EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS
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La
parábola del administrador sagaz
16:1
Decía también a los discípulos: "Había un
hombre rico que tenía un administrador, al cual acusaron de malgastar
sus bienes.
16:2 Lo llamó y le dijo: "¿Qué
es lo que me han contado de ti? Dame cuenta de tu administración, porque
ya no ocuparás más ese puesto".
16:3 El administrador pensó entonces:
"¿Qué voy a hacer ahora que mi señor me quita el
cargo? ¿Cavar? No tengo fuerzas. ¿Pedir limosna? Me da vergüenza.
16:4 ¡Ya sé lo que voy a
hacer para que, al dejar el puesto, haya quienes me reciban en su casa!"
16:5 Llamó uno por uno a los deudores
de su señor y preguntó al primero: "¿Cuánto
debes a mi señor?"
16:6 "Veinte barriles de aceite",
le respondió. El administrador le dijo: "Toma tu recibo, siéntate
en seguida, y anota diez".
16:7 Después preguntó a
otro: "Y tú, ¿cuánto debes?" "Cuatrocientos
quintales de trigo", le respondió. El administrador le dijo: "Toma
tu recibo y anota trescientos".
16:8 Y el señor alabó a
este administrador deshonesto, por haber obrado tan hábilmente. Porque
los hijos de este mundo son más astutos en su trato con los demás
que los hijos de la luz.
El
buen uso del dinero
16:9
Pero yo les digo: Gánense amigos con el dinero de la injusticia, para
que el día en que este les falte, ellos los reciban en las moradas
eternas.
16:10 El que es fiel en lo poco, también
es fiel en lo mucho, y el que es deshonesto en lo poco, también es
deshonesto en lo mucho.
16:11 Si ustedes no son fieles en el uso
del dinero injusto, ¿quién les confiará el verdadero
bien?
16:12 Y si no son fieles con lo ajeno,
¿quién les confiará lo que les pertenece a ustedes?
Dios
y las riquezas
Mateo
6, 24
16:13
Ningún servidor puede servir a dos señores, porque aborrecerá
a uno y amará al otro, o bien se interesará por el primero y
menospreciará al segundo. No se puede servir a Dios y al Dinero".
16:14 Los fariseos, que eran amigos del
dinero, escuchaban todo esto y se burlaban de Jesús.
16:15 Él les dijo: "Ustedes
aparentan rectitud ante los hombres, pero Dios conoce sus corazones. Porque
lo que es estimable a los ojos de los hombres, resulta despreciable para Dios.
La
Ley y el Reino de Dios
Mateo
5, 17-20
16:16
La Ley y los Profetas llegan hasta Juan.
Desde entonces se proclama el Reino de Dios, y todos tienen que esforzarse
para entrar en él.
16:17 Es más fácil que dejen
de existir el cielo y la tierra, antes que desaparezca una coma de la Ley.
El
divorcio
Mateo
5, 27-30 / Mateo
5, 31-32 / Mateo
19, 1-9 / Marcos
9, 43-47; Marcos
10, 1-12
16:18
El que se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio, y el
que se casa con una mujer abandonada por su marido, comete adulterio.
La
parábola del hombre rico y el pobre Lázaro
16:19
Había un hombre rico que se vestía de púrpura y lino
finísimo y cada día hacía espléndidos banquetes.
16:20 A su puerta, cubierto de llagas,
yacía un pobre llamado Lázaro,
16:21 que ansiaba saciarse con lo que
caía de la mesa del rico; y hasta los perros iban a lamer sus llagas.
16:22 El pobre murió y fue llevado
por los ángeles al seno de Abraham. El rico también murió
y fue sepultado.
16:23 En la morada de los muertos, en
medio de los tormentos, levantó los ojos y vio de lejos a Abraham,
y a Lázaro junto a él.
16:24 Entonces exclamó: "Padre
Abraham, ten piedad de mí y envía a Lázaro para que moje
la punta de su dedo en el agua y refresque mi lengua, porque estas llamas
me atormentan".
16:25 "Hijo mío, respondió
Abraham, recuerda que has recibido tus bienes en vida y Lázaro, en
cambio, recibió males; ahora él encuentra aquí su consuelo,
y tú, el tormento.
