OSEAS


Haga click sobre el número del capítulo al que desea ir

1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | 11 | 12 | 13 | 14


CAPÍTULO 6

Retorno pasajero de Israel al Señor
6:1 "Vengan, volvamos al Señor: él nos ha desgarrado,
pero nos sanará;
ha golpeado, pero vendará nuestras heridas.
6:2 Después de dos días nos hará revivir,
al tercer día nos levantará, Salmo 16, 10 Lucas 24, 46 1 Corintios 15, 4
y viviremos en su presencia.
6:3 Esforcémonos por conocer al Señor:
su aparición es cierta como la aurora.
Vendrá a nosotros como la lluvia,
como la lluvia de primavera que riega la tierra".
6:4 ¿Qué haré contigo, Efraím?
¿Qué haré contigo, Judá?
Porque el amor de ustedes es como nube matinal,
como el rocío que pronto se disipa.
6:5 Por eso los hice pedazos por medio de los profetas,
los hice morir con las palabras de mi boca,
y mi juicio surgirá como la luz.
6:6 Porque yo quiero amor y no sacrificios, Mateo 9, 13 Mateo 12, 7 Marcos 12, 33
conocimiento de Dios más que holocaustos.

Las infidelidades del pasado y del presente
6:7 Ellos violaron mi alianza en Adám,
allí me traicionaron.
6:8 Galaad es una ciudad de malhechores,
llena de improntas de sangre.
6:9 Como bandidos que están al acecho,
una banda de sacerdotes
asesina en el camino de Siquém:
¡es una infamia lo que hacen!
6:10 En la casa de Israel
he visto una cosa horrible:
allí se prostituye Efraím,
se contamina Israel.
6:11 También a ti, Judá, se te ha destinado una cosecha,
cuando yo cambie la suerte de mi pueblo.

Arriba

CAPÍTULO 7

7:1 Cuando yo quería sanar a Israel, se reveló la culpa de Efraím,
las maldades de Samaría.
Sí, ellos obran de mala fe;
el ladrón penetra en la casa,
mientras una banda despoja afuera.
7:2 Y no se detienen a pensar
que yo me acuerdo de toda su maldad.
Ahora los rodean sus malas acciones
y ellas están delante de mi rostro.

La astucia de los conspiradores y los golpes de Estado
7:3 Con su perfidia, ellos entretienen al rey,
y con sus mentiras, a los príncipes.
7:4 ¡Son todos adúlteros!
Se parecen a un horno encendido,
que el panadero deja de avivar
desde que se amasa la pasta
hasta que ha fermentado.
7:5 En la fiesta de nuestro rey,
los príncipes se enervan
bajo los ardores del vino;
él tiende la mano a esos burlones.
7:6 Porque ellos se acercaron encubiertamente,
aunque su corazón es como un horno.
Toda la noche se adormece su furor,
y a la mañana se enciende como una llama de fuego.
7:7 Todos ellos se inflaman como un horno
y devoran a sus jefes.
¡Así han caído sus reyes uno tras otro,
pero nadie entre ellos clama hacia mí!

El recurso al extranjero, ruina de Israel
7:8 Efraím se mezcla con los pueblos,
es un pastel cocido a medias.
7:9 Los extranjeros han devorado su vigor,
y él no lo sabe.
También le han salido canas,
y él no lo sabe.
7:10 La arrogancia de Israel atestigua contra él,
pero ellos no vuelven al Señor, su Dios;
a pesar de todo esto, no lo buscan.
7:11 Efraím es como una paloma ingenua,
falta de discernimiento:
apelan a Egipto, se van hacia Asiria.
7:12 Pero allí donde vayan,
yo tenderé sobre ellos mi red;
los haré caer como pájaros del cielo,
los atraparé apenas se oiga que están reunidos.

La obstinación de Israel en el mal
7:13 ¡Ay de ellos, porque han huido lejos de mí!
¡Sobre ellos la devastación, porque se han rebelado contra mí!
¡Sí, yo quiero rescatarlos,
pero ellos dicen mentiras contra mí!
7:14 No gritaron hacia mí de corazón,
cuando se lamentaban en sus lechos.
Por trigo y vino nuevo se hacen incisiones
y se han obstinado contra mí.
7:15 Yo mismo los dirigí, fortalecí sus brazos,
pero ellos traman el mal contra mí.
7:16 Se vuelven, pero no hacia lo alto,
son como un arco fallido.
Sus jefes caerán bajo la espada,
por la insolencia de su lenguaje:
esto hará que se rían de ellos en Egipto.

