EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO
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La
limosna
6:1
Tengan cuidado de no practicar su justicia delante de los hombres para ser
vistos por ellos:
de lo contrario, no recibirán ninguna recompensa del Padre que está
en el cielo.
6:2 Por lo tanto, cuando des limosna,
no lo vayas pregonando delante de ti, como hacen los hipócritas en
las sinagogas y en las calles, para ser honrados por los hombres. Les aseguro
que ellos ya tienen su recompensa.
6:3 Cuando tú des limosna, que
tu mano izquierda ignore lo que hace la derecha,
6:4 para que tu limosna quede en secreto;
y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
La
oración
6:5
Cuando ustedes oren, no hagan como los hipócritas: a ellos les gusta
orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos.
Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa.
6:6 Tú, en cambio, cuando ores,
retírate a tu habitación, cierra la puerta
y ora a tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto,
te recompensará.
6:7 Cuando oren, no hablen mucho, como
hacen los paganos: ellos creen que por mucho hablar serán escuchados.
6:8 No hagan como ellos, porque el Padre
que está en el cielo sabe bien qué es lo que les hace falta,
antes de que se lo pidan.
El
Padre nuestro
Lucas
11, 1-4
6:9
Ustedes oren de esta manera:
Padre nuestro,
que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre,
6:10 que venga tu Reino,
que se haga tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
6:11 Danos hoy nuestro pan de cada día.
6:12 Perdona nuestras ofensas,
como nosotros perdonamos
a los que nos han ofendido.
6:13 No nos dejes caer en la tentación,
sino líbranos del mal. ![]()
6:14 Si perdonan sus faltas a los demás,
el Padre que está en el cielo también los perdonará a
ustedes.
6:15 Pero si no perdonan a los demás,
tampoco el Padre los perdonará a ustedes. ![]()
El
ayuno
6:16
Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como hacen los hipócritas,
que desfiguran su rostro para que se note que ayunan. Les aseguro que con
eso, ya han recibido su recompensa.
6:17 Tú, en cambio, cuando ayunes,
perfuma tu cabeza y lava tu rostro,
6:18 para que tu ayuno no sea conocido
por los hombres, sino por tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre,
que ve en lo secreto, te recompensará.
El
verdadero tesoro
Lucas
12, 33-34
6:19
No acumulen tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre los consumen,
y los ladrones perforan las paredes y los roban.
6:20 Acumulen, en cambio, tesoros en el
cielo, donde no hay polilla ni herrumbre que los consuma, ni ladrones que
perforen y roben.
6:21 Allí donde esté tu
tesoro, estará también tu corazón.
La
luz interior
Lucas
11, 34-36
6:22
La lámpara del cuerpo es el ojo. Si el ojo está sano, todo el
cuerpo estará iluminado.
6:23 Pero si el ojo está enfermo,
todo el cuerpo estará en tinieblas. Si la luz que hay en ti se oscurece,
¡cuánta oscuridad habrá!
Dios
y las riquezas
Lucas
16, 13
6:24
Nadie puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y
amará al otro, o bien, se interesará por el primero y menospreciará
al segundo. No se puede servir a Dios y al Dinero.
La
confianza en la Providencia
Lucas
12, 22-31
6:25
Por eso les digo: No se inquieten por su vida, pensando qué van a comer,
ni por su cuerpo, pensando con qué se van a vestir. ¿No vale
acaso más la vida que la comida y el cuerpo más que el vestido?
6:26 Miren los pájaros del cielo:
ellos no siembran ni cosechan, ni acumulan en graneros, y sin embargo, el
Padre que está en el cielo los alimenta. ¿No valen ustedes acaso
más que ellos?
6:27 ¿Quién de ustedes,
por mucho que se inquiete, puede añadir un solo instante al tiempo
de su vida?
6:28 ¿Y por qué se inquietan
por el vestido? Miren los lirios del campo, cómo van creciendo sin
fatigarse ni tejer.
6:29 Yo les aseguro
que ni Salomón, en el esplendor de su gloria,
se vistió como uno de ellos.
6:30 Si Dios viste así la hierba
de los campos, que hoy existe y mañana será echada al fuego,
¡cuánto más hará por ustedes, hombres de poca fe!
6:31 No se inquieten entonces, diciendo:
"¿Qué comeremos, qué beberemos, o con qué
nos vestiremos?"
