SALMOS
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Voy
a cantar al amor y a la justicia
101:1 De David. Salmo.
Celebraré con un canto la bondad y la justicia:
a ti, Señor, te cantaré;
101:2 expondré con sensatez el
camino perfecto:
¿cuándo vendrás en mi ayuda?
Yo procedo con rectitud de corazón
en los asuntos de mi casa;
101:3 nunca pongo mis ojos
en cosas infames.
Detesto la conducta de los descarriados
y no los cuento entre mis amigos;
101:4 la gente falsa se aparta de mí
y nunca apruebo al malvado.
101:5 Al que difama en secreto a su prójimo
lo hago desaparecer;
al de mirada altiva y corazón soberbio
no lo puedo soportar.
101:6 Pongo mis ojos en las personas leales
para que estén cerca de mí;
el que va por el camino perfecto
es mi servidor.
101:7 No habita dentro de mi casa
el hombre traicionero;
la gente mentirosa no puede permanecer
delante de mi vista.
8 Hago desaparecer día tras día
a los malvados del país,
para extirpar de la Ciudad del Señor
a todos los que hacen el mal.
Tú
eres siempre el mismo, Señor
102:1 Oración del afligido que,
en su angustia, derrama su llanto ante el Señor.
Lamentación
de un afligido
102:2
Señor, escucha mi oración
y llegue a ti mi clamor;
102:3 no me ocultes tu rostro
en el momento del peligro;
inclina hacia mí tu oído,
respóndeme pronto, cuando te invoco.
102:4 Porque mis días se disipan
como el humo,
y mis huesos arden como brasas;
102:5 mi corazón se seca, marchitado
como la hierba,
¡y hasta me olvido de comer mi pan!
102:6 Los huesos se me pegan a la piel,
por la violencia de mis gemidos.
102:7 Me parezco a una lechuza del desierto,
soy como un búho entre las ruinas;
102:8 estoy desvelado, y me lamento
como un pájaro solitario en el tejado;
102:9 mis enemigos me insultan sin cesar,
y enfurecidos, me cubren de imprecaciones.
102:10 Yo como ceniza en vez de pan
y mezclo mi bebida con lágrimas,
102:11 a causa de tu indignación
y tu furor,
porque me alzaste en alto y me arrojaste.
102:12 Mis días son como sombras
que se agrandan,
y me voy secando como la hierba.
102:13 Pero tú, Señor, reinas
para siempre,
y tu Nombre permanece eternamente.
Confianza
en la restauración de Jerusalén
102:14
Tú te levantarás, te compadecerás de Sión,
porque ya es hora de tenerle piedad,
ya ha llegado el momento señalado:
102:15 tus servidores sienten amor por
esas piedras
y se compadecen de esas ruinas.
102:16 Las naciones temerán tu
Nombre, Señor,
y los reyes de la tierra se rendirán ante tu gloria:
102:17 cuando el Señor reedifique
a Sión
y aparezca glorioso en medio de ella;
102:18 cuando acepte la oración
del desvalido
y no desprecie su plegaria.
El
futuro glorioso de Israel
102:19
Quede esto escrito para el tiempo futuro
y un pueblo renovado alabe al Señor:
102:20 porque él se inclinó
desde su alto Santuario
y miró a la tierra desde el cielo,
102:21 para escuchar el lamento de los
cautivos
y librar a los condenados a muerte.
102:29 Los hijos de tus servidores tendrán
una morada
y su descendencia estará segura ante ti,
102:22 para proclamar en Sión el
nombre del Señor
y su alabanza en Jerusalén,
102:23 cuando se reúnan los pueblos
y los reinos,
y sirvan todos juntos al Señor.
Reiteración
y fundamentación de la súplica
102:24
Mis fuerzas se debilitaron por el camino
y se abreviaron mis días;
102:25 pero yo digo: "Dios mío,
no me lleves en la mitad de mi vida,
tú que permaneces para siempre".
102:26 En tiempos remotos, fundaste la
tierra,
y el cielo es obra de tus manos;
102:27 ellos se acaban, y tú permaneces:
se desgastan lo mismo que la ropa,
los cambias como a un vestido, y ellos pasan.
102:28 Tú, en cambio, eres siempre
el mismo,
y tus años no tienen fin.
102:29 Los hijos de tus siervos tendrán
una morada,
y sus descendientes estarán siempre en tu presencia.
Bendice,
alma mía, al Señor
103:1 De David.