Arriba

CAPÍTULO 8

Un grito de alarma
8:1 ¡Lleva a tu boca la trompeta! Como un águila,
se abate la desgracia sobre la casa del Señor,
porque ellos han transgredido mi alianza
y se han rebelado contra mi Ley.
8:2 Ellos gritan hacia mí: "¡Dios mío,
nosotros, los de Israel, te conocemos!".
8:3 Pero Israel ha rechazado el bien:
el enemigo lo perseguirá.

La anarquía política y religiosa
8:4 Entronizaron reyes, pero sin contar conmigo;
designaron príncipes, pero sin mi aprobación.
Se hicieron ídolos con su plata y su oro,
para su propio exterminio.
8:5 Yo rechazo tu ternero, Samaría;
mi ira se ha encendido contra ellos.
¿Hasta cuándo no podrán recobrar la inocencia?
8:6 Porque ese ternero proviene de Israel:
lo hizo un artesano, y no es Dios.
Sí, el ternero de Samaría quedará hecho pedazos.
8:7 Porque siembran vientos, recogerán tempestades.
Tallo sin espiga no produce harina,
y si la produce,
se la tragarán los extranjeros.

Israel, presa de las naciones
8:
8 ¡Israel ha sido tragado!
Ahora están entre las naciones
como un objeto sin valor,
8:9 porque ellos subieron a Asiria.
El asno salvaje se queda solo,
pero Efraím paga los amores con regalos.
8:10 Aunque hagan regalos entre las naciones,
ahora los voy a reunir,
y dentro de poco se retorcerán
bajo el peso del rey de los príncipes.

Inutilidad del culto puramente exterior
8:11 Efraím multiplicó los altares
para expiar el pecado,
pero esos altares le han servido
sólo para pecar.
8:12 Por más que escriba para él
mil prescripciones de mi Ley
se las tendría por una cosa extraña.
8:13 En cuanto a los sacrificios que me ofrecen,
¡que los inmolen, que se coman la carne!
¡El Señor no los aceptará!
Ahora, él se acordará de sus culpas
y pedirá cuenta de sus pecados:
entonces ellos regresarán a Egipto.

Contra el lujo de las construcciones
8:14 Israel se olvidó de su Creador
y se construyó palacios;
Judá multiplicó sus plazas fuertes,
pero yo enviaré fuego a sus ciudades
y él consumirá sus ciudadelas.

Arriba

CAPÍTULO 9

Las penalidades del exilio
9:
1 ¡No te alegres, Israel, no te regocijes como los pueblos!
Porque te has prostituido lejos de tu Dios
y has amado el salario de las prostitutas
sobre todas las eras de trigo.
9:2 Pero la era y el lagar no los alimentarán
y el vino nuevo los dejará defraudados.
9:3 No habitarán en el país del Señor:
Efraím regresará a Egipto,
y en Asiria comerán un alimento impuro.
9:4 No harán al Señor libaciones de vino
y sus sacrificios no le agradarán;
su pan será como un pan de duelo,
y todos los que lo coman quedarán contaminados,
porque ese pan será para ellos mismos
y no entrará en la Casa del Señor.
9:5 ¿Qué harán ustedes el día de la solemnidad,
el día de la fiesta del Señor ?
9:6 Ellos escaparon a la devastación,
pero Egipto los reunirá, Menfis los enterrará,
la ortiga heredará sus tesoros de plata,
las espinas invadirán sus carpas.

La hostilidad contra el profeta
9:7 ¡Han llegado los días de pedir cuenta, Lucas 21, 22
han llegado los días de la retribución:
que lo sepa Israel!
El profeta se vuelve loco,
el hombre del espíritu delira,
a causa de la enormidad de tu falta
y de tu gran hostilidad.
9:8 El profeta, centinela de Efraím, está junto a Dios,
pero se le tiende una red en todos sus caminos
y él encuentra hostilidad hasta en la Casa de su Dios.
9:9 Ellos se han corrompido profundamente
como en los días de Guibeá; Jueces 19, 1-30
Oseas 10, 9
pero él se acordará de sus culpas
y pedirá cuenta de sus pecados.

