EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS
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Visita
de Jesús a Nazaret
Mateo
13, 53-58 / Lucas
4, 16-24
6:1
Jesús salió de allí y se dirigió a su pueblo,
seguido de sus discípulos.
6:2 Cuando llegó el sábado,
comenzó a enseñar en la sinagoga, y la multitud que lo escuchaba
estaba asombrada y decía: "¿De dónde saca todo esto?
¿Qué sabiduría es esa que le ha sido dada y esos grandes
milagros que se realizan por sus manos?
6:3 ¿No es acaso el carpintero,
el hijo de María, hermano de Santiago,
de José, de Judas
y de Simón? ¿Y sus hermanas no viven aquí entre nosotros?".
Y Jesús era para ellos un motivo de tropiezo.
6:4 Por eso les dijo: "Un profeta
es despreciado solamente en su pueblo,
en su familia y en su casa".
6:5 Y no pudo hacer allí ningún
milagro, fuera de curar a unos pocos enfermos, imponiéndoles las manos.
6:6 Y él se asombraba de su falta
de fe.
Misión
de los Doce
Mateo
10, 5-10 / Lucas
9, 1-6
Jesús
recorría las poblaciones de los alrededores, enseñando a la
gente.
6:7 Entonces llamó a los Doce y
los envió de dos en dos, dándoles poder sobre los espíritus
impuros.
6:8 Y les ordenó
que no llevaran para el camino más que un bastón; ni pan, ni
alforja, ni dinero;
6:9 que fueran calzados con sandalias
y que no tuvieran dos túnicas.
6:10 Les dijo: "Permanezcan en la
casa donde les den alojamiento hasta el momento de partir.
6:11 Si no los reciben en un lugar y la
gente no los escucha, al salir de allí, sacudan hasta el polvo de sus
pies, en testimonio contra ellos".
6:12 Entonces fueron a predicar, exhortando
a la conversión;
6:13 expulsaron a muchos demonios y curaron
a numerosos enfermos, ungiéndolos con óleo.
Juicio
de Herodes sobre Jesús
Mateo
14, 1-2 / Lucas
9, 7-9
6:14
El rey Herodes oyó hablar de Jesús, porque su fama se había
extendido por todas partes. Algunos decían: "Juan el Bautista
ha resucitado, y por eso se manifiestan en él poderes milagrosos".
6:15 Otros afirmaban: "Es Elías".
Y otros: "Es un profeta como los antiguos".
6:16 Pero Herodes, al oír todo
esto, decía: "Este hombre es Juan, a quien yo mandé decapitar
y que ha resucitado".
La
muerte de Juan el Bautista
Mateo
14, 3-12 / Lucas
3, 19-20
6:17
Herodes, en efecto, había hecho arrestar y encarcelar a Juan
a causa de Herodías, la mujer de su hermano Felipe, con la que se había
casado.
6:18 Porque Juan decía a Herodes:
"No te es lícito tener a la mujer de tu hermano".
6:19 Herodías odiaba a Juan e intentaba
matarlo, pero no podía,
6:20 porque Herodes lo respetaba, sabiendo
que era un hombre justo y santo, y lo protegía. Cuando lo oía,
quedaba perplejo, pero lo escuchaba con gusto.
6:21 Un día se presentó
la ocasión favorable. Herodes festejaba su cumpleaños, ofreciendo
un banquete a sus dignatarios, a sus oficiales y a los notables de Galilea.
6:22 La hija de Herodías salió
a bailar, y agradó tanto a Herodes y a sus convidados, que el rey dijo
a la joven: "Pídeme lo que quieras y te lo daré".
6:23 Y le aseguró bajo juramento:
"Te daré cualquier cosa que me pidas, aunque sea la mitad de mi
reino".
6:24 Ella fue a preguntar a su madre:
"¿Qué debo pedirle?" "La cabeza de Juan el Bautista",
respondió esta.
6:25 La joven volvió rápidamente
a donde estaba el rey y le hizo este pedido: "Quiero que me traigas ahora
mismo, sobre una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista".
6:26 El rey se entristeció mucho,
pero a causa de su juramento, y por los convidados, no quiso contrariarla.
6:27 En seguida mandó a un guardia
que trajera la cabeza de Juan.
6:28 El guardia fue a la cárcel
y le cortó la cabeza. Después la trajo sobre una bandeja, la
entregó a la joven y esta se la dio a su madre.
