EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS
|
Haga click sobre el número del capítulo al que desea ir 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | 11 | 12 | 13 | 14 | 15 | 16 | 17 | 18 | 19 | 20 | 21 | 22 | 23 | 24 |
La
ofrenda de la viuda
Marcos
12, 41-44
21:1
Después, levantando los ojos, Jesús vio a unos ricos que ponían
sus ofrendas en el tesoro del Templo.
21:2 Vio también a una viuda de
condición muy humilde, que ponía dos pequeñas monedas
de cobre,
21:3 y dijo: "Les aseguro que esta
pobre viuda ha dado más que nadie.
21:4 Porque todos los demás dieron
como ofrenda algo de lo que les sobraba, pero ella, de su indigencia, dio
todo lo que tenía para vivir".
Anuncio
de la destrucción del Templo
Mateo
24, 1-4 / Marcos
13, 1-4
21:5
Y como algunos, hablando del Templo, decían que estaba adornado con
hermosas piedras y ofrendas votivas, Jesús dijo:
21:6 "De todo lo que ustedes contemplan,
un día no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido".
21:7 Ellos le preguntaron: "Maestro,
¿cuándo tendrá lugar esto, y cuál será
la señal de que va a suceder?"
Los
signos precursores del fin
Mateo
24, 4-14 / Marcos
13, 5-13
21:8
Jesús respondió: "Tengan cuidado, no se dejen engañar,
porque muchos se presentarán en mi Nombre, diciendo: "Soy yo",
y también: "El tiempo está cerca". No los sigan.
21:9 Cuando oigan hablar de guerras y
revoluciones no se alarmen; es necesario que esto ocurra antes, pero no llegará
tan pronto el fin".
21:10 Después les dijo: "Se
levantará nación contra nación y reino contra reino.
21:11 Habrá grandes terremotos;
peste y hambre en muchas partes; se verán también fenómenos
aterradores y grandes señales en el cielo.
21:12 Pero antes de
todo eso, los detendrán, los perseguirán, los entregarán
a las sinagogas y serán encarcelados; los llevarán ante reyes
y gobernadores a causa de mi Nombre,
21:13 y esto les sucederá para
que puedan dar testimonio de mí.
21:14 Tengan bien
presente que no deberán preparar su defensa,
21:15 porque yo mismo les daré
una elocuencia y una sabiduría que ninguno de sus adversarios podrá
resistir ni contradecir.
![]()
21:16 Serán entregados hasta por
sus propios padres y hermanos, por sus parientes y amigos; y a muchos de ustedes
los matarán.
![]()
21:17 Serán
odiados por todos a causa de mi Nombre.
![]()
21:18 Pero ni siquiera un cabello se les
caerá de la cabeza.
21:19 Gracias a la constancia salvarán
sus vidas.
El
asedio de Jerusalén
Mateo
24, 15-25 / Marcos
13, 14-23
21:20
Cuando vean a Jerusalén sitiada por los ejércitos, sepan que
su ruina está próxima.
21:21 Los que estén en Judea, que
se refugien en las montañas; los que estén dentro de la ciudad,
que se alejen; y los que estén en los campos, que no vuelvan a ella.
21:22 Porque serán
días de escarmiento,
en
que todo lo que está escrito deberá cumplirse.
21:23 ¡Ay de las que estén
embarazadas o tengan niños de pecho en aquellos días! Será
grande la desgracia de este país y la ira de Dios pesará sobre
este pueblo.
21:24 Caerán al filo de la espada,
serán llevados cautivos a todas las naciones, y Jerusalén será
pisoteada por los paganos,
hasta que el tiempo de los paganos llegue a su cumplimiento.
La
manifestación gloriosa del Hijo del hombre
Mateo
24, 26-31 / Marcos
13, 24-27
21:25
Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas;
y en la tierra, los pueblos serán presa de la angustia ante el rugido
del mar y la violencia de las olas.