6:32 Son los paganos los que van detrás
de estas cosas. El Padre que está en el cielo sabe bien que ustedes
las necesitan.
6:33 Busquen primero el Reino y su justicia,
y todo lo demás se les dará por añadidura.
6:34 No se inquieten por el día
de mañana; el mañana se inquietará por sí mismo.
A cada día le basta su aflicción.
La
benevolencia para juzgar
Lucas
6, 36-42
7:1
No juzguen, para no ser juzgados.
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7:2 Porque con el criterio con que ustedes
juzguen se los juzgará, y la medida con que midan se usará para
ustedes.
7:3 ¿Por qué te fijas en
la paja que está en el ojo de tu hermano y no adviertes la viga que
está en el tuyo?
7:4 ¿Cómo puedes decirle
a tu hermano: "Deja que te saque la paja de tu ojo", si hay una
viga en el tuyo?
7:5 Hipócrita, saca primero la
viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la paja del ojo de
tu hermano.
El
respeto por las cosas sagradas
7:6 No den las cosas sagradas a los perros,
ni arrojen sus perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen y después
se vuelvan contra ustedes para destrozarlos.
La
eficacia de la oración
Lucas
11, 9-13
7:7
Pidan y se les dará; busquen y encontrarán; llamen y se les
abrirá.
7:8 Porque todo el que pide, recibe; el
que busca, encuentra; y al que llama, se le abrirá.
7:9 ¿Quién de ustedes, cuando
su hijo le pide pan, le da una piedra?
7:10 ¿O si le pide un pez, le da
una serpiente?
7:11 Si ustedes, que son malos, saben
dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre de
ustedes que está en el cielo dará cosas buenas a aquellos que
se las pidan!
El
resumen de la Ley
Lucas
6, 31
7:12
Todo lo que deseen que los demás hagan por ustedes, háganlo
por ellos:
en esto consiste la Ley y los Profetas.
El
camino de la Vida
Lucas
13, 24
7:13
Entren por la puerta estrecha, porque es ancha la puerta y espacioso el camino
que lleva a la perdición, y son muchos los que van por allí.
7:14 Pero es angosta la puerta y estrecho
el camino que lleva a la Vida, y son pocos los que lo encuentran.
Los
falsos profetas
Mateo
12, 33-35 / Lucas
6, 43-44
7:15
Tengan cuidado de los falsos profetas, que se presentan cubiertos con pieles
de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces.
7:16 Por sus frutos los reconocerán.
¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los cardos?
7:17 Así, todo árbol bueno
produce frutos buenos y todo árbol malo produce frutos malos.
7:18 Un árbol bueno no puede producir
frutos malos, ni un árbol malo, producir frutos buenos.
7:19 Al árbol
que no produce frutos buenos se lo corta y se lo arroja al fuego.
7:20 Por sus frutos, entonces, ustedes
los reconocerán.
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Los
auténticos discípulos de Jesús
Lucas
6, 46 / Lucas
13, 26-27
7:21
No son los que me dicen: "Señor, Señor", los que entrarán
en el Reino de los Cielos, sino los que cumplen la voluntad de mi Padre que
está en el cielo.
7:22 Muchos me dirán en aquel día:
"Señor, Señor, ¿acaso no profetizamos en tu Nombre?
¿No expulsamos a los demonios e hicimos muchos milagros en tu Nombre?".
7:23 Entonces yo les
manifestaré: "Jamás los conocí; apártense
de mí, ustedes, los que hacen el mal".
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Necesidad
de practicar la Palabra de Dios
Lucas
6, 47-49
7:24
Así, todo el que escucha las palabras que acabo de decir y las pone
en práctica, puede compararse a un hombre sensato que edificó
su casa sobre roca.
7:25 Cayeron las lluvias, se precipitaron
los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa; pero esta no se
derrumbó porque estaba construida sobre roca.
7:26 Al contrario, el que escucha mis
palabras y no las practica, puede compararse a un hombre insensato, que edificó
su casa sobre arena.
7:27 Cayeron las lluvias, se precipitaron
los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa: esta se derrumbó,
y su ruina fue grande".
Conclusión
Marcos
1, 21-22 / Lucas
4, 31-32
7:28
Cuando Jesús terminó de decir estas palabras, la multitud estaba
asombrada de su enseñanza,
7:29 porque él les enseñaba
como quien tiene autoridad y no como sus escribas.