6:29 Cuando los discípulos de Juan
lo supieron, fueron a recoger el cadáver y lo sepultaron.
La
primera multiplicación de los panes
Mateo
14, 13-21 / Lucas
9, 10-17 / Juan
6, 1-13
6:30
Los Apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que
habían hecho y enseñado.
6:31 Él les dijo: "Vengan
ustedes solos a un lugar desierto, para descansar un poco". Porque era
tanta la gente que iba y venía, que no tenían tiempo ni para
comer.
6:32 Entonces se fueron solos en la barca
a un lugar desierto.
6:33 Al verlos partir, muchos los reconocieron,
y de todas las ciudades acudieron por tierra a aquel lugar y llegaron antes
que ellos.
6:34 Al desembarcar,
Jesús vio una gran muchedumbre y se compadeció de ella, porque
eran como ovejas sin pastor,
y estuvo enseñándoles largo rato.
6:35 Como se había hecho tarde,
sus discípulos se acercaron y le dijeron: "Este es un lugar desierto,
y ya es muy tarde.
6:36 Despide a la gente, para que vaya
a los campos y pueblos cercanos a comprar algo para comer".
6:37 Él respondió: "Denles
de comer ustedes mismos". Ellos le dijeron: "Habría que comprar
pan por valor de doscientos denarios para dar de comer a todos".
6:38 Jesús preguntó: "¿Cuántos
panes tienen ustedes? Vayan a ver". Después de averiguarlo, dijeron:
"Cinco panes y dos pescados".
6:39 Él les ordenó que hicieran
sentar a todos en grupos, sobre la hierba verde,
6:40 y la gente se sentó en grupos
de cien y de cincuenta.
6:41 Entonces él tomó los
cinco panes y los dos pescados, y levantando los ojos al cielo, pronunció
la bendición, partió los panes y los fue entregando a sus discípulos
para que los distribuyeran. También repartió los dos pescados
entre la gente.
6:42 Todos comieron hasta saciarse,
6:43 y se recogieron doce canastas llenas
de sobras de pan y de restos de pescado.
6:44 Los que comieron eran cinco mil hombres.
Jesús
camina sobre el agua
Mateo
14, 22-33 / Juan
6, 16-21
6:45
En seguida, Jesús obligó a sus discípulos a que subieran
a la barca y lo precedieran en la otra orilla, hacia Betsaida, mientras él
despedía a la multitud.
6:46 Una vez que los despidió,
se retiró a la montaña para orar.
6:47 Al caer la tarde, la barca estaba
en medio del mar y él permanecía solo en tierra.
6:48 Al ver que remaban muy penosamente,
porque tenían viento en contra, cerca de la madrugada fue hacia ellos
caminando sobre el mar, e hizo como si pasara de largo.
6:49 Ellos, al verlo caminar sobre el
mar, pensaron que era un fantasma y se pusieron a gritar,
6:50 porque todos lo habían visto
y estaban sobresaltados. Pero él les habló en seguida y les
dijo: "Tranquilícense, soy yo; no teman".
6:51 Luego subió a la barca con
ellos y el viento se calmó. Así llegaron al colmo de su estupor,
6:52 porque no habían comprendido
el milagro de los panes y su mente estaba enceguecida.
Curaciones
en la región de Genesaret
Mateo
14, 34-36
6:53
Después de atravesar el lago, llegaron a Genesaret y atracaron allí.
6:54 Apenas desembarcaron, la gente reconoció
en seguida a Jesús,
6:55 y comenzaron a recorrer toda la región
para llevar en camilla a los enfermos, hasta el lugar donde sabían
que él estaba.
6:56 En todas partes donde entraba, pueblos,
ciudades y poblados, ponían a los enfermos en las plazas y le rogaban
que los dejara tocar tan sólo los flecos de su manto, y los que lo
tocaban quedaban curados.
Discusión
sobre las tradiciones
Mateo
15, 1-9
7:1
Los fariseos con algunos escribas llegados de Jerusalén se acercaron
a Jesús,
7:2 y vieron que algunos de sus discípulos
comían con las manos impuras, es decir, sin lavar.
