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APOCALIPSIS


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CAPÍTULO 16

Las seis primeras copas
16:1 Y oí una voz potente que provenía del Templo y ordenaba a los siete Ángeles: "Vayan y derramen sobre la tierra las siete copas de la ira de Dios".
16:2 El primer Ángel fue y derramó su copa sobre la tierra, provocando una llaga maligna y dolorosa Éxodo 9, 10 en todos los hombres que llevaban la marca de la Bestia y adoraban su imagen.
16:3 El segundo derramó su copa sobre el mar: este se convirtió en sangre, como si se hubiera cometido un crimen, y perecieron todos los seres vivientes que había en el mar.
16:4 El tercero derramó su copa sobre los ríos y sobre los manantiales, y estos se convirtieron en sangre. Éxodo 7, 17-21 Salmo 78, 44 Salmo 105, 29 Apocalipsis 11, 6
16:5 Y oí al Ángel de las aguas que decía: "Tú, el que es y el que era, el Santo, obras con justicia al castigarlos así:
16:6 se merecían que les dieras de beber la misma sangre de los santos y de los profetas que ellos han derramado".
16:7 Y escuché al altar, que decía: "Sí, Señor, Dios todopoderoso, tus juicios son verdaderos y justos".
16:8 El cuarto Ángel derramó su copa sobre el sol, y se le permitió quemar a los hombres con fuego:
16:9 los hombres fueron abrasados por un calor ardiente, pero en lugar de arrepentirse y dar gloria a Dios, blasfemaron contra su Nombre, que tiene poder sobre estas plagas.
16:10 El quinto derramó su copa sobre el trono de la Bestia, y su reino quedó sumergido en tinieblas. Éxodo 10, 21 Los hombres se mordían la lengua de dolor,
16:11 pero en lugar de arrepentirse de sus obras, blasfemaron contra el Dios del cielo, a causa de sus dolores y de sus llagas.
16:12 El sexto derramó su copa sobre el gran río Éufrates, y sus aguas se secaron, dejando paso libre a los reyes de Oriente. Isaías 11, 15

Los espíritus impuros
16:13 Después vi que salían de la boca del Dragón, de la Bestia y del falso profeta tres espíritus impuros, semejantes a ranas.
16:14 Son los espíritus demoníacos que realizan prodigios y van a buscar a los reyes del mundo entero, con el fin de convocarlos para el combate del gran Día de Dios, el Todopoderoso.
16:15 ¡Cuidado! ¡Vengo como un ladrón! Mateo 24, 43-44 Lucas 12, 39-40 1 Tesalonicenses 5, 2 2 Pedro 3, 10 Apocalipsis 3, 3 Feliz el que vigila y conserva su ropa para no tener que andar desnudo, mostrando su vergüenza.
16:16 Y esos espíritus reunirán a los reyes en un lugar, que en hebreo se llama Armagedón. 2 Reyes 23, 29 2 Crónicas 35, 22

La séptima copa
16:17 El séptimo Ángel derramó su copa en el aire, y desde el Templo resonó una voz potente que venía del trono y decía: "Ya está".
16:18 Y hubo relámpagos, voces, truenos
Éxodo 19, 16 Apocalipsis 8, 5 Apocalipsis 11, 19 Apocalipsis 4, 5 y un violento terremoto Apocalipsis 6, 12 Apocalipsis 11, 13 como nunca había sucedido desde que los hombres viven sobre la tierra.
16:19 La gran Ciudad se partió en tres y las ciudades paganas se derrumbaron. Dios se acordó de la gran Babilonia y le dio de beber la copa donde fermenta el vino de su ira. Isaías 51, 17 Apocalipsis 14, 10
16:20 Todas las islas desaparecieron y no se vieron más las montañas. Apocalipsis 6, 14
16:21 Cayeron del cielo sobre los hombres piedras de granizo Éxodo 9, 24 Apocalipsis 8, 7
Apocalipsis 11, 19 que pesaban unos cuarenta kilos, y ellos blasfemaron contra Dios por esa terrible plaga.

