HECHOS DE LOS APÓSTOLES
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El
informe de Pedro a la Iglesia de Jerusalén
11:1
Los Apóstoles y los hermanos de Judea se enteraron de que también
los paganos habían recibido la Palabra de Dios.
11:2 Y cuando Pedro regresó a Jerusalén,
los creyentes de origen judío lo interpelaron,
11:3 diciéndole: "¿Cómo
entraste en la casa de gente no judía y comiste con ellos?"
11:4 Pedro comenzó a contarles
detalladamente lo que había sucedido:
11:5 "Yo estaba orando en la ciudad
de Jope, cuando caí en éxtasis y tuve una visión. Vi
que bajaba del cielo algo parecido a un gran mantel, sostenido de sus cuatro
puntas, que vino hasta mí.
11:6 Lo miré atentamente y vi que
había en él cuadrúpedos, animales salvajes, reptiles
y aves.
11:7 Y oí una voz que me dijo:
"Vamos, Pedro, mata y come".
11:8 "De ninguna manera, Señor,
respondí, yo nunca he comido nada manchado ni impuro".
11:9 Por segunda vez, oí la voz
del cielo que me dijo: "No consideres manchado lo que Dios purificó".
11:10 Esto se repitió tres veces,
y luego, todo fue llevado otra vez al cielo.
11:11 En ese momento, se presentaron en
la casa donde estábamos tres hombres que habían sido enviados
desde Cesarea para buscarme.
11:12 El Espíritu Santo me ordenó
que fuera con ellos sin dudar. Me acompañaron también los seis
hermanos aquí presentes y llegamos a la casa de aquel hombre.
11:13 Este nos contó en qué
forma se le había aparecido un ángel, diciéndole: "Envía
a alguien a Jope, a buscar a Simón, llamado Pedro.
11:14 Él te anunciará un
mensaje de salvación para ti y para toda tu familia".
11:15 Apenas comencé a hablar,
el Espíritu Santo descendió sobre ellos, como lo hizo al principio
sobre nosotros.
11:16 Me acordé entonces de la
Palabra del Señor: "Juan bautizó con agua, pero ustedes
serán bautizados en el Espíritu Santo".
11:17 Por lo tanto, si Dios les dio a
ellos la misma gracia que a nosotros, por haber creído en el Señor
Jesucristo, ¿cómo podía yo oponerme a Dios?"
11:18 Después de escuchar estas
palabras, se tranquilizaron y alabaron a Dios, diciendo: "También
a los paganos Dios les ha concedido el don de la conversión que conduce
a la Vida".
La
fundación de la Iglesia de Antioquía
11:19
Mientras tanto, los que se habían dispersado durante la persecución
que se desató a causa de Esteban, llegaron hasta Fenicia, Chipre y
Antioquía, y anunciaban la Palabra únicamente a los judíos.
11:20 Sin embargo, había entre
ellos algunos hombres originarios de Chipre y de Cirene que, al llegar a Antioquía,
también anunciaron a los paganos la Buena Noticia del Señor
Jesús.
11:21 La mano del Señor los acompañaba
y muchos creyeron y se convirtieron.
11:22 Al enterarse de esto, la Iglesia
de Jerusalén envió a Bernabé a Antioquía.
11:23 Cuando llegó y vio la gracia
que Dios les había concedido, él se alegró mucho y exhortaba
a todos a permanecer fieles al Señor con un corazón firme.
11:24 Bernabé era un hombre bondadoso,
lleno del Espíritu Santo y de mucha fe. Y una gran multitud adhirió
al Señor.
11:25 Entonces partió hacia Tarso
en busca de Saulo,
11:26 y cuando lo encontró, lo
llevó a Antioquía. Ambos vivieron todo un año en esa
Iglesia y enseñaron a mucha gente. Y fue en Antioquía, donde
por primera vez los discípulos recibieron el nombre de "cristianos".
Bernabé
y Pablo en Jerusalén
11:27 En esos días, unos profetas
llegaron de Jerusalén
a Antioquía.
