EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN


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CAPÍTULO 6

La multiplicación de los panes
Mateo 14, 13-21 / Marcos 6, 30-44 / Lucas 9, 10-17

6:1 Después de esto, Jesús atravesó el mar de Galilea, llamado Tiberíades.
6:2 Lo seguía una gran multitud, al ver los signos que hacía curando a los enfermos.
6:3 Jesús subió a la montaña y se sentó allí con sus discípulos.
6:4 Se acercaba la Pascua, la fiesta de los judíos.
6:5 Al levantar los ojos, Jesús vio que una gran multitud acudía a él y dijo a Felipe: "¿Dónde compraremos pan para darles de comer?"
6:6 Él decía esto para ponerlo a prueba, porque sabía bien lo que iba a hacer.
6:7 Felipe le respondió: "Doscientos denarios no bastarían para que cada uno pudiera comer un pedazo de pan".
6:8 Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dijo:
6:9 "Aquí hay un niño que tiene cinco panes de cebada y dos pescados, pero ¿qué es esto para tanta gente?"
6:10 Jesús le respondió: "Háganlos sentar". Había mucho pasto en ese lugar. Todos se sentaron y eran unos cinco mil hombres.
6:11 Jesús tomó los panes, dio gracias y los distribuyó a los que estaban sentados. Lo mismo hizo con los pescados, dándoles todo lo que quisieron.
6:12 Cuando todos quedaron satisfechos, Jesús dijo a sus discípulos: "Recojan los pedazos que sobran, para que no se pierda nada".
6:13 Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos que sobraron de los cinco panes de cebada.
6:14 Al ver el signo que Jesús acababa de hacer, la gente decía: "Este es, verdaderamente, el Profeta que debe venir al mundo".
6:15 Jesús, sabiendo que querían apoderarse de él para hacerlo rey, se retiró otra vez solo a la montaña.

Jesús camina sobre el agua
Mateo 14, 22-33 / Marcos 6, 45-52

6:16 Al atardecer, sus discípulos bajaron a la orilla del mar
6:17 y se embarcaron, para dirigirse a Cafarnaún, que está en la otra orilla. Ya era de noche y Jesús aún no se había reunido con ellos.
6:18 El mar estaba agitado, porque soplaba un fuerte viento.
6:19 Cuando habían remado unos cinco kilómetros, vieron a Jesús acercarse a la barca caminando sobre el agua, y tuvieron miedo.
6:20 Él les dijo: "Soy yo, no teman".
6:21 Ellos quisieron subirlo a la barca, pero esta tocó tierra en seguida en el lugar adonde iban.

