EVANGELIO
SEGÚN SAN MARCOS
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LA
ACTIVIDAD DE JESÚS EN JERUSALÉN
CAPÍTULO
11
La
entrada mesiánica en Jerusalén
Mateo
21, 1-11 / Lucas
19, 29-40 / Juan
12, 12-19
11:1
Cuando se aproximaban a Jerusalén, estando ya al pie del monte de los
Olivos, cerca de Betfagé y de Betania, Jesús envió a
dos de sus discípulos,
11:2 diciéndoles: "Vayan al
pueblo que está enfrente y, al entrar, encontrarán un asno atado,
que nadie ha montado todavía. Desátenlo y tráiganlo;
11:3 y si alguien les pregunta: "¿Qué
están haciendo?", respondan: "El Señor lo necesita
y lo va a devolver en seguida"".
11:4 Ellos fueron y encontraron un asno
atado cerca de una puerta, en la calle, y lo desataron.
11:5 Algunos de los que estaban allí
les preguntaron: "¿Qué hacen? ¿Por qué desatan
ese asno?"
11:6 Ellos respondieron como Jesús
les había dicho y nadie los molestó.
11:7 Entonces le llevaron el asno, pusieron
sus mantos sobre él y Jesús se montó.
11:8 Muchos extendían sus mantos
sobre el camino; otros, lo cubrían con ramas que cortaban en el campo.
11:9 Los que iban delante y los que seguían
a Jesús, gritaban:
"¡Hosana! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! 
11:10 ¡Bendito sea el Reino que
ya viene,
el Reino de nuestro padre David!
¡Hosana en las alturas!".
11:11 Jesús llegó a Jerusalén
y fue al Templo; y después de observarlo todo, como ya era tarde, salió
con los Doce hacia Betania.
Maldición
de la higuera estéril
Mateo
21, 18-22
11:12
Al día siguiente, cuando salieron de Betania, Jesús sintió
hambre.
11:13 Al divisar de lejos una higuera
cubierta de hojas, se acercó para ver si encontraba algún fruto,
pero no había más que hojas; porque no era la época de
los higos.
11:14 Dirigiéndose a la higuera,
le dijo: "Que nadie más coma de tus frutos". Y sus discípulos
lo oyeron.
La
expulsión de los vendedores del Templo
Mateo
21, 12-17 / Lucas
19, 45-46 / Juan
2, 13-17
11:15
Cuando llegaron a Jerusalén, Jesús entró en el Templo
y comenzó a echar a los que vendían y compraban en él.
Derribó las mesas de los cambistas y los puestos de los vendedores
de palomas,
11:16 y prohibió que transportaran
cargas por el Templo.
11:17 Y les enseñaba: "¿Acaso
no está escrito: Mi Casa será llamada Casa de oración
para todas las naciones? Pero ustedes la han convertido en una cueva de ladrones". 
11:18 Cuando se enteraron los sumos sacerdotes
y los escribas, buscaban la forma de matarlo, porque le tenían miedo,
ya que todo el pueblo estaba maravillado de su enseñanza. 
11:19 Al caer la tarde, Jesús y
sus discípulos salieron de la ciudad.
La
eficacia de la fe
Mateo
21, 18-22
11:20
A la mañana siguiente, al pasar otra vez, vieron que la higuera se
había secado de raíz.
11:21 Pedro, acordándose, dijo
a Jesús: "Maestro, la higuera que has maldecido se ha secado".
11:22 Jesús le respondió:
"Tengan fe en Dios.
11:23 Porque yo les aseguro que si alguien
dice a esta montaña: "Retírate de ahí y arrójate
al mar", sin vacilar en su interior, sino creyendo que sucederá
lo que dice, lo conseguirá. 
11:24 Por eso les digo: Cuando pidan algo
en la oración, crean que ya lo tienen y lo conseguirán.
11:25 Y cuando ustedes se pongan de pie
para orar, si tienen algo en contra de alguien, perdónenlo, y el Padre
que está en el cielo les perdonará también sus faltas". 
Discusión
sobre la autoridad de Jesús
Mateo
21, 23-27 / Lucas
20, 1-8
11:27
Y llegaron de nuevo a Jerusalén. Mientras Jesús caminaba por
el Templo, los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos se acercaron
a él
11:28 y le dijeron: "¿Con
qué autoridad haces estas cosas? ¿O quién te dio autoridad
para hacerlo?"
11:29 Jesús les respondió:
"Yo también quiero hacerles una sola pregunta. Si me responden,
les diré con qué autoridad hago estas cosas.
11:30 Díganme: el bautismo de Juan,
¿venía del cielo o de los hombres?"
11:31 Ellos se hacían este razonamiento:
"Si contestamos: "Del cielo", él nos dirá: "¿Por
qué no creyeron en él?"
