EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS


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CAPÍTULO 6

Discusión sobre el sábado
Mateo 12, 1-8 / Marcos 2, 23-28

6:1 Un sábado, en que Jesús atravesaba unos sembrados, sus discípulos arrancaban espigas y, frotándolas entre las manos, las comían. Deuteronomio 23, 25 Mateo 12, 1 Marcos 2, 23
6:2 Algunos fariseos les dijeron: "¿Por qué ustedes hacen lo que no está permitido en sábado?"
6:3 Jesús les respondió: "¿Ni siquiera han leído lo que hizo David cuando él y sus compañeros tuvieron hambre,
6:4 cómo entró en la Casa de Dios y, tomando los panes de la ofrenda, Levítico 24, 9 1 Samuel 21, 1-6 Mateo 12, 3-4 Marcos 2, 25-26 que sólo pueden comer los sacerdotes, comió él y dio de comer a sus compañeros?"
6:5 Después les dijo: "El Hijo del hombre es dueño del sábado".

Curación de un hombre en sábado
Mateo 12, 9-14 / Marcos 3, 1-6

6:6 Otro sábado, entró en la sinagoga y comenzó a enseñar. Había allí un hombre que tenía la mano derecha paralizada.
6:7 Los escribas y los fariseos observaban atentamente a Jesús para ver si curaba en sábado, porque querían encontrar algo de qué acusarlo.
6:8 Pero Jesús, conociendo sus intenciones, dijo al hombre que tenía la mano paralizada: "Levántate y quédate de pie delante de todos". Él se levantó y permaneció de pie.
6:9 Luego les dijo: "Yo les pregunto: ¿Está permitido en sábado, hacer el bien o el mal, salvar una vida o perderla?"
6:10 Y dirigiendo una mirada a todos, dijo al hombre: "Extiende tu mano". Él la extendió y su mano quedó curada.
6:11 Pero ellos se enfurecieron, y deliberaban entre sí para ver qué podían hacer contra Jesús.

Institución de los Doce
Mateo 10, 1-4 / Marcos 3, 13-19

6:12 En esos días, Jesús se retiró a una montaña para orar, y pasó toda la noche en oración con Dios.
6:13 Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos y eligió a doce de ellos, a los que dio el nombre de Apóstoles:
6:14 Simón, a quien puso el sobrenombre de Pedro, Andrés, su hermano, Santiago, Juan, Felipe, Bartolomé,
6:15 Mateo, Tomás, Santiago, hijo de Alfeo, Simón, llamado el Zelote,
6:16 Judas, hijo de Santiago, y Judas Iscariote, que fue el traidor.

La multitud sigue a Jesús
Mateo 9, 35-38 / Marcos 3, 7-12

6:17 Al bajar con ellos se detuvo en una llanura. Estaban allí muchos de sus discípulos y una gran muchedumbre que había llegado de toda la Judea, de Jerusalén y de la región costera de Tiro y Sidón,
6:18 para escucharlo y hacerse curar de sus enfermedades. Los que estaban atormentados por espíritus impuros quedaban curados;
6:19 y toda la gente quería tocarlo, porque salía de él una fuerza que sanaba a todos.

Las Bienaventuranzas
Mateo 5, 1-12

6:20 Entonces Jesús, fijando la mirada en sus discípulos, dijo:
"¡Felices ustedes, los pobres, porque el Reino de Dios les pertenece!
6:21 ¡Felices ustedes, los que ahora tienen hambre, porque serán saciados!
¡Felices ustedes, los que ahora lloran, porque reirán!
6:22 ¡Felices ustedes, cuando los hombres los odien, los excluyan, los insulten y proscriban su nombre, considerándolo infame, a causa del Hijo del hombre! 1 Pedro 4, 14 Mateo 5, 11
6:23 ¡Alégrense y llénense de gozo en ese día, porque la recompensa de ustedes será grande en el cielo. De la misma manera los padres de ellos trataban a los profetas! 2 Crónicas 36, 16 Mateo 5, 12 Hechos 7, 52

La falsa felicidad
6:24 Pero ¡ay de ustedes los ricos, porque ya tienen su consuelo!
6:25 ¡Ay de ustedes, los que ahora están satisfechos, porque tendrán hambre!
¡Ay de ustedes, los que ahora ríen, porque conocerán la aflicción y las lágrimas!
6:26 ¡Ay de ustedes cuando todos los elogien! ¡De la misma manera los padres de ellos trataban a los falsos profetas!

El amor a los enemigos
Mateo 5, 38-48

6:27 Pero yo les digo a ustedes que me escuchan: Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian.
6:28 Bendigan a los que los maldicen, Romanos 12, 14 rueguen por los que los difaman.
6:29 Al que te pegue en una mejilla, preséntale también la otra; al que te quite el manto, no le niegues la túnica.
6:30 Dale a todo el que te pida, y al que tome lo tuyo no se lo reclames.
6:31 Hagan por los demás lo que quieren que los hombres hagan por ustedes. Mateo 7, 12
6:32 Si aman a aquellos que los aman, ¿qué mérito tienen? Porque hasta los pecadores aman a aquellos que los aman.
6:33 Si hacen el bien a aquellos que se lo hacen a ustedes, ¿qué mérito tienen? Eso lo hacen también los pecadores.
6:34 Y si prestan a aquellos de quienes esperan recibir, ¿qué mérito tienen? También los pecadores prestan a los pecadores, para recibir de ellos lo mismo.
6:35 Amen a sus enemigos, hagan el bien y presten sin esperar nada en cambio. Entonces la recompensa de ustedes será grande y serán hijos del Altísimo, porque él es bueno con los desagradecidos y los malos.

