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CARTA A LOS EFESIOS


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CAPÍTULO 1

Saludo inicial
1:1 Pablo, Apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, saluda a los santos que están en Éfeso Hechos 18, 19-21 Hechos 19, 1 y que creen en Cristo Jesús.
1:2 Llegue a ustedes la gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo.

EL MISTERIO DE CRISTO Y DE LA IGLESIA

El plan de salvación
1:3 Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en Cristo
con toda clase de bienes espirituales en el cielo,
1:4 y nos ha elegido en él, antes de la creación del mundo,
para que fuéramos santos
e irreprochables en su presencia, por el amor.
1:5 Él nos predestinó a ser sus hijos adoptivos
por medio de Jesucristo,
conforme al beneplácito de su voluntad,
1:6 para alabanza de la gloria de su gracia,
que nos dio en su Hijo muy querido.
1:7 En él hemos sido redimidos por su sangre
y hemos recibido el perdón de los pecados, Colosenses 1, 14
según la riqueza de su gracia,
1:8 que Dios derramó sobre nosotros,
dándonos toda sabiduría y entendimiento.
1:9 Él nos hizo conocer el misterio de su voluntad,
conforme al designio misericordioso
que estableció de antemano en Cristo,
1:10 para que se cumpliera en la plenitud de los tiempos:
reunir todas las cosas, las del cielo y las de la tierra,
bajo un solo jefe, que es Cristo.
1:11 En él hemos sido constituidos herederos,
y destinados de antemano —según el previo designio
del que realiza todas las cosas conforme a su voluntad—
1:12 a ser aquellos que han puesto su esperanza en Cristo,
para alabanza de su gloria.
1:13 En él, ustedes,
los que escucharon la Palabra de la verdad,
la Buena Noticia de la salvación,
y creyeron en ella,
también han sido marcados con un sello
por el Espíritu Santo prometido.
1:14 Ese Espíritu es el anticipo de nuestra herencia
y prepara la redención del pueblo
que Dios adquirió para sí,
para alabanza de su gloria.

La supremacía de Cristo
1:15 Por eso, habiéndome enterado de la fe que ustedes tienen en el Señor Jesús y del amor que demuestran por todos los hermanos,
1:16 doy gracias sin cesar por ustedes, recordándolos siempre en mis oraciones.
1:17 Que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, les conceda un espíritu de sabiduría y de revelación que les permita conocerlo verdaderamente.
1:18 Que él ilumine sus corazones, para que ustedes puedan valorar la esperanza a la que han sido llamados, los tesoros de gloria que encierra su herencia entre los santos,
1:19 y la extraordinaria grandeza del poder con que él obra en nosotros, los creyentes, por la eficacia de su fuerza. Este es el mismo poder
1:20 que Dios manifestó en Cristo, cuando lo resucitó de entre los muertos y lo hizo sentar a su derecha en el cielo,
1:21 elevándolo por encima de todo Principado, Potestad, Poder y Dominación, y de cualquier otra dignidad que pueda mencionarse tanto en este mundo como en el futuro.
1:22 Él puso todas las cosas bajo sus pies Salmo 8, 7 Salmo 110, 1 Mateo 22, 44 Marcos 12, 36 Lucas 20, 42-43 Hechos 2, 34-35 1 Corintios 15, 25 1 Corintios 15, 27 Colosenses 3, 1 Hebreos 1, 13 Hebreos 2, 8 Hebreos 8, 1 Hebreos 10, 12-13 y lo constituyó, por encima de todo, Cabeza de la Iglesia,
1:23 que es su Cuerpo Colosenses 1, 18 y la Plenitud de aquel que llena completamente todas las cosas.

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CAPÍTULO 2

La gratuidad de la salvación en Cristo
2:1 Ustedes estaban muertos a causa de las faltas y pecados
2:2 que cometían, cuando vivían conforme al criterio de este mundo, según el Príncipe que domina en el espacio, el mismo Espíritu que sigue actuando en aquellos que se rebelan.
2:3 Todos nosotros también nos comportábamos así en otro tiempo, viviendo conforme a nuestros deseos carnales y satisfaciendo las apetencias de la carne y nuestras malas inclinaciones, de manera que por nuestra condición estábamos condenados a la ira, igual que los demás.
2:4 Pero Dios, que es rico en misericordia, por el gran amor con que nos amó,
2:5 precisamente cuando estábamos muertos a causa de nuestros pecados, nos hizo revivir con Cristo Colosenses 2, 13 —¡ustedes han sido salvados gratuitamente!—
2:6 y con Cristo Jesús nos resucitó y nos hizo reinar con él en el cielo.
2:7 Así, Dios ha querido demostrar a los tiempos futuros la inmensa riqueza de su gracia por el amor que nos tiene en Cristo Jesús.
2:8 Porque ustedes han sido salvados por su gracia, mediante la fe. Esto no proviene de ustedes, sino que es un don de Dios;
2:9 y no es el resultado de las obras, para que nadie se gloríe.
2:10 Nosotros somos creación suya: fuimos creados en Cristo Jesús, a fin de realizar aquellas buenas obras, que Dios preparó de antemano para que las practicáramos.

