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XIII Asamblea Diocesana
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DOCUMENTO DE TRABAJO


I. AGENTES LAICOS

Por qué y para qué la formación de los Laicos 

  • En el descubrir y vivir la propia vocación y misión, los fieles laicos han de ser formados para vivir aquella unidad con la que está marcando su mismo ser de miembros de la Iglesia y de ciudadanos de la sociedad humana. En su existencia no puede haber dos vidas paralelas: por una parte, la denominada vida “espiritual”, con sus valores y exigencias; y por otra, la denominada vida “secular”, es decir, la vida de familia, del trabajo, de las relaciones sociales, del compromiso político y de la cultura. El sarmiento arraigado en la vid que es Cristo da fruto en cada sector de su actividad y de su existencia. En efecto, todos los distintos campos de la vida laical entran en el designio de Dios, que los quiere como el ‘lugar histórico' del revelarse y realizarse de la caridad de Jesucristo… (Christifideles laici 59).

  • Así, la formación es un: Continuo proceso personal de maduración en la fe y de configuración con Cristo, según la voluntad del Padre, con la guía del Espíritu Santo (Christifideles laici 57).
  • Tiene como objetivo fundamental el descubrimiento cada vez más claro de la propia vocación y la disponibilidad siempre mayor para vivirla en cumplimiento de la propia misión (Christifideles laici 58).  
  • La formación de los fieles laicos se ha de colocar entre las prioridades de la diócesis y se ha de incluir en los programas de acción pastoral, de modo que los esfuerzos de la comunidad (sacerdotes, laicos y religiosos) concurran a este fin (Christifideles laici 57).
ASPECTOS GENERALES DE LA FORMACIÓN

En el proceso de formación de discípulos misioneros destacamos cinco aspectos fundamentales que aparecen de diversa manera en cada etapa del camino, pero que se compenetran íntimamente y se alimentan entre sí:

El encuentro con Jesucristo … La conversión … El discipulado … La comunión … La misión ... (DA 278).

Para superar el problema cultural del divorcio entre la fe y la vida, es urgente que todos los Agentes de la Nueva Evangelización:

  • se vuelvan a Cristo como principio real y existencial de vida para dar testimonio de Él;
  • se reencuentren con la Iglesia como experiencia de comunión y comunidad de personas en Cristo, viviendo y enfrentando toda su realidad desde la fe, la esperanza y la caridad;
  • den una respuesta adecuada a las grandes necesidades pastorales, en particular de las Familias, los Alejados, los Pobres y los Jóvenes (ECUCIM n. 2035).
HECHOS
  1. Hace falta definir lo que entendemos por formación para los Laicos. Y, también lo que es formación básica, específica y permanente.
  2. No tenemos un proyecto arquidiocesano de formación de agentes y la formación del laico, del sacerdote y del religioso están desvinculadas.
  3. No está claro el perfil del agente pastoral laico para que a partir de ahí definir la formación. No se escuchan las necesidades y los retos que enfrenta el laico en el ambiente urbano.
  4. Falta el apoyo de un equipo de especialistas para el diseño y revisión de los programas de formación para los laicos.
  5. Faltan centros de formación más accesibles, tanto por nivel como por ubicación geográfica.
  6. Se han creado paralelismos en la formación desperdiciando esfuerzos, tiempo y recursos.
