EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS
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Prólogo
1:1
Muchos han tratado de relatar ordenadamente los acontecimientos que se cumplieron
entre nosotros,
1:2 tal como nos fueron transmitidos por
aquellos que han sido desde el comienzo testigos oculares y servidores de
la Palabra.
1:3 Por eso, después de informarme
cuidadosamente de todo desde los orígenes, yo también he decidido
escribir para ti, excelentísimo Teófilo, un relato ordenado,
1:4 a fin de que conozcas bien la solidez
de las enseñanzas que has recibido.
EL EVANGELIO DE LA INFANCIA DE JESÚS
El
anuncio del nacimiento de Juan el Bautista
1:5 En tiempos de Herodes, rey de Judea,
había un sacerdote llamado Zacarías, de la clase sacerdotal
de Abías.
Su mujer, llamada Isabel, era descendiente de Aarón.
1:6 Ambos eran justos a los ojos de Dios
y seguían en forma irreprochable todos los mandamientos y preceptos
del Señor.
1:7 Pero no tenían hijos, porque
Isabel era estéril; y los dos eran de edad avanzada.
1:8 Un día en que su clase estaba
de turno y Zacarías ejercía la función sacerdotal delante
de Dios,
1:9 le tocó en suerte, según
la costumbre litúrgica, entrar en el Santuario del Señor para
quemar el incienso.
1:10 Toda la asamblea del pueblo permanecía
afuera, en oración, mientras se ofrecía el incienso.
1:11 Entonces se le apareció el
Ángel del Señor, de pie, a la derecha del altar del incienso.
1:12 Al verlo, Zacarías quedó
desconcertado y tuvo miedo.
1:13 Pero el Ángel le dijo: "No
temas, Zacarías; tu súplica ha sido escuchada. Isabel, tu esposa,
te dará un hijo al que llamarás Juan.
1:14 Él será para ti un
motivo de gozo y de alegría, y muchos se alegrarán de su nacimiento,
1:15 porque será grande a los ojos
del Señor. No beberá vino ni bebida alcohólica;
estará lleno del Espíritu Santo desde el seno de su madre,
1:16 y hará que muchos israelitas
vuelvan al Señor, su Dios.
1:17 Precederá
al Señor con el espíritu y el poder de Elías,
para reconciliar a los padres con sus hijos
y atraer a los rebeldes a la sabiduría de los justos, preparando
así al Señor un Pueblo bien dispuesto".
1:18 Pero Zacarías dijo al Ángel:
"¿Cómo puedo estar seguro de esto? Porque yo soy anciano
y mi esposa es de edad avanzada".
1:19 El Ángel
le respondió: "Yo soy Gabriel,
el
que está delante de Dios, y he sido enviado para hablarte y anunciarte
esta buena noticia.
1:20 Te quedarás mudo, sin poder
hablar hasta el día en que sucedan estas cosas, por no haber creído
en mis palabras, que se cumplirán a su debido tiempo".
1:21 Mientras tanto, el pueblo estaba
esperando a Zacarías, extrañado de que permaneciera tanto tiempo
en el Santuario.
1:22 Cuando salió, no podía
hablarles, y todos comprendieron que había tenido alguna visión
en el Santuario. Él se expresaba por señas, porque se había
quedado mudo.
1:23 Al cumplirse el tiempo de su servicio
en el Templo, regresó a su casa.
1:24 Poco después, su esposa Isabel
concibió un hijo y permaneció oculta durante cinco meses.
1:25 Ella pensaba: "Esto es lo que
el Señor ha hecho por mí, cuando decidió librarme de
lo que me avergonzaba ante los hombres".
El
anuncio del nacimiento de Jesús
1:26
En el sexto mes, el Ángel Gabriel
fue
enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,
1:27 a una virgen que estaba comprometida
con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José.
El nombre de la virgen era María.
1:28 El Ángel entró en su
casa y la saludó, diciendo: "¡Alégrate!, llena de
gracia, el Señor está contigo".
1:29 Al oír estas palabras, ella
quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar
ese saludo.
1:30 Pero el Ángel le dijo: "No
temas, María, porque Dios te ha favorecido.
1:31 Concebirás y darás
a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús;
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1:32 él será grande y será
llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono
de David, su padre,
1:33 reinará sobre la casa de Jacob
para siempre y su reino no tendrá fin". ![]()
1:34 María dijo al Ángel:
"¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relaciones con ningún
hombre?"
