JEREMÍAS


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ORÁCULOS CONTRA LAS NACIONES

CAPÍTULO 46

46:1 Esta es la palabra del Señor que llegó al profeta Jeremías, acerca de las naciones.

Oráculo contra Egipto: la caída de Carquemis
46:2 Para Egipto, Isaías 19, 1
Ezequiel 29, 1--32, 32 concerniente al ejército del faraón Necao, rey de Egipto, que se encontraba junto al río Éufrates, en Carquemis, y a quien Nabucodonosor, rey de Babilonia, derrotó en el cuarto año de Joaquím, hijo de Josías, rey de Judá.
46:3 ¡Apronten el escudo y el broquel,
y avancen para el combate!
46:4 ¡Ensillen los caballos
y que monten los jinetes!
¡Formen con los cascos puestos,
bruñan las lanzas,
vistan las corazas!
46:5 Pero ¿qué es lo que veo?
¡Están aterrados,
retroceden!
Sus guerreros son derrotados,
huyen a la desbandada,
sin mirar para atrás.
¡Cunde el terror por todas partes!
—oráculo del Señor—.
46:6 El más ágil no puede huir
ni escapa el más valiente:
al norte, a orillas del Éufrates,
ellos tropiezan y caen.
46:7 ¿Quién es ese que sube como el Nilo
y cuyas aguas se encrespan como los ríos?
46:8 Es Egipto el que sube como el Nilo
y cuyas aguas se encrespan como los ríos.
Él decía: "Subiré, cubriré la tierra,
haré perecer la ciudad y sus habitantes.
46:9 ¡A la carga, corceles,
avancen enfurecidos los carros,
salgan los valientes,
gente de Cus y de Put
que empuñan el escudo,
y lidios que tensan el arco!"
46:10 Pero ese día es para el Señor de los ejércitos
un día de venganza para vengarse de sus adversarios.
La espada devora y se sacia,
se abreva de su sangre.
Porque el Señor de los ejércitos tiene un sacrificio
en el país del Norte, junto al río Éufrates.
46:11 ¡Sube a Galaad, recoge bálsamo,
virgen, hija de Egipto!
En vano multiplicas los remedios,
tu llaga no cicatriza.
46:12 Las naciones han conocido tu ignominia,
la tierra está llena de tus gritos,
porque un valiente tropieza contra el otro
y caen los dos juntos.

Invasión de Egipto
46:13 Palabra que el Señor dirigió al profeta Jeremías, cuando Nabucodonosor, rey de Babilonia, llegó para atacar al país de Egipto. Jeremías 43, 10-13
46:14 ¡Anúncienlo en Egipto,
proclámenlo en Nigdol,
háganlo oír en Nof y Tafnis!
Digan: ¡De pie, prepárate,
porque la espada devora a tu alrededor!
46:15 ¿Por qué huye Apis,
por qué tu Toro no ha resistido?
¡El Señor lo ha atropellado!
46:16 Tu muchedumbre tropieza y cae,
y se dicen unos a otros:
"¡Arriba, volvamos a nuestro pueblo,
a nuestra tierra natal,
lejos de la espada destructora!"
46:17 Den este nombre al Faraón, rey de Egipto:
"Puro alboroto, pero a destiempo".
46:18 ¡Juro por mi vida —oráculo del Rey
cuyo nombre es Señor de los ejércitos—
que alguien vendrá,
como el Tabor entre las montañas
y como el Carmelo sobre el mar!
46:19 Prepara el equipaje para el destierro,
hija que habitas en Egipto,
porque Nof será una devastación,
incendiada, despoblada.
46:20 Egipto era una ternera magnífica,
un tábano del Norte la acomete.
46:21 Hasta sus mercenarios, en medio de ella,
eran como terneros cebados;
pero ellos también retroceden,
huyen todos juntos, no resisten.
Porque les llega el día de su ruina,
el tiempo en que tendrán que dar cuenta.
46:22 ¡Escuchen! Son como una serpiente que silba,
porque avanzan con ímpetu,
llegan hasta ella con hachas
como si fueran leñadores;
46:23 talan su bosque
—oráculo del Señor—
aunque era impenetrable.
Porque son más numerosos que langostas
y no se los puede contar.
46:24 ¡Está avergonzada la hija de Egipto,
es entregada al pueblo del Norte!
46:25 El Señor de los ejércitos, el Dios de Israel, ha dicho: "Yo voy a castigar a Amón de No, al Faraón y a Egipto, a todos sus dioses y a sus reyes, al Faraón y a los que confían en él.
46:26 Los entregaré en manos de los que atentan contra su vida, en manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y en manos de sus servidores. Pero después de esto, Egipto será habitado como en los tiempos antiguos —oráculo del Señor—". Isaías 19, 1-25 Ezequiel 29, 1--32, 32

