OSEAS


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CAPÍTULO 1

Título
1:1
Palabra del Señor que fue dirigida a Oseas, hijo de Beerí, en tiempos de Ozías, 2 Reyes 15, 1-7 2 Crónicas 26, 1-23 Isaías 1, 1 Amós 1, 1 de Jotám, 2 Reyes 15, 32-38 2 Crónicas 27, 1-8 Isaías 1, 1 Miqueas 1, 1 de Ajaz 2 Reyes 16, 1-20 2 Crónicas 28, 1-27 Isaías 1, 1 Miqueas 1, 1 y de Ezequías, 2 Reyes 18, 1--20, 21 2 Crónicas 29, 1--32, 33 Isaías 1, 1 Miqueas 1, 1 reyes de Judá, y en tiempos de Jeroboám, 2 Reyes 14, 23-29 Amós 1, 1 hijo de Joás, rey de Israel.

LA VIDA MATRIMONIAL DE OSEAS

El matrimonio de Oseas y el nombre simbólico de sus hijos
1:2 Comienzo de lo que habló el Señor por medio de Oseas. El Señor le dijo: "Ve, toma por esposa a una mujer entregada a la prostitución, y engendra hijos de prostitución, porque el país no hace más que prostituirse, apartándose del Señor".
1:3 Él fue y tomó por esposa a Gómer, hija de Diblaim; ella concibió y le dio un hijo.
1:4 Entonces el Señor dijo a Oseas: "Llámalo Izreel, porque dentro de poco tiempo pediré cuenta a la casa de Jehú por la sangre derramada en Izreel, 2 Reyes 10, 11 y pondré fin al reinado de la casa de Israel.
1:5 Aquel día, yo quebraré el arco de Israel en el valle de Izreel".
1:6 Ella concibió otra vez y dio a luz una hija. El Señor dijo a Oseas: "Llámala 'No compadecida', porque ya no volveré a compadecerme de la casa de Israel, sino que les retiraré mi compasión.

1:7
Pero me compadeceré de la casa de Judá, y los salvaré por el Señor, su Dios. No los salvaré por medio del arco, ni de la espada, ni de las armas de guerra, ni tampoco por medio de caballos y jinetes".
1:8 Después que dejó de amamantar a "No compadecida", Gómer concibió y dio a luz un hijo.

1:9
Entonces el Señor dijo: "Llámalo 'No es mi pueblo', porque ustedes no son mi pueblo, ni yo seré para ustedes 'El que es'".

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CAPÍTULO 2

Perspectivas para el futuro
2:1 El número de los israelitas será como la arena del mar,
que no se puede medir ni contar;
y en lugar de decirles: "Ustedes no son mi pueblo",
les dirán: "Hijos del Dios viviente".
Romanos 9, 26
2:2
Entonces los hijos de Judá
se reunirán con los hijos de Israel:
designarán para sí un jefe único
y desbordarán del país,
porque será grande el día de Izreel.

2:3
Digan a sus hermanos: "Mi pueblo"
y a sus hermanas: "Compadecida".
El Señor y su esposa infiel

2:4
¡Acusen a su madre, acúsenla!
Porque ella no es mi mujer
ni yo soy su marido.
Que aparte de su rostro sus prostituciones,
y sus adulterios de entre sus senos.

2:5
Si no, la desnudaré por completo
y la dejaré como el día en que nació;
haré de ella un desierto,
la convertiré en tierra árida
y la haré morir de sed.

2:6
Y no tendré compasión de sus hijos,
porque son hijos de prostitución.

2:7
Sí, su madre se prostituyó,
la que los concibió se cubrió de vergüenza,
porque dijo: "Iré detrás de mis amantes,
los que me dan mi pan y mi agua,
mi lana y mi lino, mi aceite y mis bebidas".

2:8
Por eso voy a obstruir su camino con espinas,
la cercaré con un muro,
y no encontrará sus senderos.

2:9
Irá detrás de sus amantes
y no los alcanzará,
los buscará y no los encontrará.
Entonces dirá: "Volveré con mi primer marido,
porque antes me iba mejor que ahora".

2:10
Ella no reconoció que era yo el que le daba
el trigo, el vino nuevo y el aceite fresco;
el que le prodigaba la plata y el oro
que ellos emplearon para Baal.

2:11
Por eso retiraré mi trigo a su tiempo
y mi vino en su estación;
arrancaré mi lana y mi lino,
con los que cubría su desnudez.