16:26 Además, entre ustedes y nosotros
se abre un gran abismo. De manera que los que quieren pasar de aquí
hasta allí no pueden hacerlo, y tampoco se puede pasar de allí
hasta aquí".
16:27 El rico contestó: "Te
ruego entonces, padre, que envíes a Lázaro a la casa de mi padre,
16:28 porque tengo cinco hermanos: que
él los prevenga, no sea que ellos también caigan en este lugar
de tormento".
16:29 Abraham respondió: "Tienen
a Moisés y a los Profetas; que los escuchen".
16:30 "No, padre Abraham, insistió
el rico. Pero si alguno de los muertos va a verlos, se arrepentirán".
16:31 Abraham respondió: "Si
no escuchan a Moisés y a los Profetas, aunque resucite alguno de entre
los muertos, tampoco se convencerán"".
La
gravedad del escándalo
Mateo
18, 6-10 / Marcos
9, 42-48
17:1
Después dijo a sus discípulos: "Es inevitable que haya
escándalos, pero ¡ay de aquel que los ocasiona!
17:2 Más le valdría que
le ataran al cuello una piedra de moler y lo precipitaran al mar, antes que
escandalizar a uno de estos pequeños.
17:3 Por lo tanto, ¡tengan cuidado!
La
corrección fraterna
Mateo
18, 15-18
Si
tu hermano peca, repréndelo, y si se arrepiente, perdónalo.
17:4 Y si peca siete veces al día
contra ti, y otras tantas vuelve a ti, diciendo: "Me arrepiento",
perdónalo".
El
poder de la fe
17:5
Los Apóstoles dijeron al Señor: "Auméntanos la fe".
17:6 Él respondió: "Si
ustedes tuvieran fe del tamaño de un grano de mostaza, y dijeran a
esa morera que está ahí: "Arráncate de raíz
y plántate en el mar", ella les obedecería.
La
parábola del servidor humilde
17:7
Supongamos que uno de ustedes tiene un servidor para arar o cuidar el ganado.
Cuando este regresa del campo, ¿acaso le dirá: "Ven pronto
y siéntate a la mesa"?
17:8 ¿No le dirá más
bien: "Prepárame la cena y recógete la túnica para
servirme hasta que yo haya comido y bebido, y tú comerás y beberás
después"?
17:9 ¿Deberá mostrarse agradecido
con el servidor porque hizo lo que se le mandó?
17:10 Así también ustedes,
cuando hayan hecho todo lo que se les mande, digan: "Somos simples servidores,
no hemos hecho más que cumplir con nuestro deber"".
Curación
de diez leprosos
17:11
Mientras se dirigía a Jerusalén, Jesús pasaba a través
de Samaría y Galilea.
17:12 Al entrar en un poblado, le salieron
al encuentro diez leprosos, que se detuvieron a distancia
17:13 y empezaron a gritarle: "¡Jesús,
Maestro, ten compasión de nosotros!"
17:14 Al verlos, Jesús les dijo:
"Vayan a presentarse a los sacerdotes". Y en el camino quedaron
purificados.
17:15 Uno de ellos, al comprobar que estaba
curado, volvió atrás alabando a Dios en voz alta
17:16 y se arrojó a los pies de
Jesús con el rostro en tierra, dándole gracias. Era un samaritano.
17:17 Jesús le dijo entonces: "¿Cómo,
no quedaron purificados los diez? Los otros nueve, ¿dónde están?
17:18 ¿Ninguno volvió a
dar gracias a Dios, sino este extranjero?"
17:19 Y agregó: "Levántate
y vete, tu fe te ha salvado".
La
venida del Reino de Dios
17:20
Los fariseos le preguntaron cuándo llegaría el Reino de Dios.
Él les respondió: "El Reino de Dios no viene ostensiblemente,
17:21 y no se podrá decir: "Está
aquí" o "Está allí". Porque el Reino de
Dios está entre ustedes".
El
Día del Hijo del hombre
17:22
Jesús dijo después a sus discípulos: "Vendrá
el tiempo en que ustedes desearán ver uno solo de los días del
Hijo del hombre y no lo verán.
