2ª Macabeos  / Índice / Jeremías


ISAÍAS


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PRIMER ISAÍAS

ORÁCULOS SOBRE JUDÁ Y JERUSALÉN

CAPÍTULO 1

1:1 Visión que tuvo Isaías, hijo de Amós, acerca de Judá y de Jerusalén, en tiempos de Ozías, 2 Reyes 15, 1-7 2 Crónicas 26, 1-23 Oseas 1, 1 Amós 1, 1 de Jotám, 2 Reyes 15, 32-38 2 Crónicas 27, 1-9 Oseas 1, 1 Miqueas 1, 1 de Ajaz 2 Reyes 16, 1-20 2 Crónicas 28, 1-27 Oseas 1, 1 Miqueas 1, 1 y de Ezequías, 2 Reyes 18, 1-8 2 Crónicas 29, 1--32, 33 Oseas 1, 1 Miqueas 1, 1 reyes de Judá.

La infidelidad de Israel
1:2 ¡Escuchen, cielos! ¡Presta oído, tierra!
porque habla el Señor:
Yo crié hijos y los hice crecer,
pero ellos se rebelaron contra mí.
1:3 El buey conoce a su amo
y el asno, el pesebre de su dueño;
¡pero Israel no conoce,
mi pueblo no tiene entendimiento!

Invectiva contra Judá
1:4 ¡Ay, nación pecadora,
pueblo cargado de iniquidad,
raza de malhechores,
hijos pervertidos!
¡Han abandonado al Señor,
han despreciado al Santo de Israel,
se han vuelto atrás!
1:5 ¿Dónde pueden ser golpeados todavía,
ustedes, que persisten en la rebelión?
Toda la cabeza está enferma
y todo el corazón dolorido;
1:6 de la planta de los pies a la cabeza,
no hay nada intacto:
¡heridas, contusiones, llagas vivas,
que no han sido curadas ni vendadas,
ni aliviadas con aceite!
1:7 Su país es una desolación,
sus ciudades, presa del fuego;
su suelo, delante de ustedes,
lo devoran extranjeros:
¡hay tanta desolación como en el desastre de Sodoma!
1:8 La hija de Sión ha quedado
como una choza en un viñedo,
como una cabaña en una plantación de pepinos,
como una ciudad sitiada.
1:9 ¡Si el Señor de los ejércitos
no nos hubiera dejado algunos sobrevivientes,
seríamos como Sodoma,
Apocalipsis 11, 8
nos pareceríamos a Gomorra!
Génesis 19, 24-25 Deuteronomio 29, 22 Isaías 13, 19 Jeremías 50, 40 Amós 4, 11 Sofonías 2, 9 Lamentacionse 4, 6 Romanos 9, 29 Apocalipsis 14, 10

Inutilidad del culto sin la práctica de la justicia
1:10 ¡Escuchen la palabra del Señor,
jefes de Sodoma!
¡Presten atención a la instrucción de nuestro Dios,
pueblo de Gomorra!
1:11 ¿Qué me importa la multitud
de sus sacrificios? —dice el Señor—.
Estoy harto de holocaustos de carneros
y de la grasa de animales cebados;
no quiero más sangre
de toros, corderos y chivos.
1:12 Cuando ustedes vienen a ver mi rostro,
¿quién les ha pedido que pisen mis atrios?
1:13 No me sigan trayendo vanas ofrendas;
el incienso es para mí una abominación.
Luna nueva, sábado, convocación a la asamblea...
¡no puedo aguantar la falsedad y la fiesta!
1:14 Sus lunas nuevas y solemnidades
las detesto con toda mi alma;
se han vuelto para mí una carga
que estoy cansado de soportar.
Amós 5, 21-22
1:15 Cuando extienden sus manos,
yo cierro los ojos;
por más que multipliquen las plegarias,
yo no escucho:
¡las manos de ustedes están llenas de sangre!
1:16 ¡Lávense, purifíquense,
aparten de mi vista
la maldad de sus acciones!
¡Cesen de hacer el mal,
1:17 aprendan a hacer el bien!
¡Busquen el derecho,
socorran al oprimido,
hagan justicia al huérfano,
defiendan a la viuda!
1:18 Vengan, y discutamos
—dice el Señor—:
Aunque sus pecados sean como la escarlata,
se volverán blancos como la nieve;
aunque sean rojos como la púrpura,
serán como la lana.
1:19 Si están dispuestos a escuchar,
comerán los bienes del país;
1:20 pero si rehúsan hacerlo y se rebelan,
serán devorados por la espada,
porque ha hablado la boca del Señor.