Promesas del Señor a Israel
46:27 ¡Y tú no temas, servidor mío Jacob,
no te espantes, Israel!
Porque yo te salvaré de un país lejano,
y a tu descendencia, del país de su cautiverio.
Jacob volverá y vivirá en calma,
tranquilo y sin que nadie lo perturbe.
46:28 Tú no temas, servidor mío Jacob
—oráculo del Señor—,
porque yo estoy contigo.
Sí, yo aniquilaré a todas las naciones
adonde yo mismo te expulsé,
pero a ti no te aniquilaré:
te corregiré con equidad,
aunque no te dejaré impune. Jeremías 30, 11

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CAPÍTULO 47

Oráculo contra los filisteos
47:1 Palabra del Señor, concerniente a los filisteos, Isaías 14, 29 Ezequiel 25, 15-17 Joel 4, 4 Amós 1, 6-8 Sofonías 2, 4-7 Zacarías 9, 5-7 que llegó al profeta Jeremías antes que el Faraón derrotara a Gaza.
47:2 Así habla el Señor:
¡Miren! Las aguas suben desde el Norte,
se convierten en un torrente desbordado;
inundan la tierra y lo que ella contiene,
la ciudad y sus habitantes.
Gritan los hombres, lanzan gemidos
todos los habitantes del país.
47:3 Al fragor de los cascos de sus corceles,
al estruendo de sus carros de guerra,
al tumulto de sus ruedas,
los padres se desentienden de sus hijos,
porque sus manos desfallecen.
47:4 Es a causa del día que llega
para arrasar a todos los filisteos,
para cortar a Tiro y a Sidón
todo resto de ayuda.
Porque el Señor arrasa a los filisteos,
al resto de la isla de Caftor.
47:5 Gaza se rapó la cabeza,
Ascalón está perdida.
Asdod, resto de los anaquitas,
¿hasta cuándo te harás incisiones?
47:6 ¡Ah, espada del Señor!
¿Hasta cuándo no descansarás?
¡Vuelve a tu vaina,
quédate tranquila y cálmate!
47:7 ¿Cómo puede descansar,
cuando el Señor le da una orden?
Hacia Ascalón y hacia la costa del mar,
hacia allí le ha dado cita.