21:26 Los hombres desfallecerán
de miedo ante la expectativa de lo que sobrevendrá al mundo, porque
los astros se conmoverán.
21:27 Entonces se
verá al Hijo del hombre
venir
sobre una nube, lleno de poder y de gloria.
21:28 Cuando comience a suceder esto,
tengan ánimo y levanten la cabeza, porque está por llegarles
la liberación".
La
parábola de la higuera
Mateo
24, 32-36 / Marcos
13, 28-32
21:29
Y Jesús les hizo esta comparación: "Miren lo que sucede
con la higuera o con cualquier otro árbol.
21:30 Cuando comienza a echar brotes,
ustedes se dan cuenta de que se acerca el verano.
21:31 Así también, cuando
vean que suceden todas estas cosas, sepan que el Reino de Dios está
cerca.
21:32 Les aseguro que no pasará
esta generación hasta que se cumpla todo esto.
21:33 El cielo y la tierra pasarán,
pero mis palabras no pasarán.
Exhortación
a la vigilancia
21:34
Tengan cuidado de no dejarse aturdir por los excesos, la embriaguez y las
preocupaciones de la vida, para que ese día no caiga de improviso sobre
ustedes
21:35 como una trampa, porque sobrevendrá
a todos los hombres en toda la tierra.
21:36 Estén prevenidos y oren incesantemente,
para quedar a salvo de todo lo que ha de ocurrir. Así podrán
comparecer seguros ante el Hijo del hombre".
Últimos
días de Jesús en Jerusalén
21:37
Durante el día Jesús enseñaba en el Templo,
y por la noche se retiraba al monte llamado de los Olivos.
21:38 Y todo el pueblo madrugaba para
ir al Templo a escucharlo.
LA PASIÓN Y LA MUERTE DE JESÚS
CAPÍTULO 22
La
conspiración contra Jesús y la traición de Judas
Mateo
26, 1-5.14-16 / Marcos
14, 1-2.10-11
/
Juan
11, 45-57
22:1
Estaba cerca la fiesta de los Ácimos, llamada Pascua.
22:2 Los sumos sacerdotes y los escribas
buscaban la manera de eliminar a Jesús, porque tenían miedo
del pueblo.
22:3 Entonces Satanás entró
en Judas, llamado Iscariote, que era uno de los Doce.
22:4 Este fue a tratar con los sumos sacerdotes
y los jefes de la guardia sobre el modo de entregárselo.
22:5 Ellos se alegraron y convinieron
en darle dinero.
22:6 Judas aceptó y buscaba una
ocasión propicia para entregarlo sin que se enterara el pueblo.
Los
preparativos para la comida pascual
Mateo
26, 17-19 / Marcos
14, 12-16
22:7
Llegó el día de los Ácimos, en el que se debía
inmolar la víctima pascual.
22:8 Jesús envió a Pedro
y a Juan, diciéndoles: "Vayan a prepararnos lo necesario para
la comida pascual".
22:9 Ellos le preguntaron: "¿Dónde
quieres que la preparemos?"
22:10 Jesús les respondió:
"Al entrar en la ciudad encontrarán a un hombre que lleva un cántaro
de agua. Síganlo hasta la casa donde entre,
22:11 y digan a su dueño: El Maestro
manda preguntarte: "¿Dónde está la sala en que podré
comer la Pascua con mis discípulos?"
22:12 Él les mostrará en
el piso alto una pieza grande, arreglada con almohadones: preparen allí
lo necesario".
22:13 Los discípulos partieron,
encontraron todo como Jesús les había dicho y prepararon la
Pascua.
La
comida pascual
22:14
Llegada la hora, Jesús se sentó a la mesa con los Apóstoles
y les dijo:
22:15 "He deseado ardientemente comer
esta Pascua con ustedes antes de mi Pasión,
22:16 porque les aseguro que ya no la
comeré más hasta que llegue a su pleno cumplimiento en el Reino
de Dios".