1:35 El Ángel le respondió:
"El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo
te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo
y será llamado Hijo de Dios.
1:36 También tu parienta Isabel
concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril,
ya se encuentra en su sexto mes,
1:37 porque no hay
nada imposible para Dios". ![]()
1:38 María dijo entonces: "Yo
soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho".
Y el Ángel se alejó.
La
visita de María a Isabel
1:39
En aquellos días, María partió y fue sin demora a un
pueblo de la montaña de Judá.
1:40 Entró en la casa de Zacarías
y saludó a Isabel.
1:41 Apenas esta oyó el saludo
de María, el niño saltó de alegría en su seno,
e Isabel, llena del Espíritu Santo,
1:42 exclamó: "¡Tú
eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre!
1:43 ¿Quién soy yo, para
que la madre de mi Señor venga a visitarme?
1:44 Apenas oí tu saludo, el niño
saltó de alegría en mi seno.
1:45 Feliz de ti por haber creído
que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor".
El
canto de la Virgen María
1:46
María dijo entonces: ![]()
"Mi alma canta la grandeza del Señor,
1:47 y mi espíritu se estremece
de gozo en Dios, mi Salvador,
1:48 porque él miró con
bondad la pequeñez de su servidora.
En adelante todas las generaciones me llamarán feliz,
1:49 porque el Todopoderoso ha hecho en
mí grandes cosas:¡su Nombre es santo!
1:50 Su misericordia se extiende de generación
en generación sobre aquellos que lo temen.
1:51 Desplegó la fuerza de su brazo,
dispersó a los soberbios de corazón.
1:52 Derribó a los poderosos de
su trono y elevó a los humildes.
1:53 Colmó de bienes a los hambrientos
y despidió a los ricos con las manos vacías.
1:54 Socorrió a Israel, su servidor,
acordándose de su misericordia,
1:55 como lo había
prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y de su descendencia para
siempre".
1:56 María permaneció con
Isabel unos tres meses y luego regresó a su casa.
El
nacimiento de Juan el Bautista
1:57
Cuando llegó el tiempo en que Isabel debía ser madre, dio a
luz un hijo.
1:58 Al enterarse sus vecinos y parientes
de la gran misericordia con que Dios la había tratado, se alegraban
con ella.
La
circuncisión de Juan el Bautista
1:59
A los ocho días, se reunieron para circuncidar al niño,
y querían llamarlo Zacarías, como su padre;
1:60 pero la madre dijo: "No, debe
llamarse Juan".
1:61 Ellos le decían: "No
hay nadie en tu familia que lleve ese nombre".
1:62 Entonces preguntaron por señas
al padre qué nombre quería que le pusieran.
1:63 Este pidió una pizarra y escribió:
"Su nombre es Juan". Todos quedaron admirados.
1:64 Y en ese mismo momento, Zacarías
recuperó el habla y comenzó a alabar a Dios.
1:65 Este acontecimiento produjo una gran
impresión entre la gente de los alrededores, y se lo comentaba en toda
la región montañosa de Judea.
1:66 Todos los que se enteraron guardaban
este recuerdo en su corazón y se decían: "¿Qué
llegará a ser este niño?" Porque la mano del Señor
estaba con él.
El
canto de Zacarías
1:67
Entonces Zacarías, su padre, quedó lleno del Espíritu
Santo y dijo proféticamente:
1:68 "Bendito sea el Señor,
el Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su Pueblo,
1:69 y nos ha dado un poderoso Salvador
en la casa de David, su servidor,
1:70 como lo había anunciado mucho
tiempo antes por boca de sus santos profetas,
1:71 para salvarnos de nuestros enemigos
y de las manos de todos los que nos odian.
1:72 Así tuvo misericordia de nuestros
padres y se acordó de su santa Alianza,
1:73 del juramento que hizo a nuestro
padre Abraham
1:74 de concedernos que, libres de temor,
arrancados de las manos de nuestros enemigos,
1:75 lo sirvamos en santidad y justicia
bajo su mirada, durante toda nuestra vida.