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CAPÍTULO 48

Oráculo contra Moab
48:1 Para Moab. Isaías 15, 1 Isaías 25, 10-12 Ezequiel 25, 8-11 Amós 2, 1-3 Sofonías 2, 8-11 Así habla el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel:
¡Ay de Nebo, porque ha sido devastada! Isaías 16.14
¡Ha sido tomada Quiriataim,
la ciudadela está humillada y deshecha!
48:2 ¡Ya no existe la gloria de Moab!
En Jesbón traman el mal contra ella:
"¡Vengan, extirpémosla como nación!".
También tú, Madmén, serás reducida a silencio,
la espada avanza detrás de ti.
48:3 Oigan el clamor de Joronaim:
¡devastación y desastre total!
48:4 ¡Moab ha sido destrozado,
se hacen oír los gritos hasta Soar!
48:5 Sí, por la cuesta de Lujit
la gente sube llorando;
sí, por la pendiente de Joronaim
se oye un grito: "¡Desastre!"
48:6 ¡Huyan, sálvese quien pueda,
como un matorral en el desierto!
48:7 Por haber confiado en tus obras y en tus tesoros,
también tú serás capturado.
Quemós irá hacia el destierro,
con sus sacerdotes y sus príncipes.
48:8 El devastador ocupará cada ciudad,
ni una sola escapará;
perecerá el valle y será arrasada la meseta,
como lo ha dicho el Señor.
48:9 Traigan sal para Moab,
porque será completamente destruido;
sus ciudades serán una desolación,
donde nadie habita.
48:10 ¡Maldito el que ejecuta con negligencia el trabajo del Señor!
¡Maldito el que aparta su espada de la sangre!
48:11 Moab vivió tranquilo desde su juventud,
él reposaba sobre sus heces;
no lo trasvasaban de vasija en vasija
—no había ido al destierro—.
Así se conservó su sabor
y no se alteró su aroma.
48:12 Por eso, llegarán los días —oráculo del Señor— en que yo enviaré trasvasadores que lo trasvasarán; ellos vaciarán sus vasijas y romperán sus tinajas.
48:13 Y Moab se avergonzará de Quemós, como la casa de Israel se avergonzó de Betel, en quien confiaba.
48:14 ¿Cómo pueden decir:"Somos guerreros,
hombres valientes para el combate"?
48:15 El devastador de Moab subió contra él,
lo mejor de sus jóvenes baja al matadero
—oráculo del Rey
cuyo nombre es Señor de los ejércitos—.
48:16 La ruina de Moab es inminente,
se precipita su desgracia.
48:17 Conduélanse por él, todos ustedes, sus vecinos,
todos lo que conocen su nombre.
Digan: "¡Cómo se ha quebrado el cetro poderoso,
el bastón lleno de gloria!"
48:18 ¡Baja de la gloria, siéntate en el estiércol,
hija que habitas en Dibón!
Porque el devastador de Moabha subido contra ti,
ha destruido tus plazas fuertes.
48:19 Párate en el camino, al acecho,
habitante de Aroer;
pregunta al fugitivo y al prófugo,
dile: "¿Qué ha sucedido?"
48:20 ¡Moab está derrotado!
¡Sí, ha sido deshecho!
¡Lancen gritos y alaridos!
¡Anuncien sobre el Arnón:
Moab está devastado!
48:21 Llega un juicio al país de la meseta, a Jolón e Iahsá, contra Mefaat,
48:22 contra Dibón, contra Nebo, contra Bet Diblataim,
48:23 contra Quiriataim, contra Bet Gamul, contra Bet Meón,
48:24 contra Queriot, contra Bosrá, y contra todas las ciudades del país de Moab, lejanas y cercanas.
48:25 ¡Ha sido abatido el poder de Moab
y se ha roto su brazo!
—oráculo del Señor—.