La
misericordia del Señor con sus fieles
Bendice
al Señor, alma mía,
que todo mi ser bendiga a su santo Nombre;
103:2 bendice al Señor, alma mía,
y nunca olvides sus beneficios.
103:3 Él perdona todas tus culpas
y cura todas tus dolencias;
103:4 rescata tu vida del sepulcro,
te corona de amor y de ternura;
103:5 él colma tu vida de bienes,
y tu juventud se renueva como el águila.
103:6 El Señor hace obras de justicia
y otorga el derecho a los oprimidos;
103:7 él mostró sus caminos
a Moisés
y sus proezas al pueblo de Israel.
La
condescendencia divina hacia la debilidad humana
103:8
El Señor es bondadoso y compasivo,
lento para enojarse y de gran misericordia;
103:9 no acusa de manera inapelable
ni guarda rencor eternamente;
103:10 no nos trata según nuestros
pecados
ni nos paga conforme a nuestras culpas.
103:11 Cuanto se alza el cielo sobre la
tierra,
así de inmenso es su amor por los que lo temen;
103:12 cuanto dista el oriente del occidente,
así aparta de nosotros nuestros pecados.
103:13 Como un padre cariñoso con
sus hijos,
así es cariñoso el Señor con sus fieles;
103:14 él conoce de qué
estamos hechos,
sabe muy bien que no somos más que polvo.
103:15 Los días del hombre son
como la hierba:
él florece como las flores del campo;
103:16 las roza el viento, y ya no existen
más,
ni el sitio donde estaban las verá otra vez.
103:17 Pero el amor del Señor permanece
para siempre,
y su justicia llega hasta los hijos y los nietos
103:18 de los que lo temen y observan
su alianza,
de los que recuerdan sus preceptos
y los cumplen.
Invitación
universal a bendecir al Señor
103:19
El Señor puso su trono en el cielo,
y su realeza gobierna el universo.
103:20 ¡Bendigan al Señor,
todos sus ángeles,
los fuertes guerreros que cumplen sus órdenes
apenas oyen la voz de su palabra!
103:21 ¡Bendigan al Señor,
todos sus ejércitos,
sus servidores, los que cumplen su voluntad!
103:22 ¡Bendíganlo todas
sus obras,
en todos los lugares donde ejerce su dominio!
¡Bendice al Señor, alma mía!
Señor,
todo lo hiciste con sabiduría
El
espacio celestial
104:1
Bendice al Señor, alma mía:
¡Señor, Dios mío, qué grande eres!
Estás vestido de esplendor y majestad
104:2 y te envuelves con un manto de luz.
Tú extendiste el cielo como un toldo
104:3 y construiste tu mansión
sobre las aguas.
Las nubes te sirven de carruaje
y avanzas en alas del viento.
104:4 Usas como mensajeros a los vientos,
y a los relámpagos, como ministros.
La tierra y las aguas
104:5 Afirmaste la tierra sobre sus cimientos:
¡no se moverá jamás!
104:6 El océano la cubría
como un manto,
las aguas tapaban las montañas;
104:7 pero tú las amenazaste y
huyeron,
escaparon ante el fragor de tu trueno.
104:8 Subieron a las montañas,
bajaron por los valles,
hasta el lugar que les habías señalado:
104:9 les fijaste un límite que
no pasarán,
ya no volverán a cubrir la tierra.
Las
fuentes y las lluvias
104:10
Haces brotar fuentes en los valles,
y corren sus aguas por las quebradas.
104:11 Allí beben los animales
del campo,
los asnos salvajes apagan su sed.
104:12 Las aves del cielo habitan junto
a ellas
y hacen oír su canto entre las ramas.
104:13 Desde lo alto riegas las montañas,
y la tierra se sacia con el fruto de tus obras.
Los
frutos de la tierra
104:14
Haces brotar la hierba para el ganado
y las plantas que el hombre cultiva,
para sacar de la tierra el pan
104:15 y el vino que alegra el corazón
del hombre,
para que él haga brillar su rostro con el aceite
y el pan reconforte su corazón.
104:16 Se llenan de savia los árboles
del Señor,
los cedros del Líbano que él plantó;
104:17 allí ponen su nido los pájaros,
la cigüeña tiene su casa en los abetos;
104:18 los altos peñascos son para
las cabras,
y en las rocas se refugian los erizos.
