SALMOS
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Grandes
son las obras del Señor
111:1 ¡Aleluya!
Doy gracias al Señor de todo corazón,
en la reunión y en la asamblea de los justos.
111:2 Grandes son las obras del Señor:
los que las aman desean comprenderlas.
111:3 Su obra es esplendor y majestad,
su justicia permanece para siempre.
111:4 Él hizo portentos memorables,
el Señor es bondadoso y compasivo.
111:5 Proveyó de alimento a sus
fieles
y se acuerda eternamente de su alianza.
111:6 Manifestó a su pueblo el
poder de sus obras,
dándole la herencia de las naciones.
111:7 Las obras de sus manos son verdad
y justicia;
todos sus preceptos son indefectibles:
111:8 están afianzados para siempre
y establecidos con lealtad y rectitud.
111:9 Él envió la redención
a su pueblo,
promulgó su alianza para siempre:
su Nombre es santo y temible.
111:10 El temor del Señor es el
comienzo de la sabiduría:
son prudentes los que lo practican.
¡El Señor es digno de alabanza eternamente!
Dichoso
el que honra al Señor
112:1 ¡Aleluya!
Feliz el hombre que teme al Señor
y se complace en sus mandamientos.
112:2 Su descendencia será fuerte
en la tierra:
la posteridad de los justos es bendecida.
112:3 En su casa habrá abundancia
y riqueza,
su generosidad permanecerá para siempre.
112:4 Para los buenos brilla una luz en
las tinieblas:
es el Bondadoso, el Compasivo y el Justo.
112:5 Dichoso el que se compadece y da
prestado,
y administra sus negocios con rectitud.
112:6 El justo no vacilará jamás,
su recuerdo permanecerá para siempre.
112:7 No tendrá que temer malas
noticias:
su corazón está firme, confiado en el Señor.
112:8 Su ánimo está seguro,
y no temerá,
hasta que vea la derrota de sus enemigos.
112:9 Él da
abundantemente a los pobres:
su generosidad permanecerá para siempre,
y alzará su frente con dignidad.
112:10 El malvado, al verlo, se enfurece,
rechinan sus dientes y se consume;
pero la ambición de los malvados se frustrará.
Bendito
sea el nombre el Señor
113:1 ¡Aleluya!
Alaben, servidores del Señor,
alaben el nombre del Señor.
113:2 Bendito sea el nombre del Señor,
desde ahora y para siempre.
113:3 Desde la salida del sol hasta su
ocaso,
sea alabado el nombre del Señor.
113:4 El Señor está sobre
todas las naciones,
su gloria se eleva sobre el cielo.
113:5 ¿Quién es como el
Señor, nuestro Dios,
que tiene su morada en las alturas,
113:6 y se inclina para contemplar
el cielo y la tierra?
113:7 Él levanta del polvo al desvalido,
alza al pobre de su miseria,
113:8 para hacerlo sentar entre los nobles,
entre los nobles de su pueblo;
113:9 él honra a la mujer estéril
en su hogar,
haciendo de ella una madre feliz.
Cuando
Israel salió de Egipto
¡Aleluya!
114:1 Cuando Israel salió de Egipto,
la familia de Jacob, de un pueblo extranjero,
114:2 Judá se convirtió
en su Santuario,
la tierra de Israel fue su dominio.
114:3 El Mar, al verlos, huyó,
el Jordán se volvió atrás;
114:4 los montes saltaron como carneros
y las colinas, como corderos.
114:5 ¿Qué tienes, Mar?
¿Por qué huyes?
Y tú, Jordán, ¿por qué te vuelves atrás?
114:6 Montes, ¿por qué saltan
como carneros,
y ustedes, colinas, como corderos?
114:7 Tiembla, tierra, delante del Señor,
ante el rostro del Dios de Jacob,
114:8 el que convierte las rocas en estanques,
y los peñascos en manantiales.
Los
que honran al Señor confían en el Señor
El
Dios verdadero y los falsos dioses
115:1 No nos glorifiques a nosotros, Señor:
glorifica solamente a tu Nombre,
por tu amor y tu fidelidad.
115:2 ¿Por qué han de decir
las naciones:
"Dónde está su Dios"?