1:76 Y tú, niño,
serás llamado Profeta del Altísimo, porque irás delante
del Señor preparando sus caminos,
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1:77 para hacer conocer a su Pueblo la
salvación mediante el perdón de los pecados;
1:78 gracias a la misericordiosa ternura
de nuestro Dios, que nos traerá del cielo la visita del Sol naciente,
1:79 para iluminar
a los que están en las tinieblas y en la sombra de la muerte,
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y guiar nuestros pasos por el camino de la paz".
1:80 El niño iba creciendo y se
fortalecía en su espíritu; y vivió en lugares desiertos
hasta el día en que se manifestó a Israel.
El
nacimiento de Jesús
Mateo
1, 18-25
2:1
En aquella época apareció un decreto del emperador Augusto,
ordenando que se realizara un censo en todo el mundo.
2:2 Este primer censo tuvo lugar cuando
Quirino gobernaba la Siria.
2:3 Y cada uno iba a inscribirse a su
ciudad de origen.
2:4 José, que pertenecía
a la familia de David, salió de Nazaret, ciudad de Galilea, y se dirigió
a Belén de Judea, la ciudad de David,
2:5 para inscribirse con María,
su esposa, que estaba embarazada.
2:6 Mientras se encontraban en Belén,
le llegó el tiempo de ser madre;
2:7 y María dio a luz a su Hijo
primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó
en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el albergue.
La
visita de los pastores
2:8
En esa región acampaban unos pastores, que vigilaban por turno sus
rebaños durante la noche.
2:9 De pronto, se les apareció
el Ángel del Señor y la gloria del Señor los envolvió
con su luz. Ellos sintieron un gran temor,
2:10 pero el Ángel les dijo: "No
teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo
el pueblo:
2:11 Hoy, en la ciudad de David, les ha
nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor.
2:12 Y esto les servirá de señal:
encontrarán a un niño recién nacido envuelto en pañales
y acostado en un pesebre".
2:13 Y junto con el Ángel, apareció
de pronto una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios,
diciendo:
2:14 "¡Gloria a Dios en las
alturas,
y en la tierra, paz a los hombres amados por él!"
2:15 Después que los ángeles
volvieron al cielo, los pastores se decían unos a otros: "Vayamos
a Belén, y veamos lo que ha sucedido y que el Señor nos ha anunciado".
2:16 Fueron rápidamente y encontraron
a María, a José, y al recién nacido acostado en el pesebre.
2:17 Al verlo, contaron lo que habían
oído decir sobre este niño,
2:18 y todos los que los escuchaban quedaron
admirados de lo que decían los pastores.
2:19 Mientras tanto, María conservaba
estas cosas y las meditaba en su corazón.
2:20 Y los pastores volvieron, alabando
y glorificando a Dios por todo lo que habían visto y oído, conforme
al anuncio que habían recibido.
La
circuncisión de Jesús
2:21
Ocho días después, llegó el tiempo de circuncidar al
niño
y se le puso el nombre de Jesús,
nombre que le había sido dado por el Ángel
antes de su concepción.
La
presentación de Jesús en el Templo
2:22
Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para
la purificación, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo
al Señor,
2:23
como está escrito en la Ley: Todo varón primogénito será
consagrado al Señor.
2:24 También
debían ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o de pichones
de paloma,
como ordena la Ley del Señor.
El
canto de Simeón
2:25
Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón,
que era justo y piadoso, y esperaba el consuelo de Israel. El Espíritu
Santo estaba en él
2:26 y le había revelado que no
moriría antes de ver al Mesías del Señor.
2:27 Conducido por el mismo Espíritu,
fue al Templo, y cuando los padres de Jesús llevaron al niño
para cumplir con él las prescripciones de la Ley,
2:28 Simeón lo tomó en sus
brazos y alabó a Dios, diciendo:
2:29 "Ahora, Señor, puedes
dejar que tu servidor muera en paz, como lo has prometido,
2:30 porque mis ojos han visto la salvación
2:31 que preparaste delante de todos los
pueblos:
2:32 luz para iluminar
a las naciones paganas y gloria de tu pueblo Israel".
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La
profecía de Simeón
2:33
Su padre y su madre estaban admirados por lo que oían decir de él.
2:34 Simeón, después de
bendecirlos, dijo a María, la madre: "Este niño será
causa de caída y de elevación para muchos en Israel; será
signo de contradicción,
2:35 y a ti misma una espada te atravesará
el corazón. Así se manifestarán claramente los pensamientos
íntimos de muchos".