7:3 Los fariseos, en efecto, y los judíos
en general, no comen sin lavarse antes cuidadosamente las manos, siguiendo
la tradición de sus antepasados;
7:4 y al volver del mercado, no comen
sin hacer primero las abluciones. Además, hay muchas otras prácticas,
a las que están aferrados por tradición, como el lavado de los
vasos, de las jarras y de la vajilla de bronce.
7:5 Entonces los fariseos y los escribas
preguntaron a Jesús: "¿Por qué tus discípulos
no proceden de acuerdo con la tradición de nuestros antepasados, sino
que comen con las manos impuras?"
7:6 Él les respondió:
"¡Hipócritas! Bien profetizó de ustedes Isaías,
en el pasaje de la Escritura que dice:
Este pueblo me honra con los labios,
pero su corazón está lejos de mí.
7:7 En vano me rinde culto:
las doctrinas que enseñan
no son sino preceptos humanos.
7:8 Ustedes dejan de lado el mandamiento
de Dios, por seguir la tradición de los hombres".
7:9 Y les decía: "Por mantenerse
fieles a su tradición, ustedes descartan tranquilamente el mandamiento
de Dios.
7:10 Porque Moisés
dijo: Honra a tu padre y a tu madre,
y
además: El que maldice a su padre y a su madre será condenado
a muerte.
7:11 En cambio, ustedes afirman: "Si
alguien dice a su padre o a su madre: Declaro corbán es decir, ofrenda
sagrada todo aquello con lo que podría ayudarte...".
7:12 En ese caso, le permiten no hacer
más nada por su padre o por su madre.
7:13 Así anulan la palabra de Dios
por la tradición que ustedes mismos se han transmitido. ¡Y como
estas, hacen muchas otras cosas!"
La
enseñanza sobre lo puro y lo impuro
Mateo
15, 10-20
7:14
Y Jesús, llamando otra vez a la gente, les dijo: "Escúchenme
todos y entiéndanlo bien.
7:15 Ninguna cosa externa que entra en
el hombre puede mancharlo; lo que lo hace impuro es aquello que sale del hombre.
7:16 ¡Si alguien tiene oídos
para oír, que oiga!"
7:17 Cuando se apartó de la multitud
y entró en la casa, sus discípulos le preguntaron por el sentido
de esa parábola.
7:18 Él les dijo: "¿Ni
siquiera ustedes son capaces de comprender? ¿No saben que nada de lo
que entra de afuera en el hombre puede mancharlo,
7:19 porque eso no va al corazón
sino al vientre, y después se elimina en lugares retirados?" Así
Jesús declaraba que eran puros todos los alimentos.
7:20 Luego agregó: "Lo que
sale del hombre es lo que lo hace impuro.
7:21 Porque es del interior, del corazón
de los hombres, de donde provienen las malas intenciones, las fornicaciones,
los robos, los homicidios,
7:22 los adulterios, la avaricia, la maldad,
los engaños, las deshonestidades, la envidia, la difamación,
el orgullo, el desatino.
7: 23 Todas estas cosas malas proceden
del interior y son las que manchan al hombre".
LA ACTIVIDAD DE JESÚS FUERA DE GALILEA
Curación
de la hija de una cananea
Mateo
15, 21-28
7:24
Después Jesús partió de allí y fue a la región
de Tiro. Entró en una casa y no quiso que nadie lo supiera, pero no
pudo permanecer oculto.
7:25 En seguida una mujer cuya hija estaba
poseída por un espíritu impuro, oyó hablar de él
y fue a postrarse a sus pies.
7:26 Esta mujer, que era pagana y de origen
sirofenicio, le pidió que expulsara de su hija al demonio.
7:27 Él le respondió: "Deja
que antes se sacien los hijos; no está bien tomar el pan de los hijos
para tirárselo a los cachorros".
7:28 Pero ella le respondió: "Es
verdad, Señor, pero los cachorros, debajo de la mesa, comen las migajas
que dejan caer los hijos".
7:29 Entonces él le dijo: "A
causa de lo que has dicho, puedes irte: el demonio ha salido de tu hija".
7:30 Ella regresó a su casa y encontró
a la niña acostada en la cama y liberada del demonio.
Curación
de un sordomudo
7:31
Cuando Jesús volvía de la región de Tiro, pasó
por Sidón y fue hacia el mar de Galilea, atravesando el territorio
de la Decápolis.
7:32 Entonces le presentaron a un sordomudo
y le pidieron que le impusiera las manos.