22:17 Y tomando una copa, dio gracias
y dijo: "Tomen y compártanla entre ustedes.
22:18 Porque les aseguro que desde ahora
no beberé más del fruto de la vid hasta que llegue el Reino
de Dios".
La
institución de la Eucaristía
Mateo
26, 26-29 / Marcos
14, 22-25 / 1
Cor 11, 23-27
22:19
Luego tomó el pan, dio gracias, lo partió y lo dio a sus discípulos,
diciendo: "Esto es mi Cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto
en memoria mía".
22:20 Después
de la cena hizo lo mismo con la copa, diciendo: "Esta copa es la Nueva
Alianza
sellada
con mi Sangre, que se derrama por ustedes.
![]()
El
anuncio de la traición de Judas
Mateo
26, 20-25 / Marcos
14, 17-21 / Juan
13, 21-30
22:21
La mano del traidor está sobre la mesa, junto a mí.
22:22 Porque el Hijo del hombre va por
el camino que le ha sido señalado, pero ¡ay de aquel que lo va
a entregar!"
![]()
22:23 Entonces comenzaron a preguntarse
unos a otros quién de ellos sería el que iba a hacer eso.
El
carácter servicial de la autoridad
Mateo
20, 24-28 / Marcos
10, 41-45
22:24
Y surgió una discusión sobre quién debía ser considerado
como el más grande.
![]()
22:25 Jesús les dijo: "Los
reyes de las naciones dominan sobre ellas, y los que ejercen el poder sobre
el pueblo se hacen llamar bienhechores.
22:26 Pero entre ustedes no debe ser así.
Al contrario, el que es más grande, que se comporte como el menor,
y el que gobierna, como un servidor.
![]()
22:27 Porque, ¿quién es
más grande, el que está a la mesa o el que sirve? ¿No
es acaso el que está a la mesa? Y sin embargo, yo estoy entre ustedes
como el que sirve.
La
recompensa prometida a los discípulos
Mateo
19, 27-30 / Marcos
10, 28-31 / Lucas
18, 28-30
22:28
Ustedes son los que han permanecido siempre conmigo en medio de mis pruebas.
22:29 Por eso yo les confiero la realeza,
como mi Padre me la confirió a mí.
22:30 Y en mi Reino, ustedes comerán
y beberán en mi mesa, y se sentarán sobre tronos para juzgar
a las doce tribus de Israel. ![]()
El
anuncio de las negaciones de Pedro
Mateo
26, 30-35 / Marcos
14, 26-31 / Juan
13, 36-38
22:31
Simón, Simón, mira que Satanás ha pedido poder para zarandearlos
como el trigo,
22:32 pero yo he rogado por ti, para que
no te falte la fe. Y tú, después que hayas vuelto, confirma
a tus hermanos".
22:33 "Señor, le dijo Pedro,
estoy dispuesto a ir contigo a la cárcel y a la muerte".
22:34 Pero Jesús replicó:
"Yo te aseguro, Pedro, que hoy, antes que cante el gallo, habrás
negado tres veces que me conoces".
El
combate decisivo
22:35
Después les dijo: "Cuando los envié sin bolsa, ni alforja,
ni sandalia, ¿les faltó alguna cosa?"
22:36 "Nada", respondieron.
Él agregó: "Pero ahora el que tenga una bolsa, que la lleve;
el que tenga una alforja, que la lleve también; y el que no tenga espada,
que venda su manto para comprar una.
22:37 Porque les aseguro
que debe cumplirse en mí esta palabra de la Escritura: Fue contado
entre los malhechores.
Ya llega a su fin todo lo que se refiere a mí".
22:38 "Señor, le dijeron,
aquí hay dos espadas". Él les respondió: "Basta".
La
oración de Jesús en el monte de los Olivos
Mateo
26, 36-46 / Marcos
14, 32-42 / Juan
18, 1
22:39
En seguida Jesús salió y fue como de costumbre al monte de los
Olivos, seguido de sus discípulos.
