DANIEL


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CAPÍTULO 11

11:1 Yo, por mi parte, estuve apostado para darle fuerza y apoyo, durante el primer año de Darío el medo.
11:2 Y ahora voy a anunciarte la verdad.

La división del reino de Alejandro Magno
Todavía surgirán tres reyes en Persia, y el cuarto poseerá riquezas más grandes que todos los demás. Y cuando este se haya hecho poderoso por su riqueza, movilizará todo contra el reino de Javán.
11:3 Luego surgirá un rey guerrero, que ejercerá un dominio inmenso y hará lo que le parezca.
11:4 Sin embargo, apenas logre afianzarse, su reino será dividido y repartido a los cuatro vientos del cielo, pero no en provecho de sus descendientes, y sin el dominio que él había ejercido. Porque su reino será arrancado de raíz y pasará a otros, distintos de aquellos.

Las primeras luchas entre Seléucidas y Lágidas
11:5 El rey del Sur se hará poderoso, pero uno de sus jefes será más fuerte que él, y ejercerá un dominio más grande que el suyo.
v6 Al cabo de algunos años, ellos se aliarán, y la hija del rey del Sur se presentará al rey del Norte para concertar un acuerdo equitativo. Pero ella no conservará la fuerza de su brazo, y su descendencia no subsistirá: ella misma será entregada, y junto con ella, los que la habían llevado, así como su hijo y el que la había sostenido. En aquellos tiempos,
11:7 surgirá en lugar de su padre un retoño de las mismas raíces que ella: él atacará al ejército y penetrará en la fortaleza del rey del Norte, luchará contra ellos y vencerá.
11:8 Hasta a sus dioses, con sus estatuas de metal fundido y sus objetos de plata y oro, los llevará cautivos a Egipto; y él, durante algunos años, se mantendrá alejado del rey del Norte.
11:9 Este último penetrará entonces en el reino del rey del Sur, y luego regresará a su país.

