EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS
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PREPARACIÓN DEL MINISTERIO DE JESÚS
CAPÍTULO 1
La
predicación de Juan el Bautista
Mateo
3, 1-12 / Lucas
3, 1-9.15-17 / Juan
1, 19-28
1:1
Comienzo de la Buena Noticia de Jesús, Mesías, Hijo de Dios.
1:2 Como está escrito en el libro
del profeta Isaías:
Mira, yo envío a mi mensajero delante de ti
para prepararte el camino.
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1:3 Una voz grita en el desierto:
Preparen el camino del Señor,
allanen sus senderos,
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1:4 así se presentó Juan
el Bautista en el desierto, proclamando un bautismo de conversión para
el perdón de los pecados.
1:5 Toda la gente de Judea y todos los
habitantes de Jerusalén acudían a él, y se hacían
bautizar en las aguas del Jordán, confesando sus pecados.
1:6 Juan estaba vestido con una piel de
camello y un cinturón de cuero,
y se alimentaba con langostas y miel silvestre. Y predicaba, diciendo:
1:7 "Detrás de mí vendrá
el que es más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de ponerme
a sus pies para desatar la correa de sus sandalias.
1:8 Yo los he bautizado a ustedes con
agua, pero él los bautizará con el Espíritu Santo".
El
bautismo de Jesús
Mateo
3, 13-17 / Lucas
3, 21-22
1:9
En aquellos días, Jesús llegó desde Nazaret de Galilea
y fue bautizado por Juan en el Jordán.
1:10 Y al salir del agua, vio que los
cielos se abrían y que el Espíritu Santo descendía sobre
él como una paloma;
1:11 y una voz desde el cielo dijo: "Tú
eres mi Hijo muy querido, en ti tengo puesta toda mi predilección".
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La
tentación de Jesús en el desierto
Mateo
4, 1-11 / Lucas
4, 1-13
1:12
En seguida el Espíritu lo llevó al desierto,
1:13 donde estuvo cuarenta días
y fue tentado por Satanás. Vivía entre las fieras, y los ángeles
lo servían.
LA ACTIVIDAD DE JESÚS EN GALILEA
El
comienzo de la predicación de Jesús
Mateo
4, 12-17 / Lucas
4, 14-15
1:14
Después que Juan fue arrestado, Jesús se dirigió a Galilea.
Allí proclamaba la Buena Noticia de Dios, diciendo:
1:15 "El tiempo se ha cumplido: el
Reino de Dios
está cerca.
Conviértanse y crean en la Buena Noticia".
Los
primeros discípulos
Mateo
4, 18-22 / Lucas
5, 1-11
1:16
Mientras iba por la orilla del mar de Galilea, vio a Simón y a su hermano
Andrés, que echaban las redes en el agua, porque eran pescadores.
1:17 Jesús les dijo: "Síganme,
y yo los haré pescadores de hombres".
1:18 Inmediatamente, ellos dejaron sus
redes y lo siguieron.
1:19 Y avanzando un poco, vio a Santiago,
hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban también en su barca
arreglando las redes. En seguida los llamó,
1:20 y ellos, dejando en la barca a su
padre Zebedeo con los jornaleros, lo siguieron.
Enseñanza
de Jesús en la sinagoga de Cafarnaún
Mateo
7, 28-29 / Lucas
4, 31-32
1:21
Entraron en Cafarnaún, y cuando llegó el sábado, Jesús
fue a la sinagoga y comenzó a enseñar.
1:22 Todos estaban asombrados de su enseñanza,
porque les enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas.
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Curación
de un endemoniado
Lucas
4, 33-37
1:23
Y había en la sinagoga un hombre poseído de un espíritu
impuro, que comenzó a gritar:
1:24 "¿Qué quieres
de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido para acabar con nosotros?
Ya sé quién eres: el Santo de Dios".
1:25 Pero Jesús lo increpó,
diciendo: "Cállate y sal de este hombre".
1:26 El espíritu impuro lo sacudió
violentamente y, dando un gran alarido, salió de ese hombre.
