EZEQUIEL


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CAPÍTULO 16

Historia simbólica de Jerusalén, esposa infiel del Señor
16:1 La palabra del Señor me llegó en estos términos:
16:2 Hijo de hombre, da a conocer a Jerusalén sus abominaciones.
16:3 Tú dirás: Así habla el Señor a Jerusalén: Por tus orígenes y tu nacimiento, perteneces al país de Canaán; tu padre era un amorreo y tu madre una hitita.
16:4 Al nacer, el día en que te dieron a luz, tu cordón umbilical no fue cortado, no fuiste lavada con agua para ser purificada ni frotada con sal, ni envuelta en pañales.
16:5 Nadie se compadeció de ti para hacerte alguna de esas cosas, sino que fuiste arrojada en pleno campo, porque dabas asco el día que naciste.
16:6 Yo pasé junto a ti, te vi revolcándote en tu propia sangre y entonces te dije: "Vive
16:7 y crece como un retoño del campo". Tú comenzaste a crecer, te desarrollaste y te hiciste mujer; se formaron tus senos y crecieron tus cabellos, pero estabas completamente desnuda.
16:8 Yo pasé junto a ti y te vi. Era tu tiempo, el tiempo del amor; extendí sobre ti el borde de mi manto y cubrí tu desnudez; te hice un juramento, hice una alianza contigo —oráculo del Señor— y tú fuiste mía.
16:9 Yo te lavé con agua, limpié la sangre que te cubría y te perfumé con óleo.
16:10 Te puse un vestido bordado, te calcé con zapatos de cuero fino, te ceñí con una banda de lino y te cubrí con un manto de seda.
16:11 Te adorné con joyas, puse brazaletes en tus muñecas y un collar en tu cuello;
16:12 coloqué un anillo en tu nariz, pendientes en tus orejas y una espléndida diadema en tu cabeza.
16:13 Estabas adornada de oro y de plata, tu vestido era de lino fino, de seda y de tela bordada; te alimentabas con la mejor harina, con miel y aceite. Llegaste a ser extraordinariamente hermosa y te convertiste en una reina.
16:14 Tu fama se extendió entre las naciones, porque tu belleza era perfecta gracias al esplendor con que yo te había adornado —oráculo del Señor—.
16:15 Pero tú te preciaste de tu hermosura y te aprovechaste de tu fama para prostituirte; te entregaste sin pudor a todo el que pasaba y fuiste suya.
16:16 Tomaste tus vestidos para hacerte lugares altos de vivos colores, y te prostituiste en ellos.
16:17 Tomaste tus joyas hechas con mi oro y mi plata, que yo te había regalado, y te fabricaste imágenes de hombres con las que te prostituiste.
16:18 Tomaste tus vestidos bordados para cubrirlas, y pusiste delante de ellas mi aceite y mi incienso.
16:19 Y el pan que yo te había dado, la mejor harina, el aceite y la miel con que yo te alimentaba, los ofreciste delante de ellas como perfume de aroma agradable —oráculo del Señor—.
16:20 Tomaste a tus hijos y a tus hijas, los que tú habías engendrado para mí, y los sacrificaste a esas imágenes como alimento. ¿Acaso no te bastaba con prostituirte,
16:21 que también inmolaste a mis hijos y los entregaste, haciéndolos pasar por el fuego en honor de ellas?
16:22 En medio de todas tus abominaciones y prostituciones, no te acordaste de los días de tu juventud, cuando estabas completamente desnuda, revolcándote en tu sangre.
16:23 Y en el colmo de tu maldad —¡ay, ay de ti!, oráculo del Señor—
16:24 te has edificado una colina y has levantado un montículo en todas las plazas.
16:25 A la entrada de todos los caminos edificaste un montículo, hiciste de tu hermosura una cosa abominable y entregaste tu cuerpo a todo el que pasaba, multiplicando tus prostituciones.
