
28:16 En ese tiempo, el rey Ajaz mandó
a pedir auxilio a los reyes de Asiria.
28:17 Porque los edomitas habían
invadido de nuevo y derrotado a Judá, llevándose algunos prisioneros.
28:18 Los filisteos habían saqueado
las ciudades de la Sefelá y del Négueb de Judá, se habían
apoderado de Bet Semes, Aialón y Gederot, y también de Socó,
Timná y Guimzó, con sus respectivos poblados, estableciéndose
en ellas.
28:19 Así el Señor humillaba
a Judá por culpa de Ajaz, rey de Judá, que había fomentado
el desenfreno en Judá y se había rebelado contra el Señor.
28:20 Tiglat Piléser, rey de Asiria,
en lugar de apoyarlo, lo atacó y lo sitió.
28:21 Ajaz tuvo que despojar la Casa del
Señor, el palacio real y las casas de los príncipes, y le entregó
todo al rey de Asiria; pero esto no le sirvió de nada.
La
impiedad de Ajaz
28:22 Incluso durante el asedio, el rey
Ajaz persistió en su rebeldía contra el Señor.
28:23 Él mismo ofreció sacrificios
a los dioses de Damasco que lo habían derrotado, diciendo: "Ya
que estos dioses ayudan a los reyes de Arám, yo les ofreceré
sacrificios para que me ayuden también a mí". Pero ellos
causaron su ruina y la de todo Israel.
28:24 Ajaz juntó los utensilios
de la Casa de Dios y los hizo pedazos, cerró las puertas de la Casa
del Señor y se edificó altares en todos los rincones de Jerusalén;
28:25 y en cada una de las ciudades de
Judá erigió lugares altos para quemar incienso a los dioses
extranjeros, provocando así la indignación del Señor,
el Dios de sus padres.
Fin
del reinado de Ajaz
2
Reyes 16, 19-20
28:26
El resto de los hechos de Ajaz y todas sus acciones, desde el comienzo hasta
el fin, están escritos en el Libro de los reyes de Judá y de
Israel.
28:27 Ajaz se fue a descansar con sus
padres
y lo sepultaron en la ciudad de Jerusalén, pero no lo llevaron al sepulcro
de los reyes de Israel. Su hijo Ezequías reinó en lugar de él.
El
reinado de Ezequías en Judá (716-687)
2
Reyes 18, 1-8
29:1
Ezequías
tenía veintinueve años cuando comenzó a reinar, y reinó
veinticinco años en Jerusalén. Su madre se llamaba Abiá
y era hija de Zacarías.
29:2 Él hizo lo que es recto a
los ojos del Señor, tal como lo había hecho su padre David.
La
reforma religiosa de Ezequías
29:3 En el primer mes del primer año
de su reinado, Ezequías abrió las puertas de la Casa del Señor
y las restauró.
29:4 Después convocó a los
sacerdotes y a los levitas, los reunió en el atrio oriental
29:5 y les dijo: "¡Escúchenme,
levitas! Purifíquense ahora y purifiquen la Casa del Señor,
el Dios de sus padres, eliminando todas las impurezas que hay en el Santuario.
29:6 Porque nuestros padres se han rebelado
y han hecho lo que es malo a los ojos del Señor, nuestro Dios; lo han
abandonado y han apartado su rostro de la Morada del Señor, volviéndole
la espalda.
29:7 También cerraron las puertas
del Vestíbulo del Templo, extinguieron las lámparas y no ofrecieron
más incienso ni holocaustos al Dios de Israel en su Santuario.
29:8 Por eso el Señor se irritó
contra Judá y Jerusalén, y lo convirtió en objeto de
horror, de estupor y de burla, como ustedes pueden ver con sus propios ojos.
29:9 ¡Por eso nuestros padres cayeron
bajo la espada, y fueron llevados al cautiverio nuestros hijos, nuestras hijas
y nuestras mujeres!
29:10 Ahora yo quiero hacer una alianza
con el Señor, el Dios de Israel, para que aparte de nosotros el ardor
de su ira.
29:11 No sean negligentes, hijos míos,
ya que el Señor los eligió a ustedes para que estén en
su presencia, lo sirvan, le rindan culto y le ofrezcan incienso".
La
purificación del Templo
29:12 Entonces se presentaron los levitas:
De los descendientes de Quehat: Majat, hijo de Amasai, y Joel, hijo de Azarías;
de los descendientes de Merarí: Quis, hijo de Abdí, y Azarías,
hijo de Iehalelel; de los descendientes de Gersón: Ioaj, hijo de Zimá,
y Eden, hijo de Ioaj;
29:13 de los descendientes de Elisafán:
Simrí y Ieiel; de los descendientes de Asaf: Zacarías y Matanías;
29:14 de los descendientes de Hemán:
Iejiel y Simei; de los descendientes de Iedutún: Semaías y Uziel.
29:15 Estos reunieron a sus hermanos,
se purificaron y luego fueron a purificar el Templo del Señor, conforme
a la orden del rey y según la palabra del Señor.
