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CRITERIOS — ILUMINACIÓN — TESTIMONIOS


CRITERIOS DE ILUMINACIÓN DE LA REALIDAD
Segundo día
(Juzgar)

Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad (1 Tim 2, 4).

Y la vida eterna consiste en esto; en que te conozcan a ti el único Dios verdadero, y a Jesucristo tu enviado (Jn 17, 3).

Vayan y hagan discípulos a todos los pueblos y bautícenlos para consagrarlos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, enseñándoles a poner por obra todo lo que les he mandado. Y sepan que yo estoy con ustedes todos los días hasta el final de los tiempos (Mt 28, 19-20).

Las condiciones de nuestra Ciudad ... se han transformado en enormes y apremiantes desafíos que se revelan como auténticos "signos de los tiempos", para cuantos queremos leerlos desde la fe y, nos manifiestan la plena actualidad del mandato del Señor: "Vayan por todo el mundo y anuncien la buena Nueva" (E. Corripio, Entrega del Decreto, 5).

La situación actual de nuestro país y más concretamente de la Ciudad de México son lugares teológicos quees necesario escrutar, para descubrir también ahí la voz apremiante de Dios que invita a todos a cooperar con su esfuerzo en la construcción de la única historia que es también historia de salvación. Mirar desde la fe la realidad social es un deber de los pastores y de los cristianos, a fin de dialogar con ella y aceptar su interpelación (Cf. LG 5-7). Al hacerlo estamos cumpliendo con la Misión que Jesús nos ha encomendado (Evangelización Intensiva, 38).

¿Podría la Iglesia ser marginada en este momento histórico, como lo ha sido tradicionalmente en nuestro país? Más aún, ¿podría la Iglesia automarginarse y permanecer pasiva como simple espectador que ve pasar desde la ventana el desfile de los acontecimientos que hoy están construyendo la historia? Consideramos que nos toca ofrecer nuestra aportación desde la misión que nos es propia, es decir, desde el anuncio evangelizador, que asume la verdad de Dios, que es amor y la verdad del hombre, llamado al amor y a la plenitud de la vida (CEM, Del encuentro con Cristo, 71).

Hermanos Obispos, Vicarios Episcopales y Presbíteros todos, valoremos que somos pastores para el Pueblo de Dios. Unámonos, ustedes conmigo y yo con ustedes, en el testimonio de ser los primeros convencidos de la importancia del proyecto de la Misión 2000. Reavivemos nuestro proceso de conversión para la misma. Este es el servicio que nos corresponde en razón del ministerio a nosotros confiado (Itinerario, 30).

Les pido hermanas y hermanos de la Vida Consagrada, que en virtud de que son agentes evangelizadores en diversos ambientes y sectores, fomenten su caminar como representantes de un carisma específico, siempre en comunión con la Iglesia Arquidiocesana (Itinerario, 31).

Ustedes, queridos Laicos, esfuércense en proyectar la propia conversión sembrando semillas de justicia y de paz dentro de los campos específicos de su presencia y acción misionera (Itinerario, 32).

Así pues, nosotros todos somos los misioneros de hoy, fuertes por el Espíritu, aunque débiles por el pecado, a nosotros se nos dirigen las palabras del texto de San Mateo que acabamos de citar (Mt 28, 18-20; Itinerario, 33).

Que por ningún motivo queden parroquias, comunidades o movimientos en donde todavía no se toma en cuenta la Misión 2000 (Misión Intensiva, 9).

Durante la V Asamblea Diocesana, insistí en que la pluralidad de ministerios y carismas es riqueza con la que Dios ha bendecido a esta Arquidiócesis, que es necesario dar testimonio de unidad para que el mundo crea; y que nadie se sienta dueño de la Iglesia con pretensiones de exclusión de algunos, sino por el contrario, habrá que extender la comunión con todos, aún los que no pertenecen a la Iglesia, pero que promueven los valores evangélicos (Misión Intensiva, 62).


ILUMINACIÓN DE LOS TESTIMONIOS

1. Convocación de agentes y formación de equipos misioneros

Que por ningún motivo queden parroquias, comunidades o movimientos en donde todavía no se toma en cuenta la Misión 2000 (Misión intensiva, 9).

Urge que convoquemos y capacitemos nuevos agentes, lo cual implica llamar a cada bautizado a una participación activa en la evangelización. Esta multiplicación de nuevos agentes es necesaria para las acciones habituales y, con estilos nuevos, para los ambientes (Itinerario, 55).

En cada Vicaría y si es posible en los Decanatos, se organizarán actividades varias como retiros, jornadas de reflexión, etc., que propicien la conversión de todos los Agentes al Espíritu misionero. La conversión debe tener siempre expresiones y compromisos concretos; en nuestra Arquidiócesis los énfasis parecen ser: conversión al sentido de Iglesia particular, conversión que renueve la entrega a la propia vocación; conversión que lleve a la prioridad en la búsqueda de los alejados (Itinerario, 61).