11:28 Uno de ellos, llamado Agabo, movido
por el Espíritu, se levantó y anunció que el hambre asolaría
toda la tierra. Esto ocurrió bajo el reinado de Claudio.
11:29 Los discípulos se decidieron
a enviar una ayuda a los hermanos de Judea, cada uno según sus posibilidades.
11:30 Y así lo hicieron, remitiendo
las limosnas a los presbíteros por intermedio de Bernabé y de
Saulo.
La
persecución de Herodes y el arresto de Pedro
12:1 Por aquel entonces, el rey Herodes
hizo arrestar a algunos miembros de la Iglesia para maltratarlos.
12:2 Mandó ejecutar a Santiago,
hermano de Juan,
12:3 y al ver que esto agradaba a los
judíos, también hizo arrestar a Pedro. Eran los días
de "los panes Ácimos".
12:4 Después de arrestarlo, lo
hizo encarcelar, poniéndolo bajo la custodia de cuatro relevos de guardia,
de cuatro soldados cada uno. Su intención era hacerlo comparecer ante
el pueblo después de la Pascua.
12:5 Mientras Pedro estaba bajo custodia
en la prisión, la Iglesia no cesaba de orar a Dios por él.
La
liberación milagrosa de Pedro
12:6
La noche anterior al día en que Herodes pensaba hacerlo comparecer,
Pedro dormía entre dos soldados, atado con dos cadenas, y los otros
centinelas vigilaban la puerta de la prisión.
12:7 De pronto, apareció el Ángel
del Señor y una luz resplandeció en el calabozo. El Ángel
sacudió a Pedro y lo hizo levantar, diciéndole: "¡Levántate
rápido!" Entonces las cadenas se le cayeron de las manos.
12:8 El Ángel le dijo: "Tienes
que ponerte el cinturón y las sandalias", y Pedro lo hizo. Después
le dijo: "Cúbrete con el manto y sígueme".
12:9 Pedro salió y lo seguía;
no se daba cuenta de que era cierto lo que estaba sucediendo por intervención
del Ángel, sino que creía tener una visión.
12:10 Pasaron así el primero y
el segundo puesto de guardia, y llegaron a la puerta de hierro que daba a
la ciudad. La puerta se abrió sola delante de ellos. Salieron y anduvieron
hasta el extremo de una calle, y en seguida el Ángel se alejó
de él.
12:11 Pedro, volviendo en sí, dijo:
"Ahora sé que realmente el Señor envió a su Ángel
y me libró de las manos de Herodes y de todo cuanto esperaba el pueblo
judío".
12:12 Y al advertir
lo que le había sucedido, se dirigió a la casa de María,
la madre de Juan, llamado Marcos,
donde un grupo numeroso se hallaba reunido en oración.
12:13 Cuando golpeó a la puerta
de calle, acudió una sirvienta llamada Rosa;
12:14 esta, al reconocer su voz, se alegró
tanto, que en lugar de abrir, entró corriendo a anunciar que Pedro
estaba en la puerta.
12:15 "Estás loca", le
respondieron. Pero ella insistía que era verdad. Ellos le dijeron:
"Será su ángel".
12:16 Mientras tanto, Pedro seguía
llamando. Cuando abrieron y vieron que era él, no salían de
su asombro.
12:17 Pedro les hizo señas con
la mano para que se callaran, y les relató cómo el Señor
lo había sacado de la cárcel, añadiendo: "Hagan
saber esto a Santiago y a los hermanos". Y saliendo de allí, se
fue a otro lugar.
12:18 Cuando amaneció, se produjo
un gran alboroto entre los soldados, porque no podían explicarse qué
había pasado con Pedro.
12:19 Herodes lo hizo buscar, pero como
no lo encontraron, después de haber interrogado a los guardias, dio
orden de ejecutarlos. Luego descendió de Judea a Cesarea, y permaneció
allí.
La
muerte de Herodes
12:20
Herodes estaba en grave conflicto con los habitantes de Tiro y Sidón.