La
profecía de Ana
2:36
Había también allí una profetisa llamada Ana, hija de
Fanuel, de la familia de Aser, mujer ya entrada en años, que, casada
en su juventud, había vivido siete años con su marido.
2:37 Desde entonces había permanecido
viuda, y tenía ochenta y cuatro años. No se apartaba del Templo,
sirviendo a Dios noche y día con ayunos y oraciones.
2:38 Se presentó en ese mismo momento
y se puso a dar gracias a Dios. Y hablaba acerca del niño a todos los
que esperaban la redención de Jerusalén.
La
infancia de Jesús en Nazaret
2:39
Después de cumplir todo lo que ordenaba la Ley del Señor, volvieron
a su ciudad de Nazaret,
en Galilea.
2:40 El niño iba creciendo y se
fortalecía, lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con
él.
Jesús entre los doctores de la Ley
2:41 Sus padres iban todos los años
a Jerusalén en la fiesta de la Pascua.
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2:42 Cuando el niño cumplió
doce años, subieron como de costumbre,
2:43 y acabada la fiesta, María
y José regresaron, pero Jesús permaneció en Jerusalén
sin que ellos se dieran cuenta.
2:44 Creyendo que estaba en la caravana,
caminaron todo un día y después comenzaron a buscarlo entre
los parientes y conocidos.
2:45 Como no lo encontraron, volvieron
a Jerusalén en busca de él.
2:46 Al tercer día, lo hallaron
en el Templo en medio de los doctores de la Ley, escuchándolos y haciéndoles
preguntas.
2:47 Y todos los que lo oían estaban
asombrados de su inteligencia y sus respuestas.
2:48 Al verlo, sus padres quedaron maravillados
y su madre le dijo: "Hijo mío, ¿por qué nos has
hecho esto? Piensa que tu padre y yo te buscábamos angustiados".
2:49 Jesús les respondió:
"¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que yo
debo ocuparme de los asuntos de mi Padre?"
2:50 Ellos no entendieron lo que les decía.
2:51 Él regresó con sus
padres a Nazaret y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba estas
cosas en su corazón.
2:52 Jesús iba
creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia delante de Dios y de
los hombres.
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PREPARACIÓN DEL MINISTERIO DE JESÚS
La
predicación de Juan el Bautista
Mateo
3, 1-12 / Marcos
1, 1-8 / Juan
1, 19-28
3:1
El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio
Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano
Filipo tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene,
3:2 bajo el pontificado de Anás
y Caifás, Dios dirigió su palabra a Juan, hijo de Zacarías,
que estaba en el desierto.
3:3 Este comenzó entonces a recorrer
toda la región del río Jordán, anunciando un bautismo
de conversión para el perdón de los pecados,
3:4 como está escrito en el libro
del profeta Isaías:
Una voz grita en el desierto:
Preparen el camino del Señor,
allanen sus senderos.
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3:5 Los valles serán rellenados,
las montañas y las colinas serán aplanadas.
Serán enderezados los senderos sinuosos
y nivelados los caminos desparejos.
3:6 Entonces, todos los hombres
verán la Salvación de Dios. ![]()
3:7 Juan decía
a la multitud que venía a hacerse bautizar por él: "Raza
de víboras,
¿quién les enseñó a escapar de la ira de Dios
que se acerca?
3:8 Produzcan los frutos de una sincera
conversión, y no piensen: "Tenemos por padre a Abraham".
Porque yo les digo que de estas piedras Dios puede hacer surgir hijos de Abraham.
3:9 El hacha ya está
puesta a la raíz de los árboles; el árbol que no produce
buen fruto será cortado y arrojado al fuego".
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3:10 La gente le preguntaba: "¿Qué
debemos hacer entonces?"
3:11 Él les respondía: "El
que tenga dos túnicas, dé una al que no tiene; y el que tenga
qué comer, haga otro tanto".
3:12 Algunos publicanos
vinieron también a hacerse bautizar
y le preguntaron: "Maestro, ¿qué debemos hacer?"
3:13 Él les respondió: "No
exijan más de lo estipulado".
3:14 A su vez, unos soldados le preguntaron:
"Y nosotros, ¿qué debemos hacer?" Juan les respondió:
"No extorsionen a nadie, no hagan falsas denuncias y conténtense
con su sueldo".