Infidelidad y purificación de Israel
1:21 ¡Cómo se ha prostituido
la ciudad fiel!
Estaba llena de equidad,
la justicia moraba en ella,
¡y ahora no hay más que asesinos!
1:22 Tu plata se ha vuelto escoria,
se ha aguado tu mejor vino.
1:23 Tus príncipes son rebeldes
y cómplices de ladrones;
todos aman el soborno
y corren detrás de los regalos;
no hacen justicia al huérfano
ni llega hasta ellos la causa de la viuda.
1:24 Por eso —oráculo del Señor de los ejércitos,
el Fuerte de Israel—:
¡Ay! ¡Me desquitaré de mis adversarios
y me vengaré de mis enemigos!
1:25 Volveré mi mano contra ti,
depuraré tu escoria con potasa
y eliminaré todos tus desechos.
1:26 Haré a tus jueces como eran antes
y a tus consejeros, como al principio.
Después de esto, te llamarán
"Ciudad de la Justicia", "Ciudad Fiel".

La Purificación
1:
27 Sión será rescatada por el derecho
y los que se conviertan, por la justicia.
1:28 Los rebeldes y pecadores serán destrozados juntamente
y desaparecerán los que abandonan al Señor.
1:29 Ustedes se avergonzarán de las encinas que tanto amaban,
se sonrojarán de los jardines que eligieron;
1:30 porque serán como una encina de hojas secas,
como un jardín sin agua.
1:31 El hombre fuerte se convertirá en estopa
y su obra será la chispa:
arderán los dos juntos
y no habrá quien extinga el fuego.

