EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS


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CAPÍTULO 21

La ofrenda de la viuda
Marcos 12, 41-44

21:1 Después, levantando los ojos, Jesús vio a unos ricos que ponían sus ofrendas en el tesoro del Templo.
21:2 Vio también a una viuda de condición muy humilde, que ponía dos pequeñas monedas de cobre,
21:3 y dijo: "Les aseguro que esta pobre viuda ha dado más que nadie.
21:4 Porque todos los demás dieron como ofrenda algo de lo que les sobraba, pero ella, de su indigencia, dio todo lo que tenía para vivir".

Anuncio de la destrucción del Templo
Mateo 24, 1-4 / Marcos 13, 1-4

21:5 Y como algunos, hablando del Templo, decían que estaba adornado con hermosas piedras y ofrendas votivas, Jesús dijo:
21:6 "De todo lo que ustedes contemplan, un día no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido".
21:7 Ellos le preguntaron: "Maestro, ¿cuándo tendrá lugar esto, y cuál será la señal de que va a suceder?"

Los signos precursores del fin
Mateo 24, 4-14 / Marcos 13, 5-13

21:8 Jesús respondió: "Tengan cuidado, no se dejen engañar, porque muchos se presentarán en mi Nombre, diciendo: "Soy yo", y también: "El tiempo está cerca". No los sigan.
21:9 Cuando oigan hablar de guerras y revoluciones no se alarmen; es necesario que esto ocurra antes, pero no llegará tan pronto el fin".
21:10 Después les dijo: "Se levantará nación contra nación y reino contra reino.
21:11 Habrá grandes terremotos; peste y hambre en muchas partes; se verán también fenómenos aterradores y grandes señales en el cielo.
21:12 Pero antes de todo eso, los detendrán, los perseguirán, los entregarán a las sinagogas y serán encarcelados; los llevarán ante reyes y gobernadores a causa de mi Nombre,
21:13 y esto les sucederá para que puedan dar testimonio de mí.
21:14 Tengan bien presente que no deberán preparar su defensa,
21:15 porque yo mismo les daré una elocuencia y una sabiduría que ninguno de sus adversarios podrá resistir ni contradecir. Mateo 10, 19-20 Marcos 13, 11 Lucas 12, 12
21:16 Serán entregados hasta por sus propios padres y hermanos, por sus parientes y amigos; y a muchos de ustedes los matarán. Mateo 10, 21 Marcos 13, 9-12 Lucas 12, 11-12
21:17 Serán odiados por todos a causa de mi Nombre. Mateo 10, 22 Mateo 24, 9 Marcos 13, 13
21:18 Pero ni siquiera un cabello se les caerá de la cabeza.
21:19 Gracias a la constancia salvarán sus vidas.

El asedio de Jerusalén
Mateo 24, 15-25 / Marcos 13, 14-23

21:20 Cuando vean a Jerusalén sitiada por los ejércitos, sepan que su ruina está próxima.
21:21 Los que estén en Judea, que se refugien en las montañas; los que estén dentro de la ciudad, que se alejen; y los que estén en los campos, que no vuelvan a ella.
21:22 Porque serán días de escarmiento, Oseas 9, 7 en que todo lo que está escrito deberá cumplirse.
21:23 ¡Ay de las que estén embarazadas o tengan niños de pecho en aquellos días! Será grande la desgracia de este país y la ira de Dios pesará sobre este pueblo.
21:24 Caerán al filo de la espada, serán llevados cautivos a todas las naciones, y Jerusalén será pisoteada por los paganos, Apocalipsis 11, 2 hasta que el tiempo de los paganos llegue a su cumplimiento.