17:23 Les dirán: "Está
aquí" o "Está allí", pero no corran a
buscarlo.
17:24 Como el relámpago brilla
de un extremo al otro del cielo, así será el Hijo del hombre
cuando llegue su Día.
17:25 Pero antes tendrá que sufrir
mucho y será rechazado por esta generación.
17:26 En los días
del Hijo del hombre sucederá como en tiempos de Noé.
17:27 La gente comía,
bebía y se casaba, hasta el día en que Noé entró
en el arca y llegó el diluvio,
que los hizo morir a todos.
17:28 Sucederá como en tiempos
de Lot: se comía y se bebía, se compraba y se vendía,
se plantaba y se construía.
17:29 Pero el día
en que Lot salió de Sodoma,
cayó del cielo una lluvia de fuego y de azufre que los hizo morir a
todos.
17:30 Lo mismo sucederá el Día
en que se manifieste el Hijo del hombre.
17:31 En ese Día,
el que esté en la azotea y tenga sus cosas en la casa, no baje a buscarlas.
Igualmente, el que esté en el campo, no vuelva atrás.
17:32 Acuérdense
de la mujer de Lot.
17:33 El que trate
de salvar su vida, la perderá; y el que la pierda, la conservará.
17:34 Les aseguro que en esa noche, de
dos hombres que estén comiendo juntos, uno será llevado y el
otro dejado;
17:35 de dos mujeres que estén
moliendo juntas, una será llevada y la otra dejada".
17:37
Entonces le preguntaron: "¿Dónde sucederá esto,
Señor?" Jesús les respondió: "Donde esté
el cadáver, se juntarán los buitres".
La
parábola del juez y la viuda
18:1
Después Jesús les enseñó con una parábola
que era necesario orar siempre sin desanimarse:
18:2 "En una ciudad había
un juez que no temía a Dios ni le importaban los hombres;
18:3 y en la misma ciudad vivía
una viuda que recurría a él, diciéndole: "Te ruego
que me hagas justicia contra mi adversario".
18:4 Durante mucho tiempo el juez se negó,
pero después dijo: "Yo no temo a Dios ni me importan los hombres,
18:5 pero como esta viuda me molesta,
le haré justicia para que no venga continuamente a fastidiarme"".
18:6 Y el Señor dijo: "Oigan
lo que dijo este juez injusto.
18:7 Y Dios, ¿no hará justicia
a sus elegidos, que claman a él día y noche, aunque los haga
esperar?
18:8 Les aseguro que en un abrir y cerrar
de ojos les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará
fe sobre la tierra?"
La
parábola del fariseo y el publicano
18:9
Y refiriéndose a algunos que se tenían por justos y despreciaban
a los demás, dijo también esta parábola:
18:10 "Dos hombres subieron al Templo
para orar: uno era fariseo
y el otro, publicano.
18:11 El fariseo, de pie, oraba en voz
baja: "Dios mío, te doy gracias porque no soy como los demás
hombres, que son ladrones, injustos y adúlteros; ni tampoco como ese
publicano.
18:12 Ayuno dos veces por semana y pago
la décima parte de todas mis entradas".
18:13 En cambio el publicano, manteniéndose
a distancia, no se animaba siquiera a levantar los ojos al cielo, sino que
se golpeaba el pecho, diciendo: "¡Dios mío, ten piedad de
mí, que soy un pecador!"
18:14 Les aseguro
que este último volvió a su casa justificado, pero no el primero.
Porque todo el que se ensalza será humillado y el que se humilla será
ensalzado".
Jesús
y los niños
Mateo
19, 13-15 / Marcos
10, 13-16
18:15
También le presentaban a los niños pequeños, para que
los tocara; pero, al ver esto, los discípulos los reprendían.
18:16 Entonces Jesús los hizo llamar
y dijo: "Dejen que los niños se acerquen a mí y no se lo
impidan, porque el Reino de Dios pertenece a los que son como ellos.
18:17 Les aseguro que el que no recibe
el Reino de Dios como un niño, no entrará en él".