11:32 ¿Diremos entonces: "De
los hombres"?". Pero como temían al pueblo, porque todos
consideraban que Juan había sido realmente un profeta,
11:33 respondieron a Jesús: "No
sabemos". Y él les respondió: "Yo tampoco les diré
con qué autoridad hago estas cosas".

CAPÍTULO
12
La
parábola de los viñadores homicidas
Mateo
21, 33-46 / Lucas
20, 9-19
12:1
Jesús se puso a hablarles en parábolas: "Un hombre plantó
una viña, la cercó, cavó un lagar y construyó una torre de vigilancia.
Después la arrendó a unos viñadores y se fue al extranjero.
12:2 A su debido tiempo, envió
a un servidor para percibir de los viñadores la parte de los frutos
que le correspondía.
12:3 Pero ellos lo tomaron, lo golpearon
y lo echaron con las manos vacías.
12:4 De nuevo les envió a otro
servidor, y a este también lo maltrataron y lo llenaron de ultrajes.
12:5 Envió a un tercero, y a este
lo mataron. Y también golpearon o mataron a muchos otros.
12:6 Todavía le quedaba alguien,
su hijo, a quien quería mucho, y lo mandó en último término,
pensando: "Respetarán a mi hijo".
12:7 Pero los viñadores se dijeron:
"Este es el heredero: vamos a matarlo y la herencia será nuestra".
12:8 Y apoderándose de él,
lo mataron y lo arrojaron fuera de la viña.
12:9 ¿Qué hará el
dueño de la viña? Vendrá, acabará con los viñadores
y entregará la viña a otros.
12:10 ¿No han
leído este pasaje de la Escritura:
La piedra que los constructores rechazaron
ha llegado a ser la piedra angular: 
12:11 esta es la obra del Señor,
admirable a nuestros ojos?" 
12:12 Entonces buscaban la manera de detener
a Jesús, porque comprendían que esta parábola la había
dicho por ellos, pero tenían miedo de la multitud. Y dejándolo,
se fueron.
El
impuesto debido a la autoridad
Mateo
22, 15-22 / Lucas
20, 20-26
12:13
Le enviaron después a unos fariseos y herodianos para sorprenderlo
en alguna de sus afirmaciones.
12:14 Ellos fueron y le dijeron: "Maestro,
sabemos que eres sincero y no tienes en cuenta la condición de las
personas, porque no te fijas en la categoría de nadie, sino que enseñas
con toda fidelidad el camino de Dios. ¿Está permitido pagar
el impuesto al César o no? ¿Debemos pagarlo o no?"
12:15 Pero él, conociendo su hipocresía,
les dijo: "¿Por qué me tienden una trampa? Muéstrenme
un denario".
12:16 Cuando se lo mostraron, preguntó:
"¿De quién es esta figura y esta inscripción?".
Respondieron: "Del César".
12:17 Entonces Jesús les dijo:
"Den al César lo que es del César, y a Dios, lo que es
de Dios". Y ellos quedaron sorprendidos por la respuesta.
Discusión
sobre la resurrección de los muertos
Mateo
22, 23-33 / Lucas
20, 27-40
12:18
Se le acercaron unos saduceos, que son los que niegan la resurrección, y le propusieron este caso:
12:19 "Maestro,
Moisés nos ha ordenado lo siguiente: "Si alguien está
casado y muere sin tener hijos, que su hermano, para darle descendencia, se
case con la viuda". 
12:20 Ahora bien, había siete hermanos.
El primero se casó y murió sin tener hijos.
12:21 El segundo se casó con la
viuda y también murió sin tener hijos; lo mismo ocurrió
con el tercero;
12:22 y así ninguno de los siete
dejó descendencia. Después de todos ellos, murió la mujer.
12:23 Cuando resuciten los muertos, ¿de
quién será esposa, ya que los siete la tuvieron por mujer?"
12:24 Jesús les dijo: "¿No
será que ustedes están equivocados por no comprender las Escrituras
ni el poder de Dios?
12:25 Cuando resuciten los muertos, ni
los hombres ni las mujeres se casarán, sino que serán como ángeles
en el cielo.
12:26 Y con respecto
a la resurrección de los muertos, ¿no han leído en el
Libro de Moisés, en el pasaje de la zarza, lo que Dios le dijo: Yo
soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? 
12:27 Él no es un Dios de muertos,
sino de vivientes. Ustedes están en un grave error".
El
mandamiento principal
Mateo
22, 34-40 / Lucas
10, 25-28
12:28
Un escriba que los oyó discutir, al ver que les había respondido
bien, se acercó y le preguntó: "¿Cuál es el primero de los mandamientos?"
12:29 Jesús respondió: "El
primero es: Escucha, Israel: el Señor nuestro Dios es el único
Señor;
12:30 y tú amarás al Señor,
tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma, con todo tu espíritu
y con todas tus fuerzas. 