La manifestación gloriosa del Hijo del hombre
Mateo 24, 26-31 / Marcos 13, 24-27

21:25 Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas; Isaías 13, 10 Ezequiel 32, 7 Joel 3, 4 Mateo 24, 29 Marcos 13, 24-25 Apocalipsis 6, 12-13 Apocalipsis 8, 12 y en la tierra, los pueblos serán presa de la angustia ante el rugido del mar y la violencia de las olas.
21:26 Los hombres desfallecerán de miedo ante la expectativa de lo que sobrevendrá al mundo, porque los astros se conmoverán.
21:27 Entonces se verá al Hijo del hombre
Daniel 7, 13 Mateo 24, 30 Mateo 26, 64 Marcos 13, 26 Marcos 14, 62 Apocalipsis 1, 7 Apocalipsis 1, 13 Apocalipsis 14, 14 venir sobre una nube, lleno de poder y de gloria.
21:28 Cuando comience a suceder esto, tengan ánimo y levanten la cabeza, porque está por llegarles la liberación".

La parábola de la higuera
Mateo 24, 32-36 / Marcos 13, 28-32

21:29 Y Jesús les hizo esta comparación: "Miren lo que sucede con la higuera o con cualquier otro árbol.
21:30 Cuando comienza a echar brotes, ustedes se dan cuenta de que se acerca el verano.
21:31 Así también, cuando vean que suceden todas estas cosas, sepan que el Reino de Dios está cerca.
21:32 Les aseguro que no pasará esta generación hasta que se cumpla todo esto.
21:33 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.

Exhortación a la vigilancia
21:34 Tengan cuidado de no dejarse aturdir por los excesos, la embriaguez y las preocupaciones de la vida, para que ese día no caiga de improviso sobre ustedes
21:35 como una trampa, porque sobrevendrá a todos los hombres en toda la tierra.
21:36 Estén prevenidos y oren incesantemente, para quedar a salvo de todo lo que ha de ocurrir. Así podrán comparecer seguros ante el Hijo del hombre".

Últimos días de Jesús en Jerusalén
21:37 Durante el día Jesús enseñaba en el Templo, Mateo 26, 55 Marcos 14, 49 Lucas 19, 47 y por la noche se retiraba al monte llamado de los Olivos.
21:38 Y todo el pueblo madrugaba para ir al Templo a escucharlo.

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LA PASIÓN Y LA MUERTE DE JESÚS

CAPÍTULO 22

La conspiración contra Jesús y la traición de Judas
Mateo 26, 1-5.14-16 / Marcos 14, 1-2.10-11 / Juan 11, 45-57

22:1 Estaba cerca la fiesta de los Ácimos, llamada Pascua.
22:2 Los sumos sacerdotes y los escribas buscaban la manera de eliminar a Jesús, porque tenían miedo del pueblo.
22:3 Entonces Satanás entró en Judas, llamado Iscariote, que era uno de los Doce.
22:4 Este fue a tratar con los sumos sacerdotes y los jefes de la guardia sobre el modo de entregárselo.
22:5 Ellos se alegraron y convinieron en darle dinero.
22:6 Judas aceptó y buscaba una ocasión propicia para entregarlo sin que se enterara el pueblo.

Los preparativos para la comida pascual
Mateo 26, 17-19 / Marcos 14, 12-16

22:7 Llegó el día de los Ácimos, en el que se debía inmolar la víctima pascual.
22:8 Jesús envió a Pedro y a Juan, diciéndoles: "Vayan a prepararnos lo necesario para la comida pascual".
22:9 Ellos le preguntaron: "¿Dónde quieres que la preparemos?"
22:10 Jesús les respondió: "Al entrar en la ciudad encontrarán a un hombre que lleva un cántaro de agua. Síganlo hasta la casa donde entre,
22:11 y digan a su dueño: El Maestro manda preguntarte: "¿Dónde está la sala en que podré comer la Pascua con mis discípulos?"
22:12 Él les mostrará en el piso alto una pieza grande, arreglada con almohadones: preparen allí lo necesario".
22:13 Los discípulos partieron, encontraron todo como Jesús les había dicho y prepararon la Pascua.