7:33 Jesús lo separó de
la multitud y, llevándolo aparte, le puso los dedos en las orejas y
con su saliva le tocó la lengua.
7:34 Después, levantando los ojos
al cielo, suspiró y le dijo: "Efatá", que significa:
"Ábrete".
7:35 Y en seguida se abrieron sus oídos,
se le soltó la lengua y comenzó a hablar normalmente.
7:36 Jesús les mandó insistentemente
que no dijeran nada a nadie, pero cuanto más insistía, ellos
más lo proclamaban
7:37 y, en el colmo de la admiración,
decían: "Todo lo ha hecho bien: hace oír a los sordos y
hablar a los mudos".
La
segunda multiplicación de los panes
Mateo
15, 32-39
8:1
En esos días, volvió a reunirse una gran multitud, y como no
tenían qué comer, Jesús llamó a sus discípulos
y les dijo:
8:2 "Me da pena esta multitud, porque
hace tres días que están conmigo y no tienen qué comer.
8:3 Si los mando en ayunas a sus casas,
van a desfallecer en el camino, y algunos han venido de lejos".
8:4 Los discípulos le preguntaron:
"¿Cómo se podría conseguir pan en este lugar desierto
para darles de comer?"
8:5 Él les dijo: "¿Cuántos
panes tienen ustedes?". Ellos respondieron: "Siete".
8:6 Entonces él ordenó a
la multitud que se sentara en el suelo, después tomó los siete
panes, dio gracias, los partió y los fue entregando a sus discípulos
para que los distribuyeran. Ellos los repartieron entre la multitud.
8:7 Tenían, además, unos
cuantos pescados pequeños, y después de pronunciar la bendición
sobre ellos, mandó que también los repartieran.
8:8 Comieron hasta saciarse y todavía
se recogieron siete canastas con lo que había sobrado.
8:9 Eran unas cuatro mil personas. Luego
Jesús los despidió.
8:10 En seguida subió a la barca
con sus discípulos y fue a la región de Dalmanuta.
El
signo rehusado a los fariseos
Mateo
12, 38-42 / Mateo
16, 1-4 / Lucas
11, 29-32
8:11
Entonces llegaron los fariseos, que comenzaron a discutir con él; y,
para ponerlo a prueba, le pedían un signo del cielo.
8:12 Jesús, suspirando profundamente,
dijo: "¿Por qué esta generación pide un signo?
Les aseguro que no se le dará ningún signo".
8:13 Y dejándolos, volvió
a embarcarse hacia la otra orilla.
Advertencia
contra la actitud de los fariseos y de Herodes
Mateo
16, 5-12
8:14
Los discípulos se habían olvidado de llevar pan y no tenían
más que un pan en la barca.
8:15 Jesús les hacía esta
recomendación: "Estén atentos, cuídense de la levadura
de los fariseos
y de la levadura de Herodes".
8:16 Ellos discutían entre sí,
porque no habían traído pan.
8:17 Jesús se dio cuenta y les
dijo: "¿A qué viene esa discusión porque no tienen
pan? ¿Todavía no comprenden ni entienden? Ustedes tienen la
mente enceguecida.
8:18 Tienen ojos y no ven, oídos
y no oyen.
¿No recuerdan
8:19 cuántas canastas llenas de
sobras recogieron, cuando repartí cinco panes entre cinco mil personas?".
Ellos le respondieron: "Doce".
8:20 "Y cuando repartí siete
panes entre cuatro mil personas, ¿cuántas canastas llenas de
trozos recogieron?". Ellos le respondieron: "Siete".
8:21 Entonces Jesús les dijo: "¿Todavía
no comprenden?"
Curación
de un ciego
8:22
Cuando llegaron a Betsaida, le trajeron a un ciego y le rogaban que lo tocara.
8:23 Él tomó al ciego de
la mano y lo condujo a las afueras del pueblo. Después de ponerle saliva
en los ojos e imponerle las manos, Jesús le preguntó: "¿Ves
algo?"
8:24 El ciego, que comenzaba a ver, le
respondió: "Veo hombres, como si fueran árboles que caminan".
8:25 Jesús le puso nuevamente las
manos sobre los ojos, y el hombre recuperó la vista. Así quedó
curado y veía todo con claridad.