115:3 Nuestro Dios está en el cielo
y en la tierra,
él hace todo lo que quiere.
115:4 Los ídolos,
en cambio, son plata y oro,
obra de las manos de los hombres.
115:5 Tienen boca, pero no hablan,
tienen ojos, pero no ven;
115:6 tienen orejas, pero no oyen,
tienen nariz, pero no huelen.
115:7 Tienen manos, pero no palpan,
tienen pies, pero no caminan;
ni un solo sonido sale de su garganta.
115:8 Como ellos serán los que
los fabrican,
los que ponen en ellos su confianza.
Exhortación
a la confianza en el Señor
115:9
Pueblo de Israel, confía en el Señor:
él es tu ayuda y tu escudo;
115:10 familia de Aarón, confía
en el Señor:
él es tu ayuda y tu escudo;
115:11 confíen en el Señor
todos los que lo temen:
él es su ayuda y su escudo.
Impetración
de las bendiciones divinas
115:12
Que el Señor se acuerde de nosotros
y nos bendiga:
bendiga al pueblo de Israel,
bendiga a la familia de Aarón,
115:13 bendiga a los que temen al Señor,
a los pequeños y a los grandes.
115:14 Que el Señor los multiplique,
a ustedes y a sus hijos;
115:15 y sean bendecidos por el Señor,
que hizo el cielo y la tierra.
115:16 El cielo pertenece al Señor,
y la tierra la entregó a los hombres.
115:17 Los muertos ya no alaban al Señor,
ni tampoco los que bajaron al sepulcro.
115:18 Nosotros, los vivientes, bendecimos
al Señor,
desde ahora y para siempre.
¡Aleluya!
Caminaré
en presencia del Señor
Evocación
de los beneficios recibidos
116:1
Amo al Señor, porque él escucha
el clamor de mi súplica,
116:2 porque inclina su oído hacia
mí,
cuando yo lo invoco.
116:3 Los lazos de la muerte me envolvieron,
me alcanzaron las redes del Abismo,
caí en la angustia y la tristeza;
116:4 entonces invoqué al Señor:
"¡Por favor, sálvame la vida!"
116:5 El Señor es justo y bondadoso,
nuestro Dios es compasivo;
116:6 el Señor protege a los sencillos:
yo estaba en la miseria y me salvó.
116:7 Alma mía, recobra la calma,
porque el Señor ha sido bueno contigo.
116:8 Él libró mi vida de
la muerte,
mis ojos de las lágrimas y mis pies de la caída.
116:9 Yo caminaré en la presencia
del Señor,
en la tierra de los vivientes.
Gozosa
expresión de gratitud
116:10
Tenía confianza, incluso cuando dije:
"¡Qué grande es mi desgracia!"
116:11 Yo, que en mi turbación
llegué a decir:
"¡Los hombres son todos mentirosos!"
116:12 ¿Con qué pagaré
al Señor
todo el bien que me hizo?
116:13 Alzaré la copa de la salvación
e invocaré el nombre del Señor.
116:14 Cumpliré mis votos al Señor,
en presencia de todo su pueblo.
116:15 ¡Qué penosa es para
el Señor
la muerte de sus amigos!
116:16 Yo, Señor, soy tu servidor,
tu servidor, lo mismo que mi madre:
por eso rompiste mis cadenas.
116:17 Te ofreceré un sacrificio
de alabanza,
e invocaré el nombre del Señor.
116:18 Cumpliré mis votos al Señor,
en presencia de todo su pueblo,
116:19 en los atrios de la Casa del Señor,
en medio de ti, Jerusalén.
¡Aleluya!
Alaben
al Señor todas las naciones
117:1 ¡Alaben al Señor, todas
las naciones,
glorifíquenlo, todos los pueblos!
117:2 Porque es inquebrantable su amor
por nosotros,
y su fidelidad permanece para siempre.
¡Aleluya!
Este
es el día en que actuó el Señor
¡Aleluya!
Invitación
a la acción de gracias
118:1¡Den
gracias al Señor, porque es bueno,
porque es eterno su amor!
118:2 Que lo diga el pueblo de Israel:
¡es eterno su amor!