Algunos pastores, así como laicos y miembros de la vida consagrada, han comprendido que la clave para realizar eficazmente la Nueva Evangelización con un espíritu misionero, consiste en suscitar la conciencia y promover el desarrollo de la vocación y misión de los fieles cristianos laicos mediante una adecuada formación, partiendo de su consagración bautismal, con su dimensión profética, sacerdotal y regia. Así han llegado al convencimiento de que el trabajo pastoral no se cumple en plenitud si no va más allá de lo estrictamente litúrgico y sacramental, aunque sea realizado con hondura y unción (Formación de agentes laicos, 13).

2. Visiteo

En el presente año, durante la etapa intensiva de la Misión 2000, además de un servicio más esmerado en la pastoral ordinaria de nuestras parroquias, habremos de consolidar nuevos instrumentos y métodos para impulsar el primer anuncio, la reiniciación cristiana, el catecumenado, la comunión fraterna y el compromiso apostólico de comunidades menores, la formación y capacitación de los laicos, el compromiso por la justicia y la pastoral de la caridad, como partes fundamentales del proyecto evangelizador (Misión intensiva 53).

Durante la evangelización intensiva, realizaremos con los equipos parroquiales dos tandas del primer anuncio de la Salvación... (Misión intensiva, 55).

3. Evangelización de ambientes

La misión pastoral de la Iglesia arquidiocesana es anunciar el Evangelio a todas las personas y a los múltiples grupos humanos que conforman la Ciudad de México, dentro de la diversidad cultural que los identifica como sujetos distintos y como destinatarios particulares del Reino traído por Jesús. De ahí la necesidad de numerosos evangelizadores, especialmente laicos, debidamente evangelizados y capacitados para inculturar el Evangelio y trabajar por el crecimiento del Reino en los distintos lugares, sectores y ambientes donde se desarrolla la vida del pueblo… (Formación de agentes laicos, 25).

Pero esos proyectos serán irrealizables si no se reaviva en todos la sensibilidad pastoral que parece tan adormecida en relación con éstas y otras muchas necesidades ambientales de no pocos sectores humanos de la sociedad, marginados con frecuencia aun de la acción pastoral de la Iglesia, como son los obreros y los indígenas, los vagabundos y los niños de la calle, los mercaderes, los universitarios y los militares, los burócratas y las organizaciones civiles, los vendedores ambulantes y el mundo de las drogas y la prostitución, el vasto campo de la salud y hasta la religiosidad popular. También los centros de comunicación masiva como Prensa, Radio y Televisión. O los grupos de intelectuales, políticos, artistas, economistas etc. Todos estos son espacios donde se forjan las ideas, los criterios, los juicios de valor, las opiniones, los patrones de conducta, los modos masivos de actuar y de vivir, frecuentemente al margen del Evangelio y que van penetrando en la conciencia de las mayorías como inspiraciones opuestas a los valores del Reino anunciado por Jesús. Son los nuevos areópagos de los que nos habla el Papa Juan Pablo II: “los nuevos ambientes donde debe proclamarse el Evangelio (RM 37; Formación de los agentes 26).

4. Capacitación en el Camino de Emaús

Una de las acciones que debe ocupar un lugar importante durante este año, sea para revira la conciencia de fe de quienes ya realizan un apostolado, sea para integrar nuevas personas a las comunidades, es el Proceso de Reiniciación Cristiana… (Itinerario 62).

De hecho como nos dice el Catecismo de la Iglesia Católica (1231), “por su misma naturaleza, el bautismo de niños exige un catecumenado postbautismal. No se trata sólo de la necesidad de una instrucción posterior al bautismo sino del desarrollo necesario de la gracia bautismal en el crecimiento de la persona” (Plan para el 98, 36).

5. Ambientes multiculturales

La formación de agentes para la sola pastoral territorial no es suficiente para una evangelización profunda de todos los destinatarios. Ciertamente, la común acción apostólica en un territorio determinado toca también áreas sectoriales y de ambientes, pero no lo hace con aquella fuerza que pudiera penetrar y transformar la realidad de las personas y la sociedad con los valores del Reino. Por eso muchos de los grupos humanos de los que antes he hablado están clamando por un mensaje nuevo que responda a su realidad y una acción nueva que llegue a la raíz de su vida, de sus problemas y esperanzas, es decir, por una Nueva Evangelización. Este anhelo no dejaría de ser un anhelo utópico sin apóstoles formados para evangelizar las diferentes culturas (Formación de los agentes laicos, 29).


ILUMINACIÓN DE LOS TESTIMONIOS