1:27 Todos quedaron asombrados y se preguntaban
unos a otros: "¿Qué es esto? ¡Enseña de una
manera nueva, llena de autoridad; da órdenes a los espíritus
impuros, y estos le obedecen!"
1:28 Y su fama se extendió rápidamente
por todas partes, en toda la región de Galilea.
Curación
de la suegra de Pedro
Mateo
8, 14-15 / Lucas
4, 38-39
1:29
Cuando salió de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón
y Andrés.
1:30 La suegra de Simón estaba
en cama con fiebre, y se lo dijeron de inmediato.
1:31 Él se acercó, la tomó
de la mano y la hizo levantar. Entonces ella no tuvo más fiebre y se
puso a servirlos.
Diversas
curaciones
Mateo
8, 16 / Lucas
4, 40-41
1:32
Al atardecer, después de ponerse el sol, le llevaron a todos los enfermos
y endemoniados,
1:33 y la ciudad entera se reunió
delante de la puerta.
1:34 Jesús curó a muchos
enfermos, que sufrían de diversos males, y expulsó a muchos
demonios; pero a estos no los dejaba hablar, porque sabían quién
era él.
La
misión de Jesús
Mateo
4, 23-25 / Lucas
4, 42-44
1:35
Por la mañana, antes que amaneciera, Jesús se levantó,
salió y fue a un lugar desierto; allí estuvo orando.
1:36 Simón salió a buscarlo
con sus compañeros,
1:37 y cuando lo encontraron, le dijeron:
"Todos te andan buscando".
1:38 Él les respondió: "Vayamos
a otra parte, a predicar también en las poblaciones vecinas, porque
para eso he salido".
1:39 Y fue predicando en las sinagogas
de toda la Galilea y expulsando demonios.
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Curación
de un leproso
Mateo
8, 2-4 / Lucas
5, 12-16
1:40
Entonces se le acercó un leproso para pedirle ayuda y, cayendo de rodillas,
le dijo: "Si quieres, puedes purificarme".
1:41 Jesús, conmovido, extendió
la mano y lo tocó, diciendo: "Lo quiero, queda purificado".
1:42 En seguida la lepra desapareció
y quedó purificado.
1:43 Jesús lo despidió,
advirtiéndole severamente:
1:44 "No le digas nada a nadie, pero
ve a presentarte al sacerdote y entrega por tu purificación la ofrenda
que ordenó Moisés,
para que les sirva de testimonio".
1:45 Sin embargo, apenas se fue, empezó
a proclamarlo a todo el mundo, divulgando lo sucedido, de tal manera que Jesús
ya no podía entrar públicamente en ninguna ciudad, sino que
debía quedarse afuera, en lugares desiertos. Y acudían a él
de todas partes.
Curación
de un paralítico
Mateo
9, 1-8 / Lucas
5, 17-26
2:1
Unos días después, Jesús volvió a Cafarnaún
y se difundió la noticia de que estaba en la casa.
2:2 Se reunió tanta gente, que
no había más lugar ni siquiera delante de la puerta, y él
les anunciaba la Palabra.
2:3 Le trajeron entonces a un paralítico,
llevándolo entre cuatro hombres.
2:4 Y como no podían acercarlo
a él, a causa de la multitud, levantaron el techo sobre el lugar donde
Jesús estaba, y haciendo un agujero descolgaron la camilla con el paralítico.
2:5 Al ver la fe de esos hombres, Jesús
dijo al paralítico: "Hijo, tus pecados te son perdonados".
2:6 Unos escribas que estaban sentados
allí pensaban en su interior:
2:7 "¿Qué está
diciendo este hombre? ¡Está blasfemando! ¿Quién
puede perdonar los pecados, sino sólo Dios?"
2:8 Jesús, advirtiendo en seguida
que pensaban así, les dijo: "¿Qué están pensando?
2:9 ¿Qué es más fácil,
decir al paralítico: "Tus pecados te son perdonados", o "Levántate,
toma tu camilla y camina"?
