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XIII Asamblea Diocesana
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CLAUSURA


Mons. Alberto Márquez Aquino

Por lógica, un poquito de paciencia, no siempre podemos empezar muy puntuales, por lo mismo no podemos acabar tan exactamente puntuales. De todos modos, voy a ser muy breve con un aviso y una recomendación.

Les aviso que a los señores obispos y para utilización de los que vean oportuno, se les ha entregado a los delegados de pastoral un disco con las reflexiones, el material que se ha proyectado, que se ha utilizado en esta asamblea, que muchos de ustedes han pedido. No es posible entregárselo a cada uno, por eso lo entregamos a los delegados para que ellos sean como punto de referencia, ustedes acudan a ellos y puedan pedirlo prestado o pedir un copia etcétera.

Si se enteran de que alguno no alcanzó a recibirlo porque se tuvo que retirar antes, el CD lo podrán encontrar en la Vicaría de Pastoral, en donde estará a disposición para todos.

Ahí están lo que a veces llamamos las conclusiones, más bien diríamos como las líneas fundamentales que se han trabajado aquí y hasta cierto punto que se ha concluido, pero siempre pensemos muy bien el sentido de nuestro trabajo aquí, nosotros no concluimos, precisamente, nosotros concluimos sí nuestro trabajo para presentárselo al Señor Cardenal, él tiene que dar su última palabra, tiene que revisarlo y tiene que dar sus orientaciones para que se elaboren los materiales subsiguientes, que nos van a servir de guía.

Esto no quiere decir que todo queda en reserva ni mucho menos, la costumbre del Señor Cardenal, como lo hizo también antes el Señor Corripio con el material del Sínodo, es que son muy atentos, son muy sensibles a lo que se trabaja aquí, a lo que se concluye aquí y ciertamente, lo fundamental, lo aceptan, lo siguen, lo respaldan con su autoridad, precisamente para que se siga trabajando.

En este sentido, con toda confianza, podemos empezar a trabajarlo y precisamente esta sería mi recomendación, quizá hasta súplica, se empiezan a trabajar algunas cosas después de la asamblea, sobre todo en las vicarías en el mes de enero, que para entonces, esperamos ya se tenga formalmente el documento del Señor Cardenal, pero de todos modos, los preparativos se hacen antes, la temática, se busca quién participe en esos días de preparación, que varias de las vicarías programan para los primeros meses, que efectivamente tomen muy en cuenta lo aquí dicho, en la asamblea, muchas cosas muy ricas, muchas que como lo han remarcado los relatores finales, pues se precisaron, que no las teníamos tan claras.

Creo que esto debe ser precisamente el cause del trabajo para que sigamos avanzando en nuestros planes, en nuestros proyectos, en nuestros programas pastorales, que no vaya a suceder que aquí se dijo una cosa y bueno, nosotros en nuestras vicarías, nosotros en nuestros grupos, en nuestros decanatos, en nuestras comunidades, a ver qué se nos ocurre. ¡No!, tenemos una gran línea que entre todos hemos venido construyendo desde hace algunos meses, desde el inicio de este año con el documento que está rigiendo en estos mismos trabajos y con nuestras reflexiones, aquí.

Que este sea precisamente el cause, que continuemos y que el Señor Cardenal seguramente nos precisará, nos enriquecerá.

Por último, realmente un reconocimiento, un agradecimiento al trabajo de todos, desde la preparación y sobre todo a los que han estado participando en esta asamblea, creo que ha sido un trabajo muy bueno, muy provechoso y puedo decir, creo que hasta entusiasta, porque se nota, se percibe la alegría, la satisfacción de estar aquí, trabajando juntos por un mismo fin.

Así que muchas gracias a todos ustedes y, desde luego, algunos agradecimientos particulares sin querer ser exhaustivo, creo que en esta ocasión, más que en otras, por las mismas circunstancias, debemos agradecer la presencia de los señores obispos auxiliares, en el sentido que el mismo Señor Cardenal decía en su carta de convocatoria para esta asamblea, ellos lo hacen presente, ellos lo han hecho presente aquí y creo que es una de las grandes riquezas que tenemos en nuestra Arquidiócesis. Un cuerpo episcopal que en torno al que es la cabeza, el Señor Arzobispo, nos conducen, nos animan, nos impulsan y hoy lo han hecho aquí, en este esfuerzo que aquí se ha repetido como una petición, como una línea de trabajo, como una línea de actitud en ese esfuerzo de estar presentes, escuchando, de queriendo estar unidos precisamente con la comunidad, con la Iglesia Diocesana, todos ellos, así que muchas gracias a los señores obispos.

Y desde luego, muchas gracias a los que han estado participando en los distintos trabajos, trabajos de preparación, pero también trabajos de intervención, que siempre implican un esfuerzo, que implican un poquito quizá no de desvelos, pero sí de preocupación al pensar cómo voy a enfocar, cómo voy a decir etcétera, en fin. Muchas gracias a la comisión y a los que han participado pasando a este estrado, participando de alguna forma en los trabajos que aquí se han presentado.

Un agradecimiento muy especial al Seminario Conciliar, que no solamente nos recibe, que no solamente acepta su presencia, sino que con muchas atenciones trata de que nosotros tengamos todo lo necesario para poder llevar a cabo nuestro trabajo; a toda la institución Seminario, muchas gracias, particularmente y de forma personal a los seminaristas que estuvieron conduciendo, que nos ayudaron en la realización, en la agilización de estos trabajos.

Precisamente con este sentido de agradecimiento, vamos a pasar a la capilla, para que juntos participemos en este gran agradecimiento a Dios que es la Eucaristía.

Mons. Alberto Márquez Aquino

Versión estenográfica

 

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