El
día y la noche
104:19
Hiciste la luna para medir el tiempo,
señalaste al sol el momento de su ocaso;
104:20 mandas la oscuridad, y cae la noche:
entonces rondan las fieras de la selva
104:21 y los cachorros rugen por la presa,
pidiendo a Dios su alimento.
104:22 Haces brillar el sol y se retiran,
van a echarse en sus guaridas:
104:23 entonces sale el hombre a trabajar,
a cumplir su jornada hasta la tarde.
104:24 ¡Qué variadas son
tus obras, Señor!
¡Todo lo hiciste con sabiduría,
la tierra está llena de tus criaturas!
El
mar y sus habitantes
104:25
Allí está el mar, grande y dilatado,
donde se agitan, en número incontable,
animales grandes y pequeños.
104:26 Por él
transitan las naves, y ese Leviatán
que tú formaste para jugar con él.
La
Providencia universal de Dios
104:27 Todos esperan de ti
que les des la comida a su tiempo:
104:28 se la das, y ellos la recogen;
abres tu mano, y quedan saciados.
104:29 Si escondes tu rostro, se espantan;
si les quitas el aliento,
expiran y vuelven al polvo.
104:30 Si envías tu aliento, son
creados,
y renuevas la superficie de la tierra.
Doxología
final
104:31
¡Gloria al Señor para siempre,
alégrese el Señor por sus obras!
104:32 Él mira, y la tierra se
estremece;
toca las montañas, y echan humo.
104:33 Cantaré al Señor
toda mi vida;
mientras yo exista, celebraré a mi Dios:
104:34 que mi canto le sea agradable,
y yo me alegraré en el Señor.
104:35 Que los pecadores desaparezcan
de la tierra
y los malvados ya no existan más.
¡Bendice al Señor, alma mía!
¡Aleluya!
Recuerden
las maravillas que hizo el Señor
Invitación
a la alabanza
1
Crónicas 16, 7-36 / Salmo
96, 1-13 / Salmo
106, 1-5
105:1
¡Den gracias al Señor, invoquen su Nombre,
hagan conocer entre los pueblos sus proezas;
105:2 canten al Señor con instrumentos
musicales,
pregonen todas sus maravillas!
105:3 ¡Gloríense en su santo
Nombre,
alégrense los que buscan al Señor!
105:4 ¡Recurran al Señor
y a su poder,
busquen constantemente su rostro;
105:5 recuerden las maravillas que él
obró,
sus portentos y los juicios de su boca!
Las
promesas del Señor a los Patriarcas
105:6
Descendientes de Abraham, su servidor,
hijos de Jacob, su elegido:
105:7 el Señor es nuestro Dios,
en toda la tierra rigen sus decretos.
105:8 Él se acuerda eternamente
de su alianza,
de la palabra que dio por mil generaciones,
105:9 del pacto que selló con Abraham,
del juramento que hizo a Isaac:
105:10 él lo confirmó como
norma para Jacob,
como alianza eterna para Israel,
105:11 cuando dijo: "Yo te daré
la tierra de Canaán,
como porción hereditaria de todos ustedes".
La
protección del Señor a sus elegidos
105:12 Cuando formaban un grupo muy pequeño
y eran extranjeros en aquellas regiones;
105:13 cuando iban de nación en
nación
y pasaban de un reino a otro pueblo,
105:14 no toleró que nadie los
oprimiera,
y castigó a reyes, por amor a ellos:
105:15 "No toquen a mis ungidos
ni maltraten a mis profetas".
La
permanencia de Israel en Egipto
105:16
Él provocó una gran sequía en el país
y agotó todas las provisiones.
105:17 Pero antes envió a un hombre,
a José, que fue vendido como esclavo:
105:18 le ataron los pies con grillos
y el hierro oprimió su garganta,
105:19 hasta que se cumplió lo
que él predijo,
y la palabra del Señor lo acreditó.
105:20 El rey ordenó que lo soltaran,
el soberano de pueblos lo puso en libertad;
105:21 lo nombró señor de
su palacio
y administrador de todos sus bienes,
105:22 con pleno poder para instruir a
los príncipes
y enseñar sabiduría a los ancianos.
105:23 Entonces Israel entró en
Egipto,
Jacob residió en la tierra de Cam.
105:24 El Señor hizo a su pueblo
muy fecundo,
más fuerte que sus mismos opresores;
105:25 cambió el corazón
de los egipcios,
para que sintieran odio por su pueblo
y trataran con perfidia a sus servidores.