La misericordia y la benevolencia para juzgar
Mateo 7, 1-5

6:36 Sean misericordiosos, como el Padre de ustedes es misericordioso.
6:37 No juzguen y no serán juzgados; Mateo 7, 1 Romanos 2, 1 no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados.
6:38 Den, y se les dará. Les volcarán sobre el regazo una buena medida, apretada, sacudida y desbordante. Porque la medida con que ustedes midan también se usará para ustedes". Mateo 7, 2 Marcos 4, 24
6:39 Les hizo también esta comparación: "¿Puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en un pozo? Mateo 15, 14
6:40 El discípulo no es superior al maestro; Mateo 10, 24 Juan 13, 16 Juan 15, 20 cuando el discípulo llegue a ser perfecto, será como su maestro.
6:41 ¿Por qué miras la paja que hay en el ojo de tu hermano y no ves la viga que está en el tuyo?
6:42 ¿Cómo puedes decir a tu hermano: "Hermano, deja que te saque la paja de tu ojo", tú, que no ves la viga que tienes en el tuyo? ¡Hipócrita!, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la paja del ojo de tu hermano.

La raíz de las buenas y de las malas obras
Mateo 7, 16-18 / Mateo 12, 33-35

6:43 No hay árbol bueno que dé frutos malos, ni árbol malo que dé frutos buenos:
6:44 cada árbol se reconoce por su fruto. Mateo 7, 20 Mateo 12, 33 No se recogen higos de los espinos ni se cosechan uvas de las zarzas.
6:45 El hombre bueno saca el bien del tesoro de bondad que tiene en su corazón. El malo saca el mal de su maldad, porque de la abundancia del corazón habla la boca. Mateo 12, 34 Mateo 15, 18

Necesidad de practicar la Palabra de Dios
Mateo 7, 21.24-27 / Lucas 13, 26-27

6:46 ¿Por qué ustedes me llaman: "Señor, Señor", y no hacen lo que les digo?
6:47 Yo les diré a quién se parece todo aquel que viene a mí, escucha mis palabras y las practica.
6:48 Se parece a un hombre que, queriendo construir una casa, cavó profundamente y puso los cimientos sobre la roca. Cuando vino la creciente, las aguas se precipitaron con fuerza contra esa casa, pero no pudieron derribarla, porque estaba bien construida.
6:49 En cambio, el que escucha la Palabra y no la pone en práctica, se parece a un hombre que construyó su casa sobre tierra, sin cimientos. Cuando las aguas se precipitaron contra ella, en seguida se derrumbó, y el desastre que sobrevino a esa casa fue grande".

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CAPÍTULO 7

Curación del sirviente de un centurión
Mateo 8, 5-13 / Juan 4, 46-53

7:1 Cuando Jesús terminó de decir todas estas cosas al pueblo, entró en Cafarnaún.
7:2 Había allí un centurión que tenía un sirviente enfermo, a punto de morir, al que estimaba mucho.
7:3 Como había oído hablar de Jesús, envió a unos ancianos judíos para rogarle que viniera a curar a su servidor.
7:4 Cuando estuvieron cerca de Jesús, le suplicaron con insistencia, diciéndole: "El merece que le hagas este favor,
7:5 porque ama a nuestra nación y nos ha construido la sinagoga".
7:6 Jesús fue con ellos, y cuando ya estaba cerca de la casa, el centurión le mandó decir por unos amigos: "Señor, no te molestes, porque no soy digno de que entres en mi casa;
7:7 por eso no me consideré digno de ir a verte personalmente. Basta que digas una palabra y mi sirviente se sanará.
7:8 Porque yo —que no soy más que un oficial subalterno, pero tengo soldados a mis órdenes— cuando digo a uno: "Ve", él va; y a otro: "Ven", él viene; y cuando digo a mi sirviente: "¡Tienes que hacer esto!", él lo hace".
7:9 Al oír estas palabras, Jesús se admiró de él y, volviéndose a la multitud que lo seguía, dijo: "Yo les aseguro que ni siquiera en Israel he encontrado tanta fe".
7:10 Cuando los enviados regresaron a la casa, encontraron al sirviente completamente sano.
Resurrección del hijo de una viuda
7:11 En seguida, Jesús se dirigió a una ciudad llamada Naím, acompañado de sus discípulos y de una gran multitud.
7:12 Justamente cuando se acercaba a la puerta de la ciudad, llevaban a enterrar al hijo único de una mujer viuda, y mucha gente del lugar la acompañaba.
7:13 Al verla, el Señor se conmovió y le dijo: "No llores".
7:14 Después se acercó y tocó el féretro. Los que lo llevaban se detuvieron y Jesús dijo: "Joven, yo te lo ordeno, levántate".
7:15 El muerto se incorporó y empezó a hablar. Y Jesús se lo entregó a su madre.
7:16 Todos quedaron sobrecogidos de temor y alababan a Dios, diciendo: "Un gran profeta ha aparecido en medio de nosotros y Dios ha visitado a su Pueblo".
7:17 El rumor de lo que Jesús acababa de hacer se difundió por toda la Judea y en toda la región vecina.

