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XIII Asamblea Diocesana
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DOCUMENTO DE TRABAJO


II. MINISTERIO ORDENADO

B. PRESBÍTEROS
HECHOS
  1. La formación recibida en el seminario no garantiza suficientemente la inserción del neo-presbítero en la vida pastoral de la arquidiócesis. En el seminario no se conoce ni se le da la suficiente importancia al proyecto pastoral arquidiocesano.
  2. El tiempo de preparación en el seminario da los elementos básicos para realizar el ministerio pastoral; para dar continuidad a esa formación, recientemente se ha designado a un grupo de presbíteros que acompañen en sus primeros años a los neo-sacerdotes.
  3. Existe desde el II Sínodo una marcada preocupación en la formación de los presbíteros, sin embargo, no se han podido superar una serie de estancamientos y problemas pastorales de algunos sacerdotes (cfr. ECUCIM, 2175-2189).
  4. Sigue prevaleciendo la idea de que la formación sólo se realiza mediante cursos.
  5. Hay poco interés, principalmente en generaciones maduras y avanzadas para conocer y desarrollar habilidades y conocimientos nuevos en orden a la pastoral.
  6. La Post-modernidad plantea al ministerio presbiteral grandes problemas que no son entendidos y en muchos casos rebasan la capacidad del presbítero. Esto requiere una constante actualización en su preparación.
  7. Muchas iniciativas de formación no se concretizan por la falta de interés de los mismos presbíteros y de los obispos.
  8. En todas las Vicarías se realizan periódicamente ejercicios espirituales y semanas de formación permanente en las cuales hay poca asistencia.
  9. En algunos casos hay interés por formarse, sin embargo, no hay cauces realmente pastorales de comunión. Esto es consecuencia del individualismo sacerdotal.
  10. Se descuida demasiado la conversión personal y la verdadera vocación de servicio en la formación permanente. Incomoda a los presbíteros que el obispo o los laicos les señalen las deficiencias pastorales.
  11. La práctica de la dirección espiritual no es valorada como parte de la formación.
  12. Existen algunos sitios en Internet donde se ofrecen cursos de actualización teológica para presbíteros.
CRITERIOS DE ILUMINACIÓN
  1. En la Iglesia “misterio”, el sacerdote está llamado, mediante la formación permanente , a conservar y desarrollar en la fe la conciencia de la verdad entera y sorprendente de su propio ser, pues él es “ministro de Cristo y administrador de los misterios de Dios” (Cf. 1 Cor 4, 1), (PDV 73).
  2. La formación permanente ayuda al sacerdote, en la Iglesia “comunión”, a madurar la conciencia de que su ministerio está radicalmente ordenado a congregar a la familia de Dios como fraternidad animada por la caridad y a llevarla al Padre por medio de Cristo en el Espíritu Santo. El sacerdote debe crecer en la conciencia de la profunda comunión que lo vincula al Pueblo de Dios; él no está sólo “al frente de” la Iglesia , sino ante todo “en” la Iglesia. Es hermano entre hermanos (Ibid 74).
  3. La formación permanente está destinada a hacer crecer en el sacerdote la conciencia de su participación en la misión salvífica de la Iglesia. En la Iglesia como misión, la formación permanente del sacerdote es no sólo condición necesaria, sino también medio indispensable para centrar constantemente el sentido de la misión y garantizar su realización fiel y generosa (Ibid 75).
  4. En cierto modo, es precisamente cada sacerdote el primer responsable en la Iglesia de la formación permanente... Fundamental es la responsabilidad del obispo y, con él, la del presbiterio (Ibid 79).
  5. La formación permanente de los ministros ordenados ha de estar cimentada en el renovado proceso pastoral que estamos construyendo (MP 110).
LÍNEAS DE ACCIÓN
  1. Vincular los proyectos de formación entre la Vicaría de Pastoral y la Vicaría de Agentes.
  2. Conocer y valorar los servicios formativos que ofrecen las comisiones, buscando que esos respondan a las necesidades de los decanatos y de las parroquias.
  3. Mejorar la comunicación entre las diversas instancias: comisiones arquidiocesanas, vicarías territoriales, decanatos, parroquias, comunidades religiosas, etc., para que se tenga y aproveche la información concreta y clara, en cuanto a la formación de agentes.
  4. Crear en el presbiterio  la conciencia de la necesidad de planear su formación permanente.
  5. Interesar al equipo formador del seminario sobre el sentido y significado de la misión permanente, para que lo transmitan en la formación.
  6. Unificar criterios a nivel diocesano sobre la naturaleza de la misión permanente y las exigencias de ella, para la formación del presbítero.
  7. Cuidar que las necesidades del clero sean atendidas, para que destine tiempo a su formación y acompañamiento formativo de su comunidad.
ORDENAMIENTOS
  1. Que el presbítero tenga un conocimiento serio de la realidad de su comunidad que le permita dar respuestas acordes a las necesidades siguiendo los lineamientos diocesanos.
  2. Fortalecer la comunión diocesana de los presbíteros seculares y religiosos con el obispo.
  3. Que el decano sea verdaderamente un agente que promueva la comunión y la formación de los presbíteros en su decanato.
  4. Que el equipo formador del seminario se interese y se integre al proyecto pastoral arquidiocesano y lo proyecten en el proceso formativo de los seminaristas.
  5. Organizar talleres para que el presbítero aprenda a planear tanto su formación como su actividad pastoral, sin olvidar su identidad de pastor, y al mismo tiempo, de formador.
  6. Promover a nivel diocesano, vicarial y decanal recursos acordes a las necesidades más urgentes y a los proyectos pastorales arquidiocesanos, aprovechando las reuniones a nivel de vicaría o de la arquidiócesis.
  7. Hacer un directorio de recursos formativos incluyendo los sitios de Internet como apoyo para la actualización a los presbíteros.
  8. Los presbíteros aprovechen la homilía como medio formador para la comunidad. Esto exige una preparación cuidadosa y pertinente para cada caso.
  9. Institúyase la semana anual de formación para todos los presbíteros, en la cual se de una actualización en diversos campos que ayuden a su crecimiento como pastor, bajo la coordinación de la vicaría de pastoral y la vicaría de agentes y las instancias correspondientes.
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