EVANGELIO
SEGÚN SAN LUCAS
CAPÍTULO
11
El
Padre nuestro
Mateo
6, 9-13
11:1
Un día, Jesús estaba orando en cierto lugar, y cuando terminó,
uno de sus discípulos le dijo: "Señor, enséñanos
a orar, así como Juan enseñó a sus discípulos".
11:2 Él les dijo entonces: "Cuando
oren, digan:
Padre, santificado sea tu Nombre,
que venga tu Reino;
11:3 danos cada día nuestro pan
cotidiano;
11:4 perdona nuestros pecados,
porque también nosotros perdonamos
a aquellos que nos ofenden;
y no nos dejes caer en la tentación".
La
parábola del amigo insistente
11:5
Jesús agregó: "Supongamos que alguno de ustedes tiene un
amigo y recurre a él a medianoche, para decirle: "Amigo, préstame
tres panes,
11:6 porque uno de mis amigos llegó
de viaje y no tengo nada que ofrecerle",
11:7 y desde adentro él le responde:
"No me fastidies; ahora la puerta está cerrada, y mis hijos y
yo estamos acostados. No puedo levantarme para dártelos".
11:8 Yo les aseguro que aunque él
no se levante para dárselos por ser su amigo, se levantará al
menos a causa de su insistencia y le dará todo lo necesario.
La
eficacia de la oración
Mateo
7, 7-11
11:9
También les aseguro: pidan y se les dará, busquen y encontrarán,
llamen y se les abrirá.
11:10 Porque el que pide, recibe; el que
busca, encuentra; y al que llama, se le abrirá.
11:11 ¿Hay algún padre entre
ustedes que dé a su hijo una serpiente cuando le pide un pescado?
11:12 ¿Y si le pide un huevo, le
dará un escorpión?
11:13 Si ustedes, que son malos, saben
dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre del
cielo dará el Espíritu Santo a aquellos que se lo pidan!"
El
Reino de Dios y Belzebul
Mateo
9, 32-34 / Mateo
12, 22-24 / Marcos
3, 22-27
11:14
Jesús estaba expulsando a un demonio que era mudo. Apenas salió
el demonio, el mudo empezó a hablar. La muchedumbre quedó admirada,
11:15 pero algunos de ellos decían:
"Este expulsa a los demonios por el poder de Belzebul, el Príncipe
de los demonios". 
11:16 Otros, para
ponerlo a prueba, exigían de él un signo que viniera del cielo. 
11:17 Jesús, que conocía
sus pensamientos, les dijo: "Un reino donde hay luchas internas va a
la ruina y sus casas caen una sobre otra.
11:18 Si Satanás lucha contra sí
mismo, ¿cómo podrá subsistir su reino? Porque como ustedes
dicen yo expulso a los demonios con el poder de Belzebul.
11:19 Si yo expulso a los demonios con
el poder de Belzebul, ¿con qué poder los expulsan los discípulos
de ustedes? Por eso, ustedes los tendrán a ellos como jueces.
11:20 Pero si yo expulso a los demonios
con la fuerza del dedo de Dios, quiere decir que el Reino de Dios ha llegado
a ustedes.
11:21 Cuando un hombre fuerte y bien armado
hace guardia en su palacio, todas sus posesiones están seguras,
11:22 pero si viene otro más fuerte
que él y lo domina, le quita el arma en la que confiaba y reparte sus
bienes.
11:23 El que no está
conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama. 
La
ofensiva de Satanás
Mateo
12, 43-45
11:24
Cuando el espíritu impuro sale de un hombre, vaga por lugares desiertos
en busca de reposo, y al no encontrarlo, piensa: "Volveré a mi
casa, de donde salí".
11:25 Cuando llega, la encuentra barrida
y ordenada.
11:26 Entonces va a buscar a otros siete
espíritus peores que él; entran y se instalan allí. Y
al final, ese hombre se encuentra peor que al principio".