118:3 Que lo diga la familia de Aarón:
¡es eterno su amor!
118:4 Que lo digan los que temen al Señor:
¡es eterno su amor!
Reconocimiento
de la ayuda recibida
118:5
En el peligro invoqué al Señor,
y él me escuchó dándome un alivio.
118:6 El Señor está conmigo:
no temeré;
¿qué podrán hacerme los hombres?
118:7 El Señor está conmigo
y me ayuda:
yo veré derrotados a mis adversarios.
118:8 Es mejor refugiarse en el Señor
que fiarse de los hombres;
118:9 es mejor refugiarse en el Señor
que fiarse de los poderosos.
118:10 Todos los paganos me rodearon,
pero yo los derroté en el nombre del Señor;
118:11 me rodearon por todas partes,
pero yo los derroté en el nombre del Señor;
118:12 me rodearon como avispas,
ardían como fuego en las espinas,
pero yo los derroté en el nombre del Señor.
118:13 Me empujaron con violencia para
derribarme,
pero el Señor vino en mi ayuda.
118:14 El Señor
es mi fuerza y mi protección;
él fue mi salvación.
118:15 Un grito de alegría y de
victoria
resuena en las carpas de los justos:
"La mano del Señor hace proezas,
118:16 la mano del Señor es sublime,
la mano del Señor hace proezas".
118:17 No, no moriré:
viviré para publicar lo que hizo el Señor.
118:18 El Señor me castigó
duramente,
pero no me entregó a la muerte.
Entrada
solemne en el Santuario
118:19
"Abran las puertas de la justicia
y entraré para dar gracias al Señor".
118:20 "Esta es la puerta del Señor:
sólo los justos entran por ella".
118:21 Yo te doy gracias porque me escuchaste
y fuiste mi salvación.
118:22 La piedra que desecharon los constructores
es ahora la piedra angular.
118:23 Esto ha sido hecho por el Señor
y es admirable a nuestros ojos.
118:24 Este es el día que hizo
el Señor:
alegrémonos y regocijémonos en él.
118:25 Sálvanos, Señor,
asegúranos la prosperidad.
118:26 ¡Bendito el que viene en
nombre del Señor!
Nosotros los bendecimos desde la Casa del Señor:
118:27 el Señor es Dios, y él
nos ilumina.
"Ordenen una procesión con ramas frondosas
hasta los ángulos del altar".
118:28 Tú eres mi Dios, y yo te
doy gracias;
Dios mío, yo te glorifico.
118:29 ¡Den gracias al Señor,
porque es bueno,
porque es eterno su amor!
Dichosos
los que siguen la ley del Señor
La
felicidad de los que cumplen la Ley del Señor
119:1
Felices los que van por un camino intachable,
los que siguen la ley del Señor,
119:2 Felices los que cumplen sus prescripciones
y lo buscan de todo corazón,
119:3 los que van por sus caminos,
sin hacer ningún mal.
119:4 Tú promulgaste tus mandamientos
para que se cumplieran íntegramente.
119:5 ¡Ojalá yo me mantenga
firme
en la observancia de tus preceptos!
119:6 Así no sentiré vergüenza,
al considerar tus mandamientos.
119:7 Te alabaré con un corazón
recto,
cuando aprenda tus justas decisiones.
119:8 Quiero cumplir fielmente tus preceptos:
no me abandones del todo.
La
Ley de Señor, fuente de rectitud y alegría
119:9 ¿Cómo un
joven llevará una vida honesta?
Cumpliendo tus palabras.
119:10 Yo te busco de todo corazón:
no permitas que me aparte de tus mandamientos.
119:11 Conservo tu palabra en mi corazón,
para no pecar contra ti.
119:12 Tú eres bendito, Señor:
enséñame tus preceptos.
119:13 Yo proclamo con mis labios
todos los juicios de tu boca.
119:14 Me alegro de cumplir tus prescripciones,
más que de todas las riquezas.
119:15 Meditaré tus leyes
y tendré en cuenta tus caminos.
119:16 Mi alegría está en
tus preceptos:
no me olvidaré de tu palabra.