Antíoco III el Grande
11:
10 Los hijos del rey del Norte reanudarán las hostilidades y reunirán una gran multitud de tropas. Uno de ellos irrumpirá como un río desbordado, inundará y llevará las hostilidades hasta su fortaleza.
11:11 El rey del Sur se irritará y saldrá a combatir contra el rey del Norte. Este pondrá en pie de guerra una gran multitud, pero ella caerá en manos del rey del Sur.
11:12 La multitud será aniquilada; entonces se ensoberbecerá su corazón y abatirá a millares de hombres, pero ya no será el más fuerte.
11:13 El rey del Norte pondrá otra vez en pie de guerra una multitud más grande que la primera y, al cabo de algunos años, irrumpirá con un gran ejército y muy bien pertrechado.
11:14 En aquellos tiempos, se alzarán muchos contra el rey del Sur, y unos hombres violentos de tu pueblo se levantarán para dar cumplimiento a una visión, pero fracasarán.
11:15 El rey del Norte vendrá, levantará terraplenes y tomará una ciudad fortificada. Las fuerzas del Sur no resistirán, y ni siquiera sus tropas escogidas tendrán vigor para resistir.
11:16 El invasor hará lo que le parezca y nadie se le opondrá; se instalará en el país de la Hermosura, y el país entero caerá en sus manos.
11:17 Entonces se dispondrá a someter todo el reino del Sur, y concertará un acuerdo con él: le dará una mujer excepcional para destruirlo, pero eso no perdurará ni le dará resultado.
11:18 Se volverá hacia las regiones costeras, y conquistará un buen número de ellas; pero un magistrado acabará con el ultraje, sin que él pueda devolverle la afrenta.
11:19 Luego se volverá hacia las fortalezas de su país, pero tropezará, caerá y no se lo encontrará más.
11:20 En lugar de él, surgirá uno que hará pasar a un recaudador de tributos por la tierra más hermosa del reino, pero en unos días será destrozado, aunque no de frente ni en la guerra.
Antíoco IV Epífanes
11:21 En lugar de él, surgirá un plebeyo, que no estará investido de la dignidad real. Él llegará tranquilamente y se adueñará de la realeza por medio de intrigas.
11:22 Las fuerzas opositoras serán barridas ante él y quedarán destrozadas, así como también el príncipe de la Alianza.
11:23 Se valdrá de los pactos concertados con él para actuar dolosamente: así se encumbrará y se hará fuerte con poca gente.
11:24 Entrará tranquilamente en las regiones más fértiles de la provincia, y hará lo que no habían hecho ni sus padres ni los padres de sus padres: distribuirá entre su gente botín, despojos y riquezas, y hará planes contra las fortalezas, pero sólo por un tiempo.
11:25 Al frente de un gran ejército, excitará su fuerza y su coraje contra el rey del Sur, y este entrará en guerra con un gran ejército, extremadamente fuerte, pero no resistirá, porque se confabularán contra él.
11:26 Los mismos que comían de sus manjares lo destrozarán, su ejército será barrido y caerán muchas víctimas.
11:27 Los dos reyes, llenos de malas intenciones, se dirán mentiras sentados a la misma mesa; pero no se logrará nada, porque el tiempo fijado todavía está por venir.
11:28 Él regresará a su país con grandes riquezas y lleno de aversión contra la Alianza santa: actuará y luego regresará a su país.
11:29 En el tiempo fijado, retornará al Sur, pero esta última vez no será como la primera.
11:30 Naves de Quitím vendrán contra él, y se desanimará; se volverá atrás y desahogará su furor contra la Alianza santa; a su regreso, llegará a un entendimiento con aquellos que abandonen la Alianza santa.
11:31 Fuerzas enviadas por él atacarán, profanarán el Santuario y la Ciudadela, abolirán el sacrificio perpetuo e instalarán la Abominación de la desolación. Daniel 9, 27 Daniel 12, 11 Mateo 24, 15 Marcos 13, 14
11:32 Por medio de intrigas, él hará apostatar a los transgresores de la Alianza, pero el pueblo de los que conocen a Dios se mantendrá firme y entrará en acción.
11:33 Hombres prudentes del pueblo instruirán a muchos, pero serán víctimas de la espada y del fuego, del cautiverio y del saqueo, durante algunos días.
11:34 Mientras ellos caigan, recibirán un poco de ayuda, y muchos se unirán a ellos, pero hipócritamente.
11:35 Algunos de los hombres prudentes caerán, a fin de ser purificados, acrisolados y blanqueados, hasta el tiempo del Fin, porque el plazo está fijado.
11:36 El rey obrará a su arbitrio, se exaltará y engrandecerá por encima de todo dios, 2 Tesalonicenses 2, 3-4 y dirá cosas monstruosas contra el Dios de los dioses. Apocalipsis 13, 5-6 Y tendrá éxito hasta que se agote la Ira, porque lo que está decretado se ejecutará.
11:37 Él no respetará a los dioses de sus padres, ni al dios favorito de las mujeres; no respetará a ninguna divinidad, porque se engrandecerá por encima de todo.
11:38 En su lugar honrará al dios de las fortalezas: honrará a un dios que no conocieron sus padres, con oro, plata, piedras preciosas y objetos de valor.
11:39 Utilizará como defensores de la fortaleza al pueblo de un dios extranjero; y a todo el que lo reconozca lo colmará de honores, le dará autoridad sobre muchos y le distribuirá parcelas de tierra.
Fin de Antíoco IV Epífanes
11:40 En el tiempo del Fin, el rey del Sur acometerá contra él. El rey del Norte lo atacará como un torbellino, con carros de guerra, caballería y numerosas naves; penetrará en los países como un río desbordado y los inundará.
11:41 Entrará en el país de la Hermosura, y caerán millares de hombres, pero se librarán de su mano Edóm, Moab y el resto de los amonitas.
11:42 Extenderá su mano sobre los países, y el país de Egipto no escapará.
11:43 Se adueñará de los tesoros de oro y plata, y de todos los objetos preciosos de Egipto; los libios y los cusitas marcharán en su séquito.
11:44 Pero noticias llegadas de Oriente y del Norte lo llenarán de espanto; entonces partirá lleno de furor para destruir y exterminar a mucha gente.
11:45 Plantará los pabellones de su palacio entre el mar y la montaña santa de la Hermosura, y luego llegará a su fin, sin que nadie venga en su ayuda.