48:26 ¡Embriáguenlo, porque ha desafiado al Señor! Que Moab se revuelque en su vómito y se convierta también él en un motivo de risa.
48:27 ¿Acaso no te reías de Israel? ¿Lo han sorprendido entre ladrones, para que siempre que hables de él sacudas la cabeza?
48:28 ¡Abandonen las ciudades y habiten en las rocas,
habitantes de Moab!
¡Hagan como la paloma que pone su nido
en las laderas de un barranco!
48:29 Hemos oído el orgullo de Moab,
el muy orgulloso:
¡qué altanería, qué orgullo, qué arrogancia,
qué altivez en su corazón!
48:30 Yo conozco su petulancia
—oráculo del Señor—
sus vanas habladurías,
sus obras inconsistentes.
48:31 Por eso gimo a causa de Moab,
lanzo gritos por todo Moab,
suspiro por la gente de Quir Jaréset.
48:32 Lloro por ti como por Iazer,
viña de Sibmá;
tus sarmientos sobrepasaban el mar,
llegaban hasta Iazer.
Pero sobre tu cosecha y tu vendimia
ha irrumpido un devastador.
48:33 El gozo y la alegría se han retirado
de los vergeles del país de Moab.
Yo hice secar el vino de las cubas,
el pisador no pisa las uvas,
el grito del pisador ya no es grito de vendimia.
48:34 El clamor de Jesbón llega hasta Elealé; alzan la voz hasta Iahás, desde Soar hasta Joronaim y Eglat Selisiá. Porque hasta las aguas de Nimrim son una desolación.
48:35 Yo haré desaparecer de Moab —oráculo del Señor— al que sube a los lugares altos y quema incienso a sus dioses.
48:36 Por eso mi corazón lanza un quejido por Moab como una flauta; mi corazón lanza un quejido como una flauta por la gente de Quir Jaréset. Por eso se han perdido las ganancias que habían obtenido.
48:37 Porque están rapadas todas las cabezas y raídas todas las barbas; en todas las manos hay incisiones y todos llevan cilicio.
48:38 Sobre los techos de Moab y en sus plazas no hay más que lamentos; porque yo he destrozado a Moab como un vaso que nadie quiere —oráculo del Señor—.
48:39 ¡Cómo ha quedado deshecho! ¡Giman! ¡Con qué vergüenza Moab ha vuelto la espalda! Moab se ha convertido en la risa y el espanto de sus vecinos.
48:40 Porque así habla el Señor:
¡Miren! Él planea como un águila,
extiende sus alas hacia Moab.
48:41 Las ciudades son tomadas,
conquistadas las plazas fuertes.
El corazón de los valientes de Moab, en ese día,
es como el corazón de una parturienta.
48:42 Moab ha sido aniquilado como pueblo,
por haber desafiado al Señor.
48:43 ¡Pánico, fosa y red
sobre ti, habitante de Moab!
—oráculo del Señor—.
48:44 El que escape del pánico caerá en la fosa;
el que suba de la fosa será atrapado en la red.
Porque yo atraeré esto sobre Moab,
el año en que tengan que dar cuenta.
48:45 A la sombra de Jesbón se detienen
los fugitivos exhaustos,
pero sale un fuego de Jesbón
y una llama de la ciudad de Sijón;
ella devora las sienes de Moab
y el cráneo de los turbulentos.
48:46 ¡Ay de ti, Moab!
¡Ha perecido el pueblo de Quemós!
Porque tus hijos son llevados prisioneros,
y tus hijas al cautiverio.
48:47 Pero yo cambiaré la suerte de Moab,
en los días futuros —oráculo del Señor—.
Hasta aquí el juicio de Moab. Isaías 15, 1 isaías 25, 10-12 Ezequiel 25, 8-11 Amós 2, 1-3 Sofonías 2, 8-11