2:10 Para que ustedes sepan que el Hijo
del hombre tiene sobre la tierra el poder de perdonar los pecados
2:11 dijo al paralítico
yo te lo mando, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa".
2:12 Él se levantó en seguida,
tomó su camilla y salió a la vista de todos. La gente quedó
asombrada y glorificaba a Dios, diciendo: "Nunca hemos visto nada igual".
El
llamado de Leví
Mateo
9, 9 / Lucas
5, 27-28
2:13
Jesús salió nuevamente a la orilla del mar; toda la gente acudía
allí, y él les enseñaba.
2:14 Al pasar vio a Leví, hijo
de Alfeo, sentado a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo:
"Sígueme". Él se levantó y lo siguió.
La
actitud de Jesús hacia los pecadores
Mateo
9, 10-13 / Lucas
5, 29-32
2:15
Mientras Jesús estaba comiendo en su casa, muchos publicanos y pecadores
se sentaron a comer con él y sus discípulos; porque eran muchos
los que lo seguían.
2:16 Los escribas del grupo de los fariseos,
al ver que comía con pecadores y publicanos, decían a los discípulos:
"¿Por qué come con publicanos y pecadores?"
2:17 Jesús, que había oído,
les dijo: "No son los sanos los que tienen necesidad del médico,
sino los enfermos. Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores".
Discusión
sobre el ayuno
Mateo
9, 14-17 / Lucas
5, 33-39
2:18
Un día en que los discípulos de Juan y los fariseos ayunaban,
fueron a decirle a Jesús: "¿Por qué tus discípulos
no ayunan, como lo hacen los discípulos de Juan y los discípulos
de los fariseos?"
2:19 Jesús les respondió:
"¿Acaso los amigos del esposo pueden ayunar cuando el esposo está
con ellos? Es natural que no ayunen, mientras tienen consigo al esposo.
2:20 Llegará el momento en que
el esposo les será quitado, y entonces ayunarán.
2:21 Nadie usa un pedazo de género
nuevo para remendar un vestido viejo, porque el pedazo añadido tira
del vestido viejo y la rotura se hace más grande.
2:22 Tampoco se pone vino nuevo en odres
viejos, porque hará reventar los odres, y ya no servirán más
ni el vino ni los odres. ¡A vino nuevo, odres nuevos!"
Discusión
sobre el sábado
Mateo
12, 1-8 / Lucas
6, 1-5
2:23
Un sábado en que Jesús atravesaba unos sembrados, sus discípulos
comenzaron a arrancar espigas al pasar.
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2:24 Entonces los fariseos le dijeron:
"¡Mira! ¿Por qué hacen en sábado lo que no
está permitido?"
2:25
Él les respondió: "¿Ustedes no han leído
nunca lo que hizo David, cuando él y sus compañeros se vieron
obligados por el hambre,
2:26 cómo entró en la Casa
de Dios, en el tiempo del Sumo Sacerdote Abiatar, y comió y dio a sus
compañeros los panes de la ofrenda,
que sólo pueden comer los sacerdotes?"
2:27 Y agregó: "El sábado
ha sido hecho para el hombre, y no el hombre para el sábado.
2:28 De manera que el Hijo del hombre
es dueño también del sábado".
Curación
de un hombre en sábado
Mateo
12, 9-14 / Lucas
6, 6-11
3:1
Jesús entró nuevamente en una sinagoga, y había allí
un hombre que tenía una mano paralizada.
3:2 Los fariseos observaban atentamente
a Jesús para ver si lo curaba en sábado, con el fin de acusarlo.
3:3 Jesús dijo al hombre de la
mano paralizada: "Ven y colócate aquí delante".
3:4 Y les dijo: "¿Está
permitido en sábado hacer el bien o el mal, salvar una vida o perderla?"
Pero ellos callaron.
3:5 Entonces, dirigiendo sobre ellos una
mirada llena de indignación y apenado por la dureza de sus corazones,
dijo al hombre: "Extiende tu mano". Él la extendió
y su mano quedó curada.