22:40 Cuando llegaron, les dijo: "Oren,
para no caer en la tentación".
22:41 Después se alejó de
ellos, más o menos a la distancia de un tiro de piedra, y puesto de
rodillas, oraba:
22:42 "Padre, si quieres, aleja de
mí este cáliz.
Pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya".
22:43 Entonces se le apareció un
ángel del cielo que lo reconfortaba.
22:44 En medio de la angustia, él
oraba más intensamente, y su sudor era como gotas de sangre que corrían
hasta el suelo.
22:45 Después de orar se levantó,
fue hacia donde estaban sus discípulos y los encontró adormecidos
por la tristeza.
22:46 Jesús les dijo: "¿Por
qué están durmiendo? Levántense y oren para no caer en
la tentación".
El
arresto de Jesús
Mateo
26, 47-56 / Marcos
14, 43-52 / Juan
18, 2-11
22:47
Todavía estaba hablando, cuando llegó una multitud encabezada
por el que se llamaba Judas, uno de los Doce. Este se acercó a Jesús
para besarlo.
22:48 Jesús le dijo: "Judas,
¿con un beso entregas al Hijo del hombre?"
22:49 Los que estaban con Jesús,
viendo lo que iba a suceder, le preguntaron: "Señor, ¿usamos
la espada?"
22:50 Y uno de ellos hirió con
su espada al servidor del Sumo Sacerdote, cortándole la oreja derecha.
22:51 Pero Jesús dijo: "Dejen,
ya está". Y tocándole la oreja, lo curó.
22:52 Después dijo a los sumos
sacerdotes, a los jefes de la guardia del Templo y a los ancianos que habían
venido a arrestarlo: "¿Soy acaso un bandido para que vengan con
espadas y palos?
22:53 Todos los días estaba con
ustedes en el Templo y no me arrestaron. Pero esta es la hora de ustedes y
el poder de las tinieblas".
Las
negaciones de Pedro
Mateo
26, 69-75 / Marcos
14, 66-72 / Juan
18, 15-18.25-27
22:54
Después de arrestarlo, lo condujeron a la casa del Sumo Sacerdote.
Pedro lo seguía de lejos.
22:55 Encendieron fuego en medio del patio,
se sentaron alrededor de él y Pedro se sentó entre ellos.
22:56 Una sirvienta que lo vio junto al
fuego, lo miró fijamente y dijo: "Este también estaba con
él".
22:57 Pedro lo negó, diciendo:
"Mujer, no lo conozco".
22:58 Poco después, otro lo vio
y dijo: "Tú también eres uno de aquellos". Pero Pedro
respondió: "No, hombre, no lo soy".
22:59 Alrededor de una hora más
tarde, otro insistió, diciendo: "No hay duda de que este hombre
estaba con él; además, él también es galileo".
22:60 "Hombre, dijo Pedro, no sé
lo que dices". En ese momento, cuando todavía estaba hablando,
cantó el gallo.
22:61 El Señor, dándose
vuelta, miró a Pedro. Este recordó las palabras que el Señor
le había dicho: "Hoy, antes que cante el gallo, me habrás
negado tres veces".
22:62 Y saliendo afuera, lloró
amargamente.
Ultrajes
a Jesús
22:63
Los hombres que custodiaban a Jesús lo ultrajaban y lo golpeaban;
22:64 y tapándole el rostro, le
decían:
"Profetiza, ¿quién te golpeó?"
22:65 Y proferían contra él
toda clase de insultos.
Jesús
ante el Sanedrín
Mateo
26, 57-68 / Marcos
14, 53-65 / Juan
18, 12-14
22:66
Cuando amaneció, se reunió el Consejo de los ancianos del pueblo,
junto con los sumos sacerdotes y los escribas. Llevaron a Jesús ante
el tribunal
22:67 y le dijeron: "Dinos si eres
el Mesías". Él les dijo: "Si yo les respondo, ustedes
no me creerán,
22:68 y si los interrogo, no me responderán.