La
liberación de Israel
105:26
Luego envió a Moisés, su servidor,
y a Aarón, que era su elegido;
105:27 por su intermedio realizó
prodigios,
hizo portentos en la tierra de Cam:
105:28 atrajo las tinieblas, y hubo oscuridad,
pero ellos rechazaron sus palabras.
105:29 Transformó sus aguas en
sangre
e hizo morir a sus peces;
105:30 el país quedó cubierto
de ranas,
hasta en los aposentos del rey;
105:31 dio una orden y vinieron los insectos,
los mosquitos
invadieron el país.
105:32 Les mandó granizo en vez
de lluvia,
y cayeron llamaradas en su tierra;
105:33 abatió sus higueras y viñedos,
y destrozó los árboles en sus campos;
105:34 dio una orden, y vinieron langostas
y pulgones en número incontable,
105:35 que comieron toda la hierba del
campo
y devoraron los frutos de la tierra.
105:36 Hirió de muerte a los primogénitos
de aquel país,
a las primicias de todo ser viviente;
105:37 sacó a su pueblo cargado
de oro y plata,
y nadie desfalleció entre sus tribus:
105:38 los egipcios se alegraron de su
partida,
porque los había dominado el terror.
Las
maravillas de Dios en el desierto
105:39
Tendió una nube para que los cubriera,
y envió un fuego para alumbrarlos de noche;
105:40 pidieron de comer y les mandó
codornices,
los sació con pan del cielo;
105:41 abrió la roca, brotaron
las aguas
y corrieron como un río por el desierto.
La
posesión de la Tierra prometida
105:42
Él se acordó de la palabra sagrada,
que había dado a Abraham, su servidor,
105:43 e hizo salir a su pueblo con alegría,
a sus elegidos, entre cantos de triunfo;
105:44 les dio las tierras de los paganos,
y ellos heredaron las riquezas de los pueblos,
105:45 a fin de observar sus mandamientos
y cumplir fielmente sus leyes.
¡Aleluya!
Olvidaron
a Dios, su salvador
1
Crónicas 16, 7-36 / Salmo
96, 1-13 / Salmo
105, 1-15
106:1
¡Aleluya!
Alabanza
y súplica inicial
¡Den
gracias al Señor, porque es bueno,
porque es eterno su amor!
106:2 ¿Quién puede hablar
de las proezas del Señor
y proclamar todas sus alabanzas?
106:3 ¡Felices los que proceden
con rectitud,
los que practican la justicia en todo tiempo!
106:4 Acuérdate de mi, Señor,
por el amor que tienes a tu pueblo;
visítame con tu salvación,
106:5 para que vea la felicidad de tus
elegidos,
para que me alegre con la alegría de tu nación
y me gloríe con el pueblo de tu herencia.
Los
pecados de Israel junto al Mar Rojo
106:6
Hemos pecado, igual que nuestros padres;
somos culpables, hicimos el mal:
106:7 nuestros padres, cuando estaban
en Egipto,
no comprendieron tus maravillas;
no recordaron la multitud de tus favores,
y en el Mar Rojo desafiaron al Altísimo.
106:8 Pero él los salvó
por amor de su Nombre,
para poner de manifiesto su poder:
106:9 increpó al Mar Rojo, y este
se secó;
los llevó por los abismos como por un desierto,
106:10 los salvó de las manos del
enemigo,
los rescató del poder del adversario.
106:11 El agua cubrió a sus opresores,
ni uno solo quedó con vida:
106:12 entonces creyeron en sus palabras
y cantaron sus alabanzas.
La
gula y los celos de Israel en el desierto
106:13
Pero muy pronto se olvidaron de sus obras,
no tuvieron en cuenta su designio;
106:14 ardían de avidez en el desierto
y tentaron a Dios en la soledad:
106:15 entonces, él les dio lo
que pedían,
pero hizo que una enfermedad los consumiera.
106:16 En el campamento tuvieron celos
de Moisés,
y de Aarón, el consagrado al Señor;
106:17 pero se abrió la tierra
y devoró a Datán,
se cerró sobre Abirón y sus secuaces:
106:18 ardió un fuego contra aquella
turba,
y las llamas abrasaron a los malvados.
El
ternero de oro
106:19
En Horeb se fabricaron un ternero,
adoraron una estatua de metal fundido:
106:20 así cambiaron su Gloria
por la imagen de un toro que come pasto.