El
valor de la fe
11:27
Cuando Jesús terminó de hablar, una mujer levantó la
voz en medio de la multitud y le dijo: "¡Feliz el seno que te llevó
y los pechos que te amamantaron!"
11:28 Jesús le respondió:
"Felices más bien los que escuchan la Palabra de Dios y la practican".
El
signo de Jonás
Mateo
12, 38-42 / Mateo
16, 1-4 / Marcos
8, 11-12
11:29
Al ver Jesús que la multitud se apretujaba, comenzó a decir:
"Esta es una generación malvada. Pide un signo y no le será dado otro que el de Jonás.
11:30 Así como Jonás fue
un signo para los ninivitas, también
el Hijo del hombre lo será para esta generación.
11:31 El día
del Juicio, la Reina del Sur se levantará contra los hombres de esta generación y los condenará,
porque ella vino de los confines de la tierra para escuchar la sabiduría
de Salomón y aquí hay alguien que es más que Salomón.
11:32 El día del Juicio, los hombres
de Nínive se levantarán contra esta generación y la condenarán,
porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás y
aquí hay alguien que es más que Jonás.
La parábola de la lámpara
Marcos
4, 21-23 / Lucas
8, 16-18
11:33
Cuando uno enciende una lámpara, no la esconde ni la cubre, sino que
la pone sobre el candelero, para que los que entran vean la claridad.
11:34 La lámpara
del cuerpo es tu ojo. Cuando tu ojo está sano, todo tu cuerpo está
iluminado; pero si tu ojo está enfermo, también tu cuerpo estará
en tinieblas.
11:35 Ten cuidado de que la luz que hay
en ti no se oscurezca.
11:36 Si todo tu cuerpo está iluminado,
sin nada de sombra, tendrá tanta luz como cuando la lámpara
te ilumina con sus rayos". 
Invectivas
contra los fariseos y los doctores de la Ley
Mateo
23, 13-36
11:37
Cuando terminó de hablar, un fariseo lo invitó a cenar a su
casa. Jesús entró y se sentó a la mesa.
11:38 El fariseo se extrañó
de que no se lavara antes de comer.
11:39 Pero el Señor le dijo: "¡Así
son ustedes, los fariseos! Purifican por fuera la copa y el plato, y por dentro
están llenos de voracidad y perfidia.
11:40 ¡Insensatos! El que hizo lo
de afuera, ¿no hizo también lo de adentro?
11:41 Den más bien como limosna
lo que tienen y todo será puro.
11:42 Pero ¡ay de ustedes, fariseos,
que pagan el impuesto de la menta, de la ruda y de todas las legumbres, y
descuidan la justicia y el amor de Dios! Hay que practicar esto, sin descuidar
aquello.
11:43 ¡Ay de ustedes, fariseos,
porque les gusta ocupar el primer asiento en las sinagogas y ser saludados
en las plazas!
11:44 ¡Ay de
ustedes, porque son como esos sepulcros que no se ven y sobre los cuales se camina sin saber!"
11:45 Un doctor de la Ley tomó
entonces la palabra y dijo: "Maestro, cuando hablas así, nos insultas
también a nosotros".
11:46 Él le
respondió: "¡Ay de ustedes también, porque imponen
a los demás cargas insoportables, pero ustedes no las tocan ni siquiera
con un dedo! 
11:47 ¡Ay de ustedes, que construyen
los sepulcros de los profetas, a quienes sus mismos padres han matado!
11:48 Así se convierten en testigos
y aprueban los actos de sus padres: ellos los mataron y ustedes les construyen
sepulcros.
11:49 Por eso la Sabiduría de Dios
ha dicho: Yo les enviaré profetas y apóstoles: matarán
y perseguirán a muchos de ellos.
11:50 Así se pedirá cuenta
a esta generación de la sangre de todos los profetas, que ha sido derramada
desde la creación del mundo:
11:51 desde la sangre
de Abel hasta la sangre de Zacarías, que fue asesinado entre el altar y el santuario. Sí, les aseguro que
a esta generación se le pedirá cuenta de todo esto.