3:15 Como el pueblo estaba a la expectativa
y todos se preguntaban si Juan no sería el Mesías,
3:16 él tomó la palabra
y les dijo a todos: "Yo los bautizo con agua, pero viene uno que es más
poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de desatar la correa de sus sandalias;
él los bautizará en el Espíritu Santo y en el fuego.
3:17 Tiene en su mano la horquilla para
limpiar su era y recoger el trigo en su granero. Pero consumirá la
paja en el fuego inextinguible".
3:18 Y por medio de muchas otras exhortaciones
anunciaba al pueblo la Buena Noticia.
El
encarcelamiento de Juan el Bautista
Mateo
14, 3-4 / Marcos
6, 17-18
3:19
Mientras tanto el tetrarca Herodes, a quien Juan censuraba a causa de Herodías
la mujer de su hermano
y por todos los delitos que había cometido,
3:20 cometió uno más haciendo
encarcelar a Juan.
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El bautismo de Jesús
Mateo
3, 13-17 / Marcos
1, 9-11
3:21
Todo el pueblo se hacía bautizar, y también fue bautizado Jesús.
Y mientras estaba orando, se abrió el cielo
3:22 y el Espíritu Santo descendió
sobre él en forma corporal, como una paloma. Se oyó entonces
una voz del cielo: "Tú eres mi Hijo muy querido, en quien tengo
puesta toda mi predilección".
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Genealogía
de Jesús
Mateo
1, 1-17
3:23
Cuando comenzó su ministerio, Jesús tenía unos treinta
años y se lo consideraba hijo de José.
José era hijo de Elí;
3:24 Elí, hijo de Matat; Matat,
hijo de Leví; Leví, hijo de Melquí; Melquí, hijo
de Janai; Janai, hijo de José;
3:25 José, hijo de Matatías;
Matatías, hijo de Amós; Amós, hijo de Naúm; Naúm,
hijo de Eslí; Eslí, hijo de Nagai;
3:26 Nagai, hijo de Maat; Maat, hijo de
Matatías; Matatías, hijo de Semein; Semein, hijo de Iosec; Iosec,
hijo de Iodá;
3:27 Iodá, hijo de Joanán;
Joanán, hijo de Resá; Resá, hijo de Zorobabel.
Zorobabel era hijo de Salatiel; Salatiel, hijo de Nerí;
3:28 Nerí, hijo de Melquí;
Melquí, hijo de Adí; Adí, hijo de Cosám; Cosám,
hijo de Elmadám; Elmadám, hijo de Er;
3:29 Er, hijo de Jesús; Jesús,
hijo de Eliezer; Eliezer, hijo de Jorím; Jorím, hijo de Matat;
Matat, hijo de Leví;
3:30 Leví, hijo de Simeón;
Simeón, hijo de Judá; Judá, hijo de José; José,
hijo de Jonám; Jonám, hijo de Eliaquím;
3:31 Eliaquím,
hijo de Meleá; Meleá, hijo de Mená; Mená, hijo
de Matatá; Matatá, hijo de Natán; Natán, hijo
de David.
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3:32 David era hijo de Jesé; Jesé,
hijo de Jobed; Jobed, hijo de Booz; Booz, hijo de Sela; Sela, hijo de Naasón;
3:33 Naasón, hijo de Aminadab;
Aminadab, hijo de Admín; Admín, hijo de Arní; Arní,
hijo de Esróm; Esróm, hijo de Fares; Fares,
hijo de Judá;
3:34 Judá, hijo de Jacob; Jacob,
hijo de Isaac; Isaac, hijo de Abraham.
Abraham era hijo de Tera; Tera, hijo de Najor;
3:35 Najor, hijo de Serúj; Serúj,
hijo de Ragau; Ragau, hijo de Péleg; Péleg, hijo de Eber; Eber,
hijo de Sela;
3:36 Sela, hijo de Cainán; Cainán,
hijo de Arfaxad; Arfaxad, hijo de Sem.
Sem era hijo de Noé; Noé, hijo de Lamec;
3:37 Lamec, hijo de Matusalén;
Matusalén, hijo de Henoc; Henoc, hijo de Jaret; Jaret, hijo de Malaleel;
Malaleel, hijo de Cainán;
3:38 Cainán, hijo de Enós;
Enós, hijo de Set; Set, hijo de Adán; Adán, hijo de Dios.