22:69 Pero en adelante, el Hijo del hombre
se sentará a la derecha de Dios todopoderoso".
22:70 Todos preguntaron: "¿Entonces
eres el Hijo de Dios?" Jesús respondió: "Tienen razón,
yo lo soy".
22:71 Ellos dijeron: "¿Acaso
necesitamos otro testimonio? Nosotros mismos lo hemos oído de su propia
boca".
Jesús
ante Pilato
Mateo
27, 1-2.11-14 / Marcos
15, 1-5 / Juan
18, 28-40
23:1
Después se levantó toda la asamblea y lo llevaron ante Pilato.
23:2 Y comenzaron a acusarlo, diciendo:
"Hemos encontrado a este hombre incitando a nuestro pueblo a la rebelión,
impidiéndole pagar los impuestos al Emperador y pretendiendo ser el
rey Mesías".
23:3 Pilato lo interrogó, diciendo:
"¿Eres tú el rey de los judíos?" "Tú
lo dices",
le respondió Jesús.
23:4 Pilato dijo a los sumos sacerdotes
y a la multitud: "No encuentro en este hombre ningún motivo de
condena".
23:5 Pero ellos insistían: "Subleva
al pueblo con su enseñanza en toda la Judea. Comenzó en Galilea
y ha llegado hasta aquí".
23:6 Al oír esto, Pilato preguntó
si ese hombre era galileo.
23:7 Y habiéndose asegurado de
que pertenecía a la jurisdicción de Herodes, se lo envió.
En esos días, también Herodes se encontraba en Jerusalén.
Jesús
ante Herodes
23:8
Herodes se alegró mucho al ver a Jesús. Hacía tiempo
que deseaba verlo, por lo que había oído decir de él,
y esperaba que hiciera algún prodigio en su presencia.
23:9 Le hizo muchas preguntas, pero Jesús
no le respondió nada.
23:10 Entre tanto, los sumos sacerdotes
y los escribas estaban allí y lo acusaban con vehemencia.
23:11 Herodes y sus guardias, después
de tratarlo con desprecio y ponerlo en ridículo, lo cubrieron con un
magnífico manto y lo enviaron de nuevo a Pilato.
23:12 Y ese mismo día, Herodes
y Pilato, que estaban enemistados, se hicieron amigos.
Jesús de nuevo ante Pilato
23:13 Pilato convocó a los sumos
sacerdotes, a los jefes y al pueblo,
23:14 y les dijo: "Ustedes me han
traído a este hombre, acusándolo de incitar al pueblo a la rebelión.
Pero yo lo interrogué delante de ustedes y no encontré ningún
motivo de condena en los cargos de que lo acusan;
23:15 ni tampoco Herodes, ya que él
lo ha devuelto a este tribunal. Como ven, este hombre no ha hecho nada que
merezca la muerte.
23:16 Después de darle un escarmiento,
lo dejaré en libertad".
Jesús
y Barrabás
Mateo
27, 15-26 / Marcos
15, 6-15 / Juan
18, 39-40
23:18
Pero la multitud comenzó a gritar: "¡Que muera este hombre!
¡Suéltanos a Barrabás!"
23:19 A Barrabás lo habían
encarcelado por una sedición que tuvo lugar en la ciudad y por homicidio.
23:20 Pilato volvió a dirigirles
la palabra con la intención de poner en libertad a Jesús.
23:21 Pero ellos seguían gritando:
"¡Crucifícalo! ¡Crucifícalo!"
23:22 Por tercera vez les dijo: "¿Qué
mal ha hecho este hombre? No encuentro en él nada que merezca la muerte.
Después de darle un escarmiento, lo dejaré en libertad".
23:23 Pero ellos insistían a gritos,
reclamando que fuera crucificado, y el griterío se hacía cada
vez más violento.
23:24 Al fin, Pilato resolvió acceder
al pedido del pueblo.