La comida pascual
22:14 Llegada la hora, Jesús se sentó a la mesa con los Apóstoles y les dijo:
22:15 "He deseado ardientemente comer esta Pascua con ustedes antes de mi Pasión,
22:16 porque les aseguro que ya no la comeré más hasta que llegue a su pleno cumplimiento en el Reino de Dios".
22:17 Y tomando una copa, dio gracias y dijo: "Tomen y compártanla entre ustedes.
22:18 Porque les aseguro que desde ahora no beberé más del fruto de la vid hasta que llegue el Reino de Dios".

La institución de la Eucaristía
Mateo 26, 26-29 / Marcos 14, 22-25 / 1 Cor 11, 23-27

22:19 Luego tomó el pan, dio gracias, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: "Esto es mi Cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía".
22:20 Después de la cena hizo lo mismo con la copa, diciendo: "Esta copa es la Nueva Alianza
Éxodo 24, 8 Jeremías 31, 31 Mateo 26, 28 Marcos 14, 24 1 Corintios 11, 25 2 Corintios 3, 6 Hebreos 8, 8 Hebreos 10, 29 sellada con mi Sangre, que se derrama por ustedes. Mateo 26, 26-28 Marcos 14, 22-24 1 Corintios 10, 16

El anuncio de la traición de Judas
Mateo 26, 20-25 / Marcos 14, 17-21 / Juan 13, 21-30

22:21 La mano del traidor está sobre la mesa, junto a mí.
22:22 Porque el Hijo del hombre va por el camino que le ha sido señalado, pero ¡ay de aquel que lo va a entregar!" Salmo 41, 10 Mateo 26, 24 Marcos 14, 21 Juan 13, 18 Juan 17, 12
22:23 Entonces comenzaron a preguntarse unos a otros quién de ellos sería el que iba a hacer eso.

El carácter servicial de la autoridad
Mateo 20, 24-28 / Marcos 10, 41-45

22:24 Y surgió una discusión sobre quién debía ser considerado como el más grande. Mateo 18, 1 Marcos 9, 34 Lucas 9, 46
22:25 Jesús les dijo: "Los reyes de las naciones dominan sobre ellas, y los que ejercen el poder sobre el pueblo se hacen llamar bienhechores.
22:26 Pero entre ustedes no debe ser así. Mateo 20, 26 Al contrario, el que es más grande, que se comporte como el menor, y el que gobierna, como un servidor. Mateo 20, 27 Mateo 23, 11 Marcos 9, 35 Marcos 10, 43-44
22:27 Porque, ¿quién es más grande, el que está a la mesa o el que sirve? ¿No es acaso el que está a la mesa? Y sin embargo, yo estoy entre ustedes como el que sirve.

La recompensa prometida a los discípulos
Mateo 19, 27-30 / Marcos 10, 28-31 / Lucas 18, 28-30

22:28 Ustedes son los que han permanecido siempre conmigo en medio de mis pruebas.
22:29 Por eso yo les confiero la realeza, como mi Padre me la confirió a mí.
22:30 Y en mi Reino, ustedes comerán y beberán en mi mesa, y se sentarán sobre tronos para juzgar a las doce tribus de Israel. Mateo 19, 28

El anuncio de las negaciones de Pedro
Mateo 26, 30-35 / Marcos 14, 26-31 / Juan 13, 36-38

22:31 Simón, Simón, mira que Satanás ha pedido poder para zarandearlos como el trigo,
22:32 pero yo he rogado por ti, para que no te falte la fe. Y tú, después que hayas vuelto, confirma a tus hermanos".
22:33 "Señor, le dijo Pedro, estoy dispuesto a ir contigo a la cárcel y a la muerte".
22:34 Pero Jesús replicó: "Yo te aseguro, Pedro, que hoy, antes que cante el gallo, habrás negado tres veces que me conoces".

El combate decisivo
22:35 Después les dijo: "Cuando los envié sin bolsa, ni alforja, ni sandalia, ¿les faltó alguna cosa?"
22:36 "Nada", respondieron. Él agregó: "Pero ahora el que tenga una bolsa, que la lleve; el que tenga una alforja, que la lleve también; y el que no tenga espada, que venda su manto para comprar una.
22:37 Porque les aseguro que debe cumplirse en mí esta palabra de la Escritura: Fue contado entre los malhechores. Isaías 53, 12 Mateo 27, 38 Marcos 15, 27 Ya llega a su fin todo lo que se refiere a mí".
22:38 "Señor, le dijeron, aquí hay dos espadas". Él les respondió: "Basta".