Súplica
para saber estimar la Ley del Señor
119:17
Sé bueno con tu servidor,
para que yo viva y pueda cumplir tu palabra.
119:18 Abre mis ojos,
para que contemple las maravillas de tu ley.
119:19 Soy un peregrino en la tierra,
no me ocultes tus mandamientos.
119:20 Mi alma se consume,
deseando siempre tus decisiones.
119:21 Tú amenazas a esos malditos
arrogantes,
que se desvían de tus mandamientos.
119:22 Aparta de mí la vergüenza
y el desprecio,
porque yo cumplo tus prescripciones.
119:23 Aunque los poderosos se confabulen
contra mí,
yo meditaré tus preceptos.
119:24 Porque tus prescripciones son todo
mi deleite,
y tus preceptos, mis consejeros.
Determinación
de obedecer a la Ley del Señor
119:25
Mi alma está postrada en el polvo:
devuélveme la vida conforme a tu palabra.
119:26 Te expuse mi conducta y tú
me escuchaste:
enséñame tus preceptos.
119:27 Instrúyeme en el camino
de tus leyes,
y yo meditaré tus maravillas.
119:28 Mi alma llora de tristeza:
consuélame con tu palabra.
119:29 Apártame del camino de la
mentira,
y dame la gracia de conocer tu ley.
119:30 Elegí el camino de la verdad,
puse tus decretos delante de mí.
119:31 Abracé tus prescripciones:
no me defraudes, Señor.
119:32 Correré por el camino de
tus mandamientos,
porque tú me infundes ánimo.
Deseo
de cumplir exactamente la Ley del Señor
119:33
Muéstrame, Señor, el camino de tus preceptos,
y yo los cumpliré a la perfección.
119:34 Instrúyeme, para que observe
tu ley
y la cumpla de todo corazón.
119:35 Condúceme por la senda de
tus mandamientos,
porque en ella tengo puesta mi alegría.
119:36 Inclina mi corazón hacia
tus prescripciones
y no hacia la codicia.
119:37 Aparta mi vista de las cosas vanas;
vivifícame con tu palabra.
119:38 Cumple conmigo tu promesa,
la que hiciste a tus fieles.
119:39 Aparta de mí el oprobio
que temo,
porque tus juicios son benignos.
119:40 Yo deseo tus mandamientos:
vivifícame por tu justicia.
Propósito
de dar testimonio de la Ley del Señor
119:41
Que llegue hasta mí tu misericordia, Señor,
y tu salvación conforme a tu promesa.
119:42 Así responderé a
los que me insultan,
porque confío en tu palabra.
119:43 No quites de mi boca la palabra
verdadera,
porque puse mi esperanza en tus juicios.
119:44 Yo cumpliré fielmente tu
ley:
lo haré siempre, eternamente.
119:45 Y caminaré por un camino
espacioso,
porque busco tus preceptos.
119:46 Hablaré de tus prescripciones
delante de los reyes,
y no quedaré confundido.
119:47 Me deleitaré en tus mandamientos,
que yo amo tanto.
119:48 Elevaré mis manos hacia
tus mandamientos
y meditaré en tus preceptos.
La
Ley del Señor, fuente de consuelo
119:49
Acuérdate de la palabra que me diste,
con la que alentaste mi esperanza.
119:50 Lo que me consuela en la aflicción
es que tu palabra me da la vida.
119:51 Los orgullosos se burlan de mí
como quieren,
pero yo no me desvío de tu ley.
119:52 Me acuerdo, Señor, de tus
antiguos juicios,
y eso me sirve de consuelo.
119:53 Me lleno de indignación
ante los pecadores,
ante los que abandonan tu ley.
119:54 Tus preceptos son para mí
como canciones,
mientras vivo en el destierro.
119:55 Por la noche, Señor, me
acuerdo de tu Nombre,
y quiero cumplir tu ley.
119:56 Esto me ha sucedido
porque he observado tus mandamientos.
Firme
adhesión a la Ley del Señor
119:57 El Señor es mi herencia:
yo he decidido cumplir tus palabras.
119:58 Procuro de todo corazón
que me mires con bondad;
ten piedad de mí, conforme a tu promesa.
