ECLESIÁSTICO
|
Haga click sobre el número del capítulo al que desea ir 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | 11 | 12 | 13 | 14 | 15 | 16 | 17 | 18 | 19 | 20 | 21 | 22 | 23 | 24 | 25 | 26 | 27 | 28 | 29 | 30 | 31 | 32 | 33 | 34 | 35 | 36 | 37 | 38 | 39 | 40 | 41 | 42 | 43 | 44 | 45 | 46 | 47 | 48 | 49 | 50 | 51 |
Josué
y Caleb
46:1
Josué, hijo de Nun, fue valiente en la guerra y sucesor de Moisés
en el oficio profético. Haciendo honor a su nombre, se mostró
grande para salvar a los elegidos, para castigar a los enemigos sublevados
y poner a Israel en posesión de su herencia.
46:2 ¡Qué glorioso era cuando
alzaba su brazo y blandía la espada contra las ciudades!
46:3 ¿Quién antes de él
demostró tanta firmeza? ¡Él mismo llevó adelante
los combates del Señor!
46:4 ¿No fue por orden suya que
se detuvo el sol y un solo día duró tanto como dos?
46:5 Él invocó al Altísimo,
el Poderoso, cuando sus enemigos lo asediaban por todas partes; y el gran
Señor respondió a su plegaria, arrojando granizo de una fuerza
inusitada.
46:6 Él se lanzó contra
la nación enemiga y en la pendiente aniquiló a los adversarios,
para que las naciones reconocieran la fuerza de sus armas, porque hacía
la guerra de parte del Señor.
46:7 Él siguió los pasos
del Poderoso y, en tiempos de Moisés, dio prueba de fidelidad, lo mismo
que Caleb, hijo de Iefuné: ellos se opusieron a toda la asamblea, impidiendo
que el pueblo pecara y acallando las murmuraciones perversas.
46:8 Solamente ellos dos fueron salvados,
entre seiscientos mil hombres de a pie, para ser introducidos en la herencia,
en la tierra que mana leche y miel.
46:9 Y el Señor dio a Caleb la
fuerza que le duró hasta su vejez, y lo hizo subir a las alturas del
país, que sus descendientes retuvieron como herencia,
46:10 para que vieran todos los israelitas
qué bueno es seguir al Señor.
Los
Jueces
46:11
También los Jueces, cada uno por su nombre, fueron hombres que no cayeron
en la idolatría ni se apartaron del Señor: ¡que sea bendita
su memoria!
46:12 ¡Que sus huesos reflorezcan
de sus tumbas, y sus nombres se renueven en los hijos de esos hombres ilustres!
Samuel
46:13
Samuel fue amado por su Señor; como profeta del Señor, estableció
la realeza y ungió jefes para que gobernaran a su pueblo.
46:14 Según la Ley del Señor,
juzgó a la asamblea, y el Señor intervino en favor de Jacob.
46:15 Por su fidelidad se acreditó
como auténtico profeta, por sus oráculos, fue reconocido como
un vidente digno de fe.
46:16 Cuando sus enemigos lo asediaban
por todas partes, él invocó al Señor, el Poderoso, y
le ofreció un cordero recién nacido.
46:17 El Señor tronó desde
el cielo y con gran estruendo hizo oír su voz;
46:18 él aniquiló a los
jefes enemigos y a todos los príncipes de los filisteos.
46:19 Antes de la hora de su descanso
eterno, dio testimonio ante el Señor y su Ungido: "Yo no he despojado
a nadie de sus bienes, ni siquiera de sus sandalias"; y nadie lo acusó.
46:20 Después de su muerte, todavía
profetizó y anunció su fin al rey; alzó su voz desde
el seno de la tierra, y profetizó para borrar la iniquidad del pueblo.
Natán
47:1
Después de él surgió Natán, para profetizar en
tiempos de David.
David
47:2 Como se aparta la grasa del sacrificio
de comunión, así fue elegido David entre los israelitas.
47:3 Él jugó con leones
como si fueran cabritos y con osos como si fueran corderos.
47:4 ¿Acaso, siendo joven, no mató
a un gigante y extirpó el oprobio del pueblo, cuando lanzó una
piedra con la honda y abatió la arrogancia de Goliat?