La oración de Jesús en el monte de los Olivos
Mateo 26, 36-46 / Marcos 14, 32-42 / Juan 18, 1

22:39 En seguida Jesús salió y fue como de costumbre al monte de los Olivos, seguido de sus discípulos.
22:40 Cuando llegaron, les dijo: "Oren, para no caer en la tentación".
22:41 Después se alejó de ellos, más o menos a la distancia de un tiro de piedra, y puesto de rodillas, oraba:
22:42 "Padre, si quieres, aleja de mí este cáliz. Mateo 26, 36-46 Marcos 14, 32-42 Juan 18, 1 Hebreos 5, 7 Pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya".
22:43 Entonces se le apareció un ángel del cielo que lo reconfortaba.
22:44 En medio de la angustia, él oraba más intensamente, y su sudor era como gotas de sangre que corrían hasta el suelo.
22:45 Después de orar se levantó, fue hacia donde estaban sus discípulos y los encontró adormecidos por la tristeza.
22:46 Jesús les dijo: "¿Por qué están durmiendo? Levántense y oren para no caer en la tentación".

El arresto de Jesús
Mateo 26, 47-56 / Marcos 14, 43-52 / Juan 18, 2-11

22:47 Todavía estaba hablando, cuando llegó una multitud encabezada por el que se llamaba Judas, uno de los Doce. Este se acercó a Jesús para besarlo.
22:48 Jesús le dijo: "Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del hombre?"
22:49 Los que estaban con Jesús, viendo lo que iba a suceder, le preguntaron: "Señor, ¿usamos la espada?"
22:50 Y uno de ellos hirió con su espada al servidor del Sumo Sacerdote, cortándole la oreja derecha.
22:51 Pero Jesús dijo: "Dejen, ya está". Y tocándole la oreja, lo curó.
22:52 Después dijo a los sumos sacerdotes, a los jefes de la guardia del Templo y a los ancianos que habían venido a arrestarlo: "¿Soy acaso un bandido para que vengan con espadas y palos?
22:53 Todos los días estaba con ustedes en el Templo y no me arrestaron. Pero esta es la hora de ustedes y el poder de las tinieblas".

Las negaciones de Pedro
Mateo 26, 69-75 / Marcos 14, 66-72 / Juan 18, 15-18.25-27

22:54 Después de arrestarlo, lo condujeron a la casa del Sumo Sacerdote. Pedro lo seguía de lejos.
22:55 Encendieron fuego en medio del patio, se sentaron alrededor de él y Pedro se sentó entre ellos.
22:56 Una sirvienta que lo vio junto al fuego, lo miró fijamente y dijo: "Este también estaba con él".
22:57 Pedro lo negó, diciendo: "Mujer, no lo conozco".
22:58 Poco después, otro lo vio y dijo: "Tú también eres uno de aquellos". Pero Pedro respondió: "No, hombre, no lo soy".
22:59 Alrededor de una hora más tarde, otro insistió, diciendo: "No hay duda de que este hombre estaba con él; además, él también es galileo".
22:60 "Hombre, dijo Pedro, no sé lo que dices". En ese momento, cuando todavía estaba hablando, cantó el gallo.
22:61 El Señor, dándose vuelta, miró a Pedro. Este recordó las palabras que el Señor le había dicho: "Hoy, antes que cante el gallo, me habrás negado tres veces".
22:62 Y saliendo afuera, lloró amargamente.

Ultrajes a Jesús
22:63 Los hombres que custodiaban a Jesús lo ultrajaban y lo golpeaban;
22:64 y tapándole el rostro, le decían: Isaías 50, 6 Mateo 26, 67 Marcos 14, 65 "Profetiza, ¿quién te golpeó?"
22:65 Y proferían contra él toda clase de insultos.