119:59 Examino atentamente mis caminos,
y dirijo mis pasos hacia tus prescripciones.
119:60 Me apresuro, sin titubear,
a cumplir tus mandamientos.
119:61 Los lazos de los malvados me rodean,
pero yo no me olvido de tu ley.
119:62 Me levanto a medianoche
para alabarte por tus justas decisiones.
119:63 Soy amigo de todos tus fieles,
de los que cumplen tus leyes.
119:64 La tierra, Señor, está
llena de tu amor;
enséñame tus preceptos.
La
Ley del Señor, fuente de sabiduría en la aflicción
119:65
Tú fuiste bueno con tu servidor,
de acuerdo con tu palabra, Señor.
119:66 Enséñame la discreción
y la sabiduría,
porque confío en tus mandamientos.
119:67 Antes de ser afligido, estaba descarriado;
pero ahora cumplo tu palabra.
119:68 Tú eres bueno y haces el
bien:
enséñame tus mandamientos.
119:69 Los orgullosos traman engaños
contra mí:
pero yo observo tus preceptos.
119:70 Ellos tienen el corazón
endurecido,
yo, en cambio, me regocijo en tu ley.
119:71 Me hizo bien sufrir la humillación,
porque así aprendí tus preceptos.
119:72 Para mí vale más
la ley de tus labios
que todo el oro y la plata.
La
Ley del Señor, motivo de esperanza
119:73
Tus manos me hicieron y me formaron;
instrúyeme, para que aprenda tus mandamientos.
119:74 Tus fieles verán con alegría
que puse mi esperanza en tu palabra.
119:75 Yo sé que tus juicios son
justos, Señor,
y que me has humillado con razón.
119:76 Que tu misericordia me consuele,
de acuerdo con la promesa que me hiciste.
119:77 Que llegue hasta mí tu compasión,
y viviré,
porque tu ley es toda mi alegría.
119:78 Que se avergüencen los orgullosos,
porque me afligen sin motivo;
yo, en cambio, meditaré tus preceptos.
119:79 Que se vuelvan hacia mí
tus fieles;
los que tienen en cuenta tus prescripciones.
119:80 Que mi corazón cumpla íntegramente
tus preceptos,
para que yo no quede confundido.
Fidelidad
a la Ley del Señor en la persecución
119:81
Mi alma se consume por tu salvación;
yo espero en tu palabra.
119:82 Mis ojos se consumen por tu palabra,
¿cuándo me consolarás?
119:83 Aunque estoy como un odre resecado
por el humo,
no me olvido de tus preceptos.
119:84 ¿Cuántos serán
los días de mi vida?
¿Cuándo juzgarás a mis perseguidores?
119:85 Los orgullosos me cavan fosas,
oponiéndose a tu ley.
119:86 Todos tus mandamientos son verdaderos;
ayúdame, porque me persiguen sin motivo.
119:87 Por poco me hacen desaparecer de
la tierra;
pero yo no abandono tus preceptos.
119:88 Vivifícame por tu misericordia,
y cumpliré tus prescripciones.
La
estabilidad de la Ley del Señor
119:89
Tu palabra, Señor, permanece para siempre,
está firme en el cielo.
119:90 Tu verdad permanece por todas las
generaciones;
tú afirmaste la tierra y ella subsiste.
119:91 Todo subsiste hasta hoy conforme
a tus decretos,
porque todas las cosas te están sometidas.
119:92 Si tu ley no fuera mi alegría,
ya hubiera sucumbido en mi aflicción.
119:93 Nunca me olvidaré de tus
preceptos:
por medio de ellos, me has dado la vida.
119:94 Sálvame, porque yo te pertenezco
y busco tus preceptos.
119:95 Los malvados están al acecho
para perderme,
pero yo estoy atento a tus prescripciones.
119:96 He comprobado que toda perfección
es limitada:
¡qué amplios, en cambio, son tus mandamientos!
El
amor por la Ley del Señor
119:97
¡Cuánto amo tu ley,
todo el día la medito!
119:98 Tus mandamientos me hacen más
sabio que mis enemigos,
porque siempre me acompañan.