Los signos mesiánicos
Mateo 11, 2-19

7:18 Juan fue informado de todo esto por sus discípulos y, llamando a dos de ellos,
7:19 los envió a decir al Señor: "¿Eres tú el que ha de venir o debemos esperar a otro?"
7:20 Cuando se presentaron ante él, le dijeron: "Juan el Bautista nos envía a preguntarte: "¿Eres tú el que ha de venir o debemos esperar a otro?""
7:21 En esa ocasión, Jesús curó a mucha gente de sus enfermedades, de sus dolencias y de los malos espíritus, y devolvió la vista a muchos ciegos.
7:22 Entonces respondió a los enviados: "Vayan a contar a Juan lo que han visto y oído: los ciegos ven, los paralíticos caminan, Isaías 35, 6 Mateo 11, 5 los leprosos son purificados y los sordos oyen, los muertos resucitan, la Buena Noticia es anunciada a los pobres. Isaías 61, 1 Mateo 11, 5
7:23 ¡Y feliz aquel para quien yo no sea motivo de tropiezo!"

Testimonio de Jesús sobre Juan el Bautista
Mateo 11, 7-15

7:24 Cuando los enviados de Juan partieron, Jesús comenzó a hablar de él a la multitud, diciendo: "¿Qué salieron a ver en el desierto? ¿Una caña agitada por el viento?
7:25 ¿Qué salieron a ver? ¿Un hombre vestido con refinamiento? Los que llevan suntuosas vestiduras y viven en la opulencia, están en los palacios de los reyes.
7:26 ¿Qué salieron a ver entonces? ¿Un profeta? Les aseguro que sí, y más que un profeta.
7:27 Él es aquel de quien está escrito:
Yo envío a mi mensajero delante de ti
para prepararte el camino. Éxodo 23, 20 Malaquías 3, 1 Mateo 11, 10 Marcos 1, 2 Lucas 1, 76
7:28 Les aseguro que no ha nacido ningún hombre más grande que Juan, y sin embargo, el más pequeño en el Reino de Dios es más grande que él.
7:29 Todo el pueblo que lo escuchaba, incluso los publicanos, reconocieron la justicia de Dios, recibiendo el bautismo de Juan.
7:30 Pero los fariseos y los doctores de la Ley, al no hacerse bautizar por él, frustraron el designio de Dios para con ellos. Mateo 21, 32 Lucas 3, 12

Reproche de Jesús a sus compatriotas
Mateo 11, 16-19

7:31 ¿Con quién puedo comparar a los hombres de esta generación? ¿A quién se parecen?
7:32 Se parecen a esos muchachos que están sentados en la plaza y se dicen entre ellos:
"¡Les tocamos la flauta,
y ustedes no bailaron!
¡Entonamos cantos fúnebres,
y no lloraron!"
7:33 Porque llegó Juan el Bautista, que no come pan ni bebe vino, y ustedes dicen: "¡Ha perdido la cabeza!"
7:34 Llegó el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: "¡Es un glotón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores!"
7:35 Pero la Sabiduría ha sido reconocida como justa por todos sus hijos".

La pecadora perdonada
7:36 Un fariseo invitó a Jesús a comer con él. Jesús entró en la casa y se sentó a la mesa.
7:37 Entonces una mujer pecadora que vivía en la ciudad, al enterarse de que Jesús estaba comiendo en casa del fariseo, se presentó con un frasco de perfume.
7:38 Y colocándose detrás de él, se puso a llorar a sus pies y comenzó a bañarlos con sus lágrimas; los secaba con sus cabellos, los cubría de besos y los ungía con perfume. Mateo 26, 7 Marcos 14, 3 Juan 12, 3
7:39 Al ver esto, el fariseo que lo había invitado pensó: "Si este hombre fuera profeta, sabría quién es la mujer que lo toca y lo que ella es: ¡una pecadora!"
7:40 Pero Jesús le dijo: "Simón, tengo algo que decirte". "Di, Maestro", respondió él.
7:41 "Un prestamista tenía dos deudores: uno le debía quinientos denarios, el otro cincuenta.
7:42 Como no tenían con qué pagar, perdonó a ambos la deuda. ¿Cuál de los dos lo amará más?"
7:43 Simón contestó: "Pienso que aquel a quien perdonó más". Jesús le dijo: "Has juzgado bien".
7:44 Y volviéndose hacia la mujer, dijo a Simón: "¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa y tú no derramaste agua sobre mis pies; en cambio, ella los bañó con sus lágrimas y los secó con sus cabellos.
7:45 Tú no me besaste; ella, en cambio, desde que entré, no cesó de besar mis pies.
7:46 Tú no ungiste mi cabeza; ella derramó perfume sobre mis pies.
7:47 Por eso te digo que sus pecados, sus numerosos pecados, le han sido perdonados porque ha demostrado mucho amor. Pero aquel a quien se le perdona poco, demuestra poco amor".
7:48 Después dijo a la mujer: "Tus pecados te son perdonados".
7:49 Los invitados pensaron: "¿Quién es este hombre, que llega hasta perdonar los pecados?"
7:50 Pero Jesús dijo a la mujer: "Tu fe te ha salvado, vete en paz".