47:5 Porque él invocó al
Señor, el Altísimo, que fortaleció su brazo para exterminar
a un guerrero poderoso y mantener erguida la frente de su pueblo.
47:6 Por eso, lo glorificaron por los
diez mil, y lo alabaron por las bendiciones del Señor, ofreciéndole
una diadema de gloria.
47:7 Porque él destruyó
a los enemigos de alrededor y aniquiló a sus adversarios, los filisteos,
quebrando su poderío hasta el día de hoy.
47:8 En todas sus obras rindió
homenaje al Santo Altísimo, con palabras de gloria; cantó himnos
de todo corazón, mostrando su amor por su Creador.
47:9 Estableció cantores delante
del altar, para que entonaran cantos melodiosos;
47:10 dio esplendor a las fiestas, y ordenó
perfectamente las solemnidades, haciendo que se alabara el santo nombre del
Señor y que resonara el Santuario desde el alba.
47:11 El Señor borró sus
pecados y exaltó su poderío para siempre, le otorgó una
alianza real y un trono de gloria en Israel.
Salomón
47:12
Después de él surgió un hijo lleno de saber que, gracias
a David, vivió desahogadamente.
47:13 Salomón reinó en tiempos
de paz y Dios le concedió tranquilidad en sus fronteras, a fin de que
edificara una Casa a su Nombre y erigiera un Santuario eterno.
47:14 ¡Qué sabio eras en
tu juventud, desbordabas de inteligencia como un río!
47:15 Tu reputación cubrió
la tierra, la llenaste de sentencias enigmáticas;
47:16 tu renombre llegó hasta las
costas lejanas y fuiste amado por haber afianzado la paz.
47:17 Por tus cantos, tus proverbios y
tus sentencias, y por tus interpretaciones, fuiste la admiración del
mundo.
47:18 En nombre del Señor Dios,
de aquel que es llamado Dios de Israel, amontonaste el oro como estaño,
y como plomo acumulaste la plata.
47:19 Pero tuviste debilidad por las mujeres
y dejaste que dominaran tu cuerpo.
47:20 Pusiste una mancha sobre tu gloria
y profanaste tu estirpe, atrayendo la ira sobre tus hijos, y haciéndoles
deplorar tu locura:
47:21 así la realeza se dividió
en dos, y de Efraím surgió un reino rebelde.
47:22 Pero el Señor no renuncia
jamás a su misericordia ni deja que se pierda ninguna de sus palabras:
él no hará desaparecer la posteridad de su elegido, ni exterminará
la estirpe de aquel que lo amó. Por eso, le dio un resto a Jacob, y
a David una raíz nacida de él.
Roboám
47:23
Salomón fue a descansar con sus padres, dejando después de él
a uno de su estirpe, al más insensato del pueblo, un hombre sin inteligencia:
a Roboám, que arrastró al pueblo a la rebelión.
Jeroboám
47:24
Jeroboám, hijo de Nebat, hizo pecar a Israel y llevó a Efraím
por el camino del mal. El pueblo cometió tantos pecados que fue expulsado
de su país:
47:25 se entregaron a toda clase de maldades
hasta que el castigo cayó sobre ellos.
Elías
48:1
Después surgió como un fuego el profeta Elías, su palabra
quemaba como una antorcha.
48:2 Él atrajo el hambre sobre
ellos y con su celo los diezmó.
48:3 Por la palabra del Señor,
cerró el cielo, y también hizo caer tres veces fuego de lo alto.
48:4 ¡Qué glorioso te hiciste,
Elías, con tus prodigios! ¿Quién puede jactarse de ser
igual a ti?
48:5 Tú despertaste a un hombre
de la muerte y de la morada de los muertos, por la palabra de Altísimo.
48:6 Tú precipitaste a reyes en
la ruina y arrojaste de su lecho a hombres insignes;
48:7 tú escuchaste un reproche
en el Sinaí y en el Horeb una sentencia de condenación;
48:8 tú ungiste reyes para ejercer
la venganza y profetas para ser tu sucesores
48:9 tú fuiste arrebatado en un
torbellino de fuego por un carro con caballos de fuego.