12:31 El segundo es:
Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento más grande que estos".
12:32 El escriba le
dijo: "Muy bien, Maestro, tienes razón al decir que hay un
solo Dios y no hay otro más que él, 
12:33 y que amarlo con todo el corazón,
con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y amar al prójimo
como a sí mismo, vale más que todos los holocaustos y todos
los sacrificios". 
12:34 Jesús, al ver que había
respondido tan acertadamente, le dijo: "Tú no estás lejos
del Reino de Dios". Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.
El
Mesías, hijo y Señor de David
Mateo
22, 41-46 / Lucas
20, 41-44
12:35
Jesús se puso a enseñar en el Templo y preguntaba: "¿Cómo
pueden decir los escribas que el Mesías es hijo de David?
12:36 El mismo David ha dicho, movido
por el Espíritu Santo:
Dijo el Señor a mi Señor:
Siéntate a mi derecha,
hasta que ponga a tus enemigos
debajo de tus pies. 
12:37 Si el mismo David lo llama "Señor",
¿cómo puede ser hijo suyo?"
Advertencia
de Jesús contra los escribas
Mateo
23, 6-7 / Lucas
20, 45-47
La
multitud escuchaba a Jesús con agrado.
12:38 Y él les enseñaba:
"Cuídense de los escribas, a quienes les gusta pasearse con largas
vestiduras, ser saludados en las plazas
12:39 y ocupar los primeros asientos en
las sinagogas y los banquetes;
12:40 que devoran los bienes de las viudas
y fingen hacer largas oraciones. Estos serán juzgados con más
severidad".
La
ofrenda de la viuda
Lucas
21, 1-4
12:41
Jesús se sentó frente a la sala del tesoro del Templo y miraba
cómo la gente depositaba su limosna. Muchos ricos daban en abundancia.
12:42 Llegó una viuda de condición
humilde y colocó dos pequeñas monedas de cobre.
12:43 Entonces él llamó
a sus discípulos y les dijo: "Les aseguro que esta pobre viuda
ha puesto más que cualquiera de los otros,
12:44 porque todos han dado de lo que
les sobraba, pero ella, de su indigencia, dio todo lo que poseía, todo
lo que tenía para vivir".

CAPÍTULO
13
Anuncio
de la destrucción del Templo
Mateo
24, 1-3 / Lucas
21, 5-7
13:1
Cuando Jesús salía del Templo, uno de sus discípulos
le dijo: "¡Maestro, mira qué piedras enormes y qué
construcción!"
13:2 Jesús le respondió:
"¿Ves esa gran construcción? De todo esto no quedará
piedra sobre piedra: todo será destruido".
13:3 Y después, estando sentado
en el monte de los Olivos, frente al Templo, Pedro, Santiago, Juan y Andrés
le preguntaron en privado:
13:4 "Dinos cuándo sucederá
esto y cuál será la señal de que ya están por
cumplirse todas estas cosas".
El
comienzo de las tribulaciones
Mateo
24, 4-14 / Lucas
21, 8-19
13:5
Entonces Jesús comenzó a decirles: "Tengan cuidado de que
no los engañen,
13:6 porque muchos se presentarán
en mi Nombre, diciendo: "Soy yo", y engañarán a mucha
gente.
13:7 No se alarmen cuando oigan hablar
de guerras y de rumores de guerras: es necesario que esto ocurra, pero todavía
no será el fin.
13:8 Se levantará nación
contra nación y reino contra reino. En muchas partes, habrá
terremotos y hambre. Este será el comienzo de los dolores del parto.
13:9 Estén atentos:
los entregarán a los tribunales y los azotarán en las sinagogas,
y por mi causa serán llevados ante gobernadores y reyes, para dar testimonio
delante de ellos.
13:10 Pero antes, la Buena Noticia será
proclamada a todas las naciones.
13:11 Cuando los entreguen,
no se preocupen por lo que van a decir: digan lo que se les enseñe
en ese momento, porque no serán ustedes los que hablarán, sino
el Espíritu Santo. 
13:12 El hermano entregará a su
hermano para que sea condenado a muerte, y el padre a su hijo; los hijos se
rebelarán contra sus padres y los matarán. 
13:13 Serán
odiados por todos a causa de mi Nombre, pero el que persevere hasta el fin, se salvará. 
La
gran tribulación de Jerusalén
Mateo
24, 15-25 / Lucas
21, 20-24
13:14
Cuando vean la Abominación de la desolación usurpando
el lugar que no le corresponde el que lea esto, entiéndalo bien
los que estén en Judea, que se refugien en las montañas;
13:15 el que esté en la azotea
de su casa, no baje a buscar sus cosas;
13:16 y el que esté en el campo,
que no vuelva atrás a buscar su manto. 