2:12
Ahora descubriré su deshonra
a la vista de todos sus amantes,
y nadie la librará de mi mano.

2:13
Haré cesar toda su alegría,
sus fiestas, sus novilunios, sus sábados
y todas sus solemnidades.

2:14
Devastaré su viña y su higuera,
de las que ella decía:
"Este es el salario que me dieron mis amantes".
Las convertiré en una selva
y las devorarán los animales del campo.

2:15
Le pediré cuenta por los días de los Baales,
a los que ella quemaba incienso,
cuando se adornaba con su anillo y su collar
e iba detrás de sus amantes,
olvidándose de mí —oráculo del Señor—.

La reconciliación del Señor con su Pueblo
2:16 Por eso, yo la seduciré,
la llevaré al desierto
y le hablaré a su corazón.
2:17 Desde allí, le daré sus viñedos
y haré del valle de Acor Josué 7, 24-26Isaías 65, 10
una puerta de esperanza.
Allí, ella responderá
como en los días de su juventud,
como el día en que subía del país de Egipto.
2:18 Aquel día —oráculo del Señor—
tú me llamarás: "Mi Esposo"
y ya no me llamarás: "Mi Baal".

2:
19 Le apartaré de la boca los nombres de los Baales,
y nunca más serán mencionados por su nombre.
2:20 Yo estableceré para ellos, en aquel día,
una alianza con los animales del campo,
con las aves del cielo y los reptiles de la tierra;
extirparé del país el arco, la espada y la guerra,
y haré que descansen seguros.
2:21 Yo te desposaré para siempre,
te desposaré en la justicia y el derecho,
en el amor y la misericordia;

2:22
te desposaré en la fidelidad,
y tú conocerás al Señor.

2:23
Aquel día yo responderé —oráculo del Señor—
responderé a los cielos
y ellos responderán a la tierra;

2:24
y la tierra responderá
al trigo, al vino nuevo y al aceite fresco,
y ellos responderán a Izreel.

2:25
Yo la sembraré para mí en el país;
tendré compasión de "No compadecida"
y diré a "No es mi pueblo": "¡Tú eres mi pueblo!",
Romanos 9, 25
y él dirá: "¡Dios mío!"

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CAPÍTULO 3

Valor simbólico del matrimonio de Oseas
3:1 El Señor me dijo: "Ve una vez más, y ama a una mujer amada por otro y adúltera, como ama el Señor a los israelitas, mientras ellos se vuelven a otros dioses y aman las tortas de uvas".
3:2 Yo la compré por quince siclos de plata, y por una carga y media de cebada.
3:3 Entonces le dije: "Durante mucho tiempo, estarás conmigo; no te prostituirás ni te entregarás a otro hombre. Y yo haré lo mismo contigo".
3:4 Porque durante mucho tiempo, los israelitas estarán sin rey y sin jefe, sin sacrificio y sin piedra conmemorativa, sin efod y sin ídolos familiares.
3:5 Después los israelitas volverán y buscarán al Señor, su Dios, y a David, su rey; y acudirán con temor al Señor y a sus bienes, en los días futuros.

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REPROCHES Y AMENAZAS CONTRA ISRAEL

CAPÍTULO 4

El pleito del Señor con su Pueblo
4:1 Escuchen la palabra del Señor, israelitas,
porque el Señor tiene un pleito con los habitantes del país:
ya no hay fidelidad, ni amor,
ni conocimiento de Dios en el país.
4:2 Sólo perjurio y engaño,
asesinato y robo,
adulterio y extorsión,
y los crímenes sangrientos se suceden uno tras otro.
4:3 Por eso, el país está de duelo
y languidecen todos sus habitantes;
hasta los animales del campo y los pájaros del cielo,
y aún los peces del mar, desaparecerán.

Acusación contra los sacerdotes
4:4 ¡No, que nadie acuse ni haga reproches!
¡Mi pleito es contigo, sacerdote!
4:5 Tú tropezarás en pleno día;
también el profeta tropezará en la noche junto contigo,
y yo haré perecer a tu madre.
4:6 Mi pueblo perece por falta de conocimiento.
Porque tú has rechazado el conocimiento,
yo te rechazaré de mi sacerdocio;
porque has olvidado la instrucción de tu Dios,
también yo me olvidaré de tus hijos.
4:7 Todos, sin excepción, pecaron contra mí,
cambiaron su Gloria por la Ignominia.
4:8 Se alimentan con el pecado de mi pueblo
y están ávidos de su iniquidad.
4:9 Pero al sacerdote le sucederá lo mismo que al pueblo:
yo le pediré cuenta de su conducta
y le retribuiré sus malas acciones.
4:10 Comerán, pero no se saciarán,
se prostituirán, pero no aumentarán,
porque han abandonado al Señor,
para entregarse a la prostitución.