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LOS SIGNOS Y LA PREDICACIÓN DEL REINO DE LOS CIELOS
CAPÍTULO 8
Curación
de un leproso
Marcos
1, 40-45 / Lucas
5, 12-16
8:1
Cuando Jesús bajó de la montaña, lo siguió una
gran multitud.
8:2 Entonces un leproso fue a postrarse
ante él y le dijo: "Señor, si quieres, puedes purificarme".
8:3 Jesús extendió la mano
y lo tocó, diciendo: "Lo quiero, queda purificado". Y al
instante quedó purificado de su lepra.
8:4 Jesús le dijo: "No se
lo digas a nadie, pero ve a presentarte al sacerdote y entrega la ofrenda
que ordenó Moisés
para que les sirva de testimonio".
Curación
del sirviente de un centurión
Lucas
7, 1-10 / Juan
4, 46-53
8:5
Al entrar en Cafarnaún, se le acercó un centurión, rogándole:
8:6 "Señor, mi sirviente está
en casa enfermo de parálisis y sufre terriblemente".
8:7 Jesús le dijo: "Yo mismo
iré a curarlo".
8:8 Pero el centurión respondió:
"Señor, no soy digno de que entres en mi casa; basta que digas
una palabra y mi sirviente se sanará.
8:9 Porque cuando yo, que no soy más
que un oficial subalterno, digo a uno de los soldados que están a mis
órdenes: "Ve", él va, y a otro: "Ven", él
viene; y cuando digo a mi sirviente: "Tienes que hacer esto", él
lo hace".
8:10 Al oírlo, Jesús quedó
admirado y dijo a los que lo seguían: "Les aseguro que no he encontrado
a nadie en Israel que tenga tanta fe.
8:11 Por eso les digo
que muchos vendrán de Oriente y de Occidente, y se sentarán
a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob, en el Reino de los Cielos; ![]()
8:12 en cambio, los
herederos del Reino serán arrojados afuera, a las tinieblas, donde
habrá llantos y rechinar de dientes".
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8:13 Y Jesús dijo al centurión:
"Ve, y que suceda como has creído". Y el sirviente se curó
en ese mismo momento.
Curación
de la suegra de Pedro
Marcos
1, 29-31 / Lucas
4, 38-39
8:14
Cuando Jesús llegó a la casa de Pedro, encontró a la
suegra de éste en cama con fiebre.
8:15 Le tocó la mano y se le pasó
la fiebre. Ella se levantó y se puso a servirlo.
Diversas
curaciones
Marcos
1, 32-34 / Lucas
4, 40-41
8:16
Al atardecer, le llevaron muchos endemoniados, y él, con su palabra,
expulsó a los espíritus y curó a todos los que estaban
enfermos,
8:17 para que se cumpliera lo que había
sido anunciado por el profeta Isaías:
Él tomó nuestras debilidades
y cargó sobre sí nuestras enfermedades. ![]()
Exigencias
de la vocación apostólica
Lucas
9, 57-62
8:18
Al verse rodeado de tanta gente, Jesús mandó a sus discípulos
que cruzaran a la otra orilla.
8:19 Entonces se aproximó un escriba
y le dijo: "Maestro, te seguiré adonde vayas".
8:20 Jesús le respondió:
"Los zorros tienen sus cuevas y las aves del cielo sus nidos; pero el
Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza".
8:21 Otro de sus discípulos le
dijo: "Señor, permíteme que vaya antes a enterrar a mi
padre".
8:22 Pero Jesús le respondió:
"Sígueme, y deja que los muertos entierren a sus muertos".
La
tempestad calmada
Marcos
4, 35-41 / Lucas
8, 22-25
8:23
Después Jesús subió a la barca y sus discípulos
lo siguieron.
8:24 De pronto se desató en el
mar una tormenta tan grande, que las olas cubrían la barca. Mientras
tanto, Jesús dormía.
8:25 Acercándose a él, sus
discípulos lo despertaron, diciéndole: "¡Sálvanos,
Señor, nos hundimos!"
8:26 Él les respondió: "¿Por
qué tienen miedo, hombres de poca fe?" Y levantándose,
increpó al viento y al mar, y sobrevino una gran calma.