El
hombre rico
Mateo
19, 16-22 / Marcos
10, 17-22
18:18
Un hombre importante le preguntó: "Maestro bueno, ¿qué
debo hacer para heredar la Vida eterna?"
18:19 Jesús le dijo: "¿Por
qué me llamas bueno? Sólo Dios es bueno.
18:20 Tú conoces
los mandamientos: No cometerás adulterio,
no
matarás,
no
robarás,
no
darás falso testimonio,
honra
a tu padre y a tu madre".
18:21 El hombre le respondió: "Todo
esto lo he cumplido desde mi juventud".
18:22 Al oírlo, Jesús le
dijo: "Una cosa te falta todavía: vende todo lo que tienes y distribúyelo
entre los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo. Después ven
y sígueme".
18:23 Al oír estas palabras, el
hombre se entristeció, porque era muy rico.
El
peligro de las riquezas
Mateo
19, 23-26 / Marcos
10, 23-27
18:24
Viéndolo así, Jesús dijo: "¡Qué difícil
será para los ricos entrar en el Reino de Dios!
18:25 Sí, es más fácil
que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino
de Dios".
18:26 Los que escuchaban dijeron: "Pero
entonces, ¿quién podrá salvarse?"
18:27 Jesús respondió: "Lo
que es imposible para los hombres, es posible para Dios".
La
recompensa prometida a los discípulos
Mateo
19, 27-30 / Marcos
10, 28-31
/ Lucas
22, 28-30
18:28
Pedro le dijo: "Nosotros hemos dejado todo lo que teníamos y te
hemos seguido".
18:29 Jesús respondió: "Les
aseguro que el que haya dejado casa, mujer, hermanos, padres o hijos, por
el Reino de Dios,
18:30 recibirá mucho más
en este mundo; y en el mundo futuro, recibirá la Vida eterna".
El
tercer anuncio de la Pasión
Mateo
20, 17-19 / Marcos
10, 32-34
18:31
Después, Jesús llevó aparte a los Doce y les dijo: "Ahora
subimos a Jerusalén, donde se cumplirá todo lo que anunciaron
los profetas sobre el Hijo del hombre.
18:32 Será entregado a los paganos,
se burlarán de él, lo insultarán, lo escupirán
18:33 y, después de azotarlo, lo
matarán. Pero al tercer día resucitará".
18:34 Ellos no comprendieron nada de todo
esto; les resultaba oscuro y no captaban el sentido de estas palabras.
Curación de un ciego
de Jericó
Mateo
20, 29-34 / Marcos
10, 46-52
18:35
Cuando se acercaba a Jericó, un ciego estaba sentado al borde del camino,
pidiendo limosna.
18:36 Al oír que pasaba mucha gente,
preguntó qué sucedía.
18:37 Le respondieron que pasaba Jesús
de Nazaret.
18:38 El ciego se puso a gritar: "¡Jesús,
Hijo de David, ten compasión de mí!"
18:39 Los que iban delante lo reprendían
para que se callara, pero él gritaba más fuerte: "¡Hijo
de David, ten compasión de mí!"
18:40 Jesús se detuvo y mandó
que se lo trajeran. Cuando lo tuvo a su lado, le preguntó:
18:41 "¿Qué quieres
que haga por ti?" "Señor, que yo vea otra vez".
18:42 Y Jesús le dijo: "Recupera
la vista, tu fe te ha salvado".
18:43 En el mismo momento, el ciego recuperó
la vista y siguió a Jesús, glorificando a Dios. Al ver esto,
todo el pueblo alababa a Dios.
La
conversión de Zaqueo
19:1
Jesús entró en Jericó y atravesaba la ciudad.
19:2 Allí vivía un hombre
muy rico llamado Zaqueo, que era jefe de los publicanos.
19:3 Él quería ver quién
era Jesús, pero no podía a causa de la multitud, porque era
de baja estatura.
19:4 Entonces se adelantó y subió
a un sicómoro para poder verlo, porque iba a pasar por allí.
19:5 Al llegar a ese lugar, Jesús
miró hacia arriba y le dijo: "Zaqueo, baja pronto, porque hoy
tengo que alojarme en tu casa".
19:6 Zaqueo bajó rápidamente
y lo recibió con alegría.
