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ORACIÓN ANTE LA CRUZ


Monición Inicial

Reunidos nuevamente en torno al Señor Jesús, iniciemos nuestra oración de este segundo día de la V Asamblea Diocesana, tiempo de gracia y unidad para nuestra Iglesia local. Y para conseguir la Comunión no cabe otra actitud que la de renunciar al "yo" para acercarse al "tú"; la de renunciar a los propios intereses para potenciar dicha Comunión.

Para conseguirlo, el Evangelio nos propone cambiar radicalmente el corazón. Cambiar la actitud, morir a eso que tenemos muy vivo: individualismo, faltas de solidaridad, discordias, etc.; para que reviva eso que tenemos muy muerto: espíritu de colaboración, responsabilidad, entrega, paz, ánimos de servicio.

Hoy estamos dispuestos a tomar la cruz porque sabemos que Jesús va a iluminar nuestras tinieblas con su luz, y con su fuerza restablecerá nuestra Comunión; con su Palabra nos dará vida, una vida que será gozo al sabernos sus amigos.

Himno

Antífona

Cruz amable y redentora,
árbol noble, espléndido.
Ningún árbol fue tan rico,
 
ni en sus frutos ni en su flor.
Dulce leño, dulces clavos.
Dulce el fruto que nos dio.

Himno

Canta, oh lengua jubilosa
el combate singular
en que el Salvador del mundo,
inmolado en una cruz,
con su sangre redentora
a los hombres rescató.

Cruz amable y redentora,
árbol noble, espléndido.
Ningún árbol fue tan rico,
 
ni en sus frutos ni en su flor.

Cuando Adán, movido a engaño
comió el fruto del Edén,
el Creador, compadecido,
desde entonces decretó
que un árbol nos devolviera
lo que un árbol nos quitó.

 

Quiso con sus propias armas,
vencer Dios al seductor,
la sabiduría a la astucia
fiero duelo le aceptó,
para hacer surgir la vida
donde la muerte brotó.

Cruz amable y redentora,
árbol noble, espléndido.
Ningún árbol fue tan rico,
 
ni en sus frutos ni en su flor.

Cuando el tiempo hubo llegado,
el eterno nos envío
a su Hijo desde el cielo,
Dios eterno como Él,
que en el seno de una Virgen
carne humana revistió.

Dulce leño, dulces clavos.
Dulce el fruto que nos dio.

Árbol santo, cruz excelsa,
tu dureza ablanda ya,
que tus ramas se dobleguen
al morir el Redentor
y en su tronco suavizado,
lo sostenga con piedad.

Cruz amable y redentora,
árbol noble, espléndido.
Ningún árbol fue tan rico,
 
ni en sus frutos ni en su flor.

Feliz puerto preparaste
para el mundo náufrago
y el rescate presentaste
para nuestra redención,
pues la Sangre del Cordero
en tus brazo se ofrendó.

Cruz amable y redentora,
árbol noble, espléndido.
Ningún árbol fue tan rico,
 
ni en sus frutos ni en su flor.
Dulce leño, dulces clavos.
Dulce el fruto que nos dio.

Entrada y presentación de la Cruz

"Mirad el árbol de la Cruz
donde estuvo clavado el Salvador del mundo"

[Aclamación en tres tonos diferentes]

Todos: "Venid y adoremos"

Diácono

[Jn 3, 12-15; 3, 9-10; 12, 32]

"Si no me creen cuando les hablo de las cosas de la tierra, ¿cómo van a creerme cuando les hable de las cosas del cielo? Nadie ha subido al cielo, a no ser el que vino de allí, es decir, el Hijo del hombre. Lo mismo que Moisés levantó la serpiente de bronce en el desierto, el Hijo del hombre tiene que ser levantado en alto, para que todo el crea en él tenga vida eterna". "Nicodemo preguntó —¿Cómo puede ser esto? Jesús le contestó: —¿Tú eres maestro de Israel e ignoras estas cosas?" "Y yo una vez que haya sido elevado sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí".

Momento de silencio

Invocaciones

Señor Jesús, Tú hoy nos sigues pidiendo: Vive lo que hayas comprendido del Evangelio. Y nosotros te pedimos: Abre nuestra mente y enciende mi corazón para entenderte y amarte hasta sus últimas consecuencias.

- Tú, Jesús, buscabas para los hombres una liberación. Pero nosotros nos hacemos esclavos de nuestros egoísmos.

Todos: Kyrie, eléison.

-Tú, Jesús, pensaste en el hombre nuevo como un ser justo. Queremos ser los primeros a costa de los demás, olvidándonos de que el primero es el servidor de todos.

Todos: Christe, eléison.

-Tú, Señor, nos dejaste el lema del amor recíproco para que los demás conociesen, por nuestros frutos, que somos tus discípulos. Sin embargo, cuando miran nuestra vida no nos identifican contigo.

Todos: Kyrie, eléison.

- Ser tus discípulos, Señor, es seguirte a ti sin condiciones. Nosotros, sin embargo, te ponemos constantemente obstáculos, con mi afán desmedido de acumular cosas, dominar a los demás y volver la espalda a las bienaventuranzas.

Todos: Christe, eléison.

Lectura

"Israelitas, escuchen: Jesús de Nazaret fue el hombre a quien Dios acreditó ante ustedes con los milagros, prodigios y señales que realizó por medio de él entre ustedes, como bien lo saben. Dios lo entregó conforme al plan que tenía previsto y determinado, y ustedes valiéndose de los impíos, lo crucificaron y lo mataron. Dios, sin embargo, lo resucitó, rompiendo las ataduras de la muerte, pues era imposible que ésta lo retuviera en su poder" [Hch 2, 22-24].

Aclamación: "Verdaderamente Dios lo resucitó".

Todos: "Verdaderamente Dios lo resucitó".

Música

Canto

Tú reinarás éste es el grito
que ardiente exhala nuestra fe.
Tú reinarás, oh Rey bendito,
pues Tú dijiste, Reinaré.

Reine Jesús por siempre,
reine su corazón,
en nuestra patria, en nuestro suelo
que es de María la nación.

Tu reinarás, dulce esperanza
que el alma llena de placer,
habrá por fin paz y bonanza,
felicidad habrá por doquier.

Tú reinarás, dichosa era,
dichoso pueblo con tal Rey,
será tu cruz nuestra bandera
tu amor será nuestra ley.

Tú reinarás en este suelo
te prometemos nuestro amor,
oh buen Jesús danos consuelo
en este valle de dolor.

Tú reinarás, reina ya ahora
en esta casa y población,
ten compasión del que te implora,
y acude a Ti en la aflicción.

Tú reinarás toda la vida,
trabajaremos con gran fe
en realizar y ver cumplida
la gran promesa: Reinaré.