Jesús ante el Sanedrín
Mateo 26, 57-68 / Marcos 14, 53-65 / Juan 18, 12-14

22:66 Cuando amaneció, se reunió el Consejo de los ancianos del pueblo, junto con los sumos sacerdotes y los escribas. Llevaron a Jesús ante el tribunal
22:67 y le dijeron: "Dinos si eres el Mesías". Él les dijo: "Si yo les respondo, ustedes no me creerán,
22:68 y si los interrogo, no me responderán.
22:69 Pero en adelante, el Hijo del hombre se sentará a la derecha de Dios todopoderoso".
22:70 Todos preguntaron: "¿Entonces eres el Hijo de Dios?" Jesús respondió: "Tienen razón, yo lo soy".
22:71 Ellos dijeron: "¿Acaso necesitamos otro testimonio? Nosotros mismos lo hemos oído de su propia boca".

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CAPÍTULO 23

Jesús ante Pilato
Mateo 27, 1-2.11-14 / Marcos 15, 1-5 / Juan 18, 28-40

23:1 Después se levantó toda la asamblea y lo llevaron ante Pilato.
23:2 Y comenzaron a acusarlo, diciendo: "Hemos encontrado a este hombre incitando a nuestro pueblo a la rebelión, impidiéndole pagar los impuestos al Emperador y pretendiendo ser el rey Mesías".
23:3 Pilato lo interrogó, diciendo: "¿Eres tú el rey de los judíos?" "Tú lo dices", Mateo 27, 11-14 le respondió Jesús.
23:4 Pilato dijo a los sumos sacerdotes y a la multitud: "No encuentro en este hombre ningún motivo de condena".
23:5 Pero ellos insistían: "Subleva al pueblo con su enseñanza en toda la Judea. Comenzó en Galilea y ha llegado hasta aquí".
23:6 Al oír esto, Pilato preguntó si ese hombre era galileo.
23:7 Y habiéndose asegurado de que pertenecía a la jurisdicción de Herodes, se lo envió. En esos días, también Herodes se encontraba en Jerusalén.

Jesús ante Herodes
23:8 Herodes se alegró mucho al ver a Jesús. Hacía tiempo que deseaba verlo, por lo que había oído decir de él, y esperaba que hiciera algún prodigio en su presencia.
23:9 Le hizo muchas preguntas, pero Jesús no le respondió nada.
23:10 Entre tanto, los sumos sacerdotes y los escribas estaban allí y lo acusaban con vehemencia.
23:11 Herodes y sus guardias, después de tratarlo con desprecio y ponerlo en ridículo, lo cubrieron con un magnífico manto y lo enviaron de nuevo a Pilato.
23:12 Y ese mismo día, Herodes y Pilato, que estaban enemistados, se hicieron amigos.
Jesús de nuevo ante Pilato
23:13 Pilato convocó a los sumos sacerdotes, a los jefes y al pueblo,
23:14 y les dijo: "Ustedes me han traído a este hombre, acusándolo de incitar al pueblo a la rebelión. Pero yo lo interrogué delante de ustedes y no encontré ningún motivo de condena en los cargos de que lo acusan;
23:15 ni tampoco Herodes, ya que él lo ha devuelto a este tribunal. Como ven, este hombre no ha hecho nada que merezca la muerte.
23:16 Después de darle un escarmiento, lo dejaré en libertad".

Jesús y Barrabás
Mateo 27, 15-26 / Marcos 15, 6-15 / Juan 18, 39-40

23:18 Pero la multitud comenzó a gritar: "¡Que muera este hombre! ¡Suéltanos a Barrabás!"
23:19 A Barrabás lo habían encarcelado por una sedición que tuvo lugar en la ciudad y por homicidio.
23:20 Pilato volvió a dirigirles la palabra con la intención de poner en libertad a Jesús.
23:21 Pero ellos seguían gritando: "¡Crucifícalo! ¡Crucifícalo!"
23:22 Por tercera vez les dijo: "¿Qué mal ha hecho este hombre? No encuentro en él nada que merezca la muerte. Después de darle un escarmiento, lo dejaré en libertad".
23:23 Pero ellos insistían a gritos, reclamando que fuera crucificado, y el griterío se hacía cada vez más violento.
23:24 Al fin, Pilato resolvió acceder al pedido del pueblo.
23:25 Dejó en libertad al que ellos pedían, al que había sido encarcelado por sedición y homicidio, y a Jesús lo entregó al arbitrio de ellos.

