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REVISIÓN DE NUESTRO CAMINAR JUNTOS
EN LA MISIÓN


I. CONSIDERACIONES GENERALES

"...la vida eterna consiste en esto:
en que te conozcan a ti, el único Dios verdadero,
y a Jesucristo, tu enviado
Jn 17, 3

Evangelizar, la misión de la Iglesia desde su inicio

1. Jesús nos comparte la misión recibida de su Padre (cfr. Jn 20, 21).

2. Llamó a los que quiso, para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar (cfr. Mc 3, 13-14).

3. Anunciar el Evangelio es misión de todo bautizado (cfr. 1 Cor 9, 16).

Exigencias de la pastoral misionera

4. El Concilio Vaticano II, volviendo a las fuentes, afirmó que la Iglesia existe para anunciar la Buena Noticia (cfr. LG 8), estando cerca de las vivencias de la humanidad (cfr. CS 7).

5. El Papa Juan Pablo II habla del evangelizador como el que ayuda a los demás a que encuentren personalmente a Cristo (cfr. EA 68). Pero, no olvidemos que el primer destinatario del trabajo misionero de la Iglesia es la misma Iglesia. Cualquier acción evangelizadora debe ser un encuentro. Así pues, como misioneros, al predicar a Jesucristo hemos de revivir nuestro encuentro con Él.

6. Nuestros Obispos nos han recordado que en el encuentro con Jesucristo vivo es donde está la fuerza para la misión (cfr. Del Encuentro con Jesucristo a la Solidaridad con todos 100). El encuentro con Jesucristo provoca un cambio de toda la persona; nuestra pastoral misionera será verdadera si a evangelizadores y evangelizados nos lleva a una continua conversión.

7. Sólo dando testimonio de unidad el mundo podrá creer, ha sido la reflexión de nuestro Arzobispo en el envío a la Misión (Evangelización Intensiva 62), especialmente en la pluralidad que el Señor ha regalado a nuestra Iglesia Local.

Nuestro camino arquidiocesano

8. La Iglesia Particular en México ha vivido diversas etapas en la Misión evangelizadora a partir de que la fe fue sembrada en este Valle de México Tenochtitlán por los primeros misioneros.

9. Desde 1993 entramos en un proceso "de renovación pastoral impulsados por el II Sínodo Diocesano. Ahí redescubrimos que nuestra pastoral debe ser permanentemente misionera.

10. Tanto los agentes misioneros como la parroquia y la Ciudad presentan sus propias dificultades para la tarea evangelizadora.

11. No obstante, hemos ido asumiendo gradualmente el proyecto misionero arquidiocesano, y en especial, con ocasión del Año Jubilar.

12. En este esfuerzo pastoral, aparecen los grandes retos de la realidad social: crisis de valores morales, inseguridad, pobreza, marginación...

13. Pero también han crecido los signos de esperanza: sociedad más crítica y participativa, sincera búsqueda de Dios, participación de los laicos en la tarea evangelizadora...

¿Cómo hacer pastoral misionera en fa Arquidiócesis de México?

14. El II Sínodo nos señaló que la pastoral misionera debe tener tres características: encarnación, testimonio y diálogo.

15. Estos tres ejes orientadores son un camino para llegar a los grupos humanos que han sido bautizados, pero insuficientemente evangelizados; para ponernos en la dirección de lograr la evangelización de las culturas y, poder hacer más misionera nuestra pastoral parroquial y arquidiocesana.

16.Como destinatarios primordiales de la evangelización misionera hemos asumido a: los alejados del influjo del Evangelio, los pobres, los jóvenes y las familias. A favor de ellos tendríamos que evaluar nuestra participación como agentes, la idoneidad de los medios que se utilizan y las estructuras con las que se organiza la acción pastoral.

La Misión 2000: su realización y su futuro

17. Nos encontramos a mitad del año Jubilar en que concretizamos la pastoral misionera a través de la Misión 2000 y, estamos realizando la preparación a la VI Asamblea Diocesana. En ella dialogaremos sobre la continuidad del trabajo pastoral misionero.

18. Con la Misión 2000 hemos ido renovando, con espíritu misionero, los esquemas tradicionales de trabajo parroquial, de participación en grupos de servicio o en movimientos laicales.

19. Con el trabajo propuesto en decanatos y parroquias hemos iniciado un proceso que pide mayor conjunto e iniciativa pastoral.