11:52 ¡Ay de ustedes, doctores de
la Ley, porque se han apoderado de la llave de la ciencia! No han entrado
ustedes, y a los que quieren entrar, se lo impiden".
11:53 Cuando Jesús salió
de allí, los escribas y los fariseos comenzaron a acosarlo, exigiéndole
respuesta sobre muchas cosas
11:54 y tendiéndole trampas para
sorprenderlo en alguna afirmación.

CAPÍTULO
12
Advertencia
contra la hipocresía
12:1
Mientras tanto se reunieron miles de personas, hasta el punto de atropellarse
unos a otros. Jesús comenzó a decir, dirigiéndose primero
a sus discípulos: "Cuídense de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía.
12:2 No hay nada oculto
que no deba ser revelado, ni nada secreto que no deba ser conocido. 
12:3 Por eso, todo lo que ustedes han
dicho en la oscuridad, será escuchado en pleno día; y lo que
han hablado al oído, en las habitaciones más ocultas, será
proclamado desde lo alto de las casas.
El
verdadero y el falso temor
12:4
A ustedes, mis amigos, les digo: No teman a los que matan el cuerpo y después
no pueden hacer nada más.
12:5 Yo les indicaré a quién
deben temer: teman a aquel que, después de matar, tiene el poder de
arrojar a la Gehena. Sí, les repito, teman a ese.
12:6 ¿No se venden acaso cinco
pájaros por dos monedas? Sin embargo, Dios no olvida a ninguno de ellos.
12:7 Ustedes tienen contados todos sus
cabellos: no teman, porque valen más que muchos pájaros.
La
valentía para reconocer al Hijo del hombre
12:8
Les aseguro que a aquel que me reconozca abiertamente delante de los hombres,
el Hijo del hombre lo reconocerá ante los ángeles de Dios. 
12:9 Pero el que no me reconozca delante
de los hombres, no será reconocido ante los ángeles de Dios. 
12:10 Al que diga
una palabra contra el Hijo del hombre, se le perdonará; pero al que
blasfeme contra el Espíritu Santo, no se le perdonará.
12:11 Cuando los lleven
ante las sinagogas, ante los magistrados y las autoridades, no se preocupen
de cómo se van a defender o qué van a decir, 
12:12 porque el Espíritu Santo les
enseñará en ese momento lo que deban decir".
El
desprendimiento cristiano
12:13
Uno de la multitud le dijo: "Maestro, dile a mi hermano que comparta
conmigo la herencia".
12:14 Jesús le respondió:
"Amigo, ¿quién me ha constituido juez o árbitro
entre ustedes?"
12:15 Después les dijo: "Cuídense
de toda avaricia, porque aun en medio de la abundancia, la vida de un hombre
no está asegurada por sus riquezas".
La
parábola del rico insensato
12:16
Les dijo entonces una parábola: "Había un hombre rico,
cuyas tierras habían producido mucho,
12:17 y se preguntaba a sí mismo:
"¿Qué voy a hacer? No tengo dónde guardar mi cosecha".
12:18 Después pensó: "Voy
a hacer esto: demoleré mis graneros, construiré otros más
grandes y amontonaré allí todo mi trigo y mis bienes,
12:19 y diré a mi alma: Alma mía,
tienes bienes almacenados para muchos años; descansa, come, bebe y
date buena vida".
12:20 Pero Dios le dijo: "Insensato,
esta misma noche vas a morir. ¿Y para quién será lo que
has amontonado?"
12:21 Esto es lo que sucede al que acumula
riquezas para sí, y no es rico a los ojos de Dios".
La
confianza en la Providencia
Mateo
6, 25-33
12:22
Después dijo a sus discípulos: "Por eso les digo: No se
inquieten por la vida, pensando qué van a comer, ni por el cuerpo,
pensando con qué se van a vestir.
12:23 Porque la vida vale más que
la comida, y el cuerpo más que el vestido.