13:17 ¡Ay de las mujeres que estén
embarazadas o tengan niños de pecho en aquellos días!
13:18 Rueguen para que no suceda en invierno.
13:19 Porque habrá entonces una
gran tribulación, como no la hubo desde el comienzo del mundo hasta
ahora, ni
la habrá jamás.
13:20 Y si el Señor no abreviara
ese tiempo, nadie se salvaría; pero lo abreviará a causa de
los elegidos.
13:21 Si alguien les dice entonces: "El
Mesías está aquí o está allí", no
lo crean.
13:22 Porque aparecerán falsos
mesías y falsos profetas que harán milagros y prodigios capaces
de engañar, si fuera posible, a los mismos elegidos.
13:23 Pero ustedes tengan cuidado: yo
los he prevenido de todo.
La
manifestación gloriosa del Hijo del hombre
Mateo
24, 26-31 / Lucas
21, 25-28
13:24
En ese tiempo, después de esta tribulación, el sol se oscurecerá,
la luna dejará de brillar,
13:25 las estrellas caerán del
cielo y los astros se conmoverán. 
13:26 Y se verá
al Hijo del hombre venir
sobre las nubes, lleno de poder y de gloria.
13:27 Y él enviará a los
ángeles para que congreguen a sus elegidos desde los cuatro puntos
cardinales, de un extremo al otro del horizonte.
La
parábola de la higuera
Mateo
24, 32-36 / Lucas
21, 29-33
13:28
Aprendan esta comparación, tomada de la higuera: cuando sus ramas se
hacen flexibles y brotan las hojas, ustedes se dan cuenta de que se acerca
el verano.
13:29 Así también, cuando
vean que suceden todas estas cosas, sepan que el fin está cerca, a
la puerta.
13:30 Les aseguro que no pasará
esta generación, sin que suceda todo esto.
13:31 El cielo y la tierra pasarán,
pero mis palabras no pasarán.
13:32 En cuanto a
ese día y a la hora, nadie los conoce, ni los ángeles del cielo,
ni el Hijo, nadie sino el Padre. 
Exhortación
a la vigilancia y a la fidelidad
Mateo
24, 37-44 / Lucas
12, 35-40
13:33
Tengan cuidado y estén prevenidos, porque no saben cuándo llegará
el momento.
13:34 Será como un hombre que se
va de viaje, deja su casa al cuidado de sus servidores, asigna a cada uno
su tarea, y recomienda al portero que permanezca en vela. 
13:35 Estén prevenidos, entonces,
porque no saben cuándo llegará el dueño de casa, si al
atardecer, a medianoche, al canto del gallo o por la mañana.
13:36 No sea que llegue de improviso y
los encuentre dormidos.
13:37 Y esto que les digo a ustedes, lo
digo a todos: ¡Estén prevenidos!"

LA
PASIÓN Y LA RESURRECCIÓN DE JESÚS
CAPÍTULO
14
La
conspiración contra Jesús
Mateo
26, 1-5 / Lucas
22, 1-6 / Juan
11, 45-57
14:1
Faltaban dos días para la fiesta de la Pascua y de los panes Ácimos. Los sumos sacerdotes y los escribas buscaban
la manera de arrestar a Jesús con astucia, para darle muerte.
14:2 Porque decían: "No lo
hagamos durante la fiesta, para que no se produzca un tumulto en el pueblo".
La
unción de Jesús en Betania
Mateo
26, 6-13 / Juan
12, 1-11
14:3
Mientras Jesús estaba en Betania, comiendo en casa de Simón
el leproso, llegó una mujer con un frasco lleno de un valioso perfume
de nardo puro, y rompiendo el frasco, derramó el perfume sobre la cabeza
de Jesús. 
14:4 Entonces algunos de los que estaban
allí se indignaron y comentaban entre sí: "¿Para
qué este derroche de perfume?
14:5 Se hubiera podido vender por más
de trescientos denarios para repartir el dinero entre los pobres". Y
la criticaban.
14:6 Pero Jesús dijo: "Déjenla,
¿por qué la molestan? Ha hecho una buena obra conmigo.
14:7 A los pobres los
tienen siempre con ustedes y pueden hacerles bien cuando quieran, pero a mí no me tendrán
siempre.
14:8 Ella hizo lo que podía; ungió
mi cuerpo anticipadamente para la sepultura.
14:9 Les aseguro que allí donde
se proclame la Buena Noticia, en todo el mundo, se contará también
en su memoria lo que ella hizo".
La
traición de Judas
Mateo
26, 14-16 / Lucas
22, 3-6
14:10
Judas Iscariote, uno de los Doce, fue a ver a los sumos sacerdotes para entregarles
a Jesús.
14:11 Al oírlo, ellos se alegraron
y prometieron darle dinero. Y Judas buscaba una ocasión propicia para
entregarlo.