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EL CASTIGO DE BABILONIA

CAPÍTULO 17

La gran Babilonia
17:1 Después vino uno de los siete Ángeles que tenían las siete copas y me dijo: "Acompáñame, y te mostraré cómo va a ser castigada la famosa Prostituta que está sentada a la orilla de los grandes ríos. Jeremías 51, 13
17:2 Los reyes de la tierra han fornicado con ella, y los habitantes del mundo se han embriagado con el vino Jeremías 51, 7 Apocalipsis 18, 3 de su prostitución".
17:3 Entonces me llevó en espíritu al desierto, y allí vi a una mujer sentada sobre una Bestia escarlata. La Bestia estaba cubierta de leyendas blasfemas y tenía siete cabezas y diez cuernos. Daniel 7, 7 Apocalipsis 12, 3 Apocalipsis 13, 1
17:4 La mujer estaba vestida de púrpura y escarlata, resplandeciente de oro, de piedras preciosas y de perlas, y tenía en su mano una copa de oro Jeremías 51, 7 colmada de la abominable impureza de su fornicación.
17:5 Sobre su frente tenía escrito este nombre misterioso: "Babilonia la grande, la madre de las abominables prostitutas de la tierra".
17:6 Y vi que la mujer se emborrachaba con la sangre de los santos y de los testigos de Jesús, y al verla, quedé profundamente asombrado.
17:7 Pero el Ángel me preguntó: "¿Por qué te extrañas? Yo te explicaré el misterio de la mujer, y de la Bestia que la lleva, la que tiene siete cabezas y diez cuernos.

El simbolismo de la Bestia y de la Prostituta
17:8 La Bestia que has visto, existía y ya no existe, pero volverá a subir desde el Abismo Daniel 7, 3 Apocalipsis 11, 7 Apocalipsis 13, 1 Apocalipsis 17, 8 para ir a su perdición. Y los habitantes de la tierra cuyos nombres no figuran en el Libro de la Vida Éxodo 32, 32 Salmo 69, 29 Apocalipsis 3, 5 Apocalipsis 13, 8 Apocalipsis 20, 12 desde la creación del mundo, quedarán maravillados cuando vean reaparecer a la Bestia, la que existía y ya no existe.
17:9 Para comprender esto, es necesario tener inteligencia y sutileza.
Las siete cabezas son las siete colinas, sobre las cuales está sentada la mujer.
17:10 También simbolizan a siete reyes: cinco de ellos han caído, uno vive y el otro todavía no ha llegado, pero cuando llegue, durará poco tiempo.
17:11 En cuanto a la Bestia que existía y ya no existe, es un octavo rey, que a su vez, pertenece al grupo de los siete y también va a su perdición.
17:12 Los diez cuernos que has visto son diez reyes que todavía no han recibido su reino,
Daniel 7, 24 pero que recibirán el poder real, juntamente con la Bestia, sólo por una hora.
17:13 Todos están de acuerdo en poner a disposición de la Bestia su autoridad y su poder.
17:14 Ellos lucharán contra el Cordero, pero el Cordero los vencerá, porque es Señor de los señores y Rey de los reyes. Con él triunfarán también los suyos, los que han sido llamados, los elegidos, los fieles.
17:15 Los ríos —continuó diciéndome el Ángel— a cuya orilla está sentada la Prostituta, son los pueblos, las multitudes, las naciones y las diversas lenguas.
17:16 Los diez cuernos que viste, así como también la Bestia, acabarán por odiar a la Prostituta, le quitarán sus vestidos hasta dejarla desnuda, comerán su carne y la consumirán por medio del fuego.
17:17 Porque Dios les ha inspirado que ejecuten lo que él ha decidido, poniéndose de acuerdo para entregar su poder real a la Bestia hasta que se cumplan las palabras de Dios.
17:18 Y la mujer que has visto es la gran Ciudad, la que reina sobre los reyes de la tierra".

