EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS


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CAPÍTULO 16

La parábola del administrador sagaz
16:1 Decía también a los discípulos: "Había un hombre rico que tenía un administrador, al cual acusaron de malgastar sus bienes.
16:2 Lo llamó y le dijo: "¿Qué es lo que me han contado de ti? Dame cuenta de tu administración, porque ya no ocuparás más ese puesto".
16:3 El administrador pensó entonces: "¿Qué voy a hacer ahora que mi señor me quita el cargo? ¿Cavar? No tengo fuerzas. ¿Pedir limosna? Me da vergüenza.
16:4 ¡Ya sé lo que voy a hacer para que, al dejar el puesto, haya quienes me reciban en su casa!"
16:5 Llamó uno por uno a los deudores de su señor y preguntó al primero: "¿Cuánto debes a mi señor?"
16:6 "Veinte barriles de aceite", le respondió. El administrador le dijo: "Toma tu recibo, siéntate en seguida, y anota diez".
16:7 Después preguntó a otro: "Y tú, ¿cuánto debes?" "Cuatrocientos quintales de trigo", le respondió. El administrador le dijo: "Toma tu recibo y anota trescientos".
16:8 Y el señor alabó a este administrador deshonesto, por haber obrado tan hábilmente. Porque los hijos de este mundo son más astutos en su trato con los demás que los hijos de la luz.

El buen uso del dinero
16:9 Pero yo les digo: Gánense amigos con el dinero de la injusticia, para que el día en que este les falte, ellos los reciban en las moradas eternas.
16:10 El que es fiel en lo poco, también es fiel en lo mucho, y el que es deshonesto en lo poco, también es deshonesto en lo mucho.
16:11 Si ustedes no son fieles en el uso del dinero injusto, ¿quién les confiará el verdadero bien?
16:12 Y si no son fieles con lo ajeno, ¿quién les confiará lo que les pertenece a ustedes?

Dios y las riquezas
Mateo 6, 24

16:13 Ningún servidor puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se interesará por el primero y menospreciará al segundo. No se puede servir a Dios y al Dinero".
16:14 Los fariseos, que eran amigos del dinero, escuchaban todo esto y se burlaban de Jesús.
16:15 Él les dijo: "Ustedes aparentan rectitud ante los hombres, pero Dios conoce sus corazones. Porque lo que es estimable a los ojos de los hombres, resulta despreciable para Dios.

La Ley y el Reino de Dios
Mateo 5, 17-20

16:16 La Ley y los Profetas llegan hasta Juan. Mateo 11, 13 Desde entonces se proclama el Reino de Dios, y todos tienen que esforzarse para entrar en él.
16:17 Es más fácil que dejen de existir el cielo y la tierra, antes que desaparezca una coma de la Ley. Mateo 5, 18

El divorcio
Mateo 5, 27-30 / Mateo 5, 31-32 / Mateo 19, 1-9 / Marcos 9, 43-47; Marcos 10, 1-12

16:18 El que se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio, y el que se casa con una mujer abandonada por su marido, comete adulterio. Mateo 5, 32 Mateo 19, 9 Marcos 10, 11-12 1 Corintios 7, 10-11