12:24 Fíjense en los cuervos: no
siembran ni cosechan, no tienen despensa ni granero, y Dios los alimenta.
¡Cuánto más valen ustedes que los pájaros!
12:25 ¿Y quién de ustedes,
por mucho que se inquiete, puede añadir un instante al tiempo de su
vida?
12:26 Si aun las cosas más pequeñas
superan sus fuerzas, ¿por qué se inquietan por las otras?
12:27 Fíjense en los lirios: no
hilan ni tejen; sin embargo, les aseguro que ni Salomón, en el esplendor
de su gloria, se
vistió como uno de ellos.
12:28 Si Dios viste así a la hierba,
que hoy está en el campo y mañana es echada al fuego, ¡cuánto
más hará por ustedes, hombres de poca fe!
12:29 Tampoco teienen que preocuparse
por lo que van a comer o beber; no se inquieten,
12:30 porque son los paganos de este mundo
los que van detrás de esas cosas. El Padre sabe que ustedes las necesitan.
12:31 Busquen más bien su Reino,
y lo demás se les dará por añadidura.
12:32 No temas, pequeño Rebaño,
porque el Padre de ustedes ha querido darles el Reino.
El
verdadero tesoro
Mateo
6, 19-21
12:33
Vendan sus bienes y denlos como limosna. Háganse bolsas que no se desgasten
y acumulen un tesoro inagotable en el cielo, donde no se acerca el ladrón
ni destruye la polilla.
12:34 Porque allí donde tengan
su tesoro, tendrán también su corazón.
Exhortación
a la vigilancia y a la fidelidad
Mateo
24 37-42 / Marcos
13, 33-37
12:35
Estén preparados, ceñidos y con las lámparas encendidas. 
12:36 Sean como los hombres que esperan
el regreso de su señor, que fue a una boda, para abrirle apenas llegue
y llame a la puerta. 
12:37 ¡Felices los servidores a
quienes el señor encuentra velando a su llegada! Les aseguro que él
mismo recogerá su túnica, los hará sentar a la mesa y
se pondrá a servirlos.
12:38 ¡Felices ellos, si el señor
llega a medianoche o antes del alba y los encuentra así!
12:39 Entiéndanlo
bien: si el dueño de casa supiera a qué hora va a llegar el
ladrón, no dejaría perforar las paredes de su casa.
12:40 Ustedes también estén
preparados, porque el Hijo del hombre llegará a la hora menos pensada". 
La
parábola del servidor fiel
Mateo
24, 45-51
12:41
Pedro preguntó entonces: "Señor, ¿esta parábola
la dices para nosotros o para todos?"
12:42 El Señor le dijo: "¿Cuál
es el administrador fiel y previsor, a quien el Señor pondrá
al frente de su personal para distribuirle la ración de trigo en el
momento oportuno?
12:43 ¡Feliz aquel a quien su señor,
al llegar, encuentre ocupado en este trabajo!
12:44 Les aseguro que lo hará administrador
de todos sus bienes.
12:45 Pero si este servidor piensa: "Mi
señor tardará en llegar", y se dedica a golpear a los servidores
y a las sirvientas, y se pone a comer, a beber y a emborracharse,
12:46 su señor llegará el
día y la hora menos pensada, lo castigará y le hará correr
la misma suerte que los infieles.
12:47 El servidor que, conociendo la voluntad
de su señor, no tuvo las cosas preparadas y no obró conforme
a lo que él había dispuesto, recibirá un castigo severo.
12:48 Pero aquel que sin saberlo, se hizo
también culpable, será castigado menos severamente. Al que se
le dio mucho, se le pedirá mucho; y al que se le confió mucho,
se le reclamará mucho más.
Jesús
ante su Pasión
12:49
Yo he venido a traer fuego sobre la tierra, ¡y cómo desearía
que ya estuviera ardiendo!
12:50 Tengo que recibir un bautismo, ¡y
qué angustia siento hasta que esto se cumpla plenamente! 