19:7 Al ver esto, todos murmuraban, diciendo:
"Se ha ido a alojar en casa de un pecador".
19:8 Pero Zaqueo dijo resueltamente al
Señor: "Señor, ahora mismo voy a dar la mitad de mis bienes
a los pobres, y si he perjudicado a alguien, le daré cuatro veces más".
19:9 Y Jesús le dijo: "Hoy
ha llegado la salvación a esta casa, ya que también este hombre
es un hijo de Abraham,
19:10 porque el Hijo del hombre vino a
buscar y a salvar lo que estaba perdido".
La
parábola de las monedas de plata
Mateo
25, 14-30
19:11
Como la gente seguía escuchando, añadió una parábola,
porque estaba cerca de Jerusalén y ellos pensaban que el Reino de Dios
iba a aparecer de un momento a otro.
19:12 Él les dijo: "Un hombre
de familia noble fue a un país lejano para recibir la investidura real
y regresar en seguida.
19:13 Llamó a diez de sus servidores
y les entregó cien monedas de plata a cada uno, diciéndoles:
"Háganlas producir hasta que yo vuelva".
19:14 Pero sus conciudadanos lo odiaban
y enviaron detrás de él una embajada encargada de decir: "No
queremos que este sea nuestro rey".
19:15 Al regresar, investido de la dignidad
real, hizo llamar a los servidores a quienes había dado el dinero,
para saber lo que había ganado cada uno.
19:16 El primero se presentó y
le dijo: "Señor, tus cien monedas de plata han producido diez
veces más".
19:17 "Está bien, buen servidor,
le respondió, ya que has sido fiel en tan poca cosa, recibe el gobierno
de diez ciudades".
19:18 Llegó el segundo y le dijo:
"Señor, tus cien monedas de plata han producido cinco veces más".
19:19 A él también le dijo:
"Tú estarás al frente de cinco ciudades".
19:20 Llegó el otro y le dijo:
"Señor, aquí tienes tus cien monedas de plata, que guardé
envueltas en un pañuelo.
19:21 Porque tuve miedo de ti, que eres
un hombre exigente, que quieres percibir lo que no has depositado y cosechar
lo que no has sembrado".
19:22 Él le respondió: "Yo
te juzgo por tus propias palabras, mal servidor. Si sabías que soy
un hombre exigente, que quiero percibir lo que no deposité y cosechar
lo que no sembré,
19:23 ¿por qué no entregaste
mi dinero en préstamo? A mi regreso yo lo hubiera recuperado con intereses".
19:24 Y dijo a los que estaban allí:
"Quítenle las cien monedas y dénselas al que tiene diez
veces más".
19:25 "¡Pero, señor,
le respondieron, ya tiene mil!"
19:26 Les aseguro
que al que tiene, se le dará; pero al que no tiene, se le quitará
aun lo que tiene.
19:27 En cuanto a mis enemigos, que no
me han querido por rey, tráiganlos aquí y mátenlos en
mi presencia".
19:28 Después de haber dicho esto,
Jesús siguió adelante, subiendo a Jerusalén.
LA ACTIVIDAD DE JESÚS EN JERUSALÉN
La
entrada mesiánica en Jerusalén
Mateo
21, 1-11 / Marcos
11, 1-11 / Juan
12, 12-19
19:29
Cuando se acercó a Betfagé y Betania, al pie del monte llamado
de los Olivos, envió a dos de sus discípulos, diciéndoles:
19:30 "Vayan al pueblo que está
enfrente y, al entrar, encontrarán un asno atado, que nadie ha montado
todavía. Desátenlo y tráiganlo;
19:31 y si alguien les pregunta: "¿Por
qué lo desatan?", respondan: "El Señor lo necesita"".
19:32 Los enviados partieron y encontraron
todo como él les había dicho.
19:33 Cuando desataron el asno, sus dueños
les dijeron: "¿Por qué lo desatan?"
19:34 Y ellos respondieron: "El Señor
lo necesita".
19:35 Luego llevaron el asno adonde estaba
Jesús y, poniendo sobre él sus mantos, lo hicieron montar.
19:36 Mientras él avanzaba, la
gente extendía sus mantos sobre el camino.