8:26 Jesús lo mandó a su
casa, diciéndole: "Ni siquiera entres en el pueblo".
La
profesión de fe de Pedro
Mateo
16, 13-20 / Lucas
9, 18-21 / Juan
6, 64-71
8:27
Jesús salió con sus discípulos hacia los poblados de
Cesarea de Filipo, y en el camino les preguntó: "¿Quién
dice la gente que soy yo?"
8:28 Ellos le respondieron: "Algunos
dicen que eres Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, alguno de los
profetas".
8:29 "Y ustedes, ¿quién
dicen que soy yo?" Pedro respondió: "Tú eres el Mesías".
8:30 Jesús les ordenó terminantemente
que no dijeran nada acerca de él.
El
primer anuncio de la Pasión
Mateo
16, 21-23 / Lucas
9, 22
8:31
Y comenzó a enseñarles que el Hijo del hombre debía sufrir
mucho y ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas;
que debía ser condenado a muerte y resucitar después de tres
días;
8:32 y les hablaba de esto con toda claridad.
Pedro, llevándolo aparte, comenzó a reprenderlo.
8:33 Pero Jesús, dándose
vuelta y mirando a sus discípulos, lo reprendió, diciendo: "¡Retírate,
ve detrás de mí, Satanás! Porque tus pensamientos no
son los de Dios, sino los de los hombres".
Condiciones
para seguir a Jesús
Mateo
16, 24-28 / Lucas
9, 23-27
8:34
Entonces Jesús, llamando a la multitud, junto con sus discípulos,
les dijo: "El que quiera venir detrás de mí, que renuncie
a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga.
8:35 Porque el que quiera salvar su vida,
la perderá; y el que pierda su vida por mí y por la Buena Noticia,
la salvará.
8:36 ¿De qué le servirá
al hombre ganar el mundo entero, si pierde su vida?
8:37 ¿Y qué podrá
dar el hombre a cambio de su vida?
8:38 Porque si alguien se avergüenza
de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y
pecadora, también el Hijo del hombre se avergonzará de él
cuando venga en la gloria de su Padre con sus santos ángeles".
9:1
Y les decía: "Les aseguro que algunos de los que están
aquí presentes no morirán antes de haber visto que el Reino
de Dios ha llegado con poder".
La
transfiguración de Jesús
Mateo
17, 1-9 / Lucas
9, 28-36
9:2
Seis días después, Jesús tomó a Pedro, Santiago
y Juan, y los llevó a ellos solos a un monte elevado. Allí se
transfiguró en presencia de ellos.
9:3 Sus vestiduras se volvieron resplandecientes,
tan blancas como nadie en el mundo podría blanquearlas.
9:4 Y se les aparecieron Elías
y Moisés, conversando con Jesús.
9:5 Pedro dijo a Jesús: "Maestro,
¡qué bien estamos aquí! Hagamos tres carpas, una para
ti, otra para Moisés y otra para Elías".
9:6 Pedro no sabía qué decir,
porque estaban llenos de temor.
9:7 Entonces una nube
los cubrió con su sombra, y salió de ella una voz: "Este
es mi Hijo muy querido, escúchenlo".
9:8 De pronto miraron a su alrededor y
no vieron a nadie, sino a Jesús solo con ellos.
9:9 Mientras bajaban del monte, Jesús
les prohibió contar lo que habían visto, hasta que el Hijo del
hombre resucitara de entre los muertos.
9:10 Ellos cumplieron esta orden, pero
se preguntaban qué significaría "resucitar de entre los
muertos".
Elías,
figura de Juan el Bautista
Mateo
17, 10-13
9:11
Y le hicieron esta pregunta: "¿Por qué dicen los escribas
que antes debe venir Elías?"
9:12 Jesús les respondió:
"Sí, Elías debe venir antes para restablecer el orden en
todo. Pero, ¿no dice la Escritura que el Hijo del hombre debe sufrir
mucho y ser despreciado?
9:13 Les aseguro que Elías ya ha
venido e hicieron con él lo que quisieron, como estaba escrito".
Curación
de un endemoniado epiléptico
Mateo
17, 14-20 / Lucas
9, 37-43
9:14
Cuando volvieron a donde estaban los otros discípulos, los encontraron
en medio de una gran multitud, discutiendo con algunos escribas.
9:15 En cuanto la multitud distinguió
a Jesús, quedó asombrada y corrieron a saludarlo.
