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Viernes


1.- Monición de entrada

Ayer en la tarde estuvimos revisando la situación pastoral actual con sus sombras y sus luces, los obstáculos y los logros. Vimos lo complejo de nuestra realidad, de la realidad que no tocamos con nuestra evangelización y, los logros en nuestro largo camino de Evangelización.

Al ver los logros nos llenamos de gratitud.

Al ver los errores, nos llenamos de tristeza, pero aún así renovamos nuestra esperanza, porque ésta nos viene de Jesús Resucitado. Nuestra esperanza supera toda desesperanza, tristeza, negatividad, mal, pecado.

Hoy nuestro objetivo es ver a la luz del Espíritu y buscar con su gracia cómo dar respuesta a esta realidad en la que nos movemos, que cambia cada día y a la que estamos llamados a comunicar la buena noticia del Resucitado. El mensaje y la vida de Jesús el Cristo nos impelen a actualizar su mensaje en medio de tantas situaciones que claman justicia, nos llaman a ayudar a todos a llevar una vida digna del llamamiento que hemos recibido y a mantenernos unidos con el vínculo de la paz.

Esta tarde, llenos de la esperanza que ha sobrevivido 2000 años y que nos recuerda que Jesús es el mismo Ayer, Hoy y siempre, vamos a recordar las principales líneas conductoras de la nueva Evangelización.

Pidamos al Espíritu Santo sus luces para que podamos ver con más claridad a qué nos llama Jesús en nuestro mundo de hoy, cómo nos pide que nos evangelicemos. Inmediatamente después de la señal de la Cruz cantaremos un canto al Espíritu Santo para que Él nos ayude en esta tarde de Asamblea Diocesana.

2. Celebrante: En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Todos: Amén.

3. CANTO AL ESPIRITU SANTO

1.- Ilumíname, Señor, con tu Espíritu;
Ilumíname, Señor, con tu Espíritu;
Ilumíname, Señor, con tu Espíritu;
Ilumíname y transfórmame Señor.

Y déjame sentir, el fuego de tu Amor,
aquí en mi corazón Señor,
Y déjame sentir, el fuego de tu Amor,
aquí en mi corazón Señor.

2.- Bautízame, Señor, con tu Espíritu;
Bautízame, Señor, con tu Espíritu;
Bautízame, Señor, con tu Espíritu;
Bautízame y transfórmame Señor.

3. Fortaléceme, Señor, con tu Espíritu...

4. Transfórmame, Señor, con tu Espíritu;
transfórmame, Señor, con tu Espíritu;
Transfórmame, Señor, con tu Espíritu;
transfórmame y conviérteme Señor.

4. SALMO

Monitor: Buscando que Dios nos ilumine, oremos con el salmista al Dios de la luz. Primero interioricemos este salmo orándolo en silencio cada uno de nosotros. Y después —cuando lo indique el guía— oraremos este salmo a dos coros.

1. Lámpara es tu Palabra, Señor,
para mi vida,
cuando llega la oscuridad;
decir tu nombre
es una explosión de luz y vida.
El Señor es mi luz;
Nada temo porque él alumbra
todas mis oscuridades.

2.- El Señor se acerca siempre
para iluminar nuestros pasos
cansados del camino.
En el sendero de la vida,
Jesús es la luz de las gentes,
El camino luminoso,
La verdad que se hace luz y vida.

3.- ¿A quién iremos, Señor?
¿A quién acudir cuando llega la noche?
Sólo tú eres la luz y la salvación
de los hombres.
El Redentor de cada ser humano,
Preocupado por todos los dramas
de los hombres.

4. El Señor es la luz de nuestras vidas,
el amanecer deslumbrante,
lo mejor que nos ha podido pasar.
El Señor es mi luz y mi salvación,
La cabaña donde me refugio de la tormenta.

5. Como el pájaro encontró su nido
en los atrios del templo,
así es de luminoso el Señor,
pues nos deja anidar en su corazón
y hacer morada en él
pues él vive en nosotros como luz y vida.

6. Cuando me asalta algún peligro no temo,
porque su luz guía mis pasos;
es más, él es la brújula de mi vida,
la luz que inunda de paz todo mi ser. Amén.

5-. PADRE NUESTRO

Terminemos nuestra oración de inicio de los trabajos de esta tarde de nuestra VI Asamblea Diocesana diciendo, llenos de esperanza en nuestro Padre bueno, fuente de toda luz y de todo conocimiento, la oración que Jesús nos enseñó.

Padre Nuestro...

6. ORACIÓN CONCLUSIVA Y BENDICIÓN DEL PRESIDENTE

Dios, Padre Bueno, concede a cada uno de tus siervos aquí presentes, que representamos a toda nuestra Arquidiócesis lo que te pedía el salmista:

“Protégeme, Señor, como a las niñas de tus ojos, bajo la sombra de tus alas escóndeme, pues yo, por serte fiel, contemplaré tu rostro y, al despertarme, espero saciarme de tu vista” (salmo 16) Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor, tu Hijo quien contigo vive y reina en unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

Y que la Bendición de Dios Todopoderoso Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros y permanezca siempre.

Todos: Amén.