106:21 Olvidaron a Dios, que los había
salvado
y había hecho prodigios en Egipto,
106:22 maravillas en la tierra de Cam
y portentos junto al Mar Rojo.
106:23 El Señor amenazó
con destruirlos,
pero Moisés, su elegido,
se mantuvo firme en la brecha
para aplacar su enojo destructor.
Las
murmuraciones en el desierto
106:24
Despreciaron una tierra apetecible,
no creyeron en su palabra;
106:25 murmuraron dentro de sus carpas
y no escucharon la voz del Señor.
106:26 Pero él alzó la mano
y les juró
que los haría morir en el desierto,
106:27 que dispersaría a sus descendientes
por los pueblos
y los diseminaría por diversas regiones.
La
idolatría y la rebelión
106:28
Luego se unieron al Baal de Peor
y comieron víctimas ofrecidas a dioses muertos;
106:29 con esas acciones irritaron al
Señor
y cayó sobre ellos una plaga.
106:30 Pero Pinjás se levantó
e hizo justicia,
y entonces cesó la plaga:
106:31 esto le fue tenido en cuenta a
su favor,
por todas las generaciones, para siempre.
106:32 Irritaron al Señor junto
a las aguas de Meribá,
y Moisés sufrió mucho por culpa de ellos,
106:33 porque lo amargaron profundamente,
y él no supo medir sus palabras.
Las
infidelidades en la Tierra prometida
106:34
No exterminaron a los pueblos
como el Señor les había mandado;
106:35 se mezclaron con los paganos
e imitaron sus costumbres;
106:36 rindieron culto a sus ídolos,
que fueron para ellos una trampa.
106:37 Sacrificaron en honor de los demonios
a sus hijos y a sus hijas;
106:38 derramaron sangre inocente,
y la tierra quedó profanada.
106:39 Se mancharon con sus acciones
y se prostituyeron con su mala conducta;
106:40 por eso el Señor se indignó
contra su pueblo
y abominó de su herencia.
106:41 Los puso en manos de las naciones
y fueron dominados por sus enemigos;
106:42 sus adversarios los oprimieron
y los sometieron a su poder.
La
condescendencia del Señor hacia su Pueblo
106:43
El Señor los libró muchas veces,
pero ellos se obstinaron en su actitud,
y se hundieron más y más en su maldad.
106:44 Sin embargo, él miró
su aflicción
y escuchó sus lamentos.
106:45 Se acordó de su alianza
en favor de ellos
y se arrepintió por su gran misericordia;
106:46 hizo que les tuvieran compasión
los que los habían llevado cautivos.
106:47 Sálvanos, Señor y
Dios nuestro;
congréganos de entre las naciones,
para que podamos dar gracias a tu santo Nombre
y gloriarnos de haberte alabado.
* * *
106:48 ¡Bendito
sea el Señor, Dios de Israel,
desde ahora y para siempre!
Y todo el pueblo diga:
¡Amén! ¡Aleluya!
Clamaron
al Señor y Él los salvó
Invitación
107:1
¡Den gracias al Señor, porque es bueno,
porque es eterno su amor!
El
retorno de los desterrados
107:2
Que lo digan los redimidos por el Señor,
los que él rescató del poder del enemigo
107:3 y congregó de todas las regiones:
del norte y del sur, del oriente y el occidente;
107:4 los que iban errantes por el desierto
solitario,
sin hallar el camino hacia un lugar habitable.
107:5 Estaban hambrientos, tenían
sed
y ya les faltaba el aliento;
107:6 pero en la angustia invocaron al
Señor,
y él los libró de sus tribulaciones:
107:7 los llevó por el camino recto,
y así llegaron a un lugar habitable.
107:8 Den gracias al Señor por
su misericordia
y por sus maravillas en favor de los hombres,
107:9 porque él sació a
los que sufrían sed
y colmó de bienes a los hambrientos.
La
liberación de los cautivos
107:10
Estaban en tinieblas, entre sombras de muerte,
encadenados y en la miseria,
107:11 por haber desafiado las órdenes
de Dios
y despreciado el designio del Altísimo.
107:12 Él los había agobiado
con sufrimientos,
sucumbían, y nadie los ayudaba;
107:13 pero en la angustia invocaron al
Señor,
y él los libró de sus tribulaciones:
107:14 los sacó de las tinieblas
y las sombras,
e hizo pedazos sus cadenas.