Discurso sobre el Pan de Vida
6:22 Al día siguiente, la multitud que se había quedado en la otra orilla vio que Jesús no había subido con sus discípulos en la única barca que había allí, sino que ellos habían partido solos.
6:23 Mientras tanto, unas barcas de Tiberíades atracaron cerca del lugar donde habían comido el pan, después que el Señor pronunció la acción de gracias.
6:24 Cuando la multitud se dio cuenta de que Jesús y sus discípulos no estaban allí, subieron a las barcas y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús.
6:25 Al encontrarlo en la otra orilla, le preguntaron: "Maestro, ¿cuándo llegaste?"
6:26 Jesús les respondió:
"Les aseguro
que ustedes me buscan,
no porque vieron signos,
sino porque han comido pan hasta saciarse.
6:27 Trabajen, no por el alimento perecedero,
sino por el que permanece hasta la Vida eterna,
el que les dará el Hijo del hombre;
porque es él a quien Dios, el Padre,
marcó con su sello".
6:28 Ellos le preguntaron: "¿Qué debemos hacer para realizar las obras de Dios?"
6:29 Jesús les respondió: "La obra de Dios es que ustedes crean en aquel que él ha enviado".
6:30 Y volvieron a preguntarle: "¿Qué signos haces para que veamos y creamos en ti? ¿Qué obra realizas?
6:31 Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como dice la Escritura:
Les dio de comer el pan bajado del cielo". Éxodo 16, 2-15 Nehemías 9, 15 Salmo 78,  24 Salmo 105, 40
6:32 Jesús respondió:
"Les aseguro
que no es Moisés el que les dio el pan del cielo;
mi Padre les da el verdadero pan del cielo;
6:33 porque el pan de Dios
es el que desciende del cielo
y da Vida al mundo".
6:34 Ellos le dijeron: "Señor, danos siempre de ese pan".
6:35 Jesús les respondió:
"Yo soy el pan de Vida.
El que viene a mí jamás tendrá hambre;
el que cree en mí jamás tendrá sed.
6:36 Pero ya les he dicho:
ustedes me han visto y sin embargo no creen.
6:37 Todo lo que me da el Padre viene a mí,
y al que venga a mí
yo no lo rechazaré,
6:38 porque he bajado del cielo,
no para hacer mi voluntad,
sino la de aquel que me envió.
6:39 La voluntad del que me ha enviado
es que yo no pierda nada
de lo que él me dio,
sino que lo resucite en el último día.
6:40 Esta es la voluntad de mi Padre:
que el que ve al Hijo y cree en él,
tenga Vida eterna
y que yo lo resucite en el último día".
6:41 Los judíos murmuraban de él, porque había dicho: "Yo soy el pan bajado del cielo".
6:42 Y decían: "¿Acaso este no es Jesús, el hijo de José? Nosotros conocemos a su padre y a su madre. ¿Cómo puede decir ahora: "Yo he bajado del cielo"?"
6:43 Jesús tomó la palabra y les dijo: "No murmuren entre ustedes.
6:44 Nadie puede venir a mí,
si no lo atrae el Padre que me envió;
y yo lo resucitaré en el último día.
6:45 Está escrito en el libro de los Profetas:
Todos serán instruidos por Dios. Isaías 54, 13
Todo el que oyó al Padre
y recibe su enseñanza,
viene a mí.
6:46 Nadie ha visto nunca al Padre,
sino el que viene de Dios:
sólo él ha visto al Padre.
6:47 Les aseguro
que el que cree, tiene Vida eterna.
6:48 Yo soy el pan de Vida.
6:49 Sus padres, en el desierto,
comieron el maná y murieron.
6:50 Pero este es el pan que desciende del cielo,
para que aquel que lo coma no muera.
6:51 Yo soy el pan vivo bajado del cielo.
El que coma de este pan vivirá eternamente,
y el pan que yo daré
es mi carne para la Vida del mundo".
6:52 Los judíos discutían entre sí, diciendo: "¿Cómo este hombre puede darnos a comer su carne?"
6:53 Jesús les respondió:
"Les aseguro
que si no comen la carne del Hijo del hombre
y no beben su sangre,
no tendrán Vida en ustedes.
6:54 El que come mi carne y bebe mi sangre
tiene Vida eterna,
y yo lo resucitaré en el último día.
6:55 Porque mi carne es la verdadera comida
y mi sangre, la verdadera bebida.
6:56 El que come mi carne y bebe mi sangre
permanece en mí
y yo en él.
6:57 Así como yo,
que he sido enviado por el Padre que tiene Vida,
vivo por el Padre,
de la misma manera, el que me come
vivirá por mí.
6:58 Este es el pan bajado del cielo;
no como el que comieron sus padres y murieron.
El que coma de este pan vivirá eternamente".
6:59 Jesús enseñaba todo esto en la sinagoga de Cafarnaún.
6:60 Después de oírlo, muchos de sus discípulos decían: "¡Es duro este lenguaje! ¿Quién puede escucharlo?"
6:61 Jesús, sabiendo lo que sus discípulos murmuraban, les dijo: "¿Esto los escandaliza?
6:62 ¿Qué pasará, entonces, cuando vean al Hijo del hombre subir donde estaba antes?
6:63 El Espíritu es el que da Vida,
la carne de nada sirve.
Las palabras que les dije son Espíritu y Vida.

La profesión de fe de Pedro
Mateo 16, 13-20 / Marcos 8, 27-30
/ Lucas 9, 18-21

6:64 Pero hay entre ustedes algunos que no creen". En efecto, Jesús sabía desde el primer momento quiénes eran los que no creían y quién era el que lo iba a entregar.
6:65 Y agregó: "Por eso les he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede".
6:66 Desde ese momento, muchos de sus discípulos se alejaron de él y dejaron de acompañarlo.
6:67 Jesús preguntó entonces a los Doce: "¿También ustedes quieren irse?"
6:68 Simón Pedro le respondió: "Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de Vida eterna.
6:69 Nosotros hemos creído y sabemos que eres el Santo de Dios". Mateo 16, 16 Marcos 8, 29 Lucas 9, 20
6:70 Jesús continuó: "¿No soy yo, acaso, el que los eligió a ustedes, los Doce? Sin embargo, uno de ustedes es un demonio".
6:71 Jesús hablaba de Judas, hijo de Simón Iscariote, que era uno de los Doce, el que lo iba a entregar.