20. El presente instrumento tiene como objetivo:

  • Encauzar una reflexión que retome e ilumine los principios fundamentales de la misión de la Iglesia Arquidiocesana.
  • Recoger las propuestas que favorezcan la continuidad a la pastoral misionera de la Arquidiócesis.
  • Preparar el ambiente de oración, reflexión, diálogo y compromiso que viviremos en la VI Asamblea Arquidiocesana.

II. MARCO DE REFERENCIA DE LA MISIÓN 2000

21. Los signos del Espíritu en la Ciudad nos hablan de la urgencia de una renovación pastoral de nuestra Iglesia Local. En la Ciudad son cada vez más las personas que están alejadas del influjo del Evangelio y, nuestras acciones eclesiales se muestran insuficientes para llegar a todos.

22. La acción misionera debe insertarse en la vida de la Ciudad así como el Hijo de Dios se encarnó y "puso su morada entre nosotros" (Jn 1, 14). Como misioneros necesitamos encarnarnos en actitud de servicio en los ambientes diversos de la Ciudad y valorando todo lo positivo que ya existe, fruto del trabajo evangelizador previo.

La acción pastoral que se encarna será solidaria con los hombres y con su historia.

23. Animados por el testimonio del Espíritu Santo realizamos nuestra labor misionera de manera privilegiada, dando testimonio de los valores evangélicos, no obstante las situaciones cambiantes de la cultura y los ambientes humanos.

El verdadero testimonio cristiano es personal y comunitario y tiene una mayor elocuencia cuando se traduce en una caridad social que asiste a los necesitados, promueve a las personas y cambia el rumbo de la sociedad hacia caminos de justicia y fraternidad.

24. El trabajo misionero se debe realizar en el diálogo con la cultura, con instituciones, con personas singulares, con el mundo y sus ambientes. Este espíritu de diálogo, animado por la caridad y vivido hacia dentro y hacia afuera de la Iglesia irá dando frutos que se expresen en comunidades más sólidas y en relaciones constructivas con quienes están empeñados en el bienestar de la sociedad (cfr. ECUCIM 4227-4245).

Nuestra situación

25. En la práctica pastoral cotidiana con frecuencia está ausente el espíritu misionero, lo que ocasiona que nuestras actitudes y acciones pastorales se manifiesten con un carácter de conservación y estatismo, consecuentemente muchas personas han quedado al margen de nuestra labor evangelizadora.

26. En el trabajo pastoral de estos años hemos confundido una actividad con una actitud misionera. De hecho, llegamos a pensar que luego de la Misión 2000 "todo volverá a la normalidad".

27. Se dan diversas respuestas al trabajo arquidiocesano: la indiferencia de quien piensa que su parroquia "va bien así como está", la "alineación" pastoral de los que hacen las cosas para ir en sintonía con la Arquidiócesis o el compromiso misionero que revitaliza personas y comunidades. Gracias a Dios, parece que este último punto es el que predomina.

28. El proceso de la Misión 2000 está implicando muchos esfuerzos y la participación de un buen número de misioneros... pero hemos llegado a muy pocos alejados. Lo que se ha comenzado a lograr es la revitalización de los más cercanos a las Parroquias, para que descubriendo su vocación, se comprometan en la tarea evangelizadora.

Para reflexionar y aportar

1a ¿Para qué insistir en la necesidad de una actitud misionera en el trabajo pastoral?

2a ¿Cuál sería el paso prioritario para darle continuidad al proceso misionero arquidiocesano?

III. LOS AGENTES DE LA MISIÓN

29. El Decreto General del II Sínodo nos da la pauta para delinear los rasgos del perfil del Agente evangelizador:

a. Conciencia de su vocación bautismal, y la misión que de ella se desprende.
b. Vivencia de un proceso de conversión constante.
c. Tener un encuentro personal con Cristo.
d. Insertado en la realidad que intenta evangelizar.
e. Disposición para el trabajo en equipo.
f. Tener sensibilidad apostólica y gran amor por la Iglesia Diocesana y Universal.
g. Poner un especial acento en el testimonio de vida.

30. Además, insiste en una línea para favorecer una más comprometida participación de los Agentes Laicos: "La pastoral arquidiocesana no se verá renovada sin un nuevo florecimiento del laicado..."

31. Y llama la atención a dos aspectos fundamentales: la convocación de diversos agentes (presbíteros, religiosos y laicos) y su necesario proceso de formación.

32. Por ese motivo, en la etapa de preparación para la Misión 2000, se pidió el sí personal y comunitario de los diversos agentes y se inició la integración de Equipos Misioneros Eclesiales.