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CAPÍTULO 8

Las mujeres que acompañaban a Jesús
8:1 Después, Jesús recorría las ciudades y los pueblos, predicando y anunciando la Buena Noticia del Reino de Dios. Lo acompañaban los Doce
8:2 y también algunas mujeres Mateo 27, 56 Marcos 15, 41 que habían sido curadas de malos espíritus y enfermedades: María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios;
8:3 Juana, esposa de Cusa, intendente de Herodes, Susana y muchas otras, que los ayudaban con sus bienes.
Mateo 27, 55-56 Marcos 15, 40-41 Lucas 23, 49 Juan 19, 25

La parábola del sembrador
Mateo 13, 4-9 / Marcos 4, 1-9
8:
4 Como se reunía una gran multitud y acudía a Jesús gente de todas las ciudades, él les dijo, valiéndose de una parábola:
8:5 "El sembrador salió a sembrar su semilla. Al sembrar, una parte de la semilla cayó al borde del camino, donde fue pisoteada y se la comieron los pájaros del cielo.
8:6 Otra parte cayó sobre las piedras y, al brotar, se secó por falta de humedad.
8:7 Otra cayó entre las espinas, y estas, brotando al mismo tiempo, la ahogaron.
8:8 Otra parte cayó en tierra fértil, brotó y produjo fruto al ciento por uno". Y una vez que dijo esto, exclamó: "¡El que tenga oídos para oír, que oiga!"

Finalidad de las parábolas
Mateo 13, 10-17 / Marcos 4, 10-12

8:9 Sus discípulos le preguntaron qué significaba esta parábola,
8:10 y Jesús les dijo: "A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del Reino de Dios; a los demás, en cambio, se les habla en parábolas, para que miren sin ver y oigan sin comprender. Isaías 6, 10 Mateo 13, 14-15 Marcos 4, 12 Juan 12, 40 Hechos 28, 26-27

Explicación de la parábola del sembrador
Mateo 13, 18-23 / Marcos 4, 13-20

8:11 La parábola quiere decir esto: La semilla es la Palabra de Dios.
8:12 Los que están al borde del camino son los que escuchan, pero luego viene el demonio y arrebata la Palabra de sus corazones, para que no crean y se salven.
8:13 Los que están sobre las piedras son los que reciben la Palabra con alegría, apenas la oyen; pero no tienen raíces: creen por un tiempo, y en el momento de la tentación se vuelven atrás.
8:14 Lo que cayó entre espinas son los que escuchan, pero con las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida, se van dejando ahogar poco a poco, y no llegan a madurar.
8:15 Lo que cayó en tierra fértil son los que escuchan la Palabra con un corazón bien dispuesto, la retienen, y dan fruto gracias a su constancia.

La parábola de la lámpara
Marcos 4, 21-23 / Lucas 11, 33-36

8:16 No se enciende una lámpara para cubrirla con un recipiente o para ponerla debajo de la cama, sino que se la coloca sobre un candelero, Mateo 5, 15 Marcos 4, 21 Lucas 11, 33 para que los que entren vean la luz.
8:17 Porque no hay nada oculto que no se descubra algún día, ni nada secreto que no deba ser conocido y divulgado. Mateo 10, 26 Marcos 4, 22 Jucas 12, 2
8:18 Presten atención y oigan bien, porque al que tiene, se le dará, pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que cree tener". Mateo 13, 12 Mateo 25, 29 Marcos 4, 25 Lucas 19, 26

La verdadera familia de Jesús
Mateo 12, 46-50 / Marcos 3, 31-35

8:19 Su madre y sus hermanos fueron a verlo, pero no pudieron acercarse a causa de la multitud.
8:20 Entonces le anunciaron a Jesús: "Tu madre y tus hermanos están ahí afuera y quieren verte".
8:21 Pero él les respondió: "Mi madre y mis hermanos son los que escuchan la Palabra de Dios y la practican".

La tempestad calmada
Mateo 8, 23-27 / Marcos 4, 35-41

8:22 Un día, Jesús subió con sus discípulos a una barca y les dijo: "Pasemos a la otra orilla del lago". Ellos partieron,
8:23 y mientras navegaban, Jesús se durmió. Entonces se desencadenó sobre el lago un fuerte vendaval; la barca se iba llenando de agua, y ellos corrían peligro.
8:24 Los discípulos se acercaron y lo despertaron, diciendo: "¡Maestro, Maestro, nos hundimos!". Él se despertó e increpó al viento y a las olas; estas se apaciguaron y sobrevino la calma.
8:25 Después les dijo: "¿Dónde está la fe de ustedes?". Y ellos, llenos de temor y admiración, se decían unos a otros: "¿Quién es este que ordena incluso al viento y a las olas, y le obedecen?"