Jesús,
signo de contradicción
Mateo
10, 34-39
12:51
¿Piensan ustedes que he venido a traer la paz a la tierra? No, les
digo que he venido a traer la división.
12:52 De ahora en adelante, cinco miembros
de una familia estarán divididos, tres contra dos y dos contra tres:
12:53 el padre contra el hijo y el hijo
contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra
contra la nuera y la nuera contra la suegra". 
La
interpretación de los signos de los tiempos
12:54
Dijo también a la multitud: "Cuando ven que una nube se levanta
en occidente, ustedes dicen en seguida que va a llover, y así sucede.
12:55 Y cuando sopla viento del sur, dicen
que hará calor, y así sucede.
12:56 ¡Hipócritas! Ustedes
saben discernir el aspecto de la tierra y del cielo; ¿cómo entonces
no saben discernir el tiempo presente?
12:57 ¿Por qué no juzgan
ustedes mismos lo que es justo?
Reconciliación
Mateo
5, 21-26
12:58
Cuando vas con tu adversario a presentarte ante el magistrado, trata de llegar
a un acuerdo con él en el camino, no sea que el adversario te lleve
ante el juez, y el juez te entregue al guardia, y este te ponga en la cárcel.
12:59 Te aseguro que no saldrás
de allí hasta que hayas pagado el último centavo".

CAPÍTULO
13
Exhortación
a la conversión
13:1
En ese momento se presentaron unas personas que comentaron a Jesús
el caso de aquellos galileos, cuya sangre Pilato mezcló con la de las
víctimas de sus sacrificios.
13:2 Él les respondió: "¿Creen
ustedes que esos galileos sufrieron todo esto porque eran más pecadores
que los demás?
13:3 Les aseguro que no, y si ustedes
no se convierten, todos acabarán de la misma manera.
13:4 ¿O creen que las dieciocho
personas que murieron cuando se desplomó la torre de Siloé,
eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén?
13:5 Les aseguro que no, y si ustedes
no se convierten, todos acabarán de la misma manera".
La
parábola de la higuera estéril
13:6
Les dijo también esta parábola: "Un hombre tenía
una higuera plantada en su viña. Fue a buscar frutos y no los encontró.
13:7 Dijo entonces al viñador:
"Hace tres años que vengo a buscar frutos en esta higuera y no
los encuentro. Córtala, ¿para qué malgastar la tierra?"
13:8 Pero él respondió:
"Señor, déjala todavía este año; yo removeré
la tierra alrededor de ella y la abonaré.
13:9 Puede ser que así dé
frutos en adelante. Si no, la cortarás"".
Curación
de una mujer en sábado
13:10
Un sábado, Jesús enseñaba en una sinagoga.
13:11 Había allí una mujer
poseída de un espíritu, que la tenía enferma desde hacía
dieciocho años. Estaba completamente encorvada y no podía enderezarse
de ninguna manera.
13:12 Jesús, al verla, la llamó
y le dijo: "Mujer, estás curada de tu enfermedad",
13:13 y le impuso las manos. Ella se enderezó
en seguida y glorificaba a Dios.
13:14 Pero el jefe de la sinagoga, indignado
porque Jesús había curado en sábado, dijo a la multitud:
"Los días de trabajo son seis; vengan durante esos días
para hacerse curar, y no el sábado".
13:15 El Señor le respondió:
"¡Hipócritas! Cualquiera de ustedes, aunque sea sábado,
¿no desata del pesebre a su buey o a su asno para llevarlo a beber?
13:16 Y esta hija de Abraham, a la que
Satanás tuvo aprisionada durante dieciocho años, ¿no
podía ser librada de sus cadenas el día sábado?"
13:17 Al oír estas palabras, todos
sus adversarios se llenaron de confusión, pero la multitud se alegraba
de las maravillas que él hacía.
La
parábola del grano de mostaza
Mateo
13, 31-32 / Marcos
4, 30-32
13:18
Jesús dijo entonces: "¿A qué se parece el Reino
de Dios? ¿Con qué podré compararlo?