16:26 Te prostituiste a los egipcios, tus vecinos de cuerpo robusto, y multiplicaste tus prostituciones para provocarme.
16:27 Por eso, yo extendí mi mano contra ti. Racioné tu alimento y te entregué a la avidez de tus enemigos, a las ciudades de los filisteos, avergonzadas ellas mismas de tu conducta infame.
16:28 No satisfecha con esto, te prostituiste a los asirios; te prostituiste a ellos, y aún así no quedaste satisfecha.
16:29 Entonces multiplicaste tus prostituciones en una tierra de comerciantes, en Caldea, pero ni siquiera con esto quedaste satisfecha.
16:30 ¡Qué enloquecido estaba tu corazón —oráculo del Señor— cuando hacías todo esto, obra de una prostituta empedernida!
16:31 Cuando tú edificabas una colina a la entrada de todos los caminos, y levantabas un montículo en todas las plazas, no eras como la prostituta que busca un salario.
16:32 La mujer adúltera, en lugar de su marido, recibe un regalo.
16:33 A todas las prostitutas se les da un regalo; tú, en cambio, dabas regalos a todos tus amantes, tú los sobornabas a fin de que acudieran a ti de todas partes para tus prostituciones.
16:34 Al prostituirte, te sucedía lo contrario que a las otras mujeres: nadie corría detrás de ti, eras tú la que pagabas y nadie te pagaba a ti. ¡Hacías exactamente lo contrario!
16:35 Por eso, prostituta, escucha la palabra del Señor.
16:36 Así habla el Señor: Por haberte exhibido desvergonzadamente y haber descubierto tu desnudez en tus prostituciones con tus amantes y con todos tus ídolos abominables, y por la sangre de tus hijos que les has ofrecido,
16:37 por todo eso, yo voy a reunir a todos tus amantes, a los que has complacido y amado, y también a los que has odiado; los reuniré contra ti, de todas partes, descubriré ante ellos tu desnudez, y ellos verán toda tu desnudez.
16:38 Te aplicaré el castigo de las mujeres adúlteras y sanguinarias y descargaré sobre ti mi furor y mis celos.
16:39 Yo te entregaré en sus manos. Ellos arrasarán tus colinas y demolerán tus montículos; te despojarán de tus vestidos, te arrebatarán tus joyas y te dejarán completamente desnuda.
16:40 Incitarán a la asamblea contra ti, te lapidarán y te atravesarán con sus espadas.
16:41 Quemarán tus casas y te infligirán justos castigos a la vista de una multitud de mujeres. Yo te haré renunciar a la prostitución y ya no harás más regalos.
16:42 Así se apaciguará mi furor contra ti y mis celos se apartarán de ti, quedaré tranquilo y no me irritaré más.
16:43 Porque no te has acordado de los días de tu juventud y has provocado mi ira con todas estas cosas, yo haré recaer tu mala conducta sobre tu cabeza —oráculo del Señor—. ¿Acaso no has cometido una infamia con todas tus prácticas abominables?
16:44 Todos los que hacen proverbios, harán uno acerca de ti, diciendo: "De tal madre, tal hija".
16:45 Sí, tú eres la hija de tu madre, que sentía asco de su marido y de sus hijos; eres la hermana de tus hermanas, que sentían asco de sus maridos y de sus hijos: la madre de ustedes era una hitita y su padre un amorreo.
16:46 Tu hermana mayor es Samaría, que junto con sus hijas habita a tu izquierda, y tu hermana menor es Sodoma, que junto con sus hijas habita a tu derecha.
16:47 Pero tú no te has contentado con seguir sus caminos y practicar sus mismas abominaciones, sino que te has corrompido más que ellas en todos tus caminos.
16:48 Juro por mi vida —oráculo del Señor— que tu hermana Sodoma y sus hijas no han obrado como tú y tus hijas.