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LA LUZ DEL MUNDO

CAPÍTULO 7

Viaje de Jesús a Jerusalén
7:
1 Después de esto, Jesús recorría la Galilea; no quería transitar por Judea porque los judíos intentaban matarlo.
7:2 Se acercaba la fiesta judía de las Chozas,
7:3 y sus hermanos le dijeron: "No te quedes aquí; ve a Judea, para que también tus discípulos de allí vean las obras que haces.
7:4 Cuando uno quiere hacerse conocer, no actúa en secreto; ya que tú haces estas cosas, manifiéstate al mundo".
7:5 Efectivamente, ni sus propios hermanos creían en él.
7:6 Jesús les dijo: "Mi tiempo no ha llegado todavía, mientras que para ustedes cualquier tiempo es bueno.
7:7 El mundo no tiene por qué odiarlos a ustedes; me odia a mí, porque atestiguo contra él que sus obras son malas.
7:8 Suban ustedes para la fiesta. Yo no subo a esa fiesta, porque mi tiempo no se ha cumplido todavía".
7:9 Después de decirles esto, permaneció en Galilea.
7:10 Sin embargo, cuando sus hermanos subieron para la fiesta, también él subió, pero en secreto, sin hacerse ver.
7:11 Los judíos lo buscaban durante la fiesta y decían: "¿Dónde está ese?"
7:12 Jesús era el comentario de la multitud. Unos opinaban: "Es un hombre de bien". Otros, en cambio, decían: "No, engaña al pueblo".
7:13 Sin embargo, nadie hablaba de él abiertamente, por temor a los judíos.

Enseñanza de Jesús en Jerusalén
7:14 Promediaba ya la celebración de la fiesta, cuando Jesús subió al Templo y comenzó a enseñar.
7:15 Los judíos, admirados, decían: "¿Cómo conoce las Escrituras sin haber estudiado?"
7:16 Jesús les respondió:
"Mi enseñanza no es mía,
sino de aquel que me envió.
7:17 El que quiere hacer la voluntad de Dios
conocerá si esta enseñanza es de Dios
o si yo hablo por mi cuenta.
7:18 El que habla por su cuenta
busca su propia gloria,
pero el que busca la gloria de aquel que lo envió,
ese dice la verdad y no hay nada de falso en él.
7:19 ¿Acaso Moisés no les dio la Ley?
Pero ninguno de ustedes la cumple.
¿Por qué quieren matarme?"
7:20 La multitud respondió: "Estás poseído por el demonio: ¿quién quiere matarte?"
7:21 Jesús continuó: "Por una sola obra que realicé, ustedes están maravillados.
7:22 Moisés les dio la circuncisión —aunque ella no viene de Moisés, sino de los patriarcas— y ustedes la practican también en sábado.
7:23 Si se circuncida a un hombre en sábado para no quebrantar la Ley de Moisés, ¿cómo ustedes se enojan conmigo porque he curado completamente a un hombre en sábado?
7:24 No juzguen según las apariencias, sino conforme a la justicia".
Discusiones sobre el origen del Mesías
7:25 Algunos de Jerusalén decían: "¿No es este aquel a quien querían matar?
7:26 ¡Y miren cómo habla abiertamente y nadie le dice nada! ¿Habrán reconocido las autoridades que es verdaderamente el Mesías?
7:27 Pero nosotros sabemos de dónde es este; en cambio, cuando venga el Mesías, nadie sabrá de dónde es".
7:28 Entonces Jesús, que enseñaba en el Templo, exclamó:
"¿Así que ustedes me conocen
y saben de dónde soy?
Sin embargo, yo no vine por mi propia cuenta;
pero el que me envió dice la verdad,
y ustedes no lo conocen.
7:29 Yo sí lo conozco,
porque vengo de él
y es él el que me envió".
7:30 Entonces quisieron detenerlo, pero nadie puso las manos sobre él, porque todavía no había llegado su hora.
7:31 Muchos de la multitud creyeron en él y decían: "Cuando venga el Mesías, ¿podrá hacer más signos de los que hace este hombre?"
7:32 Llegó a oídos de los fariseos lo que la gente comentaba de él, y enviaron guardias para detenerlo.
Anuncio de la partida de Jesús
7:33 Después Jesús dijo:
"Poco tiempo estaré aún con ustedes
y me iré a aquel que me envió.
7:34 Me buscarán y no me encontrarán,
porque allí donde yo estoy
ustedes no pueden venir".
7:35 Los judíos comentaban entre ellos: "¿A dónde irá, para que no podamos encontrarlo? ¿Acaso irá a reunirse con los judíos dispersos entre los paganos, para enseñar a los paganos?
7:36 ¿Qué quiso decir con estas palabras:
"Me buscarán y no me encontrarán,
y allí donde yo estoy
ustedes no pueden venir"?