Las
tentaciones de Jesús en el desierto
Mateo
4, 1-11 / Marcos
1, 12-13
4:1
Jesús, lleno del Espíritu Santo, regresó de las orillas
del Jordán y fue conducido por el Espíritu al desierto,
4:2 donde fue tentado por el demonio durante
cuarenta días. No comió nada durante esos días, y al
cabo de ellos tuvo hambre.
4:3 El demonio le dijo entonces: "Si
tú eres Hijo de Dios, manda a esta piedra que se convierta en pan".
4:4 Pero Jesús
le respondió: "Dice la Escritura:
El hombre no vive solamente de pan".
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4:5 Luego el demonio lo llevó a
un lugar más alto, le mostró en un instante todos los reinos
de la tierra
4:6 y le dijo: "Te daré todo
este poder y el esplendor de estos reinos, porque me han sido entregados,
y yo los doy a quien quiero.
4:7 Si tú te postras delante de
mí, todo eso te pertenecerá".
4:8 Pero Jesús
le respondió: "Está escrito:
Adorarás al Señor, tu Dios,
y a él solo rendirás culto".
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4:9 Después el demonio lo condujo
a Jerusalén, lo puso en la parte más alta del Templo y le dijo:
"Si tú eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo,
4:10 porque está escrito:
Él dará órdenes a sus ángeles
para que ellos te cuiden.
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4:11 Y también:
Ellos te llevarán en sus manos
para que tu pie no tropiece con ninguna piedra".
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4:12 Pero Jesús
le respondió: "Está escrito:
No tentarás al Señor, tu Dios".
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4:13 Una vez agotadas todas las formas
de tentación, el demonio se alejó de él, hasta el momento
oportuno.
LA ACTIVIDAD DE JESÚS EN GALILEA
El
comienzo de la predicación de Jesús
Mateo
4, 12-17 / Marcos
1, 14-15
4:14
Jesús volvió a Galilea con el poder del Espíritu y su
fama se extendió en toda la región.
4:15 Enseñaba en sus sinagogas
y todos lo alababan.
Enseñanza
de Jesús en Nazaret
Mateo
13, 53-58 / Marcos
6, 1-6
4:16
Jesús fue a Nazaret, donde se había criado; el sábado
entró como de costumbre en la sinagoga y se levantó para hacer
la lectura.
4:17 Le presentaron el libro del profeta
Isaías y, abriéndolo, encontró el pasaje donde estaba
escrito:
4:18 El Espíritu del Señor
está sobre mí,
porque me ha consagrado por la unción.
Él me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres,
a anunciar la liberación a los cautivos
y la vista a los ciegos,
a dar la libertad a los oprimidos
4:19 y proclamar un año de gracia
del Señor. ![]()
4:20 Jesús cerró el Libro,
lo devolvió al ayudante y se sentó. Todos en la sinagoga tenían
los ojos fijos en él.
4:21 Entonces comenzó a decirles:
"Hoy se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír".
4:22 Todos daban testimonio a favor de
él y estaban llenos de admiración por las palabras de gracia
que salían de su boca. Y decían: "¿No es este el
hijo de José?"
4:23 Pero él les respondió:
"Sin duda ustedes me citarán el refrán: "Médico,
cúrate a ti mismo". Realiza también aquí, en tu
patria, todo lo que hemos oído que sucedió en Cafarnaún".
4:24 Después
agregó: "Les aseguro que ningún profeta es bien recibido
en su tierra.
4:25 Yo les aseguro que había muchas
viudas en Israel en el tiempo de Elías, cuando durante tres años
y seis meses no hubo lluvia del cielo y el hambre azotó a todo el país.
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4:26 Sin embargo, a ninguna de ellas fue
enviado Elías, sino a una viuda de Sarepta, en el país de Sidón.
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4:27 También
había muchos leprosos en Israel, en el tiempo del profeta Eliseo, pero
ninguno de ellos fue curado, sino Naamán,
el sirio".
4:28 Al oír estas palabras, todos
los que estaban en la sinagoga se enfurecieron
4:29 y, levantándose, lo empujaron
fuera de la ciudad, hasta un lugar escarpado de la colina sobre la que se
levantaba la ciudad, con intención de despeñarlo.
4:30 Pero Jesús, pasando en medio
de ellos, continuó su camino.
Enseñanza
de Jesús en la sinagoga de Cafarnaún
Mateo
7, 28-29 / Marcos
1, 21-22
4:31
Jesús bajó a Cafarnaún, ciudad de Galilea, y enseñaba
los sábados.