La parábola del hombre rico y el pobre Lázaro
16:19 Había un hombre rico que se vestía de púrpura y lino finísimo y cada día hacía espléndidos banquetes.
16:20 A su puerta, cubierto de llagas, yacía un pobre llamado Lázaro,
16:21 que ansiaba saciarse con lo que caía de la mesa del rico; y hasta los perros iban a lamer sus llagas.
16:22 El pobre murió y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. El rico también murió y fue sepultado.
16:23 En la morada de los muertos, en medio de los tormentos, levantó los ojos y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro junto a él.
16:24 Entonces exclamó: "Padre Abraham, ten piedad de mí y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en el agua y refresque mi lengua, porque estas llamas me atormentan".
16:25 "Hijo mío, respondió Abraham, recuerda que has recibido tus bienes en vida y Lázaro, en cambio, recibió males; ahora él encuentra aquí su consuelo, y tú, el tormento.
16:26 Además, entre ustedes y nosotros se abre un gran abismo. De manera que los que quieren pasar de aquí hasta allí no pueden hacerlo, y tampoco se puede pasar de allí hasta aquí".
16:27 El rico contestó: "Te ruego entonces, padre, que envíes a Lázaro a la casa de mi padre,
16:28 porque tengo cinco hermanos: que él los prevenga, no sea que ellos también caigan en este lugar de tormento".
16:29 Abraham respondió: "Tienen a Moisés y a los Profetas; que los escuchen".
16:30 "No, padre Abraham, insistió el rico. Pero si alguno de los muertos va a verlos, se arrepentirán".
16:31 Abraham respondió: "Si no escuchan a Moisés y a los Profetas, aunque resucite alguno de entre los muertos, tampoco se convencerán"".

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CAPÍTULO 17

La gravedad del escándalo
Mateo 18, 6-10 / Marcos 9, 42-48

17:1 Después dijo a sus discípulos: "Es inevitable que haya escándalos, pero ¡ay de aquel que los ocasiona!
17:2 Más le valdría que le ataran al cuello una piedra de moler y lo precipitaran al mar, antes que escandalizar a uno de estos pequeños.
17:3 Por lo tanto, ¡tengan cuidado!

La corrección fraterna
Mateo 18, 15-18

Si tu hermano peca, repréndelo, y si se arrepiente, perdónalo. Mateo 18, 15
17:4 Y si peca siete veces al día contra ti, y otras tantas vuelve a ti, diciendo: "Me arrepiento", perdónalo". Mateo 18, 22

El poder de la fe
17:5 Los Apóstoles dijeron al Señor: "Auméntanos la fe".
17:6 Él respondió: "Si ustedes tuvieran fe del tamaño de un grano de mostaza, y dijeran a esa morera que está ahí: "Arráncate de raíz y plántate en el mar", ella les obedecería. Mateo 17, 20 Mateo 21, 21 Marcos 11, 23 1 Corintios 13, 2

La parábola del servidor humilde
17:7 Supongamos que uno de ustedes tiene un servidor para arar o cuidar el ganado. Cuando este regresa del campo, ¿acaso le dirá: "Ven pronto y siéntate a la mesa"?
17:8 ¿No le dirá más bien: "Prepárame la cena y recógete la túnica para servirme hasta que yo haya comido y bebido, y tú comerás y beberás después"?
17:9 ¿Deberá mostrarse agradecido con el servidor porque hizo lo que se le mandó?
17:10 Así también ustedes, cuando hayan hecho todo lo que se les mande, digan: "Somos simples servidores, no hemos hecho más que cumplir con nuestro deber"".

Curación de diez leprosos
17:11 Mientras se dirigía a Jerusalén, Jesús pasaba a través de Samaría y Galilea.
17:12 Al entrar en un poblado, le salieron al encuentro diez leprosos, que se detuvieron a distancia
17:13 y empezaron a gritarle: "¡Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros!"
17:14 Al verlos, Jesús les dijo: "Vayan a presentarse a los sacerdotes". Y en el camino quedaron purificados.
17:15 Uno de ellos, al comprobar que estaba curado, volvió atrás alabando a Dios en voz alta
17:16 y se arrojó a los pies de Jesús con el rostro en tierra, dándole gracias. Era un samaritano.
17:17 Jesús le dijo entonces: "¿Cómo, no quedaron purificados los diez? Los otros nueve, ¿dónde están?
17:18 ¿Ninguno volvió a dar gracias a Dios, sino este extranjero?"
17:19 Y agregó: "Levántate y vete, tu fe te ha salvado".