16:49 Esta fue la iniquidad de tu hermana Sodoma: soberbia, buena mesa y total despreocupación. Además de esto, ella y sus hijas no socorrieron al pobre y al indigente;
16:50 se enorgullecieron y cometieron abominaciones en mi presencia. Por eso las rechacé, como tú lo has visto.
16:51 Y Samaría no cometió ni la mitad de tus pecados. Tú has cometido más abominaciones que tus hermanas, y con las abominaciones cometidas has hecho que ellas parecieran justas.
16:52 Carga, entonces, con tu ignominia, por haber intercedido en favor de tus hermanas: tú, con tus pecados, te has hecho más abominable que ellas, y ellas son más justas que tú. Avergüénzate y carga con tu ignominia, ya que has hecho justas a tus hermanas.
16:53 Yo cambiaré su suerte, la suerte de Sodoma con sus hijas y la suerte de Samaría con sus hijas, y cambiaré tu suerte en medio de ellas,
16:54 a fin de que cargues con tu ignominia y sientas vergüenza de lo que has hecho, para consuelo de ellas.
16:55 Tu hermana Sodoma y sus hijas, lo mismo que Samaría y sus hijas, volverán a su antigua condición. Y tú también volverás a tu antigua condición.
16:56 ¿Acaso no has comentado muchas cosas acerca de Sodoma, en el día de tu orgullo,
16:57 antes que fuera descubierta tu desnudez? Lo mismo que ella, tú eres ahora objeto de burla para las ciudades de Edóm y de todas sus vecinas, y para las ciudades de los filisteos, que se burlan de ti en tus alrededores.
16:58 Así cargarás con tu infamia y con tus abominaciones —oráculo del Señor—.
16:59 Porque así habla el Señor: Yo obraré contigo como has obrado tú, que despreciaste el juramento imprecatorio, quebrantando la alianza.
16:60 Pero yo me acordaré de la alianza que hice contigo en los días de tu juventud y estableceré para ti una alianza eterna.
16:61 Tú te acordarás de tu conducta y te sentirás avergonzada, cuando yo tome a tus hermanas, a las mayores y a las menores que tú, y te las dé como hijas, sin que ellas participen de tu alianza.
16:62 Yo estableceré mi alianza contigo, y tú sabrás que yo soy el Señor,
16:63 para que te acuerdes y te avergüences, y para que en tu confusión no te atrevas a abrir la boca, cuando yo te haya perdonado todo lo que has hecho —oráculo del Señor—.

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CAPÍTULO 17

La alegoría de las águilas y la vid
17:1 La palabra del Señor me llegó en estos términos:
17:2 Hijo de hombre, plantea un enigma y narra una parábola a la casa de Israel.
17:3 Tú dirás: Así habla el Señor:
El águila grande,
de grandes alas y largas plumas,
de espeso plumaje, lleno de colorido,
llegó hasta el Líbano
y tomó la copa de un cedro.
17:4 Arrancó la más alta de sus ramas
y la llevó a un país de comerciantes,
la puso en una ciudad de mercaderes.
17:5 Tomó además una semilla del país
y la sembró en un campo de cultivo:
la plantó como un sauce
junto a abundantes aguas.
17:6 Ella brotó y se convirtió en una vid,
exuberante, de tamaño pequeño,
que volvía sus ramas hacia el águila
y tenía sus raíces debajo de ella.
Así se convirtió en una vid,
produjo ramas y dio sarmientos.
17:7 Pero había otra águila grande,
de grandes alas y abundante plumaje,
y esa vid le tendió ansiosamente sus raíces y dirigió sus ramas hacia ella,
para que la regara mejor que el terreno donde había sido plantada.
17:8 Ella estaba plantada en un campo fértil, junto a abundantes aguas,
para dar sarmientos y producir frutos, para convertirse en una espléndida vid.
17:9 Por eso, dirás: Así habla el Señor:
¿Podrá florecer esa vid?