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CAPÍTULO 18

La caída de Babilonia
18:1 Después vi que otro Ángel descendía del cielo con gran poder, mientras la tierra se iluminaba con su resplandor.
18:2 Y gritó con voz potente: "¡Ha caído, ha caído Babilonia, Isaías 21, 9 Apocalipsis 14, 8 la grande! Se ha convertido en refugio de demonios, en guarida de toda clase de espíritus impuros y en nido de aves impuras y repugnantes. Isaías 13, 21 Jeremías 50, 39
18:3 Porque todos los pueblos han bebido el vino embriagante Jeremías 51, 7 Apocalipsis 17, 2-4 de su prostitución, los reyes de la tierra han fornicado con ella y los comerciantes del mundo se han enriquecido con su lujo desenfrenado".
18:4 En seguida oí otra voz que venía del cielo y decía: "Ustedes, que son mi pueblo, huyan de esa ciudad,
Isaías 48, 20 Jeremías 50, 8 para no hacerse cómplices de sus pecados ni ser castigados con sus plagas.
18:5 Porque sus pecados se han amontonado hasta el cielo Jeremías 51, 9 y Dios se ha acordado de sus iniquidades.
18:6 Páguenle con su propia moneda, Jeremías 50, 29 Salmo 137, 8 retribúyanle el doble de lo que ha hecho, sírvanle una porción doble en la copa de sus brebajes.
18:7 Provóquenle tormentos y dolor en la medida de su fastuosidad y de su lujo. Porque ella se jacta, diciendo: Estoy sentada como una reina, no soy viuda y jamás conoceré el duelo. Isaías 47, 8-9
18:8 Por eso, en un solo día, caerán sobre ella las plagas
que merece: peste, llanto y hambre. Y será consumida por el fuego, porque el Señor Dios que la ha condenado es poderoso".

Lamentaciones de los amigos de Babilonia
18:9 Los reyes de la tierra, que fornicaron con ella y compartieron su vida lujosa, al ver la humareda del incendio, llorarán y se lamentarán por ella,
18:10 manteniéndose a distancia ante el horror de sus tormentos: Ezequiel 26, 18
"¡Ay, ay! ¡La gran Ciudad,
Babilonia, la ciudad poderosa!
Bastó una hora para que recibieras tu castigo".
18:11 También los comerciantes de la tierra lloran y están de duelo por ella, porque ya nadie les compra sus mercancías:
18:12 objetos de oro y de plata; piedras preciosas, perlas, telas de lino y de púrpura, de seda y de escarlata; maderas aromáticas; objetos de marfil, de maderas finas, de bronce, de hierro y de mármol;
18:13 canela, ungüento perfumado, perfumes, mirra e incienso; vino, aceite, harina y trigo; animales de carga, ovejas, caballos y carros; esclavos y seres humanos...
18:14 "Ya no verás más los frutos que tanto deseabas: has perdido esos productos delicados y espléndidos, y nunca más se los encontrará".
18:15 Los que traficaban con esos productos y se habían enriquecido a costa de ella, se mantendrán a distancia ante el horror de sus tormentos, llorando y lamentándose:
18:16 "¡Ay, ay! ¡La gran Ciudad!
Estaba vestida de lino fino, de púrpura y de escarlata,
resplandeciente de oro, de piedras preciosas y de perlas.
18:17 ¡Y en una hora fue arrasada tanta riqueza!"
Los capitanes, los que navegan por las costas, los marinos y todos los que viven del mar, se mantuvieron a distancia,
18:18 y contemplando la humareda del incendio, exclamaban: "¡Ninguna ciudad se podía comparar a la gran Ciudad!"
18:19 Y echándose tierra sobre su cabeza, llorando y lamentándose, decían:
"¡Ay, ay! ¡La gran Ciudad!
Con su opulencia se enriquecieron
todos los que poseían barcos en el mar.
¡Y en una hora ha sido arrasada!" Ezequiel 27, 36

La alegría de los santos
18:20 "Que se alegre el cielo a causa de su ruina, y alégrense ustedes, los santos, los apóstoles y los profetas, porque al condenarla, Dios les ha hecho justicia". Jeremías 51, 48
18:21 Y un Ángel poderoso tomó una piedra del tamaño de una rueda de molino y la arrojó al mar, diciendo: "Así, de golpe, será arrojada Babilonia,
Jeremías 51, 63-64 la gran Ciudad, y nunca más se la verá". Ezequiel 26, 21
18:22 Ya no se escuchará dentro de ti
el canto de los que tocan el arpa y de los músicos, Ezequiel 26, 13
de los flautistas y de los trompetistas;
ya no se encontrarán artesanos de los diversos oficios,
ni se escuchará el sonido de la rueda del molino.
18:23 No volverá a brillar la luz de la lámpara,
ni tampoco se escuchará la voz de los recién casados.
Jeremías 7, 34 Jeremías 16, 9 Jeremías 25, 10
Porque tus comerciantes eran los grandes de la tierra,
y con tus encantos sedujiste a todos los pueblos.
18:24 En ella fue derramada la sangre de los profetas y de los santos, y de todos aquellos que han sido inmolados en la tierra. Jeremías 51, 49