23:25 Dejó en libertad al que ellos
pedían, al que había sido encarcelado por sedición y
homicidio, y a Jesús lo entregó al arbitrio de ellos.
El
camino hacia el Calvario
Mateo
27, 32-38 / Marcos
15, 21-22 / Juan
19, 17-22
23:26
Cuando lo llevaban, detuvieron a un tal Simón de Cirene, que volvía
del campo, y lo cargaron con la cruz, para que la llevara detrás de
Jesús.
23:27 Lo seguían muchos del pueblo
y un buen número de mujeres, que se golpeaban el pecho y se lamentaban
por él.
23:28 Pero Jesús, volviéndose
hacia ellas, les dijo: "¡Hijas de Jerusalén!, no lloren
por mí; lloren más bien por ustedes y por sus hijos.
23:29 Porque se acerca el tiempo en que
se dirá: ¡Felices las estériles, felices los senos que
no concibieron y los pechos que no amamantaron!
23:30 Entonces se
dirá a las montañas: ¡Caigan sobre nosotros!, y a los
cerros: ¡Sepúltennos!
![]()
23:31 Porque si así tratan a la
leña verde, ¿qué será de la leña seca?"
23:32 Con él llevaban también
a otros dos malhechores, para ser ejecutados.
La
crucifixión de Jesús
Mateo
27, 32-38 / Marcos
15, 23-27 / Juan
19, 17-22
23:33
Cuando llegaron al lugar llamado "del Cráneo", lo crucificaron
junto con los malhechores, uno a su derecha y el otro a su izquierda.
23:34 Jesús decía: "Padre,
perdónalos, porque no saben lo que hacen". Después se repartieron
sus vestiduras, sorteándolas entre ellos.
![]()
Injurias
a Jesús crucificado
Mateo
27, 39-44 / Marcos
15, 29-32a
23:35
El pueblo permanecía allí y miraba. Sus jefes, burlándose,
decían: "Ha salvado a otros: ¡que se salve a sí mismo,
si es el Mesías de Dios, el Elegido!"
23:36 También los soldados se burlaban
de él y, acercándose para ofrecerle vinagre,
![]()
23:37 le decían: "Si eres
el rey de los judíos, ¡sálvate a ti mismo!"
23:38 Sobre su cabeza había una
inscripción: "Este es el rey de los judíos".
El
buen ladrón
23:39
Uno de los malhechores crucificados lo insultaba, diciendo: "¿No
eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros".
23:40 Pero el otro lo increpaba, diciéndole:
"¿No tienes temor de Dios, tú que sufres la misma pena
que él?
23:41 Nosotros la sufrimos justamente,
porque pagamos nuestras culpas, pero él no ha hecho nada malo".
23:42 Y decía: "Jesús,
acuérdate de mí cuando vengas a establecer tu Reino".
23:43 Él le respondió: "Yo
te aseguro que hoy estarás conmigo en el Paraíso".
La
muerte de Jesús
Mateo
27, 45-54 / Marcos
15, 33-39 / Juan
19, 28-30
23:44
Era alrededor del mediodía. El sol se eclipsó y la oscuridad
cubrió toda la tierra hasta las tres de la tarde.
23:45 El velo del Templo se rasgó
por el medio.
23:46 Jesús, con un grito, exclamó:
"Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu".
Y diciendo esto, expiró.
23:47 Cuando el centurión vio lo
que había pasado, alabó a Dios, exclamando: "Realmente
este hombre era un justo".
23:48 Y la multitud que se había
reunido para contemplar el espectáculo, al ver lo sucedido, regresaba
golpeándose el pecho.
23:49 Todos sus amigos
y las mujeres que lo habían acompañado
desde Galilea permanecían a distancia, contemplando lo sucedido.