3:6 Los fariseos salieron y se confabularon
con los herodianos para buscar la forma de acabar con él.
La
multitud sigue a Jesús
Mateo
9, 35-38 / Lucas
6, 17-19
3:7
Jesús se retiró con sus discípulos a la orilla del mar,
y lo siguió mucha gente de Galilea.
3:8 Al enterarse de lo que hacía,
también fue a su encuentro una gran multitud de Judea, de Jerusalén,
de Idumea, de la Transjordania y de la región de Tiro y Sidón.
3:9 Entonces mandó a sus discípulos
que le prepararan una barca, para que la muchedumbre no lo apretujara.
3:10 Porque, como curaba a muchos, todos
los que padecían algún mal se arrojaban sobre él para
tocarlo.
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3:11 Y los espíritus impuros, apenas
lo veían, se tiraban a sus pies, gritando: "¡Tú eres
el Hijo de Dios!"
3:12 Pero Jesús les ordenaba terminantemente
que no lo pusieran de manifiesto.
Institución
de los Doce
Mateo
10, 1-4 / Lucas
6, 12-16
3:13
Después subió a la montaña y llamó a su lado a
los que quiso. Ellos fueron hacia él,
3:14 y Jesús instituyó a
Doce para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar
3:15 con el poder de expulsar a los demonios.
3:16 Así instituyó a los
Doce: Simón, al que puso el sobrenombre de Pedro;
3:17 Santiago, hijo de Zebedeo, y Juan,
hermano de Santiago, a los que dio el nombre de Boanerges, es decir, hijos
del trueno;
3:18 luego, Andrés, Felipe, Bartolomé,
Mateo, Tomás, Santiago, hijo de Alfeo, Tadeo, Simón, el Cananeo,
3:19 y Judas Iscariote, el mismo que lo
entregó.
La
actitud de los parientes de Jesús
3:20
Jesús regresó a la casa, y de nuevo se juntó tanta gente
que ni siquiera podían comer.
3:21 Cuando sus parientes se enteraron,
salieron para llevárselo, porque decían: "Es un exaltado".
Jesús
y Belzebul
Mateo
9, 32-34 / Mateo
12, 22-24 / Lucas
11 14-15
3:22
Los escribas que habían venido de Jerusalén decían: "Está
poseído por Belzebul y expulsa a los demonios por el poder del Príncipe
de los demonios".
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3:23 Jesús los llamó y por
medio de comparaciones les explicó: "¿Cómo Satanás
va a expulsar a Satanás?
3:24 Un reino donde hay luchas internas
no puede subsistir.
3:25 Y una familia dividida tampoco puede
subsistir.
3:26 Por lo tanto, si Satanás se
dividió, levantándose contra sí mismo, ya no puede subsistir,
sino que ha llegado a su fin.
3:27 Pero nadie puede entrar en la casa
de un hombre fuerte y saquear sus bienes, si primero no lo ata. Sólo
así podrá saquear la casa.
La
blasfemia contra el Espíritu Santo
Mateo
12, 30-32 / Lucas
12, 10
3:28
Les aseguro que todo será perdonado a los hombres: todos los pecados
y cualquier blasfemia que profieran.
3:29 Pero el que blasfeme contra el Espíritu
Santo, no tendrá perdón jamás: es culpable de pecado
para siempre".
3:30 Jesús dijo esto porque ellos
decían: "Está poseído por un espíritu impuro".
La
verdadera familia de Jesús
Mateo
12, 46-50 / Lucas
8, 19-21
3:31
Entonces llegaron su madre y sus hermanos y, quedándose afuera, lo
mandaron llamar.
3:32 La multitud estaba sentada alrededor
de Jesús, y le dijeron: "Tu madre y tus hermanos te buscan ahí
afuera".
3:33 Él les respondió: "¿Quién
es mi madre y quiénes son mis hermanos?"
3:34 Y dirigiendo su mirada sobre los
que estaban sentados alrededor de él, dijo: "Estos son mi madre
y mis hermanos.