  7. Hacen falta materiales adecuados para la formación del laico.
  8. Se concibe mucho la formación de agentes desde el punto de vista académico teológico y no vinculada a la vida comunitaria. La formación del laico se ha ocupado más del quehacer y no de fortalecer su propio ser e identidad.
  9.   La formación de los laicos no es una prioridad en la aplicación de los recursos de la Arquidiócesis.
  10. En algunos sacerdotes hay resistencia o falta de interés para que el laico se forme. Muchos párrocos desean mantenerlos a su servicio en tareas secundarias de los templos.
  11. La confusión existente sobre: el sentido de “la misión”, la función de la parroquia y el papel del párroco, afecta al proyecto de formación de laicos.
  12. En ocasiones, los laicos no saben como interactuar hacia fuera de la Iglesia y, más aún, parece que dan la espalda a esas realidades del mundo tan necesitadas de ser evangelizadas y que son su campo propio.
  13. Falta compromiso y motivación en el laico, hay poco interés por formarse.
  14. Es un desafío para la formación de los laicos la fe incipiente, pero sin conciencia plena ni capacidad de discernimiento que existe en la mayoría de los bautizados.
  15. No hay acompañamiento a los laicos formados, ni seguimiento ni evaluación.
  16. Hay experiencias interesantes de formación de líderes que confrontan su vida con los criterios del evangelio y se preparan para formar formadores.
  17. En la mayoría de las instancias de Formación, ésta se realiza de forma académica, sin mayor interacción, debilitando el sentido de comunidad.
CRITERIOS DE ILUMINACIÓN
  1. Los programas de formación deberán tener un núcleo común de elementos de formación teórica y práctica, necesaria para todos los agentes laicos, en los niveles básico, intermedio y avanzado (OPFAL 33).
  2. Para que la acción pastoral sea evangelizadora del hombre concreto, ha de partir de un conocimiento y análisis de la realidad integral, de modo que la formación que se imparta conduzca a una efectiva evangelización de las múltiples culturas de la Ciudad de México.
  3. Sean muchos o pocos los agentes que se incorporen, necesitamos una estructura mínima de formación que los apoye. En los inicios del nivel elemental, corresponde a la parroquia sentar las bases de esta formación. La parroquia no puede renunciar ni delegar lo que constituye una parte de su tarea fundamental (MP 102).
LÍNEAS DE ACCIÓN
  1. Aclarar el propósito de la formación del laico.
  2. Necesario formar el ser y la identidad del laico.
  3. Que responda a las necesidades y expectativas de los laicos.
  4. Que la formación esté iluminada por la misión permanente y lleve a la acción misionera.
  5. Enfatizar en la formación la espiritualidad de comunión.
  6. Que la formación capacite para el apostolado.
  7. Preparar a laicos formadores de otros laicos.
  8. Un reto de los discípulos y misioneros de Jesucristo, sobre todo de los laicos, es su inserción dinámica en los campos que les son propios.
  9. La formación debe cuidar la capacidad de acogida de los cristianos y de la Iglesia.
  10. Es necesario impulsar la formación de los laicos en las parroquias.
  11. Que los matrimonios den testimonio de su estado de vida y santificación mutua. Sean testimonio en la oración y la acción apostólica.
ORDENAMIENTOS
  1. Preparar laicos formadores de otros laicos.
FORMACIÓN INICIAL