Castigo por el crimen de Baal Peor
9:10 Como uvas en el desierto,
yo encontré a Israel;
como una breva en la higuera,
al comienzo de la estación,
yo vi a sus padres.
Pero, al llegar a Baal Peor,
Números 25, 1-5 Números 31, 16 Apocalipsis 2, 14
se consagraron a la Ignominia
y se hicieron abominables
como el objeto de su amor.
9:11 ¡Efraím! Su gloria saldrá volando como un pájaro:
no habrá más parto, ni embarazo, ni concepción.
9:12 Aunque críen a sus hijos,
se los quitaré antes que sean hombres.
Sí, ¡ay de ellos cuando yo los abandone!
9:13 Cuando yo vi a Efraím,
era una plantación en una pradera,
pero tendrá que llevar sus hijos al verdugo.
9:14 ¡Dales, Señor...! ¿Qué les darás?
Dales un vientre estéril y pechos resecos.

Castigo por el crimen de Guilgal
9:15 Toda su perversidad se manifestó en Guilgal:
allí comencé a detestarlos.
Por la maldad de sus acciones
los arrojaré de mi casa,
ya no los amaré más;
todos sus jefes son rebeldes.
9:16 Efraím está herido,
se ha secado su raíz,
ya no fructificará.
Aunque tengan hijos,
yo mataré el fruto precioso de sus entrañas.
9:17 Mi Dios los rechazará porque no lo escucharon,
y andarán errantes entre las naciones.

Arriba

CAPÍTULO 10

El castigo de la idolatría
10:1 Israel era una viña exuberante, que producía su fruto.
Cuanto más se multiplicaban sus frutos,
más multiplicaba él los altares;
cuanto mejor le iba al país,
mejores hacía él las piedras conmemorativas.
10:2 Su corazón está dividido,
ahora tendrán que expiar:
el mismo Señor destrozará sus altares,
devastará sus piedras conmemorativas.
10:3 Seguramente dirán entonces:
"No tenemos rey,
porque no hemos temido al Señor.
Pero el rey ¿qué podría hacer por nosotros?"
10:4 Se pronuncian palabras,
se jura en falso,
se firman alianzas,
mientras el derecho crece como la hierba venenosa
en los surcos de los campos.
10:5 Los habitantes de Samaría tiemblan
por el ternero de Bet Aven. 1 Reyes 12, 28-29
Sí, su pueblo está de duelo por él,
lo mismo que sus sacerdotes:
¡que se alegren de su gloria,
ahora que ha sido desterrada lejos de nosotros!
10:6 El ternero será llevado a Asiria
como tributo para el gran rey.
Efraím soportará el oprobio
e Israel se avergonzará de sus intrigas.
10:7 ¡Samaría está completamente perdida!
Su rey es como una astilla
sobre la superficie de las aguas.
10:8 Los lugares altos de Aven, el pecado de Israel,
también serán destruidos;
espinas y cardos invadirán sus altares.
Ellos dirán entonces a las montañas: "Cúbrannos",
y a las colinas: "¡Caigan sobres nosotros!" Lucas 23, 30 Apocalipsis 6, 16
Castigo por el crimen de Guibeá
10:9 ¡Desde los días de Guibeá, Jueces 19, 1-30 Oseas 9, 9
tú has pecado, Israel!
¡Allí se han quedado!
¿No los sorprenderá en Guibeá
la guerra contra los injustos?
10:10 Yo los corregiré como me parezca:
los pueblos se reunirán contra ellos,
cuando sean corregidos por su doble crimen.
Amenazas y llamado a la conversión
10:11 Efraím era una ternera bien adiestrada,
le gustaba trillar.
Pero yo hice pasar el yugo
sobre su hermosa cerviz:
yo unciré a Efraím,
Judá tendrá que arar,
Jacob pasará el rastrillo.
10:12 Siembren semillas de justicia,
cosechen el fruto de la fidelidad,
roturen un campo nuevo: Jeremías 4, 3
es tiempo de buscar al Señor,
hasta que él venga
y haga llover para ustedes la justicia.

El fin del reino de Israel
10:13 Ustedes han arado la maldad,
han cosechado la injusticia,
han comido el fruto de la mentira.
Porque has confiado en tu poderío,
en la multitud de tus guerreros,
10:14 habrá un tumulto en medio de tu pueblo;
todas tus fortalezas serán devastadas,
como Salmán devastó a Bet Arbel
en el día del combate,
cuando fue aplastada la madre con sus hijos.
10:15 Esto es lo que les hizo Betel,
por la enorme maldad de ustedes:
al despuntar el alba, el rey de Israel
estará completamente perdido.

Arriba