Estos se pusieron de acuerdo para ir a verlo, y después de haberse
conquistado a Blasto, el camarero del rey, solicitaron la reconciliación,
ya que importaban sus víveres del territorio del rey.
12:21 El día fijado, Herodes se
sentó en su trono con la vestidura real y les dirigió la palabra.
12:22 El pueblo comenzó a gritar:
"¡Es un dios el que habla, no un hombre!"
12:23 Pero en ese mismo instante, el Ángel
del Señor lo hirió, por no haber dado gloria a Dios, y Herodes
murió carcomido por los gusanos.
El
regreso de Bernabé y Pablo a Antioquía
12:24
Mientras tanto, la Palabra de Dios se difundía incesantemente.
12:25 Bernabé y Saulo, una vez
cumplida su misión, volvieron de Jerusalén a Antioquía,
llevando consigo a Juan, llamado Marcos.
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LA EVANGELIZACIÓN DEL MUNDO PAGANO
EL PRIMER VIAJE MISIONERO DE PABLO
La
misión de Pablo y Bernabé
13:1
En la Iglesia de Antioquía había profetas y doctores, entre
los cuales estaban Bernabé y Simeón, llamado el Negro, Lucio
de Cirene, Manahén, amigo de infancia del tetrarca Herodes, y Saulo.
13:2 Un día, mientras celebraban
el culto del Señor y ayunaban, el Espíritu Santo les dijo: "Resérvenme
a Saulo y a Bernabé para la obra a la cual los he llamado".
13:3 Ellos, después de haber ayunado
y orado, les impusieron las manos y los despidieron.
13:4 Saulo y Bernabé, enviados
por el Espíritu Santo, fueron a Seleucia y de allí se embarcaron
para Chipre.
13:5 Al llegar a Salamina anunciaron la
Palabra de Dios en las sinagogas de los judíos, y Juan colaboraba con
ellos.
El
mago Elimas
13:6
Recorrieron toda la isla y llegaron hasta Pafos, donde encontraron a un mago
judío llamado Barjesús, que se hacía pasar por profeta
13:7 y estaba vinculado al procónsul
Sergio Pablo, hombre de gran prudencia. Este hizo llamar a Bernabé
y a Saulo, porque deseaba escuchar la Palabra de Dios.
13:8 Pero los discípulos chocaron
con la oposición de Barjesús llamado Elimas, que significa
mago el cual quería impedir que el procónsul abrazara la fe.
13:9 Saulo, llamado también Pablo,
lleno del Espíritu Santo, clavó los ojos en él,
13:10 y le dijo: "Hombre falso y
lleno de maldad, hijo del demonio, enemigo de la justicia, ¿cuándo
dejarás de torcer los rectos caminos del Señor?
13:11 Ahora la mano del Señor va
a caer sobre ti: quedarás ciego y privado por un tiempo de la luz del
sol". En ese mismo momento, se vio envuelto en oscuridad y tinieblas,
y andaba a tientas buscando a alguien que le tendiera la mano.
13:12 Al ver lo que había sucedido,
el procónsul, profundamente impresionado por la doctrina del Señor,
abrazó la fe.
La
llegada a Antioquía de Pisidia
13:13
Desde Pafos, donde se embarcaron, Pablo y sus compañeros llegaron a
Perge de Panfilia. Juan se separó y volvió a Jerusalén,
13:14 pero ellos continuaron su viaje,
y de Perge fueron a Antioquía
de Pisidia. El sábado entraron
en la sinagoga y se sentaron.
13:15 Después de la lectura de
la Ley y de los Profetas, los jefes de la sinagoga les mandaron a decir: "Hermanos,
si tienen que dirigir al pueblo alguna exhortación, pueden hablar".
Discurso
de Pablo
13:16
Entonces Pablo se levantó y, pidiendo silencio con un gesto, dijo:
"Escúchenme, israelitas y todos los que temen a Dios.