La reconciliación entre los judíos y los paganos
2:11 Por eso, recuerden lo que ustedes eran antes: paganos de nacimiento, llamados "incircuncisos" por aquellos que se dicen "circuncisos", en virtud de un corte practicado en la carne.
2:12 Entonces ustedes no tenían a Cristo y estaban excluidos de la comunidad de Israel, ajenos a las alianzas de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo.
2:13 Pero ahora, en Cristo Jesús, ustedes, los que antes estaban lejos, han sido acercados Isaías 57, 19 Efesios 2, 17 por la sangre de Cristo.
2:14 Porque Cristo es nuestra paz: él ha unido a los dos pueblos en uno solo, derribando el muro de enemistad que los separaba,
2:15 y aboliendo en su propia carne la Ley con sus mandamientos y prescripciones. Colosenses 2, 14 Así creó con los dos pueblos un solo Hombre nuevo en su propia persona, restableciendo la paz,
2:16 y los reconcilió con Dios en un solo Cuerpo, Colosenses 1, 20 por medio de la cruz, destruyendo la enemistad en su persona.
2:17 Y él vino a proclamar la Buena Noticia de la paz, paz para ustedes, que estaban lejos, paz también para aquellos que estaban cerca. Isaías 57, 19 Efesios 2, 13
2:18 Porque por medio de Cristo, todos sin distinción tenemos acceso al Padre, en un mismo Espíritu.
2:19 Por lo tanto, ustedes ya no son extranjeros ni huéspedes, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios.
2:20 Ustedes están edificados sobre los apóstoles y los profetas, que son los cimientos, mientras que la piedra angular es el mismo Jesucristo.
2:21 En él, todo el edificio, bien trabado, va creciendo para constituir un templo santo en el Señor.
2:22 En él, también ustedes son incorporados al edificio, para llegar a ser una morada de Dios en el Espíritu.

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CAPÍTULO 3

El misterio de Cristo
3:1 Por eso yo, Pablo, estoy preso por Cristo Jesús, a causa de ustedes, los de origen pagano.
3:2 Porque seguramente habrán oído hablar de la gracia de Dios, que me ha sido dispensada en beneficio de ustedes.
3:3 Fue por medio de una revelación como se me dio a conocer este misterio, tal como acabo de exponérselo en pocas palabras.
3:4 Al leerlas, se darán cuenta de la comprensión que tengo del misterio de Cristo,
3:5 que no fue manifestado a las generaciones pasadas, pero que ahora ha sido revelado por medio del Espíritu a sus santos apóstoles y profetas.
3:6 Este misterio consiste en que también los paganos participan de una misma herencia, son miembros de un mismo Cuerpo y beneficiarios de la misma promesa en Cristo Jesús, por medio del Evangelio. Colosenses 1, 26-27
3:7 De este Evangelio, yo fui constituido ministro por el don de la gracia que recibí de Dios, en virtud de la eficacia de su poder.

El ministerio de Pablo
3:8 Yo, el menor de todos los santos, he recibido la gracia de anunciar a los paganos la insondable riqueza de Cristo
3:9 y de hacer brillar a los ojos de todos la dispensación del misterio que estaba oculto desde siempre en Dios, el creador de todas las cosas,
3:10 para que los Principados y las Potestades celestiales conozcan la infinita variedad de la sabiduría de Dios por medio de la Iglesia.
3:11 Este es el designio que Dios concibió desde toda la eternidad en Cristo Jesús, nuestro Señor,
3:12 por quien nos atrevemos a acercarnos a Dios con toda confianza, mediante la fe en él.
3:13 Les pido, por lo tanto, que no se desanimen a causa de las tribulaciones que padezco por ustedes: ¡ellas son su gloria!
Súplica del Apóstol
3:14 Por eso doblo mis rodillas delante del Padre,
3:15 de quien procede toda paternidad en el cielo y en la tierra.
3:16 Que él se digne fortificarlos por medio de su Espíritu, conforme a la riqueza de su gloria, para que crezca en ustedes el hombre interior.
3:17 Que Cristo habite en sus corazones por la fe, y sean arraigados y edificados en el amor.
3:18 Así podrán comprender, con todos los santos, cuál es la anchura y la longitud, la altura y la profundidad,
3:19 en una palabra, ustedes podrán conocer el amor de Cristo, que supera todo conocimiento, para ser colmados por la plenitud de Dios.