Los
preparativos para la comida pascual
Mateo
26, 17-19 / Lucas
22, 7-13
14:12
El primer día de la fiesta de los panes Ácimos, cuando se inmolaba
la víctima pascual, los discípulos dijeron a Jesús: "¿Dónde
quieres que vayamos a prepararte la comida pascual?"
14:13 Él envió a dos de
sus discípulos, diciéndoles: "Vayan a la ciudad; allí
se encontrarán con un hombre que lleva un cántaro de agua. Síganlo,
14:14 y díganle al dueño
de la casa donde entre: El Maestro dice: "¿Dónde está
mi sala, en la que voy a comer el cordero pascual con mis discípulos?"
14:15 Él les mostrará en
el piso alto una pieza grande, arreglada con almohadones y ya dispuesta; prepárennos
allí lo necesario".
14:16 Los discípulos partieron
y, al llegar a la ciudad, encontraron todo como Jesús les había
dicho y prepararon la Pascua.
El
anuncio de la traición de Judas
Mateo
26, 20-25 / Lucas
22, 21-23 / Juan
13, 21-30
14:17
Al atardecer, Jesús llegó con los Doce.
14:18 Y mientras estaban comiendo, dijo:
"Les aseguro que uno de ustedes me entregará, uno que come conmigo".
14:19 Ellos se entristecieron y comenzaron
a preguntarle, uno tras otro: "¿Seré yo?"
14:20 Él les respondió:
"Es uno de los Doce, uno que se sirve de la misma fuente que yo.
14:21 El Hijo del hombre se va, como está
escrito de él, pero ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre
será entregado: más le valdría no haber nacido!" 
La
institución de la Eucaristía
Mateo
26, 26-29 / Lucas
22, 19-20 / 1
Cor 11, 23-27
14:22
Mientras comían, Jesús tomó el pan, pronunció
la bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:
"Tomen, esto es mi Cuerpo".
14:23 Después tomó una copa,
dio gracias y se la entregó, y todos bebieron de ella.
14:24 Y les dijo:
"Esta es mi Sangre, la Sangre de la Alianza, que
se derrama por muchos. 
14:25 Les aseguro que no beberé
más del fruto de la vid hasta el día en que beba el vino nuevo
en el Reino de Dios".
El
anuncio de las negaciones de Pedro
Mateo
26, 30-35 / Lucas
22, 31-34 / Juan
13, 36-38
14:26
Después del canto de los Salmos, salieron hacia el monte de los Olivos.
14:27 Y Jesús
les dijo: "Todos ustedes se van a escandalizar, porque dice la Escritura: Heriré al pastor y se dispersarán las ovejas. 
14:28 Pero después que yo resucite,
iré antes que ustedes a Galilea". 
14:29 Pedro le dijo: "Aunque todos
se escandalicen, yo no me escandalizaré".
14:30 Jesús le respondió:
"Te aseguro que hoy, esta misma noche, antes que cante el gallo por segunda
vez, me habrás negado tres veces".
14:31 Pero él insistía:
"Aunque tenga que morir contigo, jamás te negaré".
Y todos decían lo mismo.
La
oración de Jesús en Getsemaní
Mateo
26, 36-46 / Lucas
22, 39-46 / Juan
18, 1
14:32
Llegaron a una propiedad llamada Getsemaní, y Jesús dijo a sus
discípulos. "Quédense aquí, mientras yo voy a orar".
14:33 Después llevó con
él a Pedro, Santiago y Juan, y comenzó a sentir temor y a angustiarse.
14:34 Entonces les dijo: "Mi alma
siente una tristeza de muerte. Quédense aquí velando".
14:35 Y adelantándose un poco,
se postró en tierra y rogaba que, de ser posible, no tuviera que pasar
por esa hora. 
14:36 Y decía: "Abbá
Padre todo te es posible: aleja de mí este cáliz,
pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya".
14:37 Después volvió y encontró
a sus discípulos dormidos. Y Jesús dijo a Pedro: "Simón,
¿duermes? ¿No has podido quedarte despierto ni siquiera una
hora?
14:38 Permanezcan despiertos y oren para
no caer en la tentación, porque el espíritu está dispuesto,
pero la carne es débil".
14:39 Luego se alejó nuevamente
y oró, repitiendo las mismas palabras.
14:40 Al regresar, los encontró
otra vez dormidos, porque sus ojos se cerraban de sueño, y no sabían
qué responderle.
14:41 Volvió por tercera vez y
les dijo: "Ahora pueden dormir y descansar. Esto se acabó. Ha
llegado la hora en que el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los
pecadores.
14:42 ¡Levántense! ¡Vamos!
Ya se acerca el que me va a entregar".