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CAPÍTULO 12

La resurrección y la retribución final
12:1 En aquel tiempo, se alzará Miguel, Daniel 10, 13 Daniel 10, 21 Judas 9 Apocalipsis 12, 7 el gran
Príncipe,
que está de pie junto a los hijos de tu pueblo.
Será un tiempo de tribulación,
como no lo hubo jamás, desde que existe una nación
hasta el tiempo presente. Mateo 24, 21
Marcos 13, 19 Apocalipsis 7, 14 Apocalipsis 12, 7
En aquel tiempo,
será liberado tu pueblo:
todo el que se encuentre inscrito en el Libro.
12:2 Y muchos de los que duermen en el suelo polvoriento
se despertarán, unos para la vida eterna,
y otros para la ignominia, para el horror eterno. Mateo 25, 46 Juan 5, 29
12:3 Los hombres prudentes resplandecerán
como el resplandor del firmamento,
y los que hayan enseñado a muchos la justicia
brillarán como las estrellas, por los siglos de los siglos.
12:4 En cuanto a ti, Daniel, oculta estas palabras y sella el Libro Apocalipsis 22, 10 hasta el tiempo del Fin. Muchos buscarán aquí y allí, y aumentará el conocimiento".

Última revelación y epílogo
12:5 Yo, Daniel, miré y vi que otros dos hombres estaban de pie, uno en una orilla del río y otro en la orilla opuesta.
12:6 Uno de ellos dijo al hombre vestido de lino que estaba sobre las aguas del río: "¿Para cuándo será el fin de estos prodigios?"
12:7 Yo oí al hombre vestido de lino que estaba sobre las aguas del río. Él alzó su mano derecha, y su mano izquierda hacia el cielo y juró por aquel que vive eternamente: Apocalipsis 10, 6 "Pasará un tiempo, dos tiempos y la mitad de un tiempo; Daniel 7, 25 Apocalipsis 12, 14 Apocalipsis 13, 5 y cuando se haya acabado de aplastar la fuerza del pueblo santo, se acabarán también todas estas cosas". Apocalipsis 10, 7
12:8 Yo oí, pero no entendí. Entonces dije: "Señor mío, ¿cuál será la última de estas cosas?"
12:9 Él respondió: "Ve Daniel, porque estas palabras están ocultas y selladas hasta el tiempo final.
12:10 Muchos serán purificados, blanqueados y acrisolados; los malvados harán el mal, Apocalipsis 22, 11 y ningún malvado podrá comprender, pero los prudentes comprenderán.
12:11 A partir del momento en que será abolido el sacrificio perpetuo y será instalada la Abominación de la desolación, Daniel 9, 27 Daniel 11, 31 Mateo 24, 15 Marcos13, 14 pasarán mil doscientos noventa días.
12:12 ¡Feliz el que sepa esperar y llegue a mil trescientos treinta y cinco días!
12:13 En cuanto a ti, ve hacia el Fin: tú descansarás y te levantarás para recibir tu suerte al fin de los días".