Curación del endemoniado de Gerasa
Mateo 8, 28-34 / Marcos 5, 1-20

8:26 Después llegaron a la región de los gerasenos, que está situada frente a Galilea.
8:27 Jesús acababa de desembarcar, cuando salió a su encuentro un hombre de la ciudad, que estaba endemoniado. Desde hacía mucho tiempo no se vestía, y no vivía en una casa, sino en los sepulcros.
8:28 Al ver a Jesús, comenzó a gritar, cayó a sus pies y dijo con voz potente: "¿Qué quieres de mí, Jesús, Hijo de Dios, el Altísimo? Te ruego que no me atormentes".
8:29 Jesús, en efecto, estaba ordenando al espíritu impuro que saliera de aquel hombre. Muchas veces el espíritu se había apoderado de él, y aunque lo ataban con cadenas y grillos para sujetarlo, él rompía sus ligaduras y el demonio lo arrastraba a lugares desiertos.
8:30 Jesús le preguntó: "¿Cuál es tu nombre?" "Legión", respondió, porque eran muchos los demonios que habían entrado en él.
8:31 Y le suplicaban que no les ordenara precipitarse al abismo.
8:32 Había allí una gran piara de cerdos que estaba paciendo en la montaña. Los demonios suplicaron a Jesús que les permitiera entrar en los cerdos. Él se lo permitió.
8:33 Entonces salieron de aquel hombre, entraron en los cerdos, y desde lo alto del acantilado, la piara se precipitó al mar y se ahogó.
8:34 Al ver lo que había pasado, los cuidadores huyeron y difundieron la noticia en la ciudad y en los poblados.
8:35 En seguida la gente fue a ver lo que había sucedido. Cuando llegaron adonde estaba Jesús, vieron sentado a sus pies, vestido y en su sano juicio, al hombre del que habían salido los demonios, y se llenaron de temor.
8:36 Los que habían presenciado el hecho les contaron cómo había sido curado el endemoniado.
8:37 Todos los gerasenos pidieron a Jesús que se alejara de allí, porque estaban atemorizados; y él, subiendo a la barca, regresó.
8:38 El hombre del que salieron los demonios le rogaba que lo llevara con él, pero Jesús lo despidió, diciéndole:
8:39 "Vuelve a tu casa y cuenta todo lo que Dios ha hecho por ti". Él se fue y proclamó en toda la ciudad lo que Jesús había hecho por él.

Curación de una mujer y resurrección de la hija de Jairo
Mateo 9, 18-26 / Marcos 5, 21-43

8:40 A su regreso, Jesús fue recibido por la multitud, porque todos lo estaban esperando.
8:41 De pronto, se presentó un hombre llamado Jairo, que era jefe de la sinagoga, y cayendo a los pies de Jesús, le suplicó que fuera a su casa,
8:42 porque su única hija, que tenía unos doce años, se estaba muriendo. Mientras iba, la multitud lo apretaba hasta sofocarlo.
8:43 Una mujer que padecía de hemorragias desde hacía doce años y a quien nadie había podido curar,
8:44 se acercó por detrás y tocó los flecos de su manto; inmediatamente cesó la hemorragia.
8:45 Jesús preguntó: "¿Quién me ha tocado?" Como todos lo negaban, Pedro y sus compañeros le dijeron: "Maestro, es la multitud que te está apretujando".
8:46 Pero Jesús respondió: "Alguien me ha tocado, porque he sentido que una fuerza salía de mí".
8:47 Al verse descubierta, la mujer se acercó temblando, y echándose a sus pies, contó delante de todos por qué lo había tocado y cómo fue curada instantáneamente.
8:48 Jesús le dijo entonces: "Hija, tu fe te ha salvado, vete en paz".
8:49 Todavía estaba hablando, cuando llegó alguien de la casa del jefe de la sinagoga y le dijo: "Tu hija ha muerto, no molestes más al Maestro".
8:50 Pero Jesús, que había oído, respondió: "No temas, basta que creas y se salvará".
8:51 Cuando llegó a la casa no permitió que nadie entrara con él, sino Pedro, Juan y Santiago, junto con el padre y la madre de la niña.
8:52 Todos lloraban y se lamentaban. "No lloren, dijo Jesús, no está muerta, sino que duerme".
8:53 Y se burlaban de él, porque sabían que la niña estaba muerta.
8:54 Pero Jesús la tomó de la mano y la llamó, diciendo: "Niña, levántate".
8:55 Ella recuperó el aliento y se levantó en el acto. Después Jesús ordenó que le dieran de comer.
8:56 Sus padres se quedaron asombrados, pero él les prohibió contar lo que había sucedido.

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CAPÍTULO 9

Misión de los Doce
Mateo 10, 5-10 / Marcos 6, 7-13

9:1 Jesús convocó a los Doce y les dio poder y autoridad para expulsar a toda clase de demonios y para curar las enfermedades.
9:2 Y los envió a proclamar el Reino de Dios y a sanar a los enfermos,
9:3 diciéndoles: Marcos 6, 8 Lucas 10, 4-11 "No lleven nada para el camino, ni bastón, ni alforja, ni pan, ni dinero, ni tampoco dos túnicas cada uno.
9:4 Permanezcan en la casa donde se alojen, hasta el momento de partir.
9:5 Si no los reciben, al salir de esa ciudad sacudan hasta el polvo de sus pies, en testimonio contra ellos". Mateo 10, 14 Marcos 6, 11 Lucas 10, 11 Hechos 13, 51
9:6 Fueron entonces de pueblo en pueblo, anunciando la Buena Noticia y curando enfermos en todas partes.

Incertidumbre de Herodes frente a Jesús
Mateo 14, 1-2 / Marcos 6, 14-16

9:7 El tetrarca Herodes se enteró de todo lo que pasaba, y estaba muy desconcertado porque algunos decían: "Es Juan, que ha resucitado".
9:8 Otros decían: "Es Elías, que se ha aparecido", y otros: "Es uno de los antiguos profetas que ha resucitado". Mateo 14, 1-2 Mateo 16, 14 Marcos 6, 14-15 Marcos 8, 28 Lucas 9, 19
9:9 Pero Herodes decía: "A Juan lo hice decapitar. Entonces, ¿quién es este del que oigo decir semejantes cosas?" Y trataba de verlo.