¿Acaso no se la arrancará de raíz y se cortarán sus frutos para que se sequen todos sus tiernos retoños?
Sí, se secará, y no hará falta un brazo fuerte ni mucha gente
para arrancarla de raíz.
17:10 Ahora está bien plantada: ¿podrá florecer?
Apenas la toque el viento del este,¿no quedará completamente seca?
¡En el mismo lugar donde brotó, se secará!
17:11 La palabra del Señor me llegó en estos términos:
17:12 Di a este pueblo rebelde: ¿No saben lo que esto significa? Luego dirás: El rey de Babilonia llegó a Jerusalén, tomó a su rey y a sus príncipes y se los llevó consigo a Babilonia. 2 Reyes 20, 18
2 Reyes 24, 1 2 Reyes 24, 12 2 Reyes 24, 14-15 2 Crónicas 36, 10 Isaías 39, 7 Jeremías 22, 24-30 Jeremías 24, 1-10 Jeremías 29, 1-2 Daniel 1, 1-7
17:13 Tomó, en cambio, a un vástago de estirpe real, hizo un pacto con él, lo comprometió con un juramento 2 Reyes 24, 17 2 Crónicas 36, 10
Jeremías 37, 1 y se llevó a todos los hombres importantes del país,
17:14 para que ese reino fuera humilde e incapaz de sublevarse, para que mantuviera su pacto, y así pudiera subsistir.
17:15 Pero el príncipe se rebeló contra el rey, 2 Reyes 24, 20 2 Crónicas 36, 13 enviando mensajeros a Egipto a fin de obtener caballos y un ejército numeroso. Ahora bien, ¿prosperará el que ha hecho esto? El que violó el pacto, ¿escapará con vida?
17:16 Juro por mi vida —oráculo del Señor— que él morirá en Babilonia, en el lugar donde reside el rey que lo hizo reinar, cuyo juramento despreció y cuyo pacto quebrantó.
17:17 Y el Faraón no podrá intervenir en favor de él con un gran ejército y tropas numerosas, en el momento del combate, cuando se levanten terraplenes y se construyan empalizadas para exterminar muchas vidas humanas.
17:18 El príncipe despreció un juramento y quebrantó un pacto; había dado su mano, y después hizo todo esto: ¡no escapará con vida!
17:19 Por eso, así habla el Señor: Juro por mi vida que haré recaer sobre su cabeza mi juramento, que él despreció, y mi pacto, que él quebrantó.
17:20 Tenderé sobre él mi red y quedará prendido en mi trampa. Lo llevaré a Babilonia, y allí le haré rendir cuenta de la infidelidad que cometió contra mí.
17:21 Lo mejor de sus escuadrones caerá bajo la espada, y los sobrevivientes serán dispersados a todos los vientos. Así sabrán que yo, el Señor, he hablado.

El restablecimiento futuro de Israel
17:22 Así habla el Señor:
Yo también tomaré la copa de un gran cedro, cortaré un brote de la más alta de sus ramas,
y lo plantaré en una montaña muy elevada:
17:23 lo plantaré en la montaña más alta de Israel.
Él echará ramas y producirá frutos, y se convertirá en un magnífico cedro.
Pájaros de todas clases anidarán en él, habitarán a la sombra de sus ramas.
17:24 Y todos los árboles del campo sabrán que yo, el Señor, humillo al árbol elevado y exalto al árbol humillado,
hago secar al árbol verde y reverdecer al árbol seco. Yo, el Señor, lo he dicho y lo haré.

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CAPÍTULO 18

La responsabilidad individual
18:1 La palabra del Señor me llegó en estos términos:
18:2 ¿Por qué andan repitiendo este refrán en la tierra de Israel:
"Los padres comieron uva verde, y los hijos sufren la dentera"?
Jeremías 31, 29
18:3 Juro por mi vida —oráculo del Señor— que ustedes nunca más dirán este refrán en Israel.