La venida del Reino de Dios
17:20 Los fariseos le preguntaron cuándo llegaría el Reino de Dios. Él les respondió: "El Reino de Dios no viene ostensiblemente,
17:21 y no se podrá decir: "Está aquí" o "Está allí". Porque el Reino de Dios está entre ustedes".

El Día del Hijo del hombre
17:22 Jesús dijo después a sus discípulos: "Vendrá el tiempo en que ustedes desearán ver uno solo de los días del Hijo del hombre y no lo verán.
17:23 Les dirán: "Está aquí" o "Está allí", pero no corran a buscarlo.
17:24 Como el relámpago brilla de un extremo al otro del cielo, así será el Hijo del hombre Mateo 24, 27 cuando llegue su Día.
17:25 Pero antes tendrá que sufrir mucho y será rechazado por esta generación.
17:26 En los días del Hijo del hombre sucederá como en tiempos de Noé. Génesis 6, 8 Mateo 24, 37
17:27 La gente comía, bebía y se casaba, hasta el día en que Noé entró en el arca y llegó el diluvio, Génesis 7, 7-24 Mateo 24, 38-39 que los hizo morir a todos.
17:28 Sucederá como en tiempos de Lot: se comía y se bebía, se compraba y se vendía, se plantaba y se construía.
17:29 Pero el día en que Lot salió de Sodoma, Génesis 19,25 Mateo 10, 15 Mateo 11, 23-24 Lucas 10, 12 2 Pedro 2, 6 Judas 7 cayó del cielo una lluvia de fuego y de azufre que los hizo morir a todos.
17:30 Lo mismo sucederá el Día en que se manifieste el Hijo del hombre.
17:31 En ese Día, el que esté en la azotea y tenga sus cosas en la casa, no baje a buscarlas. Marcos 13, 16 Igualmente, el que esté en el campo, no vuelva atrás. Mateo 24, 18
17:32 Acuérdense de la mujer de Lot. Génesis 19, 26
17:33 El que trate de salvar su vida, la perderá; y el que la pierda, la conservará. Mateo 10, 39 Mateo 16, 25 Marcos 8, 35 Lucas 9, 24 Juan 12, 25
17:34 Les aseguro que en esa noche, de dos hombres que estén comiendo juntos, uno será llevado y el otro dejado;
17:35 de dos mujeres que estén moliendo juntas, una será llevada y la otra dejada".
17:37 Entonces le preguntaron: "¿Dónde sucederá esto, Señor?" Jesús les respondió: "Donde esté el cadáver, se juntarán los buitres". Mateo 24, 28

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CAPÍTULO 18

La parábola del juez y la viuda
18:1 Después Jesús les enseñó con una parábola que era necesario orar siempre sin desanimarse:
18:2 "En una ciudad había un juez que no temía a Dios ni le importaban los hombres;
18:3 y en la misma ciudad vivía una viuda que recurría a él, diciéndole: "Te ruego que me hagas justicia contra mi adversario".
18:4 Durante mucho tiempo el juez se negó, pero después dijo: "Yo no temo a Dios ni me importan los hombres,
18:5 pero como esta viuda me molesta, le haré justicia para que no venga continuamente a fastidiarme"".
18:6 Y el Señor dijo: "Oigan lo que dijo este juez injusto.
18:7 Y Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos, que claman a él día y noche, aunque los haga esperar?
18:8 Les aseguro que en un abrir y cerrar de ojos les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe sobre la tierra?"