La evangelización fundamental ó formación inicial la podemos entender como la misión de acompañar a los bautizados en su adhesión a Jesús, convirtiéndose en discípulos, seguidores de sus pasos.

HECHOS
  1. Las parroquias no tienen qué ofrecer a las personas que apenas se están incorporando a la vida de la Iglesia; habitualmente se les integra a la vida de un grupo, en donde no siempre se tiene un proceso de crecimiento en la fe y en la vida comunitaria.
  2. Los grupos difícilmente promueven el primer cultivo de la fe, lo dan por hecho y se dedican a la formación para su tarea específica.
  3. No se propone como primer paso el encuentro con Jesucristo y su seguimiento, sino la integración directa a algún grupo o ministerio y a la acción.
  4. No se ve al proceso evangelizador como el inicio y el cimiento de la formación.
  5. En muchas parroquias, las pláticas presacramentales son el único medio que se utiliza como primer cultivo de la fe. Se da por hecho la formación inicial.
  6. La formación inicial también se realiza en las pequeñas comunidades, pero en algunos casos es más una autoformación debido a la falta de acompañamiento en el proceso formativo y carencia de la coordinación del párroco.
  7. En algunos pastores se nota falta de interés por la formación, acompañamiento y seguimiento de los laicos.
  8. En la mayoría de las parroquias, el rubro de la formación inicial de agentes lo dejan para ser cubierto por las instancias arquidiocesanas.
  9. Es deficiente la formación inicial, no hay una acogida, falta un ambiente de hospitalidad que invite, que reúna.
  10. Al no tener una oferta propia de evangelización, se derivan situaciones conflictivas en las parroquias: protagonismos, búsqueda de control y de poder, prepotencia.
  11. Pocas parroquias se empeñan de manera sistemática en la evangelización inicial.
  12. No se toma en cuenta la edad en la manera de dar una formación inicial.
  13. Pocas parroquias utilizan la guía del RICA para acompañar a los adultos que se inician.
  14. No se aprovecha la religiosidad popular de las personas para iniciar en ellas su proceso de evangelización.
  15. Hacen falta estrategias más efectivas para interesar a los alejados a iniciar su proceso evangelizador.
  16. Muchas veces, los laicos se conforman con una asistencia ocasional a la misa dominical.
CRITERIOS DE ILUMINACIÓN
  1. Que la evangelización convierta a los evangelizados en evangelizadores.
  2. Todas las comunidades deberán tener la capacidad de acompañar a las personas en su descubrimiento y encuentro con Cristo, en la conversión y adhesión a Él, así como en la maduración de su opción apostólica (MP 100).
  3. Para que la acción pastoral sea evangelizadora del hombre concreto, se ha de partir de un conocimiento y análisis de la realidad integral.
  4. Los programas de formación deberían tener un núcleo común de elementos de formación teórica y práctica, necesaria para todos los agentes laicos en el inicio de su proceso.
  5. En todo proceso inicial, como la catequesis de iniciación, hay que insistir en la conciencia de un proceso de continuidad formativa.
  6. El vínculo de la formación con el Evangelio y los Documentos del Magisterio ha de ser un imperativo.
LÍNEAS DE ACCIÓN
  1. Las parroquias deben contar con un espacio adecuado donde se puede dar una acogida cristiana y seguimiento formativo a las personas que recién se integran a la vida comunitaria eclesial.
  2. En los planes pastorales parroquiales, se debe favorecer la formación inicial como una oportunidad de acercamiento a quienes están alejados.
  3. Los pastores ocuparán parte de su labor apostólica en organizar a los grupos y movimientos parroquiales para que éstos sean un espacio donde se brinde la etapa de la formación inicial.
  4. Promover las pequeñas comunidades de vida cristiana, como oportunidad de acercamiento, de vínculo inicial, donde se dé testimonio.
  5. La Parroquia ha de contar con un espacio adecuado para ofrecer una acogida humana, cristiana, testimonial, que sea de carácter formativo hacia las personas que recién se integran a la vida comunitaria. Todos lo integrantes de la comunidad han de tener como principio la hospitalidad: en los grupos, en las celebraciones, etc.
  6. Que hubiera un tronco básico común que se diera en las parroquias.
  7. Que la catequesis infantil sea un medio para llegar a las familias; la visita a los enfermos un medio para evangelizar los hogares, etc.
ORDENAMIENTOS
  1. Que el decano sea verdaderamente un agente que promueva la comunión y la formación de los laicos de su decanato.
  2. Buscará el decano la pastoral de conjunto desarrollando criterios que permitan enriquecer las experiencias parroquiales y conduzcan al formando hacia un encuentro de una comunidad eclesial más sólida en la diversidad de carismas dentro del decanato.
  3. Elaborar un programa de apoyo a las parroquias para concientizar y capacitar en la implementación habitual de procesos de evangelización.
  4. Diseñar la preparación presacramental para que motive a iniciar un proceso formal de formación.
FORMACIÓN BÁSICA
