II ASAMBLEA DIOCESANA -VER POSTER-

IV ASAMBLEA DIOCESANA

Logo Vicaría de Pastoral - IR A HOME

Página Principal




 

PRINCIPAL

CONTENIDO

PREASAMBLEA

ASAMBLEA
POSTAMBLEA
VOZ PASTOR
APORTACIONES
MAPA SITIO

 


ECOS DE LA V ASAMBLEA DIOCESANA


"El gran Jubileo, al que el Papa nos convoca para celebrar los 2000 años de la Encarnación del Verbo, se realizará en la Arquidiócesis mediante la Misión 2000", nos recordaba el Signo Sacramental de Comunión en esta Iglesia particular: nuestro Pastora Arzobispo.

"Ustedes, los aquí reunidos, constituyen el gran equipo coordinador arquidiocesano de la Misión 2000". Las palabras del Vicario de Pastoral, captadas por los 460 asambleístas, nos hacían tomar conciencia del llamado de dios, nuestro Padre, a convertirnos en testigos y apóstoles de su Hijo Jesucristo. A todos: laicos, religiosos, diáconos, presbíteros y obispos, congregados en torno al Pastor, Dios nos otorga el don de su Espíritu para evangelizar las culturas de nuestra gran Ciudad.

Por lo mismo, mi impresión sobre la V Asamblea Diocesana fue que se nos llamó a vivir una EXPERIENCIA de IGLESIA. De ahí que la primera tarde se dedicara a una dinámica de conocimiento y aceptación. En los grupos captamos la diversidad de personas, orígenes y ministerios que conformamos la comunidad eclesial. Diversidad que comporta riqueza. Descubrimos muchas cualidades positivas que debemos potenciar y reforzar. Son nuestras fortalezas. Pero la diversidad conlleva, también, problemas que exigen esfuerzo para superarlos. Son nuestras debilidades. La diversidad es, entonces, un reto que sólo con el Espíritu de Pentecostés podremos transformar en fortaleza, según e lema de esta Asamblea: "Convocados a la Comunión para la misión". Históricamente, así nació la Iglesia: Católica en la Unidad y, Unida en la Catolicidad. Así debe vivir y desarrollarse, como sacramento del Reino del DIOS ÚNICO, pero RICO en Personas.

Mi experiencia, en la segunda tarde, consistió en detectar y pedir perdón a Dios y a los hermanos, por las situaciones y actitudes en las que he acentuado mi diversidad personal como debilidad. Esto ha dañado la unidad. Pero ese momento de encuentro fue una oportunidad de gracia, que me llamaba a la conversión, al compromiso de esforzarme para superar mis debilidades, para aprender a sumar y multiplicar, olvidándome de restar y dividir. Sucesivamente, los integrantes delgrupo expresábamos: "Yo ... pido perdón porque mis ... han dañado la comunidad". Después: "Yo ... me comprometo a ... para construir la comunidad". Entonces percibí nuestras fortalezas.

Muy apremiantes fueron las palabras del Sr. Cardenal: "Por muchos que nos parecen los evangelizadores con los que contemos, siempre serán pocos ante los millones de personas a evangelizar en nuestra Ciudad".

La sesión terminó con la exposición de distintas actividades en el ámbito arquidiocesano. Misión 2000 se está preparando y, aunque falta demasiado por hacer, no debemos angustiarnos, porque no se trata de un mero evento, sino de una nueva manera de trabajar para siempre.

El trabajo del sábado nos facilitó el intercambio, por grupos, tanto de los campos como de las actividades de la MISIÓN. Quizá lo importante no estuvo en oír cosas nuevas, sino en constatar que todos estamos sintonizando nuestras actitudes, inquietudes y planes pastorales.

Considero que las intervenciones de la Comisión Central de MISIÓN 2000 fueron concisas y útiles. Sólo una observación o sugerencia: que la "orden del día" de cada sesión sea comunicada con suficiente anticipación. Así, llegaríamos mejor preparados y sin alentar expectativas que no vemos cumplidas. Por aquí me explico la insatisfacción que algunos asambleístas expresaron.

Lugar destacado, en la V Asamblea Diocesana, ocupó la espiritualidad: la liturgia de la Palabra, el jueves; la procesión con el Crucificado, el viernes; la procesión con la Guadalupana, la solemne celebración Eucarística y el envío, el sábado.

Concluyo felicitando a quienes, desde la Comisión Central para la MISIÓN 2000, colaboran con el Sr. Cardenal Norberto, para hacernos vivir cada asamblea como "momento especial de gracia".

5 Octubre 99

P. Sergio A. Jaimes Serrano