La parábola del fariseo y el publicano
18:9 Y refiriéndose a algunos que se tenían por justos y despreciaban a los demás, dijo también esta parábola:
18:10 "Dos hombres subieron al Templo para orar: uno era fariseo Mateo 6, 5 y el otro, publicano.
18:11 El fariseo, de pie, oraba en voz baja: "Dios mío, te doy gracias porque no soy como los demás hombres, que son ladrones, injustos y adúlteros; ni tampoco como ese publicano.
18:12 Ayuno dos veces por semana y pago la décima parte de todas mis entradas".
18:13 En cambio el publicano, manteniéndose a distancia, no se animaba siquiera a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: "¡Dios mío, ten piedad de mí, que soy un pecador!"
18:14 Les aseguro que este último volvió a su casa justificado, pero no el primero. Porque todo el que se ensalza será humillado y el que se humilla será ensalzado". Mateo 23, 12 Lucas 14, 11 1 Pedro 5, 6

Jesús y los niños
Mateo 19, 13-15 / Marcos 10, 13-16

18:15 También le presentaban a los niños pequeños, para que los tocara; pero, al ver esto, los discípulos los reprendían.
18:16 Entonces Jesús los hizo llamar y dijo: "Dejen que los niños se acerquen a mí y no se lo impidan, porque el Reino de Dios pertenece a los que son como ellos.
18:17 Les aseguro que el que no recibe el Reino de Dios como un niño, no entrará en él". Mateo 18, 3 Marcos 10, 15

El hombre rico
Mateo 19, 16-22 / Marcos 10, 17-22

18:18 Un hombre importante le preguntó: "Maestro bueno, ¿qué debo hacer para heredar la Vida eterna?"
18:19 Jesús le dijo: "¿Por qué me llamas bueno? Sólo Dios es bueno.
18:20 Tú conoces los mandamientos: No cometerás adulterio,
Éxodo 20, 14 Levítico 18, 20 Levítico 20, 10 Deuteronomio 5, 18 Mateo 5, 27 Mateo 19, 18 Marcos 10, 19 Romanos 13, 9 Santiago 2, 11 no matarás, Génesis 9, 6 Éxodo 20, 13 Levítico 24, 17 Deuteronomio 5, 17 Mateo 5, 21 Mateo 19, 18 Marcos 10, 19 Romanos 13, 9 Santiago 2, 11 no robarás, Éxodo 20, 15 Levítico 19, 11 Deuteronomio 5, 19 Mateo 19, 18 Marcos 10, 19 Romanos 13, 9 no darás falso testimonio, Éxodo 20, 16 Éxodo 23, 1 Deuteronomio 5, 20 Levítico 19, 11 Mateo 19, 18 Marcos 10, 19 Romanos 13, 9 honra a tu padre y a tu madre". Éxodo 20, 12 Levítico 19, 3 Deuteronomio 5, 16 Deuteronomio 27, 16 Ezequiel 22, 7 Mateo 15, 4 Mateo 19, 19 Marcos 7, 10 Marcos 10, 19 Efesios 6, 2
18:21 El hombre le respondió: "Todo esto lo he cumplido desde mi juventud".
18:22 Al oírlo, Jesús le dijo: "Una cosa te falta todavía: vende todo lo que tienes y distribúyelo entre los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo. Después ven y sígueme".
18:23 Al oír estas palabras, el hombre se entristeció, porque era muy rico.

El peligro de las riquezas
Mateo 19, 23-26 / Marcos 10, 23-27

18:24 Viéndolo así, Jesús dijo: "¡Qué difícil será para los ricos entrar en el Reino de Dios!
18:25 Sí, es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de Dios".
18:26 Los que escuchaban dijeron: "Pero entonces, ¿quién podrá salvarse?"
18:27 Jesús respondió: "Lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios".

La recompensa prometida a los discípulos
Mateo 19, 27-30 / Marcos 10, 28-31 / Lucas 22, 28-30

18:28 Pedro le dijo: "Nosotros hemos dejado todo lo que teníamos y te hemos seguido".
18:29 Jesús respondió: "Les aseguro que el que haya dejado casa, mujer, hermanos, padres o hijos, por el Reino de Dios,
18:30 recibirá mucho más en este mundo; y en el mundo futuro, recibirá la Vida eterna".