8:27 Los hombres se decían entonces,
llenos de admiración: "¿Quién es este, que hasta
el viento y el mar le obedecen?"
Curación
de los dos endemoniados de Gadara
Marcos
5, 1-20 / Lucas
8, 26-39
8:28
Cuando Jesús llegó a la otra orilla, a la región de los
gadarenos, fueron a su encuentro dos endemoniados que salían de los
sepulcros. Eran tan feroces, que nadie podía pasar por ese camino.
8:29 Y comenzaron a gritar: "¿Qué
quieres de nosotros, Hijo de Dios? ¿Has venido aquí para atormentarnos
antes de tiempo?"
8:30 A cierta distancia había una
gran piara de cerdos paciendo.
8:31 Los demonios suplicaron a Jesús:
"Si vas a expulsarnos, envíanos a esa piara".
8:32 Él les dijo: "Vayan".
Ellos salieron y entraron en los cerdos: estos se precipitaron al mar desde
lo alto del acantilado, y se ahogaron.
8:33 Los cuidadores huyeron y fueron a
la ciudad para llevar la noticia de todo lo que había sucedido con
los endemoniados.
8:34 Toda la ciudad salió al encuentro
de Jesús y, al verlo, le rogaron que se fuera de su territorio.
Curación
de un paralítico
Marcos
2, 1-12 / Lucas
5, 17-26
9:1
Jesús subió a la barca, atravesó el lago y regresó
a su ciudad.
9:2 Entonces le presentaron a un paralítico
tendido en una camilla. Al ver la fe de esos hombres, Jesús dijo al
paralítico: "Ten confianza, hijo, tus pecados te son perdonados".
9:3 Algunos escribas pensaron: "Este
hombre blasfema".
9:4 Jesús, leyendo sus pensamientos,
les dijo: "¿Por qué piensan mal?
9:5 ¿Qué es más fácil
decir: "Tus pecados te son perdonados", o "Levántate
y camina"?
9:6 Para que ustedes sepan que el Hijo
del hombre tiene sobre la tierra el poder de perdonar los pecados dijo
al paralítico levántate, toma tu camilla y vete a tu casa".
9:7 Él se levantó y se fue
a su casa.
9:8 Al ver esto, la multitud quedó
atemorizada y glorificaba a Dios por haber dado semejante poder a los hombres.
El
llamado de Mateo
Marcos
2, 13-14 / Lucas
5, 27-28
9:9
Al irse de allí, Jesús vio a un hombre llamado Mateo, que estaba
sentado a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo: "Sígueme".
Él se levantó y lo siguió.
La
actitud de Jesús hacia los pecadores
Marcos
2, 15-17 / Lucas
5, 29-32
9:10
Mientras Jesús estaba comiendo en la casa, acudieron muchos publicanos
y pecadores, y se sentaron a comer con él y sus discípulos.
9:11 Al ver esto, los fariseos dijeron
a los discípulos: "¿Por qué su Maestro come con
publicanos y pecadores?"
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9:12 Jesús, que había oído,
respondió: "No son los sanos los que tienen necesidad del médico,
sino los enfermos.
9:13 Vayan y aprendan
qué significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios.
Porque yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores".
Discusión
sobre el ayuno
Marcos
2, 18-22 / Lucas
5, 33-39
9:14
Entonces se acercaron los discípulos de Juan y le dijeron: "¿Por
qué tus discípulos no ayunan, como lo hacemos nosotros y los
fariseos?"
9:15 Jesús les respondió:
"¿Acaso los amigos del esposo pueden estar tristes mientras el
esposo está con ellos? Llegará el momento en que el esposo les
será quitado, y entonces ayunarán.
9:16 Nadie usa un pedazo de género
nuevo para remendar un vestido viejo, porque el pedazo añadido tira
del vestido y la rotura se hace más grande.
9:17 Tampoco se pone vino nuevo en odres
viejos, porque los odres revientan, el vino se derrama y los odres se pierden.
¡No, el vino nuevo se pone en odres nuevos, y así ambos se conservan!"
Curación
de una mujer y resurrección de una niña
Marcos
5, 21-43 / Lucas
8, 40-56
9:18
Mientras Jesús les estaba diciendo estas cosas, se presentó
un alto jefe y, postrándose ante él, le dijo: "Señor,
mi hija acaba de morir, pero ven a imponerle tu mano y vivirá".