13:17 El Dios de este Pueblo, el Dios
de Israel, eligió a nuestros padres y los convirtió en un gran
Pueblo, cuando todavía vivían como extranjeros en Egipto. Luego,
con el poder de su brazo, los hizo salir de allí
13:18
y los cuidó durante cuarenta años en el desierto. ![]()
13:19 Después,
en el país de Canaán, destruyó a siete naciones
y
les dio en posesión sus tierras,
13:20 al cabo de unos cuatrocientos cincuenta
años. A continuación, les dio Jueces hasta el profeta Samuel.
13:21 Pero ellos pidieron un rey y Dios
les dio a Saúl, hijo de Quis, de la tribu de Benjamín, por espacio
de cuarenta años.
13:22 Y cuando Dios
desechó a Saúl, les suscitó como rey a David, de quien
dio este testimonio: He encontrado en David, el hijo de Jesé, a
un hombre conforme a mi corazón
que cumplirá siempre mi voluntad.
13:23 De la descendencia de David, como
lo había prometido, Dios hizo surgir para Israel un Salvador, que es
Jesús.
13:24 Como preparación a su venida,
Juan había predicado un bautismo de penitencia a todo el pueblo de
Israel.
13:25 Y al final de su carrera, Juan decía:
"Yo no soy el que ustedes creen, pero sepan que después de mí
viene aquel a quien yo no soy digno de desatar las sandalias".
13:26 Hermanos, este mensaje de salvación
está dirigido a ustedes: los descendientes de Abraham y los que temen
a Dios.
13:27 En efecto, la gente de Jerusalén
y sus jefes no reconocieron a Jesús, ni entendieron las palabras de
los profetas que se leen cada sábado, pero las cumplieron sin saberlo,
condenando a Jesús.
13:28 Aunque no encontraron nada en él
que mereciera la muerte, pidieron a Pilato que lo condenara.
13:29 Después de cumplir todo lo
que estaba escrito de él, lo bajaron del patíbulo y lo pusieron
en el sepulcro.
13:30 Pero Dios lo resucitó de
entre los muertos
13:31 y durante un tiempo se apareció
a los que habían subido con él de Galilea a Jerusalén,
los mismos que ahora son sus testigos delante del pueblo.
13:32 Y nosotros les anunciamos a ustedes
esta Buena Noticia: la promesa que Dios hizo a nuestros padres,
13:33 fue cumplida
por él en favor de sus hijos, que somos nosotros, resucitando a Jesús,
como está escrito en el Salmo segundo: Tú eres mi Hijo; yo
te he engendrado hoy.
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13:34 Que Dios lo
ha resucitado de entre los muertos y que no habrá de someterse a la
corrupción, es lo que el mismo Dios ha declarado diciendo: Cumpliré
las santas promesas hechas a David,
aquellas que no pueden fallar.
13:35 Por eso también
dice en otro pasaje: No permitirás que tu Santo sufra la corrupción.
13:36 Sin embargo, David, después
de haber cumplido la voluntad de Dios en su tiempo, murió, fue a reunirse
con sus padres y sufrió la corrupción.
13:37 Pero aquel a quien Dios resucitó
no sufrió la corrupción.
13:38 Ustedes deben saber que la remisión
de los pecados les ha sido anunciada por él. Y la justificación
que ustedes no podían alcanzar por la Ley de Moisés, gracias
a él,
13:39 la alcanza todo el que cree.
13:40 Tengan cuidado de que no les suceda
lo que dijeron los profetas:
13:41 ¡Ustedes,
los que desprecian,
llénense de estupor y ocúltense!
Porque en estos días voy a realizar algo,
que si alguien lo contara
no lo podrían creer". ![]()
13:42 A la salida, les pidieron que retomaran
el mismo tema el sábado siguiente.
13:43 Cuando se disolvió la asamblea,
muchos judíos y prosélitos que adoraban a Dios siguieron a Pablo
y a Bernabé. Estos conversaban con ellos, exhortándolos a permanecer
fieles a la gracia de Dios.
Pablo
y Bernabé entre los paganos
13:44
Casi toda la ciudad se reunió el sábado siguiente para escuchar
la Palabra de Dios.
13:45 Al ver esa multitud, los judíos
se llenaron de envidia y con injurias contradecían las palabras de
Pablo.