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CAPÍTULO 2

Sión, centro del Reino universal del Señor
Miqueas 4, 1-3

2:1 Palabra que Isaías, hijo de Amós, recibió en una visión, acerca de Judá y de Jerusalén:
2:2 Sucederá al fin de los tiempos,
que la montaña de la Casa del Señor
será afianzada sobre la cumbre de las montañas
y se elevará por encima de las colinas.
Todas las naciones afluirán hacia ella
2:3 y acudirán pueblos numerosos, que dirán:
"¡Vengan, subamos a la montaña del Señor,
a la Casa del Dios de Jacob!
Él nos instruirá en sus caminos
y caminaremos por sus sendas".
Porque de Sión saldrá la Ley
y de Jerusalén, la palabra del Señor.
2:4 Él será juez entre las naciones
y árbitro de pueblos numerosos.
Con sus espadas forjarán arados
y podaderas con sus lanzas.
Joel 4, 10 Miqueas 4, 3
No levantará la espada una nación contra otra
ni se adiestrarán más para la guerra.
2:5 ¡Ven, casa de Jacob,
y caminemos a la luz del Señor!
La llegada del Día del Señor
2:6 Sí, tú has desechado a tu pueblo, a la casa de Jacob,
porque están llenos de adivinos de Oriente,
de astrólogos, como los filisteos,
y estrechan la mano de los extranjeros.
2:7 Su país está lleno de plata y oro
y sus tesoros no tienen fin.
Su país está lleno de caballos
y sus carros de guerra no tienen fin.
2:8 Su país está lleno de ídolos;
ellos se postran ante la obra de sus manos,
ante lo que fabricaron sus propios dedos.
2:9 El hombre será doblegado
y el mortal, humillado
—tú no podrías perdonarlos—.
2:10 ¡Entra en la roca
Apocalipsis 6, 15
y escóndete en el polvo,
lejos del Terror del Señor
y del esplendor de su majestad!
2:11 La mirada altanera del hombre será humillada,
la arrogancia humana será abatida,
y sólo el Señor será exaltado
en aquel día.
2:12 Porque habrá un día para el Señor de los ejércitos
contra todo lo arrogante y altanero,
contra todo lo alto y encumbrado,
2:13 contra todos los cedros del Líbano,
altaneros y elevados,
contra todas las encinas de Basán,
2:14 contra todas las montañas altivas,
contra todas las colinas encumbradas,
2:15 contra todas las altas torres,
contra todo muro fortificado,
2:16 contra todas las naves de Tarsis,
contra todos los barcos suntuosos.
2:17 El orgullo del hombre será humillado,
la arrogancia humana será abatida,
y sólo el Señor será exaltado
en aquel día,
2:18 y hasta el último de los ídolos desaparecerá.
2:19 ¡Entren en las cavernas de las rocas
y en las cuevas del suelo,
lejos del Terror del Señor
y del esplendor de su majestad,
cuando él se levante para llenar la tierra de espanto!
2:20 Aquel día, el hombre arrojará
a los topos y a los murciélagos
los ídolos de plata y los ídolos de oro
que se había fabricado para adorarlos,
2:21 y se meterá en las hendiduras de las rocas
y en las grietas de los peñascos,
lejos del Terror del Señor
y del esplendor de su majestad,
cuando él se levante para llenar la tierra de espanto.
2:22 ¡Dejen entonces al hombre
que sólo tiene aliento en sus narices!
¿En qué se lo puede estimar?

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CAPÍTULO 3

La anarquía en Jerusalén
3:1 Miren que el Señor de los ejércitos retira de Jerusalén y de Judá
toda clase de sustento:
todo sustento de pan y todo sustento de agua,
3:2 el soldado y el hombre de guerra,
el juez y el profeta,
el adivino y el anciano,
3:3 el jefe de batallón, el dignatario y el consejero,
el experto en artes mágicas y el hábil encantador.
3:4 Yo les daré por jefes a adolescentes,
y niños caprichosos los dominarán.
3:5 La gente se maltratará mutuamente,
unos contra otros;
el joven acometerá contra el anciano
y el plebeyo contra el noble.
3:6 Entonces un hombre agarrará a su hermano
en la casa de su padre, y le dirá:
"Tú tienes un manto, sé nuestro jefe;
que este montón de ruinas esté bajo tu mando".
3:7 Pero el otro replicará en aquel día:
"Yo no sirvo para curar,
y no hay en mi casa ni pan ni manto;
¡no harán de mí un jefe del pueblo!"
3:8 Sí, Jerusalén tropieza
y Judá se desmorona,
porque su lengua y sus acciones están contra el Señor,
desafiando su mirada gloriosa.
3:9 Su descaro atestigua contra ellos,
y como Sodoma publican su pecado,¡no lo ocultan!
¡Ay de ellos,
porque son los causantes de su propia desgracia!
3:10 ¡Feliz el justo, porque le irá bien,
comerá el fruto de sus acciones!
3:11 ¡Ay del malvado, porque le irá mal,
se le devolverá lo que hicieron sus manos!
3:12 ¡Pueblo mío! Un niño pequeño lo tiraniza
y mujeres dominan sobre él.
¡Pueblo mío! Tus guías te extravían
y confunden el camino por donde vas.

El juicio del Señor contra su pueblo
3:13 El Señor se levanta para un juicio,
se pone de pie para juzgar a su pueblo.
3:14 El Señor entabla un pleito
contra los ancianos y los príncipes de su pueblo.
"¡Ustedes han arrasado la viña,
tienen en sus casas lo que arrebataron al pobre!
3:15 ¿Con qué derecho aplastan a mi pueblo
y trituran el rostro de los pobres?"
—oráculo del Señor de los ejércitos—.

