Cartel de la XIII Asamblea Diocesana - Hacer click para AMPLIFICAR el Cartel
XIII Asamblea Diocesana
Barra café
Barra café

 

 

 

DOCUMENTO DE TRABAJO


II. MINISTERIO ORDENADO

A. OBISPOS

HECHOS

  1. La complejidad de nuestra diócesis tanto por su pluralidad de ambientes como por el número de su población, hace necesaria la colaboración de un grupo de obispos que en comunión con el Arzobispo, como un colegio episcopal, los cuales cuidan y pastorean esta porción del pueblo de Dios que peregrina en la Ciudad de México.
  2. Aunque existe el compromiso y el empeño por parte de los obispos por realizar su ministerio al frente de la vicaría encomendada, no siempre es de manera cercana y muchas veces eficaz, debido a diversos factores: geográficos o culturales, número de habitantes, escasez de personal capacitado y cualificado… También manifiestan una actitud de escucha y apertura aunque sin compromisos claros y concretos que lleven a la solución de las demandas.
  3. Esto lleva como consecuencia al hecho de que por lo general al obispo se le ve más ligado con celebraciones litúrgicas y tareas administrativas. Su presencia entre los fieles se reduce a pocos momentos, como son en las fiestas patronales, cuando administra el sacramento de la confirmación, en el cambio de sacerdotes y en la visita pastoral; esto conlleva una visión casi generalizada, de poca ocupación y preocupación por el ministerio directamente pastoral que es la Misión y sus diversas actividades y programas.
  4. Se siente cierto desanimo en el presbiterio y fieles cuando el obispo no participa con ellos en eventos y encuentros propios para su formación, como son retiros, ejercicios espirituales, semanas de estudio, reuniones de vicaría y decanatos, encuentros de laicos…, dando la sensación de darle mayor importancia a otros eventos no siempre pastorales.
  5. Aunque el Arzobispo da orientaciones claras y precisas a través de su magisterio acerca de la acción pastoral, se siente que los obispos auxiliares tienen otras prioridades por resolver en lugar de aplicar dichas orientaciones.
  6. Entre el presbiterio se les siente poco cercanos y fraternos, preocupados por resolver problemas económicos y de los sacerdotes. Cuando se hace cambio de párrocos, por lo general no se toma en cuenta el consejo del Decano y demás sacerdotes, en detrimento de la comunidad o feligresía, no respetándose los procesos pastorales y en más de una ocasión el Decreto para el traslado y remoción de párrocos, vigente en esta diócesis.
  7. En cuanto a la formación de agentes en las vicarías, no siempre se refleja un verdadero interés de parte de los obispos por atender este rubro, y en más de una se denota un descuido, hecho que afecta el caminar de vicarías, decanatos, parroquias y comunidades en la aplicación del proyecto pastoral arquidiocesano.
  8. En el campo de la formación de laicos y de la formación permanente de los presbíteros normalmente se delega, notándose una falta de interés que favorezca un acompañamiento y seguimiento.
  9. En cuanto a la formación para la vida religiosa en general hay un descuido, confiando en que ese aspecto se atiende desde sus propias comunidades.
  10. En lo que respecta a su formación personal y permanente, se sabe que participan de encuentros, retiros y cursos de capacitación.

CRITERIOS

  1. Siendo el Obispo imagen de Cristo cabeza en la diócesis y en nuestro caso concreto en la vicaría episcopal, éste ha de ser el principal responsable de velar y cuidar por la vida pastoral de la diócesis, vicaría, decanato y parroquia.
  2. Al participar de la plenitud del ministerio ordenado su ministerio desciende en el cumplimiento fiel de su función profética, sacerdotal y regia (Cfr. DA 282).
  3. Los obispos, por institución divina, son sucesores de los apóstoles; están constituidos como pastores en la Iglesia y maestros de la doctrina para santificar y regir al Pueblo de Dios (CIC 375).
  4. El ministerio profético del obispo se traduce en la tarea concreta de enseñar al pueblo de Dios y como Doctor de la comunidad cristiana le compete cuidar y velar de la formación del pueblo de Dios, a través de la creación de las instancias adecuadas para que a todos llegue la Buena Nueva de Dios, el Evangelio de su Hijo.
  5. Como principal maestro, el obispo ha de ser alguien cualificado por el testimonio de vida y caridad, siendo éstos los principales medios de su ejercicio profético.
  6. El Obispo, por su parte, considere a los sacerdotes —sus cooperadores— como hijos y amigos, a la manera en que Cristo a sus discípulos no los llama ya siervos sino amigos. Todos los sacerdotes, tanto diocesanos como religiosos, están adscritos al cuerpo episcopal por razón del orden y del ministerio y sirven al bien de toda la Iglesia según la vocación y gracia de cada cual (LG 28).
  7. Los obispos en relación con los presbíteros tengan siempre presente el bien material y espiritual de los mismos; procuren la continua formación de sus presbíteros (PO 7).