33. Especialmente a nivel de Decanato, Parroquia y ambientes específicos, se convocó y se integraron los Equipos Misioneros, ofreciéndoles una formación y capacitación adecuadas para participar en la Misión, como una oportunidad de encuentro con Cristo que nos evangeliza y nos permite ser instrumentos de evangelización.

Nuestra situación

34. La propuesta misionera ha presentado sus exigencias a los agentes, descubriendo los retos y las limitaciones que tenemos:

a. Los Pastores: el renovar su misión pastoral sobre la inercia administrativa, el superar la actitud centralista a favor de una apertura a la participación de todos los que se van integrando, tener una mayor apertura a la colaboración y apoyo a programas y acciones en común con las Comunidades vecinas a la suya y con organizaciones y movimientos apostólicos, lograr un mayor aprecio por todos los agentes, especialmente los laicos.

b. Los Religiosos y Religiosas: una mayor apertura a la Iglesia Local y disposición para comprometerse en apoyo a la tarea de evangelización en comunión con los demás agentes.

c. Los Movimientos y Organizaciones Apostólicas: aumentar su capacidad para convivir y compartir con quienes no tienen el mismo carisma, superar el temor de insertarse en el trabajo de conjunto a nivel diocesano, decanal y parroquial.

d. Los Laicos: una mayor perseverancia en el camino que se inicia, dispuestos a la formación y rompiendo la tentación al "capillismo" que se manifiesta en prejuicios hacia los que no se conocen bien.

Para reflexionar y aportar

3a ¿Qué sugieres sobre la formación y capacitación de los Agentes Misioneros?

4a ¿Cómo favorecer la integración de los participantes en los Equipos Misioneros (presbíteros, religiosos y laicos).

IV. LOS MEDIOS PARA LA EVANGELIZACIÓN

35. Todo agente evangelizador debe tener presente que la vida cristiana se fundamenta en un encuentro con Jesucristo, que la vida cristiana es un proceso de crecimiento en la fe y no un adoctrinamiento religioso o el reclutamiento de personal para una empresa. De ahí que no existe sólo un medio de evangelización y los que hay deben atender los distintos ambientes, deben ser interdependientes y complementarios, deben orientar a procesos catequéticos, a la comunión de la vida cristiana, a la vivencia en comunidades.

36. Los medios de evangelización abordados por la reflexión sinodal fueron: el testimonio, la religiosidad popular, la devoción guadalupana, el primer anuncio, la catequesis, la educación, la liturgia, la oración, la formación de la comunidad, el envío, la doctrina social de la Iglesia y los medios de comunicación social.

37. El inicio del proceso evangelizador está caracterizado por el primer anuncio y el testimonio.

38. El II Sínodo pidió destacar la pastoral social y la promoción humana como medios para cultivar y defender los valores fundamentales de la persona (cfr. ECUCIM 4272-4276).

Nuestra situación

39. Muchos agentes hemos renovado nuestra fe a partir de un momento privilegiado de encuentro con Jesucristo (retiro, cursillo, fin de semana, encierro). Ahí hubo laicos y sacerdotes que nos ayudaron con su ejemplo y testimonio.

40. Ese paso de renovación debemos continuarlo para ir logrando una visión de Iglesia Universal que se concretiza en la Iglesia Local, pera aún tenemos que superar todas las formas parciales de comprender la tarea de la Iglesia, de grupo, movimiento o carisma específico, para que crezca el sentido de Iglesia comunión.

41. Es común que un buen número de gente se acerca a la Iglesia buscando medios "instantáneos" para manifestar y vivir su fe: ¿En cuánto tiempo me prepara a mi niño para la 1a Comunión? ¿Qué necesito para que me confirmen? —Me pidieron agua bendita de siete iglesias... ¿me puede dar poquita en esta botella? Mire, padre, yo conque venga a ver a mi santito ya estoy feliz... Ante esta realidad, llegamos a preferir el camino fácil de la complacencia y nos olvidamos de la catequesis, de la integración a la comunidad.

42. Hemos realizado diversos visiteos con el espíritu de la Misión 2000: les decimos que Dios los ama, que se acerquen a la Iglesia, que vamos a tener un grupo de reflexión... pero aún están ausentes formas de anuncio que quizá sean un "lenguaje" más cercano (la promoción humana, la dignificación del trabajo, la conciencia ecológica, la estimulación del orden democrático...), que son también medios para ofrecer el mensaje del Evangelio.