29:16 Después, los sacerdotes penetraron
en el interior de la Casa del Señor para purificarla, y sacaron al
atrio todos los objetos impuros que encontraron en el Templo del Señor:
allí los recogían los levitas y los arrojaban al torrente del
Cedrón.
29:17 El primer día del primer
mes comenzaron la purificación, y al octavo día llegaron al
Vestíbulo del Santuario. Emplearon otros ocho días en purificar
la Casa del Señor, de manera que la purificación quedó
concluida el día dieciséis del primer mes.
29:18 Entonces entraron a las habitaciones
del rey Ezequías y le dijeron: "Hemos purificado toda la Casa
del Señor, el altar de los holocaustos con todos sus utensilios, y
la mesa de los panes de la ofrenda con todos sus utensilios.
29:19 Hemos restaurado y purificado todos
los objetos que el rey Ajaz había profanado con sus rebeldías
durante su reinado: ahora están delante del altar del Señor".
El
sacrificio de expiación
29:20 El rey Ezequías se levantó
de madrugada, reunió a los jefes de la ciudad y subió a la Casa
del Señor.
29:21 Trajeron siete terneros, siete carneros,
siete corderos y siete chivos para ofrecerlos en sacrificio expiatorio por
el reino, por el Santuario y por Judá, y el rey ordenó a los
sacerdotes, hijos de Aarón, que los ofrecieran en holocausto sobre
el altar del Señor.
29:22 Primero inmolaron los terneros,
y los sacerdotes recogieron la sangre y con ella hicieron una aspersión
sobre el altar. Luego inmolaron los carneros y con su sangre hicieron una
aspersión sobre el altar. Después inmolaron los corderos y con
sus sangre hicieron una aspersión sobre el altar.
29:23 Por último, acercaron los
chivos para el sacrificio expiatorio y los colocaron delante del rey y de
la asamblea para que les impusieran las manos.
29:24 Los sacerdotes los inmolaron, y
con la sangre derramada sobre el altar ofrecieron un sacrificio expiatorio
por todo Israel, porque el rey había ordenado que el holocausto y el
sacrificio expiatorio se ofreciera por todo Israel.
29:25 El rey instaló a los levitas
en el Templo del Señor, con címbalos, arpas y cítaras,
como lo habían ordenado David, Gad, el vidente del rey, y el profeta
Natán: este era, en efecto, un mandamiento de Dios, que había
sido dado por medio de sus profetas.
29:26 Cuando los levitas estuvieron preparados
con los instrumentos de David y los sacerdotes con las trompetas,
29:27 Ezequías ordenó que
se ofreciera el holocausto sobre el altar. En el momento de comenzar el holocausto,
comenzaron también los cantos del Señor y sonaron las trompetas
acompañadas por los instrumentos de David, rey de Israel.
29:28 Toda la asamblea permaneció
postrada, mientras se cantaban los himnos y resonaban las trompetas, hasta
que terminó el holocausto.
29:29 Cuando se terminó de ofrecer
el holocausto, el rey y todos los que lo acompañaban, doblaron sus
rodillas y se postraron.
29:30 Después, el rey Ezequías
y los jefes ordenaron a los levitas que alabaran al Señor con las palabras
de David y de Asaf, el vidente. Ellos cantaron jubilosamente las alabanzas
e, inclinándose, se postraron.
29:31 Ezequías tomó la palabra
y dijo: "Ahora que ustedes han sido consagrados al Señor, acérquense
y presenten en la Casa del Señor sacrificios y ofrendas de acción
de gracias". Entonces la asamblea ofreció sacrificios y ofrendas
de acción de gracias, y los que eran generosos presentaron también
holocaustos.
29:32 El número de holocaustos
que ofreció la asamblea fue de setenta terneros, cien carneros y doscientos
corderos. Todo esto se ofreció como holocausto al Señor.
29:33 Se consagraron también seiscientos
terneros y tres mil cabras y ovejas.
29:34 Pero como los sacerdotes eran pocos
y no daban abasto para degollar todas las víctimas de los holocaustos,
sus hermanos levitas les ayudaron hasta que el trabajo quedó concluido
y los sacerdotes se purificaron, porque los levitas se habían mostrado
más dispuestos a purificarse que los sacerdotes.
29:35 Hubo una gran cantidad de holocaustos,
además de la grasa de los sacrificios de comunión y de las libaciones
para los holocaustos. Así quedó restablecido el culto en la
Casa del Señor.
29:36 Ezequías y todo el pueblo
se alegraron de que Dios hubiera predispuesto al pueblo, ya que todo pudo
hacerse tan rápidamente.
Proclamación
de la Pascua
30:1 Entonces Ezequías dio órdenes
a todo Israel y Judá, y también escribió cartas a Efraím
y a Manasés para que acudieran a la casa del Señor, en Jerusalén,
a celebrar la Pascua en honor del Señor, el Dios de Israel.