El tercer anuncio de la Pasión
Mateo 20, 17-19 / Marcos 10, 32-34

18:31 Después, Jesús llevó aparte a los Doce y les dijo: "Ahora subimos a Jerusalén, donde se cumplirá todo lo que anunciaron los profetas sobre el Hijo del hombre.
18:32 Será entregado a los paganos, se burlarán de él, lo insultarán, lo escupirán
18:33 y, después de azotarlo, lo matarán. Pero al tercer día resucitará". Mateo 16, 21 Mateo 17, 23 Mateo 20, 19 Mateo 27, 63 Marcos 8, 31 Marcos 9, 31 Marcos 10, 33-34 Lucas 9, 22
18:34 Ellos no comprendieron nada de todo esto; les resultaba oscuro y no captaban el sentido de estas palabras.


Curación de un ciego de Jericó
Mateo 20, 29-34 / Marcos 10, 46-52

18:35 Cuando se acercaba a Jericó, un ciego estaba sentado al borde del camino, pidiendo limosna.
18:36 Al oír que pasaba mucha gente, preguntó qué sucedía.
18:37 Le respondieron que pasaba Jesús de Nazaret.
18:38 El ciego se puso a gritar: "¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!"
18:39 Los que iban delante lo reprendían para que se callara, pero él gritaba más fuerte: "¡Hijo de David, ten compasión de mí!"
18:40 Jesús se detuvo y mandó que se lo trajeran. Cuando lo tuvo a su lado, le preguntó:
18:41 "¿Qué quieres que haga por ti?" "Señor, que yo vea otra vez".
18:42 Y Jesús le dijo: "Recupera la vista, tu fe te ha salvado".
18:43 En el mismo momento, el ciego recuperó la vista y siguió a Jesús, glorificando a Dios. Al ver esto, todo el pueblo alababa a Dios.

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CAPÍTULO 19

La conversión de Zaqueo
19:1 Jesús entró en Jericó y atravesaba la ciudad.
19:2 Allí vivía un hombre muy rico llamado Zaqueo, que era jefe de los publicanos.
19:3 Él quería ver quién era Jesús, pero no podía a causa de la multitud, porque era de baja estatura.
19:4 Entonces se adelantó y subió a un sicómoro para poder verlo, porque iba a pasar por allí.
19:5 Al llegar a ese lugar, Jesús miró hacia arriba y le dijo: "Zaqueo, baja pronto, porque hoy tengo que alojarme en tu casa".
19:6 Zaqueo bajó rápidamente y lo recibió con alegría.
19:7 Al ver esto, todos murmuraban, diciendo: "Se ha ido a alojar en casa de un pecador".
19:8 Pero Zaqueo dijo resueltamente al Señor: "Señor, ahora mismo voy a dar la mitad de mis bienes a los pobres, y si he perjudicado a alguien, le daré cuatro veces más".
19:9 Y Jesús le dijo: "Hoy ha llegado la salvación a esta casa, ya que también este hombre es un hijo de Abraham,
19:10 porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que estaba perdido".