13:19 Se parece a un grano de mostaza
que un hombre sembró en su huerta; creció, se convirtió
en un arbusto y los pájaros del cielo se cobijaron en sus ramas".
La
parábola de la levadura
Mateo
13, 33
13:20
Dijo también: "¿Con qué podré comparar el
Reino de Dios?
13:21 Se parece a un poco de levadura
que una mujer mezcló con gran cantidad de harina, hasta que fermentó
toda la masa".
Los
nuevos elegidos del Reino
13:22
Jesús iba enseñando por las ciudades y pueblos, mientras se
dirigía a Jerusalén.
13:23 Una persona le preguntó:
"Señor, ¿es verdad que son pocos los que se salvan?"
Él respondió:
13:24 "Traten
de entrar por la puerta estrecha, porque les aseguro que muchos querrán
entrar y no lo conseguirán. 
13:25 En cuanto el dueño de casa
se levante y cierre la puerta, ustedes, desde afuera, se pondrán a
golpear la puerta, diciendo: "Señor, ábrenos". Y él
les responderá: "No sé de dónde son ustedes". 
13:26 Entonces comenzarán
a decir: "Hemos comido y bebido contigo, y tú enseñaste
en nuestras plazas".
13:27 Pero él
les dirá: "No sé de dónde son ustedes; ¡apártense
de mí todos los que hacen el mal!" 
13:28 Allí
habrá llantos y rechinar de dientes, cuando vean a Abraham, a Isaac,
a Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios, y ustedes sean arrojados
afuera. 
13:29 Y vendrán
muchos de Oriente y de Occidente, del Norte y del Sur, a ocupar su lugar en
el banquete del Reino de Dios. 
13:30 Hay algunos
que son los últimos y serán los primeros, y hay otros que son
los primeros y serán los últimos". 
Actitud
de Jesús ante la amenaza de Herodes
13:31
En ese momento se acercaron algunos fariseos que le dijeron: "Aléjate
de aquí, porque Herodes quiere matarte".
13:32 Él les respondió:
"Vayan a decir a ese zorro: hoy y mañana expulso a los demonios
y realizo curaciones, y al tercer día habré terminado.
13:33 Pero debo seguir mi camino hoy,
mañana y pasado, porque no puede ser que un profeta muera fuera de
Jerusalén.
Reproche
de Jesús a Jerusalén
Mateo
23, 37-39
13:34
¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas
a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise reunir a tus
hijos, como la gallina reúne bajo sus alas a los pollitos, y tú
no quisiste!
13:35 Por eso, a ustedes la casa les quedará
vacía. Les aseguro que ya no me verán más, hasta que
llegue el día en que digan:
¡Bendito el que viene en nombre del Señor!" 

CAPÍTULO
14
Curación
de un hidrópico en sábado
14:1
Un sábado, Jesús entró a comer en casa de uno de los
principales fariseos. Ellos lo observaban atentamente.
14:2 Delante de él había
un hombre enfermo de hidropesía.
14:3 Jesús preguntó a los
doctores de la Ley y a los fariseos: "¿Está permitido curar
en sábado o no?"
14:4 Pero ellos guardaron silencio. Entonces
Jesús tomó de la mano al enfermo, lo curó y lo despidió.
14:5 Y volviéndose hacia ellos,
les dijo: "Si a alguno de ustedes se le cae en un pozo su hijo o su buey,
¿acaso no lo saca en seguida, aunque sea sábado?" 
14:6 A esto no pudieron responder nada.
La
humildad cristiana
14:7
Y al notar cómo los invitados buscaban los primeros puestos, les dijo
esta parábola:
14:8 "Si te invitan a un banquete
de bodas, no te coloques en el primer lugar, porque puede suceder que haya
sido invitada otra persona más importante que tú,
14:9 y cuando llegue el que los invitó
a los dos, tenga que decirte: "Déjale el sitio", y así,
lleno de vergüenza, tengas que ponerte en el último lugar. 