Doxología
3:20 ¡A aquel que es capaz de hacer infinitamente más de lo que podemos pedir o pensar, por el poder que obra en nosotros,
3:21 a él sea la gloria en la Iglesia y en Cristo Jesús, por todas las generaciones y para siempre! Amén.

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EL COMPORTAMIENTO CRISTIANO: UNIDAD Y AMOR MUTUO

CAPÍTULO 4

Llamado a la unidad
4:1 Yo, que estoy preso por el Señor, los exhorto a comportarse de una manera digna de la vocación que han recibido.
4:2 Con mucha humildad, mansedumbre y paciencia, sopórtense mutuamente por amor. Colosenses 3, 12-13
4:3 Traten de conservar la unidad del Espíritu, mediante el vínculo de la paz.
4:4 Hay un solo Cuerpo y un solo Espíritu, así como hay una misma esperanza, a la que ustedes han sido llamados, de acuerdo con la vocación recibida.
4:5 Hay un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo.
4:6 Hay un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, lo penetra todo y está en todos.

La diversidad de los carismas
4:7 Sin embargo, cada uno de nosotros ha recibido su propio don, en la medida que Cristo los ha distribuido.
4:8 Por eso dice la Escritura:
Cuando subió a lo alto, llevó consigo a los cautivos
y repartió dones a los hombres.
Salmo 68, 19
4:9 Pero si decimos que subió, significa que primero descendió a las regiones inferiores de la tierra.
4:10 El que descendió es el mismo que subió más allá de los cielos, para colmar todo el universo.
4:11 Él comunicó a unos el don de ser apóstoles, a otros profetas, a otros predicadores del Evangelio, a otros pastores o maestros. 1 Corintios 12, 28
4:12 Así organizó a los santos para la obra del ministerio, en orden a la edificación del Cuerpo de Cristo,
4:13 hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, al estado de hombre perfecto y a la madurez que corresponde a la plenitud de Cristo.

La unidad en la verdad y el amor
4:14 Así dejaremos de ser niños, sacudidos por las olas y arrastrados por el viento de cualquier doctrina, a merced de la malicia de los hombres y de su astucia para enseñar el error.
4:15 Por el contrario, viviendo en la verdad y en el amor, crezcamos plenamente, unidos a Cristo. Él es la Cabeza,
4:16 y de él, todo el Cuerpo recibe unidad y cohesión, gracias a los ligamentos que lo vivifican y a la actividad propia de cada uno de los miembros. Así el Cuerpo crece y se edifica en el amor. Colosenses 2, 19

La Vida nueva en Cristo
4:17 Les digo y les recomiendo en nombre del Señor: no procedan como los paganos, que se dejan llevar por la frivolidad de sus pensamientos
4:18 y tienen la mente oscurecida. Ellos están apartados de la Vida de Dios por su ignorancia y su obstinación,
4:19 y habiendo perdido el sentido moral, se han entregado al vicio, cometiendo desenfrenadamente toda clase de impurezas.
4:20 Pero no es eso lo que ustedes aprendieron de Cristo,
4:21 si es que de veras oyeron predicar de él y fueron enseñados según la verdad que reside en Jesús.
4:22 De él aprendieron que es preciso renunciar a la vida que llevaban, despojándose del hombre viejo, Colosenses 3, 9 que se va corrompiendo dejándose arrastras por los deseos engañosos,
4:23 para renovarse en lo más íntimo de su espíritu
4:24 y revestirse del hombre nuevo, Colosenses 3, 10 creado a imagen de Dios Génesis 1, 26 Génesis 9, 6 1 Corintios 11, 7 Colosenses 3, 10 Santiago 3, 9 en la justicia y en la verdadera santidad.