9:19 Jesús se levantó y
lo siguió con sus discípulos.
9:20 Entonces se le acercó por
detrás una mujer que padecía de hemorragias desde hacía
doce años, y le tocó los flecos de su manto,
9:21 pensando: "Con sólo tocar
su manto, quedaré curada".
9:22 Jesús se dio vuelta, y al
verla, le dijo: "Ten confianza, hija, tu fe te ha salvado". Y desde
ese instante la mujer quedó curada.
9:23 Al llegar a la casa del jefe, Jesús
vio a los que tocaban música fúnebre y a la gente que gritaba,
y dijo:
9:24 "Retírense, la niña
no está muerta, sino que duerme". Y se reían de él.
9:25 Cuando hicieron salir a la gente,
él entró, la tomó de la mano, y ella se levantó.
9:26 Y esta noticia se divulgó
por aquella región.
Curación
de dos ciegos
9:27
Cuando Jesús se fue, lo siguieron dos ciegos, gritando: "Ten piedad
de nosotros, Hijo de David".
9:28 Al llegar a la casa, los ciegos se
le acercaron, y él les preguntó: "¿Creen que yo
puedo hacer lo que me piden?" Ellos le respondieron: "Sí,
Señor".
9:29 Jesús les tocó los
ojos, diciendo: "Que suceda como ustedes han creído".
9:30 Y se les abrieron sus ojos. Entonces
Jesús los conminó: "¡Cuidado! Que nadie lo sepa".
9:31 Pero ellos, apenas salieron, difundieron
su fama por toda aquella región.
Curación
de un mudo
Mateo
12, 22-24 / Marcos
3, 22-27 / Lucas
11, 14-15
9:32
En cuanto se fueron los ciegos, le presentaron a un mudo que estaba endemoniado.
9:33 El demonio fue expulsado y el mudo
comenzó a hablar. La multitud, admirada, comentaba: "Jamás
se vio nada igual en Israel".
9:34 Pero los fariseos decían:
"Él expulsa a los demonios por obra del Príncipe de los
demonios".
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Compasión
de Jesús por la multitud
Marcos
3, 7-12 / Lucas
6, 17-19
9:35
Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando
en sus sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y curando todas las
enfermedades y dolencias.
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9:36 Al ver a la multitud, tuvo compasión,
porque estaban fatigados y abatidos, como ovejas que no tienen pastor.
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9:37 Entonces dijo a sus discípulos:
"La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos.
9:38 Rueguen al dueño de los sembrados
que envíe trabajadores para su cosecha". ![]()
INSTRUCCIÓN A LOS MISIONEROS
Institución
de los Doce
Marcos
3, 13-19 / Lucas
6, 12-16
10:1
Jesús convocó a sus doce discípulos y les dio el poder
de expulsar a los espíritus impuros y de curar cualquier enfermedad
o dolencia.
10:2 Los nombres de los doce Apóstoles
son: en primer lugar, Simón, de sobrenombre Pedro, y su hermano Andrés;
luego, Santiago, hijo de Zebedeo, y su hermano Juan;
10:3 Felipe y Bartolomé; Tomás
y Mateo, el publicano; Santiago, hijo de Alfeo, y Tadeo;
10:4 Simón, el Cananeo, y Judas
Iscariote, el mismo que lo entregó.
Misión
de los Doce
Marcos
6, 7-13 / Lucas
9, 1-6
10:5
A estos Doce, Jesús los envió con las siguientes instrucciones:
"No vayan a regiones paganas, ni entren en ninguna ciudad de los samaritanos.
10:6 Vayan, en cambio, a las ovejas perdidas
del pueblo de Israel.
10:7 Por el camino,
proclamen que el Reino de los Cielos está cerca. ![]()
10:8 Curen a los enfermos, resuciten a
los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios. Ustedes han
recibido gratuitamente, den también gratuitamente.
10:9 No lleven encima oro ni plata, ni
monedas, ![]()
10:10 ni provisiones para el camino, ni
dos túnicas, ni calzado, ni bastón; porque el que trabaja merece
su sustento.
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10:11 Cuando entren en una ciudad o en
un pueblo, busquen a alguna persona respetable y permanezcan en su casa hasta
el momento de partir.
10:12 Al entrar en la casa, salúdenla
invocando la paz sobre ella.