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13:46 Entonces Pablo y Bernabé,
con gran firmeza, dijeron: "A ustedes debíamos anunciar en primer
lugar la Palabra de Dios, pero ya que la rechazan y no se consideran dignos
de la Vida eterna, nos dirigimos ahora a los paganos.
13:47 Así nos
ha ordenado el Señor:
Yo te he establecido
para ser la luz de las naciones,
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para llevar la salvación
hasta los confines de la tierra".
13:48 Al oír esto, los paganos,
llenos de alegría, alabaron la Palabra del Señor, y todos los
que estaban destinados a la Vida eterna abrazaron la fe.
13:49 Así la Palabra del Señor
se iba extendiendo por toda la región.
13:50 Pero los judíos instigaron
a unas mujeres piadosas que pertenecían a la aristocracia y a los principales
de la ciudad, provocando una persecución contra Pablo y Bernabé,
y los echaron de su territorio.
13:51 Estos, sacudiendo
el polvo de sus pies en señal de protesta contra ellos,
se dirigieron a Iconio.
13:52 Los discípulos, por su parte,
quedaron llenos de alegría y del Espíritu Santo.
La
evangelización de Iconio
14:1 En Iconio,
Pablo y Bernabé
entraron en la sinagoga de los judíos, como lo hacían habitualmente,
y predicaron de tal manera que un gran número de judíos y paganos
abrazaron la fe.
14:2 Pero los judíos que no creyeron,
incitaron a los paganos y los indispusieron en contra de los hermanos.
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14:3 A pesar de todo, Pablo y Bernabé
prolongaron su estadía y hablaban con toda libertad, confiados en el
Señor que confirmaba el mensaje de su gracia, dándoles el poder
de realizar signos y prodigios.
14:4 Los habitantes de la ciudad se dividieron
en dos bandos, uno en favor de los judíos y otro en favor de los Apóstoles.
14:5 Pero como los paganos y los judíos,
dirigidos por sus jefes, intentaron maltratar y apedrear a los Apóstoles,
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14:6 estos, al enterarse, huyeron a Listra
y a Derbe, ciudades de Licaonia, y a sus alrededores;
14:7 y allí anunciaron la Buena
Noticia.
Curación
de un paralítico
14:8
Había en Listra
un hombre que tenía las piernas paralizadas.
Como era tullido de nacimiento, nunca había podido caminar,
14:9 y sentado, escuchaba hablar a Pablo.
Este, mirándolo fijamente, vio que tenía la fe necesaria para
ser curado,
14:10 y le dijo en voz alta: "Levántate,
y permanece erguido sobre tus pies". Él se levantó de un
salto y comenzó a caminar.
14:11 Al ver lo que Pablo acababa de hacer,
la multitud comenzó a gritar en dialecto licaonio: "Los dioses
han descendido hasta nosotros en forma humana",
14:12 y daban a Bernabé el nombre
de Júpiter, y a Pablo el de Mercurio porque era el que llevaba la palabra.
14:13 El sacerdote del templo de Júpiter
que estaba a la entrada de la ciudad, trajo al atrio unos toros adornados
de guirnaldas y, junto con la multitud, se disponía a sacrificarlos.
14:14 Cuando los apóstoles Pablo
y Bernabé se enteraron de esto, rasgaron sus vestiduras y se precipitaron
en medio de la muchedumbre, gritando:
14:15 "Amigos, ¿qué
están haciendo? Nosotros somos seres humanos como ustedes, y hemos
venido a anunciarles que deben abandonar esos ídolos para convertirse
al Dios viviente que hizo el cielo y la tierra, el mar y todo lo que hay en
ellos.
14:16 En los tiempos pasados, él
permitió que las naciones siguieran sus propios caminos.
14:17 Sin embargo, nunca dejó de
dar testimonio de sí mismo, prodigando sus beneficios, enviando desde
el cielo lluvias y estaciones fecundas, dando el alimento y llenando de alegría
los corazones".
14:18 Pero a pesar de todo lo que dijeron,
les costó mucho impedir que la multitud les ofreciera un sacrificio.