48:10 De ti está escrito que en
los castigos futuros aplacarás la ira antes que estalle, para hacer
volver el corazón de los padres hacia los hijos y restablecer las tribus
de Jacob.
48:11 ¡Felices los que te verán
y los que se durmieron en el amor, porque también nosotros poseeremos
la vida!
Eliseo
48:12
Cuando Elías fue llevado en un torbellino, Eliseo quedó lleno
de su espíritu. Durante su vida ningún jefe lo hizo temblar,
y nadie pudo someterlo.
48:13 Nada era demasiado difícil
para él y hasta en la tumba profetizó su cuerpo.
48:14 En su vida, hizo prodigios y en
su muerte, realizó obras admirables.
48:15 A pesar de todo esto, el pueblo
no se convirtió ni se apartó de sus pecados, hasta que fue deportado
lejos de su país, y dispersado por toda la tierra.
48:16 No quedó nada más
que un pueblo muy pequeño, con un jefe de la casa de David. Algunos
de ellos hicieron lo que agrada a Dios, pero otros multiplicaron sus pecados.
Ezequías
e Isaías
48:17
Ezequías fortificó su ciudad e hizo llegar el agua dentro de
sus muros, con el hierro horadó la roca y construyó cisternas
para las aguas.
48:18 En su tiempo, atacó Senaquerib
y envió delante de él a Rabsaqués, que levantó
la mano contra Sión y se jactó con arrogancia.
48:19 Temblaron entonces los corazones
y las manos y sufrieron como mujeres en el parto,
48:20 pero invocaron al Señor misericordioso,
tendiendo sus manos hacia él. El Santo los escuchó en seguida
desde el cielo y los libró por medio de Isaías,
48:21 hirió el campamento de los
asirios y su Ángel los exterminó.
48:22 Porque Ezequías hizo lo que
agrada al Señor y se mantuvo firme en el camino de David, su padre,
como se lo ordenó el profeta Isaías, el grande y digno de fe
en sus visiones.
48:23 En su tiempo, el sol retrocedió,
para prolongar la vida del rey.
48:24 Con gran espíritu, vio el
fin de los tiempos, consoló a los afligidos de Sión,
48:25 y anunció el porvenir hasta
la eternidad y las cosas ocultas antes que sucedieran.
Josías
49:1
El recuerdo de Josías es una mezcla de aromas preparada por el arte
de un perfumista; es dulce como la miel al paladar, como música en
medio de un banquete.
49:2 Él siguió el buen camino,
convirtiendo al pueblo, y extirpó las abominaciones impías;
49:3 dirigió su corazón
hacia el Señor, y en tiempos impíos afianzó la piedad.
Los
últimos reyes de Judá y el profeta Jeremías
49:4
A excepción de David, Ezequías y Josías, todos no hicieron
más que prevaricar; por haber abandonado la Ley del Altísimo,
los reyes de Judá fueron abandonados.
49:5 Tuvieron que entregar su poder a
otros, y su gloria a una nación extranjera.
49:6 Los enemigos incendiaron la ciudad
elegida del Santuario y dejaron desiertas sus calles,
49:7 a causa de los malos tratos infligidos
a Jeremías: a él, que fue consagrado profeta desde el seno materno
para desarraigar, destruir y hacer perecer, pero también para edificar
y plantar.
Ezequiel
49:8
Ezequiel tuvo una visión de la Gloria, que Dios le mostró sobre
el carro de los Querubines,
49:9 porque se acordó de los enemigos
en la tempestad y favoreció a los que siguen el camino recto.
Los
Profetas menores
49:10
En cuanto a los doce Profetas, que sus huesos reflorezcan desde su tumba,
porque ellos consolaron a Jacob y lo libraron por la fidelidad y la esperanza.
Zorobabel
y Josué
49:11
¿Cómo enaltecer a Zorobabel, que fue como un anillo en la mano
derecha,
49:12 y a Josué, hijo de Josedec?
En sus días, ellos reconstruyeron la Casa y levantaron el Templo consagrado
al Señor, destinado a una gloria eterna.
Nehemías
49:13
También es grande el recuerdo de Nehemías: él fue quien
levantó nuestros muros en ruinas, el que puso puertas y cerrojos y
reconstruyó nuestras casas.