Consecuencias de la corrupción de los sacerdotes
4:11 El vino y el mosto hacen perder la razón.
4:12 Mi pueblo consulta a su pedazo de madera
y su vara lo adoctrina,
porque un espíritu de prostitución lo extravía
y se han prostituido lejos de su Dios.
4:13 Sacrifican en las cumbres de las montañas
y queman incienso sobre las colinas,
bajo la encina, el álamo y el terebinto,
porque su sombra es agradable.
Por eso se prostituyen las hijas de ustedes
y sus nueras cometen adulterio.
4:14 Pero yo no pediré cuenta a sus hijas por su prostitución
ni a sus nueras por su adulterio,
porque ellos mismos se van aparte con prostitutas
y ofrecen sacrificios con las consagradas a la prostitución.
¡Así, un pueblo que no entiende va a la ruina!

Advertencia a Judá
4:15 ¡Si tú te prostituyes, Israel,
que al menos Judá no se haga culpable!
¡No vayan a Guilgal,
no suban a Bet Aven,
ni juren por la vida del Señor!

La obstinación y el castigo de Israel
4:16 Sí, Israel se ha vuelto obstinado
como una vaca empacada.
¿Puede ahora el Señor apacentarlos
como a corderos en campo abierto?
4:17 Israel está apegado a los ídolos: ¡déjalo!
4:18 Cuando terminan de embriagarse,
se entregan a la prostitución;
sus jefes aman la Ignominia.
4:19 El viento los envolverá con sus alas
y se avergonzarán de sus sacrificios.

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CAPÍTULO 5

La corrupción de las clases dirigentes
5:1 ¡Escuchen esto, sacerdotes, presta atención, casa de Israel,
atiende, casa del rey,
porque el juicio es con ustedes!
Sí, ustedes han sido una trampa en Mispá
y una red tendida sobre el Tabor.
5:2 Ellos ahondaron la fosa de Sitím
y yo los voy a corregir a todos.
5:3 Yo conozco a Efraím
y no se me oculta Israel:
porque tú, Efraím, has inducido a la prostitución,
Israel se ha vuelto impuro.
5:4 Sus acciones no los dejan volver a su Dios,
porque hay en medio de ellos un espíritu de prostitución
y no conocen al Señor.
5:5 La arrogancia de Jacob atestigua contra él;
Israel y Efraím tropiezan por su propia culpa
y junto con ellos, también tropieza Judá.
5:6 Con sus rebaños y su ganado
irán en busca del Señor,
pero no lo encontrarán:
él se ha librado de ellos.
5:7 Han traicionado al Señor,
porque engendraron bastardos:
ahora la luna nueva los va a devorar,
a ellos junto con sus campos.

La guerra fratricida entre Israel y Judá
5:
8 ¡Hagan sonar el cuerno en Guibeá
y la trompeta en Ramá!
¡Den la alarma en Bet Aven!
¡Alerta, Benjamín!
5:9 Efraím será una desolación
en el día del castigo;
entre las tribus de Israel,
yo hago saber una cosa cierta.
5:10 Los jefes de Judá han sido
como los que desplazan los límites:
sobre ellos derramaré
mi furor a raudales.
5:11 Efraím está oprimido,
se ha conculcado el derecho,
porque él había resuelto
ir detrás de la inmundicia.
5:12 Yo seré como polilla para Efraím
y como caries para la casa de Judá.

El fracaso de la alianza con el extranjero
5:13 Cuando Efraím vio su enfermedad
y Judá su llaga,
Efraím acudió a Asiria
y Judá envió mensajeros al gran rey.
Pero él no puede sanarlos
ni curarlos de la llaga.
5:14 Porque yo soy como un león para Efraím
y como un cachorro de león para la casa de Judá.
Yo, yo mismo desgarraré y me iré,
me llevaré la presa y nadie me la arrancará.

El alejamiento del Señor
5:15 Yo me iré, regresaré a mi lugar,
hasta que ellos se reconozcan culpables
y busquen mi rostro:
en su angustia, me buscarán ardientemente.

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