La parábola de las monedas de plata
Mateo 25, 14-30

19:11 Como la gente seguía escuchando, añadió una parábola, porque estaba cerca de Jerusalén y ellos pensaban que el Reino de Dios iba a aparecer de un momento a otro.
19:12 Él les dijo: "Un hombre de familia noble fue a un país lejano para recibir la investidura real y regresar en seguida.
19:13 Llamó a diez de sus servidores y les entregó cien monedas de plata a cada uno, diciéndoles: "Háganlas producir hasta que yo vuelva".
19:14 Pero sus conciudadanos lo odiaban y enviaron detrás de él una embajada encargada de decir: "No queremos que este sea nuestro rey".
19:15 Al regresar, investido de la dignidad real, hizo llamar a los servidores a quienes había dado el dinero, para saber lo que había ganado cada uno.
19:16 El primero se presentó y le dijo: "Señor, tus cien monedas de plata han producido diez veces más".
19:17 "Está bien, buen servidor, le respondió, ya que has sido fiel en tan poca cosa, recibe el gobierno de diez ciudades".
19:18 Llegó el segundo y le dijo: "Señor, tus cien monedas de plata han producido cinco veces más".
19:19 A él también le dijo: "Tú estarás al frente de cinco ciudades".
19:20 Llegó el otro y le dijo: "Señor, aquí tienes tus cien monedas de plata, que guardé envueltas en un pañuelo.
19:21 Porque tuve miedo de ti, que eres un hombre exigente, que quieres percibir lo que no has depositado y cosechar lo que no has sembrado".
19:22 Él le respondió: "Yo te juzgo por tus propias palabras, mal servidor. Si sabías que soy un hombre exigente, que quiero percibir lo que no deposité y cosechar lo que no sembré,
19:23 ¿por qué no entregaste mi dinero en préstamo? A mi regreso yo lo hubiera recuperado con intereses".
19:24 Y dijo a los que estaban allí: "Quítenle las cien monedas y dénselas al que tiene diez veces más".
19:25 "¡Pero, señor, le respondieron, ya tiene mil!"
19:26 Les aseguro que al que tiene, se le dará; pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene. Mateo 13, 12 Mateo 25, 29 Marcos 4, 25 Lucas 8, 18
19:27 En cuanto a mis enemigos, que no me han querido por rey, tráiganlos aquí y mátenlos en mi presencia".
19:28 Después de haber dicho esto, Jesús siguió adelante, subiendo a Jerusalén.

LA ACTIVIDAD DE JESÚS EN JERUSALÉN

La entrada mesiánica en Jerusalén
Mateo 21, 1-11 / Marcos 11, 1-11 / Juan 12, 12-19

19:29 Cuando se acercó a Betfagé y Betania, al pie del monte llamado de los Olivos, envió a dos de sus discípulos, diciéndoles:
19:30 "Vayan al pueblo que está enfrente y, al entrar, encontrarán un asno atado, que nadie ha montado todavía. Desátenlo y tráiganlo;
19:31 y si alguien les pregunta: "¿Por qué lo desatan?", respondan: "El Señor lo necesita"".
19:32 Los enviados partieron y encontraron todo como él les había dicho.
19:33 Cuando desataron el asno, sus dueños les dijeron: "¿Por qué lo desatan?"
19:34 Y ellos respondieron: "El Señor lo necesita".
19:35 Luego llevaron el asno adonde estaba Jesús y, poniendo sobre él sus mantos, lo hicieron montar.
19:36 Mientras él avanzaba, la gente extendía sus mantos sobre el camino.
19:37 Cuando Jesús se acercaba a la pendiente del monte de los Olivos, todos los discípulos, llenos de alegría, comenzaron a alabar a Dios en alta voz, por todos los milagros que habían visto.
19:38 Y decían:
"¡Bendito sea el Rey que viene
en nombre del Señor! Salmo 118, 26 Mateo 21, 9 Mateo 23, 39 Marcos 11, 9 Lucas 13, 35 Juan 12, 13
¡Paz en el cielo
y gloria en las alturas!".
19:39 Algunos fariseos que se encontraban entre la multitud le dijeron: "Maestro, reprende a tus discípulos".
19:40 Pero él respondió: "Les aseguro que si ellos callan, gritarán las piedras".

Lamentación de Jesús sobre Jerusalén
19:41 Cuando estuvo cerca y vio la ciudad, se puso a llorar por ella,
19:42 diciendo: "¡Si tú también hubieras comprendido en este día el mensaje de paz! Pero ahora está oculto a tus ojos.
19:43 Vendrán días desastrosos para ti, en que tus enemigos te cercarán con empalizadas, te sitiarán y te atacarán por todas partes.
19:44 Te arrasarán junto con tus hijos, que están dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, porque no has sabido reconocer el tiempo en que fuiste visitada por Dios".