30:2 El rey, sus jefes y toda la asamblea
de Jerusalén se pusieron de acuerdo para celebrar esta Pascua en el
segundo mes,
30:3 ya que no habían
podido celebrarla a su debido tiempo, porque los sacerdotes no se habían
purificado en número suficiente y el pueblo no se había reunido
en Jerusalén.
30:4 Esto pareció bien al rey y
a toda la asamblea,
30:5 y decidieron anunciarlo a todo Israel,
desde Berseba hasta Dan, para que fueran a celebrar la Pascua en honor del
Señor, el Dios de Israel, en Jerusalén, porque la mayoría
no la había celebrado como estaba prescrito.
30:6 Los enviados recorrieron todo Israel
y Judá con las cartas del rey y de sus jefes. En ellas se decía
lo siguiente, conforme a la orden del rey: "Israelitas: vuelvan al Señor,
el Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, y él se volverá al
resto que ha quedado de ustedes, a los que han escapado de las manos de los
reyes de Asiria.
30:7 No sean como sus padres y sus hermanos,
que se rebelaron contra el Señor, el Dios de sus padres, y por eso
él los entregó a la devastación, como ustedes lo están
viendo.
30:8 No se obstinen como sus padres, extiendan
sus manos hacia el Señor y entren en el Santuario que él ha
santificado para siempre. Sirvan al Señor, su Dios, y el ardor de su
ira se apartará de ustedes.
30:9 Si ustedes se convierten al Señor,
sus hermanos y sus hijos serán tratados con misericordia por aquellos
que los han deportado, y podrán volver a esta tierra, porque el Señor,
su Dios, es bondadoso y compasivo: él no apartará su rostro
de ustedes si ustedes vuelven a él".
30:10 Los enviados fueron de ciudad en
ciudad, por el territorio de Efraím y Manasés hasta Zabulón,
pero todos se reían y se burlaban de ellos.
30:11 Solamente algunos hombres de Aser,
de Manasés y de Zabulón se sometieron y fueron a Jerusalén.
30:12 Pero fue sobre todo en Judá
donde la mano del Señor movió los corazones para que se cumpliera
unánimemente la orden del rey y de los jefes, conforme a la palabra
del Señor.
Celebración
de la Pascua y de los Ácimos
30:13 Una gran multitud se reunió
en Jerusalén para celebrar la fiesta de los Ácimos en el segundo
mes: fue una asamblea muy numerosa.
30:14 Primero retiraron los altares que
había en Jerusalén y todos los altares para el incienso, y los
arrojaron al torrente Cedrón.
30:15 Luego inmolaron la Pascua el día
catorce del segundo mes. Llenos de compunción, los sacerdotes y los
levitas se purificaron y ofrecieron holocaustos en el Templo del Señor.
30:16 Ocuparon sus puestos, conforme al
ritual según la ley de Moisés, el hombre de Dios, y los sacerdotes
hacían aspersiones con la sangre que recibían de manos de los
levitas.
30:17 Como en la asamblea había
muchos que no se habían purificado, los levitas se encargaron de inmolar
las víctimas pascuales de todos los que no estaban debidamente purificados
para consagrarlos al Señor.
30:18 En efecto, una gran parte del pueblo,
sobre todo de Efraím, de Manasés, de Isacar y de Zabulón,
no se habían purificado y, sin embargo, comieron la Pascua sin ajustarse
a los prescrito. Pero Ezequías rogó por ellos, diciendo: "¡Que
el Señor por su bondad perdone
30:19 a todos los que están dispuestos
a buscar de corazón a Dios, el Señor, el Dios de sus padres,
aunque no tengan la pureza requerida para las cosas santas!"
30:20 El Señor escuchó a
Ezequías y perdonó al pueblo.
30:21 Los israelitas que se encontraban
en Jerusalén celebraron con gran alegría la fiesta de los Ácimos
durante siete días, mientras los levitas y los sacerdotes alababan
diariamente al Señor con todas sus fuerzas.
30:22 Ezequías habló cordialmente
a todos los levitas que se habían aplicado con tanto acierto al servicio
del Señor. Y así continuaron la solemnidad durante siete días,
ofreciendo los sacrificios de comunión y alabando al Señor,
el Dios de sus padres.
30:23 Luego toda la asamblea resolvió
prolongar la fiesta siete días más, y así pasaron otros
siete días de gran alegría.
30:24 Porque Ezequías, rey de Judá,
había reservado para la asamblea mil terneros y siete mil cabras y
ovejas, mientras que los jefes habían aportado mil novillos y diez
mil ovejas, y ya se habían purificado muchos sacerdotes.
30:25 Reinaba una gran alegría
en toda la asamblea de Judá, lo mismo que entre los sacerdotes y levitas,
entre los que habían llegado de Israel, los forasteros que llegaban
del territorio de Israel y los habitantes de Judá.
30:26 Hubo una alegría muy grande
en Jerusalén, porque desde los tiempos de Salomón, hijo de David,
rey de Israel, no había sucedido nada semejante en Jerusalén.
30:27 Después, los sacerdotes levíticos
se pusieron a bendecir al pueblo: su voz fue escuchada y su oración
llegó hasta la santa morada de Dios en el cielo.