El camino hacia el Calvario
Mateo 27, 32-38 / Marcos 15, 21-22 / Juan 19, 17-22

23:26 Cuando lo llevaban, detuvieron a un tal Simón de Cirene, que volvía del campo, y lo cargaron con la cruz, para que la llevara detrás de Jesús.
23:27 Lo seguían muchos del pueblo y un buen número de mujeres, que se golpeaban el pecho y se lamentaban por él.
23:28 Pero Jesús, volviéndose hacia ellas, les dijo: "¡Hijas de Jerusalén!, no lloren por mí; lloren más bien por ustedes y por sus hijos.
23:29 Porque se acerca el tiempo en que se dirá: ¡Felices las estériles, felices los senos que no concibieron y los pechos que no amamantaron!
23:30 Entonces se dirá a las montañas: ¡Caigan sobre nosotros!, y a los cerros: ¡Sepúltennos! Oseas 10, 8 Apocalipsis 6, 16
23:31 Porque si así tratan a la leña verde, ¿qué será de la leña seca?"
23:32 Con él llevaban también a otros dos malhechores, para ser ejecutados.

La crucifixión de Jesús
Mateo 27, 32-38 / Marcos 15, 23-27 / Juan 19, 17-22

23:33 Cuando llegaron al lugar llamado "del Cráneo", lo crucificaron junto con los malhechores, uno a su derecha y el otro a su izquierda.
23:34 Jesús decía: "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen". Después se repartieron sus vestiduras, sorteándolas entre ellos. Salmo 22, 19 Mateo 27, 35 Marcos 15, 24 Juan 19, 24

Injurias a Jesús crucificado
Mateo 27, 39-44 / Marcos 15, 29-32a

23:35 El pueblo permanecía allí y miraba. Sus jefes, burlándose, Salmo 22, 8 Salmo 109, 25 Mateo 27, 39 Marcos 15, 29 decían: "Ha salvado a otros: ¡que se salve a sí mismo, si es el Mesías de Dios, el Elegido!"
23:36 También los soldados se burlaban de él y, acercándose para ofrecerle vinagre, Salmo 69, 22 Mateo 27, 48 Marcos 15, 36 Juan 19, 28-29
23:37 le decían: "Si eres el rey de los judíos, ¡sálvate a ti mismo!"
23:38 Sobre su cabeza había una inscripción: "Este es el rey de los judíos".

El buen ladrón
23:39 Uno de los malhechores crucificados lo insultaba, diciendo: "¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros".
23:40 Pero el otro lo increpaba, diciéndole: "¿No tienes temor de Dios, tú que sufres la misma pena que él?
23:41 Nosotros la sufrimos justamente, porque pagamos nuestras culpas, pero él no ha hecho nada malo".
23:42 Y decía: "Jesús, acuérdate de mí cuando vengas a establecer tu Reino".
23:43 Él le respondió: "Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el Paraíso".

La muerte de Jesús
Mateo 27, 45-54 / Marcos 15, 33-39 / Juan 19, 28-30

23:44 Era alrededor del mediodía. El sol se eclipsó y la oscuridad cubrió toda la tierra hasta las tres de la tarde.
23:45 El velo del Templo se rasgó por el medio.
23:46 Jesús, con un grito, exclamó: "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu". Salmo 31, 6 Y diciendo esto, expiró.
23:47 Cuando el centurión vio lo que había pasado, alabó a Dios, exclamando: "Realmente este hombre era un justo".
23:48 Y la multitud que se había reunido para contemplar el espectáculo, al ver lo sucedido, regresaba golpeándose el pecho.
23:49 Todos sus amigos y las mujeres que lo habían acompañado Mateo 27, 55-56 Marcos 15, 40-41 Lucas 8, 2-3 Juan 19, 25 desde Galilea permanecían a distancia, contemplando lo sucedido.