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CAPÍTULO 19

Las bodas del Cordero
19:1 Después oí algo parecido al clamor de una enorme multitud que estaba en el cielo, y exclamaba:
"¡Aleluya!
La salvación, la gloria y el poder
pertenecen a nuestro Dios,
19:2 porque sus juicios son verdaderos y justos.
Él ha condenado a la famosa Prostituta
que corrompía la tierra con su lujuria,
y ha vengado en ella la sangre de sus servidores".
Deuteronomio 32, 43
19:3 Y volvieron a decir: "¡Aleluya! La humareda de la Ciudad se eleva por los siglos de los siglos". Isaías 19, 3 Apocalipsis 14, 11
19:4 Entonces los veinticuatro Ancianos y los cuatro Seres Vivientes se postraron para adorar a Dios, que está sentado en el trono, y exclamaban: "¡Amén, aleluya!"
19:5 Luego salió del trono una voz que decía: "Alaben a nuestro Dios, ustedes, sus servidores, los que lo temen, pequeños y grandes". Salmo 115, 13 Apocalipsis 11, 18
19:6 Y oí algo parecido al clamor de una enorme multitud, al estruendo de una catarata Ezequiel 1, 24 Apocalipsis 1, 14-15 y al estallido de violentos truenos. Y decían:
"¡Aleluya!
Porque el Señor, nuestro Dios,
el Todopoderoso, ha establecido su Reino.
19:7 Alegrémonos,
regocijémonos y demos gloria a Dios,
porque han llegado las bodas del Cordero:
su esposa ya se ha preparado,
19:8 y la han vestido con lino fino
de blancura resplandeciente".
El lino simboliza las buenas acciones de los santos.
19:9 Después el Ángel me dijo: "Escribe esto: Felices los que han sido invitados al banquete de bodas
Mateo 22, 2-3 del Cordero". Y agregó: "Estas son verdaderas palabras de Dios".
19:10 Entonces yo caí a sus pies para adorarlo, pero él me advirtió: "¡Cuidado! No lo hagas, porque yo soy tu compañero de servicio y el de tus hermanos que poseen el testimonio de Jesús. El testimonio de Jesús es el espíritu profético. ¡Es a Dios a quien debes adorar!"

EL TRIUNFO DEFINITIVO DE CRISTO

El primer combate
19:11 Luego vi el cielo abierto Ezequiel 1, 1 y apareció un caballo blanco. Su Jinete se llama "Fiel" y "Veraz"; él juzga y combate con justicia.
19:12 Sus ojos son como una llama ardiente
Daniel 10, 6 y su cabeza está cubierta de numerosas diademas. Lleva escrito un nombre que solamente él conoce
19:13 y está vestido con un manto teñido de sangre. Isaías 63, 3 Su nombre es: "La Palabra de Dios".
19:14 Lo siguen los ejércitos celestiales, vestidos con lino fino de blancura inmaculada y montados en caballos blancos.
19:15 De su boca sale una espada afilada, para herir a los pueblos paganos. Él los regirá con un cetro de hierro Salmo 2, 9 Apocalipsis 2, 26 Apocalipsis 12, 5 y pisará los racimos en la cuba Isaías 63, 3 Joel 4, 13 Apocalipsis 14, 20 de la ardiente ira del Dios todopoderoso.
19:16 En su manto y en su muslo lleva escrito este nombre: Rey de los reyes y Señor de los señores.
19:17 Después vi a un Ángel que estaba de pie sobre el sol y gritaba con gran fuerza a todas las aves que volaban en el cielo: "Vengan a reunirse para el gran festín de Dios,
19:18 para devorar la carne de los reyes, de los grandes capitanes, de los poderosos, de los caballos y de sus jinetes; Ezequiel 39, 20 la carne de todos, libres y esclavos, pequeños y grandes".
19:19 En seguida vi a la Bestia y a los reyes de la tierra, con sus ejércitos preparados para combatir contra el Jinete y su ejército.
19:20 Pero la Bestia fue capturada, junto con el falso profeta —aquel que realizaba prodigios delante de la otra Bestia, y así logró seducir a los que llevaban la marca de la Bestia y adoraban su imagen—
Apocalipsis 13, 1-18 y ambos fueron arrojados vivos al estanque de azufre ardiente.
19:21 Todos los demás fueron exterminados por la espada que salía de la boca del Jinete, y las aves se saciaron con sus despojos.