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RELATOS GRIEGOS

CAPÍTULO 13

Historia de Susana
13:1 Vivía en Babilonia un hombre llamado Joaquín.
13:2 Se había casado con una mujer llamada Susana, hija de Jilquías, que era muy bella y temerosa de Dios;
13:3 sus padres eran justos y habían educado a su hija según la ley de Moisés.
13:4 Joaquín era muy rico, tenía un jardín contiguo a su casa, y los judíos solían acudir donde él, porque era el más prestigioso de todos.
13:5 Aquel año habían sido nombrados jueces dos ancianos, escogidos entre el pueblo, de aquellos de quienes dijo el Señor: "La iniquidad salió en Babilonia de los ancianos y jueces que se hacían guías del pueblo."
13:
6 Venían éstos a menudo a casa de Joaquín, y todos los que tenían algún litigio se dirigían a ellos.
13:7 Cuando todo el mundo se había retirado ya, a mediodía, Susana entraba a pasear por el jardín de su marido.
13:8 Los dos ancianos, que la veían entrar a pasear todos los días, empezaron a desearla.
13:9 Perdieron la cabeza dejando de mirar hacia el cielo y olvidando sus justos juicios.
13:10 Estaban, pues, los dos apasionados por ella, pero no se descubrían mutuamente su tormento,
13:11 por vergüenza de confesarse el deseo que tenían de unirse a ella,
13:12 y trataban afanosamente de verla todos los días.
13:13 Un día, después de decirse el uno al otro: "Vamos a casa, que es hora de comer", salieron y se fueron cada uno por su lado.
13:14 Pero ambos volvieron sobre sus pasos y se encontraron de nuevo en el mismo sitio. Preguntándose entonces mutuamente el motivo, se confesaron su pasión y acordaron buscar el momento en que pudieran sorprender a Susana a solas.
13:15 Mientras estaban esperando la ocasión favorable, un día entró Susana en el jardín como los días precedentes, acompañada solamente de dos jóvenes doncellas, y como hacía calor quiso bañarse en el jardín.
13:16 No había allí nadie, excepto los dos ancianos que, escondidos, estaban al acecho.
13:17 Dijo ella a las doncellas: "Traedme aceite y perfume, y cerrad las puertas del jardín, para que pueda bañarme."
13:18 Ellas obedecieron, cerraron las puertas del jardín y salieron por la puerta lateral para traer lo que Susana había pedido; no sabían que los ancianos estaban escondidos.
13:19 En cuanto salieron las doncellas, los dos ancianos se levantaron, fueron corriendo donde ella,
13:20 y le dijeron: "Las puertas del jardín están cerradas y nadie nos ve. Nosotros te deseamos; consiente, pues, y entrégate a nosotros.
13:21 Si no, daremos testimonio contra ti diciendo que estaba contigo un joven y que por eso habías despachado a tus doncellas."
13:22 Susana gimió: "¡Ay, qué aprieto me estrecha por todas partes! Si hago esto, es la muerte para mí; si no lo hago, no escaparé de vosotros.
13:23 Pero es mejor para mí caer en vuestras manos sin haberlo hecho que pecar delante del Señor."
13:24 Y Susana se puso a gritar a grandes voces. Los dos ancianos gritaron también contra ella,
13:25 y uno de ellos corrió a abrir las puertas del jardín.
13:26 Al oír estos gritos en el jardín, los domésticos se precipitaron por la puerta lateral para ver qué ocurría,
13:27 y cuando los ancianos contaron su historia, los criados se sintieron muy confundidos, porque jamás se había dicho una cosa semejante de Susana.
13:28 A la mañana siguiente, cuando el pueblo se reunió en casa de Joaquín, su marido, llegaron allá los dos ancianos, llenos de pensamientos inicuos contra Susana para hacerla morir.
13:29 Y dijeron en presencia del pueblo: "Mandad a buscar a Susana, hija de Jilquías, la mujer de Joaquín." Mandaron a buscarla,
13:30 y ella compareció acompañada de sus padres, de sus hijos y de todos sus parientes.
13:31 Susana era muy delicada y de hermoso aspecto.
13:32 Tenía puesto el velo, pero aquellos miserables ordenaron que se le quitase el velo para saciarse de su belleza.