9:16 Él les preguntó: "¿Sobre
qué estaban discutiendo?"
9:17 Uno de ellos le dijo: "Maestro,
te he traído a mi hijo, que está poseído de un espíritu
mudo.
9:18 Cuando se apodera
de él, lo tira al suelo y le hace echar espuma por la boca; entonces
le crujen sus dientes y se queda rígido. Le pedí a tus discípulos
que lo expulsaran pero no pudieron".
9:19 "Generación incrédula,
respondió Jesús, ¿hasta cuándo estaré con
ustedes?
¿Hasta cuándo tendré que soportarlos? Tráiganmelo".
9:20 Y ellos se lo trajeron. En cuanto
vio a Jesús, el espíritu sacudió violentamente al niño,
que cayó al suelo y se revolcaba, echando espuma por la boca.
9:21 Jesús le preguntó al
padre: "¿Cuánto tiempo hace que está así?"
"Desde la infancia, le respondió,
9:22 y a menudo lo hace caer en el fuego
o en el agua para matarlo. Si puedes hacer algo, ten piedad de nosotros y
ayúdanos".
9:23 "¡Si puedes...!",
respondió Jesús. "Todo es posible para el que cree".
9:24 Inmediatamente el padre del niño
exclamó: "Creo, ayúdame porque tengo poca fe".
9:25 Al ver que llegaba más gente,
Jesús increpó al espíritu impuro, diciéndole:
"Espíritu mudo y sordo, yo te lo ordeno, sal de él y no
vuelvas más".
9:26 El demonio gritó, sacudió
violentamente al niño y salió de él, dejándolo
como muerto, tanto que muchos decían: "Está muerto".
9:27 Pero Jesús, tomándolo
de la mano, lo levantó, y el niño se puso de pie.
9:28 Cuando entró en la casa y
quedaron solos, los discípulos le preguntaron: "¿Por qué
nosotros no pudimos expulsarlo?"
9:29 Él les respondió: "Esta
clase de demonios se expulsa sólo con la oración".
El
segundo anuncio de la Pasión
Mateo
17, 22-23 / Lucas
9, 43b-45
9:30
Al salir de allí atravesaron la Galilea; Jesús no quería
que nadie lo supiera,
9:31 porque enseñaba y les decía:
"El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres; lo matarán
y tres días después de su muerte, resucitará".
9:32 Pero los discípulos no comprendían
esto y temían hacerle preguntas.
La
verdadera grandeza
Mateo
18, 1-5 / Lucas
9, 46-48
9:33
Llegaron a Cafarnaún y, una vez que estuvieron en la casa, les preguntó:
"¿De qué hablaban en el camino?"
9:34 Ellos callaban, porque habían
estado discutiendo sobre quién era el más grande.
9:35 Entonces, sentándose, llamó
a los Doce y les dijo: "El que quiere ser el primero, debe hacerse el
último de todos y el servidor de todos".
9:36 Después, tomando a un niño,
lo puso en medio de ellos y, abrazándolo, les dijo:
9:37 "El que recibe a uno de estos
pequeños en mi Nombre, me recibe a mí, y el que me recibe, no
es a mí al que recibe, sino a aquel que me ha enviado".
La
intolerancia de los Apóstoles
Mateo
10, 40-42 / Lucas
9, 49-50
9:38
Juan le dijo: "Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu
Nombre, y tratamos de impedírselo porque no es de los nuestros".
9:39 Pero Jesús les dijo: "No
se lo impidan, porque nadie puede hacer un milagro en mi Nombre y luego hablar
mal de mí.
9:40 Y el que no está contra nosotros,
está con nosotros.
9:41 Les aseguro que no quedará
sin recompensa el que les dé de beber un vaso de agua por el hecho
de que ustedes pertenecen a Cristo.
La
gravedad del escándalo
Mateo
18, 6-10 / Lucas
17 1-3
9:42
Si alguien llegara a escandalizar a uno de estos pequeños que creen
en mí, sería preferible para él que le ataran al cuello
una piedra de moler y lo arrojaran al mar.
9:43 Si tu mano es
para ti ocasión de pecado, córtala, porque más te vale
entrar en la Vida manco, que ir con tus dos manos a la Gehena, al fuego inextinguible.