3:35 Porque el que hace la voluntad de
Dios, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre".
La
parábola del sembrador
Mateo
13, 4-9 / Lucas
8, 4-8
4:1
Jesús comenzó a enseñar de nuevo a orillas del mar. Una
gran multitud se reunió junto a él,
de manera que debió subir a una barca dentro del mar, y sentarse en
ella. Mientras tanto, la multitud estaba en la orilla.
4:2 Él les enseñaba muchas
cosas por medio de parábolas, y esto era lo que les enseñaba:
4:3 "¡Escuchen! El sembrador
salió a sembrar.
4:4 Mientras sembraba, parte de la semilla
cayó al borde del camino, y vinieron los pájaros y se la comieron.
4:5 Otra parte cayó en terreno
rocoso, donde no tenía mucha tierra, y brotó en seguida porque
la tierra era poco profunda;
4:6 pero cuando salió el sol, se
quemó y, por falta de raíz, se secó.
4:7 Otra cayó entre las espinas;
estas crecieron, la sofocaron, y no dio fruto.
4:8 Otros granos cayeron en buena tierra
y dieron fruto: fueron creciendo y desarrollándose, y rindieron ya
el treinta, ya el sesenta, ya el ciento por uno".
4:9 Y decía: "¡El que
tenga oídos para oír, que oiga!"
Finalidad
de las parábolas
Mateo
13, 10-17 / Lucas
8, 9-10
4:10
Cuando se quedó solo, los que estaban alrededor de él junto
con los Doce, le preguntaban por el sentido de las parábolas.
4:11 Y Jesús les decía:
"A ustedes se les ha confiado el misterio del Reino de Dios; en cambio,
para los de afuera, todo es parábola,
4:12 a fin de que
miren y no vean,
oigan y no entiendan,
no sea que se conviertan
y alcancen el perdón".
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Explicación
de la parábola del sembrador
Mateo
13, 18-23 / Lucas
8, 11-15
4:13
Jesús les dijo: "¿No entienden esta parábola? ¿Cómo
comprenderán entonces todas las demás?
4:14 El sembrador siembra la Palabra.
4:15 Los que están al borde del
camino, son aquellos en quienes se siembra la Palabra; pero, apenas la escuchan,
viene Satanás y se lleva la semilla sembrada en ellos.
4:16 Igualmente, los que reciben la semilla
en terreno rocoso son los que, al escuchar la Palabra, la acogen en seguida
con alegría;
4:17 pero no tienen raíces, sino
que son inconstantes y, en cuanto sobreviene la tribulación o la persecución
a causa de la Palabra, inmediatamente sucumben.
4:18 Hay otros que reciben la semilla
entre espinas: son los que han escuchado la Palabra,
4:19 pero las preocupaciones del mundo,
la seducción de las riquezas y los demás deseos penetran en
ellos y ahogan la Palabra, y esta resulta infructuosa.
4:20 Y los que reciben la semilla en tierra
buena, son los que escuchan la Palabra, la aceptan y dan fruto al treinta,
al sesenta y al ciento por uno".
El
ejemplo de la lámpara
Lucas
8, 16-18 / Lucas
11, 33-36
4:21
Jesús les decía: "¿Acaso se trae una lámpara
para ponerla debajo de un cajón o debajo de la cama? ¿No es
más bien para colocarla sobre el candelero?
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4:22 Porque no hay nada oculto que no
deba ser revelado y nada secreto que no deba manifestarse.
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4:23 ¡Si alguien tiene oídos
para oír, que oiga!"
El
ejemplo de la medida
4:24
Y les decía: "¡Presten atención a lo que oyen! La
medida con que midan se usará para ustedes,
y les darán más todavía.
4:25 Porque al que
tiene, se le dará, pero al que no tiene, se le quitará aun lo
que tiene".
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La
parábola de la semilla que crece por sí sola
4:26 Y decía: "El Reino de
Dios es como un hombre que echa la semilla en la tierra:
4:27 sea que duerma o se levante, de noche
y de día, la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa
cómo.
