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Vicaría      de Pastoral

LA PARROQUIA: LUGAR DE ENCUENTRO E INTEGRACIÓN
PARA MIGRANTES

Christian Hernández Miranda
Agente de Pastoral de Migrantes de la
Parroquia de San Lorenzo, Diácono y Mártir
1er Decanato, IV Vicaria
Arquidiócesis de México

INTRODUCCIÓN

Hablar hoy del fenómeno migratorio, es sumergirse en un tobogán, en donde estadísticas, cifras y cálculos son cosas que nunca se comparan con la realidad que nosotros vivimos y tenemos sobre nuestras manos diariamente, donde hay una separación grotesca de lo que se dice oficialmente y de lo que se vive día a día.

El fenómeno migratorio provocado por una globalización, que comenzó siendo política y terminó desmembrando y cuarteando a todos los países llamados del tercer mundo, donde cambió la cultura, la economía y hasta lo religioso, pasando sobre todo en su vida social, las nuevas generaciones han tenido que soportar los embates de los medios de comunicación, donde se les ha dado de mamar todo tipo de programaciones, desde las más sofisticada pornografía, hasta la forma de asesinar y robar con alta tecnología.

La globalización quitó de un plumazo la moral y ética que guardaban las culturas mesoamericanas y se las cambió ya no por espejitos y cuentitas de colores, sino por un materialismo donde importa más el tener que el ser.

Toda esta publicidad del bien y la abundancia del os países del primer mundo, deslumbraron a nuestra gente sencilla que aún en su pobreza, comía hierbas y hasta su gallinita, pero la opulencia llamó más la atención y sus mentes cambiaron radicalmente al grado de emigrar para encontrar "una vida mejor".

Vida que han dejado sobre vías de trenes y fronteras, humillados, sobajados y despojados hasta de su dignidad humana; estafados, vendidos y asesinados, quedando en la nada y en la muerte, su esfuerzo por salir adelante.

La migración en este contexto de globalización se ha convertido en un gran negocio, donde el tráfico de seres humanos deja ganancias superiores a lo que genera el narcotráfico, por tanto, el sufrimiento conlleva a toda persona a ser tratada no como ser humano, sino como mera mercancía; no hay ojos ni corazón que entienda el doloroso vía crucis que engendra el ser migrante; sólo los que se acercan a brindar un poco de ayuda, van entendiendo, a cuenta gotas, el dolor de estos seres que deambulan por el mundo.

ARGUMENTACIÓN

Hablar del fenómeno migratorio, es ver a diario personas que salen de sus lugares de origen para luchar con un objetivo común: Sobrevivir. Y muchas de las veces, arriesgan todo, incluso su propia vida.

Es bastante penoso decir que, aunque existen leyes que deberían regular dicho fenómeno, rara vez funcionan con eficacia, esas se quedan en artículos, en reglamentos, en congresos y en otros muchos acuerdos.

Los agentes de pastoral descubren una realidad distinta a la ley, cuando llegan migrantes a la parroquia,

Las autoridades, a diferencia de ayudar y socorrer, promueven la corrupción, y que los amenaza, los golpea y según los relatos dados, la mayoría de las ocasiones, el temor de ser deportados es más grande que cualquier humillación.

Es la parroquia donde llega un sinnúmero de migrantes que buscan ayuda y apoyo de solidaridad para sus diferentes necesidades.

Para los agentes de pastoral, la parroquia constituye un medio de primer encuentro con aquellos que han salido a buscar mejores condiciones de vida. En donde se une la visión errónea del gobierno y los mitos de la sociedad con la cruel realidad que a diario viven los que arriesgan el todo por el todo, sin importar que eso puede significar su propia muerte.

Nuestro objetivo no es promover la movilidad humana, sino ayudar al necesitado, socorrerlo, buscar la manera de conscientizarlo de lo que este fenómeno es, la situación jurídica en la que se encuentran y el peligro que corre al enfrentarse a polleros y coyotes.

La parroquia asiste a migrantes, sin olvidar su condición de personas. Algunas ocasiones no buscan algo material, sino moral. Como agentes de pastoral, es nuestro deber común, tratarlos como lo que son, como seres humanos deseosos de trabajar, de superarse, que buscan mejores condiciones de vida, que han sufrido el tener que perder su dignidad por los que se aprovechas de los más indefensos.

De ninguna manera se les puede tachar de delincuentes, por lo menos no a todos.

Nuestro trabajo no debe ser solo asistencial. Como agentes de pastoral, es responsabilidad de cada uno de los involucrados, buscar día a día, formas de trabajo más eficaces ante la realidad migratoria, que cambia según el lugar donde se desarrolle.

Buscar formas de contacto con otras parroquias, es indispensable saber cómo coordinar más eficazmente y tratar de no incurrir en mantener charlatanes que se aprovechan de la ayuda dada.

Un compromiso interno como agentes, es la creación de una red de todas las fuentes de ayuda para la migración, así como la preparación jurídica con los materiales otorgados por la Comisión Episcopal Para la Pastoral de la Movilidad Humana (ANTOLOGÍA JURÍDICA).

En el ámbito de comunidad, se puede empezar a conscientizar a la gente con trípticos, pláticas, conferencias, etc.

Desafortunadamente, el trabajo es mucho y los viñadores pocos.

El problema radica en la falta de información al público, pues al no conocer esta realidad piensa que no existe.

Es deber de todos, trabajar por quien lo necesite, pues cada uno es peregrino de paso en esta vida.

Algunos pensarán que no hablo de cosas relevantes, pues no comento de estadísticas; lo siento, mi realidad son las personas, gente que sufre, lo otro lo dejo para la gente que le competa y para los que hacen las leyes.

Espero no llegar a ser un profesional y trabajar detrás de un escritorio cegándome de lo que sucede y buscando la buena vida cuando otros sufren.

Si algo he aprendido de los migrantes es dar, si es necesario, mi vida por seguir mis sueños y mejoras para mi familia, los que me rodean y con mi patria, trabajando hasta lograrlo.

Hay que aprender a luchar legalmente, con responsabilidad, apoyados de la fe y por amor a Dios y a cada hermano que lo necesite.

"SER MÁS PARA DAR MÁS"

"El Evangelio es para todos: nadie queda excluido
de la posibilidad de participar en la gloria del Reino divino.
La misión de la Iglesia, hoy, consiste precisamente
en hacer posible, de modo concreto, a todo ser humano,
sin diferencias de cultura o de raza, al encuentro con Cristo".

Mensaje del Santo Padre Juan Pablo II. Jornada de las Migraciones. 2001