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CARTA DE SAN JUDAS


Saludo inicial
1 Judas, Mateo 13, 55 Marcos 6, 3 servidor de Jesucristo, hermano de Santiago, saluda a los que han sido llamados, a los amados de Dios, el Padre, y protegidos por Jesucristo.
2 Llegue a ustedes la misericordia, la paz y el amor en abundancia.

Ocasión de la Carta
3 Queridos míos, yo tenía un gran deseo de escribirles acerca de nuestra común salvación, pero me he visto obligado a hacerlo con el fin de exhortarlos a combatir por la fe, que de una vez para siempre ha sido transmitida a los santos.
4 Porque se han infiltrado entre ustedes ciertos hombres, cuya condenación estaba preanunciada desde hace mucho tiempo. Son impíos que hacen de la gracia de Dios un pretexto para su libertinaje y reniegan de nuestro único Dueño y Señor Jesucristo.

Los falsos maestros 2 Pedro 2, 1-3
5 Quiero recordarles, aunque ustedes ya lo han aprendido de una vez por todas, que el Señor, después de haber salvado al pueblo, sacándolo de Egipto, Éxodo 12, 51 Miqueas 6, 4 Salmo 114, 1 Salmo 136, 11 hizo morir en seguida a los incrédulos. Números 14, 29-30 1 Corintios 10, 5 Hebreos 3, 17
6 En cuanto a los ángeles que no supieron conservar su preeminencia y abandonaron su propia morada, el Señor los tiene encadenados eternamente en las tinieblas para el Juicio del gran Día.
7 También Sodoma y Gomorra, Génesis 19, 25 Mateo 10, 15 Mateo 11, 23-24 Lucas 10, 12 Lucas 17, 29 2 Pedro 2, 6 y las ciudades vecinas, que se prostituyeron de un modo semejante a ellos, dejándose arrastrar por relaciones contrarias a la naturaleza, han quedado como ejemplo, sometidas a la pena de un fuego eterno.
8 Lo mismo pasa con estos impíos: en su delirio profanan la carne, desprecian la Soberanía e injurian a los ángeles gloriosos.
9 Ahora bien, el mismo arcángel Miguel, Daniel 10, 13 Daniel 10, 21 Daniel 12, 1 Apocalipsis 12, 7 cuando se enfrentaba con el demonio y discutía con él, respecto del cuerpo de Moisés, no se atrevió a proferir contra él ningún juicio injurioso, sino que dijo solamente: "Que el Señor te reprima". Zacarías 3, 2
10 Estos impíos, en cambio, hablan injuriosamente de lo que ignoran; y lo que conocen por instinto natural, como animales irracionales, sólo sirve para su ruina.

La perversidad de los falsos maestros
11 ¡Ay de ellos! Porque siguieron el camino de Caín; Génesis 4, 3-8 por amor al dinero cayeron en el extravío de Balaam Números 22, 1-35 y perecieron en la rebelión de Coré. Números 16, 1-35
12 Ellos manchan las comidas fraternales, porque se dejan llevar de la glotonería sin ninguna vergüenza y sólo tratan de satisfacerse a sí mismos. Son nubes sin agua llevadas por el viento, árboles otoñales sin frutos, doblemente muertos y arrancados de raíz;
13 olas bravías del mar, que arrojan la espuma de sus propias deshonras, estrellas errantes a las que está reservada para siempre la densidad de las tinieblas.
14 A ellos se refería Henoc, el séptimo patriarca después de Adán, cuando profetizó: "Ya viene el Señor con sus millares de ángeles, Génesis 5, 24 Eclesiástico 44, 16 Hebreos 11, 5
15 para juzgar a todos y condenar a los impíos por las maldades que cometieron, y a los pecadores por las palabras insolentes que profirieron contra él".
16 Todos estos son murmuradores y descontentos que viven conforme al capricho de sus pasiones: su boca está llena de petulancia y adulan a los demás por interés.

Recomendaciones a los fieles
17 En cuanto a ustedes, queridos míos, acuérdense de lo que predijeron los Apóstoles de nuestro Señor Jesucristo.
18 Ellos les decían: "En los últimos tiempos habrá gente que se burlará de todo y vivirá de acuerdo con sus pasiones impías". 2 Pedro 3, 3
19 Estos son los que provocan divisiones, hombres sensuales que no poseen el Espíritu.
20 Pero ustedes, queridos míos, edifíquense a sí mismos sobre el fundamento de su fe santísima, orando en el Espíritu Santo.
21 Manténganse en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para la Vida eterna.
22 Traten de convencer a los que tienen dudas,
23 y sálvenlos librándolos del fuego. En cuanto a los demás, tengan piedad de ellos, pero con cuidado, aborreciendo hasta la túnica contaminada por su cuerpo.

Doxología
24 A aquel que puede preservarlos de toda caída y hacerlos comparecer sin mancha y con alegría en la presencia de su gloria,
25 al único Dios que es nuestro Salvador, por medio de Jesucristo nuestro Señor, sea la gloria, el honor, la fuerza y el poder, desde antes de todos los tiempos, ahora y para siempre. Amén.

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