19:37 Cuando Jesús se acercaba
a la pendiente del monte de los Olivos, todos los discípulos, llenos
de alegría, comenzaron a alabar a Dios en alta voz, por todos los milagros
que habían visto.
19:38 Y decían:
"¡Bendito sea el Rey que viene
en nombre del Señor!
¡Paz en el cielo
y gloria en las alturas!".
19:39 Algunos fariseos que se encontraban
entre la multitud le dijeron: "Maestro, reprende a tus discípulos".
19:40 Pero él respondió:
"Les aseguro que si ellos callan, gritarán las piedras".
Lamentación
de Jesús sobre Jerusalén
19:41
Cuando estuvo cerca y vio la ciudad, se puso a llorar por ella,
19:42 diciendo: "¡Si tú
también hubieras comprendido en este día el mensaje de paz!
Pero ahora está oculto a tus ojos.
19:43 Vendrán días desastrosos
para ti, en que tus enemigos te cercarán con empalizadas, te sitiarán
y te atacarán por todas partes.
19:44 Te arrasarán junto con tus
hijos, que están dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre
piedra, porque no has sabido reconocer el tiempo en que fuiste visitada por
Dios".
La
expulsión de los vendedores del Templo
Mateo
21, 12-17 / Marcos
11, 15-19 / Juan
2, 13-17
19:45
Y al entrar al Templo, se puso a echar a los vendedores,
19:46 diciéndoles: "Está
escrito: Mi casa será una casa de oración,
pero ustedes la han convertido en una cueva de ladrones".
La
enseñanza de Jesús en el Templo
Marcos
11, 18
19:47
Y diariamente enseñaba en el Templo.
Los sumos sacerdotes, los escribas y los más importantes del pueblo,
buscaban la forma de matarlo.
19:48 Pero no sabían cómo
hacerlo, porque todo el pueblo lo escuchaba y estaba pendiente de sus palabras.
Discusión
sobre la autoridad de Jesús
Mateo
21, 23-27 / Marcos
11, 27-33
20:1
Un día en que Jesús enseñaba al pueblo en el Templo y
anunciaba la Buena Noticia, se le acercaron los sumos sacerdotes y los escribas
con los ancianos,
20:2 y le dijeron: "Dinos con qué
autoridad haces estas cosas o quién te ha dado esa autoridad".
20:3 Jesús les respondió:
"Yo también quiero preguntarles algo. Díganme:
20:4 El bautismo de Juan, ¿venía
del cielo o de los hombres?"
20:5 Ellos se hacían este razonamiento:
"Si respondemos: "Del cielo", él nos dirá: "¿Por
qué no creyeron en él?"
20:6 Y si respondemos: "De los hombres",
todo el pueblo nos apedreará, porque está convencido de que
Juan es un profeta"
20:7 Y le dijeron que no sabían
de dónde venía.
20:8 Jesús les respondió:
"Yo tampoco les diré con qué autoridad hago esto".
La
parábola de los viñadores homicidas
Mateo
21, 33-46 / Marcos
12, 1-12
20:9
Y luego dijo al pueblo esta parábola: "Un hombre plantó
una viña,
la arrendó a unos viñadores y se fue por largo tiempo al extranjero.
20:10 Llegado el momento, les envió
a un servidor para que le entregaran la parte de los frutos que le correspondía.
Pero los viñadores lo golpearon y lo echaron con las manos vacías.
20:11 Envió a otro servidor, y
también a este lo golpearon, lo ultrajaron y lo echaron con las manos
vacías.
20:12 Mandó después a un
tercero, y a él también lo hirieron y lo arrojaron afuera.
20:13 El dueño de la viña
pensó entonces: "¿Qué haré? Voy a enviar
a mi hijo muy querido: quizá tengan consideración con él".
20:14 Pero los viñadores, al verlo,
se dijeron: "Este es el heredero, vamos a matarlo, y la herencia será
nuestra".
20:15 Y arrojándolo fuera de la
viña, lo mataron.
¿Qué hará con ellos el dueño de la viña?
20:16 Vendrá, acabará con
esos viñadores y entregará la viña a otros". Al
oír estas palabras, dijeron: "¡Dios no lo permita!"