LÍNEAS DE ACCIÓN

  1. Los obispos como principales responsables de la Misión de Cristo en el mundo, construyendo el Reino de Dios, son los primeros responsables de la formación de agentes en la diócesis y en las vicarías episcopales.
  2. El obispo cuidará de la formación de agentes para la Misión y Evangelización, tanto de los ministros ordenados, sacerdotes y diáconos, religiosos y religiosas, así como de los fieles laicos, en sus distintas etapas y niveles.
  3. Los obispos como principales responsables de la formación han de ser signo de comunión con todo el consejo episcopal encabezado por el Arzobispo, lo cual se ha de traducir en la búsqueda de llevar a cabo la Misión permanente y poner en marcha en cada vicaría episcopal el proceso evangelizador de espíritu catecumenal, velando para que la formación de todos sus agentes responda a este cometido.
  4. Una de las principales tareas inherentes al oficio episcopal es la de cuidar y acompañar en todas las etapas del proceso de formación de los sacerdotes desde el inicio en el seminario y en todas las etapas subsiguientes, especialmente en su formación permanente, para lo cual no ha de escatimar recursos humanos y económicos.
  5. El oficio pastoral por su expresión de corresponsabilidad con todos los bautizados, obliga a quien es cabeza de la Iglesia el promover la formación de los religiosos y religiosas para que en el ejercicio de su carisma propio dentro de una diócesis, tengan una formación diocesana que los ayude a estar insertados en la animación pastoral de la misma.
  6. La función de enseñar del obispo también se traduce en el compromiso de formar laicos que sean auténticos discípulos y misioneros para la misma Iglesia y para el Mundo, para lo cual una de sus principales preocupaciones ha de ser la formación en todos sus niveles de agentes laicos, ayudándoles a descubrir el valor de su vocación bautismal y su participación en la misión de Cristo a través de la Iglesia, especialmente en su compromiso en las realidades temporales.

ORDENAMIENTOS

  1. Los obispos cuidaran de su propia formación permanente aprovechando las distintas ofertas que se les ofrecen, especialmente participando y procurando estar siempre presentes en las diversas actividades que se organizan con la misma intención para los sacerdotes.
  2. Cuidarán porque sus sacerdotes asuman comprometidamente su formación permanente, acompañándolos y organizando con las instancias diocesanas y académicas presentes en nuestra arquidiócesis como universidades, escuelas, e institutos, semanas de renovación teológica, espiritual y pastoral.
  3. Promoverán ofreciendo todos los recursos para que algunos sacerdotes, religiosos y laicos reciban una formación en campos específicos de la vida pastoral, para que puedan ejercer un servicio más cualificado y sean un apoyo en la formación de otros agentes.
  4. Integrarán a religiosos y religiosas que desde el seno de sus propias comunidades han recibido una formación cualificada y especializada, ayudándoles a su vez a insertarse en el trabajo de esta arquidiócesis.
  5. Apoyarán de manera decidida las diferentes iniciativas diocesanas, vicariales y decanales para la formación de agentes, especialmente de laicos, conociéndolas y apoyándolas de manera explicita.
  6. Velarán porque la formación de agentes no sólo mire al aspecto intelectual sino integral de toda la vida cristiana.
  7. Cuidarán que la tarea de la formación de agentes se haga de manera articulada con las distintas instancias arquidiocesanas, para que se llegue a la unidad de criterios y todo agente de pastoral en esta diócesis esté en sintonía con la pastoral arquidiocesana.
Ir  
Banner lila

Logo Vicaría de Pastoral - IR A HOME

Página Principal

Ir al contenido del Documento de Trabajo