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CAPÍTULO 49

Oráculo contra Amón
49:
1 Para los amonitas. Ezequiel 21, 33-37 Ezequiel 25, 1-7 Amós 1, 13-15 Sofonías 2, 8-11 Así habla el Señor:
¿Acaso Israel no tiene hijos,
no tiene heredero?
¿Por qué Milcóm ha heredado Gad
y su pueblo se ha establecido en sus ciudades?
49:2 Por eso llegan los días
—oráculo del Señor—
en que haré oír a Rabá de los amonitas
el grito de guerra:
ella será una colina desolada,
sus ciudades serán incendiadas,
e Israel heredará a sus herederos,
dice el Señor.
49:3 ¡Gime, Jesbón, porque Hai ha sido devastada,
lancen gritos, hijas de Rabá!
¡Pónganse un cilicio, laméntense,
y vayan de aquí para allá por los cercos,
porque Milcóm va al cautiverio,
con sus sacerdotes y sus príncipes!
49:4 ¿Por qué te glorías de los valles,
de tu fértil valle,
hija apóstata,
tú que confías en tus tesoros
y dices: "¿Quién me atacará?"
49:5 Yo hago venir sobre ti el pánico
—oráculo del Señor de los ejércitos—
desde todos tus alrededores:
ustedes serán expulsados, cada uno por su lado,
y nadie reunirá a los fugitivos.
49:6 Después de esto, cambiaré la suerte de los amonitas —oráculo del Señor—.
Oráculo contra Edóm: el desamparo del país
49:7 Para Edóm. Isaías 34, 5 Isaías 63,  1-6 Ezequiel 25, 12-14 Ezequiel 35, 1-15 Amós 1, 11-12 Abdías 1-14 Malaquías 1, 2-5
Así habla el Señor de los ejércitos:
¿No hay más sabiduría en Temán?
¿Están faltos de consejo los inteligentes
o se desgastó su sabiduría?
49:8 ¡Huyan, vuelvan la espalda,
escóndanse bajo tierra, habitantes de Dedán,
porque yo atraigo la ruina sobre Esaú,
es el momento de dar cuenta!
49:9 Si llegan hasta ti vendimiadores,
no dejarán ni un racimo;
si son ladrones nocturnos,
arrasarán a su gusto.
49:10 Sí, yo mismo desnudé a Esaú,
puse al descubierto sus escondites,
y no puede ocultarse.
Su raza y sus hermanos han sido devastados,
sus vecinos ya no existen.
49:11 ¡Deja a tus huérfanos, yo los haré vivir,
y que tus viudas confíen en mí!
49:12 Porque así habla el Señor: Los que no estaban condenados a beber la copa, la tuvieron que beber. Y tú ¿vas a quedar impune? ¡No, no vas quedar impune, sino que la vas a beber!
49:13 Sí, lo juro por mí mismo —oráculo del Señor—: Bosrá se convertirá en devastación, oprobio, desierto y maldición, y todas sus ciudades serán ruinas eternas.

El ataque contra Edóm
49:14 He oído un mensaje de parte del Señor,
un heraldo ha sido enviado a las naciones:
"¡Reúnanse! ¡Al asalto de la ciudad!
¡De pie para el combate!"
49:15 Porque yo te hago pequeño entre las naciones,
despreciable entre los hombres.
49:16 Te engañó tu suficiencia,
la soberbia de tu corazón,
a ti, que habitas en las hendiduras de la roca,
que ocupas la altura de una colina.
Aunque eleves tu nido como el águila,
de allí te precipitaré
—oráculo del Señor—.

La ruina de Edóm
49:17 Edóm se convertirá en una devastación; todo el que pase junto a ella quedará pasmado, y silbará de estupor al ver todas sus plagas.
49:18 Como en la catástrofe de Sodoma y Gomorra, y de sus ciudades vecinas —dice el Señor— allí no habitará más ningún hombre, no residirá ningún ser humano.
49:19 Como un león que sube de la espesura del Jordán a una pradera siempre verde, así yo los haré huir de allí en un instante, y allí estableceré a mi elegido.
Porque ¿quién es como yo?
¿Quién me citará a juicio?
¿Quién es el pastor que se me opondrá?
49:20 Por eso, oigan el plan del Señor sobre Edóm,
sus proyectos sobre los habitantes de Temán:
Sí, hasta las ovejas más pequeñas serán arrastradas,
su pradera se asombrará a causa de ellas.
49:21 Por el estruendo de su caída tiembla la tierra,
y el eco resuena hasta el Mar Rojo.
49:22 ¡Miren! Él sube, planea como el águila,
despliega sus alas sobre Bosrá;
el corazón de los guerreros de Edóm, en aquel día,
será como el corazón de una parturienta. Isaías 34, 5 Isaías 63,  1-6 Ezequiel 25, 12-14 Ezequiel 35, 1-15 Amós 1, 11-12 Abdías 1-14 Malaquías 1, 2-5

Oráculo contra Damasco
49:23 Para Damasco. Isaías 17, 1 Amós 1, 3-5 Zacarías 9, 1
Jamat y Arpad están avergonzadas,
porque han oído una mala noticia;
su corazón se deshace de ansiedad,
no puede calmarse.
49:24 Damasco desfallece, emprende la huida,
la asalta el terror,
es presa de la angustia y los dolores
como una parturienta.
49:25 ¡Cómo está abandonada la ciudad gloriosa,
la ciudad de la alegría!
49:26 Por eso sus jóvenes caerán en sus plazas
y todos los hombres de guerra perecerán aquel día
—oráculo del Señor de los ejércitos—.
49:27 Yo prenderé fuego a la fortaleza de Damasco
y él devorará los palacios de Ben Hadad.