4:32 Y todos estaban asombrados de su
enseñanza, porque hablaba con autoridad.
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Curación
de un endemoniado
Marcos
1, 23-28
4:33
En la sinagoga había un hombre que estaba poseído por el espíritu
de un demonio impuro; y comenzó a gritar con fuerza:
4:34 "¿Qué quieres
de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido para acabar con nosotros?
Ya sé quién eres: el Santo de Dios".
4:35 Pero Jesús lo increpó,
diciendo: "Cállate y sal de este hombre". El demonio salió
de él, arrojándolo al suelo en medio de todos, sin hacerle ningún
daño.
4:36 El temor se apoderó de todos,
y se decían unos a otros: "¿Qué tiene su palabra?
¡Manda con autoridad y poder a los espíritus impuros, y ellos
salen!"
4:37 Y su fama se extendía por
todas partes en aquella región.
Curación
de la suegra de Pedro
Mateo
8, 14-15 / Marcos
1, 29-31
4:38
Al salir de la sinagoga, entró en la casa de Simón. La suegra
de Simón tenía mucha fiebre, y le pidieron que hiciera algo
por ella.
4:39 Inclinándose sobre ella, Jesús
increpó a la fiebre y esta desapareció. En seguida, ella se
levantó y se puso a servirlos.
Diversas
curaciones
Mateo
8, 16 / Marcos
1, 32-34
4:40
Al atardecer, todos los que tenían enfermos afectados de diversas dolencias
se los llevaron, y él, imponiendo las manos sobre cada uno de ellos,
los curaba.
4:41 De muchos salían demonios,
gritando: "¡Tú eres el Hijo de Dios!" Pero él
los increpaba y no los dejaba hablar, porque ellos sabían que era el
Mesías.
La
misión de Jesús
Mateo
4, 23-25 / Marcos
1, 35-39
4:42
Cuando amaneció, Jesús salió y se fue a un lugar desierto.
La multitud comenzó a buscarlo y, cuando lo encontraron, querían
retenerlo para que no se alejara de ellos.
4:43 Pero él les dijo: "También
a las otras ciudades debo anunciar la Buena Noticia del Reino de Dios, porque
para eso he sido enviado".
4:44 Y predicaba en las sinagogas de toda
la Judea.
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La
pesca milagrosa
Mateo
4, 18-22 / Marcos
1, 16-20
5:1
En una oportunidad, la multitud se amontonaba alrededor de Jesús
para escuchar la Palabra de Dios, y él estaba de pie a la orilla del
lago de Genesaret.
5:2 Desde allí vio dos barcas junto
a la orilla del lago; los pescadores habían bajado y estaban limpiando
las redes.
5:3 Jesús subió a una de
las barcas, que era de Simón, y le pidió que se apartara un
poco de la orilla; después se sentó,
y enseñaba a la multitud desde la barca.
5:4 Cuando terminó de hablar, dijo
a Simón: "Navega mar adentro, y echen las redes".
5:5 Simón le respondió:
"Maestro, hemos trabajado la noche entera y no hemos sacado nada,
pero si tú lo dices, echaré las redes".
5:6 Así lo hicieron, y sacaron
tal cantidad de peces,
que las redes estaban a punto de romperse.
5:7 Entonces hicieron señas a los
compañeros de la otra barca para que fueran a ayudarlos. Ellos acudieron,
y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían.
5:8 Al ver esto, Simón Pedro se
echó a los pies de Jesús y le dijo: "Aléjate de
mí, Señor, porque soy un pecador".
5:9 El temor se había apoderado
de él y de los que lo acompañaban, por la cantidad de peces
que habían recogido;
5:10 y lo mismo les pasaba a Santiago
y a Juan, hijos de Zebedeo, compañeros de Simón. Pero Jesús
dijo a Simón: "No temas, de ahora en adelante serás pescador
de hombres".
5:11 Ellos atracaron las barcas a la orilla
y, abandonándolo todo, lo siguieron.
Curación
de un leproso
Mateo
8, 2-4 / Marcos
1, 40-45
5:12
Mientras Jesús estaba en una ciudad, se presentó un hombre cubierto
de lepra. Al ver a Jesús, se postró ante él y le rogó:
"Señor, si quieres, puedes purificarme".