Fin
de la misión de Pablo y Bernabé
14:19
Vinieron de Antioquía y de Iconio algunos judíos que lograron
convencer a la multitud. Entonces apedrearon a Pablo
y, creyéndolo muerto, lo arrastraron fuera de la ciudad.
14:20 Pero él se levantó
y, rodeado de sus discípulos, regresó a la ciudad. Al día
siguiente, partió con Bernabé rumbo a Derbe.
14:21 Después de haber evangelizado
esta ciudad y haber hecho numerosos discípulos, volvieron a Listra,
a Iconio y a Antioquía de Pisidia.
14:22 Confortaron a sus discípulos
y los exhortaron a perseverar en la fe, recordándoles que es necesario
pasar por muchas tribulaciones para entrar en el Reino de Dios.
14:23 En cada comunidad establecieron
presbíteros, y con oración y ayuno, los encomendaron al Señor
en el que habían creído.
14:24 Atravesaron Pisidia y llegaron a
Panfilia.
14:25 Luego anunciaron la Palabra en Perge
y descendieron a Atalía.
14:26 Allí se embarcaron para Antioquía,
donde habían sido encomendados a la gracia de Dios para realizar la
misión que acababan de cumplir.
14:27 A su llegada, convocaron a los miembros
de la Iglesia y les contaron todo lo que Dios había hecho con ellos
y cómo había abierto la puerta de la fe a los paganos.
14:28 Después permanecieron largo
tiempo con los discípulos.
LA ASAMBLEA DE JERUSALÉN Y EL SEGUNDO VIAJE MISIONERO DE PABLO
CAPÍTULO 15
La
controversia de Antioquía
15:1
Algunas personas venidas de Judea enseñaban a los hermanos que si no
se hacían circuncidar según el rito establecido por Moisés,
no podían salvarse.
15:2 A raíz de esto, se produjo
una agitación: Pablo y Bernabé discutieron vivamente con ellos,
y por fin, se decidió que ambos, junto con algunos otros, subieran
a Jerusalén
para tratar esta cuestión con los Apóstoles y los presbíteros.
15:3 Los que habían sido enviados
por la Iglesia partieron y atravesaron Fenicia y Samaría, contando
detalladamente la conversión de los paganos. Esto causó una
gran alegría a todos los hermanos.
La
controversia de Jerusalén
15:4
Cuando llegaron a Jerusalén, fueron bien recibidos por la Iglesia,
por los Apóstoles y los presbíteros, y relataron todo lo que
Dios había hecho con ellos.
15:5 Pero se levantaron algunos miembros
de la secta de los fariseos que habían abrazado la fe, y dijeron que
era necesario circuncidar a los paganos convertidos y obligarlos a observar
la Ley de Moisés.
15:6 Los Apóstoles y los presbíteros
se reunieron para deliberar sobre este asunto.
Discurso
de Pedro
15:7
Al cabo de una prolongada discusión, Pedro se levantó y dijo:
"Hermanos, ustedes saben que Dios, desde los primeros días, me
eligió entre todos ustedes para anunciar a los paganos la Palabra del
Evangelio, a fin de que ellos abracen la fe.
15:8 Y Dios, que conoce los corazones,
dio testimonio en favor de ellos, enviándoles el Espíritu Santo,
lo mismo que a nosotros.
15:9 Él no hizo ninguna distinción
entre ellos y nosotros, y los purificó por medio de la fe.
15:10 ¿Por qué ahora ustedes
tientan a Dios, pretendiendo imponer a los discípulos un yugo que ni
nuestros padres ni nosotros pudimos soportar?
15:11 Por el contrario, creemos que tanto
ellos como nosotros somos salvados por la gracia del Señor Jesús".
15:12 Después, toda la asamblea
hizo silencio para oír a Bernabé y a Pablo, que comenzaron a
relatar los signos y prodigios que Dios había realizado entre los paganos
por intermedio de ellos.