Jesús, fuente de agua viva
7:37 El último día, el más solemne de la fiesta, Jesús, poniéndose de pie, exclamó:
"El que tenga sed, venga a mí;
y beba
7:38 el que cree en mí".
Como dice la Escritura:
De su seno brotarán manantiales de agua viva. Ezequiel 47, 1 Zacarías 14, 8 Apocalipsis 22, 1
7:39 Él se refería al Espíritu que debían recibir los que creyeran en él. Porque el Espíritu no había sido dado todavía, ya que Jesús aún no había sido glorificado.
Nuevas discusiones sobre el origen del Mesías
7:40 Algunos de la multitud que lo habían oído, opinaban: "Este es verdaderamente el Profeta".
7:41 Otros decían: "Este es el Mesías". Pero otros preguntaban: "¿Acaso el Mesías vendrá de Galilea?
7:42 ¿No dice la Escritura que el Mesías vendrá del linaje de David y de Belén, Miqueas 5, 1 Mateo 2, 6 el pueblo de donde era David?"
7:43 Y por causa de él, se produjo una división entre la gente.
7:44 Algunos querían detenerlo, pero nadie puso las manos sobre él.
7:45 Los guardias fueron a ver a los sumos sacerdotes y a los fariseos, y estos les preguntaron: "¿Por qué no lo trajeron?"
7:46 Ellos respondieron: "Nadie habló jamás como este hombre".
7:47 Los fariseos respondieron: "¿También ustedes se dejaron engañar?
7:48 ¿Acaso alguno de los jefes o de los fariseos ha creído en él?
7:49 En cambio, esa gente que no conoce la Ley está maldita".
7:50 Nicodemo, uno de ellos, que había ido antes a ver a Jesús, les dijo:
7:51 "¿Acaso nuestra Ley permite juzgar a un hombre sin escucharlo antes para saber lo que hizo?"
7:52 Le respondieron: "¿Tú también eres galileo? Examina las Escrituras y verás que de Galilea no surge ningún profeta".
7:53 Y cada uno regresó a su casa.

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CAPÍTULO 8

La mujer adúltera
8:1 Jesús fue al monte de los Olivos.
8:2 Al amanecer volvió al Templo, y todo el pueblo acudía a él. Entonces se sentó y comenzó a enseñarles.
8:3 Los escribas y los fariseos le trajeron a una mujer que había sido sorprendida en adulterio y, poniéndola en medio de todos,
8:4 dijeron a Jesús: "Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio.
8:5 Moisés, en la Ley, nos ordenó apedrear a esta clase de mujeres. Y tú, ¿qué dices?"
8:6 Decían esto para ponerlo a prueba, a fin de poder acusarlo. Pero Jesús, inclinándose, comenzó a escribir en el suelo con el dedo.
8:7 Como insistían, se enderezó y les dijo: "El que no tenga pecado, que arroje la primera piedra".
8:8 E inclinándose nuevamente, siguió escribiendo en el suelo.
8:9 Al oír estas palabras, todos se retiraron, uno tras otro, comenzando por los más ancianos. Jesús quedó solo con la mujer, que permanecía allí,
8:10 e incorporándose, le preguntó: "Mujer, ¿dónde están tus acusadores? ¿Nadie te ha condenado?"
8:11 Ella le respondió: "Nadie, Señor". "Yo tampoco te condeno, le dijo Jesús. Vete, no peques más en adelante".