El
arresto de Jesús
Mateo
26, 47-56 / Lucas
22, 47-53 / Juan
18, 2-11
14:43
Jesús estaba hablando todavía, cuando se presentó Judas,
uno de los Doce, acompañado de un grupo con espadas y palos, enviado
por los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos.
14:44 El traidor les había dado
esta señal: "Es aquel a quien voy a besar. Deténganlo y
llévenlo bien custodiado".
14:45 Apenas llegó, se le acercó
y le dijo: "Maestro", y lo besó.
14:46 Los otros se abalanzaron sobre él
y lo arrestaron.
14:47 Uno de los que estaban allí
sacó la espada e hirió al servidor del Sumo Sacerdote, cortándole
la oreja.
14:48 Jesús les dijo: "Como
si fuera un bandido, han salido a arrestarme con espadas y palos.
14:49 Todos los días estaba entre
ustedes enseñando en el Templo y no me arrestaron. Pero esto sucede para que se cumplan las Escrituras".
14:50 Entonces todos lo abandonaron y
huyeron.
14:51 Lo seguía un joven, envuelto
solamente con una sábana, y lo sujetaron;
14:52 pero él, dejando la sábana,
se escapó desnudo.
Jesús
ante el Sanedrín
Mateo
26, 57-68 / Lucas
22, 66-71 / Juan
18, 12-14
14:53
Llevaron a Jesús ante el Sumo Sacerdote, y allí se reunieron
todos los sumos sacerdotes, los ancianos y los escribas.
14:54 Pedro lo había seguido de
lejos hasta el interior del palacio del Sumo Sacerdote y estaba sentado con
los servidores, calentándose junto al fuego.
14:55 Los sumos sacerdotes y todo el Sanedrín
buscaban un testimonio contra Jesús, para poder condenarlo a muerte,
pero no lo encontraban.
14:56 Porque se presentaron muchos con
falsas acusaciones contra él, pero sus testimonios no concordaban.
14:57 Algunos declaraban falsamente contra
Jesús:
14:58 "Nosotros lo hemos oído
decir: "Yo destruiré este Templo hecho por la mano del hombre,
y en tres días volveré a construir otro que no será hecho
por la mano del hombre"". 
14:59 Pero tampoco en esto concordaban
sus declaraciones.
14:60 El Sumo Sacerdote, poniéndose
de pie ante la asamblea, interrogó a Jesús: "¿No
respondes nada a lo que estos atestiguan contra ti?"
14:61 Él permanecía en silencio
y no respondía nada. El Sumo Sacerdote lo interrogó nuevamente:
"¿Eres el Mesías, el Hijo del Dios bendito?"
14:62 Jesús
respondió: "Sí, yo lo soy: y ustedes verán al
Hijo del hombre sentarse
a la derecha del Todopoderoso y venir entre las nubes del cielo".
14:63 Entonces el Sumo Sacerdote rasgó
sus vestiduras y exclamó: "¿Qué necesidad tenemos
ya de testigos?
14:64 Ustedes acaban
de oír la blasfemia. ¿Qué les parece?" Y todos sentenciaron
que merecía la muerte. 
14:65 Después
algunos comenzaron a escupirlo y, tapándole el rostro, lo golpeaban, mientras le decían: "¡Profetiza!" Y también
los servidores le daban bofetadas.
Las
negaciones de Pedro
Mateo
26, 69-75 / Lucas
22, 54-62 / Juan
18, 15-18.25-27
14:66
Mientras Pedro estaba abajo, en el patio, llegó una de las sirvientas
del Sumo Sacerdote
14:67 y, al ver a Pedro junto al fuego,
lo miró fijamente y le dijo: "Tú también estabas
con Jesús, el Nazareno".
14:68 Él lo negó, diciendo:
"No sé nada; no entiendo de qué estás hablando".
Luego salió al vestíbulo y cantó el gallo.
14:69 La sirvienta, al verlo, volvió
a decir a los presentes: "Este es uno de ellos".
14:70 Pero él lo negó nuevamente.
Un poco más tarde, los que estaban allí dijeron a Pedro: "Seguro
que eres uno de ellos, porque tú también eres galileo".
14:71 Entonces él se puso a maldecir
y a jurar que no conocía a ese hombre del que estaban hablando.
14:72 En seguida cantó el gallo
por segunda vez. Pedro recordó las palabras que Jesús le había
dicho: "Antes que cante el gallo por segunda vez, tú me habrás
negado tres veces". Y se puso a llorar.

CAPÍTULO
15
Jesús
ante Pilato
Mateo
27, 1-2.11-14 / Lucas
23, 1-7 / Juan
18, 28-40
15:1
En cuanto amaneció, los sumos sacerdotes se reunieron en Consejo con
los ancianos, los escribas y todo el Sanedrín. Y después de
atar a Jesús, lo llevaron y lo entregaron a Pilato.