Deberes de amor hacia el prójimo
4:25 Por eso, renuncien a la mentira y digan siempre la verdad a su prójimo, Zacarías 8, 16 ya que todos somos miembros, los unos de los otros.
4:26 Si se enojan, no se dejen arrastrar al pecado Salmo 4, 5 ni permitan que la noche los sorprenda enojados,
4:27 dando así ocasión al demonio.
4:28 El que robaba, que deje de robar y se ponga a trabajar honestamente con sus manos, para poder ayudar al que está necesitado.
4:29 No profieran palabras inconvenientes; al contrario, que sus palabras sean siempre buenas, para que resulten edificantes cuando sea necesario y hagan bien a aquellos que las escuchan.
4:30 No entristezcan al Espíritu Santo de Dios, que los ha marcado con un sello para el día de la redención.
4:31 Eviten la amargura, los arrebatos, la ira, los gritos, los insultos y toda clase de maldad.
4:32 Por el contrario, sean mutuamente buenos y compasivos, perdonándose los unos a los otros como Dios los ha perdonado en Cristo. Colosenses 3, 13

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CAPÍTULO 5

La conducta de los hijos de Dios
5:1 Traten de imitar a Dios, como hijos suyos muy queridos.
5:2 Vivan en el amor, a ejemplo de Cristo, que nos amó y se entregó por nosotros, como ofrenda y sacrificio agradable a Dios.
Éxodo 29, 18 Filipenses 4, 18
5:3 En cuanto al pecado carnal y cualquier clase de impureza o avaricia, ni siquiera se los mencione entre ustedes, como conviene a los santos.
5:4 Lo mismo digo acerca de las obscenidades, de las malas conversaciones y de las bromas groseras: todo esto está fuera de lugar. Lo que deben hacer es dar gracias a Dios.
5:5 Y sépanlo bien: ni el hombre lujurioso, ni el impuro, ni el avaro —que es un idólatra— tendrán parte en la herencia del Reino de Cristo y de Dios.
5:6 No se dejen engañar por falsas razones: todo eso atrae la ira de Dios sobre los que se resisten a obedecerle.
5:7 ¡No se hagan cómplices de los que obran así!

Las obras de la luz y de las tinieblas
5:8 Antes, ustedes eran tinieblas, pero ahora son luz en el Señor. Vivan como hijos de la luz.
5:9 Ahora bien, el fruto de la luz es la bondad, la justicia y la verdad.
5:10 Sepan discernir lo que agrada al Señor,
5:11 y no participen de las obras estériles de las tinieblas; al contrario, pónganlas en evidencia.
5:12 Es verdad que resulta vergonzoso aun mencionar las cosas que esa gente hace ocultamente.
5:13 Pero cuando se las pone de manifiesto, aparecen iluminadas por la luz,
5:14 porque todo lo que se pone de manifiesto es luz. Por eso se dice: Despiértate, tú que duermes, levántate de entre los muertos, y Cristo te iluminará.
5:15 Cuiden mucho su conducta y no procedan como necios, sino como personas sensatas
5:16 que saben aprovechar bien el momento presente, Colosenses 4, 5 porque estos tiempos son malos.
5:17 No sean irresponsables, sino traten de saber cuál es la voluntad del Señor.
5:18 No abusen del vino que lleva al libertinaje; más bien, llénense del Espíritu Santo.
5:19 Cuando se reúnan, reciten salmos, himnos y cantos espirituales, cantando y celebrando al Señor de todo corazón.
5:20 Siempre y por cualquier motivo, den gracias a Dios, nuestro Padre, en nombre de nuestro Señor Jesucristo. Colosenses 3, 17

Los deberes de los esposos
5:21 Sean dóciles los unos a los otros por consideración a Cristo:
5:22 las mujeres a su marido, Colosenses 3, 18 1 Pedro 3, 1 como si fuera el Señor,
5:23 porque el varón es la cabeza de la mujer, como Cristo es la Cabeza y el Salvador de la Iglesia, que es su Cuerpo.
5:24 Así como la Iglesia es dócil a Cristo, así también las mujeres deben ser dóciles en todo a su marido.
5:25 Maridos, amen a su esposa, Colosenses 3, 19 1 Pedro 3, 7 como Cristo amó a la Iglesia y se entregó por ella,
5:26 para santificarla. Él la purificó con el bautismo del agua y la palabra,
5:27 porque quiso para sí una Iglesia resplandeciente, sin mancha ni arruga y sin ningún defecto, sino santa e inmaculada.
5:28 Del mismo modo, los maridos deben amar a su mujer como a su propio cuerpo. El que ama a su esposa se ama a sí mismo.
5:29 Nadie menosprecia a su propio cuerpo, sino que lo alimenta y lo cuida. Así hace Cristo por la Iglesia,
5:30 por nosotros, que somos los miembros de su Cuerpo.
5:31 Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre para unirse a su mujer, y los dos serán una sola carne. Génesis 1, 27 Génesis 2, 24 Génesis 5, 2 Mateo 19, 4-5 Marcos 10, 6-8 1 Corintios 6, 16
5:32 Este es un gran misterio: y yo digo que se refiere a Cristo y a la Iglesia.
5:33 En cuanto a ustedes, cada uno debe amar a su mujer como a sí mismo, y la esposa debe respetar a su marido.