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CAPÍTULO 20

El reino de mil años
20:1 Luego vi que un Ángel descendía del cielo, llevando en su mano la llave del Abismo y una enorme cadena.
20:2 Él capturó al Dragón, la antigua Serpiente Génesis 3, 1 —que es el Diablo o Satanás— y lo encadenó por mil años.
20:3 Después lo arrojó al Abismo, lo cerró con llave y lo selló, para que el Dragón no pudiera seducir a los pueblos paganos hasta que se cumplieran los mil años. Transcurridos esos mil años, será soltado por un breve tiempo.
20:4 Entonces vi unos tronos, Daniel 7, 9 y los que se sentaron en ellos recibieron autoridad para juzgar.
Daniel 7, 27 También vi las almas de los que habían sido decapitados a causa del testimonio de Jesús y de la Palabra de Dios, y a todos los que no habían adorado a la Bestia ni a su imagen, ni habían recibido su marca en la frente o en la mano. Ellos revivieron y reinaron con Cristo durante mil años. Daniel 7, 22
20:5 Esta es la primera resurrección. Y los demás muertos no pudieron revivir hasta el cumplimiento de esos mil años.
20:6 ¡Felices y santos, los que participan de la primera resurrección! La segunda muerte no tiene poder sobre ellos: serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él durante mil años.

El segundo combate
20:7 Y cuando se cumplan esos mil años, Satanás será liberado de su prisión.
20:8 Saldrá para seducir a los pueblos que están en los cuatro extremos de la tierra, a Gog y Magog, Ezequiel 38, 2 a fin de reunirlos para la batalla. Su número será tan grande como las arenas del mar,
20:9 y marcharán sobre toda la extensión de la tierra, para rodear el campamento de los santos, la Ciudad muy amada. Pero caerá fuego del cielo y los consumirá.
20:10 El Diablo, que los había seducido, será arrojado al estanque de azufre ardiente donde están también la Bestia y el falso profeta. Allí serán torturados día y noche por los siglos de los siglos.

El Juicio de las naciones
20:11 Después vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él. Ante su presencia, el cielo y la tierra desaparecieron sin dejar rastros.
20:12 Y vi a los que habían muerto, grandes y pequeños, de pie delante del trono. Fueron abiertos los libros, Daniel 7, 10 y también fue abierto el Libro de la Vida; Éxodo 32, 32 Salmo 69, 29 Apocalipsis 3, 5 Apocalipsis 13, 8 Apocalipsis 17, 8 y los que habían muerto fueron juzgados de acuerdo con el contenido de los libros; cada uno según sus obras.
20:13 El mar devolvió a los muertos que guardaba: la Muerte y el Abismo hicieron lo mismo, y cada uno fue juzgado según sus obras.
20:14 Entonces la Muerte y el Abismo fueron arrojados al estanque de fuego, que es la segunda muerte. Apocalipsis 2, 11 Apocalipsis 21, 8
20:15 Y los que no estaban inscritos en el Libro de la Vida fueron arrojados al estanque de fuego.