9:45 Y si tu pie es para ti ocasión
de pecado, córtalo, porque más te vale entrar lisiado en la
Vida, que ser arrojado con tus dos pies a la Gehena.
9:47 Y si tu ojo es para ti ocasión
de pecado, arráncalo, porque más te vale entrar con un solo
ojo en el Reino de Dios, que ser arrojado con tus dos ojos a la Gehena,
9:48 donde el gusano
no muere y el fuego no se apaga.
El
ejemplo de la sal
Mateo
5, 13-16 / Lucas
14, 34-35
9:49
Porque cada uno será salado por el fuego.
9:50 La sal es una cosa excelente, pero
si se vuelve insípida, ¿con qué la volverán a
salar?
Que haya sal en ustedes mismos y vivan en paz unos con otros".
El
matrimonio y el divorcio
Mateo
5, 27-30 / Mateo
5, 31-32 / Mateo
19, 1-9 / Marcos
9, 43-47
/ Lucas 16, 18
10:1
Después que partió de allí, Jesús fue a la región
de Judea y al otro lado del Jordán. Se reunió nuevamente la
multitud alrededor de él y, como de costumbre, les estuvo enseñando
una vez más.
10:2 Se acercaron algunos fariseos y,
para ponerlo a prueba, le plantearon esta cuestión: "¿Es
lícito al hombre divorciarse de su mujer?"
10:3 El les respondió: "¿Qué
es lo que Moisés les ha ordenado?"
10:4 Ellos dijeron: "Moisés
permitió redactar una declaración de divorcio y separarse de
ella".
10:5 Entonces Jesús les respondió:
"Si Moisés les dio esta prescripción fue debido a la dureza
del corazón de ustedes.
10:6 Pero desde
el principio de la creación, Dios los hizo varón y mujer.
10:7 Por eso, el
hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer,
10:8 y los dos no serán
sino una sola carne. De manera que ya no son dos, sino una sola carne.
10:9 Que el hombre no separe lo que Dios
ha unido".
10:10 Cuando regresaron a la casa, los
discípulos le volvieron a preguntar sobre esto.
10:11 Él les
dijo: "El que se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio
contra aquella;
10:12 y si una mujer se divorcia de su
marido y se casa con otro, también comete adulterio".
Jesús
y los niños
Mateo
19, 13-15 / Lucas
18, 15-17
10:13
Le trajeron entonces a unos niños para que los tocara, pero los discípulos
los reprendieron.
10:14 Al ver esto, Jesús se enojó
y les dijo: "Dejen que los niños se acerquen a mí y no
se lo impidan, porque el Reino de Dios pertenece a los que son como ellos.
10:15 Les aseguro que el que no recibe
el Reino de Dios como un niño, no entrará en él".
10:16 Después los abrazó
y los bendijo, imponiéndoles las manos.
El
hombre rico
Mateo
19, 16-22 / Lucas
18, 18-23
10:17
Cuando se puso en camino, un hombre corrió hacia él y, arrodillándose,
le preguntó: "Maestro bueno, ¿qué debo hacer para
heredar la Vida eterna?"
10:18 Jesús le dijo: "¿Por
qué me llamas bueno? Sólo Dios es bueno.
10:19 Tú conoces
los mandamientos: No matarás,
no
cometerás adulterio,
no
robarás,
no
darás falso testimonio,
no
perjudicarás a nadie, honra a tu padre y a tu madre".
10:20 El hombre le respondió: "Maestro,
todo eso lo he cumplido desde mi juventud".
10:21 Jesús lo miró con
amor y le dijo: "Sólo te falta una cosa: ve, vende lo que tienes
y dalo a los pobres; así tendrás un tesoro en el cielo. Después,
ven y sígueme".
10:22 El, al oír estas palabras,
se entristeció y se fue apenado, porque poseía muchos bienes.
El
peligro de las riquezas
Mateo
19, 23-26 / Lucas
18, 24-27
10:23
Entonces Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: "¡Qué
difícil será para los ricos entrar en el Reino de Dios!"
10:24 Los discípulos se sorprendieron
por estas palabras, pero Jesús continuó diciendo: "Hijos
míos, ¡qué difícil es entrar en el Reino de Dios!
10:25 Es más fácil que un
camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de Dios".
10:26 Los discípulos se asombraron
aún más y se preguntaban unos a otros: "Entonces, ¿quién
podrá salvarse?"