El testimonio de Jesús sobre sí mismo
8:12 Jesús les dirigió una vez más la palabra, diciendo:
"Yo soy la luz del mundo. Mateo 5, 14 Juan 9, 5
El que me sigue no andará en tinieblas,
sino que tendrá la luz de la Vida".
8:13 Los fariseos le dijeron: "Tú das testimonio de ti mismo: tu testimonio no vale".
8:14 Jesús les respondió:
"Aunque yo doy testimonio de mí,
mi testimonio vale
porque sé de dónde vine y a dónde voy;
pero ustedes no saben
de dónde vengo ni a dónde voy.
8:15 Ustedes juzgan según la carne;
yo no juzgo a nadie,
8:16 y si lo hago, mi juicio vale
porque no soy yo solo el que juzga,
sino yo y el Padre que me envió.
8:17 En la Ley de ustedes está escrito
que el testimonio de dos personas es válido.
8:18 Yo doy testimonio de mí mismo,
y también el Padre que me envió
da testimonio de mí".
8:19 Ellos le preguntaron: "¿Dónde está tu Padre?" Jesús respondió:
"Ustedes no me conocen ni a mí ni a mi Padre;
si me conocieran a mí,
conocerían también a mi Padre".
8:20 Él pronunció estas palabras en la sala del Tesoro, cuando enseñaba en el Templo. Y nadie lo detuvo, porque aún no había llegado su hora.

Advertencia a los incrédulos
8:21 Jesús les dijo también:
"Yo me voy, y ustedes me buscarán
y morirán en su pecado.
A donde yo voy,
ustedes no pueden ir".
8:22 Los judíos se preguntaban: "¿Pensará matarse para decir: "A donde yo voy, ustedes no pueden ir"?
8:23 Jesús continuó:
"Ustedes son de aquí abajo,
yo soy de lo alto.
Ustedes son de este mundo,
yo no soy de este mundo.
8:24 Por eso les he dicho: "Ustedes morirán en sus pecados".
Porque si no creen que Yo Soy,
morirán en sus pecados".
8:25 Los judíos le preguntaron: "¿Quién eres tú?" Jesús les respondió:
"Esto es precisamente lo que les estoy diciendo desde el comienzo.
8:26 De ustedes, tengo mucho que decir,
mucho que juzgar.
Pero aquel que me envió es veraz,
y lo que aprendí de él
es lo que digo al mundo".
8:27 Ellos no comprendieron que Jesús se refería al Padre.
8:28 Después les dijo:
"Cuando ustedes hayan levantado en alto
al Hijo del hombre,
entonces sabrán que Yo Soy
y que no hago nada por mí mismo,
sino que digo lo que el Padre me enseñó.
8:29 El que me envió está conmigo
y no me ha dejado solo,
porque yo hago siempre lo que le agrada".
8:30 Mientras hablaba así, muchos creyeron en él.
Los verdaderos descendientes de Abraham
8:31 Jesús dijo a aquellos judíos que habían creído en él:
"Si ustedes permanecen fieles a mi palabra,
serán verdaderamente mis discípulos:
8:32 conocerán la verdad
y la verdad los hará libres".
8:33 Ellos le respondieron: "Somos descendientes de Abraham Mateo 3, 9 Lucas 3, 8 y jamás hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo puedes decir entonces: "Ustedes serán libres"?"
8:34 Jesús les respondió:
"Les aseguro
que todo el que peca es esclavo del pecado.
8:35 El esclavo no permanece para siempre en la casa;
el hijo, en cambio, permanece para siempre.
8:36 Por eso, si el Hijo los libera,
ustedes serán realmente libres.
8:37 Yo sé que ustedes son descendientes de Abraham,
pero tratan de matarme
porque mi palabra no penetra en ustedes.
8:38 Yo digo
lo que he visto junto a mi Padre,
y ustedes hacen
lo que han aprendido de su padre".

