ABDÍAS


Título y prólogo
1 1a Visión de Abdías sobre Edóm. Isaías 34, 5 Isaías 63,  1-6 Jeremías 49, 7-22 Ezequiel 25, 12-14 Ezequiel 35, 1-15 Amós 1, 11-12 Malaquías 1, 2-5
1c Hemos oído un mensaje
de parte del Señor,
un heraldo ha sido enviado a las naciones:
"¡De pie! ¡Al asalto de la ciudad! ¡Al combate!"
La sentencia contra Edóm
1b Así habla el Señor:
2 ¡Yo te hago pequeño entre los pueblos,
tú eres el más despreciado!
3 La soberbia de tu corazón te engañó,
a ti, que habitas en las hendiduras de la roca,
que pones tu morada en las alturas,
y dices en tu corazón:
"¿Quién me precipitará por tierra?"
4 Aunque te encumbres como el águila,
aunque coloques tu nido entre las estrellas,
de allí te precipitaré —oráculo del Señor—.

La ruina de Edóm
5 Si vinieran ladrones a tu casa,
o asaltantes nocturnos,
¿se llevarían más de lo que necesitan?
Si vinieran vendimiadores,
¿no dejarían algunos racimos?
En cambio tú ¡cómo has sido arrasado!
6 ¡Cómo ha sido registrado Esaú
y han sido explorados sus tesoros escondidos!
7 Te han expulsado hasta las fronteras,
todos tus aliados te han engañado;
tus amigos te han derrotado,
los que compartían tu pan tendieron un lazo bajo tus pies:
"¡Ya no hay más inteligencia en él!"
8 ¿Acaso ese día —oráculo del Señor—
no haré desaparecer a los sabios de Edóm
y la inteligencia de la montaña de Esaú?
9 Tus valientes tendrán miedo, Temán,
a fin de que todo hombre sea extirpado
de la montaña de Esaú.

La culpa de Edóm
Por la masacre,
10 por la violencia
contra tu hermano Jacob,
la vergüenza te cubrirá
y tú serás extirpado para siempre.
11 El día en que estabas allí presente,
cuando los extranjeros llevaban a su ejército cautivo,
cuando extraños franqueaban sus puertas
y echaban suertes sobre Jerusalén,
tú también eras como uno de ellos.
12 ¡No mires con aire de triunfo a tu hermano
en el día de su desastre!
¡No te alegres por los hijos de Judá
en el día de su perdición!
¡No profieras insolencias
en el día de la angustia!
13 ¡No entres por la puerta de mi pueblo
en el día de su ruina!
¡No te regocijes, también tú, al ver su desgracia
en el día de su ruina!
¡No extiendas tu mano hacia sus riquezas
en el día de su ruina!
14 ¡No te apostes en las encrucijadas
para exterminar a sus fugitivos!
¡No entregues a sus sobrevivientes
en el día de la angustia!
15 ¡Porque está cerca el Día del Señor
contra todas las naciones!
Lo mismo que tú has hecho, se te hará a ti:
¡tu merecido recaerá sobre tu cabeza!

Desquite de Israel sobre Edóm
16 Sí, como ustedes bebieron sobre mi Montaña santa,
así beberán sin cesar todas las naciones:
¡beberán y se hartarán,
y serán como si nunca hubieran existido!
17 Pero sobre la montaña de Sión habrá refugiados
—ese será un lugar santo—
y la casa de Jacob reconquistará sus posesiones.
18 ¡La casa de Jacob será un fuego,
la casa de José, una llama
y la casa de Esaú, la paja!
La abrasarán y la consumirán,
y no habrá sobrevivientes en la casa de Esaú,
porque ha hablado el Señor.

El nuevo Israel
19 Los del Négueb poseerán la montaña de Esaú y la Sefelá, el país de los filisteos; ellos poseerán el territorio de Efraím y el territorio de Samaría, y Benjamín ocupará Galaad.
20 Los deportados, este ejército de los israelitas, poseerán el país de los cananeos hasta Sarepta, y los deportados de Jerusalén que están en Sefarad, poseerán las ciudades del Négueb.
21 Ellos subirán victoriosos a la montaña de Sión, para juzgar a la montaña de Esaú. ¡Y al Señor pertenecerá la realeza!

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