Oráculos contra las tribus árabes
49:28 Para Quedar y los reinos de Jasor, derrotados por Nabucodonosor, rey de Babilonia.
Así habla el Señor:
¡De pie! ¡Al asalto de Quedar!
¡Devasten a los hijos del Oriente!
49:29 Tomen sus carpas y sus rebaños,
sus toldos y sus equipajes;
quítenles sus camellos
y griten contra ellos:"¡Terror por todas partes!"
49:30 Huyan, emigren rápidamente,
escóndanse bajo tierra,
habitantes de Jasor —oráculo del Señor—
porque Nabucodonosor, rey de Babilonia,
ha tramado un plan contra ustedes,
ha urdido contra ustedes un proyecto.
49:31 ¡De pie! ¡Avancen contra una nación despreocupada,
que se siente segura —oráculo del Señor—
que no tiene puertas ni cerrojos,
y vive apartada!
49:32 Sus camellos serán el botín,
y sus muchos rebaños, la presa.
Yo dispersaré a los cuatro vientos
a los "Sienes rapadas",
de todos lados atraeré su ruina
—oráculo del Señor—.
49:33 Jasor será una guarida de chacales,
una desolación para siempre;
allí no habitará ningún hombre,
no residirá ningún ser humano.

Oráculo contra Elám
49:34 Palabra que el Señor dirigió al profeta Jeremías acerca de Elám, al comienzo del reinado de Sedecías, rey de Judá:
49:35 Así habla el Señor de los ejércitos:
Yo voy a quebrar el arco de Elám,
principio de su fuerza.
49:36 Haré venir contra Elám cuatro vientos
desde los cuatro confines del cielo.
Los dispersaré a los cuatro vientos,
y no habrá ni una sola nación
adonde no lleguen los expulsados de Elám.
49:37 Aterraré a Elám delante de sus enemigos
y delante de los que atentan contra su vida;
atraeré sobre ellos una desgracia,
el ardor de mi ira —oráculo del Señor—.
Enviaré la espada detrás de ellos,
hasta haberlos exterminado.
49:38 Porque pondré mi trono en Elám,
y haré desaparecer de allí al rey y a los príncipes
—oráculo del Señor—.
49:39 Pero en los días futuros, yo cambiaré la suerte de Elám —oráculo del Señor—.

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CAPÍTULO 50

Oráculo contra Babilonia: la caída de la ciudad
50:1 Palabra que el Señor dirigió a Babilonia, Isaías 13, 1-22 Isaías 14, 23
Isaías 47, 1-15 al país de los caldeos, por medio del profeta Jeremías:
50:2 ¡Anúncienlo entre las naciones,
proclámenlo, no lo oculten!
Digan: ¡Babilonia ha sido tomada!
¡Bel se ha cubierto de vergüenza!
¡Marduc ha sido destrozado!
¡Sus estatuas han sido humilladas,
están destrozados sus ídolos!
50:3 Porque del Norte sube una nación contra ella:
dejará su tierra devastada
y no habrá más habitantes;
tanto los hombres como los animales
han emigrado, se han ido.

El retorno de los israelitas
50:4 En aquellos días y en aquel tiempo
—oráculo del Señor—
vendrán los hijos de Israel,
junto con los hijos de Judá;
irán llorando mientras caminan
y buscarán al Señor, su Dios.
5 Preguntarán por el camino de Sión,
con el rostro vuelto hacia ella:
50:"¡Vengan, unámonos al Señor
en una alianza eterna, inolvidable!".
50:6 Ovejas perdidas, eso era mi pueblo:
sus pastores las extraviaban,
las hacían rondar por las montañas;
iban de montaña en colina,
olvidándose de su redil.
50:7 El que las encontraba, las devoraba,
sus adversarios decían:"No somos culpables,
porque ellos pecaron contra el Señor,
morada de justicia, esperanza de sus padres".