18:4 Porque todas las vidas me pertenecen, tanto la del padre como la del hijo: la persona que peca, esa morirá.
18:5 Si un hombre es justo y practica el derecho y la justicia;
18:6 si no participa de las comidas sagradas en las montañas y no levanta sus ojos hacia los ídolos de la casa de Israel; si no deshonra a la mujer de su prójimo y no se acerca a una mujer en los días de su menstruación;
18:7 si no oprime a nadie, si devuelve la prenda al deudor y no quita nada por la fuerza; si da su pan al hambriento y viste al desnudo;
18:8 si no presta con usura ni cobra intereses; si aparta su mano de la injusticia y juzga imparcialmente en los litigios;
18:9 si camina según mis preceptos y observa mis leyes, obrando con fidelidad, ese hombre es justo y seguramente vivirá Levítico 18, 5 Nehemías 9, 29 Ezequiel 20, 11-13 Lucas 10, 28 Romanos 10, 5 Gálatas 3, 12 —oráculo del Señor—.
18:10 Pero si engendra un hijo ladrón y sanguinario, que hace alguna de esas cosas,
18:11 mientras que él no ha hecho ninguna de ellas, un hijo que participa de las comidas sagradas en las montañas y deshonra a la mujer de su prójimo;
18:12 que oprime al pobre y al indigente, que saca las cosas por la fuerza y no devuelve la prenda; que levanta sus ojos a los ídolos y comete abominaciones;
18:13 que presta con usura y cobra intereses: este hijo no vivirá. A causa de todas las abominaciones que cometió, morirá irremediablemente, y su sangre recaerá sobre él.
18:14 Pero si un hombre engendra un hijo que ve todos los pecados cometidos por su padre, los ve, pero no los imita:
18:15 no participa de las comidas sagradas en las montañas ni levanta sus ojos a los ídolos de la casa de Israel; no deshonra a la mujer de su prójimo;
18:16 no oprime a nadie, no retiene la prenda ni saca las cosas por la fuerza; da su pan al hambriento, viste al desnudo
18:17 y aparta su mano de la injusticia; no presta con usura ni cobra intereses; cumple mis leyes y camina según mis preceptos: ese hijo no morirá por las culpas de su padre, sino que vivirá.
18:18 Pero su padre, que oprimió y sacó las cosas por la fuerza, y no hizo el bien en medio de su pueblo, él sí morirá a causa de sus culpas.
18:19 Ustedes preguntarán: "¿Por qué el hijo no carga con las culpas de su padre?" Porque el hijo practicó el derecho y la justicia, observó todos mis preceptos y los puso en práctica, por eso vivirá.
18:20 La persona que peca, esa morirá; el hijo no cargará con las culpas del padre, ni el padre cargará con las culpas del hijo. Sobre el justo recaerá su justicia, y sobre el malvado, su maldad. Deuteronomio 24, 16 2 Reyes 14, 6 2 Crónicas 25, 4

El camino de Dios es justo
Ezequiel 33, 10-20

18:21 Pero si el malvado se convierte de todos los pecados que ha cometido, observa todos mis preceptos y practica el derecho y la justicia, seguramente vivirá, y no morirá.
18:22 Ninguna de las ofensas que haya cometido le será recordada: a causa de la justicia que ha practicado, vivirá.
18:23 ¿Acaso deseo yo la muerte del pecador —oráculo del Señor— y no que se convierta de su mala conducta y viva?
18:24 Pero si el justo se aparta de su justicia y comete el mal, imitando todas las abominaciones que comete el malvado, ¿acaso vivirá? Ninguna de las obras justas que haya hecho será recordada: a causa de la infidelidad y del pecado que ha cometido, morirá.
18:25 Ustedes dirán: "El proceder del Señor no es correcto". Escucha, casa de Israel: ¿Acaso no es el proceder de ustedes, y no el mío, el que no es correcto?