4:28 La tierra por sí misma produce
primero un tallo, luego una espiga, y al fin grano abundante en la espiga.
4:29 Cuando el fruto está a punto,
él aplica en seguida la hoz, porque ha llegado el tiempo de la cosecha".
La
parábola del grano de mostaza
Mateo
13, 31-32 / Lucas
13, 18-19
4:30
También decía: "¿Con qué podríamos
comparar el Reino de Dios? ¿Qué parábola nos servirá
para representarlo?
4:31 Se parece a un grano de mostaza.
Cuando se la siembra, es la más pequeña de todas las semillas
de la tierra,
4:32 pero, una vez sembrada, crece y llega
a ser la más grande de todas las hortalizas, y extiende tanto sus ramas
que los pájaros del cielo se cobijan a su sombra".
La
enseñanza por medio de parábolas
Mateo
13, 34-35
4:33
Y con muchas parábolas como estas les anunciaba la Palabra, en la medida
en que ellos podían comprender.
4:34 No les hablaba sino en parábolas,
pero a sus propios discípulos, en privado, les explicaba todo.
La
tempestad calmada
Mateo
8, 23-27 / Lucas
8, 22-25
4:35
Al atardecer de ese mismo día, les dijo: "Crucemos a la otra orilla".
4:36 Ellos, dejando a la multitud, lo
llevaron a la barca, así como estaba. Había otras barcas junto
a la suya.
4:37 Entonces se desató un fuerte
vendaval, y las olas entraban en la barca, que se iba llenando de agua.
4:38 Jesús estaba en la popa, durmiendo
sobre el cabezal.
4:39 Lo despertaron y le dijeron: "¡Maestro!
¿No te importa que nos ahoguemos?" Despertándose, él
increpó al viento y dijo al mar: "¡Silencio! ¡Cállate!"
El viento se aplacó y sobrevino una gran calma.
4:40 Después les dijo: "¿Por
qué tienen miedo? ¿Cómo no tienen fe?"
4:41 Entonces quedaron atemorizados y
se decían unos a otros: "¿Quién es este, que hasta
el viento y el mar le obedecen?"
Curación
del endemoniado de Gerasa
Mateo
8, 28-34 / Lucas
8, 26-39
5:1
Llegaron a la otra orilla del mar, a la región de los gerasenos.
5:2 Apenas Jesús desembarcó,
le salió al encuentro desde el cementerio un hombre poseído
por un espíritu impuro.
5:3 Él habitaba en los sepulcros,
y nadie podía sujetarlo, ni siquiera con cadenas.
5:4 Muchas veces lo habían atado
con grillos y cadenas, pero él había roto las cadenas y destrozado
los grillos, y nadie podía dominarlo.
5:5 Día y noche, vagaba entre los
sepulcros y por la montaña, dando alaridos e hiriéndose con
piedras.
5:6 Al ver de lejos a Jesús, vino
corriendo a postrarse ante él,
5:7 gritando con fuerza: "¿Qué
quieres de mí, Jesús, Hijo de Dios, el Altísimo? ¡Te
conjuro por Dios, no me atormentes!"
5:8 Porque Jesús le había
dicho: "¡Sal de este hombre, espíritu impuro!"
5:9 Después le preguntó:
"¿Cuál es tu nombre?" Él respondió:
"Mi nombre es Legión, porque somos muchos".
5:10 Y le rogaba con insistencia que no
lo expulsara de aquella región.
5:11 Había allí una gran
piara de cerdos que estaba paciendo en la montaña.
5:12 Los espíritus impuros suplicaron
a Jesús: "Envíanos a los cerdos, para que entremos en ellos".
5:13 Él se lo permitió.
Entonces los espíritus impuros salieron de aquel hombre, entraron en
los cerdos, y desde lo alto del acantilado, toda la piara -unos dos mil animales-
se precipitó al mar y se ahogó.
5:14 Los cuidadores huyeron y difundieron
la noticia en la ciudad y en los poblados. La gente fue a ver qué había
sucedido.