14:10 Al contrario, cuando te inviten,
ve a colocarte en el último sitio, de manera que cuando llegue el que
te invitó, te diga: "Amigo, acércate más",
y así quedarás bien delante de todos los invitados.
14:11 Porque todo el que se ensalza será
humillado, y el que se humilla será ensalzado". 
14:12 Después dijo al que lo había
invitado: "Cuando des un almuerzo o una cena, no invites a tus amigos,
ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos, no sea que
ellos te inviten a su vez, y así tengas tu recompensa.
14:13 Al contrario, cuando des un banquete,
invita a los pobres, a los lisiados, a los paralíticos, a los ciegos.
14:14 ¡Feliz de ti, porque ellos
no tienen cómo retribuirte, y así tendrás tu recompensa
en la resurrección de los justos!".
La
parábola de los invitados descorteses
Mateo
22, 1-14
14:15
Al oír estas palabras, uno de los invitados le dijo: "¡Feliz
el que se siente a la mesa en el Reino de Dios!"
14:16 Jesús le respondió:
"Un hombre preparó un gran banquete y convidó a mucha gente.
14:17 A la hora de cenar, mandó
a su sirviente que dijera a los invitados: "Vengan, todo está
preparado".
14:18 Pero todos, sin excepción,
empezaron a excusarse. El primero le dijo: "Acabo de comprar un campo
y tengo que ir a verlo. Te ruego me disculpes".
14:19 El segundo dijo: "He comprado
cinco yuntas de bueyes y voy a probarlos. Te ruego me disculpes".
14:20 Y un tercero respondió: "Acabo
de casarme y por esa razón no puedo ir".
14:21 A su regreso, el sirviente contó
todo esto al dueño de casa, y este, irritado, le dijo: "Recorre
en seguida las plazas y las calles de la ciudad, y trae aquí a los
pobres, a los lisiados, a los ciegos y a los paralíticos".
14:22 Volvió el sirviente y dijo:
"Señor, tus órdenes se han cumplido y aún sobra
lugar".
14:23 El señor le respondió:
"Ve a los caminos y a lo largo de los cercos, e insiste a la gente para
que entre, de manera que se llene mi casa.
14:24 Porque les aseguro que ninguno de
los que antes fueron invitados ha de probar mi cena"".
Necesidad
del desprendimiento
14:25
Junto con Jesús iba un gran gentío, y él, dándose
vuelta, les dijo:
14:26 "Cualquiera que venga a mí
y no me ame más que a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos,
a sus hermanos y hermanas, y hasta a su propia vida, no puede ser mi discípulo.
14:27 El que no carga con su cruz y me
sigue, no puede ser mi discípulo. 
14:28 ¿Quién de ustedes,
si quiere edificar una torre, no se sienta primero a calcular los gastos,
para ver si tiene con qué terminarla?
14:29 No sea que una vez puestos los cimientos,
no pueda acabar y todos los que lo vean se rían de él, diciendo:
14:30 "Este comenzó a edificar
y no pudo terminar".
14:31 ¿Y qué rey, cuando
sale en campaña contra otro, no se sienta antes a considerar si con
diez mil hombres puede enfrentar al que viene contra él con veinte
mil?
14:32 Por el contrario, mientras el otro
rey está todavía lejos, envía una embajada para negociar
la paz.
14:33 De la misma manera, cualquiera de
ustedes que no renuncie a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo.
El
ejemplo de la sal
Mateo
5, 13-16 / Marcos
9, 49-50
14:34
La sal es una cosa excelente, pero si pierde su sabor, ¿con qué
se la volverá a salar? 
14:35 Ya no sirve ni para la tierra ni
para abono: hay que tirarla. ¡El que tenga oídos para oír,
que oiga!"

CAPÍTULO
15
Parábolas
de la misericordia de Dios: la oveja perdida y encontrada
Mateo
18, 12-14
15:1
Todos los publicanos y pecadores se acercaban a Jesús para escucharlo.