18:26 Cuando el justo se aparta de su justicia, comete el mal y muere, muere por el mal que ha cometido.
18:27 Y cuando el malvado se aparta del mal que ha cometido, para practicar el derecho y la justicia, él mismo preserva su vida.
18:28 Él ha abierto los ojos y se ha convertido de todas las ofensas que había cometido: por eso, seguramente vivirá, y no morirá.
18:29 Y sin embargo, la casa de Israel dice: "El proceder del Señor no es correcto". ¿Acaso no es el proceder de ustedes, y no el mío, el que no es correcto?
18:30 Por eso, casa de Israel, yo los juzgaré a cada uno de ustedes según su conducta —oráculo del Señor—. Conviértanse y apártense de todas sus rebeldías, de manera que nada los haga caer en el pecado.
18:31 Arrojen lejos de ustedes todas las rebeldías que han cometido contra mí y háganse un corazón nuevo y un espíritu nuevo. ¿Por qué quieres morir, casa de Israel?
18:32 Yo no deseo la muerte de nadie —oráculo del Señor—. Conviértanse, entonces, y vivirán.

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CAPÍTUL0 19

Lamentación por los últimos reyes de Judá
19:1 Entona una lamentación sobre los príncipes de Israel.
19:2 Tú dirás:
¡Tu madre sí que era una leona en medio de los leones!
Recostada entre los cachorros, amamantaba sus crías.
19:3 A uno de sus cachorros lo enalteció y él se convirtió en un león:
aprendió a desgarrar su presa, devoró a los hombres.
19:4 Pero las naciones se concertaron contra él y quedó atrapado en su fosa:
así lo llevaron con garfios a la tierra de Egipto.
19:5 Al ver que nada podía esperar, que su esperanza estaba perdida,
tomó a otro de sus cachorro se hizo de él un león.
19:6 Él se paseaba entre los leones, convertido en un león:
aprendió a desgarrar su presa, devoró a los hombres.
19:7 Hizo estragos en sus palacios, devastó sus ciudades;
la tierra y sus habitantes se espantaron por el fragor de sus rugidos.
19:8 Las naciones marcharon contra él, desde las regiones circundantes:
tendieron sus redes contra él, y quedó atrapado en su fosa.
19:9 Lo encerraron con garfios en una jaula, lo llevaron al rey de Babilonia y lo pusieron en una fortaleza,
para que no volviera a oírse su voz por las montañas de Israel.
v10 Tu madre se parecía a una vid, plantada al borde de las aguas:
desbordada de frutos y de hojas, porque el agua era abundante.
v11 Le salieron unas ramas vigorosas, que fueron cetros de soberanos.
Su talla se elevó por encima del follaje, era bien visible por su altura, por la abundancia de sus ramas.
19:12 Pero fue arrancada con furor y arrojada por el suelo.
El viento del este secó sus frutos, que fueron cortados y se secaron;
y el fuego devoró su rama vigorosa.
19:13 Ahora está plantada en el desierto, en una tierra reseca y sedienta.
19:14 De su rama ha salido un fuego que devoró sus ramas y sus frutos.
Ya no hay en ella ninguna rama vigorosa, ningún cetro de soberanos.
Esta es una lamentación, y se la canta como tal.

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CAPÍTULO 20

Historia de las infidelidades de Israel
20:1 El séptimo año, el día diez del quinto mes, algunos de los ancianos de Israel vinieron a consultar al Señor y se sentaron delante de mí.
20:2 La palabra del Señor me llegó en estos términos:
20:3 Hijo de hombre, habla a los ancianos de Israel y diles: Así habla el Señor: ¿Ustedes han venido a consultarme? Juro por mi vida que no permitiré que ustedes me consulten —oráculo del Señor—.
20:4 ¿Vas a juzgarlos? ¿Vas a juzgarlos, hijo de hombre? Dales a conocer las abominaciones de sus padres.