Henoc,
José y los primeros antepasados
49:14
Nadie en la tierra fue creado igual a Henoc, porque él fue arrebatado
de la tierra.
49:15 Tampoco nació ningún
hombre como José, jefe de sus hermanos, sostén de su pueblo;
sus huesos fueron tratados con respeto.
49:16 Sem y Set fueron glorificados entre
los hombres, pero por encima de toda criatura viviente está Adán.
El
sacerdote Simón
50:1
Simón, hijo de Onías, fue el Sumo Sacerdote que durante su vida
restauró la Casa y en sus días consolidó el Santuario.
50:2 Él puso los cimientos de las
torres de refuerzo, del alto contrafuerte que rodea al Templo.
50:3 En sus días fue excavado el
depósito de las aguas, un estanque amplio como el mar.
50:4 Preocupado por preservar a su pueblo
de la caída, fortificó la ciudad contra el asedio.
50:5 ¡Qué glorioso era, rodeado
de su pueblo, cuando salía detrás del velo!
50:6 Como lucero del alba en medio de
nubes, como luna en su plenilunio,
50:7 como sol resplandeciente sobre el
Templo del Altísimo, como arco iris que brilla entre nubes de gloria,
50:8 como rosa en los días de primavera,
como lirio junto a un manantial, como brote del Líbano en los días
de verano,
50:9 como fuego e incienso en el incensario,
como vaso de oro macizo adornado con toda clase de piedras preciosas,
50:10 como olivo cargado de frutos, como
ciprés que se eleva hasta las nubes.
50:11 Cuando se ponía la vestidura
de fiesta y se revestía de sus espléndidos ornamentos, cuando
subía al santo altar, él llenaba de gloria el recinto del Santuario.
50:12 Cuando recibía las porciones
de manos de los sacerdotes y estaba él mismo de pie, junto al fuego
del altar, con una corona de hermanos a su alrededor como retoños de
cedro en el Líbano lo rodeaban como troncos de palmera.
50:13 Todos los hijos de Aarón
en su esplendor, con la ofrenda del Señor en sus manos, delante de
toda la asamblea de Israel.
50:14 Mientras oficiaba en los altares
y disponía la ofrenda para el Altísimo todopoderoso,
50:15 él extendía la mano
sobre la copa, derramaba la libación con la sangre de la uva y la vertía
al pie del altar, como perfume agradable al Altísimo, Rey del universo.
50:16 entonces, los hijos de Aarón
prorrumpían en aclamaciones, tocaban sus trompetas de metal batido
y hacían oír un sonido imponente, como memorial delante del
Altísimo.
50:17 En seguida, todo el pueblo, unánimemente,
caía con el rostro en tierra para adorar a su Señor, el Todopoderoso,
el Dios Altísimo.
50:18 También los cantores entonaban
sus alabanzas: en medio del estruendo se oía una dulce melodía.
50:19 El pueblo suplicaba al Señor
Altísimo, dirigía sus plegarias ante el Misericordioso, hasta
que terminaba el culto del Señor y se ponía fin a la liturgia.
50:20 Entonces, él descendía
y elevaba las manos sobre toda la asamblea de los israelitas, para dar con
sus labios la bendición del Señor y tener el honor de pronunciar
su Nombre.
50:21 Y por segunda vez, el pueblo se
postraba para recibir la bendición del Altísimo.
Exhortación
50:22
Y ahora bendigan al Dios del universo que hace grandes cosas por todas partes,
al que nos exaltó desde el seno materno y nos trató según
su misericordia.
50:23 Que él nos dé la alegría
del corazón, y conceda la paz en nuestros días, a Israel, por
los siglos de los siglos.
50:24 Que su misericordia permanezca fielmente
con nosotros y que nos libre en nuestros días.
Proverbio
numérico
50:25
Hay dos naciones que detesta mi alma, y la tercera, no es una nación:
50:26 los que habitan en la montaña
de Seír, los filisteos, y el pueblo necio que habita en Siquém.
Conclusión
50:27
Una instrucción de sabiduría y de ciencia es la que dejó
grabada en este libro Jesús, hijo de Sirá, hijo de Eleazar,
de Jerusalén, que derramó como lluvia la sabiduría de
su corazón.