Discurso
de Santiago
15:13
Cuando dejaron de hablar, Santiago
tomó la palabra, diciendo: "Hermanos, les ruego que me escuchen:
15:14 Simón les ha expuesto cómo
Dios dispuso desde el principio elegir entre las naciones paganas, un Pueblo
consagrado a su Nombre.
15:15 Con esto concuerdan las palabras
de los profetas que dicen:
15:16 Después
de esto, yo volveré
y levantaré la choza derruida de David;
restauraré sus ruinas y la reconstruiré,
15:17 para que el resto de los hombres
busque al Señor,
lo mismo que todas las naciones
que llevan mi Nombre.
Así dice el Señor,
que
da
15:18 a conocer estas cosas desde la eternidad.
15:19 Por eso considero que no se debe
inquietar a los paganos que se convierten a Dios,
15:20 sino que solamente se les debe escribir,
pidiéndoles que se abstengan de lo que está contaminado por
los ídolos, de las uniones ilegales, de la carne de animales muertos
sin desangrar y de la sangre.
15:21 Desde hace muchísimo tiempo,
en efecto, Moisés tiene en cada ciudad sus predicadores que leen la
Ley en la sinagoga todos los sábados".
La
carta apostólica
15:22
Entonces los Apóstoles, los presbíteros y la Iglesia entera,
decidieron elegir a algunos de ellos y enviarlos a Antioquía con Pablo
y Bernabé. Eligieron a Judas, llamado Barsabás, y a Silas,
hombres eminentes entre los hermanos,
15:23 y les encomendaron llevar la siguiente
carta: "Los Apóstoles y los presbíteros saludamos fraternalmente
a los hermanos de origen pagano, que están en Antioquía, en
Siria y en Cilicia.
15:24 Habiéndonos enterado de que
algunos de los nuestros, sin mandato de nuestra parte, han sembrado entre
ustedes la inquietud y provocado el desconcierto,
15:25 hemos decidido de común acuerdo
elegir a unos delegados y enviárselos junto con nuestros queridos Bernabé
y Pablo,
15:26 los cuales han consagrado su vida
al nombre de nuestro Señor Jesucristo.
15:27 Por eso les enviamos a Judas y a
Silas, quienes les transmitirán de viva voz este mismo mensaje.
15:28 El Espíritu Santo, y nosotros
mismos, hemos decidido no imponerles ninguna carga más que las indispensables,
a saber:
15:29 que se abstengan de la carne inmolada
a los ídolos, de la sangre, de la carne de animales muertos sin desangrar
y de las uniones ilegales. Harán bien en cumplir todo esto. Adiós".
Los
delegados de los Apóstoles en Antioquía
15:30
Los delegados, después de ser despedidos, descendieron a Antioquía
donde convocaron a la asamblea y le entregaron la carta.
15:31 Esta fue leída y todos se
alegraron por el aliento que les daba.
15:32 Judas y Silas, que eran profetas,
exhortaron a sus hermanos y los confirmaron, hablándoles largamente.
15:33 Al cabo de un tiempo, los hermanos
los enviaron nuevamente a la comunidad que los había delegado, despidiéndolos
en paz.
15:35 Pablo y Bernabé permanecieron
en Antioquía, enseñando y anunciando la Buena Noticia de la
Palabra del Señor, junto con muchos otros.
La
separación de Pablo y Bernabé
15:36
Algún tiempo después, Pablo dijo a Bernabé: "Volvamos
a visitar a los hermanos que están en las ciudades donde ya hemos anunciado
la Palabra del Señor, para ver cómo se encuentran".
15:37 Bernabé quería llevar
consigo también a Juan, llamado Marcos.
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15:38 Pero Pablo consideraba que no debía
llevar a quien los había abandonado cuando estaban en Panfilia y no
había trabajado con ellos.
15:39 La
discusión fue tan viva que terminaron por separarse; Bernabé,
llevando consigo a Marcos,
se embarcó rumbo a Chipre.
15:40 Pablo, por su
parte, eligió por compañero a Silas
y partió, encomendado por sus hermanos a la gracia del Señor.
15:41 Así atravesó la Siria
y la Cilicia, confirmando a las comunidades.