5:13 Jesús extendió la mano
y lo tocó, diciendo: "Lo quiero, queda purificado". Y al
instante la lepra desapareció.
5:14 Él le ordenó que no
se lo dijera a nadie, pero añadió: "Ve a presentarte al
sacerdote, y entrega por tu purificación la ofrenda que ordenó
Moisés,
para que les sirva de testimonio".
5:15 Su fama se extendía cada vez
más y acudían grandes multitudes para escucharlo y hacerse curar
de sus enfermedades.
5:16 Pero él se retiraba a lugares
desiertos para orar.
Curación
de un paralítico
Mateo
9, 1-8 / Marcos
2, 1-12
5:17
Un día, mientras Jesús enseñaba, había entre los
presentes algunos fariseos y doctores de la Ley, llegados de todas las regiones
de Galilea, de Judea y de Jerusalén. La fuerza del Señor le
daba poder para curar.
5:18 Llegaron entonces unas personas transportando
a un paralítico sobre una camilla y buscaban el modo de entrar, para
llevarlo ante Jesús.
5:19 Como no sabían por dónde
introducirlo a causa de la multitud, subieron a la terraza y, separando las
tejas, lo bajaron con su camilla en medio de la concurrencia y lo pusieron
delante de Jesús.
5:20 Al ver la fe de ellos, Jesús
le dijo: "Hombre, tus pecados te son perdonados".
5:21 Los escribas y los fariseos comenzaron
a preguntarse: "¿Quién es este que blasfema? ¿Quién
puede perdonar los pecados, sino sólo Dios?"
5:22 Pero Jesús, conociendo sus
pensamientos, les dijo: "¿Qué es lo que están pensando?
5:23 ¿Qué es más
fácil decir: "Tus pecados están perdonados", o "Levántate
y camina"?
5:24 Para que ustedes sepan que el Hijo
del hombre tiene sobre la tierra el poder de perdonar los pecados dijo
al paralítico yo te lo mando, levántate, toma tu camilla
y vuelve a tu casa".
5:25 Inmediatamente se levantó
a la vista de todos, tomó su camilla y se fue a su casa alabando a
Dios.
5:26 Todos quedaron llenos de asombro
y glorificaban a Dios, diciendo con gran temor: "Hoy hemos visto cosas
maravillosas".
El
llamado de Leví
Mateo
9, 9 / Marcos
2, 13-14
5:27
Después Jesús salió y vio a un publicano llamado Leví,
que estaba sentado junto a la mesa de recaudación de impuestos, y le
dijo: "Sígueme".
5:28 Él, dejándolo todo,
se levantó y lo siguió.
La
actitud de Jesús hacia los pecadores
Mateo
9, 10-13 / Marcos
2, 15-17
5:29
Leví ofreció a Jesús un gran banquete en su casa. Había
numerosos publicanos y otras personas que estaban a la mesa con ellos.
5:30 Los fariseos y sus escribas murmuraban
y decían a los discípulos de Jesús: "¿Por
qué ustedes comen y beben con publicanos y pecadores?"
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5:31 Pero Jesús tomó la
palabra y les dijo: "No son los sanos los que tienen necesidad del médico,
sino los enfermos.
5:32 Yo no he venido a llamar a los justos,
sino a los pecadores, para que se conviertan".
Discusión
sobre el ayuno
Mateo
9, 14-17 / Marcos
2, 18-22
5:33
Luego le dijeron: "Los discípulos de Juan ayunan frecuentemente
y hacen oración, lo mismo que los discípulos de los fariseos;
en cambio, los tuyos comen y beben".
5:34 Jesús les contestó:
"¿Ustedes pretenden hacer ayunar a los amigos del esposo mientras
él está con ellos?
5:35 Llegará el momento en que
el esposo les será quitado; entonces tendrán que ayunar".
5:36 Les hizo además esta comparación:
"Nadie corta un pedazo de un vestido nuevo para remendar uno viejo, porque
se romperá el nuevo, y el pedazo sacado a este no quedará bien
en el vestido viejo.
5:37 Tampoco se pone vino nuevo en odres
viejos, porque hará reventar los odres; entonces el vino se derramará
y los odres ya no servirán más.
5:38 ¡A vino nuevo, odres nuevos!
5:39 Nadie, después de haber gustado
el vino viejo, quiere vino nuevo, porque dice: El añejo es mejor".