Exhortación a huir de Babilonia
50:8 ¡Emigren de en medio de Babel, Isaías 48, 20 Apocalipsis 18, 4
salgan del país de los caldeos!
Sean como los machos cabríos
a la cabeza del rebaño.
50:9 Porque yo suscito y hago subir contra Babilonia
una asamblea de grandes naciones del Norte,
que se alinearán contra ella,
y así será conquistada.
Sus flechas son como las de un hábil guerrero
que nunca vuelve con las manos vacías.
50:10 Caldea será saqueada,
y todos sus saqueadores se saciarán
—oráculo del Señor—.

La desolación de Babilonia
50:11 ¡Sí, alégrense, diviértanse,
expoliadores de mi herencia!
¡Salten como una ternera en el pasto,
relinchen como padrillos!
50:12 La madre de ustedes ha sido humillada,
está confundida la que los dio a luz.
Ahora es la última de las naciones,
un desierto, un páramo, una estepa.
50:13 A causa de la irritación del Señor,
no será más habitada,
toda ella será una desolación.
El que pase por Babilonia quedará pasmado
y silbará de estupor al ver todas sus heridas.

Orden de ataque contra Babilonia
50:14 ¡Formen fila alrededor de Babilonia,
todos ustedes, los que tensan el arco;
disparen contra ella, no ahorren las flechas,
porque ha pecado contra el Señor!
50:15 ¡Lancen alaridos a su alrededor!
Ella se rinde, caen sus bastiones,
se derrumban sus murallas.
¡Esta es la venganza del Señor!
¡Vénguense de ella,
háganle lo mismo que ella hizo!
50:16 Supriman de Babilonia al sembrador,
y al que empuña la hoz en el tiempo de la cosecha.
Ante la espada destructora,
cada uno se vuelve hacia su pueblo,
cada uno huye a su país.

La repatriación de Israel
50:17 Israel era una oveja descarriada, ahuyentada por los leones.
Primero la devoró el rey de Asiria, y ahora, últimamente, le quebró los huesos Nabucodonosor, rey de Babilonia.
50:18 Por eso, así habla el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: Voy a pedir cuenta al rey de Babilonia y a su país, como le pedí cuenta al rey de Asiria.
50:19 Haré volver a Israel a su pastizal,
para que paste en el Carmelo y en Basán
y se sacie en la montaña de Efraím y Galaad.
50:20 En aquellos días y en aquel tiempo
—oráculo del Señor—
se buscará la iniquidad de Israel, y habrá desaparecido,
los pecados de Judá, y no se encontrarán,
porque yo perdonaré a los que deje con vida.

La ruina de Babilonia
50:21 ¡Sube al país de Merataim,
sube contra él
y contra los habitantes de Pecod!
¡Masacra y consagra al exterminio
lo que queda de él
—oráculo del Señor—
y obra como yo te ordené!
50:22 ¡Hay ruido de guerra en el país
y un desastre total!
50:23 ¡Cómo fue abatido y se hizo pedazos
el martillo de toda la tierra!
¡Cómo ha quedado desolada
Babilonia entre las naciones!
50:24 Te puse una trampa y quedaste atrapada,
sin darte cuenta, Babilonia.
Has sido sorprendida y tomada,
porque habías provocado al Señor.
50:25 El Señor abrió su arsenal
y extrajo las armas de su furor,
porque el Señor de los ejércitos tiene una tarea
en el país de los caldeos.
50:26 Vengan aquí todos, sin excepción,
abran sus graneros,
amontónenla como gavillas,
conságrenla al exterminio:
¡que no quede nada!
50:27 Masacren todos sus bueyes,
que bajen al matadero.
¡Ay de ellos, porque les ha llegado el día,
el tiempo de dar cuenta!
50:28 ¡Oigan! Fugitivos y prófugos de Babel
vienen a anunciar en Sión
la venganza del Señor, nuestro Dios,
la venganza de su Templo.
50:29 Convoquen a los arqueros contra Babel,
a todos los que tensan el arco;
acampen contra ella, a su alrededor,
que no escape ni uno solo.
¡Retribúyanle conforme a sus obras, Apocalipsis 18, 6 Salmo 137, 8
trátenla según lo que ella hizo,
porque ha sido arrogante con el Señor,
con el Santo de Israel!
50:30 Por eso caerán sus jóvenes en las plazas
y todos sus hombres de guerra perecerán en aquel día
—oráculo del Señor—.
50:31 Aquí estoy contra ti, Arrogante,
—oráculo del Señor de los ejércitos—
porque ha llegado tu día,
el tiempo en que tendrás que dar cuenta.
50:32 Entonces tropezará y caerá la Arrogante,
sin que nadie la haga levantar.
Prenderé fuego a sus ciudades
y él devorará todos sus contornos.