5:15 Cuando llegaron a donde estaba Jesús,
vieron sentado, vestido y en su sano juicio, al que había estado poseído
por aquella Legión, y se llenaron de temor.
5:16 Los testigos del hecho les contaron
lo que había sucedido con el endemoniado y con los cerdos.
5:17 Entonces empezaron a pedir a Jesús
que se alejara de su territorio.
5:18 En el momento de embarcarse, el hombre
que había estado endemoniado le pidió que lo dejara quedarse
con él.
5:19 Jesús no se lo permitió,
sino que le dijo: "Vete a tu casa con tu familia, y anúnciales
todo lo que el Señor hizo contigo al compadecerse de ti".
5:20 El hombre se fue y comenzó
a proclamar por la región de la Decápolis lo que Jesús
había hecho por él, y todos quedaban admirados.
Curación
de una mujer y resurrección de la hija de Jairo
Mateo
9, 18-26 / Lucas
8, 40-56
5:21
Cuando Jesús regresó en la barca a la otra orilla, una gran
multitud se reunió a su alrededor, y él se quedó junto
al mar.
5:22 Entonces llegó uno de los
jefes de la sinagoga, llamado Jairo, y al verlo, se arrojó a sus pies,
5:23 rogándole con insistencia:
"Mi hijita se está muriendo; ven a imponerle las manos, para que
se cure y viva".
5:24 Jesús fue con él y
lo seguía una gran multitud que lo apretaba por todos lados.
5:25 Se encontraba allí una mujer
que desde hacía doce años padecía de hemorragias.
5:26 Había sufrido mucho en manos
de numerosos médicos y gastado todos sus bienes sin resultado; al contrario,
cada vez estaba peor.
5:27 Como había oído hablar
de Jesús, se le acercó por detrás, entre la multitud,
y tocó su manto,
5:28 porque pensaba: "Con sólo
tocar su manto quedaré curada".
5:29 Inmediatamente cesó la hemorragia,
y ella sintió en su cuerpo que estaba curada de su mal.
5:30 Jesús se dio cuenta en seguida
de la fuerza que había salido de él, se dio vuelta y, dirigiéndose
a la multitud, preguntó: "¿Quién tocó mi
manto?"
5:31 Sus discípulos le dijeron:
"¿Ves que la gente te aprieta por todas partes y preguntas quién
te ha tocado?"
5:32 Pero él seguía mirando
a su alrededor, para ver quién había sido.
5:33 Entonces la mujer, muy asustada y
temblando, porque sabía bien lo que le había ocurrido, fue a
arrojarse a sus pies y le confesó toda la verdad.
5:34 Jesús le dijo: "Hija,
tu fe te ha salvado. Vete en paz, y queda curada de tu enfermedad".
5:35 Todavía estaba hablando, cuando
llegaron unas personas de la casa del jefe de la sinagoga y le dijeron: "Tu
hija ya murió; ¿para qué vas a seguir molestando al Maestro?"
5:36 Pero Jesús, sin tener en cuenta
esas palabras, dijo al jefe de la sinagoga: "No temas, basta que creas".
5:37 Y sin permitir que nadie lo acompañara,
excepto Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago,
5:38 fue a casa del jefe de la sinagoga.
Allí vio un gran alboroto, y gente que lloraba y gritaba.
5:39 Al entrar, les dijo: "¿Por
qué se alborotan y lloran? La niña no está muerta, sino
que duerme".
5:40 Y se burlaban de él. Pero
Jesús hizo salir a todos, y tomando consigo al padre y a la madre de
la niña, y a los que venían con él, entró donde
ella estaba.
5:41 La tomó de la mano y le dijo:
"Talitá kum", que significa: "¡Niña, yo
te lo ordeno, levántate!"
5:42 En seguida la niña, que ya
tenía doce años, se levantó y comenzó a caminar.
Ellos, entonces, se llenaron de asombro,
5:43 y él les mandó insistentemente
que nadie se enterara de lo sucedido. Después dijo que dieran de comer
a la niña.