13:33 Todos los suyos lloraban, y también todos los que la veían.
13:34 Los dos ancianos, levantándose en medio del pueblo, pusieron sus manos sobre su cabeza.
13:35 Ella, llorando, levantó los ojos al cielo, porque su corazón tenía puesta su confianza en Dios.
13:36 Los ancianos dijeron: "Mientras nosotros nos paseábamos solos por el jardín, entró ésta con dos doncellas. Cerró las puertas y luego despachó a las doncellas.
13:37 Entonces se acercó a ella un joven que estaba escondido y se acostó con ella.
13:38 Nosotros, que estábamos en un rincón del jardín, al ver esta iniquidad, fuimos corriendo donde ellos.
13:39 Los sorprendimos juntos, pero a él no pudimos atraparle porque era más fuerte que nosotros, y abriendo la puerta se escapó.
13:40 Pero a ésta la agarramos y le preguntamos quién era aquel joven.
13:41 No quiso revelárnoslo. De todo esto nosotros somos testigos." La asamblea les creyó como ancianos y jueces del pueblo que eran. Y la condenaron a muerte.
13:42 Entonces Susana gritó fuertemente: "Oh Dios eterno, que conoces los secretos, que todo lo conoces antes que suceda,
13:43 tú sabes que éstos han levantado contra mí falso testimonio. Y ahora voy a morir, sin haber hecho nada de lo que su maldad ha tramado contra mí."
13:44 El Señor escuchó su voz
13:45 y, cuando era llevada a la muerte, suscitó el santo espíritu de un jovencito llamado Daniel,
13:46 que se puso a gritar: "¡Yo estoy limpio de la sangre de esta mujer!"
13:47 Todo el pueblo se volvió hacia él y dijo: "¿Qué significa eso que has dicho?"
13:48 El, de pie en medio de ellos, respondió: "¿Tan necios sois, hijos de Israel, para condenar sin investigación y sin evidencia a una hija de Israel?
13:49 ¡Volved al tribunal, porque es falso el testimonio que éstos han levantado contra ella!"
13:50 Todo el pueblo se apresuró a volver allá, y los ancianos dijeron a Daniel: "Ven a sentarte en medio de nosotros y dinos lo que piensas, ya que Dios te ha dado la dignidad de la ancianidad."
13:51 Daniel les dijo entonces: "Separadlos lejos el uno del otro, y yo les interrogaré."
13:52 Una vez separados, Daniel llamó a uno de ellos y le dijo: "Envejecido en la iniquidad, ahora han llegado al colmo los delitos de tu vida pasada,
13:53 dictador de sentencias injustas, que condenabas a los inocentes y absolvías a los culpables, siendo así que el Señor dice: "No matarás al inocente y al justo."
13:54 Conque, si la viste, dinos bajo qué árbol los viste juntos." Respondió él: "Bajo una acacia."
13:55 "En verdad —dijo Daniel— contra tu propia cabeza has mentido, pues ya el ángel de Dios ha recibido de él la sentencia y viene a partirte por el medio."
13:56 Retirado éste, mandó traer al otro y le dijo: "¡Raza de Canaán, que no de Judá; la hermosura te ha descarriado y el deseo ha pervertido tu corazón!
13:57 Así tratabais a las hijas de Israel, y ellas, por miedo, se entregaban a vosotros. Pero una hija de Judá no ha podido soportar vuestra iniquidad.
13:58 Ahora pues, dime: ¿Bajo qué árbol los sorprendiste juntos?" El respondió: "Bajo una encina."
13:59 En verdad, dijo Daniel, tú también has mentido contra tu propia cabeza: ya está el ángel del Señor esperando, espada en mano, para partirte por el medio, a fin de acabar con vosotros."
13:60 Entonces la asamblea entera clamó a grandes voces, bendiciendo a Dios que salva a los que esperan en él.
13:61 Luego se levantaron contra los dos ancianos, a quienes, por su propia boca, había convencido Daniel de falso testimonio
13:62 y, para cumplir la ley de Moisés, les aplicaron la misma pena que ellos habían querido infligir a su prójimo: les dieron muerte, y aquel día se salvó una sangre inocente.
13:63 Jilquías y su mujer dieron gracias a Dios por su hija Susana, así como Joaquín su marido y todos sus parientes, por el hecho de que nada indigno se había encontrado en ella.
13:64 Y desde aquel día en adelante Daniel fue grande a los ojos del pueblo.