15:2 Los fariseos y los escribas murmuraban,
diciendo: "Este hombre recibe a los pecadores y come con ellos". 
15:3 Jesús les dijo entonces esta
parábola:
15:4 "Si alguien tiene cien ovejas
y pierde una, ¿no deja acaso las noventa y nueve en el campo y va a
buscar la que se había perdido, hasta encontrarla?
15:5 Y cuando la encuentra, la carga sobre
sus hombros, lleno de alegría,
15:6 y al llegar a su casa llama a sus
amigos y vecinos, y les dice: "Alégrense conmigo, porque encontré
la oveja que se me había perdido".
15:7 Les aseguro que, de la misma manera,
habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que
se convierta, que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse".
La
moneda perdida y encontrada
15:8
Y les dijo también: "Si una mujer tiene diez dracmas y pierde
una, ¿no enciende acaso la lámpara, barre la casa y busca con
cuidado hasta encontrarla?
15:9 Y cuando la encuentra, llama a sus
amigas y vecinas, y les dice: "Alégrense conmigo, porque encontré
la dracma que se me había perdido".
15:10 Les aseguro que, de la misma manera,
se alegran los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierte".
El
padre misericordioso
15:11
Jesús dijo también: "Un hombre tenía dos hijos.
15:12 El menor de ellos dijo a su padre:
"Padre, dame la parte de herencia que me corresponde". Y el padre
les repartió sus bienes.
15:13 Pocos días después,
el hijo menor recogió todo lo que tenía y se fue a un país
lejano, donde malgastó sus bienes en una vida licenciosa.
15:14 Ya había gastado todo, cuando
sobrevino mucha miseria en aquel país, y comenzó a sufrir privaciones.
15:15 Entonces se puso al servicio de
uno de los habitantes de esa región, que lo envió a su campo
para cuidar cerdos.
15:16 Él hubiera deseado calmar
su hambre con las bellotas que comían los cerdos, pero nadie se las
daba.
15:17 Entonces recapacitó y dijo:
"¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia,
y yo estoy aquí muriéndome de hambre!
15:18 Ahora mismo iré a la casa
de mi padre y le diré: Padre, pequé contra el Cielo y contra
ti;
15:19 ya no merezco ser llamado hijo tuyo,
trátame como a uno de tus jornaleros".
15:20 Entonces partió y volvió
a la casa de su padre.
Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió profundamente;
corrió a su encuentro, lo abrazó y lo besó.
15:21 El joven le dijo: "Padre, pequé
contra el Cielo y contra ti; no merezco ser llamado hijo tuyo".
15:22 Pero el padre dijo a sus servidores:
"Traigan en seguida la mejor ropa y vístanlo, pónganle
un anillo en el dedo y sandalias en los pies.
15:23 Traigan el ternero engordado y mátenlo.
Comamos y festejemos,
15:24 porque mi hijo estaba muerto y ha
vuelto a la vida, estaba perdido y fue encontrado". Y comenzó
la fiesta.
15:25 El hijo mayor estaba en el campo.
Al volver, ya cerca de la casa, oyó la música y los coros que
acompañaban la danza.
15:26 Y llamando a uno de los sirvientes,
le preguntó qué significaba eso.
15:27 Él le respondió: "Tu
hermano ha regresado, y tu padre hizo matar el ternero engordado, porque lo
ha recobrado sano y salvo".
15:28 Él se enojó y no quiso
entrar. Su padre salió para rogarle que entrara,
15:29 pero él le respondió:
"Hace tantos años que te sirvo, sin haber desobedecido jamás
ni una sola de tus órdenes, y nunca me diste un cabrito para hacer
una fiesta con mis amigos.
15:30 ¡Y ahora que ese hijo tuyo
ha vuelto, después de haber gastado tus bienes con mujeres, haces matar
para él el ternero engordado!"
15:31 Pero el padre le dijo: "Hijo
mío, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es
tuyo.
15:32 Es justo que haya fiesta y alegría,
porque tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha
sido encontrado"".

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