El demonio, padre de la mentira
8:39 Ellos le replicaron: "Nuestro padre es Abraham". Y Jesús les dijo:
"Si ustedes fueran hijos de Abraham,
obrarían como él.
8:40 Pero ahora quieren matarme a mí,
al hombre que les dice la verdad
que ha oído de Dios.
Abraham no hizo eso.
8:41 Pero ustedes obran como su padre".
Ellos le dijeron: "Nosotros no hemos nacido de la prostitución; tenemos un solo Padre, que es Dios". Jesús prosiguió:
8:42 "Si Dios fuera su Padre,
ustedes me amarían,
porque yo he salido de Dios y vengo de él.
No he venido por mí mismo,
sino que él me envió.
8:43 ¿Por qué ustedes no comprenden mi lenguaje?
Es porque no pueden escuchar mi palabra.
8:44 Ustedes tienen por padre al demonio
y quieren cumplir los deseos de su padre.
Desde el comienzo él fue homicida
y no tiene nada que ver con la verdad,
porque no hay verdad en él.
Cuando miente,
habla conforme a lo que es,
porque es mentiroso y padre de la mentira.
8:45 Pero a mí no me creen,
porque les digo la verdad.
8:46 ¿Quién de ustedes probará que tengo pecado?
Y si les digo la verdad,
¿por qué no me creen?
8:47 El que es de Dios
escucha las palabras de Dios;
si ustedes no las escuchan,
es porque no son de Dios".
8:48 Los judíos le replicaron: "¿No tenemos razón al decir que eres un samaritano y que estás endemoniado?" Jesús respondió:
8:49 "Yo no estoy endemoniado,
sino que honro a mi Padre,
y ustedes me deshonran a mí.
8:50 Yo no busco mi gloria;
hay alguien que la busca,
y es él el que juzga.
8:51 Les aseguro
que el que es fiel a mi palabra,
no morirá jamás".

Jesús y Abraham
8:
52 Los judíos le dijeron: "Ahora sí estamos seguros de que estás endemoniado. Abraham murió, los profetas también, y tú dices:
"El que es fiel a mi palabra,
no morirá jamás".
8:53 ¿Acaso eres más grande que nuestro padre Abraham, el cual murió? Los profetas también murieron. ¿Quién pretendes ser tú?"
8:54 Jesús respondió:
"Si yo me glorificara a mí mismo,
mi gloria no valdría nada.
Es mi Padre el que me glorifica,
el mismo al que ustedes llaman" nuestro Dios",
8:55 y al que, sin embargo, no conocen.
Yo lo conozco
y si dijera: "No lo conozco",
sería, como ustedes, un mentiroso.
Pero yo lo conozco y soy fiel a su palabra.
8:56 Abraham, el padre de ustedes,
se estremeció de gozo, esperando ver mi Día:
lo vio y se llenó de alegría".
8:57 Los judíos le dijeron: "Todavía no tienes cincuenta años ¿y has visto a Abraham?"
8:58 Jesús respondió:
"Les aseguro
que desde antes que naciera Abraham,
Yo Soy".
8:59 Entonces tomaron piedras para apedrearlo, pero Jesús se escondió y salió del Templo.