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CAPÍTULO 6

Los deberes de los padres y de los hijos
6:1 Hijos, obedezcan a sus padres en el Señor porque esto es lo justo, Colosenses 3, 20
6:2 ya que el primer mandamiento que contiene una promesa es este: Honra a tu padre y a tu madre,
Éxodo 20, 12 Levítico 19, 3 Deuteronomio 5, 16 Deuteronomio 27, 16 Ezequiel 22, 7 Mateo 15, 4 Mateo 19, 19 Marcos 7, 10 Marcos 10, 19 Lucas 18, 20
6:3 para que seas feliz y tengas una larga vida en la tierra.
Éxodo 20, 12 Deuteronomio 5, 16
6:4 Padres, no irriten a sus hijos; Colosenses 3, 21 al contrario, edúquenlos, corrigiéndolos y aconsejándolos, según el espíritu del Señor.

Los deberes de los esclavos y de los patrones
6:5 Esclavos, obedezcan a sus patrones con temor y respeto, sin ninguna clase de doblez, como si sirvieran a Cristo;
6:6 no con una obediencia fingida que trata de agradar a los hombres, sino como servidores de Cristo, cumpliendo de todo corazón la voluntad de Dios.
6:7 Sirvan a sus dueños de buena gana, como si se tratara del Señor y no de los hombres,
6:8 teniendo en cuenta que el Señor retribuirá a cada uno el bien que haya hecho, Colosenses 3, 25 sea un esclavo o un hombre libre.
Deuteronomio 10, 17 Hechos 10, 34 Romanos 2, 11 Gálatas 2, 6 Efesios 6, 9 Colosenses 3, 22-25
6:9 Y ustedes, patrones, compórtense de la misma manera con sus servidores y dejen a un lado las amenazas, sabiendo que el Señor de ellos, que lo es también de ustedes, está en el cielo, Colosenses 4, 1 y no hace acepción de personas.
Deuteronomio 10, 17 Hechos 10, 34 Romanos 2, 11 Gálatas 2, 6 Efesios 6, 7-8 Colosenses 3, 22-25

La armadura del cristiano
6:10 Por lo demás, fortalézcanse en el Señor con la fuerza de su poder.
6:11 Revístanse con la armadura de Dios, para que puedan resistir las insidias del demonio.
6:12 Porque nuestra lucha no es contra enemigos de carne y sangre, sino contra los Principados y Potestades, contra los Soberanos de este mundo de tinieblas, contra los espíritus del mal que habitan en el espacio.
6:13 Por lo tanto, tomen la armadura de Dios, para que puedan resistir en el día malo y mantenerse firmes después de haber superado todos los obstáculos.
6:14 Permanezcan de pie, ceñidos con el cinturón de la verdad y vistiendo la justicia como coraza. Isaías 11, 5 Isaías 59, 17
6:15 Calcen sus pies con el celo para propagar la Buena Noticia de la paz. Isaías 52, 7 Nahúm 2, 1 Romanos 10, 15
6:16 Tengan siempre en la mano el escudo de la fe, con el que podrán apagar todas las flechas encendidas del Maligno.
6:17 Tomen el casco de la salvación, Isaías 59, 17 1 Tesalonicenses 5, 8 y la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios.

Exhortación a la oración
6:18 Eleven constantemente toda clase de oraciones y súplicas, animados por el Espíritu. Dedíquense con perseverancia incansable a interceder por todos los hermanos,
6:19 y también por mí, a fin de que encuentre palabras adecuadas para anunciar resueltamente el misterio del Evangelio,
6:20 del cual yo soy embajador en medio de mis cadenas. ¡Así podré hablar libremente de él, como debo hacerlo!

Noticias personales
6:21 Tíquico, Hechos 20, 4 Colosenses 4, 7 2 Timoteo 4, 12 Tito 3, 12 el querido hermano y fiel servidor en el Señor, los pondrá al corriente de cómo me encuentro y de lo que estoy haciendo.
6:22 Con este propósito, lo envié para que él les dé noticias nuestras y los conforte interiormente. Colosenses 4, 7-8

Despedida
6:23 Llegue a todos los hermanos la paz, el amor y la fe, que proceden de Dios, el Padre, y del Señor Jesucristo.
6:24 La gracia permanezca con todos los que aman a nuestro Señor Jesucristo con un amor incorruptible.

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