20:5 Tú les dirás: Así habla el Señor: El día en que elegí a Israel, alcé mi mano para hacer un juramento a la descendencia de Jacob y me manifesté a ellos en la tierra de Egipto; alcé mi mano y les dije: Yo soy el Señor, su Dios.
20:6 Aquel día, alcé mi mano, jurándoles que los haría salir del país de Egipto y los llevaría a una tierra que yo mismo había explorado para ellos: una tierra que mana leche y miel, el más espléndido de todos los países. Éxodo 6, 2-8
20:7 Les dije: Arrojen lejos de ustedes las cosas abominables que atraen sus miradas y no se contaminen con los ídolos de Egipto: Yo soy el Señor, su Dios.
20:8 Pero ellos se rebelaron contra mí y no quisieron escucharme; ninguno arrojó las cosas abominables que atraían sus miradas y no abandonaron los ídolos de Egipto. Entonces yo pensé derramar mi furor y desahogar mi ira contra ellos en la tierra de Egipto.
20:9 Pero actué a causa de mi Nombre, para que no fuera profanado a los ojos de las naciones en medio de las cuales habitaban: yo me manifesté a ellos ante los ojos de aquellas naciones, haciéndolos salir del país de Egipto.
20:10 Yo los hice salir del país de Egipto y los conduje al desierto.
20:11 Les di mis preceptos y les hice conocer mis leyes, que hacen vivir al hombre que las practica. Levítico 18, 5 Nehemías 9, 29 Ezequiel 18, 9 Lucas 10, 28 Romanos 10, 5 Gálatas 3, 12
20:12 Les di además mis sábados, como una señal entre ellos y yo, Éxodo 31, 13-17 para que supieran que yo, el Señor, soy el que los santifico.
20:13 Pero la casa de Israel se rebeló contra mí en el desierto: ellos no siguieron mis preceptos y despreciaron mis leyes, que hacen vivir al hombre que las practica, y no hicieron más que profanar mis sábados. Entonces pensé derramar mi furor sobre ellos en el desierto para exterminarlos.
20:14 Pero actué a causa de mi Nombre, para que no fuera profanado a los ojos de las naciones, en cuya presencia los había hecho salir de Egipto.
20:15 No obstante, alcé mi mano en el desierto para jurarles que no los dejaría entrar en la tierra que les había dado, esa tierra que mana leche y miel, el más espléndido de todos los países.
20:16 Yo obré así, porque habían despreciado mis leyes, no habían seguido mis preceptos y habían profanado mis sábados, por el apego que tenían a sus ídolos.
20:17 Con todo, tuve compasión de ellos, de manera que no los destruí ni los exterminé en el desierto.
20:18 Dije entonces a sus hijos en el desierto: No sigan los preceptos de sus padres, no observen sus leyes ni se contaminen con sus ídolos.
20:19 Yo, el Señor, soy su Dios; sigan mis preceptos y observen mis leyes, poniéndolas en práctica.
20:20 Santifiquen mis sábados: que ellos sean una señal entre ustedes y yo, para que se sepa que yo, el Señor, soy su Dios.
20:21 Pero también los hijos se rebelaron contra mí, no siguieron mis preceptos ni observaron mis leyes, poniéndolas en práctica —esas leyes que hacen vivir al hombre que las practica— y profanaron mis sábados. Entonces pensé derramar mi furor y desahogar mi ira contra ellos en el desierto.
20:22 Sin embargo, retiré mi mano y actué a causa de mi Nombre, para que no fuera profanado a los ojos de las naciones, en cuya presencia los había hecho salir.
20:23 Pero una vez más, alcé mi mano en el desierto, para jurarles que los dispersaría entre las naciones y los diseminaría por los países, Levítico 26, 33 Nehemías 1, 8 Salmo 106, 27
20:24 ya que no habían practicado mis leyes, habían despreciado mis preceptos y profanado mis sábados, y tenían la mirada puesta en los ídolos de sus padres.