Primera profundización sistemática en la vida cristiana, para consolidar la opción y seguimiento de Cristo y la inserción viva en la comunidad, poniendo el cimiento para la participación en el servicio apostólico.
HECHOS
  1. Se ve al proceso evangelizador como algo desligado a la formación básica.
  2. En los CEFALAEs se da este tipo de formación, pero hace falta articularla con las parroquias del decanato.
  3. Se ve la necesidad de unificar criterios para que la formación básica sea breve y no se confunda con la formación permanente.
  4. Hace falta más participación, presencia y motivación por parte del decano en la formación básica de los laicos.
  5. El decano desconoce en casi todos los casos, los programas de los CEFALAEs y, en el peor de los casos, evita inmiscuirse en el desarrollo de las actividades de los CEFALAEs.
  6. Se ha tomado como objetivo de esta etapa de la formación hacer teólogos o intelectuales, no discípulos ni mucho menos misioneros.
  7. No se adecua la formación en los CEFALAEs a las necesidades del decanato.
  8. En algunos casos al CEFALAE se le reduce a otra escuela más y al concluir la formación, no hay un campo apostólico propio, en el mejor de los casos los egresados se convierten en formadores de los nuevos alumnos.
  9. Los CEFALAEs no han tenido un acompañamiento adecuado de la parroquia, decanato y Obispo.
  10. Pocos laicos formándose y muchos de ellos de la tercera edad.
  11. Existe irregularidad en el funcionamiento de los CEFALAEs.
  12. Se reproduce parcial o totalmente, el esquema de formación del seminario.
  13. No existen los subsidios para el programa básico.
  14. La formación básica les ha ayudado para incrementar su conciencia de ser Iglesia.
  15. No está claro el paso que sigue de la formación básica, ni para el egresado ni para el párroco. No se promueve al egresado ni se le dan facilidades para continuar.
  16. Generalmente se ha dejado a los movimientos la formación básica, pero habitualmente no están vinculados con la pastoral diocesana.
  17. No se cuida el perfil de los facilitadores de los CEFALAEs.
  18. No se cuida el perfil de los candidatos al CEFALAE.
  19. En general la experiencia de los CEFALAEs ha mostrado no haber cumplido con el objetivo para el que fueron creados.
CRITERIOS DE ILUMINACIÓN
  1. Cada parroquia, apoyada por el decanato y la vicaría Episcopal, tenga programas de formación que ayuden a al laico a vivir su proceso de incorporación a la acción evangelizadora de esta Iglesia particular (ECUCIM 4269).
  2. Seleccionar una pedagogía adecuada, más vivencial, teórico-práctica.
  3. En la formación básica es esencial el seguimiento.
  4. Formación básica no es informar; es promover una experiencia de Dios
  5. Que cada parroquia tenga su plan de formación para el laico, para ayudarlo a vivir su proceso de incorporación a la acción evangelizadora, en diferentes ambientes (ECUCIM 4269). Las bases de la formación le corresponden, es su tarea fundamental.
  6. El que termina la formación básica no necesariamente se tiene que insertar en la estructura de la parroquia, puede ser agente de evangelización en el ambiente donde se desarrolla y vinculado a una comunidad.
  7. Los egresados de la formación básica quieren ser aprovechados en la formación de otros laicos.
  8. La formación básica debería estar en manos de los laicos.
  9. El que ha sido evangelizado, evangeliza... es impensable un hombre que haya acogido la palabra de Dios y se haya entregado a la construcción del Reino, sin convertirse en alguien que a su vez da testimonio y anuncia.
LÍNEAS DE ACCIÓN
  1. Cuidar que no haya duplicidad de programas.
  2. El que ha sido evangelizado, evangeliza...es impensable un hombre que haya acogido la palabra de Dios y se haya entregado a la construcción del Reino, sin convertirse en alguien que a su vez da testimonio y anuncia.
  3. Si la formación básica es para el discipulado, tendría que ser la parroquia la que la ofreciera; de otro modo significaría desvincular a los agentes de su pertenencia parroquial, de su comunidad.
  4. Dejar claro la función subsidiaria de los CEFALAEs hacia la Parroquia, no como sustitutos: son apoyo, complemento.
ORDENAMIENTOS
  1. Divúlguense de forma oportuna las actividades e instancias que promueven la formación básica de los agentes laicos en todos los niveles: Arquidiócesis, Vicaría y Decanato.
  2. Divúlguense en forma oportuna las actividades de Formación básica diversas que se ofrecen en la Arquidiócesis.
  3. Promuévanse en los decanatos, programas comunes de formación básica.
  4. Favorézcase la participación de los laicos en los CEFALAEs como facilitadores.
FORMACIÓN ESPECÍFICA
Desarrollo y capacitación de los propios dones y carismas para poder realizar un servicio específico, que es expresión de la fraternidad comunitaria y participación en la tarea evangelizadora que Jesús encomienda a su Iglesia.
HECHOS
  1. Existen centros de formación para los laicos, pero hace falta que la formación sea específica, con un propósito bien definido.
  2. La formación en los CEFALAES no ha llegado a ser específica, a duras penas llega a ser básica.
CRITERIOS DE ILUMINACIÓN
  1. Tener en cuenta la gradualidad del proceso evangelizador, no suplir etapas en la formación.