119:99 Soy más prudente que todos
mis maestros,
porque siempre medito tus prescripciones.
119:100 Soy más inteligente que
los ancianos,
porque observo tus preceptos.
119:101 Yo aparto mis pies del mal camino,
para cumplir tu palabra.
119:102 No me separo de tus juicios,
porque eres tú el que me enseñas.
119:103 ¡Qué dulce es tu
palabra para mi boca,
es más dulce que la miel!
119:104 Tus preceptos me hacen comprender:
por eso aborrezco el camino de la mentira.
La
Ley del Señor, luz y guía de la vida
119:105
Tu palabra es una lámpara para mis pasos,
y una luz en mi camino.
119:106 Hice el juramento y lo sostengo
de cumplir tus justas decisiones.
119:107 Estoy muy afligido, Señor:
vivifícame, conforme a tu palabra.
119:108 Acepta, Señor, las ofrendas
de mis labios,
y enséñame tus decisiones.
119:109 Mi vida está en constante
peligro,
pero yo no me olvido de tu ley.
119:110 Los pecadores me tienden una trampa,
pero yo no me aparto de tus preceptos.
119:111 Tus prescripciones son mi herencia
para siempre,
porque alegran mi corazón.
119:112 Estoy decidido a cumplir tus preceptos,
siempre y a la perfección
Repudio
de los que no cumplen la Ley del Señor
119:113 Detesto la doblez del corazón
y amo tu ley,
119:114 Tú eres mi amparo y mi
escudo:
yo espero en tu palabra.
119:115 Que los malvados se aparten de
mí:
yo cumpliré los mandamientos de mi Dios.
119:116 Sé mi sostén conforme
a tu promesa, y viviré:
que mi esperanza no quede defraudada.
119:117 Dame tu apoyo y seré salvado,
y fijaré la mirada en tus preceptos.
119:118 Tú abandonas a los que
se desvían de tus preceptos,
porque todo lo que piensan es mentira.
119:119 Tú eliminas como escoria
a los impíos,
por eso amo tus prescripciones.
119:120 Mi carne se estremece de temor
por ti,
y respeto tus decisiones.
Nueva
profesión de fidelidad a la Ley del Señor
119:121 He obrado conforme al derecho
y a la justicia:
no me entregues a mis opresores.
119:122 Otorga una garantía a mi
favor,
para que no me opriman los orgullosos.
119:123 Mis ojos se consumen por tu salvación
y por tu promesa de justicia.
119:124 Trátame conforme a tu bondad,
y enséñame tus preceptos.
119:125 Yo soy tu servidor: instrúyeme,
y así conoceré tus prescripciones.
119:126 Ha llegado, Señor, el tiempo
de obrar;
han quebrantado tu ley.
119:127 Por eso amo tus mandamientos
y los prefiero al oro más fino.
119:128 Por eso me guío por tus
preceptos
y aborrezco todo camino engañoso.
Ardiente
deseo de observar la Ley del Señor
119:129
Tus prescripciones son admirables:
por eso las observo.
119:130 La explicación de tu palabra
ilumina
y da inteligencia al ignorante.
119:131 Abro mi boca y aspiro hondamente,
porque anhelo tus mandamientos.
119:132 Vuelve tu rostro y ten piedad
de mí;
es justo que lo hagas con los que aman tu Nombre.
119:133 Afirma mis pasos conforme a tu
palabra,
para que no me domine la maldad.
119:134 Líbrame de la opresión
de los hombres,
y cumpliré tus mandamientos.
119:135 Que brille sobre mí la
luz de tu rostro,
y enséñame tus preceptos.
119:136 Ríos de lágrimas
brotaron de mis ojos,
porque no se cumple tu ley.
La
justicia de la Ley del Señor
119:137
Tú eres justo, Señor,
y tus juicios son rectos.
119:138 Tú impones tus prescripciones
con justicia
y con absoluta lealtad.
119:139 El celo me consume,
porque mis adversarios olvidan tu palabra.
119:140 Tu palabra está bien acrisolada,
y por eso la amo.
119:141 Soy pequeño y despreciable,
pero no olvido tus preceptos.
119:142 Tu justicia es eterna
y tu ley es la verdad.