La
sepultura de Jesús
Mateo
27, 57-66 / Marcos
15, 42-47 / Juan
19, 38-42
23:50
Llegó entonces un miembro del Consejo, llamado José, hombre
recto y justo,
23:51 que había disentido con las
decisiones y actitudes de los demás. Era de Arimatea, ciudad de Judea,
y esperaba el Reino de Dios.
23:52 Fue a ver a Pilato para pedirle
el cuerpo de Jesús.
23:53 Después de bajarlo de la
cruz, lo envolvió en una sábana y lo colocó en un sepulcro
cavado en la roca, donde nadie había sido sepultado.
23:54 Era el día de la Preparación,
y ya comenzaba el sábado.
23:55 Las mujeres que habían venido
de Galilea con Jesús siguieron a José, observaron el sepulcro
y vieron cómo había sido sepultado.
23:56 Después regresaron y prepararon
los bálsamos y perfumes, pero el sábado observaron el descanso
que prescribía la Ley.
LA RESURRECCIÓN Y LA ASCENSIÓN DE JESÚS
El
anuncio de la resurrección
Mateo
28, 1-8 / Marcos
16, 1-8 / Juan
20, 1-18
24:1
El primer día de la semana, al amanecer, las mujeres fueron al sepulcro
con los perfumes que habían preparado.
24:2 Ellas encontraron removida la piedra
del sepulcro
24:3 y entraron, pero no hallaron el cuerpo
del Señor Jesús.
24:4 Mientras estaban desconcertadas a
causa de esto, se les aparecieron dos hombres con vestiduras deslumbrantes.
24:5 Como las mujeres, llenas de temor,
no se atrevían a levantar la vista del suelo, ellos les preguntaron:
"¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo?
24:6 No está aquí, ha resucitado.
Recuerden lo que él les decía cuando aún estaba en Galilea:
24:7 "Es necesario que el Hijo del
hombre sea entregado en manos de los pecadores, que sea crucificado y que
resucite al tercer día"".
24:8 Y las mujeres recordaron sus palabras.
El
testimonio de las mujeres
24:9
Cuando regresaron del sepulcro, refirieron esto a los Once y a todos los demás.
24:10 Eran María Magdalena, Juana
y María, la madre de Santiago, y las demás mujeres que las acompañaban.
Ellas contaron todo a los Apóstoles,
24:11 pero a ellos les pareció
que deliraban y no les creyeron.
24:12 Pedro, sin embargo, se levantó
y corrió hacia el sepulcro, y al asomarse, no vio más que las
sábanas. Entonces regresó lleno de admiración por lo
que había sucedido.
La
aparición de Jesús a los discípulos de Emaús
Marcos
16, 12-13
24:13
Ese mismo día, dos de los discípulos iban a un pequeño
pueblo llamado Emaús, situado a unos diez kilómetros de Jerusalén.
24:14 En el camino hablaban sobre lo que
había ocurrido.
24:15 Mientras conversaban y discutían,
el mismo Jesús se acercó y siguió caminando con ellos.
24:16 Pero algo impedía que sus
ojos lo reconocieran.
24:17 Él les dijo: "¿Qué
comentaban por el camino?" Ellos se detuvieron, con el semblante triste,
24:18 y uno de ellos, llamado Cleofás,
le respondió: "¡Tú eres el único forastero
en Jerusalén que ignora lo que pasó en estos días!"
24:19 "¿Qué cosa?",
les preguntó. Ellos respondieron: "Lo referente a Jesús,
el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y en palabras delante de
Dios y de todo el pueblo,
24:20 y cómo nuestros sumos sacerdotes
y nuestros jefes lo entregaron para ser condenado a muerte y lo crucificaron.
24:21 Nosotros esperábamos que
fuera él quien librara a Israel. Pero a todo esto ya van tres días
que sucedieron estas cosas.
24:22 Es verdad que algunas mujeres que
están con nosotros nos han desconcertado: ellas fueron de madrugada
al sepulcro
24:23 y, al no hallar el cuerpo de Jesús,
volvieron diciendo que se les habían aparecido unos ángeles,
asegurándoles que él está vivo.