La sepultura de Jesús
Mateo 27, 57-66 / Marcos 15, 42-47 / Juan 19, 38-42

23:50 Llegó entonces un miembro del Consejo, llamado José, hombre recto y justo,
23:51 que había disentido con las decisiones y actitudes de los demás. Era de Arimatea, ciudad de Judea, y esperaba el Reino de Dios.
23:52 Fue a ver a Pilato para pedirle el cuerpo de Jesús.
23:53 Después de bajarlo de la cruz, lo envolvió en una sábana y lo colocó en un sepulcro cavado en la roca, donde nadie había sido sepultado.
23:54 Era el día de la Preparación, y ya comenzaba el sábado.
23:55 Las mujeres que habían venido de Galilea con Jesús siguieron a José, observaron el sepulcro y vieron cómo había sido sepultado.
23:56 Después regresaron y prepararon los bálsamos y perfumes, pero el sábado observaron el descanso que prescribía la Ley.

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LA RESURRECCIÓN Y LA ASCENSIÓN DE JESÚS

CAPÍTULO 24

El anuncio de la resurrección
Mateo 28, 1-8 / Marcos 16, 1-8 / Juan 20, 1-18

24:1 El primer día de la semana, al amanecer, las mujeres fueron al sepulcro con los perfumes que habían preparado.
24:2 Ellas encontraron removida la piedra del sepulcro
24:3 y entraron, pero no hallaron el cuerpo del Señor Jesús.
24:4 Mientras estaban desconcertadas a causa de esto, se les aparecieron dos hombres con vestiduras deslumbrantes.
24:5 Como las mujeres, llenas de temor, no se atrevían a levantar la vista del suelo, ellos les preguntaron: "¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo?
24:6 No está aquí, ha resucitado. Recuerden lo que él les decía cuando aún estaba en Galilea:
24:7 "Es necesario que el Hijo del hombre sea entregado en manos de los pecadores, que sea crucificado y que resucite al tercer día"".
24:8 Y las mujeres recordaron sus palabras.

El testimonio de las mujeres
24:9 Cuando regresaron del sepulcro, refirieron esto a los Once y a todos los demás.
24:10 Eran María Magdalena, Juana y María, la madre de Santiago, y las demás mujeres que las acompañaban. Ellas contaron todo a los Apóstoles,
24:11 pero a ellos les pareció que deliraban y no les creyeron.
24:12 Pedro, sin embargo, se levantó y corrió hacia el sepulcro, y al asomarse, no vio más que las sábanas. Entonces regresó lleno de admiración por lo que había sucedido.