10:27 Jesús, fijando en ellos su
mirada, les dijo: "Para los hombres es imposible, pero no para Dios,
porque para él todo es posible".
La
recompensa prometida a los discípulos
Mateo
19, 27-30 / Lucas
18, 28-30
/ Lucas
22, 28-30
10:28
Pedro le dijo: "Tú sabes que nosotros lo hemos dejado todo y te
hemos seguido".
10:29 Jesús respondió: "Les
aseguro que el que haya dejado casa, hermanos y hermanas, madre y padre, hijos
o campos por mí y por la Buena Noticia,
10:30 desde ahora, en este mundo, recibirá
el ciento por uno en casas, hermanos y hermanas, madres, hijos y campos, en
medio de las persecuciones; y en el mundo futuro recibirá la Vida eterna.
10:31 Muchos de los primeros serán
los últimos y los últimos serán los primeros".
El
tercer anuncio de la Pasión
Mateo
20, 17-19 / Lucas
18, 31-34
10:32
Mientras iban de camino para subir a Jerusalén, Jesús se adelantaba
a sus discípulos; ellos estaban asombrados y los que lo seguían
tenían miedo. Entonces reunió nuevamente a los Doce y comenzó
a decirles lo que le iba a suceder:
10:33 "Ahora subimos a Jerusalén;
allí el Hijo del hombre será entregado a los sumos sacerdotes
y a los escribas. Lo condenarán a muerte y lo entregarán a los
paganos:
10:34 ellos se burlarán de él,
lo escupirán, lo azotarán y lo matarán. Y tres días
después, resucitará".
La
petición de Santiago y Juan
Mateo
20, 20-23
10:35
Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, se acercaron a Jesús y le dijeron:
"Maestro, queremos que nos concedas lo que te vamos a pedir".
10:36 Él les respondió:
"¿Qué quieren que haga por ustedes?"
10:37 Ellos le dijeron: "Concédenos
sentarnos uno a tu derecha y el otro a tu izquierda, cuando estés en
tu gloria".
10:38 Jesús les dijo: "No
saben lo que piden. ¿Pueden beber el cáliz que yo beberé
y recibir el bautismo que yo recibiré?"
10:39 "Podemos", le respondieron.
Entonces Jesús agregó: "Ustedes beberán el cáliz
que yo beberé y recibirán el mismo bautismo que yo.
10:40 En cuanto a sentarse a mi derecha
o a mi izquierda, no me toca a mí concederlo, sino que esos puestos
son para quienes han sido destinados".
El
carácter servicial de la autoridad
Mateo
20, 24-28 / Lucas
22, 24-27
10:41
Los otros diez, que habían oído a Santiago y a Juan, se indignaron
contra ellos.
10:42 Jesús los llamó y
les dijo: "Ustedes saben que aquellos a quienes se considera gobernantes,
dominan a las naciones como si fueran sus dueños, y los poderosos les
hacen sentir su autoridad.
10:43 Entre ustedes no debe suceder así.
Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes;
10:44 y el que quiera ser el primero,
que se haga servidor de todos.
10:45 Porque el mismo Hijo del hombre
no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una
multitud".
Curación
de un ciego de Jericó
Mateo
20, 29-34 / Lucas
18, 35-43
10:46
Después llegaron a Jericó. Cuando Jesús salía
de allí, acompañado de sus discípulos y de una gran multitud,
el hijo de Timeo Bartimeo, un mendigo ciego estaba sentado junto al camino.
10:47 Al enterarse de que pasaba Jesús,
el Nazareno, se puso a gritar: "¡Jesús, Hijo de David, ten
piedad de mí!"
10:48 Muchos lo reprendían para
que se callara, pero él gritaba más fuerte: "¡Hijo
de David, ten piedad de mí!"
10:49 Jesús se detuvo y dijo: "Llámenlo".
Entonces llamaron al ciego y le dijeron: "¡Ánimo, levántate!
Él te llama".
10:50 Y el ciego, arrojando su manto,
se puso de pie de un salto y fue hacia él.
10:51 Jesús le preguntó:
"¿Qué quieres que haga por ti?". Él le respondió:
"Maestro, que yo pueda ver".
10:52 Jesús le dijo: "Vete,
tu fe te ha salvado". En seguida comenzó a ver y lo siguió
por el camino.