Contra el lujo de las mujeres de Jerusalén
3:16 Dice el Señor:
Ya que las hijas de Sión son tan arrogantes,
ya que andan con el cuello estirado,
provocando con la mirada,
y caminan con los pasos cortos,
haciendo sonar las hebillas de sus pies,
3:17 por eso, el Señor cubrirá de sarna
la cabeza de las hijas de Sión,
y pondrá al descubierto su desnudez.
3:18 Aquel día, el Señor suprimirá todo adorno: hebillas, soles y lunetas,
3:19 pendientes, brazaletes y velos,
3:20 turbantes, cadenillas, cinturones, talismanes y amuletos,
3:21 sortijas y anillos para la nariz,
3:22 vestidos de fiesta, pañuelos, chales y bolsos,
3:23 espejos, telas finas, diademas y mantillas.
3:24 En vez de perfume habrá podredumbre,
en vez de cinturón, una cuerda,
en vez de bucles, calvicie,
en vez de trajes lujosos, un sayal:
sí, en vez de hermosura, una marca de fuego.
3:25 Tus hombres caerán bajo la espada
y tus guerreros en el campo de batalla.
3:26 Tus puertas gemirán y estarán de duelo,
y tú, desolada, te sentarás en el suelo.

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CAPÍTULO 4

4:1 Siete mujeres agarrarán a un hombre, en aquel día,
diciendo: "Comeremos nuestro propio pan
y nos vestiremos con nuestra ropa,
con tal de llevar tu nombre:
¡borra nuestra afrenta!"

La gloria del Señor sobre los sobrevivientes de Jerusalén
4:2 Aquél día, el germen del Señor
será la hermosura y la gloria
de los sobrevivientes de Israel,
y el fruto del país será su orgullo y su ornato.
4:3 Entonces, el resto de Sión, los sobrevivientes de Jerusalén, serán llamados santos: todos ellos estarán inscritos para la vida, en Jerusalén.
4:4 Cuando el Señor lave la suciedad de las hijas de Sión y limpie a Jerusalén de la sangre derramada en ella, con el soplo abrasador del juicio,
4:5 él creará sobre toda la extensión del monte Sión y en su asamblea, una nube de humo durante el día, y la claridad de un fuego llameante durante la noche. Porque la gloria del Señor, en lo más alto de todo, será un reparo
4:6 y una choza, para dar sombra contra el calor durante el día, y servir de abrigo y refugio contra la tempestad y la lluvia.