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LA NUEVA JERUSALÉN

CAPÍTULO 21

El cielo nuevo y la tierra nueva: la Ciudad celestial
21:1 Después vi un cielo nuevo y una tierra nueva, Isaías 65, 17 Isaías 66, 22 2 Pedro 3, 13 porque el primer cielo y la primera tierra desaparecieron, y el mar ya no existe más.
21:2 Vi la Ciudad santa, Isaías 52, 1 Apocalipsis 21, 27 la nueva Jerusalén, que descendía del cielo Apocalipsis 3, 12 y venía de Dios, embellecida como una novia Isaías 61, 10 preparada para recibir a su esposo.
21:3 Y oí una voz potente que decía desde el trono: "Esta es la morada de Dios entre los hombres: él habitará con ellos, y ellos serán su pueblo; Dios mismo estará con ellos y será su Dios. Levítico 26, 12 Ezequiel 37, 27 2 Corintios 6, 16
21:4 Él secará todas sus lágrimas, Isaías 25, 8 Apocalipsis 7, 17 y no habrá más muerte, ni pena, ni queja, ni dolor, Isaías 65, 19 porque todo lo de antes pasó".
21:5 Y el que estaba sentado en el trono dijo: "Yo hago nuevas todas las cosas". Y agregó: "Escribe que estas palabras son verdaderas y dignas de crédito.
21:6 ¡Ya está! Yo soy el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin. Al que tiene sed, yo le daré de beber Isaías 55, 1 Mateo 5, 6 Apocalipsis 22, 17 gratuitamente de la fuente del agua de la vida.
21:7 El vencedor heredará estas cosas, y yo seré su Dios y él será mi hijo. 2 Samuel 7, 14 1 Crónicas 17, 13 2 Corintios 6, 18 Hebreos 1, 5
21:8 Pero los cobardes, los incrédulos, los depravados, los asesinos, los lujuriosos, los hechiceros, los idólatras y todos los falsos, tendrán su herencia en el estanque de azufre ardiente, que es la segunda muerte". Apocalipsis 2, 11 Apocalipsis 20, 14

Descripción de la nueva Jerusalén
21:9 Luego se acercó uno de los siete Ángeles que tenían las siete copas llenas de las siete últimas plagas, y me dijo: "Ven que te mostraré a la novia, a la esposa del Cordero".
21:10 Me llevó en espíritu a una montaña de enorme altura, y me mostró la Ciudad santa, Jerusalén, que descendía del cielo y venía de Dios. Ezequiel 40, 2
21:11 La gloria de Dios estaba en ella y resplandecía como la más preciosa de las perlas, como una piedra de jaspe cristalino.
21:12 Estaba rodeada por una muralla de gran altura que tenía doce puertas: Ezequiel 48, 30 sobre ellas había doce ángeles y estaban escritos los nombres de las doce tribus de Israel.
21:13 Tres puertas miraban al este, otras tres al norte, tres al sur, y tres al oeste.

21:14 La muralla de la Ciudad se asentaba sobre doce cimientos, y cada uno de ellos tenía el nombre de uno de los doce Apóstoles del Cordero.
21:15 El que me estaba hablando tenía una vara de oro para medir Ezequiel 40, 3 Apocalipsis 11, 1 la Ciudad, sus puertas y su muralla.
21:16 La Ciudad era cuadrangular: tenía la misma medida de largo que de ancho. Con la vara midió la Ciudad: tenía dos mil doscientos kilómetros de largo, de ancho y de alto.
21:17 Luego midió la muralla: tenía setenta y dos metros, según la medida humana que utilizaba el Ángel.
21:18 La muralla había sido construida con jaspe, y la Ciudad con oro puro, semejante al cristal purificado.
21:19 Los cimientos de la muralla estaban adornados con toda clase de piedras preciosas: Isaías 54, 11-12 el primer cimiento era de jaspe, el segundo de zafiro, el tercero de ágata, el cuarto de esmeralda,
21:20 el quinto de ónix, el sexto de cornalina, el séptimo de crisólito, el octavo de berilo, el noveno de topacio, el décimo de crisoprasa, el undécimo de jacinto y el duodécimo de amatista.
21:21 Las doce puertas eran doce perlas
y cada puerta estaba hecha con una perla enteriza. La plaza de la Ciudad era de oro puro, transparente como el cristal.
21:22 No vi ningún templo en la Ciudad, porque su Templo es el Señor Dios todopoderoso y el Cordero.
21:23 Y la Ciudad no necesita la luz del sol ni de la luna, ya que la gloria de Dios la ilumina, y su lámpara es el Cordero. Isaías 60, 19 Apicalipsis 22, 5
21:24 Las naciones caminarán a su luz y los reyes de la tierra le ofrecerán sus tesoros.
21:25 Sus puertas no se cerrarán durante el día y no existirá la noche en ella.
21:26 Se le entregará la riqueza y el esplendor de las naciones. Isaías 60, 11
21:27 Nada impuro Isaías 52, 1 Apocalipsis 21, 2 podrá entrar en ella, ni tampoco entrarán los que hayan practicado la abominación y el engaño. Únicamente podrán entrar los que estén inscritos en el Libro de la Vida del Cordero.