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CAPÍTULO 9

Curación de un ciego de nacimiento
9:1 Al pasar, vio a un hombre ciego de nacimiento.
9:2 Sus discípulos le preguntaron: "Maestro, ¿quién ha pecado, él o sus padres, para que haya nacido ciego?"
9:3 "Ni él ni sus padres han pecado, respondió Jesús; nació así para que se manifiesten en él las obras de Dios.
9:4 Debemos trabajar en las obras de aquel que me envió,
mientras es de día;
llega la noche,
cuando nadie puede trabajar.
9:5 Mientras estoy en el mundo,
soy la luz del mundo". Mateo 5, 14 Juan 8, 12
9:6 Después que dijo esto, escupió en la tierra, hizo barro con la saliva y lo puso sobre los ojos del ciego,
9:7 diciéndole: "Ve a lavarte a la piscina de Siloé", que significa "Enviado". El ciego fue, se lavó y, al regresar, ya veía.
9:8 Los vecinos y los que antes lo habían visto mendigar, se preguntaban: "¿No es este el que se sentaba a pedir limosna?"
9:9 Unos opinaban: "Es el mismo". "No, respondían otros, es uno que se le parece". Él decía: "Soy realmente yo".
9:10 Ellos le dijeron: "¿Cómo se te han abierto los ojos?"
9:11 Él respondió: "Ese hombre que se llama Jesús hizo barro, lo puso sobre mis ojos y me dijo: "Ve a lavarte a Siloé". Yo fui, me lavé y vi".
9:12 Ellos le preguntaron: "¿Dónde está?". Él respondió: "No lo sé".
9:13 El que había sido ciego fue llevado ante los fariseos.
9:14 Era sábado cuando Jesús hizo barro y le abrió los ojos.
9:15 Los fariseos, a su vez, le preguntaron cómo había llegado a ver. Él les respondió: "Me puso barro sobre los ojos, me lavé y veo".
9:16 Algunos fariseos decían: "Ese hombre no viene de Dios, porque no observa el sábado". Otros replicaban: "¿Cómo un pecador puede hacer semejantes signos?" Y se produjo una división entre ellos.
9:17 Entonces dijeron nuevamente al ciego: "Y tú, ¿qué dices del que te abrió los ojos?" El hombre respondió: "Es un profeta".
9:18 Sin embargo, los judíos no querían creer que ese hombre había sido ciego y que había llegado a ver, hasta que llamaron a sus padres
9:19 y les preguntaron: "¿Es este el hijo de ustedes, el que dicen que nació ciego? ¿Cómo es que ahora ve?"
9:20 Sus padres respondieron: "Sabemos que es nuestro hijo y que nació ciego,
9:21 pero cómo es que ahora ve y quién le abrió los ojos, no lo sabemos. Pregúntenle a él: tiene edad para responder por su cuenta".
9:22 Sus padres dijeron esto por temor a los judíos, que ya se habían puesto de acuerdo para excluir de la sinagoga al que reconociera a Jesús como Mesías.
9:23 Por esta razón dijeron: "Tiene bastante edad, pregúntenle a él".
9:24 Los judíos llamaron por segunda vez al que había sido ciego y le dijeron: "Glorifica a Dios. Nosotros sabemos que ese hombre es un pecador".
9:25 "Yo no sé si es un pecador, respondió; lo que sé es que antes yo era ciego y ahora veo".
9:26 Ellos le preguntaron: "¿Qué te ha hecho? ¿Cómo te abrió los ojos?"
9:27 Él les respondió: "Ya se lo dije y ustedes no me han escuchado. ¿Por qué quieren oírlo de nuevo? ¿También ustedes quieren hacerse discípulos suyos?"
9:28 Ellos lo injuriaron y le dijeron: "¡Tú serás discípulo de ese hombre; nosotros somos discípulos de Moisés!
9:29 Sabemos que Dios habló a Moisés, pero no sabemos de dónde es este".
9:30 El hombre les respondió: "Esto es lo asombroso: que ustedes no sepan de dónde es, a pesar de que me ha abierto los ojos.
9:31 Sabemos que Dios no escucha a los pecadores, pero sí al que lo honra y cumple su voluntad.
9:32 Nunca se oyó decir que alguien haya abierto los ojos a un ciego de nacimiento.
9:33 Si este hombre no viniera de Dios, no podría hacer nada".
9:34 Ellos le respondieron: "Tú naciste lleno de pecado, y ¿quieres darnos lecciones?" Y lo echaron.
9:35 Jesús se enteró de que lo habían echado y, al encontrarlo, le preguntó: "¿Crees en el Hijo del hombre?"
9:36 Él respondió: "¿Quién es, Señor, para que crea en él?"
9:37 Jesús le dijo: "Tú lo has visto: es el que te está hablando".
9:38 Entonces él exclamó: "Creo, Señor", y se postró ante él.
9:39 Después Jesús agregó:
"He venido a este mundo para un juicio:
Para que vean los que no ven
y queden ciegos los que ven".
9:40 Los fariseos que estaban con él oyeron esto y le dijeron: "¿Acaso también nosotros somos ciegos?"
9:41 Jesús les respondió:
"Si ustedes fueran ciegos,
no tendrían pecado,
pero como dicen: "Vemos",
su pecado permanece".