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CAPÍTULO 14

Daniel y los sacerdotes de Bel
14:1 El rey Astiages fue a reunirse con sus padres, y le sucedió Ciro el Persa.
14:2 Daniel era comensal del rey y más honrado que ningún otro de sus amigos.
14:3 Tenían los babilonios un ídolo, llamado Bel, con el que se gastaban cada día doce artabas de flor de harina, cuarenta ovejas y seis medidas de vino.
14:4 El rey también le veneraba y todos los días iba a adorarle. Daniel, en cambio, adoraba a su Dios.
14:5 El rey le dijo: "¿Por qué no adoras a Bel?" El respondió: "Porque yo no venero a ídolos hechos por mano humana, sino solamente al Dios vivo que hizo el cielo y la tierra y que tiene poder sobre toda carne."
14:6 Díjole el rey: ¿Crees que Bel no es un dios vivo? ¿No ves todo lo que come y bebe a diario?"
14:7 Daniel se echó a reír: "Oh rey, no te engañes —dijo—, por dentro es de arcilla y por fuera de bronce, y eso no ha comido ni bebido jamás."
14:8 Entonces el rey, montando en cólera, mandó llamar a sus sacerdotes y les dijo: "Si no me decís quién es el que come este dispendio, moriréis; pero si demostráis que el que lo come es Bel, morirá Daniel por haber blasfemado contra Bel."
14:9 Daniel dijo al rey: "¡Hágase según tu palabra!" Eran setenta los sacerdotes de Bel, sin contar las mujeres y los hijos.
14:10 El rey se dirigió, pues, con Daniel al templo de Bel,
14:11 y los sacerdotes de Bel le dijeron: "Mira, nosotros vamos a salir de aquí; tú, oh rey, manda poner la comida y el vino mezclado; luego cierra la puerta y séllala con tu anillo; si mañana por la mañana, cuando vuelvas, no encuentras que Bel se lo ha comido todo, moriremos nosotros; en caso contrario, morirá Daniel que nos ha calumniado."
14:12 Estaban ellos tranquilos, porque se habían hecho una entrada secreta debajo de la mesa y por allí entraban normalmente a llevarse las ofrendas.
14:13 En cuanto salieron y el rey depositó la comida ante Bel,
14:14 Daniel mandó a sus criados que trajeran ceniza y la esparcieran por todo el suelo del templo, sin más testigo que el rey. Luego salieron, cerraron la puerta, la sellaron con el anillo real, y se fueron.
14:15 Los sacerdotes vinieron por la noche, como de costumbre, con sus mujeres y sus hijos, y se lo comieron y bebieron todo.
14:16 El rey se levantó muy temprano y Daniel con él.
14:17 El rey le preguntó: "Daniel, ¿están intactos los sellos?" —"Intactos, oh rey", respondió él.
14:18 Nada más abierta la puerta, el rey echó una mirada a la mesa y gritó en alta voz: "¡Grande eres, Bel, y no hay en ti engaño alguno!"
14:19 Daniel se echó a reír y, deteniendo al rey para que no entrara más adentro, le dijo: "Mira, mira al suelo, y repara de quién son esas huellas."
14:20 —"Veo huellas de hombres, de mujeres y de niños", dijo el rey;
14:21 y, montando en cólera, mandó detener a los sacerdotes con sus mujeres y sus hijos. Ellos le mostraron entonces la puerta secreta por la que entraban a consumir lo que había sobre la mesa.
14:22 Y el rey mandó matarlos y entregó a Bel en manos de Daniel, el cual lo destruyó, así como su templo.
14:23 Habían también una gran serpiente a la que los babilonios veneraban.
14:24 El rey dijo a Daniel: "¿Vas a decir también que ésta es de bronce? Mira, está viva y come y bebe: no puedes decir que no es un dios vivo; así que adórale."
14:25 Daniel respondió: "Yo adoro sólo al Señor mi Dios; él es el Dios vivo. Mas tú, oh rey, dame permiso y yo mataré a esta serpiente sin espada ni estaca."
14:26 Dijo el rey: "Te lo doy."
14:27 Daniel tomó entonces pez, grasa y pelos, lo coció todo junto e hizo con ello unas bolitas que echó en las fauces de la serpiente; la serpiente las tragó y reventó. Y dijo Daniel: "¡Mirad qué es lo que veneráis!"
14:28 Al enterarse los babilonios, se enfurecieron mucho; se amotinaron contra el rey y dijeron: "El rey se ha hecho judío: ha destruido a Bel, ha matado a la serpiente, y a los sacerdotes los ha asesinado."
14:29 Fueron, pues, a decir al rey: "Entréganos a Daniel; si no, te mataremos a ti y a toda tu casa."
14:30 Ante esta gran violencia, el rey se vio obligado a entregarles a Daniel.
14:31 Ellos le echaron en el foso de los leones, donde estuvo seis días.
14:32 Había en el foso siete leones a los que se les daba diariamente dos cadáveres y dos carneros; entonces no se les dio nada, para que devoraran a Daniel.
14:33 Estaba a la sazón en Judea el profeta Habacuc: acababa de preparar un cocido y de desmenuzar pan en un plato, y se dirigía al campo a llevárselo a los segadores.
14:34 El ángel del Señor dijo a Habacuc: "Lleva esa comida que tienes a Babilonia, a Daniel que está en el foso de los leones."
14:35 "Señor —dijo Habacuc— no he visto jamás Babilonia ni conozco ese foso."
14:36 Entonces el ángel del Señor le agarró por la cabeza y, llevándole por los cabellos, le puso en Babilonia, encima del foso, con la rapidez de su soplo.
14:37 Habacuc gritó: "Daniel, Daniel, toma la comida que el Señor te ha enviado."
14:38 Y dijo Daniel; "Te has acordado de mí, Dios mío, y no has abandonado a los que te aman."
14:39 Y Daniel se levantó y se puso a comer, mientras el ángel de Dios volvía a llevar al instante a Habacuc a su lugar.
14:40 El día séptimo, vino el rey a llorar a Daniel; se acercó al foso, miró, y he aquí que Daniel estaba allí sentado.
14:41 Entonces exclamó: "Grande eres, Señor, Dios de Daniel, y no hay otro Dios fuera de ti."
14:42 Luego mandó sacarle y echar allá a aquellos que habían querido perderle, los cuales fueron al instante devorados en su presencia.

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