La multiplicación de los panes
Mateo 14, 13-21 / Marcos 6, 30-44 / Juan 6, 1-15

9:10 Al regresar, los Apóstoles contaron a Jesús todo lo que habían hecho. Él los llevó consigo, y se retiró a solas con ellos hacia una ciudad llamada Betsaida.
9:11 Pero la multitud se dio cuenta y lo siguió. Él los recibió, les habló del Reino de Dios y devolvió la salud a los que tenían necesidad de ser curados.
9:12 Al caer la tarde, se acercaron los Doce y le dijeron: "Despide a la multitud, para que vayan a los pueblos y caseríos de los alrededores en busca de albergue y alimento, porque estamos en un lugar desierto".
9:13 Él les respondió: "Denles de comer ustedes mismos". Pero ellos dijeron: "No tenemos más que cinco panes y dos pescados, a no ser que vayamos nosotros a comprar alimentos para toda esta gente".
9:14 Porque eran alrededor de cinco mil hombres. Entonces Jesús les dijo a sus discípulos: "Háganlos sentar en grupos de cincuenta".
9:15 Y ellos hicieron sentar a todos.
9:16 Jesús tomó los cinco panes y los dos pescados y, levantando los ojos al cielo, pronunció sobre ellos la bendición, los partió y los fue entregando a sus discípulos para que se los sirvieran a la multitud.
9:17 Todos comieron hasta saciarse y con lo que sobró se llenaron doce canastas.

La profesión de fe de Pedro
Mateo 16, 13-20 / Marcos 8, 27-30 / Juan 6, 64-71

9:18 Un día en que Jesús oraba a solas y sus discípulos estaban con él, les preguntó: "¿Quién dice la gente que soy yo?"
9:19 Ellos le respondieron: "Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, alguno de los antiguos profetas que ha resucitado". Mateo 14, 1-2 Mateo 16, 14 Marcos 6, 14-15 Marcos 8, 28 Lucas 9, 7-8
9:20 "Pero ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy yo?" Pedro, tomando la palabra, respondió: "Tú eres el Mesías de Dios". Mateo 16, 16 Marcos 8, 29 Juan 6, 68-69
9:21 Y él les ordenó terminantemente que no lo dijeran a nadie.

El primer anuncio de la Pasión
Mateo 16, 21-23 / Marcos 8, 31-33

9:22 "El Hijo del hombre, les dijo, debe sufrir mucho, ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser condenado a muerte y resucitar al tercer día". Mateo 16, 21 Mateo 17, 23 Mateo 20, 19 Mateo 27, 63 Marcos 8, 31 Marcos 9, 31 Marcos 10, 33-34 Lucas 18, 31-33

Condiciones para seguir a Jesús
Mateo 16, 24-28 / Marcos 8, 34-38

9:23 Después dijo a todos: "El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz cada día y me siga. Mateo 10, 38 Mateo 16, 24 Marcos 8, 34 Lucas 14, 26-27
9:24 Porque el que quiera salvar su vida, la perderá y el que pierda su vida por mí, la salvará. Mateo 10, 39 Mateo 16, 25 Marcos 8, 35 Lucas 17, 33 Juan 12, 25
9:25 ¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si pierde y arruina su vida?
9:26 Porque si alguien se avergüenza de mí y de mis palabras, el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando venga en su gloria y en la gloria del Padre y de los santos ángeles. Mateo 10, 32 Marcos 8, 38 Lucas 12, 8 Apocalipsis 3, 5
9:27 Les aseguro que algunos de los que están aquí presentes no morirán antes de ver el Reino de Dios".

La transfiguración de Jesús
Mateo 17, 1-9 / Marcos 9, 2-10

9:28 Unos ocho días después de decir esto, Jesús tomó a Pedro, Juan y Santiago, y subió a la montaña para orar. Mateo 17, 2 Marcos 9, 2 2 Pedro 1, 17-18
9:29 Mientras oraba, su rostro cambió de aspecto y sus vestiduras se volvieron de una blancura deslumbrante.
9:30 Y dos hombres conversaban con él: eran Moisés y Elías,
9:31 que aparecían revestidos de gloria y hablaban de la partida de Jesús, que iba a cumplirse en Jerusalén.
9:32 Pedro y sus compañeros tenían mucho sueño, pero permanecieron despiertos, y vieron la gloria de Jesús y a los dos hombres que estaban con él.
9:33 Mientras estos se alejaban, Pedro dijo a Jesús: "Maestro, ¡qué bien estamos aquí! Hagamos tres carpas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías". Él no sabía lo que decía.
9:34 Mientras hablaba, una nube los cubrió con su sombra y al entrar en ella, los discípulos se llenaron de temor.
9:35 Desde la nube se oyó entonces una voz que decía: "Este es mi Hijo, el Elegido, escúchenlo". Isaías 42, 1 Mateo 3, 17 Mateo 12, 18 Mateo 17, 5 Marcos 1, 11 Marcos 9, 7 Lucas 3, 22 2 Pedro 1, 17
9:36 Y cuando se oyó la voz, Jesús estaba solo. Los discípulos callaron y durante todo ese tiempo no dijeron a nadie lo que habían visto.