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CAPÍTULO 10

El buen Pastor
10:1 "Les aseguro que el que no entra por la puerta en el corral de las ovejas, sino que salta por otro lado, es un ladrón y un asaltante.
10:2 El que entra por la puerta es el pastor de las ovejas.
10:3 El guardián le abre y las ovejas escuchan su voz. Él llama a las suyas por su nombre y las hace salir.
10:4 Cuando las ha sacado a todas, va delante de ellas y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz.
v5 Nunca seguirán a un extraño, sino que huirán de él, porque no conocen su voz".
10:6 Jesús les hizo esta comparación, pero ellos no comprendieron lo que les quería decir.
10:7 Entonces Jesús prosiguió:
"Les aseguro
que yo soy la puerta de las ovejas.
10:8 Todos aquellos que han venido antes de mí
son ladrones y asaltantes,
pero las ovejas no los han escuchado.
10:9 Yo soy la puerta.
El que entra por mí se salvará;
podrá entrar y salir,
y encontrará su alimento.
10:10 El ladrón no viene
sino para robar, matar y destruir.
Pero yo he venido
para que las ovejas tengan Vida,
y la tengan en abundancia.
10:11 Yo soy el buen Pastor.
El buen Pastor da su vida por las ovejas.
10:12 El asalariado, en cambio, que no es el pastor
y al que no pertenecen las ovejas,
cuando ve venir al lobo
las abandona y huye,
y el lobo las arrebata y las dispersa.
10:13 Como es asalariado,
no se preocupa por las ovejas.
10:14 Yo soy el buen Pastor:
conozco a mis ovejas,
y mis ovejas me conocen a mí
10:15 —como el Padre me conoce a mí
y yo conozco al Padre— Mateo 11, 27 Lucas 10, 22
y doy mi vida por las ovejas.
10:16 Tengo, además, otras ovejas
que no son de este corral
y a las que debo también conducir:
ellas oirán mi voz,
y así habrá un solo Rebaño
y un solo Pastor.
10:17 El Padre me ama
porque yo doy mi vida
para recobrarla.
10:18 Nadie me la quita,
sino que la doy por mí mismo.
Tengo el poder de darla
y de recobrarla:
este es el mandato que recibí de mi Padre".
10:19 A causa de estas palabras, se produjo una nueva división entre los judíos.
10:20 Muchos de ellos decían: "Está poseído por un demonio y delira. ¿Por qué lo escuchan?"
10:21 Otros opinaban: "Estas palabras no son de un endemoniado. ¿Acaso un demonio puede abrir los ojos a los ciegos?"

Jesús, Hijo de Dios
10:22 Se celebraba entonces en Jerusalén la fiesta de la Dedicación. Era invierno,
10:23 y Jesús se paseaba por el Templo, en el Pórtico de Salomón.
10:24 Los judíos lo rodearon y le preguntaron: "¿Hasta cuándo nos tendrás en suspenso? Si eres el Mesías, dilo abiertamente".
10:25 Jesús les respondió:
"Ya se lo dije, pero ustedes no lo creen.
Las obras que hago en nombre de mi Padre
dan testimonio de mí,
10:26 pero ustedes no creen,
porque no son de mis ovejas.
10:27 Mis ovejas escuchan mi voz,
yo las conozco y ellas me siguen.
10:28 Yo les doy Vida eterna:
ellas no perecerán jamás
y nadie las arrebatará de mis manos.
10:29 Mi Padre, que me las ha dado, es superior a todos
y nadie puede arrebatar nada
de las manos de mi Padre.
10:30 El Padre y yo somos una sola cosa".
Jesús acusado de blasfemia
10:31 Los judíos tomaron piedras para apedrearlo.
10:32 Entonces Jesús dijo: "Les hice ver muchas obras buenas que vienen del Padre; ¿por cuál de ellas me quieren apedrear?"
10:33 Los judíos le respondieron: "No queremos apedrearte por ninguna obra buena, sino porque blasfemas, ya que, siendo hombre, te haces Dios".
10:34 Jesús les respondió:
"¿No está escrito en la Ley:
Yo dije: Ustedes son dioses? Salmo 82, 6
10:35 Si la Ley llama dioses
a los que Dios dirigió su Palabra
—y la Escritura no puede ser anulada—
10:36 ¿cómo dicen: "Tú blasfemas",
a quien el Padre santificó y envió al mundo,
porque dijo: "Yo soy Hijo de Dios"?
10:37 Si no hago las obras de mi Padre,
no me crean;
10:38 pero si las hago,
crean en las obras,
aunque no me crean a mí.
Así reconocerán y sabrán
que el Padre está en mí
y yo en el Padre".
10:39 Ellos intentaron nuevamente detenerlo, pero él se les escapó de las manos.
10:40 Jesús volvió a ir al otro lado del Jordán, al lugar donde Juan había bautizado, y se quedó allí.
10:41 Muchos fueron a verlo, y la gente decía: "Juan no ha hecho ningún signo, pero todo lo que dijo de este hombre era verdad".
10:42 Y en ese lugar muchos creyeron en él.

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