  2. Dar mas valor a los ministerios laicales, reconociendo dones y carismas de los fieles laicos
  3. Formar líderes.
  4. Formar para la acción en sectores y ambientes específicos.
LÍNEAS DE ACCIÓN
  1. Dar a conocer las diferencias y semejanzas entre la exposición de temas y la formación permanente.
  2. Antes de iniciar un proceso de formación, es necesario que los laicos sean acompañados en un proceso de discernimiento de dones y talentos con que cuentan, ya que no somos aptos para cualquier servicio; conciliar el legítimo deseo de la persona, sus habilidades y experiencias, con las necesidades actuales del servicio en la Parroquia.
  3. La formación especifica podría ser impartida en las comisiones vicariales y arquidiocesanas, sin necesidad de crear un cefalae tipo escuela, favoreciendo las primeras etapas del proceso de tronco común, indispensable para poder ser auténticos y eficaces apóstoles.
ORDENAMIENTOS
  1. Propiciar que los laicos a partir de su experiencia de encuentro con Cristo, ofrezcan un servicio, tiempo y compromiso que desemboque en un proceso de formación permanente, acorde con el testimonio de vida cristiano, para misionar y evangelizar en su propia realidad en la que está inmerso.
  2. Aprovechar las opciones de formación que ofrecen las instancias vicariales y arquidiocesanas destinadas a la formación de agentes.
  3. Propíciense en las comunidades los ministerios laicales y, reconózcanse los dones y carismas de los fieles laicos al servicio del pueblo de Dios.
FORMACIÓN PERMANENTE
Continúa y ayuda a profundizar la formación básica y específica, acompaña al cristiano en su maduración como seguidor y apóstol de Cristo, su comunión fraterna y su apertura misionera al mundo.
HECHOS
  1. No existe un programa de formación permanente para el laico.
  2. El proceso formativo es concebido como un proceso informativo, donde sólo se obtienen conocimientos pero no compromiso ni capacitación para el trabajo apostólico.
  3. Hace falta darle énfasis a la formación de los diferentes agentes por edades: jóvenes, tercera edad...
  4. Los laicos no ven como una exigencia de su compromiso su formación permanente.
  5. Con frecuencia los sacerdotes no permiten que los agentes laicos de su jurisdicción se “distraigan” de sus actividades para ocuparse en su formación permanente.
  6. Las organizaciones y movimientos no ven como una exigencia de su finalidad dar a sus miembros una formación permanente.
  7. Siendo realistas, hay muy pocas personas que se interesen en la formación permanente.
  8. Para la formación permanente hay ofertas de formación dispersas y no orgánicas.
  9. No se escuchan las necesidades para que de ahí surja el programa de formación.
CRITERIOS DE ILUMINACIÓN
  1. A lo largo del proceso formativo y particularmente en la etapa avanzada, los programas habrán de integrar aquellos elementos que se requieran para una formación y capacitación específica de los agentes destinados a una acción apostólica diferenciada (OPFAL 33).
  2. La catequesis permanente en la parroquia debería asumir la mayoría de los elementos que caracterizan al discipulado, incluyendo el compromiso cívico y social que es propio del laico, dejando las formación específica a las pastorales específicas.
  3. Profundizar sobre la DSI y los documentos del magisterio.
  4. Formar constantemente al laico, aunque no esté trabajando en las iniciativas formales de la Iglesia , sino en sus ambientes de vida; ahí es donde ha de evangelizar.
  5. Formar para vivir la caridad y fraternidad al interior de la Iglesia y proyectarla a través del testimonio hacia los ambientes de la ciudad.
LÍNEAS DE ACCIÓN
  1. Se requiere que la formación permanente se adapte a las necesidades del ambiente en el que se realiza la evangelización.
  2. Que exista seguimiento y evaluación de la formación permanente.
  3. Podría impartirse a nivel Vicarial, convocando a los agentes de pastoral que participan en diversas pastorales, ya que hay temas comunes y se podrían unificar esfuerzos.
  4. Buscar momentos oportunos durante el año para ofrecer esta Formación, en bloques o módulos para facilitar la participación.
  5. Que el equipo central de la Arquidiócesis fuera el animador, con un material que unifique a todos, para fomentar la pastoral en conjunto.
  6. Fomentar acciones que impulsen el trabajo comunitario.
  7. Fomentar intercambio de experiencias entre las parroquias y decanatos.
  8. Pensar en las limitaciones materiales de los laicos; contar con los recursos necesarios para las actividades. Estímulos económicos a los laicos externos, al menos para los gastos que les ocasionan las actividades de evangelización.
  9. Proporcionar material didáctico.
  10. Organizar reuniones periódicas para analizar problemas sociales locales y reflexionar la respuesta que como Iglesia damos.
ORDENAMIENTOS
  1. Elabórese un plan anual de formación desde cada movimiento u organización, parroquia o pastoral específica.
  2. En el proceso formativo de los agentes, foméntese un ambiente de solidaridad, unión, compañerismo y oración.
  3. Proporcionen los párrocos y decanos, las herramientas y recursos necesarios para un trabajo formativo eficaz.
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