10:13 Si esa casa lo merece, que la paz
descienda sobre ella; pero si es indigna, que esa paz vuelva a ustedes.
10:14 Y si no los reciben ni quieren escuchar
sus palabras, al irse de esa casa o de esa ciudad, sacudan hasta el polvo
de sus pies.
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10:15 Les aseguro
que, en el día del Juicio, Sodoma y Gomorra
serán tratadas menos rigurosamente que esa ciudad. ![]()
La
persecución a los Apóstoles
Marcos
13, 9-13 / Lucas
10, 3 / Lucas
12, 11-12 / Lucas
21, 12-19
10:16
Yo los envío como a ovejas en medio de lobos:
sean entonces astutos como serpientes y sencillos como palomas.
10:17 Cuídense de los hombres,
porque los entregarán a los tribunales y los azotarán en sus
sinagogas.
10:18 A causa de mí, serán
llevados ante gobernadores y reyes, para dar testimonio delante de ellos y
de los paganos.
10:19 Cuando los entreguen, no se preocupen
de cómo van a hablar o qué van a decir: lo que deban decir se
les dará a conocer en ese momento,
10:20 porque no serán ustedes los
que hablarán, sino que el Espíritu de su Padre
hablará
en ustedes.
10:21
El hermano entregará a su hermano para que sea condenado a muerte,
y el padre a su hijo; los hijos se rebelarán contra sus padres y los
harán morir.
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10:22 Ustedes serán
odiados por todos a causa de mi Nombre,
pero aquel que persevere hasta el fin se salvará.
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10:23 Cuando los persigan en una ciudad,
huyan a otra, y si los persiguen en esta, huyan a una tercera. Les aseguro
que no acabarán de recorrer las ciudades de Israel, antes de que llegue
el Hijo del hombre.
La
valentía de los Apóstoles
10:24
El discípulo no es más que el maestro
ni el servidor más que su dueño.
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10:25 Al discípulo
le basta ser como su maestro y al servidor como su dueño. Si al dueño
de casa lo llamaron Belzebul,
¡cuánto más a los de su casa!
10:26 No les teman. No hay nada oculto
que no deba ser revelado, y nada secreto que no deba ser conocido.
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10:27 Lo que yo les digo en la oscuridad,
repítanlo en pleno día; y lo que escuchen al oído, proclámenlo
desde lo alto de las casas.
10:28 No teman a los que matan el cuerpo,
pero no pueden matar el alma. Teman más bien a aquel que puede arrojar
el alma y el cuerpo a la Gehena.
10:29 ¿Acaso no se vende un par
de pájaros por unas monedas? Sin embargo, ni uno solo de ellos cae
en tierra, sin el consentimiento del Padre que está en el cielo.
10:30 Ustedes tienen contados todos sus
cabellos.
10:31 No teman entonces, porque valen
más que muchos pájaros.
10:32 Al que me reconozca
abiertamente ante los hombres, yo lo reconoceré ante mi Padre que está
en el cielo.
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10:33 Pero yo renegaré
ante mi Padre que está en el cielo de aquel que reniegue de mí
ante los hombres.
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Jesús,
signo de contradicción
Lucas
12, 51-53
10:34
No piensen que he venido a traer la paz sobre la tierra. No vine a traer la
paz, sino la espada.
10:35 Porque he venido a enfrentar al
hijo con su padre, a la hija con su madre y a la nuera con su suegra;
10:36 y así, el hombre tendrá
como enemigos a los de su propia casa.
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10:37 El que ama a su padre o a su madre
más que a mí, no es digno de mí; y el que ama a su hijo
o a su hija más que a mí, no es digno de mí.
10:38 El que no toma su cruz y me sigue,
no es digno de mí.
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10:39 El que encuentre su vida, la perderá;
y el que pierda su vida por mí, la encontrará.
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La
manera de recibir a los Apóstoles
Marcos
9, 38-41 / Lucas
9, 49-50
10:40
El que los recibe a ustedes,
me recibe a mí; y el que me recibe, recibe a aquel que me envió.
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10:41 El que recibe a un profeta por ser
profeta, tendrá la recompensa de un profeta; y el que recibe a un justo
por ser justo, tendrá la recompensa de un justo.
10:42 Les aseguro que cualquiera que dé
de beber, aunque sólo sea un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños
por ser mi discípulo, no quedará sin recompensa".