43. Con la Misión 2000 se han retomado en la actividad pastoral ordinaria algunos medios que únicamente los utilizamos con ocasión de la fiesta parroquial o de un tiempo litúrgico fuerte (procesiones, retiros, encuentros con los diversos grupos, etc.). Otros, como los medios de comunicación social han favorecido el conocimiento de la Misión y la difusión de sus mensajes. También hemos dado un giro más eclesial a reuniones pastorales de diversos niveles, a encuentros de fe como la peregrinación a la Basílica, a acontecimientos de la Iglesia universal como el Año jubilar, etc.

Para reflexionar y aportar

5a ¿Qué medios de evangelización consideras más útiles para la Misión?

6a ¿Cómo aprovechar mejor los medios de la religiosidad popular en el proceso misionero?

7a ¿Cómo utilizar en la pastoral misionera los demás medios señalados por el Sínodo?

V. ORGANIZACIÓN PASTORAL

44. La Arquidiócesis de México sigue replanteando su misión pastoral. El II Sínodo nos dio un gran impulso:

a. Al orientar la acción evangelizadora con un sentido misionero,

b. al invitarnos a revisar estructuras y acciones pastorales, de modo que respondan a la situación actual de la Ciudad,

c. al proponer el trabajo orgánico y en comunión con los diversos agentes de pastoral,

d. al impulsarnos a la elaboración y realización de proyectos orientados a los alejados del influjo del Evangelio...

45. De manera especial, el II Sínodo nos ha invitado a una actitud de renovación pastoral que logre la evangelización de las culturas y los ambientes de la Ciudad. Por supuesto, sin perder de vista la estructura básica de la parroquia y de otras estructuras pastorales como el decanato y las Vicarías territoriales y sectoriales (cf. ECUCIM 867, 3753, 4114, 4219-4225).

Nuestra situación

46. Nos sentimos parte de la Arquidiócesis de México porque aquí nacimos, aquí crecimos en la fe, pero no por el compromiso derivado de nuestro bautismo, ni por el sentido de pertenencia a una comunidad evangelizadora.

47. Si estamos trabajando en la parroquia buscamos defender nuestros ambientes de influencia, no accedemos a trabajar en ambiente de discípulos, subrayamos nuestra pertenencia a un movimiento y devaluamos nuestra incorporación a la comunidad parroquial o arquidiocesana.

48. Ordinariamente preferimos quedarnos con lo que pastoralmente ya existe y seguirlo alimentando; nos da flojera ir a los más alejados; no sabemos cómo enfrentarnos a nuestra Ciudad y su diversidad cultural y carecemos de respuestas eficaces a sus necesidades.

49. Hemos conocido testimonios de quienes han incursionado en ámbitos que en otro tiempo eran inusuales (medios de comunicación, centros de cultura, vendedores ambulantes, fábricas y comercios...). Los aplaudimos y admiramos, pero no los imitamos.

50. El ambiente que se ha generado con la Misión 2000 ha motivado a numerosos laicos, sacerdotes, movimientos, universidades, comunidades religiosas, grupos no eclesiales... ¡Estamos trabajando con espíritu misionero y por eso queremos seguir adelante, en comunión, en corresponsabilidad!

Para reflexionar y aportar

8a ¿Consideras que debe renovarse alguna instancia o estructura de la pastoral diocesana en vista a la pastoral misionera?, ¿cuál y en qué?

9a ¿De qué modo se debe fortalecer el decanato para que sea centro preponderante de la pastoral misionera de la Arquidiócesis?

ORACIÓN POR LA MISIÓN 2000

Padre Misericordioso
hacia Ti caminamos en el umbral del Tercer Milenio;
Jesucristo es quien nos conduce y nos fortalece
con el don del Espíritu Santo.

Que seamos tu luz, Señor, en nuestra Ciudad

Somos Iglesia y Jesús nos ha enviado
a ser luz del mundo y sal de la tierra;
queremos proclamar con más fuerza su Evangelio
a nuestros hermanos.

Que seamos tu luz, Señor, en nuestra Ciudad

Que al cumplir nuestro compromiso misionero
seamos fieles a tu Palabra,
crezcamos en la unidad y en el servicio
a todos los que necesitan tu mensaje de salvación.

Que seamos tu luz, Señor, en nuestra Ciudad

Y que, al caminar bajo el amparo
de Santa María de Guadalupe,
y animados por el testimonio del Beato Juan Diego,
colaboremos en la construcción de una nueva fraternidad,
signo del Reino de Jesucristo nuestro Señor, Amén.