20:17 Pero fijando
en ellos su mirada, Jesús les dijo: "¿Qué significa
entonces lo que está escrito:
La piedra que los constructores rechazaron
ha llegado a ser la piedra angular?
20:18 El que caiga sobre esta piedra quedará
destrozado, y aquel sobre quien ella caiga, será aplastado".
20:19 Los escribas y los sumos sacerdotes
querían detenerlo en ese mismo momento, porque comprendían que
esta parábola la había dicho por ellos, pero temieron al pueblo.
El
impuesto debido a la autoridad
Mateo
22, 15-22 / Marcos
12, 13-17
20:20
Ellos comenzaron a acecharlo y le enviaron espías, que fingían
ser hombres de bien, para lograr sorprenderlo en alguna de sus afirmaciones,
y entregarlo al poder y a la autoridad del gobernador.
20:21 Y le dijeron: "Maestro, sabemos
que hablas y enseñas con rectitud y que no tienes en cuenta la condición
de las personas, sino que enseñas con toda fidelidad el camino de Dios.
20:22 ¿Nos está permitido
pagar el impuesto al César o no?"
20:23 Pero Jesús, conociendo su
astucia, les dijo:
20:24 "Muéstrenme un denario.
¿De quién es la figura y la inscripción que tiene?"
"Del César", respondieron.
20:25 Jesús les dijo: "Den
al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios".
20:26 Así no pudieron sorprenderlo
en ninguna palabra delante del pueblo y, llenos de admiración por su
respuesta, tuvieron que callarse.
Discusión
sobre la resurrección de los muertos
Mateo
22, 23-33 / Marcos
12, 18-27
20:27
Se le acercaron algunos saduceos, que niegan la resurrección,
20:28 y le dijeron:
"Maestro, Moisés nos ha ordenado: Si alguien está casado
y muere sin tener hijos, que su hermano, para darle descendencia, se case
con la viuda.
20:29 Ahora bien, había siete hermanos.
El primero se casó y murió sin tener hijos.
20:30 El segundo
20:31 se casó con la viuda, y luego
el tercero. Y así murieron los siete sin dejar descendencia.
20:32 Finalmente, también murió
la mujer.
20:33 Cuando resuciten los muertos, ¿de
quién será esposa, ya que los siete la tuvieron por mujer?"
20:34 Jesús les respondió:
"En este mundo los hombres y las mujeres se casan,
20:35 pero los que son juzgados dignos
de participar del mundo futuro y de la resurrección, no se casan.
20:36 Ya no pueden morir, porque son semejantes
a los ángeles y, al ser hijos de la resurrección, son hijos
de Dios.
20:37 Que los muertos van a resucitar,
Moisés lo ha dado a entender en el pasaje de la zarza, cuando llama
al Señor el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob.
20:38 Porque él no es un Dios de
muertos, sino de vivientes; todos, en efecto, viven para él".
20:39 Tomando la palabra, algunos escribas
le dijeron: "Maestro, has hablado bien".
20:40 Y ya no se atrevían a preguntarle
nada.
El
Mesías, hijo y Señor de David
Mateo
22, 41-46 / Marcos
12, 35-37
20:41
Jesús les dijo entonces: "¿Cómo se puede decir que
el Mesías es hijo de David,
20:42 si el mismo David ha dicho en el
Libro de los Salmos:
Dijo el Señor a mi Señor:
Siéntate a mi derecha,
20:43 hasta que ponga a tus enemigos
debajo de tus pies?
20:44 Si David lo llama "Señor",
¿cómo puede ser hijo suyo?"
Advertencia
de Jesús contra los escribas
Mateo
23, 6-7 / Marcos
12, 38-40
20:45
Y dijo a los discípulos, de manera que lo oyera todo el pueblo:
20:46 "Tengan cuidado de los escribas,
a quienes les gusta pasearse con largas vestiduras, ser saludados en las plazas
y ocupar los primeros asientos en las sinagogas y en los banquetes;
20:47 que devoran los bienes de las viudas
y fingen hacer largas oraciones. Esos serán juzgados con más
severidad".