El Señor, salvador de Israel
50:33 Así habla el Señor de los ejércitos:
Los hijos de Israel están oprimidos
junto con los hijos de Judá;
sus carceleros los retienen
y se niegan a soltarlos.
50:34 Pero su redentor es fuerte,
su nombre es Señor de los ejércitos:
él si que defenderá su causa
para dar tranquilidad a la tierra
y hacer temblar a los habitantes de Babel.
50:35 ¡Una espada contra los caldeos —oráculo del Señor—
y sobre los habitantes de Babel,
sobre sus príncipes y sus sabios!
50:36 ¡Una espada sobre sus adivinos,
y ellos desvarían!
¡Una espada sobre sus guerreros,
y son presa del pánico!
50:37 ¡Una espada sobre sus caballos y sus carros,
y sobre la mezcla de gente que hay en ella,
y se vuelven como mujeres!
¡Una espada sobre sus tesoros,
y son saqueados!
50:38 ¡Una espada sobre sus aguas,
y ellas se secan!
Porque es un país de ídolos
y se glorían de esas figuras horrendas.
50:39 Por eso las fieras del desierto habitarán allí con las hienas, Isaías 13, 21 Apocalipsis 18, 2
y vivirán allí los avestruces; nunca más será habitada,
y nadie morará allí de generación en generación.
50:40 Como cuando Dios provocó la catástrofe de Sodoma y Gomorra
y de sus ciudades vecinas Génesis 19, 24-25 Deuteronomio 29, 22 Isaías 1, 9 Isaías 13, 19 Amós 4, 11 Sofonías 2, 9 Lamentacionse 4, 6 Romanos 9, 29 Apocalipsis 14, 10 —oráculo del Señor—
allí no habitará más ningún hombre, no residirá ningún ser humano.

La invasión de Babilonia
50:41 ¡Miren! Un pueblo viene del Norte,
una gran nación y reyes numerosos
surgen desde el confín de la tierra.
50:42 Empuñan el arco y la jabalina,
son crueles e implacables;
su estruendo es como el rugido del mar,
van montados a caballo,
alineados como un solo hombre,
contra ti, hija de Babilonia.
50:43 Cuando el rey de Babilonia oyó la noticia
desfallecieron sus manos,
la angustia se apoderó de él,
y un temblor como de parturienta.
50:44 Como un león que sube de la espesura del Jordán a una pradera siempre verde, así yo los haré huir de allí en un instante, y allí estableceré a mi elegido.
Porque ¿quién es como yo?
¿Quién me citará a juicio?
¿Quién es el pastor que se me opondrá?
50:45 Por eso, oigan el plan del Señor sobre Babilonia,
sus proyectos sobre el país de los caldeos.
Sí, hasta las ovejas más pequeñas serán arrastradas,
la pradera se asombrará a causa de ellas.
50:46 Por el estruendo de la toma de Babilonia tiembla la tierra,
y el eco resuena entre las naciones.

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