15:2 Este lo interrogó: "¿Tú
eres el rey de los judíos?" Jesús le respondió:
"Tú lo dices". 
15:3 Los sumos sacerdotes multiplicaban
las acusaciones contra él.
15:4 Pilato lo interrogó nuevamente:
"¿No respondes nada? ¡Mira de todo lo que te acusan!"
15:5 Pero Jesús ya no respondió
a nada más, y esto dejó muy admirado a Pilato.
Jesús
y Barrabás
Mateo
27, 15-26 / Lucas
23, 18-25 / Juan
18, 39-40
15:6
En cada Fiesta, Pilato ponía en libertad a un preso, a elección
del pueblo.
15:7 Había en la cárcel
uno llamado Barrabás, arrestado con otros revoltosos que habían
cometido un homicidio durante la sedición.
15:8 La multitud subió y comenzó
a pedir el indulto acostumbrado.
15:9 Pilato les dijo: "¿Quieren
que les ponga en libertad al rey de los judíos?"
15:10 Él sabía, en efecto,
que los sumos sacerdotes lo habían entregado por envidia.
15:11 Pero los sumos sacerdotes incitaron
a la multitud a pedir la libertad de Barrabás.
15:12 Pilato continuó diciendo:
"¿Qué quieren que haga, entonces, con el que ustedes llaman
rey de los judíos?"
15:13 Ellos gritaron de nuevo: "¡Crucifícalo!"
15:14 Pilato les dijo: "¿Qué
mal ha hecho?". Pero ellos gritaban cada vez más fuerte: "¡Crucifícalo!"
15:15 Pilato, para contentar a la multitud,
les puso en libertad a Barrabás; y a Jesús, después de
haberlo hecho azotar, lo entregó para que fuera crucificado.
La
coronación de espinas
Mateo
27, 27-31 / Juan
19, 2-3
15:16
Los soldados lo llevaron dentro del palacio, al pretorio, y convocaron a toda
la guardia.
15:17 Lo vistieron con un manto de púrpura,
hicieron una corona de espinas y se la colocaron.
15:18 Y comenzaron a saludarlo: "¡Salud,
rey de los judíos!"
15:19 Y le golpeaban la cabeza con una
caña, le escupían y, doblando la rodilla, le rendían
homenaje.
15:20 Después de haberse burlado
de él, le quitaron el manto de púrpura y le pusieron de nuevo
sus vestiduras. Luego lo hicieron salir para crucificarlo.
El
camino hacia el Calvario
Mateo
27, 32-38 / Lucas
23, 26-33a / Juan
19, 17-22
15:21
Como pasaba por allí Simón de Cirene, padre de Alejandro y de
Rufo, que regresaba del campo, lo obligaron a llevar la cruz de Jesús.
15:22 Y condujeron a Jesús a un
lugar llamado Gólgota, que significa: "lugar del Cráneo".
La
crucifixión de Jesús
Mateo
27, 32-38 / Lucas
23, 33-34 / Juan
19, 17-22
15:23
Le ofrecieron vino mezclado con mirra, pero él no lo tomó.
15:24 Después lo crucificaron. Los soldados se repartieron sus vestiduras, sorteándolas para ver qué le tocaba a cada uno.
15:25 Ya mediaba la mañana cuando
lo crucificaron.
15:26 La inscripción que indicaba
la causa de su condena decía: "El rey de los judíos".
15:27 Con él crucificaron a dos
bandidos, uno a su derecha y el otro a su izquierda. 
Injurias
a Jesús crucificado
Mateo
27, 39-44 / Lucas
23, 35-38
15:29
Los que pasaban lo insultaban, movían la cabeza y decían: "¡Eh, tú, que destruyes el Templo y en
tres días lo vuelves a edificar, 
15:30 sálvate a ti mismo y baja
de la cruz!"
15:31 De la misma manera, los sumos sacerdotes
y los escribas se burlaban y decían entre sí: "¡Ha
salvado a otros y no puede salvarse a sí mismo!
15:32 Es el Mesías, el rey de Israel,
¡que baje ahora de la cruz, para que veamos y creamos!" También
lo insultaban los que habían sido crucificados con él.
La
muerte de Jesús
Mateo
27, 45-54 / Lucas
23, 44-49 / Juan
19, 28-30
15:33
Al mediodía, se oscureció toda la tierra hasta las tres de la
tarde;
15:34 y a esa hora, Jesús exclamó
en alta voz: "Eloi, Eloi, lamá sabactani", que significa: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?" 
15:35 Algunos de los que se encontraban
allí, al oírlo, dijeron: "Está llamando a Elías".
15:36 Uno corrió a mojar una esponja
en vinagre y, poniéndola en la punta de una caña, le dio de
beber, diciendo: "Vamos a ver si Elías viene a bajarlo".