Curación de un endemoniado epiléptico
Mateo 17, 14-20 / Marcos 9, 14-29

9:37 Al día siguiente, cuando bajaron de la montaña, una multitud vino a su encuentro.
9:38 De pronto, un hombre gritó: "Maestro, por favor, mira a mi hijo, el único que tengo.
9:39 Cada tanto un espíritu se apodera de él y se pone a gritar; lo sacude con violencia y le hace echar espuma por la boca. A duras penas se aparta de él, dejándolo extenuado.
9:40 Les pedí a tus discípulos que lo expulsaran, pero no pudieron".
9:41 Jesús le respondió: "Generación incrédula y perversa, ¿hasta cuándo estaré con ustedes y tendré que soportarlos? Trae aquí a tu hijo".
9:42 El niño se estaba acercando, cuando el demonio lo arrojó al suelo y lo sacudió violentamente. Pero Jesús increpó al espíritu impuro, curó al niño y lo entregó a su padre.
9:43 Todos estaban maravillados de la grandeza de Dios.

El segundo anuncio de la Pasión
Mateo 17, 22-23 / Marcos 9, 30-32

Mientras todos se admiraban por las cosas que hacía, Jesús dijo a sus discípulos:
9:44 "Escuchen bien esto que les digo: El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres".
9:45 Pero ellos no entendían estas palabras: su sentido les estaba velado de manera que no podían comprenderlas, y temían interrogar a Jesús acerca de esto.

La verdadera grandeza
Mateo 18, 1-5 / Marcos 9, 33-37

9:46 Entonces se les ocurrió preguntarse quién sería el más grande. Mateo 18, 1 Marcos 9, 34 Lucas 22, 24
9:47 Pero Jesús, conociendo sus pensamientos, tomó a un niño y acercándolo,
9:48 les dijo: "El que recibe a este niño en mi Nombre, me recibe a mí, y el que me recibe a mí, recibe a aquel que me envió; Mateo 10, 40 Mateo 18, 5 Marcos 9, 37 Marcos 9, 41 Lucas 10, 16 Juan 13, 20 porque el más pequeño de ustedes, ese es el más grande".

La intolerancia de los Apóstoles
Mateo 10, 40-42 / Marcos 9, 38-41

9:49 Juan, dirigiéndose a Jesús, le dijo: "Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu Nombre y tratamos de impedírselo, porque no es de los nuestros".
9:50 Pero Jesús le dijo: "No se lo impidan, porque el que no está contra ustedes, está con ustedes".

LA SUBIDA DE JESÚS A JERUSALÉN

El paso de Jesús por Samaría
9:
51 Cuando estaba por cumplirse el tiempo de su elevación al cielo, Jesús se encaminó decididamente hacia Jerusalén
9:52 y envió mensajeros delante de él. Ellos partieron y entraron en un pueblo de Samaría para prepararle alojamiento.
9:53 Pero no lo recibieron porque se dirigía a Jerusalén.
9:54 Cuando sus discípulos Santiago y Juan vieron esto, le dijeron: "Señor, ¿quieres que mandemos caer fuego del cielo para consumirlos?" 2 Reyes 1, 10 2 Reyes 1, 12
9:55 Pero él se dio vuelta y los reprendió.
9:56 Y se fueron a otro pueblo.

Exigencias de la vocación apostólica
Mateo 8, 18-22

9:57 Mientras iban caminando, alguien le dijo a Jesús: "¡Te seguiré adonde vayas!"
9:58 Jesús le respondió: "Los zorros tienen sus cuevas y las aves del cielo sus nidos, pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza".
9:59 Y dijo a otro: "Sígueme". Él respondió: "Permíteme que vaya primero a enterrar a mi padre". 1 Reyes 19, 20
9:60 Pero Jesús le respondió: "Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú ve a anunciar el Reino de Dios".
9:61 Otro le dijo: "Te seguiré, Señor, pero permíteme antes despedirme de los míos".
9:62 Jesús le respondió: "El que ha puesto la mano en el arado y mira hacia atrás, no sirve para el Reino de Dios".

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CAPÍTULO 10

Misión de los setenta y dos discípulos
10:1 Después de esto, el Señor designó a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde él debía ir.
10:2 Y les dijo: "La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha. Mateo 9, 38
10:3 ¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos. Mateo 10, 16
10:4 No lleven dinero, Marcos 6, 8 Lucas 9, 3 ni alforja, ni calzado, Mateo 10, 9 y no se detengan a saludar a nadie por el camino.
10:5 Al entrar en una casa, digan primero: "¡Que descienda la paz sobre esta casa!"
10:6 Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes.
10:7 Permanezcan en esa misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya, porque el que trabaja merece su salario. Mateo 10, 10 1 Corintios 9, 14 1 Timoteo 5, 18 No vayan de casa en casa.
10:8 En las ciudades donde entren y sean recibidos, coman lo que les sirvan;
10:9 curen a sus enfermos y digan a la gente: "El Reino de Dios está cerca de ustedes".
10:10 Pero en todas las ciudades donde entren y no los reciban, salgan a las plazas y digan:
10:11 "¡Hasta el polvo de esta ciudad que se ha adherido a nuestros pies, lo sacudimos sobre ustedes! Mateo 10, 14 Marcos 6, 11 Lucas 9, 5 Hechos 13, 51 Sepan, sin embargo, que el Reino de Dios está cerca". Mateo 10, 7-14
10:12 Les aseguro que en aquel Día, Sodoma Génesis 19, 25 Mateo 10, 15 Mateo 11, 23-24 Lucas 17, 29 2 Pedro 2, 6 Judas 7 será tratada menos rigurosamente que esa ciudad.