107:15 Den gracias al Señor por
su misericordia
y por sus maravillas en favor de los hombres,
107:16 porque él destrozó
las puertas de bronce
y quebró los cerrojos de hierro.
La
curación de los enfermos
107:17
Estaban debilitados y oprimidos,
a causa de sus rebeldías y sus culpas;
107:18 la comida les daba náuseas,
y ya tocaban las puertas de la muerte.
107:19 Pero en la angustia invocaron al
Señor,
y él los libró de sus tribulaciones:
107:20 envió su palabra y los sanó,
salvó sus vidas del sepulcro.
107:21 Den gracias al Señor por
su misericordia
y por sus maravillas en favor de los hombres:
107:22 ofrézcanle sacrificios de
acción de gracias
y proclamen con júbilo sus obras.
La
salvación de los navegantes en peligro
107:23
Los que viajaron en barco por el mar,
para traficar por las aguas inmensas,
107:24 contemplaron las obras del Señor,
sus maravillas en el océano profundo.
107:25 Con su palabra desató un
vendaval,
que encrespaba las olas del océano:
107:26 ellos subían hasta el cielo,
bajaban al abismo,
se sentían desfallecer por el mareo,
107:27 se tambaleaban dando tumbos como
ebrios,
y su pericia no les valía de nada.
107:28 Pero en la angustia invocaron al
Señor,
y él los libró de sus tribulaciones:
107:29 cambió el huracán
en una brisa suave
y se aplacaron las olas del mar;
107:30 entonces se alegraron de aquella
calma,
y el Señor los condujo al puerto deseado.
107:31 Den gracias al Señor por
su misericordia
y por sus maravillas en favor de los hombres:
107:32 aclámenlo en la asamblea
del pueblo,
alábenlo en el consejo de los ancianos.
Epílogo
hímnico
107:33
Él hizo de los ríos un desierto
y de los oasis, una tierra estéril;
107:34 transformó el suelo fértil
en una salina,
por la maldad de sus habitantes.
107:35 Convirtió el desierto en
un lago,
y la tierra reseca en un oasis:
107:36 allí puso a los hambrientos,
y ellos fundaron una ciudad habitable.
107:37 Sembraron campos y plantaron viñas,
que produjeron frutos en las cosechas;
107:38 él los bendijo y se multiplicaron,
y no dejó que les faltara el ganado.
107:39 Cuando eran pocos, y estaban abatidos
por el peso de la desgracia y la aflicción,
107:40 el que cubre de vergüenza
a los príncipes
y los extravía por un desierto sin huellas,
107:41 levantó a los pobres de
la miseria
y multiplicó sus familias como rebaños.
107:42 Que los justos lo vean y se alegren,
y enmudezcan todos los malvados.
107:43 El que es sabio, que retenga estas
cosas
y comprenda la misericordia del Señor.
Con
Dios realizaremos proezas
Salmo
57, 1-6 / Salmo
60, 3-7
108:1
Canto. Salmo de David.
Canto
de alabanza y súplica confiada
108:2
Mi corazón está firme, Dios mío,
mi corazón está firme.
Voy a cantar al son de instrumentos:
¡despierta, alma mía!
108:3 ¡Despierten, arpa y cítara,
para que yo despierte a la aurora!
108:4 Te alabaré en medio de los
pueblos, Señor,
te cantaré entre las naciones,
108:5 porque tu misericordia se eleva
hasta el cielo
y tu fidelidad hasta las nubes.
108:6 ¡Levántate, Dios, por
encima del cielo,
y que tu gloria cubra toda la tierra!
108:7 ¡Sálvanos con tu poder,
respóndenos,
para que se pongan a salvo tus predilectos!
Oráculo
divino
108:8
El Señor habló desde su Santuario:
"Yo repartiré triunfalmente a Siquém
y distribuiré el valle de Sucot.
108:9 Mío es Galaad, Manasés
me pertenece,
Efraím es mi yelmo, mi cetro es Judá.
108:10 Moab es la vasija donde yo me lavo;
plantaré mis sandalias en Edóm
y cantaré victoria sobre Filistea".
Reiteración
de la súplica
108:11
¿Quién me llevará hasta la ciudad fortificada,
quién me conducirá hasta Edóm,
108:12 si tú, Señor, nos
has rechazado
y ya no sales con nuestro ejército?