15:37 Entonces Jesús, dando un
gran grito, expiró.
15:38 El velo del Templo se rasgó en dos, de arriba abajo.
15:39 Al verlo expirar así, el
centurión que estaba frente a él, exclamó: "¡Verdaderamente,
este hombre era Hijo de Dios!"
Las
mujeres que siguieron a Jesús
Mateo
27, 55-56 / Lucas
23, 49 / Juan
19, 25
15:40
Había también allí algunas mujeres que miraban de lejos.
Entre ellas estaban María Magdalena, María, la madre de Santiago
el menor y de José, y Salomé,
15:41 que seguían a Jesús
y lo habían servido cuando estaba en Galilea; y muchas otras que habían subido con él
a Jerusalén.
La
sepultura de Jesús
Mateo
27, 57-66 / Lucas
23, 50-56 / Juan
19, 38-42
15:42
Era día de Preparación, es decir, víspera de sábado.
Por eso, al atardecer,
15:43 José de Arimatea miembro
notable del Sanedrín, que también esperaba el Reino de Dios
tuvo la audacia de presentarse ante Pilato para pedirle el cuerpo de Jesús.
15:44 Pilato se asombró de que
ya hubiera muerto; hizo llamar al centurión y le preguntó si
hacía mucho que había muerto.
15:45 Informado por el centurión,
entregó el cadáver a José.
15:46 Este compró una sábana,
bajó el cuerpo de Jesús, lo envolvió en ella y lo depositó
en un sepulcro cavado en la roca. Después, hizo rodar una piedra a
la entrada del sepulcro.
15:47 María Magdalena y María,
la madre de José, miraban dónde lo habían puesto.

CAPÍTULO
16
El
anuncio de la resurrección de Jesús
Mateo
28, 1-8 / Lucas
24, 1-12 / Juan
20, 1-18
16:1
Pasado el sábado, María Magdalena, María, la madre de
Santiago, y Salomé compraron perfumes para ungir el cuerpo de Jesús.
16:2 A la madrugada del primer día
de la semana, cuando salía el sol, fueron al sepulcro.
16:3 Y decían entre ellas: "¿Quién
nos correrá la piedra de la entrada del sepulcro?"
16:4 Pero al mirar, vieron que la piedra
había sido corrida; era una piedra muy grande.
16:5 Al entrar al sepulcro, vieron a un
joven sentado a la derecha, vestido con una túnica blanca. Ellas quedaron
sorprendidas,
16:6 pero él les dijo: "No
teman. Ustedes buscan a Jesús de Nazaret, el Crucificado. Ha resucitado,
no está aquí. Miren el lugar donde lo habían puesto.
16:7 Vayan ahora a decir a sus discípulos
y a Pedro que él irá antes que ustedes a Galilea; allí lo verán, como él se lo había dicho".
16:8 Ellas salieron corriendo del sepulcro,
porque estaban temblando y fuera de sí. Y no dijeron nada a nadie,
porque tenían miedo.
APÉNDICE
La
aparición de Jesús a María Magdalena
Juan
20, 11-18
16:9
Jesús, que había resucitado a la mañana del primer día
de la semana, se apareció primero a María Magdalena, aquella
de quien había echado siete demonios.
16:10 Ella fue a contarlo a los que siempre
lo habían acompañado, que estaban afligidos y lloraban.
16:11 Cuando la oyeron decir que Jesús
estaba vivo y que lo había visto, no le creyeron.
La
aparición de Jesús a dos discípulos
Lucas
24, 13-35
16:12
Después, se mostró con otro aspecto a dos de ellos, que iban
caminando hacia un poblado.
16:13 Y ellos fueron a anunciarlo a los
demás, pero tampoco les creyeron.
La
misión universal de los Apóstoles
Mateo
28, 16-20 / Lucas
24, 36-49 / Juan
20, 19-23 / Hechos
1, 6-8
16:14
En seguida, se apareció a los Once, mientras estaban comiendo, y les reprochó su incredulidad y su obstinación
porque no habían creído a quienes lo habían visto resucitado.
16:15 Entonces les dijo: "Vayan por
todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación.
16:16 El que crea y se bautice, se salvará.
El que no crea, se condenará.
16:17 Y estos prodigios acompañarán
a los que crean: arrojarán a los demonios en mi Nombre y hablarán
nuevas lenguas;
16:18 podrán tomar a las serpientes
con sus manos, y si beben un veneno mortal no les hará ningún
daño; impondrán las manos sobre los enfermos y los curarán".
16:19 Después de decirles esto,
el Señor Jesús fue llevado al cielo y está sentado a la derecha de Dios.
16:20 Ellos fueron a predicar por todas
partes, y el Señor los asistía y confirmaba su palabra con los
milagros que la acompañaban.

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