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CAPÍTULO 5

El poema de la viña
5:1 Voy a cantar en nombre de mi amigo el canto de mi amado a su viña. Mateo 21. 33 Marcos 12, 1 Lucas 20, 9
Mi amigo tenía una viña
en una loma fértil.
5:2 La cavó, la limpió de piedras
y la plantó con cepas escogidas;
edificó una torre en medio de ella
y también excavó un lagar.
Él esperaba que diera uvas,
pero dio frutos agrios.
5:3 Y ahora, habitantes de Jerusalén
y hombres de Judá,
sean ustedes los jueces
entre mi viña y yo.
5:4 ¿Qué más se podía hacer por mi viña
que yo no lo haya hecho?
Si esperaba que diera uvas,
¿por qué dio frutos agrios?
5:5 Y ahora les haré conocer
lo que haré con mi viña:
Quitaré su valla, y será destruida,
derribaré su cerco y será pisoteada.
5:6 La convertiré en una ruina,
y no será podada ni escardada.
Crecerán los abrojos y los cardos,
y mandaré a las nubes
que no derramen lluvia sobre ella.
5:7 Porque la viña del Señor de los ejércitos
es la casa de Israel,
y los hombres de Judá
son su plantación predilecta.
¡Él esperó de ellos equidad,
y hay efusión de sangre;
esperó justicia,
y hay gritos de angustia!
Seis maldiciones contra los poderosos de Judá: contra los explotadores
5:8 ¡Ay de los que acumulan una casa tras otra
y anexionan un campo a otro,
hasta no dejar más espacio
y habitar ustedes solos en medio del país!
5:9 El Señor de los ejércitos lo ha jurado a mi oído:
Sí, muchas mansiones, grandes y hermosas,
quedarán desoladas por falta de habitantes.
5:10 Porque diez yugadas de viña
no darán más que un tonel,
y diez medidas de semilla
producirán una sola.
Contra los libertinos
5:11 ¡Ay de los que madrugan
para correr tras la bebida,
y hasta muy entrada la noche
se acaloran con el vino!
5:12 Hay cítara y arpa,
tamboriles y flautas
y vino en sus banquetes;
pero ellos no miran la acción del Señor
ni ven la obra de sus manos.
5:13 Por eso mi pueblo será deportado
por falta de conocimiento;
sus nobles morirán de hambre
y su muchedumbre se abrasará de sed.
5:14 Por eso el Abismo dilata su garganta,
abre sus fauces desmesuradamente,
y allí se precipitan
el esplendor de la ciudad y su muchedumbre,
su tumulto y sus festejos.
5:15 El hombre será doblegado,
el mortal, humillado,
y serán humillados los ojos altaneros;
5:16 pero el Señor de los ejércitos será exaltado por su rectitud,
y el Dios santo se mostrará santo por su justicia.
5:17 Los corderos pacerán como en sus praderas
y en las ruinas engordarán los cabritos.
Contra los impíos
5:18 ¡Ay de los que arrastran la culpa
con las cuerdas de la falsedad,
y tiran del pecado
como con las riendas de un carro!
5:19 Los que dicen: "¡Que se apure,
que haga pronto su obra,
para que la veamos;
que se acerque y llegue
el designio del Santo de Israel,
para que podamos conocerlo!"
Contra los que tergiversan la verdad
5:20 ¡Ay de los que llaman bien al mal
y mal al bien,
de los que cambian las tinieblas en luz
y la luz en tinieblas,
de los que vuelven dulce lo amargo
y amargo lo dulce!

Contra los que presumen de sabios y los libertinos injustos
5:21 ¡Ay de los que se tienen por sabios
y se creen muy inteligentes!
5:22 ¡Ay de los valientes para beber vino
y de los campeones para mezclar bebidas,
5:23 de los que absuelven por soborno al culpable
y privan al justo de su derecho!
5:24 Por eso, como la lengua de fuego devora la paja
y la hierba seca se consume en la llama,
así su raíz será como podredumbre
y su brote se disipará como el polvo,
porque rechazaron la ley del Señor de los ejércitos
y despreciaron la palabra del Santo de Israel.

La ira del Señor
5:25 Por eso la ira del Señor
se enciende contra su pueblo:
el Señor extiende su mano contra él y lo golpea,
se estremecen las montañas
y sus cadáveres son como basura
en medio de las calles.
A pesar de todo esto, no se aplacó su ira
y su mano está aún extendida.

La invasión asiria
5:26 Él alza una insignia para una nación lejana,
la llama con un silbido desde el extremo de la tierra,
y ella acude veloz, rápidamente.
5:27 Nadie siente cansancio ni tropieza,
nadie dormita ni duerme,
a nadie se le desata el cinturón
ni se le rompe la correa del calzado.
5:28 Sus flechas son filosas,
están tensos todos sus arcos;
los cascos de sus caballos son como pedernal,
las ruedas de sus carros, como torbellinos.
5:29 Su rugido es el de una leona,
ruge como los cachorros de león;
brama y se apodera de la presa,
la arrebata y nadie puede librarla.
5:30 Aquel día, lanzará un bramido contra ella
como el bramido del mar.
Mirarán a la tierra,
y sólo habrá tinieblas y angustia,
la luz será oscurecida por sombríos nubarrones.

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