Lamentación de Jesús por las ciudades de Galilea
Mateo 11, 20-24

10:13 ¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro Isaías 23, 1 Ezequiel 26, 1--28, 19 Joel 4, 4-8 Amós 1, 9-10 Zacarías 9, 1-4 Mateo 11, 21-22 y en Sidón Ezequiel 28, 21 Joel 4, 4-8 Zacaráis 9, 1-2 Mateo 11, 21-28 se hubieran hecho los milagros realizados entre ustedes, hace tiempo que se habrían convertido, poniéndose cilicio y sentándose sobre ceniza.
10:14 Por eso Tiro y Sidón, en el día del Juicio, serán tratadas menos rigurosamente que ustedes.
10:15 Y tú, Cafarnaún, ¿acaso crees que serás elevada hasta el cielo? No, serás precipitada hasta el infierno. Isaías 14, 15 Mateo 11, 23
10:16 El que los escucha a ustedes, Mateo 10, 40 Mateo 18, 5 Marcos 9, 37 Marcos 9, 41 Lucas 9, 48 Juan 13, 20 me escucha a mí; el que los rechaza a ustedes, me rechaza a mí; y el que me rechaza, rechaza a aquel que me envió".

Regreso de los setenta y dos discípulos
10:17 Los setenta y dos volvieron y le dijeron llenos de gozo: "Señor, hasta los demonios se nos someten en tu Nombre".
10:18 Él les dijo: "Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Apocalipsis 12, 9
10:19 Les he dado poder para caminar sobre serpientes y escorpiones Salmo 91, 13 y para vencer todas las fuerzas del enemigo; y nada podrá dañarlos.
10:20 No se alegren, sin embargo, de que los espíritus se les sometan; alégrense más bien de que sus nombres estén escritos en el cielo".

La revelación del Evangelio a los humildes
Mateo 11, 25-29

10:21 En aquel momento Jesús se estremeció de gozo, movido por el Espíritu Santo, y dijo: "Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido.
10:22 Todo me ha sido dado por mi Padre, Mateo 11, 27 Juan 3, 35 y nadie sabe quién es el Hijo, sino el Padre, Mateo 11, 27 Juan 10, 15 como nadie sabe quién es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar".
10:23 Después, volviéndose hacia sus discípulos, Jesús les dijo a ellos solos: "¡Felices los ojos que ven lo que ustedes ven!
10:24 ¡Les aseguro que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven y no lo vieron, oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron!" Mateo 13, 17

El mandamiento principal
Mateo 22, 34-40 / Marcos 12, 28-34

10:25 Y entonces, un doctor de la Ley se levantó y le preguntó para ponerlo a prueba: Mateo 22, 35-40 Marcos 12, 28-34 "Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la Vida eterna?"
10:26 Jesús le preguntó a su vez: "¿Qué está escrito en la Ley? ¿Qué lees en ella?"
10:27 Él le respondió: "Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu espíritu, Deuteronomio 6, 4-5 Mateo 22, 37 Marcos 12, 30 y a tu prójimo como a ti mismo". Levítico 19, 18 Mateo 5, 43 Mateo 19, 19 Mateo 22, 39 Marcos 12, 31 Romanos 13, 9 Gálatas 5, 14 Santiago 2, 8
10:28 "Has respondido exactamente, le dijo Jesús; obra así y alcanzarás la vida". Levítico 18, 5 Nehemías 9, 29 Ezequiel 18, 9 Ezequiel 20, 11-13 Romanos 10, 5 Gálatas 3, 12

La parábola del buen samaritano
10:29 Pero el doctor de la Ley, para justificar su intervención, le hizo esta pregunta: "¿Y quién es mi prójimo?"
10:30 Jesús volvió a tomar la palabra y le respondió: "Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó y cayó en manos de unos bandidos, que lo despojaron de todo, lo hirieron y se fueron, dejándolo medio muerto.
10:31 Casualmente bajaba por el mismo camino un sacerdote: lo vio y siguió de largo.
10:32 También pasó por allí un levita: lo vio y siguió su camino.
10:33 Pero un samaritano que viajaba por allí, al pasar junto a él, lo vio y se conmovió.
10:34 Entonces se acercó y vendó sus heridas, cubriéndolas con aceite y vino; después lo puso sobre su propia montura, lo condujo a un albergue y se encargó de cuidarlo.
10:35 Al día siguiente, sacó dos denarios y se los dio al dueño del albergue, diciéndole: "Cuídalo, y lo que gastes de más, te lo pagaré al volver".
10:36 ¿Cuál de los tres te parece que se portó como prójimo del hombre asaltado por los ladrones?"
10:37 "El que tuvo compasión de él", le respondió el doctor. Y Jesús le dijo: "Ve, y procede tú de la misma manera".

El encuentro de Jesús con Marta y María
10:38 Mientras iban caminando, Jesús entró en un pueblo, y una mujer que se llamaba Marta lo recibió en su casa.
10:39 Tenía una hermana llamada María, Juan 11, 1 que sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra.

10:
40 Marta, que estaba muy ocupada con los quehaceres de la casa, dijo a Jesús: "Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola con todo el trabajo? Dile que me ayude".
10:
41 Pero el Señor le respondió: "Marta, Marta, te inquietas y te agitas por muchas cosas.
10:
42 Sin embargo, una sola es necesaria. María eligió la mejor parte, que no le será quitada".

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