La expulsión de los vendedores del Templo
Mateo 21, 12-17 / Marcos 11, 15-19 / Juan 2, 13-17

19:45 Y al entrar al Templo, se puso a echar a los vendedores,
19:46 diciéndoles: "Está escrito: Mi casa será una casa de oración, Isaías 56, 7 Isaías 60, 7 Mateo 21, 13 Marcos 11, 17 pero ustedes la han convertido en una cueva de ladrones".
Jeremías 7, 11 Mateo 21, 13 Marcos 11, 17

La enseñanza de Jesús en el Templo
Marcos 11, 18

19:47 Y diariamente enseñaba en el Templo. Mateo 26, 55 Marcos 14, 49 Lucas 21, 37 Los sumos sacerdotes, los escribas y los más importantes del pueblo, buscaban la forma de matarlo.
19:48 Pero no sabían cómo hacerlo, porque todo el pueblo lo escuchaba y estaba pendiente de sus palabras.

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CAPÍTULO 20

Discusión sobre la autoridad de Jesús
Mateo 21, 23-27 / Marcos 11, 27-33

20:1 Un día en que Jesús enseñaba al pueblo en el Templo y anunciaba la Buena Noticia, se le acercaron los sumos sacerdotes y los escribas con los ancianos,
20:2 y le dijeron: "Dinos con qué autoridad haces estas cosas o quién te ha dado esa autoridad".
20:3 Jesús les respondió: "Yo también quiero preguntarles algo. Díganme:
20:4 El bautismo de Juan, ¿venía del cielo o de los hombres?"
20:5 Ellos se hacían este razonamiento: "Si respondemos: "Del cielo", él nos dirá: "¿Por qué no creyeron en él?"
20:6 Y si respondemos: "De los hombres", todo el pueblo nos apedreará, porque está convencido de que Juan es un profeta"
20:7 Y le dijeron que no sabían de dónde venía.
20:8 Jesús les respondió: "Yo tampoco les diré con qué autoridad hago esto".

La parábola de los viñadores homicidas
Mateo 21, 33-46 / Marcos 12, 1-12

20:9 Y luego dijo al pueblo esta parábola: "Un hombre plantó una viña, Isaías 5, 1 Mateo 21, 33 Marcos 12, 1 la arrendó a unos viñadores y se fue por largo tiempo al extranjero.
20:10 Llegado el momento, les envió a un servidor para que le entregaran la parte de los frutos que le correspondía. Pero los viñadores lo golpearon y lo echaron con las manos vacías.
20:11 Envió a otro servidor, y también a este lo golpearon, lo ultrajaron y lo echaron con las manos vacías.
20:12 Mandó después a un tercero, y a él también lo hirieron y lo arrojaron afuera.
20:13 El dueño de la viña pensó entonces: "¿Qué haré? Voy a enviar a mi hijo muy querido: quizá tengan consideración con él".
20:14 Pero los viñadores, al verlo, se dijeron: "Este es el heredero, vamos a matarlo, y la herencia será nuestra".
20:15 Y arrojándolo fuera de la viña, lo mataron.
¿Qué hará con ellos el dueño de la viña?
20:16 Vendrá, acabará con esos viñadores y entregará la viña a otros". Al oír estas palabras, dijeron: "¡Dios no lo permita!"
20:17 Pero fijando en ellos su mirada, Jesús les dijo: "¿Qué significa entonces lo que está escrito:
La piedra que los constructores rechazaron
ha llegado a ser la piedra angular? Salmo 118, 22 Mateo 21, 42 Marcos 12, 10-11 Hechos 4, 11 1 Pedro 2, 7
20:18 El que caiga sobre esta piedra quedará destrozado, y aquel sobre quien ella caiga, será aplastado".
20:19 Los escribas y los sumos sacerdotes querían detenerlo en ese mismo momento, porque comprendían que esta parábola la había dicho por ellos, pero temieron al pueblo.