24:24 Algunos de los nuestros fueron al
sepulcro y encontraron todo como las mujeres habían dicho. Pero a él
no lo vieron".
24:25 Jesús les dijo: "¡Hombres
duros de entendimiento, cómo les cuesta creer todo lo que anunciaron
los profetas!
24:26 ¿No era necesario que el
Mesías soportara esos sufrimientos para entrar en su gloria?"
24:27 Y comenzando por Moisés y
continuando con todos los Profetas, les interpretó en todas las Escrituras
lo que se refería a él.
24:28 Cuando llegaron cerca del pueblo
adonde iban, Jesús hizo ademán de seguir adelante.
24:29 Pero ellos le insistieron: "Quédate
con nosotros, porque ya es tarde y el día se acaba". Él
entró y se quedó con ellos.
24:30 Y estando a la mesa, tomó
el pan y pronunció la bendición; luego lo partió y se
lo dio.
24:31 Entonces los ojos de los discípulos
se abrieron y lo reconocieron, pero él había desaparecido de
su vista.
24:32 Y se decían: "¿No
ardía acaso nuestro corazón, mientras nos hablaba en el camino
y nos explicaba las Escrituras?"
24:33 En ese mismo
momento, se pusieron en camino y regresaron a Jerusalén. Allí
encontraron reunidos a los Once y a los demás que estaban con ellos,
24:34 y estos les dijeron: "Es verdad,
¡el Señor ha resucitado y se apareció a Simón!"
![]()
24:35 Ellos, por su parte, contaron lo
que les había pasado en el camino y cómo lo habían reconocido
al partir el pan.
La
aparición de Jesús a los Apóstoles
Mateo
28, 16-20 / Marcos
16, 14-18 / Juan
20, 19-23 / Hechos
1, 6-8
24:36
Todavía estaban hablando de esto, cuando Jesús se apareció
en medio de ellos
y les dijo: "La paz esté con ustedes".
24:37 Atónitos y llenos de temor,
creían ver un espíritu,
24:38 pero Jesús les preguntó:
"¿Por qué están turbados y se les presentan esas
dudas?
24:39 Miren mis manos y mis pies, soy
yo mismo. Tóquenme y vean. Un espíritu no tiene carne ni huesos,
como ven que yo tengo".
24:40 Y diciendo esto, les mostró
sus manos y sus pies.
24:41 Era tal la alegría y la admiración
de los discípulos, que se resistían a creer. Pero Jesús
les preguntó: "¿Tienen aquí algo para comer?"
24:42 Ellos le presentaron un trozo de
pescado asado;
24:43 él lo tomó y lo comió
delante de todos.
Últimas
instrucciones de Jesús
24:44
Después les dijo: "Cuando todavía estaba con ustedes, yo
les decía: Es necesario que se cumpla todo lo que está escrito
de mí en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos".
24:45 Entonces les abrió la inteligencia
para que pudieran comprender las Escrituras,
24:46 y añadió: "Así
estaba escrito: el Mesías debía sufrir y resucitar de entre
los muertos al tercer día,
![]()
24:47 y comenzando por Jerusalén,
en su Nombre debía predicarse a todas las naciones la conversión
para el perdón de los pecados.
24:48 Ustedes son testigos de todo esto.
24:49 Y yo les enviaré lo que mi
Padre les ha prometido. Permanezcan en la ciudad, hasta que sean revestidos
con la fuerza que viene de lo alto".
La
ascensión de Jesús
Marcos
16, 19 / Hechos
1, 9-11
24:50
Después Jesús los llevó hasta las proximidades de Betania
y, elevando sus manos, los bendijo.
24:51 Mientras los bendecía, se
separó de ellos y fue llevado al cielo.
24:52 Los discípulos, que se habían
postrado delante de él, volvieron a Jerusalén con gran alegría,
24:53 y permanecían continuamente
en el Templo alabando a Dios.