50:28 ¡Feliz el que vuelve continuamente
sobre estas palabras! El que las ponga en su corazón, será sabio.
50:29 Si las practica, será capaz
de afrontarlo todo, porque la luz del Señor marca su huella.
Himno
de acción de gracias
51:1
Quiero darte gracias, Señor y Rey, y alabarte, Dios, mi salvador. Yo
doy gracias a tu Nombre,
51:2 porque tú has sido mi protector
y mi ayuda, y has librado mi cuerpo de la perdición, del lazo de la
lengua calumniadora y de los labios que traman mentiras. Frente a mis adversarios,
tú has sido mi ayuda y mes has librado,
51:3 según la grandeza de tu misericordia
y de tu Nombre, de las mordeduras de los que iban a devorarme, de la mano
de los que querían quitarme la vida, de las muchas aflicciones que
padecía,
51:4 del fuego sofocante que me cercaba,
de las llamas que yo no había encendido,
51:5 de las entrañas profundas
del Abismo, de la lengua impura, de la palabra mentirosa,
51:6 y de las flechas de una lengua maligna.
Mi alma estaba al borde de la muerte, mi vida había descendido cerca
del Abismo.
51:7 Me cercaban por todas partes y nadie
me socorría, busqué el apoyo de los hombres y no lo encontré.
51:8 Entonces, me acordé de tu
misericordia, Señor, y de tus acciones desde los tiempos remotos, porque
tú libras a los que esperan en ti y los salvas de las manos de sus
enemigos.
51:9 Yo hice subir desde la tierra mi
oración, rogué para ser preservado de la muerte.
51:10 Invoqué al Señor,
padre de mi Señor: "No me abandones en el día de la aflicción,
en el tiempo de los orgullosos, cuando estoy desamparado. Alabaré tu
Nombre sin cesar y te cantaré en acción de gracias".
51:11 Y mi plegaria fue escuchada: tú
me salvaste de la perdición y me libraste del trance difícil.
51:12 Por eso te daré gracias y
te alabaré, y bendeciré el nombre del Señor.
Poema
sobre la búsqueda de la Sabiduría
51:13
En mi juventud, antes de andar por el mundo, busqué abiertamente la
sabiduría en la oración;
51:14 a la entrada del Templo, pedí
obtenerla y la seguiré buscando hasta el fin.
51:15 Cuando floreció como un racimo
que madura, mi corazón puso en ella su alegría; mi pie avanzó
por el camino recto y desde mi juventud seguí sus huellas.
51:16 Apenas le presté un poco
de atención, la recibí y adquirí una gran enseñanza.
51:17 Yo he progresado gracias a ella:
al que me dio la sabiduría, le daré la gloria.
51:18 Porque resolví ponerla en
práctica, tuve celo por el bien y no me avergonzaré de ello.
51:19 Mi alma luchó para alcanzarla,
fui minucioso en la práctica de la Ley, extendí mis manos hacia
el cielo y deploré lo que ignoraba de ella.
51:20 Hacia ella dirigí mi alma
y, conservándome puro, la encontré. Con ella adquirí
inteligencia desde el comienzo, por eso no seré abandonado.
51:21 Yo la busqué apasionadamente,
por eso adquirí un bien de sumo valor.
51:22 El Señor me ha dado en recompensa
una lengua, y con ella lo alabaré.
51:23 Acérquense a mí los
que no están instruidos y albérguense en la casa de la instrucción.
51:24 ¿Por qué andan diciendo
que no la tienen a pesar de estar tan sedientos de ella?
51:25 Yo abrí la boca para hablar:
adquiéranla sin dinero;
51:26 pongan el cuello bajo su yugo, y
que sus almas reciban la instrucción: ella está tan cerca que
se la puede alcanzar.
51:27 Vean con sus propios ojos con qué
poco esfuerzo he llegado a encontrar un descanso tan grande.
51:28 Participen de la instrucción,
aun a costa de mucho dinero, y gracias a ella adquirirán oro en abundancia.
51:29 Alégrense en la misericordia
del Señor, no se avergüencen de alabarlo.
51:30 Lleven a cabo su obra antes del
tiempo fijado, y él les dará la recompensa a su debido tiempo.
Sabiduría de Jesús, hijo de Sirá.