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CAPÍTULO 22

La felicidad de los elegidos
22:1 Después el Ángel me mostró un río de agua de vida, Ezequiel 47, 1 Zacarías 14, 8 Juan 7, 38 claro como el cristal, que brotaba del trono de Dios y del Cordero,
22:2 en medio de la plaza de la Ciudad. A ambos lados del río, había árboles de vida Génesis 2, 9 
Génesis 3, 22 Apocalipsis 2, 7 Apocalipsis 22, 14 que fructificaban doce veces al año, una vez por mes, y sus hojas servían para curar a los pueblos.
22:3 Ya no habrá allí ninguna maldición. Zacarías 14, 11 El trono de Dios y del Cordero estará en la Ciudad, y sus servidores lo adorarán.
22:4 Ellos contemplarán su rostro y llevarán su Nombre en la frente.
22:5 Tampoco existirá la noche, ni les hará falta la luz de las lámparas ni la luz del sol, porque el Señor Dios los iluminará, Isaías 60, 19 Apocalipsis 21, 23 y ellos reinarán por los siglos de los siglos.
Daniel 7, 18 Daniel 7, 27
22:6 Después me dijo: "Estas palabras son verdaderas y dignas de crédito. El Señor Dios que inspira a los profetas envió a su mensajero para mostrar a sus servidores lo que tiene que suceder pronto.
22:7 ¡Volveré pronto! Feliz el que cumple las palabras proféticas de este Libro".
22:8 Soy yo, Juan, el que ha visto y escuchado todo esto. Y cuando terminé de oír y de ver, me postré a los pies del Ángel que me había mostrado todo eso, para adorarlo.
22:9 Pero él me dijo: "¡Cuidado! No lo hagas, porque yo soy tu compañero de servicio, el de tus hermanos los profetas, y el de todos aquellos que conservan fielmente las palabras de este Libro. ¡Es a Dios a quien debes adorar!"
22:10 Y agregó: "No mantengas ocultas las palabras proféticas de este Libro
Daniel 12, 4 porque falta poco tiempo.
22:11 Que el pecador siga pecando, y el que está manchado se manche más aún;
Daniel 12, 10 que el hombre justo siga practicando la justicia, y el santo siga santificándose.
22:12 Pronto regresaré trayendo mi recompensa, Isaías 40, 10 Isaías 62, 11 Zacarías 9, 9 Mateo 21, 5 Juan 12, 15 para dar a cada uno según sus obras. Salmo 28, 4
22:13 Yo soy el Alfa y la Omega, Apocalipsis 1, 8 el Primero y el Último, Isaías 44, 6 Isaías 48, 12 Apocalipsis 1, 17 Apocalipsis 2, 8 el Principio y el Fin.
22:14 ¡Felices los que lavan sus vestiduras para tener derecho a participar del árbol de la vida Génesis 2, 9
Génesis 3, 22 Apocalipsis 2, 7 Apocalipsis 22, 2 y a entrar por las puertas de la Ciudad!
22:15 Afuera quedarán los perros y los hechiceros, los lujuriosos, los asesinos, los idólatras y todos aquellos que aman y practican la falsedad".

Epílogo
22:16 Yo, Jesús, he enviado a mi mensajero para dar testimonio de estas cosas a las Iglesias. Yo soy el Retoño de David Isaías 11, 1 Apocalipsis 5, 5 y su descendencia, la Estrella radiante de la mañana.
22:17 El Espíritu y la Esposa dicen: "¡Ven!", y el que escucha debe decir: "¡Ven!" Que venga el que tiene sed, y el que quiera, que beba gratuitamente del agua de la vida. Isaías 55, 1 Mateo 5, 6 Apocalipsis 21, 6
22:18 Yo advierto a todos los que escuchan las palabras proféticas de este Libro: "Si alguien pretende agregarles algo, Dios descargará sobre él las plagas descritas en este Libro.
22:19 Y al que se atreva a quitar alguna palabra de este Libro profético,
Deuteronomio 4, 2 Dios le quitará su parte del árbol de la vida y de la Ciudad santa, que se describen en este Libro".
22:20 El que garantiza estas cosas afirma: "¡Sí, volveré pronto!" ¡Amén! ¡Ven, Señor Jesús!
22:21 Que la gracia del Señor Jesús permanezca con todos. Amén.

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