119:143 Cuando me asalta la angustia y
la opresión,
tus mandamientos son toda mi alegría.
119:144 La justicia de tus prescripciones
es eterna;
instrúyeme y viviré.
Constancia
en la meditación de la Ley del Señor
119:145
Yo clamo de todo corazón: escúchame, Señor,
y observaré tus preceptos.
119:146 Clamo a ti: sálvame,
y cumpliré tus prescripciones.
119:147 Me anticipo a la aurora para implorar
tu ayuda;
yo espero en tu palabra.
119:148 Mis ojos se anticipan a las vigilias
de la noche,
para meditar tus enseñanzas.
119:149 Por tu amor, oye mi voz, Señor;
vivifícame por tu justicia.
119:150 Se acercan a mí los que
me persiguen con perfidia,
los que están alejados de tu ley.
119:151 Pero tú estás cerca,
Señor,
y todos tus mandamientos son verdaderos.
119:152 Yo sé desde hace mucho
tiempo
que tú afirmaste para siempre tus prescripciones.
La
fidelidad a la Ley del Señor, fuente de salvación
119:153
Mira mi aflicción y líbrame,
porque no me olvido de tu ley.
119:154 Defiende mi causa y sálvame;
vivifícame, conforme a tu promesa.
119:155 La salvación está
lejos de los impíos,
porque no buscan tus preceptos.
119:156 Tu compasión es muy grande,
Señor;
vivifícame por tu justicia.
119:157 Son muchos los que me persiguen
y me oprimen,
pero yo no me desvié de tus prescripciones.
119:158 Veo a los pecadores y siento indignación,
porque no cumplen tu palabra.
119:159 Mira, Señor, que yo amo
tus preceptos:
vivifícame por tu amor.
119:160 Lo primordial de tu palabra es
la verdad,
y tus justos juicios permanecen para siempre.
La
Ley del Señor, fuente de paz y seguridad
119:161
Los poderosos me persiguen sin motivo,
pero yo temo únicamente tu palabra.
119:162 Yo me alegro en tu promesa,
como quien logra un gran botín.
119:163 Odio y aborrezco la mentira;
en cambio, amo tu ley.
119:164 Te bendigo muchas veces al día,
porque tus juicios son justos.
119:165 Los que aman tu ley gozan de una
gran paz,
nada los hace tropezar.
119:166 Yo espero tu salvación,
Señor,
y cumplo tus mandamientos.
119:167 Mi alma observa tus prescripciones,
y las ama intensamente.
119:168 Yo observo tus mandamientos y
tus prescripciones,
porque tú conoces todos mis caminos.
Anhelo
final de cumplir la Ley del Señor
119:169
Que mi clamor se acerque a ti, Señor:
instrúyeme conforme a tu palabra.
119:170 Que mi plegaria llegue a tu presencia:
líbrame, conforme a tu promesa.
119:171 Que mis labios expresen tu alabanza,
porque me has enseñado tus preceptos.
119:172 Que mi lengua se haga eco de tu
promesa,
porque todos tus mandamientos son justos.
119:173 Que tu mano venga en mi ayuda,
porque yo elegí tus preceptos.
119:174 Yo ansío tu salvación,
Señor,
y tu ley es toda mi alegría.
119:175 Que yo viva y pueda alabarte,
y que tu justicia venga en mi ayuda.
119:176 Ando errante como una oveja perdida:
ven a buscar a tu servidor.
Yo nunca olvido tus mandamientos.
Líbrame,
Señor, de los labios que mienten
120:1 Canto de peregrinación
En mi aflicción invoqué al Señor ,
y él me respondió.
120:2 ¡Líbrame, Señor,
de los labios mentirosos
y de la lengua traicionera.
120:3 ¿Con qué te castigará
el Señor,
lengua traicionera?
120:4 Con flechas afiladas de guerrero
y con brasas de retama.
120:5 ¡Ay de mí, que estoy
desterrado en Mésec,
y vivo en los campamentos de Quedar!
120:6 Mucho tiempo he convivido
con los que odian la paz.
120:7 Cuando yo hablo de paz,
ellos declaran la guerra.