108:13 Danos tu ayuda contra el adversario,
porque es inútil el auxilio de los hombres.
108:14 Con Dios alcanzaremos la victoria,
y él aplastará a nuestros enemigos.
Dios
es el defensor del necesitado
109:1 Del maestro de coro. De David. Salmo.
Lamentación
del justo en la persecución
Dios
de mi alabanza, no te quedes callado,
109:2 porque unos hombres malvados y mentirosos
han abierto su boca contra mí.
Me han hablado con mentira en los labios,
109:3 me han envuelto con palabras de
odio,
me combaten sin motivo.
109:4 Me acusan, a cambio de mi amor,
aunque yo oraba por ellos.
109:5 Me devuelven mal por bien
y odio por amor, diciendo:
Las
imprecaciones de sus enemigos
109:6
"Que se ponga contra él a un impío,
y tenga un acusador a su derecha;
109:7 que salga condenado del juicio
y su apelación quede frustrada.
109:8 Que sean pocos sus días
y que otro ocupe su cargo;
109:9 que sus hijos queden huérfanos,
y su mujer, viuda.
109:10 Que sus hijos vayan errantes, pidiendo
limosna,
y sean echados de sus casas derruidas;
109:11 que el acreedor se apodere de sus
bienes,
y gente extraña le arrebate sus ganancias.
109:12 Que ni uno solo le tenga piedad,
y nadie se compadezca de sus huérfanos;
109:13 que su posteridad sea exterminada,
y en una generación desaparezca su nombre.
109:14 Que el Señor recuerde la
culpa de sus padres,
y no borre el pecado de su madre:
109:15 que estén siempre delante
del Señor,
y él extirpe su recuerdo de la tierra.
109:16 Porque nunca pensó en practicar
la misericordia,
sino que persiguió hasta la muerte
al pobre, al desvalido y al hombre atribulado.
109:17 Amó la maldición:
que recaiga sobre él;
no quiso la bendición: que se retire de él.
109:18 Se revistió de la maldición
como de un manto:
¡que ella penetre como agua en su interior
y como aceite en sus huesos;
109:19 que sea como un vestido que lo
cubra
y como un cinturón que lo ciña para siempre!"
Réplica
y súplica del justo perseguido
109:20
Que así retribuya el Señor a mis acusadores,
a aquellos que me calumnian.
109:21 Pero tú, Señor, trátame
bien,
por el honor de tu Nombre;
líbrame, por la bondad de tu misericordia.
109:22 Porque yo soy pobre y miserable,
y mi corazón está traspasado;
109:23 me desvanezco como sombra que declina,
soy sacudido como la langosta.
109:24 De tanto ayunar se me doblan las
rodillas,
y mi cuerpo está débil y enflaquecido;
109:25 soy para ellos un ser despreciable:
al verme, mueven la cabeza.
109:26 Ayúdame, Señor, Dios
mío,
sálvame por tu misericordia,
109:27 para que sepan que aquí
está tu mano,
y que tú, Señor, has hecho esto;
109:28 no importa que ellos maldigan,
con tal que tú me bendigas.
Queden confundidos mis adversarios,
mientras tu servidor se llena de alegría:
109:29 que mis acusadores se cubran de
oprobio,
y la vergüenza los envuelva como un manto.
109:30 Yo daré gracias al Señor
en alta voz,
lo alabaré en medio de la multitud,
109:31 porque él se puso de parte
del pobre,
para salvarlo de sus acusadores.
Siéntate
a mi derecha
110:1 De David. Salmo.
La
realeza del Mesías
Dijo
el Señor a mi Señor:
"Siéntate a mi derecha,
mientras yo pongo a tus enemigos
como estrado de tus pies".
110:2 El Señor extenderá
el poder de tu cetro:
"¡Domina desde Sión, en medio de tus enemigos!"
110:3 "Tú eres príncipe
desde tu nacimiento,
con esplendor de santidad;
yo mismo te engendré como rocío,
desde el seno de la aurora".
El
sacerdocio del Mesías
110:4
El Señor lo ha jurado y no se retractará:
"Tú eres sacerdote para siempre,
a la manera de Melquisedec".
Las
victorias del Mesías
110:5
A tu derecha, Señor, él derrotará a los reyes,
en el día de su enojo;
110:6 juzgará a las naciones, amontonará
cadáveres
y aplastará cabezas por toda la tierra.
110:7 En el camino beberá del torrente,
por eso erguirá su cabeza.