La aparición de Jesús a los discípulos de Emaús
Marcos 16, 12-13

24:13 Ese mismo día, dos de los discípulos iban a un pequeño pueblo llamado Emaús, situado a unos diez kilómetros de Jerusalén.
24:14 En el camino hablaban sobre lo que había ocurrido.
24:15 Mientras conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y siguió caminando con ellos.
24:16 Pero algo impedía que sus ojos lo reconocieran.
24:17 Él les dijo: "¿Qué comentaban por el camino?" Ellos se detuvieron, con el semblante triste,
24:18 y uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió: "¡Tú eres el único forastero en Jerusalén que ignora lo que pasó en estos días!"
24:19 "¿Qué cosa?", les preguntó. Ellos respondieron: "Lo referente a Jesús, el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y en palabras delante de Dios y de todo el pueblo,
24:20 y cómo nuestros sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para ser condenado a muerte y lo crucificaron.
24:21 Nosotros esperábamos que fuera él quien librara a Israel. Pero a todo esto ya van tres días que sucedieron estas cosas.
24:22 Es verdad que algunas mujeres que están con nosotros nos han desconcertado: ellas fueron de madrugada al sepulcro
24:23 y, al no hallar el cuerpo de Jesús, volvieron diciendo que se les habían aparecido unos ángeles, asegurándoles que él está vivo.
24:24 Algunos de los nuestros fueron al sepulcro y encontraron todo como las mujeres habían dicho. Pero a él no lo vieron".
24:25 Jesús les dijo: "¡Hombres duros de entendimiento, cómo les cuesta creer todo lo que anunciaron los profetas!
24:26 ¿No era necesario que el Mesías soportara esos sufrimientos para entrar en su gloria?"
24:27 Y comenzando por Moisés y continuando con todos los Profetas, les interpretó en todas las Escrituras lo que se refería a él.
24:28 Cuando llegaron cerca del pueblo adonde iban, Jesús hizo ademán de seguir adelante.
24:29 Pero ellos le insistieron: "Quédate con nosotros, porque ya es tarde y el día se acaba". Él entró y se quedó con ellos.
24:30 Y estando a la mesa, tomó el pan y pronunció la bendición; luego lo partió y se lo dio.
24:31 Entonces los ojos de los discípulos se abrieron y lo reconocieron, pero él había desaparecido de su vista.
24:32 Y se decían: "¿No ardía acaso nuestro corazón, mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?"
24:33 En ese mismo momento, se pusieron en camino y regresaron a Jerusalén. Allí encontraron reunidos a los Once y a los demás que estaban con ellos,
24:34 y estos les dijeron: "Es verdad, ¡el Señor ha resucitado y se apareció a Simón!" 1 Corintios 15, 5
24:35 Ellos, por su parte, contaron lo que les había pasado en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

La aparición de Jesús a los Apóstoles
Mateo 28, 16-20 / Marcos 16, 14-18 / Juan 20, 19-23 / Hechos 1, 6-8

24:36 Todavía estaban hablando de esto, cuando Jesús se apareció en medio de ellos Mateo 28, 16-17 Marcos 16, 14 Juan 20, 19 1 Corintios 15, 5 y les dijo: "La paz esté con ustedes".
24:37 Atónitos y llenos de temor, creían ver un espíritu,
24:38 pero Jesús les preguntó: "¿Por qué están turbados y se les presentan esas dudas?
24:39 Miren mis manos y mis pies, soy yo mismo. Tóquenme y vean. Un espíritu no tiene carne ni huesos, como ven que yo tengo".
24:40 Y diciendo esto, les mostró sus manos y sus pies.
24:41 Era tal la alegría y la admiración de los discípulos, que se resistían a creer. Pero Jesús les preguntó: "¿Tienen aquí algo para comer?"
24:42 Ellos le presentaron un trozo de pescado asado;
24:43 él lo tomó y lo comió delante de todos.

Últimas instrucciones de Jesús
24:44 Después les dijo: "Cuando todavía estaba con ustedes, yo les decía: Es necesario que se cumpla todo lo que está escrito de mí en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos".
24:45 Entonces les abrió la inteligencia para que pudieran comprender las Escrituras,
24:46 y añadió: "Así estaba escrito: el Mesías debía sufrir y resucitar de entre los muertos al tercer día, Oseas 6, 2 Salmo 16, 10 1 Corintios 15, 4
24:47 y comenzando por Jerusalén, en su Nombre debía predicarse a todas las naciones la conversión para el perdón de los pecados.
24:48 Ustedes son testigos de todo esto.
24:49 Y yo les enviaré lo que mi Padre les ha prometido. Permanezcan en la ciudad, hasta que sean revestidos con la fuerza que viene de lo alto".

La ascensión de Jesús
Marcos 16, 19 / Hechos 1, 9-11

24:50 Después Jesús los llevó hasta las proximidades de Betania y, elevando sus manos, los bendijo.
24:51 Mientras los bendecía, se separó de ellos y fue llevado al cielo.
24:52 Los discípulos, que se habían postrado delante de él, volvieron a Jerusalén con gran alegría,
24:53 y permanecían continuamente en el Templo alabando a Dios.

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