20:25 Incluso, llegué a imponerles preceptos que no eran buenos, y leyes que no dan la vida.
20:26 Yo los contaminé con sus propias ofrendas, cuando inmolaban en el fuego a todos los primogénitos, y lo hice con el fin de inspirarles horror, para que supieran que yo soy el Señor.
20:27 Por eso, hijo de hombre, habla a la casa de Israel y diles: Así habla el Señor: Sus padres me ultrajaron más todavía, cometiendo esta infidelidad contra mí:
20:28 cuando los hice entrar en la tierra que, con la mano levantada, había jurado darles, ellos, al ver cualquier colina o cualquier árbol frondoso, ofrecían allí sus sacrificios, presentaban allí sus ofrendas provocativas, depositaban allí sus perfumes de aroma agradable y derramaban allí sus libaciones.
20:29 Yo les dije entonces: "¿Qué es ese lugar alto al que ustedes van?" Y lo llamaron "Lugar alto" hasta el día de hoy.
20:30 Por eso, di a la casa de Israel: Así habla el Señor: ¡Ustedes se están contaminando de la misma manera que sus padres y se están prostituyendo con sus abominaciones!
v31 Al presentar sus dones, inmolando a sus hijos en el fuego, se están contaminando con todos sus ídolos hasta el día de hoy, ¿y yo me dejaré consultar por ustedes, casa de Israel? Juro por mi vida —oráculo del Señor— que no me dejaré consultar por ustedes.
20:32 No sucederá nada de lo que ustedes se imaginan cuando dicen: "Seremos como las demás naciones, como las tribus de los otros países, servidores de la madera y de la piedra".
20:33 Juro por mi vida —oráculo del Señor— que reinaré sobre ustedes con mano fuerte y brazo extendido, y con furor incontenible.
20:34 Los sacaré de entre los pueblos y los reuniré de entre los países donde habían sido dispersados con mano fuerte y brazo extendido, y con furor incontenible.
20:35 Los llevaré al desierto de los pueblos y allí entraré en juicio con ustedes cara a cara.
20:36 Así como entré en juicio con sus padres en el desierto del país de Egipto, así lo haré con ustedes —oráculo del Señor—.
20:37 Los haré pasar bajo la vara y los introduciré en el vínculo de la alianza.
20:38 Excluiré de entre ustedes a los rebeldes y a los que me han sido infieles: a ellos los haré salir del país donde viven como extranjeros, pero no entrarán en la tierra de Israel, y así ustedes sabrán que yo soy el Señor.
20:39 En cuanto a ustedes, casa de Israel, así habla el Señor: Que cada uno vaya a servir a sus ídolos, pero juro que después ustedes me escucharán y ya no profanarán más mi santo Nombre con sus ofrendas y sus ídolos.
20:40 Porque en mi santa montaña, en la santa montaña de Israel —oráculo del Señor—, allí me servirá todo el pueblo de Israel, congregado enteramente en el país. Allí los recibiré con agrado y aceptaré sus ofrendas, lo mejor de sus contribuciones y los dones que me consagren.
20:41 Yo los recibiré a ustedes con un perfume de aroma agradable, cuando los haga salir de entre los pueblos y los reúna de entre los países donde estaban dispersos, y por medio de ustedes pondré de manifiesto mi santidad a los ojos de las naciones.
20:42 Y cuando los haga entrar en la tierra de Israel, en el país que, con la mano levantada, juré dar a sus padres, ustedes sabrán que yo soy el Señor.
20:43 Allí se acordarán de su conducta y de todas las acciones con las cuales se han contaminado, y sentirán asco de ustedes mismos a causa de todas las maldades que han cometido.
20:44 Y ustedes, casa de Israel, sabrán que yo soy el Señor, cuando actúe en favor de ustedes a causa de mi Nombre, y no según su mala conducta y sus acciones corrompidas —oráculo del Señor—.

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