El impuesto debido a la autoridad
Mateo 22, 15-22 / Marcos 12, 13-17

20:20 Ellos comenzaron a acecharlo y le enviaron espías, que fingían ser hombres de bien, para lograr sorprenderlo en alguna de sus afirmaciones, y entregarlo al poder y a la autoridad del gobernador.
20:21 Y le dijeron: "Maestro, sabemos que hablas y enseñas con rectitud y que no tienes en cuenta la condición de las personas, sino que enseñas con toda fidelidad el camino de Dios.
20:22 ¿Nos está permitido pagar el impuesto al César o no?"
20:23 Pero Jesús, conociendo su astucia, les dijo:
20:24 "Muéstrenme un denario. ¿De quién es la figura y la inscripción que tiene?" "Del César", respondieron.
20:25 Jesús les dijo: "Den al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios". Mateo 22, 21 Marcos 12, 17 Romanos 13, 7
20:26 Así no pudieron sorprenderlo en ninguna palabra delante del pueblo y, llenos de admiración por su respuesta, tuvieron que callarse.

Discusión sobre la resurrección de los muertos
Mateo 22, 23-33 / Marcos 12, 18-27

20:27 Se le acercaron algunos saduceos, que niegan la resurrección,
20:28 y le dijeron: "Maestro, Moisés nos ha ordenado: Si alguien está casado y muere sin tener hijos, que su hermano, para darle descendencia, se case con la viuda. Génesis 38, 8 Deuteronomio 25, 6 Mateo 22, 24 Marcos 12, 19
20:29 Ahora bien, había siete hermanos. El primero se casó y murió sin tener hijos.
20:30 El segundo
20:31 se casó con la viuda, y luego el tercero. Y así murieron los siete sin dejar descendencia.
20:32 Finalmente, también murió la mujer.
20:33 Cuando resuciten los muertos, ¿de quién será esposa, ya que los siete la tuvieron por mujer?"
20:34 Jesús les respondió: "En este mundo los hombres y las mujeres se casan,
20:35 pero los que son juzgados dignos de participar del mundo futuro y de la resurrección, no se casan.
20:36 Ya no pueden morir, porque son semejantes a los ángeles y, al ser hijos de la resurrección, son hijos de Dios.
20:37 Que los muertos van a resucitar, Moisés lo ha dado a entender en el pasaje de la zarza, cuando llama al Señor el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob.
20:38 Porque él no es un Dios de muertos, sino de vivientes; todos, en efecto, viven para él".
20:39 Tomando la palabra, algunos escribas le dijeron: "Maestro, has hablado bien".
20:40 Y ya no se atrevían a preguntarle nada.

El Mesías, hijo y Señor de David
Mateo 22, 41-46 / Marcos 12, 35-37

20:41 Jesús les dijo entonces: "¿Cómo se puede decir que el Mesías es hijo de David,
20:42 si el mismo David ha dicho en el Libro de los Salmos:
Dijo el Señor a mi Señor:
Siéntate a mi derecha,
20:43 hasta que ponga a tus enemigos
debajo de tus pies? Salmo 8, 7 Salmo 110, 1 Mateo 22, 44 Marcos 12, 36 Hechos 2, 34-35 1 Corintios 15, 25 1 Corintios 15, 27 Efesios 1, 20-22 Colosenses 3, 1 Hebreos 1, 13 Hebreos 2, 8 Hebreos 8, 1 Hebreos 10, 12-13
20:44 Si David lo llama "Señor", ¿cómo puede ser hijo suyo?"

Advertencia de Jesús contra los escribas
Mateo 23, 6-7 / Marcos 12, 38-40

20:45 Y dijo a los discípulos, de manera que lo oyera todo el pueblo:
20:46 "Tengan cuidado de los escribas, a quienes les gusta pasearse con largas vestiduras, ser saludados en las plazas y ocupar los primeros asientos en las sinagogas y en los banquetes;
20:47 que devoran los bienes de las viudas y fingen hacer largas oraciones. Esos serán juzgados con más severidad".

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